El blog de Juan Carlos Ureta

Se evita el contagio americano, de momento

31.05.10 | 08:59. Archivado en Comentario semanal

Los principales índices han vuelto a flirtear con niveles críticos en una semana que empezó mal, con la intervención de Cajasur y la amenaza de un conflicto en Corea. Afortunadamente, sin embargo, la semana ha terminado con ligeras subidas del Eurostoxx, del S&P, del Nasdaq y del Shanghai Composite, y con muy ligeras bajadas del Dow Jones y del Nikkei, después de que el jueves el S&P se diese la vuelta en los niveles críticos de 1.050, e igualmente el Eurostoxx en el nivel 2.500 y el Ibex en los 8.800 puntos, que tocó dos veces en la semana, una el martes y otra el jueves.

La lectura de la semana es que se ha evitado, una vez más, la ruptura a la baja de niveles técnicos relevantes, pero el fantasma de esa posible ruptura y de un desplome adicional sigue inquietando a los inversores.

La base para esa ruptura bajista sería lo que algunos analistas como Nassim Taleb (el creador de la tesis del "cisne negro") llaman "el círculo vicioso de la deuda". Es decir, si se reduce la deuda se reduce el crecimiento futuro y entonces es todavía más difícil pagar la deuda. Situación que se agrava por la muy problemática situación de deuda externa de algunos países como España. Es obvio que si surgen problemas de pago de algunos de esos países la desestabilización va a ser general. Lo que recuerda, de nuevo, a la situación de los Bancos en otoño de 2008, cuando cualquier noticia sobre uno de ellos afectaba de forma inmediata a los demás, independientemente de que, como luego se ha visto, todos los Bancos tenían problemas, pero las situaciones de cada Banco y su capacidad para resolver sus problemas eran muy diferentes.

Esta es la derivada que asusta a los mercados y que ha hecho que lo que hasta hace dos meses se denominaba el "problema griego" y que ahora ya es un problema español, y por su extensión, a partir del plan de rescate del 10 de mayo, un problema de toda la zona euro, llegue a afectar a las Bolsas americanas. La intervención de Cajasur tuvo impacto el lunes en Wall Street y el viernes por la tarde, con los mercados europeos ya cerrados, la rebaja de "rating" a España por Fitch provocó de inmediato una corrección en los futuros americanos y en los europeos abiertos a esa hora, aunque luego se recuperaron parcialmente. Y la pregunta es si ese posible contagio puede ir a más, afectando incluso a la ya de por sí débil reactivación global iniciada, que es el auténtico soporte de las Bolsas.

No hay duda de que los ajustes de gasto público y de deuda que se han iniciado en muchos países van a recortar el crecimiento a corto plazo. Pero, a nuestro juicio, ese efecto provocará una cierta corrección bursátil, pero no un desplome. Lo verdaderamente importante es que se perciba que hay una buena dirección y una buena coordinación. Y hoy por hoy hay dudas en ambos sentidos. No se ve ni dirección ni coordinación. Esta es la verdadera amenaza para las Bolsas.

Esta es la razón de que el plan de rescate europeo de hace dos semanas no ha logrado estabilizar a los mercados. Y de ahí la oportunidad de comunicar una buena dirección y una buena coordinación a la hora de concretar la "letra pequeña" del paquete, es decir las condiciones de acceso a la financiación. A nuestro juicio la reestructuración de la deuda de varios países europeos va a ser necesaria, y cuanto antes se aborde mejor, porque será más ordenada y menos traumática.

La lectura de lo que está pasando es que sigue, en otra fase, el proceso de "desapalancamiento". En el fondo los paquetes de gasto público nunca fueron la solución de la crisis, sino más bien un remedio temporal para evitar la paralización económica y la "gran depresión". No era sensato pensar que una crisis de deuda se iba a resolver trasladando la deuda del sector privado al sector público. La solución a una crisis de deuda es reducir deuda, no mover de sitio la deuda.

Las dudas ahora son sobre si esta nueva fase de "desapalancamiento" va a ser ordenada o caótica y sobre hasta donde llega el impacto en el crecimiento.

Todo esto es un proceso global, pero en España va a ser especialmente duro, porque vamos con retraso y porque nuestra situación es comparativamente mucho peor, a lo que se une la evidencia de que, salvo milagros, nuestro crecimiento en los próximos años va a ser muy pequeño.

En términos de "asset allocation" seguimos pensando que, dadas las expectativas de crecimiento e inflación, hay más riesgo en los bonos largos que en la renta variable, y que hay que ir a valores defensivos y a precios muy disciplinados.

En la primera semana de junio, tras el "memorial day" del lunes, el foco se desplaza a Estados Unidos, donde el viernes conoceremos el importantísimo informe de empleo de mayo, y a lo largo de la semana iremos viendo datos del ISM manufacturero y de ventas minoristas en mayo, entre otros. En Europa también hay algunos datos, pero lo fundamental es que se vaya concretando el plan de rescate, su letra pequeña, y que haya algo más de visibilidad sobre los procesos de reestructuración de deuda de algunos países.

Con el S&P de nuevo cerca de los 1.100, y con el Vix habiendo bajado a niveles de 30, apostamos por una nueva semana de estabilización, pese a que la nueva rebaja de rating a España podría crear alguna perturbación al inicio.


Buscando el activo refugio

24.05.10 | 08:59. Archivado en Comentario semanal

Si la semana pasada señalábamos paralelismos inquietantes entre lo que sucedió en otoño de 2008 tras la quiebra de Lehman y lo que ahora está pasando con el problema de la deuda de varios países europeos, entre ellos España, esta semana hemos visto de nuevo una decisión, la de Alemania al prohibir determinadas ventas en descubierto, que necesariamente nos hace recordar aquellas prohibiciones de ventas en corto de acciones bancarias en otoño de 2008, prohibiciones que, al margen de provocar algunos movimientos bruscos en los mercados, no tuvieron ningún efecto.

Sin embargo, lo más destacable de esta semana no ha sido esa decisión alemana, sino las palabras del ministro alemán de economía, Walter Schauble, proponiendo un esquema de suspensiones de pagos ordenadas o, en otras palabras, de quiebras controladas, de países de la zona euro que puedan entrar en situaciones de insolvencia.

Puede parecer extraño que entre estas manifestaciones de Schauble, realizadas el pasado jueves, y el macro fondo de ayuda europeo aprobado el domingo 9 de mayo hayan pasado menos de dos semanas, porque a primera vista expresan dos conceptos distintos, casi opuestos. Uno sería el concepto de rescate de los países en apuros, otro sería el de "default" controlado. Sin embargo las dos líneas conectan en una idea: es difícil pensar que la Comunidad europea, o Alemania, vayan a asumir totalmente las pérdidas que deben asumir quienes han tomado bonos cuyo pago en la forma y en el plazo previstos no sea posible. De alguna manera esas pérdidas deberán ser distribuidas, y a los titulares actuales les tocará su parte. Por ahí van seguramente las alusiones alemanas a "ordenadas" suspensiones de pagos, y la duda es si realmente ese esquema ordenado es o no posible.

Tal vez estas dudas hayan tenido mucho que ver en las nuevas caídas semanales de las Bolsas que realmente han vaciado en pocos días el depósito de confianza que creó el plan de rescate europeo del domingo 9 de mayo. Las caídas semanales han sido de más del 4% en el Dow y el S&P, del 3,6% en el Dax y el CAC, del 5% en el Nasdaq y del 6,5% en el Nikkei. Solo se salvó el Ibex, que como decíamos la semana pasada ya estaba muy sobrevendido, y que ha logrado subir el 1% en la semana.

Estas nuevas caídas han llevado a los inversores a tratar de buscar el activo "refugio" y esta vez ese activo ha sido la deuda alemana y la deuda del Tesoro americana. El "bund" (bono del Tesoro alemán a diez años) y el T Bond (bono del Tesoro americano a diez años) han sido las estrellas en una semana en la que incluso el oro y el dólar han bajado. Con la consecuencia de que el tipo de interés al que ahora se presta al Tesoro alemán a diez años es del 2,6% y el del Tesoro americano el 3,2%. ¿Tiene esto sentido? Alemania, en todo caso, se va a ver afectada, en mayor o menor medida, pero afectada, por la crisis de deuda de otros países de la zona euro y Estados Unidos tiene sus propios problemas de deuda. Es dudoso que tenga sentido prestarles a esos tipos de interés si lo previsible es que la inflación suba en los próximos años. A los mercados a veces les cuesta ver la segunda derivada, y esa segunda derivada afecta de forma clara a la deuda a largo plazo, pública y privada, aunque solo sea por la inevitable política monetaria de expansión cuantitativa que la FED y también el BCE, aunque éste lo niegue, se ven forzados a hacer.

Por ello no podemos ver el activo refugio en los bonos, ni siquiera en el "bund". Preferimos estar en acciones de empresas de calidad y con dividendo que en bonos de esas mismas empresas. Acogiéndonos a la posición "contraria" que tan buen resultado suele dar, veríamos más el activo refugio, a los precios actuales, en la renta variable, que en los bonos. Todo el diseño de política económica para salir de la crisis (una crisis de exceso de deuda cuyas secuelas nos acompañarán por mucho tiempo) favorece a la renta variable frente a la renta fija.

Ahora bien, el verdadero refugio no es tanto la renta variable, sino comprarla a buenos precios y en ese sentido la sobreventa actual de varias Bolsas crea buenas oportunidades y los previsibles episodios de turbulencia en torno a la deuda soberana de algunos países (más aun si esa idea alemana de la quiebra ordenada prospera) crearán también en el futuro buenas oportunidades.

A nivel técnico, como anticipábamos la semana pasada, hemos visto ya a los índices tocar zonas de soporte. Ha sido muy interesante, en la sesión de cierre semanal, ver al futuro del S&P rebotar en el nivel 1.065, nivel clave al ser el de media de las últimas 200 sesiones y además el mínimo del pasado 6 de mayo. Y ha sido también muy interesante, en la misma sesión del viernes 21, ver al futuro del Eurostoxx rebotar en los niveles de 2.500 y al futuro del Ibex darse la vuelta en los niveles de 9.000.

El cierre de los índices americanos del viernes nos hace ser positivos e igualmente el hecho de que el euro haya encontrado cierto soporte en su caída, incluso después de que Angela Merkel dijese que el euro está en peligro. La subida del dólar respecto al euro continuará, pero es un buen signo que esa caída sea ordenada y tenga momentos de reversión.

Por todo ello, y también por la estabilización del Shanghai Composite, tras una primera sesión semanal negativa el pasado lunes, afrontamos esta última semana de mayo, que es una semana llena de importantes datos "macro" en la economía americana, con un enfoque básicamente positivo para la renta variable, y pensado a la vez en un cierto recorte en los precios de los bonos largos considerados como refugio, es decir, el "bund" alemán y el bono americano.


Inquietantes paralelismos

17.05.10 | 08:59. Archivado en Comentario semanal

Aunque los acontecimientos en los mercados financieros se desarrollan con una velocidad de vértigo, y aunque a veces la tentación es la de seguirlos al minuto y dejarse arrastrar por la última noticia o el último dato, tiene sus ventajas tomar distancia y mantener la disciplina de tener un marco de análisis que nos permita situar los movimientos bruscos en su sitio y que nos permita en alguna medida aprovechar esos movimientos.

Desde esta perspectiva, el análisis que hacíamos hace una semana en este comentario mantiene toda su vigencia. Básicamente nuestra tesis era, y sigue siendo, que hay un problema no resuelto en la zona euro, a saber, el necesario ajuste de la deuda soberana de algunos de sus miembros, entre ellos España, y que ese problema va a seguir perturbando a unas Bolsas que, por otro lado, reciben impulsos positivos de la reactivación económica global que favorece los beneficios empresariales.

Ese análisis básico tiene varias consecuencias. La primera es que las Bolsas, la renta variable, es un activo ganador a medio plazo, al tener a favor el viento de la economía global. La segunda es que a corto el tema no resuelto de la deuda de la zona euro va a seguir pesando en las Bolsas. La tercera es que ese problema, el de la deuda, pesa más a unas Bolsas que a otras, y por tanto hay que ser selectivo. Podríamos añadir una cuarta, y es que todo tiene su precio, y por tanto que incluso en Bolsas afectadas por el problema de la deuda, los precios pueden llegar a ser atractivos tras grandes caídas.

Todas esas ideas mantienen su vigencia una semana después, tras el macroplan de rescate aprobado ya entrada la noche el pasado domingo 9, ante cuyas primeras filtraciones ya mostrábamos nuestro escepticismo al final del anterior comentario, y tras el viaje de ida y vuelta de las Bolsas esta semana.

En el plan del pasado domingo hay una cifra impresionante, 750.000 millones de euros, pero todo lo demás es poco claro. No se establece un marco de obligaciones para los países que deban utilizarlo, ni la prioridad o no que tendrían los nuevos préstamos sobre los bonos ya en circulación, ni se afronta la necesaria reestructuración de la deuda de los países afectados, básicamente Grecia, Portugal y España. Además, la recompra de deuda soberana anunciada por el BCE el lunes 10 por la mañana (decisión que ya anticipábamos en nuestro artículo anterior pese a la negación explícita por parte del BCE) adolece de los vicios habituales: falta de transparencia, falta de objetivos claros, falta de inserción en un plan global.

En definitiva, y como ya comentábamos la semana pasada, la dinámica que está tomando la actual de la deuda soberana de la zona euro tiene unos inquietantes paralelismos con aquellas reuniones, también de fin de semana, y también con apresurados comunicados del domingo por la noche, que mantenían los Bancos Centrales y los responsables económicos en otoño de 2008. Esas reuniones, que iban seguidas de anuncios de planes de rescate, que provocaban fuertes subidas de las Bolsas en la sesión del lunes (recordemos el 10 de octubre de 2008, el 24 de noviembre de 2008 o el 8 de diciembre de 2008) pero luego, en una segunda lectura, se desvanecían, al no haber un plan global y al no existir un reconocimiento claro y explícito de la dimensión del problema y de los pasos sucesivos para afrontarlo. Los inversores no se fiaban porque intuían que algo se les estaba ocultando. Y cuanto más insistía Henry Paulson, entonces Secretario del Tesoro americano, en que el nuevo plan de rescate iba a solucionarlos problemas, menos se fiaban los inversores.

Solo en marzo de 2009, cuando hubo mayor transparencia sobre la dimensión del problema, cuando ya se habían hecho cuatro o cinco sucesivas inyecciones de capital y/o de liquidez a los Bancos y cuando hubo un plan global para atacar el problema de fondo, un plan que requería luego tiempo, pero que era completo, empezó a haber confianza.

Ahora debe reconocerse el problema de la deuda soberana de algunos países en toda su magnitud y debe tenerse claro en que términos y con que hoja de ruta esa deuda se va a reestructurar.

Mientras eso no se haga la duda seguirá siendo si el euro va a aguantar y si Grecia y otros países van a poder pagar sus deudas en los términos y plazos previstos. Hoy se cree que no, y esto es igual a ruptura del euro. Deutsche Bank, por boca de su CEO Josef Akermann, ha dicho que Grecia no va a pagar, y Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI ha dicho que no va a pagar, y ha abogado por expulsar del euro a Grecia y Portugal.

Siendo esto así, los planes de rescate y la posición del BCE al comprar deuda soberana inquietan más que tranquilizan, ya que el plan de rescate del domingo lo que hace es convertir el problema de algunos países en un problema de la zona euro en su conjunto. Pero el problema sigue ahí.

Esto provocará episodios recurrentes de volatilidad, que convivirán con el ciclo global de reactivación, que está ahí. Los indicadores macro americanos siguen siendo buenos y, a falta de muy pocos resultados por conocer, entre ellos algunos relevantes como Wal Mart, los beneficios empresariales también lo son, con una subida en el Ibex del 20% en el beneficio neto en el primer trimestre y del 10% en las ventas.

Esta será la fuerza impulsora de las Bolsas en algún momento, y por ello a nuestro juicio hay que comprar renta variable de calidad aprovechando las caídas.

¿En qué nivel? Los niveles de 9.000 en el Ibex, de 2.500 en el Eurostoxx y de 1.000 en el S&P son niveles de compra y han testado ya su fortaleza tanto el jueves 6 de mayo como anteriormente en febrero.

Pese a que todo indica que vamos a tener que convivir con un problema no resuelto durante algunos meses, somos compradores en caídas de las Bolsas, esperando que finalmente la reactivación global, con apoyo mayor en emergentes y en Estados Unidos, despegue. En este sentido, y más a corto plazo, el cierre de las Bolsas americanas el pasado viernes, que animó la última parte de la sesión tras las estrepitosas caídas de las Bolsas europeas, sobre todo de nuestro Ibex, nos hace pensar en un posible rebote motivado por la sobreventa y por cierta calma en torno a Grecia y otros países europeos.

También esperaríamos un mejor comportamiento de la Bolsa de Shanghai, que entró la pasada semana en territorio técnico de mercado "bajista" tras caer el Shanghai Composite Index más de un 20% desde sus altos del pasado noviembre.

1 comentario


¿Hacia mínimos?

10.05.10 | 08:59. Archivado en Comentario semanal

Lejos de tranquilizar a los mercados, el plan anunciado por la Comunidad europea hace siete días para rescatar a Grecia ha tenido la "virtud" de generar una desconfianza casi similar a la que en su día, en otoño de 2008, generaban aquellos planes de rescate bancario del Tesoro americano que, sucesivamente, y a medida que se iban aprobando, quedaban ya de forma inmediata desfasados ante los nuevos problemas que iban apareciendo en las diversas entidades financieras. Sólo cuando se afrontó, ya en el 2009, de forma global el problema, y cuando de verdad se tomaron medidas de fondo, se logró contener la ola de negativismo que se había apoderado de los mercados y de la economía en su conjunto.

De forma similar, los planes que se vienen comentando para resolver el problema de Grecia han sido pobres en su cuantía (recordemos los ahora a todas luces ridículos 30.000 millones de euros con los que se quería dar por resuelto el tema hace dos semanas) y además limitados en su alcance, ya que el problema no es solo ni principalmente Grecia y por ello hay que hablar de una solución global para todas las economías de la zona euro con problemas de deuda externa y de déficit creciente, entre ellos España.

En este contexto, de nuevo el Banco Central Europeo ha demostrado su incapacidad para comunicar bien. Decir, como dijo Trichet el pasado jueves, que el BCE no va a comprar deuda soberana de los países con problemas, cuando de alguna manera lo acabará haciendo, no es un buen mensaje. Valdría más exigir, de forma clara, las condiciones de ajuste bajo las cuales esa recompra se va a hacer, establecer de forma clara las condiciones de esa recompra, sobre todo las exigencias y garantías que se exigirán a los países beneficiados por las mismas. Porque si los temas siguen empeorando la recompra vendrá.

En definitiva, a estas alturas no se puede ya ocultar que hay un problema grave con la deuda de los países que no han hecho sus deberes, entre ellos el nuestro, y posiblemente, como sucedió con los Bancos a fines de 2008, el no establecer un marco claro de rescate, con sus obligaciones incluidas, sólo sirve para crear desconfianza y agravar los costes del futuro rescate.

Uno de esos costes es la inestabilidad que de nuevo se ha instalado en los mercados financieros. Inestabilidad a la que han colaborado esta vez problemas en Estados Unidos y en Asia, que se han unido a los de la zona euro.

En Estados Unidos, hemos visto, otra vez, la enorme frivolidad con la que sigue funcionando Wall Street. Lo que pasó en la sesión del jueves, con una caída del 9% en pocos minutos, provocada aparentemente por un error, sólo se puede calificar como impresentable, sea efectivamente un error o no. En pleno caso de Goldman, este tipo de "errores" generan una desconfianza adicional hacia los mercados, y luego recuperar esa confianza es muy costoso. Tal vez por ello el viernes apenas se cotizó el buen dato que ofreció el informe de empleo de abril en la economía norteamericana.

En Asia también tienen sus problemas propios. China sigue luchando contra el recalentamiento de su economía, subiendo los requerimientos de reservas bancarias y estableciendo medidas fiscales para evitar la burbuja inmobiliaria. La Bolsa de Shanghai cae ya un 20% en lo que va de año y cada vez parece más claro que el yuan se revaluará, lo cual sería una buena noticia a medio plazo.

La pregunta es: ¿caminan de nuevo las Bolsas hacia los mínimos de marzo de 2009? Nuestra respuesta, aun a riesgo de equivocarnos, sería que no. A nivel técnico estamos viendo una corrección esperable tras el fracaso del futuro del S&P para romper al laza el nivel 1.200. Pero esa corrección debería tener un soporte, a nuestro juicio, en la reactivación económica global, que ya ha empezado (hablamos de economía global, no de economía española) y que apoya, a la vez, la mejora en los beneficios empresariales, como se está viendo en los beneficios del primer trimestre. Creemos que este factor es el factor de fondo, y que tiene fuerza como para poner "suelo" a los episodios de inestabilidad que vamos a seguir viviendo por el ajuste de la deuda soberana y por la reforma bancaria y de los mercados financieros a nivel global.

¿Cuál podría ser ese "suelo"? Un primer soporte serían ya los niveles actuales, tras la espectacular caída de la primera semana de mayo. Pero situaríamos un soporte más sólido en los mínimos intradiarios que se vieron el pasado jueves tras el famoso "error" de un operador, niveles que en las Bolsas americanas coinciden con los mínimos de febrero pasado. Es decir en niveles de 2.350 del Eurostoxx, 1.065 para el S&P, 10.000 para el Dow Jones, y para el Ibex, que estaba cerrado al producirse el "error", algo por encima de los 8.000 puntos, que habría sido el equivalente. Este podría ser un suelo fiable en caso de que la deuda soberana de los países europeos afectados siga deteriorándose, lo cual es probable.

Ahora bien, en el corto plazo y dada la situación de "sobreventa" podría haber un rebote en cualquier momento, rebote que solo sería fiable si el problema de la deuda de los Estados fiscalmente irresponsables no se cierra en falso. Si se cierra en falso, las bajadas volverán más tarde, y con más fuerza.

Estamos metidos en pleno "tsunami" en la zona euro, y en el fondo de ese "tsunami" lo que está en juego es la continuidad del euro. Obvio es decir que su fracaso, su desaparición o la salida de algunos países del euro sería una bomba de gran profundidad. Por eso sería mejor que los responsables políticos de la zona se anticipasen, exigiendo de forma clara y contundente a quienes han sido y siguen siendo fiscalmente irresponsables que hagan sus deberes y tomen sus sacrificios. Más tarde será peor para todos.

Ante la dimensión de estos temas, es normal que los resultados empresariales pasen a segundo plano. Sin embargo hay que recordar que esta semana presentan sus cifras importantes empresas, como Telefónica, Cisco, Unicredito o Intesa San Paolo.

Al empezar esta semana tenemos un nuevo plan de la comunidad europea, que al parecer contará con más de 600.000 millones de euros y estará destinado a todos los países con problemas, no solo a Grecia. Esto, unido a la sobreventa y al aparente rebote del euro el pasado viernes, podría propiciar un rebote, pero, dados los precedentes, es normal ser algo escépticos.

2 comentarios


Otra vuelta de tuerca

03.05.10 | 08:59. Archivado en Comentario semanal

Los dos temas clave a los que nos referíamos en nuestro anterior comentario, el ajuste fiscal de la deuda soberana en varios países europeos y la reforma del sector bancario, iniciada en Estados Unidos y con secuelas previsibles a nivel global, han experimentado otra vuelta de tuerca en la última semana de abril.

El tema de la deuda soberana de los países periféricos europeos ha dejado ya de ser, si es que alguna vez lo fue, un tema solo de Grecia. La rebaja del rating crediticio primero a Portugal, el martes, y casi a continuación a España, el miércoles, ha evidenciado ya que estamos ante un tema que va más allá de Grecia y ha vuelto a convulsionar a las Bolsas europeas, sobre todo a la española, directamente afectada, que sin embargo el jueves se recuperaban parcialmente de los destrozos.

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, la reforma bancaria encuentra dificultades para salir adelante en el Senado, pero sin duda la operación de acoso a Goldman, que a nuestro juicio conecta de forma muy directa con esa reforma bancaria, ha avanzado con los interrogatorios a los principales directivos de Goldman, y ha culminado, ya en la jornada de cierre del viernes, con el anuncio de que el Departamento de Justicia estudia presentar una demanda criminal a Goldman.

Ante la inquietud generada por estos temas, nada han podido hacer los buenos resultados empresariales que hemos conocido esta semana, entre ellos en España los de Santander, BBVA y Repsol. Las Bolsas europeas han cerrado con pérdidas del 3,5% en el Eurostoxx y del 4% en el Ibex. Las americanas con caídas del 2,5% el S&P y del 2,7% el Nasdaq. De nada valió, tampoco, que la FED, reiterase su anuncio de que mantendrá los tipos de interés bajos "durante un largo periodo de tiempo". A los inversores ahora les preocupa más la solución del caso griego, la viabilidad del modelo monetario de la zona euro y el alcance de una reforma bancaria que ha encontrado en Goldman una aplicación práctica posiblemente anticipada.

Así, de nuevo, nos encontramos con las dos fuerzas dominantes de este año 2010. Por un lado, la recuperación económica global, que impulsa los resultados empresariales. Por otro lado, las reformas y los ajustes pendientes, que, precisamente porque la economía ahora lo permite, se ponen encima de la mesa.

En este contexto, la situación de partida de las Bolsas es muy distinta. Las Bolsas americanas se encontraban, al iniciarse la semana, en niveles muy altos, y con cierta sobrecompra. El S&P superaba el nivel 1.200 tras una subida casi vertical desde hace meses, el Dow se movía por encima de los 11.200 puntos y el Nasdaq llevaba una carrera alcista imparable. En la zona euro, sin embargo, el Eurostoxx acumula recortes del 5% en lo que va de año y algunas Bolsas, como nuestro Ibex, tras la corrección del miércoles, bajaban un 15% en el año.

Se ha creado así una cierta divergencia entre la evolución de las Bolsas americanas y europeas, y la pregunta es si un eventual recorte de las Bolsas americanas, que sería normal dadas las ganancias acumuladas desde enero, puede o no arrastrar a las ya castigadas plazas europeas. El pasado viernes el dato de crecimiento de PIB americano del primer trimestre, que pese a subir un 3,2% decepcionó a los inversores, y el anuncio de la posible acusación penal frente a Goldman hicieron caer fuertemente a las Bolsas americanas, y el futuro del S&P, tras tres intentos fallidos de superar el 1.200, acabó cerrando en 1.183, pensando muchos analistas técnicos que si rompe el 1.180 puede irse directamente a los niveles de 1.150, que fueron los máximos del pasado enero.

El que así sea o no va a depender mucho de los datos que vayan saliendo. Los principales serán, para la economía norteamericana, el ISM manufacturero y el informe de empleo de abril. En ambos casos cabe esperar noticias positivas, sobre todo si hacemos caso a Warren Buffet que el pasado sábado en la Junta anual de accionistas de Berkshire Hathaway en Omaha dijo que la economía americana empieza a despegar y que en marzo y abril ha tomado velocidad.

En Europa, tras la aprobación el domingo de un plan de 110.000 millones de euros para rescatar a la economía griega cabe esperar cierta calma, pero a nuestro juicio, como ya hemos dicho, el tema del ajuste de la deuda soberana y del gasto público de los países periféricos, entre ellos España, dista mucho de estar resuelto, e incluso el propio tema de Grecia tendrá algunas evoluciones en el futuro.

En las próximas semanas vamos a comprobar si hay o no un auténtico "desacoplamiento" entre las Bolsas americanas y las europeas y, a la vez, si dentro de la zona euro sigue o no el castigo hacia las Bolsas de países, como España, afectados por el problema de la deuda.

En principio, tras las fuertes caídas de la semana pasada y con algunos índices en niveles de soporte, pensamos que a corto plazo podemos ver cierta calma e incluso, si los resultados son buenos (ya quedan pocos, pero aun hay algunos importantes) podemos ver rebotes.

No cabe duda, y esa sigue siendo nuestra idea básica para este año, de que ante caídas fuertes, llegan niveles de compra en valores de calidad y en índices. Sin que, por supuesto, quepa excluir el riesgo de caídas adicionales en el corto plazo. Un ejemplo sería el 10.000 del Ibex, nivel que, desde el punto de vista de valoración fundamental consideramos en Renta 4 como de soporte, es decir, como zona de compra.


Miércoles, 30 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Categorías

Hemeroteca

Mayo 2010
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31

Sindicación