Lo que en principio se presentaba como una semana de corrección, se ha transformado finalmente en una semana positiva, con ganancias del entorno del 1% en las Bolsas americanas y del 1,5% en el Nikkei, y con un giro claro en las Bolsas europeas a partir del jueves. El factor esencial de este giro al alza ha tenido más que ver con las palabras de Bernanke y de Trichet que con el en el fondo descafeinado acuerdo de los líderes europeos sobre Grecia.
Bernanke, en su comparecencia ante el comité de servicios financieros de la Cámara de Representantes reiteró que, dada la persistente debilidad de la economía, los tipos de interés seguirán "excepcionalmente bajos" durante un largo periodo de tiempo. Trichet, por su parte, anunció que el BCE seguirá aceptando activos de baja calidad (léase bonos griegos o de otros países en situación problemática) como colateral durante todo este ejercicio, cortando así de raíz los temores de lo contrario.
A nuestro juicio estas declaraciones no vienen sino a confirmar que la política monetaria de expansión cuantitativa y de tipos bajos, que es la gran medida frente a la gigantesca crisis de deuda, va a continuar. Es decir, se reconoce de forma explicita que no es posible prescindir por el momento de los apoyos monetarios porque no hay otra forma no traumática (traumáticas y ortodoxas si las hay pero no gustan y además no son soportables) de resolver y digerir el problema de la deuda, deuda no sólo publica sino también privada (separar estos dos tipos de deuda es una falacia conceptual y además es un inmenso error de análisis).
La reacción de los mercados ha sido clara. La primera es la caída de los precios de los bonos del Tesoro a largo plazo y subida de sus tipos, que en el caso del T Bond americano estaban ya el viernes muy cerca del 4%, desde el 3% que veíamos hace dos meses. La segunda reacción es la subida de las Bolsas a partir del jueves. Los tipos bajos, las inyecciones de liquidez y la creación de inflación compensatoria vienen muy bien a la renta variable.
Una primera lectura de lo anterior podría ser que viene un "rally" bursátil. Sin embargo hay que ser cautelosos, por varios motivos.
El primero es que el futuro del S&P no acaba de superar de forma clara los máximos anuales. El segundo es que el problema griego, que no es sino la punta del iceberg de los problemas de la zona euro, no ha sido bien resuelto, y seguirá dando guerra. La apelación a préstamos bilaterales y al FMI como recurso último no deja de ser una solución no deseada por el BCE, aunque el marketing haya funcionado bien. Esta semana veremos una primera prueba con la emisión de bonos por Grecia.
Otro elemento que mueve a la cautela es que las Bolsas asiáticas hayan cerrado la semana pasada con perdidas, del 1,5% en Hong Kong y del 0,3% en Shanghai. El repunte de tipos de los bonos largos, ya comentado, es otro factor de prudencia, a unir a un dólar que lleva ya varias semanas subiendo y a un Nikkei y unas Bolsas americanas que también están algo sobrecompradas.
Esta semana tenemos varios datos económicos importantes, sobre todo el informe de empleo americano que se publica el viernes 2 de abril, con los mercados ya cerrados, salvo el futuro del S&P, abierto medio día. Si el empleo es bueno creara temores de subida de tipos y si es malo evidenciara que la economía esta débil como ya anticipo Bernanke. Veremos también la respuesta del mercado a la emisión de bonos griegos.
En suma, estamos ya en la recta final de un trimestre que no ha sido fácil, pero que ha dado juego, y no parece que podamos esperar grandes movimientos, en una Bolsa muy apoyada por las inyecciones monetarias y por los datos de suave reactivación global, pero a la vez muy consciente de que hay todavía bastantes temas por resolver.
Miércoles, 30 de mayo
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