De nuevo los principales índices han topado, por enésima vez, con las resistencias situadas alrededor de los máximos anuales y, de nuevo, han sido incapaces de superarlas. El S&P tras volver a superar el 1.100 ha retrocedido de forma bastante violenta y el Dow Jones tras coquetear con el nivel de los 10.500 puntos igualmente cedía posiciones al cierre semanal. Así, una semana que empezó muy alcista termina básicamente en tablas para las Bolsas europeas y americanas, y ha sido, sin embargo, especialmente dura para las Bolsas asiáticas, con caídas semanales del 4,4% en Tokio, del 5,9% en Hong Kong y del 6,4% en Shanghai.
Por ello esta semana semifestiva en varias partes del mundo, en la que el detonante claro de las caídas ha sido la moratoria de pagos y el anuncio de reestructuración de deuda de Dubai World, brazo inversor del Gobierno de Dubai, no puede sino reafirmarnos en la llamada a la prudencia que hacíamos en nuestro anterior comentario. Ante la situación provocada por Dubai World podemos hacer análisis de muchos tipos, y por ahora la mayor parte de ellos se centran en cuantificar la dimensión de los posibles quebrantos que provocaría una eventual suspensión de pagos del holding de Dubai, incluso pensando que los problemas puedan extenderse a otras agencias dubaitíes o a la propia deuda gubernamental. Este tipo de análisis llega a la conclusión, correcta desde el punto de vista de los números, de que incluso aunque la moratoria vaya más allá de lo anunciado, sus efectos no son relevantes a nivel de riesgo sistémico, y que, por tanto, hay que excluir una situación como la provocada por Lehman hace poco más de un año.
Sin embargo, y aun siendo cierto lo anterior, no hay que quitar en absoluto importancia a lo sucedido en Dubai. Más allá de los números inmediatos, Dubai es un síntoma, una señal, un recordatorio de que sigue habiendo problemas serios de Balance en el sistema financiero y bancario global. Un recordatorio también de la enorme fragilidad de los mercados financieros a pesar de estar aparentemente superada la base más aguda de la crisis. Y esto es así porque Dubai conecta con varios de los temas centrales de esta crisis. Conecta con la burbuja global del sector inmobiliario, y con el valor de los activos inmobiliarios. Todo el impresionante desarrollo inmobiliario de esa zona del Golfo, tan publicitado por los medios, va a tener ahora que ser, de verdad, más allá del "marketing", reevaluado y se va a ver si es o no sostenible y si tiene o no un valor grande. Dubai conecta también con las economías emergentes, que, como decíamos en nuestro anterior comentario, son, hoy por hoy, la "gran esperanza" del crecimiento económico para los próximos años. Hay que revisar los fundamentos en los que se está basando el crecimiento de esas economías, ir más allá de los tópicos. Finalmente Dubai conecta con la burbuja de crédito y con el final de esa burbuja. Cuando hay crédito fácil y abundante todo vale, pero como decía Buffet, cuando baja la marea se ve quien estaba nadando desnudo.
Por todo eso Dubai no es solo Dubai, sino, posiblemente, bastante más, y eso es lo que de verdad las Bolsas tendrán que ir valorando en las próximas semanas.
Pero hay más temas aparte de Dubai. En primer lugar, varios Bancos Centrales y algunos informes privados han vuelto a recordar esta semana que los requerimientos de capital para la banca se elevarán, si bien de forma gradual. En segundo lugar, la temporada de consumo navideño en Estados Unidos ha empezado ya, con el "black friday" que sigue al día de Acción de Gracias y las primeras impresiones apuntan a que las ventas son similares a las del pasado año, es decir, no hay un despegue en el consumo americano, que sigue muy frío. Quedan por ver las ventas on line, que normalmente esperan al lunes ( el llamado "cybermonday") pero en general la sensación es que tampoco este año habrá muchas alegrías en las ventas navideñas.
Con estos datos y tras una semana última de noviembre muy agitada, entramos en diciembre con numerosas noticias económicas. Veremos esta semana los ISM y los PMI tanto de manufacturas como de consumo, en la zona euro y en Estados Unidos, y conoceremos también el informe de empleo de noviembre de la economía norteamericana, que se publicará el viernes. Habrá además reunión del BCE y del Banco de Inglaterra, cuyos mensajes sobre el sector bancario serán importantes sobre todo en el caso inglés, dada la mayor exposición de sus Bancos a Dubai.
En general, nuestra impresión, como siempre a riesgo de equivocarnos, es que el apetito por los activos de riesgo que los inversores habían venido mostrando este verano se va reduciendo, y que la ausencia de nuevos catalizadores unida a las posibles derivaciones del tema de Dubai van a suponer un obstáculo serio para que las Bolsas puedan superar sus máximos, que además coinciden con niveles técnicos de resistencia muy relevantes, en lo que queda de año, salvo sorpresas muy positivas que, hoy por hoy, no se ven. El movimiento hacia activos más conservadores que hemos visto el jueves y el viernes pasados, con el tipo de los bonos del Tesoro a diez años bajando de nuevo (el del Tesoro americano terminó en el 3,2% el viernes) es un indicador de esta mayor prudencia de los inversores en la recta final del año.
En el plano técnico, un alejamiento claro hacia abajo del S&P de los niveles de 1.100 podría dar lugar a una corrección más profunda, siendo el primer nivel de soporte el 11.200 del Ibex.
Viernes, 17 de febrero
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Juan Carlos Ureta
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