La volatilidad que anticipábamos la semana pasada se ha confirmado, en unas jornadas en las que las Bolsas han encontrado su mayor soporte en los Bancos centrales, soporte que ha servido para compensar ampliamente un dato tan malo como el del informe de empleo americano de octubre, que ha llevado la tasa de paro hasta el 10,2%, nivel que no se veía desde hace dos décadas y media, es decir, desde principios de los ochenta.
Así, en una semana en al que la duda principal era si los índices iban o no a aguantar en sus primeros niveles técnicos de soporte, la respuesta ha sido positiva y hemos visto ganancias de más del 3% en los tres grandes índices americanos, de casi el 2% en el Eurostoxx y del 1,45% en el Ibex. Solo el Nikkei, entre los grandes, ha cerrado la semana en negativo.
Desde el punto de vista macroeconómico, los datos han sido mixtos. Los ISM, tanto de manufacturas como de servicios, han sido buenos, denotando que la economía americana sigue recuperando su tono, pero el dato de empleo es bastante demoledor, al evidenciar que la confianza de los agentes esta lejos de recuperarse pese al enorme esfuerzo de gasto publico.
Desde el punto de vista empresarial también hemos visto de todo. El lunes anunciaba su quiebra CIT Group, entidad financiera centenaria dedicada a financiar a los consumidores y a empresas medianas, todo un síntoma de que la salud de ese segmento de la economía no acaba de ser buena. Por el lado de los beneficios, buenas cifras en Cisco, BNP, Societe Generale, o Deutsche Telekom, pero malas noticias en los Bancos ingleses, con Royal Bank of Scotland a la cabeza, y en UBS.
En estas circunstancias, el mensaje tranquilizador de los Bancos centrales ha sido decisivo para que los inversores hayan optado por resistir en los primeros niveles de soporte y de nuevo tenemos al Dow por encima de los 10.000 puntos, al SP en los 1.070, al Eurostoxx en los 2.800 y al Ibex cerca de los 11.600. De nuevo, por tanto, nos planteamos si esto supone el final de la corrección o, más bien, por el contrario, estamos ante los primeros compases de una bajada algo más seria que las intermitentes del pasado verano.
Si miramos a los Bancos centrales, su mensaje es doble. Por un lado, tranquilizador, ya que claramente apuestan por mantener por algún tiempo más los estímulos. Pero, por otro lado, un tanto inquietante, ya que ese mantenimiento de los estímulos se hace porque, según manifiestan los propios Bancos centrales, la economía no acaba de despegar. Además, parece ya obvio que los estímulos no van a poder durar indefinidamente, y por ello el Banco Central Europeo ha anunciado que la subasta de diciembre será la última en la que de liquidez ilimitada a doce meses, de forma que se empieza a retirar la llamada política de expansión cuantitativa.
A nivel de Bolsas lo que todo esto significa, en nuestra opinión, es que las Bolsas empiezan su periodo de reevaluación de las empresas cotizadas, reevaluación que llevara un periodo relativamente largo, en el que cabe esperar una banda de volatilidad amplia, no menor al 30 por ciento, y que tendrá como objetivo adaptar las valoraciones a la nueva normalidad de una economía sin burbuja de crédito. Una fase larga de volatilidad y de asentamiento en búsqueda de las nuevas valoraciones, en la que se podrá ganar mucho dinero en Bolsa, pero seguramente de forma muy diferente a la de otras salidas de crisis anteriores. Para quienes piensen que esto es exagerado o que la salida de una crisis como la actual va a ser lineal, baste recordar que hemos vivido, en muy poco tiempo, de hecho en menos de una década, dos caídas del SP, que es el índice más amplio y más representativo del mundo para la renta variable, del 50%. La primera por la ruptura de la burbuja tecnológica y la segunda por la ruptura de la burbuja de crédito. Se dice pronto, pero hay que asimilar bien lo que esto significa y las implicaciones que esto tiene para la inversión.
Desde esta óptica, y a menos de dos meses de terminar un 2009 en el que las Bolsas ya han hecho realmente todo lo que debían, o tal vez incluso más de lo que tenían que hacer, pensamos que, a falta de catalizadores claros de aquí a fin del ejercicio, es mejor pensar en términos de proteger la rentabilidad hasta ahora alcanzada y preparar el 2010, en lugar de tomar riesgos adicionales.
Domingo, 19 de febrero
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Juan Carlos Ureta
Jaime Noguera
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