La confianza nace de la credibilidad
02.11.09 @ 08:59:24. Archivado en Comentario semanal
Decíamos al terminar nuestro comentario de la pasada semana que, en el dilema entre una ruptura al alza de los índices o una corrección de cierta envergadura, lo normal, a falta de argumentos muy poderosos en los datos, era que se iniciase la corrección. Lo sucedido esta semana confirma esa opinión, ya que ni siquiera el muy buen dato de crecimiento del PIB americano del tercer trimestre ha sido capaz de generar el impulso necesario como para que las Bolsas rompan los importantes niveles de resistencia a los que habían llegado.
Si miramos a los resultados empresariales, en nuestro país tanto BBVA como Santander han presentado buenas cifras, pero el primero ha bajado un 2,2% y el segundo un 3,5% en la semana. En Europa y Estados Unidos también ha habido cifras de beneficios mejores de las esperadas, como las de Arcelor o Procter&Gamble, pero tampoco lograban mover hacia arriba a los índices.
El jueves, sin embargo, parecía que el magnífico PIB americano del tercer trimestre (+3,5%) podía realmente provocar una ruptura de los máximos anuales en las Bolsas, pero la sesión de cierre semanal se encargó de desvanecer cualquier expectativa en este sentido, al cerrar todas las grandes Bolsas con caídas de más del 2%. Así, el balance semanal arrojaba pérdidas del 4% en el S&P, de casi el 5% en el Eurostoxx y de más del 2% en el Dow, en el Nikkei y en nuestro Ibex.
A nuestro juicio la clave de este comportamiento de las Bolsas hay que buscarla, como avanzábamos la semana pasada, en las inquietudes sobre la forma en la que se va a producir la reactivación económica. Cada vez parece más claro que el tránsito hacia la "nueva normalidad" va a ser lento y complejo y, a la vista de ello, la lectura es que tal vez las Bolsas hayan corrido demasiado en su "rally" de los últimos siete meses, y han descontado antes de tiempo un crecimiento muy rápido.
Es en este punto donde los responsables de la política económica y los Bancos Centrales tal vez deberían pensar en un cambio de discurso. Hace un año, cuando el caos reinaba en los mercados financieros, se decía, con razón, que lo esencial era recuperar la confianza de los agentes económicos. Bajo esa premisa se articuló, a partir de marzo, el discurso de los famosos "brotes verdes", iniciado por Bernanke y seguido luego por todos, incluidas nuestras autoridades económicas. Es un discurso que pretendía evitar la espiral perversa de negativismo que se había instalado entre los agentes económicos y, en este sentido, el plan ha funcionado.
Pero probablemente ese discurso ya no es válido. La idea de una "recuperación teledirigida" por el gasto público ha agotado su recorrido. Para generar confianza ya no basta con inyectar dinero y prometer brotes verdes. La percepción es que hay que ir más allá y abordar los problemas de fondo, para que la economía retome su propia dinámica. Los deberes pendientes siguen siendo los mismos: capitalización del sector bancario, mejora de la transparencia en los mercados financieros, continuación en el proceso de desapalancamiento y reequilibrio del crecimiento global que pasa por menor consumo en los países altamente endeudados, entre ellos Estados Unidos y España, y mayor consumo en los antes exportadores, entre ellos China y Alemania.
Desde esta óptica es comprensible la decepción que provocó entre los inversores la segunda lectura del PIB americano, al comprobar que, sin los estímulos públicos, el crecimiento habría sido muy bajo, casi cero. Esta lectura no genera confianza, porque la confianza debe nacer de la credibilidad y la credibilidad no se gana con trucos que permitan dar un PIB mejor uno o dos trimestres, sino con políticas serias de corrección de los desequilibrios que llevaron a la burbuja.
Desde esta óptica también es muy probable que tenga razón el gestor americano Bill Gross cuando dice que, por ahora, hemos llegado al pico del "rally". Si así fuese y las Bolsas, efectivamente, corrigen, lejos de ser negativo para la renta variable, sería casi la mejor garantía de que en el 2.010 siga la estabilización de los mercados.
En la semana entrante hay algunos resultados empresariales (Cisco, Deutsche Telekom, Total, BNP,...) pero sobre todo hay importantes citas macro económicas en Estados Unidos, como la reunión de la FED, los ISM manufacturero y de servicios y el informe de empleo americano de octubre, que podría llevar el paro al 10% en la mayor economía del mundo.
Tras las caídas de las dos últimas semanas las Bolsas están ya en los primeros niveles de soporte (el 2.700 del Eurostoxx, el 11.400 del Ibex, el 1.030 del S&P) y la duda es si van a pararse ahí o más bien en los soportes siguientes, que coincidirían con los de mitad de agosto, el 10.600 del Ibex, el 2.600 del Eurostoxx y el 980 para el S&P.
En nuestra opinión seguirá habiendo mucha volatilidad y, aun a riesgo de equivocarnos, si hemos de apostar de cara a fin de año, más que por la ruptura de los máximos, apostaríamos por niveles algo más bajos que los actuales.
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Juan Carlos Ureta



