Tanto la FED, a la que inicialmente correspondía el protagonismo dada su reunión , como el Banco Central Europeo, han acaparado la atención de las Bolsas en una semana que se iniciaba el lunes bajo los malos auspicios del Banco Mundial, que empeoraba sus previsiones sobre el crecimiento del PIB en 2.009, y en la que los datos macro económicos conocidos, como el dato final del PIB americano del primer trimestre o la subida en los pedidos de bienes duraderos, sin ser malos, no han sido tampoco muy estimulantes.
Por ello las Bolsas se han fijado en los mensajes de la FED y del BCE y la lectura de esos mensajes se ha traducido en caídas moderadas en algunos de los grandes índices, como el Dow, el S&P y el Eurostoxx que añadían nuevos recortes a los de la semana pasada, y en subidas semanales muy ligeras en otros índices como el Nasdaq , el Nikkei o el Ibex. En suma, una atonía que ya habíamos anticipado en nuestro anterior comentario, ya que las Bolsas, como decíamos hace una semana, esperan la publicación de los resultados empresariales del segundo trimestre para salir de su actual indefinición.
No es de extrañar esa indefinición a la vista de la actuación de los Bancos centrales. La FED dejó claro que no piensa subir los tipos hasta que haya mayores evidencias de reactivación económica, y el BCE vino a lanzar un mensaje similar con su auténtico "manguerazo" de liquidez del miércoles 24, en el que inyectó cerca de 450.000 millones de euros a más de mil cien entidades bancarias de la eurozona.
En definitiva, los Bancos Centrales no parecen ver, hoy por hoy, brotes verdes suficientes como para bajar la guardia en sus políticas de expansión monetaria. Lo cual implica un doble mensaje, positivo si se lee en el sentido de la continuidad de las políticas monetarias expansivas, y negativo si se lee en el sentido de que la economía global sigue débil. Esta segunda lectura es más inquietante si se tienen en cuenta otros mensajes lanzados esta semana por el BCE advirtiendo sobre el límite de endeudamiento de los Gobiernos. Jean Claude Trichet decía el pasado lunes en Madrid que el margen para más Deuda pública y para más gasto público de los Gobiernos europeos está llegando a su fin.
La traducción bursátil de todo ello ha sido, una semana más, una fuerte caída al inicio de la semana, con recortes el lunes 22 superiores al 2,5% en las principales plazas, ante los temores de menor crecimiento alimentados por el informe del Banco Mundial, y una recuperación posterior a mediados de la semana, pero muy lejos de la fuerza necesaria para superar los máximos anuales. El rebote de los Bancos europeos, por ejemplo, fue espectacular el miércoles, al calor de la inmensa liquidez inyectada por el BCE, pero no tuvo continuidad el jueves y el viernes.
Las Bolsas se enfrentan, en general, a niveles cuya superación necesita algo más que las renovadas promesas de liquidez y de tipos bajos de los Bancos Centrales. Dado que la economía no parece vaya a dar síntomas de recuperación sostenida a corto plazo, el catalizador solo vendrá, en su caso, de los resultados del segundo trimestre, si verdaderamente fuesen muy buenos.
Entramos en una semana llena de referencias económicas importantes, como el informe de empleo americano de junio, que conoceremos el jueves, el ISM manufacturero, el PMI también de manufacturas y el IC preliminar de la eurozona, y la confianza del consumidor americano medida por el Conference Board.
Pero, como decíamos, en nuestra opinión es difícil que esos datos muevan realmente a las Bolsas, y a la espera de los resultados empresariales del trimestre, pensamos que es mejor seguir en una línea de menor riesgo a corto plazo, evitando sobre todo valores que acumulan revalorizaciones muy fuertes en los tres últimos meses, línea que ha funcionado bien las semanas anteriores.
Martes, 9 de febrero
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
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