PERSPECTIVA AL TERMINAR ABRIL
04.05.09 @ 08:56:40. Archivado en Comentario semanal
De forma muy parecida a la semana anterior, hemos visto de nuevo una fuerte caída el lunes 27, en parte motivada por los temores a los efectos de la gripe porcina, y una recuperación posterior de las Bolsas en las sesiones siguientes, recuperación que en esta ocasión se ha traducido, además, en ligeras ganancias semanales, del 2,4% en el Eurostoxx, del 3% en el Nikkei y del 1,7% en el Ibex y en el Dow.
En el mes de abril las Bolsas han tenido uno de los mejores meses bursátiles de la última década, con subidas del 15% en el Ibex y en el Eurostoxx. Esto es aun más interesante si se tiene en cuenta que ha habido algunas noticias malas, como las de esta última semana, en la que hemos sabido que el PIB americano del primer trimestre bajó un 6,1% en términos anualizados, más de lo esperado, y el PIB español en ese mismo primer trimestre ha bajado el 2,9% interanual.
La opinión dominante es que las Bolsas celebran no solo los buenos resultados empresariales del primer trimestre sino además el próximo fin de la recesión global que parecen estar anunciando algunos indicadores adelantados, como el ISM manufacturero americano de esta última semana , que subía desde el nivel 36 de marzo al nivel 40, mejor de lo esperado. La FED en su comunicado contribuyó a estas buenas sensaciones, al decir que prevé una "modesta mejoría" para la economía americana, economía que tuvo entre octubre y diciembre pasados uno de los peores comportamientos de las últimas décadas.
Este "rally" bursátil y esta mejora del ambiente han tenido ya una consecuencia muy positiva, la de parar la bola de nieve de las expectativas negativas. Como la subida de diciembre del pasado año, o como la subida de hace un año, la de abril y mayo de 2.008, el actual "rally" está permitiendo poner un poco de tranquilidad y orden en el mayor y más inquietante proceso de desapalancamiento conocido en la historia económica, que es el proceso generado por la ruptura de la burbuja de crédito.
El que esto sea así es bueno, porque procesos tan caóticos como el que se vivió en octubre y noviembre pasados o como el que empezaba a amenazar en los primeros días de marzo de este año, son enormemente peligrosos en una economía como la actual, en la que la velocidad de transmisión de las cosas y la simultaneidad de las respuestas en todo el mundo determinan dinámicas negativas a veces imparables.
Pero dicho lo anterior, y para poner las cosas en su sitio, hemos de ser conscientes de que, tras cuatro meses del actual ejercicio, y tras un año 2.008 realmente histórico por las caídas en todos los mercados, el Dow Jones pierde en el año más de un 6% , el Eurostoxx y el S&P pierden más de un 3% , y nuestro Ibex pierde en estos cuatro primeros meses un 1,7%. Solo se salva de las pérdidas anuales el Nasdaq, que sube un 9%, pero no hay que olvidar que la Bolsa tecnológica viene de una fortísima corrección tras la ruptura de la burbuja tecnológica, lo mismo que le sucede a otra de las Bolsas que esta año 2.009 se están comportando relativamente mejor , el Nikkei.
Lo anterior quiere decir que hay que poner en contexto la subida de marzo y abril. Son subidas que ayudan, entre otras cosas porque nos recuerdan, frente a las visiones apocalípticas tan en boga en el pasado otoño, que las crisis pasan y que los ajustes económicos terminan conduciendo a nuevas etapas de crecimiento. Pero, a mi juicio, sería enormemente desenfocado querer ver en las subidas de la Bolsa de las últimas semanas un anuncio de vuelta al crecimiento de la economía global.
Por el contrario, todos los análisis conducen a pensar que la recuperación del crecimiento, cuando llegue, va a ser muy suave, y además tiene que serlo, porque esta es una crisis de sobre endeudamiento del sistema, incluido del sistema bancario. Como recordaba el estudio de Keneth Rogoff publicado a principios de enero ("The aftermath of the financial crisis"), las crisis de origen financiero y que tienen su base en una deuda excesiva y en desajustes del sistema financiero, suelen durar más que las que tienen su origen en la economía real, y luego, cuando pasan, la recuperación es más lenta.
Conviene tener presentes estas ideas para situar en su debido significado y en su debido recorrido a este "rally", lo mismo que a principios de marzo convenía recordar que el mundo no se iba a hundir y que el castigo bursátil era, entonces, excesivo.
En la primera semana de mayo, tendremos algunos datos económicos interesantes, como el ISM de servicios americano y los PMI manufacturero y de servicios de la zona euro, y también algunos resultados empresariales como los de AIG, UBS, BNP, y Commerzbank, entre otros. Pero lo principal será el resultado del "stress test" de la banca americana, que se ha retrasado al jueves 7. La banca sigue siendo la clave de la salida de esta crisis y el test revelará en qué medida la banca americana está ya lista para despegar o no.
Si miramos a otros mercados relevantes, vemos que el oro tras bajar un 3% la semana pasada se mueve ligeramente por debajo de los 900 dólares, el petróleo tras subir un 2,6% la semana pasada está en 53,2 dólares, por encima de 50, y los tipos de los bonos a diez años han repuntado ligeramente, de forma que el bono del Tesoro americano a diez años está ya en el 3,15%. Vemos también como los diferenciales ("spreads") de la renta fija corporativa están ligeramente a la baja indicando una ligerísima mejora en los mercados de crédito. Un panorama tranquilo, con ciertas señales de estabilización.
En suma, marzo y abril han sido muy positivos, pero extraer lecciones a más largo plazo parece, hoy por hoy, un tanto precipitado.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Juan Carlos Ureta



