Con poco volumen, y sin dirección clara, las Bolsas no están logrando salir en febrero de una zona de indefinición muy estrecha en la que se mueven con cierta pesadez. Esta semana, tras las dos previas de subidas, las tomas de beneficios han hecho acto de presencia tal y como preveíamos al final de nuestro comentario de la pasada semana.
La ruptura al alza o a la baja daría lugar a movimientos más amplios y a mayor volumen, pero hoy en día las Bolsas se debaten entre la realidad de las malas noticias que vemos cada día y la expectativa de los estímulos que deberían llegar del plan Obama y de los nuevos planes de apoyo a la banca. Los inversores, pese a pensar que las caídas son ya muy fuertes, creen en general que veremos de nuevo los mínimos de noviembre (el 750 del S&P ) , aunque sea de forma transitoria, y prefieren esperar a esa anunciada caída para comprar.
En esta situación es difícil hacer lecturas a corto plazo porque la ruptura puede venir por los dos lados, aunque la opinión dominante está del lado negativo. Todas las opciones están abiertas y hay argumentos en uno u otro sentido.
En el sentido de la ruptura al alza podría jugar el sentimiento generalizado bajista, que hace que las carteras estén con mucha liquidez, muy poco invertidas en renta variable, situación que, cuando menos, minimiza la corriente de ventas. En segundo lugar, al menos una parte de las malas noticias por venir ya están descontadas y por ello las Bolsas reaccionan a veces bien ante las malas noticias, como se vio ya la semana pasada con el informe de empleo americano de enero. En tercer lugar, el entorno de tipos ayuda, con un euribor que ya ronda el 2% y con los tipos de largo plazo en niveles bajos.
En el sentido bajista, sin embargo, juegan las malas noticias que siguen y previsiblemente seguirán llegando.
En lo económico, hemos sabido que el PIB de la zona cayó un 1,5% en el cuarto trimestre de 2.008, entrando así Europa en su peor recesión de los últimos cincuenta años. La economía alemana, pese a no haberse visto afectada por la burbuja inmobiliaria, cayó un 2,1% en el cuarto trimestre, por el desplome de las exportaciones, evidenciando así el carácter global de la crisis.
En Estados Unidos tanto el plan bancario de Tim Geithner como el plan de estímulo de Obama están teniendo dificultades. La nueva propuesta para los Bancos ha sido recibida con frialdad, en parte por falta de concreción y en parte porque aporta pocas novedades, aunque una segunda lectura del mismo lo mejora. Obama no parece haber acertado al presentar su plan de estímulo. Como en los peores momentos del plan Paulson , Obama ha manejado el lenguaje del miedo, bajo la vieja fórmula, innecesaria y equivocada, de que " o se aprueba el plan o viene una catástrofe". Idea que además de falsa es realmente negativa desde el punto de vista de la confianza. Hay ciertas cosas que recuerdan lo que pasó en septiembre con el Plan Paulson. Esperemos que pese a la fría recepción inicial del plan, una vez aprobado, se ejecute mejor que el de Paulson y logre generar confianza.
Desde el punto de vista de las empresas, el sector bancario sigue generando malas noticias. El pasado viernes Lloyds anunciaba pérdidas en el 2.008 para HBOS , el Banco que adquirió a sugerencia del Gobierno inglés, de más de 11.000 millones de euros, lo que desestabilizó de nuevo al sector , e hizo caer a Lloyds más del 30% en la sesión. En USA Wells Fargo también revisó a la baja sus expectativasde beneficio para 2.008. Todo indica, por tanto, que a la crisis bancaria aun le quedan algunos episodios.
Todas esas noticias han pesado en las Bolsas, con caídas semanales que en el caso del Eurostoxx, el Dow Jones y el S&P fueron del entorno del 5%, siendo algo superiores al 3% en el Nikkei , el Nasdaq y el Ibex. Pero no ha habido una sensación de descalabro equiparable a la de las malas semanas de octubre y noviembre, sino que por el contrario hemos visto momentos de repunte interesantes como los de la última parte de la sesión del jueves en las Bolsas americanas o los de la primera mitad de la sesión del viernes en las europeas.
En general el escenario de deflación parece que se aleja, pese a la nueva caída del petróleo y materias primas. Los tipos de los bonos largos han repuntado ligeramente, en concreto el del bono del Tesoro americano a diez años cerró el viernes en el 2,89% tras superar el 3% en los primeros días de la semana. El oro, cerca de 950 dólares, tampoco descuenta deflación y parece pensar que las políticas reflacionistas de los Gobiernos van a tener éxito.
Con el S&P de nuevo en niveles cercanos al 800, y en una semana en la que contamos con varios indicadores adelantados (encuesta ZEW, PMIs, encuestas manufacturera de Nueva York,....) así como con el IPC americano de enero y con varios resultados de empresas relevantes ( Iberdrola, BNP, ING, Societé, Commerzbank, ...) sin embargo la clave va a seguir siendo que se genere o no confianza alrededor del plan Obama.
Que se generen mensajes positivos, y no los equivocados mensajes "apocalípticos" a los que ha vuelto incluso el propio Obama, que hasta ahora había estado más acertado en su comunicación. Hoy en día las Bolsas, pese a no subir, están ya bastante alejadas del pánico de octubre y noviembre. Hay algo más de calma y bastante menos desorden que en el pasado otoño. El éxito del plan y de todas las iniciativas que se vayan tomando por los distintos Gobiernos se medirá no tanto en función del volumen de gasto público que involucren sino en función de la confianza que generen en la iniciativa privada.
Las Bolsas van a ser el primer indicador de si se está o no generando esa confianza, y es ahí donde el plan Obama y las restantes medidas del G 20 se la juegan, una vez más.
Miércoles, 30 de mayo
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