El blog de Juan Carlos Ureta

Subidas con malas noticas

09.02.09 | 08:58. Archivado en Comentario semanal

Si la semana pasada decíamos que en enero las Bolsas habían logrado una cierta estabilización en medio de un entorno de noticias muy negativo, la primera semana de febrero ha servido para confirmar que, efectivamente, las Bolsas están logrando despegarse de las malas noticias, dando la sensación de que muchas de esas noticias ya han sido descontadas por las cotizaciones antes de ser conocidas.

Así, tras el pésimo informe de empleo americano de enero, difundido el pasado viernes, en el que se hizo pública una cifra de casi 600.000 nuevos parados en la principal economía del mundo, llegando la tasa de paro al 7,6%, las Bolsas americanas subieron con fuerza en la sesión, facilitando así un buen cierre de las Bolsas europeas. Esta reacción es sorprendente sobre todo si se recuerda que en el 2.007 los informes mensuales de empleo americanos provocaron en varias ocasiones auténticos desplomes en las Bolsas, con datos que no eran tan negativos como el del viernes.

Así, el S&P subió un 5%, el Nasdaq un 7,8%, el Dow un 3,5%, el Eurostoxx un 4,8%, y más moderadamente, el Ibex y el Nikkei algo más del 1% en una semana en la que el único dato positivo fue el ISM de servicios de enero en Estados Unidos, que, aunque malo (se quedó en 42,9 por debajo de 50 indicando contracción), fue mejor de lo previsto por los analistas.

Es particularmente interesante, por la importancia que se le atribuye como índice de referencia global, que el S&P rebotase una vez más en las inmediaciones del nivel 800, nivel al que se acercó en la sesión del lunes 2 de febrero, y acabase la semana en niveles cercanos a 870. Es también relevante la subida del S&P desde los mínimos del lunes hasta el cierre semanal, de casi un 8%. De esta forma el nivel de los 750 puntos, en el que se vieron los mínimos del pasado noviembre, se aleja, si bien dada la volatilidad que se está viendo en estos compases iniciales de 2.009 no hay que descartar, ni mucho menos, la visita a mínimos.

Se produzca o no esa visita, la realidad es que cada semana en la que el S&P (y por derivación las restantes plazas mundiales) se mantiene alejado de niveles de riesgo, es un paso más en la deseable dirección de estabilizar los mercados financieros, estabilización que, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, es una condición necesaria para restablecer la confianza y para poder pensar en una reactivación de la inversión y de la economía en su conjunto.

Sin embargo, este pequeño éxito semanal (que recuerda aquellas "pequeñas victorias parciales" que tanto gustaban a Churchill) no oculta la realidad de que, a fecha viernes pasado, todos los grandes índices, con la única excepción del tecnológico Nasdaq, siguen en negativo en lo que va de año. El Dow Jones cae más de un 5% en el año, el Nikkei casi un 9% y el Eurostoxx un 4,4%. Asimismo la subida semanal no cambia la situación técnica de los índices, que sigue siendo bajista, en tanto en cuanto no se rompan al alza resistencias por arriba que están aun bastante lejanas.

A pesar de esta situación técnica bajista, que vendría además avalada por el escaso volumen que ha acompañado a las subidas de la semana pasada, lo cierto es que podemos ver algunas señales positivas en los mercados.

La primera es que, con malos resultados de las empresas y con malas noticias económicas, las Bolsas aguantan bastante bien. La segunda es la vuelta al apetito por el riesgo que se ve en los mercados de bonos corporativos, con volúmenes de emisión en enero muy elevados. La tercera es la evolución del oro y de las materias primas, entre ellas el petróleo, que no parecen descontar, como en otoño, una escenario de deflación, sino de inflación baja. Ese mismo mensaje lo vemos en los bonos del Tesoro a diez años. El viernes veíamos que el bono del Tesoro americano a diez años cerraba en un tipo de interés del 2,98%. Recordemos que hace pocas semanas el tipo llegó muy cerca del 2%. Parece evidente que los mercados empiezan a considerar que las medidas monetarias y fiscales de estímulo van a evitar la deflación y pueden, por el contrario, provocar un repunte de la inflación a medio plazo. Todo esto crea un dibujo bastante diferente al de la economía paralizada, casi congelada, que parecía dominar el ambiente inversor en el pasado otoño.

En la misma línea, es muy interesante ver como el dólar sigue fuerte, en niveles inferiores a 1,30 dólares por euro, alejándose también de la hipótesis de un desplome del billete verde, que tanto temor (azuzado además por algunos economistas) había suscitado el pasado mes de julio.

Y esto nos hace conectar con las nuevas y esperadas medidas de la administración Obama. La sensación es que hay gran confianza en esas medidas y que esa confianza es la que el viernes permitió a las Bolsas subir pese al mal informe de empleo, ante la expectativa de una inminente aprobación del paquete de estímulo y del plan para los Bancos.

Si se confirmase esta reacción positiva ante las medidas de la nueva administración americana, estaríamos ante una reacción muy diferente a la que, hasta ahora, han tenido los mercados. Recordemos que los sucesivos planes de Paulson fueron recibidos con mucha frialdad, cuando no con bajadas, y que tras el comunicado de la reunión del G 20 a mitad de noviembre las Bolsas bajaron hasta mínimos. Tampoco el reciente plan del Gobierno inglés para los Bancos hecho público el lunes 19 de enero, fue bien acogido por la Bolsa.

Por tanto si las medidas de Obama son bien acogidas será una reacción diferente a las de medidas anteriores, y supondrá un voto de confianza a la nueva administración y a su capacidad de hacer salir a la economía americana de la crisis. Si unimos a lo anterior la fortaleza del dólar, podríamos estar ante una reedición del modelo de crecimiento de los noventa, basado en un dólar fuerte y en un flujo sostenido de inversiones hacia la economía norteamericana, que sería vista como la primera en salir de la crisis, y además como la que va a salir más reforzada.

Por eso, aunque hay algunos resultados empresariales de interés, como los de Barclays, UBS, Arcelor, Total o Coca Cola, y algunas referencias macro, como las ventas al por menor de enero y la confianza del consumidor en USA y los datos de PIB del cuarto trimestre en la zona euro, lo verdaderamente importante esta semana es ver como reciben los mercados las medidas de la administración Obama, una administración que por ahora ha disfrutado de la confianza de los mercados, que han recibido bien los nombramientos clave y las ideas avanzadas por el nuevo presidente.

Tras dos semanas de subidas y ante la proximidad de algunos niveles técnicos de resistencia, no sería, sin embargo, descartable que haya tomas de beneficios sobre todo si se alcanzan los niveles de los primeros días de enero.


Miércoles, 30 de mayo

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