La esperada visita de las Bolsas a los mínimos de noviembre, tras romper el S&P el nivel 800 y acercarse a las inmediaciones de los 750 puntos, ha venido, como no podía ser de otra manera, de la mano de los Bancos. La semana se iniciaba con fuertes caídas de los Bancos europeos debidas a los temores a que algunas economías emergentes de Europa del Este puedan tener problemas de solvencia, con impacto en las entidades bancarias más expuestas, y terminaba entre rumores de posible nacionalización de dos grandes Bancos americanos, Citi y Bank of America.
Todo ello ha povocado caídas semanales cercanas al 10% en el Eurostoxx, del 8% en el Ibex, superiores al 6% en el Dow Jones, el S&P y el Nasdaq, y cercanas al 5% en el Nikkei. Las caídas en los grandes Bancos europeos han superado en general el 10% en la semana, y han sido mayores en los Bancos que podrían verse más expuestos a Europa del Este como Unicredito, que bajó un 32% en la semana, o Deutsche Bank, que bajó un 34%. Los Bancos americanos bajaron más, en concreto Citigroup cayó un 46% en la semana.
Tras muchos meses ya seguidos de caídas en las cotizaciones bancarias y con esta aceleración de las mismas desde que empezó el año, lo que ha llevado a las acciones de Citigroup por debajo de 2 dólares y a las de Bank of America por debajo de los 4 dólares por acción, la pregunta es, ¿tiene fin la caída de los Bancos?.
Hoy por hoy la respuesta no es fácil porque no se sabe la dimensión de los problemas de balance y porque la escala de esos problemas se agrava a medida que la propia crisis económica avanza, dando así lugar a una espiral bastante perversa que se autoalimenta. Los Bancos generan desconfianza, lo cual provoca caídas de las Bolsas y en los mercados de bonos corporativos, lo cual deteriora aun más la confianza y aleja la recuperación económica, lo cual a la vez provoca mayores problemas en los balances bancarios, al deteriorar el valor de los activos.
Esta espiral es bien visible en los datos que vamos conociendo, que van a peor. Así la caída de un 12,7% anualizado del PIB japonés en el cuarto trimestre de 2.008, que se suma a las de la zona euro (-5,9% anualizado de caída del PIB en el cuarto trimestre) y a la de la economía norteamericana (-3,8% anualizado). Solo el dato de inflación americana de enero da cierta tregua al alejar la deflación tras subir los precios un 0,3% en enero (-0,8% en diciembre), un 0,2% la inflación subyacente (cero en diciembre) pero habrá que esperar más datos, como la revisión del PIB del cuarto trimestre, que conoceremos el próximo jueves, para saber si la economía americana empieza a ver el final del túnel. A nivel empresarial, el deterioro también es visible, con suspensiones de pagos como la de Saab o malos resultados que en general estamos viendo.
En las Bolsas la cuestión esencial es si vamos a ver o no otra pata a la baja tras haber llegado a los mínimos del pasado noviembre. El consenso entre los analistas técnicos es el de una fuerte bajada adicional, que llevaría al Ibex al nivel 6.000 o 6.500. Se rompería así el escenario básico que hemos estado manejando, que es el de formación de un rango amplio de estabilización a lo largo de 2.009, con bastante volatilidad, entre niveles que para el Ibex podríamos situar entre el 7.700 y el 9.200, con potenciales rupturas transitorias por debajo o por encima de esos niveles.
La Bolsa está hoy dominada por los análisis técnicos dada la ausencia de inversores finales. A nivel de análisis fundamental, nadie discute que las Bolsas están baratas en función de los datos conocidos, pero el temor a nuevas sorpresas en los balances bancarios y la sensación de que todo puede ir muy a peor en poco tiempo hacen desconfiar de las valoraciones.
En este contexto, da la impresión de que siguiendo el análisis técnico puede ser hoy bastante fácil ganar dinero en la Bolsa. Basta con ponerse a la baja y esperar. Es así como están operando muchos inversores que están siguiendo esta estrategia bajista, entre ellos varios hedge funds que esta semana de nuevo hacían públicas nuevas posiciones bajistas de venta en descubierto sobre el capital de Bancos españoles. De tomar esta posición, nuestra recomendación es poner rigurosos sistemas de "stop loss" es decir, de limitación de las pérdidas en el caso, que hoy parece improbable pero que nunca cabe descartar, de un brusco giro al alza de las Bolsas. La lección de lo sucedido con la especulación a la baja en Volkswagen y las tragedias que generó, debe tenerse muy presente.
Desde un punto de vista más general, si las Bolsas entran en una fase de nuevas bajadas, el mensaje será de desconfianza y miedo, retrasando y dificultando aun más la recuperación. Los Gobiernos pueden seguir elaborando planes de estímulo, o planes de ayuda al sector bancario, pero si las Bolsas no se estabilizan esos planes seguirán siendo totalmente ineficaces.
Sin caer en un optimismo ingenuo, y mucho menos interesado (aunque el interés en no ahondar en el catastrofismo es un interés de todos, se quiera ver o no) la realidad es que podría y debería evitarse una nueva fase de desorden y de caídas de los mercados similar a la del pasado otoño. Los responsables económicos y los Bancos Centrales saben ya que los costes de ir a remolque de los acontecimientos, como lo hizo, por ejemplo, el Banco Central Europeo hasta el mes de noviembre, son enormes. Un análisis correcto de la situación actual indica que hay una crisis importante, profunda, pero no irresoluble como algunos quieren hacer ver. Si se actúa tarde y mal habrá que gastar más dinero para conseguir menos efectos, y eso es lo que pasará si el caos se vuelve a instalar en los mercados.
Febrero acaba, por tanto, con una semana importante para las Bolsas. Hay algunos resultados interesantes como los de Telefónica o Deutsche Telekom, pero lo verdaderamente decisivo será lo que pase con los Bancos americanos. Esperemos que en esta ocasión el nuevo responsable del Tesoro, Tim Geithner, esté más acertado que en su primera presentación del plan bancario.
Con poco volumen, y sin dirección clara, las Bolsas no están logrando salir en febrero de una zona de indefinición muy estrecha en la que se mueven con cierta pesadez. Esta semana, tras las dos previas de subidas, las tomas de beneficios han hecho acto de presencia tal y como preveíamos al final de nuestro comentario de la pasada semana.
La ruptura al alza o a la baja daría lugar a movimientos más amplios y a mayor volumen, pero hoy en día las Bolsas se debaten entre la realidad de las malas noticias que vemos cada día y la expectativa de los estímulos que deberían llegar del plan Obama y de los nuevos planes de apoyo a la banca. Los inversores, pese a pensar que las caídas son ya muy fuertes, creen en general que veremos de nuevo los mínimos de noviembre (el 750 del S&P ) , aunque sea de forma transitoria, y prefieren esperar a esa anunciada caída para comprar.
En esta situación es difícil hacer lecturas a corto plazo porque la ruptura puede venir por los dos lados, aunque la opinión dominante está del lado negativo. Todas las opciones están abiertas y hay argumentos en uno u otro sentido.
En el sentido de la ruptura al alza podría jugar el sentimiento generalizado bajista, que hace que las carteras estén con mucha liquidez, muy poco invertidas en renta variable, situación que, cuando menos, minimiza la corriente de ventas. En segundo lugar, al menos una parte de las malas noticias por venir ya están descontadas y por ello las Bolsas reaccionan a veces bien ante las malas noticias, como se vio ya la semana pasada con el informe de empleo americano de enero. En tercer lugar, el entorno de tipos ayuda, con un euribor que ya ronda el 2% y con los tipos de largo plazo en niveles bajos.
En el sentido bajista, sin embargo, juegan las malas noticias que siguen y previsiblemente seguirán llegando.
En lo económico, hemos sabido que el PIB de la zona cayó un 1,5% en el cuarto trimestre de 2.008, entrando así Europa en su peor recesión de los últimos cincuenta años. La economía alemana, pese a no haberse visto afectada por la burbuja inmobiliaria, cayó un 2,1% en el cuarto trimestre, por el desplome de las exportaciones, evidenciando así el carácter global de la crisis.
En Estados Unidos tanto el plan bancario de Tim Geithner como el plan de estímulo de Obama están teniendo dificultades. La nueva propuesta para los Bancos ha sido recibida con frialdad, en parte por falta de concreción y en parte porque aporta pocas novedades, aunque una segunda lectura del mismo lo mejora. Obama no parece haber acertado al presentar su plan de estímulo. Como en los peores momentos del plan Paulson , Obama ha manejado el lenguaje del miedo, bajo la vieja fórmula, innecesaria y equivocada, de que " o se aprueba el plan o viene una catástrofe". Idea que además de falsa es realmente negativa desde el punto de vista de la confianza. Hay ciertas cosas que recuerdan lo que pasó en septiembre con el Plan Paulson. Esperemos que pese a la fría recepción inicial del plan, una vez aprobado, se ejecute mejor que el de Paulson y logre generar confianza.
Desde el punto de vista de las empresas, el sector bancario sigue generando malas noticias. El pasado viernes Lloyds anunciaba pérdidas en el 2.008 para HBOS , el Banco que adquirió a sugerencia del Gobierno inglés, de más de 11.000 millones de euros, lo que desestabilizó de nuevo al sector , e hizo caer a Lloyds más del 30% en la sesión. En USA Wells Fargo también revisó a la baja sus expectativasde beneficio para 2.008. Todo indica, por tanto, que a la crisis bancaria aun le quedan algunos episodios.
Todas esas noticias han pesado en las Bolsas, con caídas semanales que en el caso del Eurostoxx, el Dow Jones y el S&P fueron del entorno del 5%, siendo algo superiores al 3% en el Nikkei , el Nasdaq y el Ibex. Pero no ha habido una sensación de descalabro equiparable a la de las malas semanas de octubre y noviembre, sino que por el contrario hemos visto momentos de repunte interesantes como los de la última parte de la sesión del jueves en las Bolsas americanas o los de la primera mitad de la sesión del viernes en las europeas.
En general el escenario de deflación parece que se aleja, pese a la nueva caída del petróleo y materias primas. Los tipos de los bonos largos han repuntado ligeramente, en concreto el del bono del Tesoro americano a diez años cerró el viernes en el 2,89% tras superar el 3% en los primeros días de la semana. El oro, cerca de 950 dólares, tampoco descuenta deflación y parece pensar que las políticas reflacionistas de los Gobiernos van a tener éxito.
Con el S&P de nuevo en niveles cercanos al 800, y en una semana en la que contamos con varios indicadores adelantados (encuesta ZEW, PMIs, encuestas manufacturera de Nueva York,....) así como con el IPC americano de enero y con varios resultados de empresas relevantes ( Iberdrola, BNP, ING, Societé, Commerzbank, ...) sin embargo la clave va a seguir siendo que se genere o no confianza alrededor del plan Obama.
Que se generen mensajes positivos, y no los equivocados mensajes "apocalípticos" a los que ha vuelto incluso el propio Obama, que hasta ahora había estado más acertado en su comunicación. Hoy en día las Bolsas, pese a no subir, están ya bastante alejadas del pánico de octubre y noviembre. Hay algo más de calma y bastante menos desorden que en el pasado otoño. El éxito del plan y de todas las iniciativas que se vayan tomando por los distintos Gobiernos se medirá no tanto en función del volumen de gasto público que involucren sino en función de la confianza que generen en la iniciativa privada.
Las Bolsas van a ser el primer indicador de si se está o no generando esa confianza, y es ahí donde el plan Obama y las restantes medidas del G 20 se la juegan, una vez más.
Si la semana pasada decíamos que en enero las Bolsas habían logrado una cierta estabilización en medio de un entorno de noticias muy negativo, la primera semana de febrero ha servido para confirmar que, efectivamente, las Bolsas están logrando despegarse de las malas noticias, dando la sensación de que muchas de esas noticias ya han sido descontadas por las cotizaciones antes de ser conocidas.
Así, tras el pésimo informe de empleo americano de enero, difundido el pasado viernes, en el que se hizo pública una cifra de casi 600.000 nuevos parados en la principal economía del mundo, llegando la tasa de paro al 7,6%, las Bolsas americanas subieron con fuerza en la sesión, facilitando así un buen cierre de las Bolsas europeas. Esta reacción es sorprendente sobre todo si se recuerda que en el 2.007 los informes mensuales de empleo americanos provocaron en varias ocasiones auténticos desplomes en las Bolsas, con datos que no eran tan negativos como el del viernes.
Así, el S&P subió un 5%, el Nasdaq un 7,8%, el Dow un 3,5%, el Eurostoxx un 4,8%, y más moderadamente, el Ibex y el Nikkei algo más del 1% en una semana en la que el único dato positivo fue el ISM de servicios de enero en Estados Unidos, que, aunque malo (se quedó en 42,9 por debajo de 50 indicando contracción), fue mejor de lo previsto por los analistas.
Es particularmente interesante, por la importancia que se le atribuye como índice de referencia global, que el S&P rebotase una vez más en las inmediaciones del nivel 800, nivel al que se acercó en la sesión del lunes 2 de febrero, y acabase la semana en niveles cercanos a 870. Es también relevante la subida del S&P desde los mínimos del lunes hasta el cierre semanal, de casi un 8%. De esta forma el nivel de los 750 puntos, en el que se vieron los mínimos del pasado noviembre, se aleja, si bien dada la volatilidad que se está viendo en estos compases iniciales de 2.009 no hay que descartar, ni mucho menos, la visita a mínimos.
Se produzca o no esa visita, la realidad es que cada semana en la que el S&P (y por derivación las restantes plazas mundiales) se mantiene alejado de niveles de riesgo, es un paso más en la deseable dirección de estabilizar los mercados financieros, estabilización que, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, es una condición necesaria para restablecer la confianza y para poder pensar en una reactivación de la inversión y de la economía en su conjunto.
Sin embargo, este pequeño éxito semanal (que recuerda aquellas "pequeñas victorias parciales" que tanto gustaban a Churchill) no oculta la realidad de que, a fecha viernes pasado, todos los grandes índices, con la única excepción del tecnológico Nasdaq, siguen en negativo en lo que va de año. El Dow Jones cae más de un 5% en el año, el Nikkei casi un 9% y el Eurostoxx un 4,4%. Asimismo la subida semanal no cambia la situación técnica de los índices, que sigue siendo bajista, en tanto en cuanto no se rompan al alza resistencias por arriba que están aun bastante lejanas.
A pesar de esta situación técnica bajista, que vendría además avalada por el escaso volumen que ha acompañado a las subidas de la semana pasada, lo cierto es que podemos ver algunas señales positivas en los mercados.
La primera es que, con malos resultados de las empresas y con malas noticias económicas, las Bolsas aguantan bastante bien. La segunda es la vuelta al apetito por el riesgo que se ve en los mercados de bonos corporativos, con volúmenes de emisión en enero muy elevados. La tercera es la evolución del oro y de las materias primas, entre ellas el petróleo, que no parecen descontar, como en otoño, una escenario de deflación, sino de inflación baja. Ese mismo mensaje lo vemos en los bonos del Tesoro a diez años. El viernes veíamos que el bono del Tesoro americano a diez años cerraba en un tipo de interés del 2,98%. Recordemos que hace pocas semanas el tipo llegó muy cerca del 2%. Parece evidente que los mercados empiezan a considerar que las medidas monetarias y fiscales de estímulo van a evitar la deflación y pueden, por el contrario, provocar un repunte de la inflación a medio plazo. Todo esto crea un dibujo bastante diferente al de la economía paralizada, casi congelada, que parecía dominar el ambiente inversor en el pasado otoño.
En la misma línea, es muy interesante ver como el dólar sigue fuerte, en niveles inferiores a 1,30 dólares por euro, alejándose también de la hipótesis de un desplome del billete verde, que tanto temor (azuzado además por algunos economistas) había suscitado el pasado mes de julio.
Y esto nos hace conectar con las nuevas y esperadas medidas de la administración Obama. La sensación es que hay gran confianza en esas medidas y que esa confianza es la que el viernes permitió a las Bolsas subir pese al mal informe de empleo, ante la expectativa de una inminente aprobación del paquete de estímulo y del plan para los Bancos.
Si se confirmase esta reacción positiva ante las medidas de la nueva administración americana, estaríamos ante una reacción muy diferente a la que, hasta ahora, han tenido los mercados. Recordemos que los sucesivos planes de Paulson fueron recibidos con mucha frialdad, cuando no con bajadas, y que tras el comunicado de la reunión del G 20 a mitad de noviembre las Bolsas bajaron hasta mínimos. Tampoco el reciente plan del Gobierno inglés para los Bancos hecho público el lunes 19 de enero, fue bien acogido por la Bolsa.
Por tanto si las medidas de Obama son bien acogidas será una reacción diferente a las de medidas anteriores, y supondrá un voto de confianza a la nueva administración y a su capacidad de hacer salir a la economía americana de la crisis. Si unimos a lo anterior la fortaleza del dólar, podríamos estar ante una reedición del modelo de crecimiento de los noventa, basado en un dólar fuerte y en un flujo sostenido de inversiones hacia la economía norteamericana, que sería vista como la primera en salir de la crisis, y además como la que va a salir más reforzada.
Por eso, aunque hay algunos resultados empresariales de interés, como los de Barclays, UBS, Arcelor, Total o Coca Cola, y algunas referencias macro, como las ventas al por menor de enero y la confianza del consumidor en USA y los datos de PIB del cuarto trimestre en la zona euro, lo verdaderamente importante esta semana es ver como reciben los mercados las medidas de la administración Obama, una administración que por ahora ha disfrutado de la confianza de los mercados, que han recibido bien los nombramientos clave y las ideas avanzadas por el nuevo presidente.
Tras dos semanas de subidas y ante la proximidad de algunos niveles técnicos de resistencia, no sería, sin embargo, descartable que haya tomas de beneficios sobre todo si se alcanzan los niveles de los primeros días de enero.
Creamos o no en el "efecto enero", lo cierto es que el mes que terminó el pasado sábado bien podría acabar siendo, en lo que a la Bolsa se refiere, una síntesis de lo que nos espera a lo largo del año 2.009.
La volatilidad extrema, las malas noticias tanto económicas como empresariales, los rebotes de las cotizaciones tras caídas fuertes que llevan a los valores a niveles de "suelo", o, por el contrario, los recortes de las cotizaciones tras subidas intensas como las de los primeros días del año, impidiendo que las Bolsas se escapen al alza, son cuatro características que a nuestro juicio nos pueden acompañar a lo largo del año. Y que, además, se corresponden con un escenario económico que dista de ser claro y que da lugar, como señalábamos en alguno de nuestros comentarios anteriores, a opiniones muy encontradas sobre la dirección de las Bolsas en el 2.009.
La conclusión de todo ello, por lo que a enero se refiere, es que el Dow Jones y el S&P cierran el peor mes de enero de toda su historia, con bajadas acumuladas del 8,8% y 8,5% respectivamente, y que el Nasdaq, el Eurostoxx y el Ibex, entre otros , cierran el segundo peor mes de enero de su historia, sólo superado por el del pasado año 2.008, que en las Bolsas europeas se vio muy influido por la liquidación de posiciones de Societé Generale a raíz del caso Kerviel.
Una lectura fácil sería extrapolar este mal resultado al conjunto del año, en línea con el ya citado "efecto enero". Sin embargo, ni el efecto enero es tan matemático ( ahí están p.ej. los años 2.000, 2.001, 2.002 y 2.003 en el caso del Dow para comprobar como enero fue en dirección contraria al resultado del conjunto del año) ni la forma en la que las cosas se han desarrollado en enero nos permiten sacar conclusiones rápidas.
Más bien podemos decir que casi todo el entorno negativo ha seguido estando presente en enero y que, sin embargo, la respuesta de las Bolsas empieza a dar señales de cierta estabilización, bien es verdad que en una banda muy amplia y con gran volatilidad.
En concreto, la semana pasada decíamos que los numerosos resultados empresariales que se iban a publicar, la reunión de la FED y el importante dato del PIB americano del cuarto trimestre servirían para comprobar si estamos o no entrando en una fase que llevaría a encontrar un suelo próximo en las Bolsas. La prueba se ha saldado con una semana en la que el Eurostoxx ha subido casi un 5%, el Ibex un 3,4%, el Nikkei un 3,2%, el Nasdaq ha quedado en tablas y el S&P y el Dow Jones han bajado menos de un 1%, tras unas jornadas especialmente volátiles.
Y todo ello en medio de datos no especialmente buenos, salvo la subida de ventas de viviendas usadas en diciembre en Estados Unidos, que se conoció el lunes. El resto han sido malos datos, como la caída histórica de ventas de viviendas nuevas también en diciembre en Estados Unidos, o la caída del PIB americano en el cuarto trimestre, del 3,8% en términos anualizados, es decir, menor que el 5,5% de caída que se esperaba, pero en todo caso el peor dato de los últimos veintisiete años. El FMI ha vuelto a rebajar esta semana su previsión de crecimiento global para los próximos años, dejándolo en un escueto 0,5% para el 2.009. A nivel empresarial, los resultados en general son malos. El conjunto de empresas que forman parte del S&P está reportando menores beneficios por sexto trimestre consecutivo, con caídas que alcanzan ya un 35% respecto a las cifras de hace un año. Pese a estas noticias las Bolsas han aguantado bien, tras las caídas de la semana pasada.
Pero tal vez lo más curioso es lo que ha pasado e el sector bancario. El miércoles 28 los Bancos vivieron una subida espectacular que fue de más del 50% en el día para Lloyds, del 35% para Royal Bank of Scotland, y deL entorno del 20% en el día para Deutsche Bank, Commerzbank, BNP, o Barclays, Banco este último que ya en la sesión del lunes 26 había subido más del 70%. Los dos grandes Bancos españoles, tras dar resultados (Santander los adelantó una semana), subieron también fuertemente, pese a que empezaron la sesión bajando.
Esta subida fue "contra pronóstico", en un sector que acumula muchas recomendaciones negativas, y que se considera en general como el de mayor riesgo en estos primeros meses del año. No deja de ser también curioso que esta subida histórica tuviese lugar el mismo día en el que el FMI elevó a dos billones de dólares el problema de los activos tóxicos en los balances bancarios (recordemos que esa cifra empezó siendo de un billón en abril y se subió a 1,4 billones en septiembre).
En definitiva, y aunque la "resaca" del jueves y viernes moderó las subidas previas, lo cierto es que las alzas semanales en los Bancos europeos son enormes, superando el 40% en el caso de BNP y el 20% en varios grandes Bancos.
La lectura que hay que hacer es, a nuestro juicio, que cuando las cotizaciones llegan a extremos ridículamente bajos, los rebotes son muy fuertes y vienen en el momento menos esperado. Una lectura que vale también para otros sectores.
Volviendo al principio, enero no deja un mensaje claro, más allá de que nos espera un año volátil y en una banda ancha de cotizaciones. Queda por ver si los mínimos de octubre y noviembre se van o no a perforar a la baja , y esta semana tenemos de nuevo dos hitos importantes, por un lado la reunión del BCE del jueves, que no suele ser bien recibida por las Bolsas, haga lo que haga, y el informe de empleo americano de enero del viernes, del que se espera un mal dato, con destrucción de medio millón de empleos y subida de la tasa de desempleo al 7,5%.
Con el S&P de nuevo en la peligrosa zona de 820/830 , con los bonos del Tesoro a diez años subiendo sus rentabilidades, y el oro por encima de 900 dólares, febrero empieza lleno de interés, más aun cuando se espera que Obama pueda anunciar su plan para la banca americana , que algunos califican ya de "big bang". Dado el comportamiento de los Bancos la última semana, apostaríamos más bien por una continuidad en la estabilización progresiva y gradual de los mercados.
Jueves, 16 de febrero
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Juan Carlos Ureta
Jaime Noguera
ClickTrade
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames