El blog de Juan Carlos Ureta

MEJOR PRONTO Y BIEN QUE TARDE Y MAL

20.10.08 | 08:48. Archivado en Comentario semanal
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Sería un error pensar que por el hecho de que varias Bolsas, entre ellas la española, hayan vivido su mejor semana de los últimos años, con subidas semanales del 4,7% en el Dow Jones y en el S&P, del 3,6% en el Nasdaq, del 7,3% en el Ibex, del 4,1% en el Eurostoxx, y del 5% en el Nikkei, pierde urgencia la necesidad de medidas de estímulo a una economía que sigue mostrando, día tras día, signos inequívocos de extrema debilidad.

La reacción alcista de las Bolsas solo indica que la caída del 20% de la anterior semana fue exagerada, incluso desde el punto de vista de la previsible recesión económica, pero deja en pie todos los temas pendientes en la economía. En medio de una volatilidad sin precedentes, hemos visto, con una diferencia de tan solo dos días, las mayores subidas diarias de la historia en el Dow Jones y en otros índices el lunes y, casi a continuación, una de las mayores bajadas de la historia el miércoles, día en el que el S&P bajó más del 9% en la sesión. En la sesión del jueves 16 el S&P llegó a caer el 4,6% para acabar subiendo al cierre un 4,3%.

Lo anterior indica, probablemente, que las Bolsas están intentando encontrar un suelo, tras caídas anuales que, incluso después de la subida semanal, son del 42% en el caso de Eurostoxx, del 36% en el S&P y en el Ibex, y del 33% en el Dow Jones. Pero hagan lo que hagan las Bolsas, el fantasma de una contracción sin precedentes sigue flotando como una amenaza muy grave sobre la economía real. Hoy esa posibilidad es mucho mayor que lo era en julio, y a ello ha contribuido lo sucedido en los mercados financieros estas últimas semanas.

Y es por ello por lo que conviene extraer lecciones de lo sucedido en los mercados bancarios y de crédito en la segunda parte de septiembre y en los inicios de octubre. Tras una serie de errores y decisiones desafortunadas, hemos visto una situación que parecía impensable, la absoluta y total sequía de la liquidez, el parón total y absoluto del crédito. En la economía real podríamos llegar a una situación equivalente de contracción en el gasto familiar y en la inversión empresarial si se cometen errores. Ese escenario agudo de contracción es, hoy por hoy, improbable, pero también era improbable lo que ha pasado en los mercados financieros, y al final ha pasado.

De ahí la importancia de no dejarse engañar por la ligera bajada del euribor o por la subida bursátil de esta semana. Tanto la caída del crudo como la del oro esta semana nos recuerdan que el verdadero monstruo, la verdadera amenaza, el verdadero peligro, están en la deflación, no en la inflación. En la misma línea van los tipos de los bonos del tesoro a diez años. Y por ello hay que seguir insistiendo en la necesidad perentoria de una fuerte bajada de tipos de interés, sobre todo en la zona euro, para evitar escenarios que, aunque improbables, de producirse pueden llegar a ser dramáticos.

Y es aquí donde topamos con las resistencias del BCE amparado en su "independencia". Esta semana Emilio Botín, presidente del mayor Banco español, decía, en un discurso importante y lleno de sentido, que no basta con que los miembros de un Consejo de Administración sean "independientes" sino que, además, deben ser capaces. Creo que habría que extrapolar esta interesante reflexión a los responsables de los Bancos Centrales, y en concreto del BCE.

Los responsables del BCE deberían revisar sus previsiones sobre la economía en los últimos años. En general no han sido correctas. Se han equivocado continuamente al diagnosticar la situación de la economía. Han bajado o subido los tipos de interés siempre tarde y mal, sin anticiparse a la realidad. En el 2.003 , cuando la recuperación era ya una obviedad para todos, el BCE seguía bajando los tipos y en julio pasado, sin embargo, cuando era evidente el deterioro del crecimiento en la zona euro, el BCE seguía diciendo que la economía estaba fuerte y subía los tipos. Por no hablar del disparatado discurso de Trichet el 4 de septiembre. Son hechos, no opiniones subjetivas, y los manifestamos desde el mayor respeto a la autoridad monetaria. Hechos que nos hacen cuestionarnos si, además de independencia, hay capacidad.

Con una inflación a la baja (esta semana hemos conocido el dato de IPC de septiembre en Estados Unidos, que ha sido cero), y con las familias y empresas atenazadas por el temor tras haber visto cortados sus créditos de forma brusca, no bajar tipos de forma rápida es sencillamente temerario. Y no hablamos de estimular a la Bolsa (la Bolsa llevará su propio curso) sino de evitar un ajuste dramático y desordenado en la economía real, que repita lo sucedido en los mercados financieros. Aun con una bajada fuerte de tipos los ajustes tendrán lugar y el crecimiento sea próximo a cero en varios meses. Pero no habrá parálisis total de la actividad económica. Por ello, más vale bajar los tipos pronto y bien, aunque luego haya que subirlos, que hacerlo tarde y mal, cuando las cosas se hayan puesto muy feas.

El reciente Premio Nobel de economía, Paul Krugman, va más allá , y propone directamente subir el gasto público para estimular la economía. Tal vez haya que llegar a eso, pero por el momento el cartucho de la política monetaria sigue disponible.

Por lo que a las Bolsas se refiere, la sensación es que están buscando un suelo, aunque sea provisional, pero todavía predomina el miedo y en las subidas se vende. Sin embargo hay excepciones, como la del que es considerado mejor inversor de la historia, Warren Buffet, que está comprando. Como él mismo decía esta semana, "cuando todos están eufóricos, yo soy cauteloso, y cuando todos son cautelosos, yo estoy eufórico". Añadía Buffet que la liquidez, a largo plazo, no remunera virtualmente nada, al revés, se deprecia, y que en el corto plazo las malas noticias son el mejor amigo del inversor, porque permiten comprar barato.

Quienes deseen seguir al "oráculo de Omaha" pueden hacerlo, sabiendo que normalmente sus apuestas le han salido bien, pero sabiendo también que ha pasada varios periodos, entre ellos este año 2.008 hasta el momento, de pérdidas considerables en su cartera, pérdidas que en algunas ocasiones han llegado transitoriamente a superar el 50%. A largo plazo, siempre ha ganado.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por jose luis 20.10.08 | 14:17

    Aunque de acuerdo en general con todo lo expuesto, hay aspectos en los que se debiera ser más tajante. El BCE tiene que (ser competente) bajar los tipos ya y de "motu propio" antes de verse "arrastrado a la fuerza" por otros bancos centrales a bajarlos. En cuanto al Oráculo, como inversor más, no puede evitar tener pérdidas porque el largo plazo no es sinómino de ganancia pues tiene un límite que se llama "excesos".

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