Esta semana hemos visto un nuevo salto cualitativo en la crisis, al desplomarse las Bolsas en medio de un pánico vendedor sin precedentes desde hace muchos años, a la vez que persistían los problemas de total iliquidez en los mercados de crédito. El hecho de que ese desplome de las Bolsas y de que la iliquidez de los mercados crediticios haya tenido lugar tras una bajada de tipos de interés coordinada de medio punto porcentual, y tras el anuncio de sucesivos planes de apoyo, garantía y rescate del sector bancario promovidos por los diversos Gobiernos agrava aun más al situación.
Es verdad que, probablemente, la virulencia en el desplome de las cotizaciones estos días haya tenido mucho que ver con los procesos que lleva consigo la liquidación del balance de Lehman, que el viernes pasado tenían un vencimiento relevante. Pero conviene dejar al margen estos temas porque, en todo caso, al igual que ya sucediera en enero con la liquidación de posiciones de Societe Generale o en marzo con la de Bear Stearns, no tendremos mucha información sobre los mismos.
Lo que es claro es que la sensación de pánico generada va a tener importantes consecuencias en las economías, generando aun mayor contracción, y que, además, las perspectivas de la economía global han empeorado significativamente esta semana, por la enorme destrucción de riqueza y de confianza provocada por el desplome bursátil.
En estas condiciones, se hace necesario y urgente un recorte intenso y lo más rápido posible de los tipos de interés a escala global, ya que el recorte del pasado miércoles es absolutamente insuficiente.
Si revisamos los tres frentes actuales de la crisis, la necesidad del recorte se hace más evidente. El primer frente es el de la iliquidez de los mercados monetarios y de crédito. El plan Paulson y los diferentes planes de distintos Gobiernos, incluido el del Gobierno español tratan de atacar este aspecto y son planes bien orientados siendo deseable que se pongan en marcha sin dilación. El segundo frente es el problema de capital de los Bancos, que parece que al final pasará por la entrada en su capital de los Gobiernos, aunque sea de forma transitoria. Esto puede crear alarma a corto plazo, y ser criticado por los amantes de la ortodoxia, pero no hay otra alternativa. El tercer problema es que el proceso de des-endeudamiento de familias y empresas, que ya estaba en marcha desde verano de 2.007, se ha desbocado y se ha transformado en un auténtico huracán que destroza todo a su paso. Este problema no tiene otro alivio posible que una drástica bajada de tipos de interés.
Es verdad que la bajada de tipos no evitará que los ajustes se produzcan, pero evitará daños económicos mayores y aliviará el proceso. A estas alturas de la crisis a pocos les inquieta ya la inflación. Más bien todo apunta a una recesión fuerte tal vez acompañada incluso de deflación, es decir, de una espiral a la baja de los precios. Ese escenario, que es el que descuentan las Bolsas, difiere radicalmente del que venía manejando el Bancos Central Europeo hasta mediados de septiembre.
Hoy se ve en toda su dimensión el disparate que fue subir los tipos de interés en junio en la zona euro. Con una inflación que previsiblemente va a caer a plomo, y con el petróleo por debajo de los 80 dólares, los mercados de crédito paralizados y los Bancos en fase de rescate, lo mejor es rectificar rápido los errores pasados, y para ello no valen bajadas tímidas como las del pasado miércoles. En la zona euro los tipos deben bajar de forma mucho más decidida.
En las Bolsas se ha pasado, en un año, de un extremo al otro del péndulo. Es curioso que esta semana, la peor semana de las Bolsas en toda su historia, se haya cumplido justo un año desde la fecha en la que el Dow Jones alcanzaba su máximo histórico de todos los tiempos, por encima de 14.000. Esto nos indica la rapidez con la que se ha desarrollado esta crisis, a la vez que ratifica la idea de que, efectivamente, hemos entrado en la irracional zona de pánico.
Llegados a este punto, no es momento de discutir si las Bolsas exageran o no. Es momento de buscar salidas a una situación crítica que se podía haber evitado pero a la que se ha llegado. Decisiones desafortunadas, como la subida de tipos del BCE en junio, la pésima gestión del caso Lehman, los comentarios de Trichet del pasado 4 de septiembre, o la complacencia en el desastre por parte de muchos creadores de opinión, han contribuido a fomentar el pánico actual, aunque sería totalmente equivocado atribuir a esos motivos la crisis , ya que las razones de la misma son el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el pésimo funcionamiento del sistema bancario y financiero en los años 2.005-2.007.
Una vez tomada por las autoridades globales la decisión de intervenir para estabilizar los mercados no hay vuelta atrás y es obligatorio recorrer, hacia adelante, todo el camino que haga falta. Además de reforzar las medidas ya iniciadas de dar liquidez a los mercados monetarios y de crédito, de reforzar el capital de los Bancos incluso con dinero público, y de dar garantía a los depósitos y a las inversiones financieras, los tipos deben bajar fuertemente.
Hacer pronósticos sobre la evolución de la Bolsa esta semana es más complicado que nunca. Tras caer más de un 20% deberíamos ver una reacción, y muchas acciones de gran calidad cotizan a precios de ganga, incluso bajo la perspectiva de una recesión. Pero cuando hay pánico y cuando el ruido dominante es el del catastrofismo, cualquier cosa puede pasar. Quienes vayan a medio plazo tienen su oportunidad, pero tal vez tengan que sufrir un poco antes de ver los frutos de sus inversiones.
Para no terminar de forma muy negativa, recordar que el viernes vimos un cierto recorte del Euribor, que aunque fue muy moderado en los plazos largos, en el plazo a día (Eonia) fue de más de medio punto. También fue alentadora la mejora antes del cierre de las Bolsas americanas, siendo el lunes festivo en USA por el Columbus Day (aunque la Bolsa americana abrirá con normalidad).
Los comentarios para este post están cerrados.
Es un imperativo moral discrepar de éste artículo de Ureta "Los tipos deben bajar mucho más" En efecto, la baja de los tipos de interés es la "solución" simplista cuando se trata de reactivar el mercado bursátil, pero el problema es mucho más profundo y ésta supuesta "solución" no sólo ha demostrado su fracaso sino que es profundamente anti-ética.¿Remember Greenspan?. Durante el reinado de Greenspan en la Fed, se rebajaron los tipos a niveles sin precedentes, hubo bancos con tasas pasivas de 0,1% Lo que preparó el camino para la actual explosión de "La Burbuja". Ureta nos dá un análisis "técnico", pero que soslaya lo medular: La actual crisis mundial es producto de decisiones desacertadas, muchas veces deshonestas, de quienes puestos a manejar grandes capitales lo hicieron guiados únicamente por el egoísmo y la avaricia y de quienes cayeron en ese juego. Así como las pérdidas que sufra alguien en un Casino son responsabilidad del jugador,lo mismo debe aplicarse a los "Inversores" y a l...
MUCHAS GRACIAS POR SU AMABLE COMENTARIO, LA VERDAD ES QUE EN EUROPA , HASTA AHORA, NO HEMOS TENIDO SUERTE CON LOS RESPONSABLES DEL BCE
Hace tiempo que sigo sus comentarios acerca de la situación económica y financiera y he de felicitarle por su capacidad de observación. En el comentario de hoy, el párrafo que incide en "decisiones desafortunadas" retrata perfectamente la situación actual y las causas de la misma, tanto las de fondo como la lamentable política, monetaria y mediática, del BCE y de su máximo responsable.
La situación actual es fruto, sin duda, de malas tendencias inmobiliarias y bancarias, pero también de la radical ineptitud, en mi opinión, de muchos banqueros centrales, como Greenspan, en su momento, o como Trichet en su lamentable presente.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jaime Noguera
ClickTrade
Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
Rolando Rodrich
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames