Decíamos la semana pasada que la estabilización de las Bolsas vendría, en todo caso, a través de la volatilidad, y esta semana hemos visto esa volatilidad extrema no solo en casos como el Popular o Telefónica, sino en casi todas las Bolsas. A título de ejemplo, Wachovia, uno de los mayores Bancos del mundo, que el pasado noviembre valía en Bolsa más de cien mil millones de dólares, había pasado, el martes 15 de julio, a valer menos de veinte mil y una semana después, el martes 22, tras anunciar pérdidas trimestrales de más de ocho mil millones de dólares, casi doblaba el valor de siete días antes, acercándose a los cuarenta mil millones de dólares. Estamos viendo oscilaciones en valores de primera línea que jamás habríamos imaginado.
Al final casi todas las Bolsas han terminado la semana con ligeras pérdidas o ligeras ganancias, salvo el Ibex que perdió más de un 2,5%, pero los índices no han podido, por el momento, superar las primeras resistencias tras el rebote iniciado el 15 de julio.
A la hora de analizar el futuro de las Bolsas conviene tomar algo de distancia de esta volatilidad extrema y centrarnos en los tres aspectos claves: la situación técnica de los índices, la situación macro económica y los resultados empresariales.
Empezando por la situación macro económica, casi todos los datos que hemos ido conociendo esta semana siguen mostrando contracción en al economía a nivel global. Así lo evidenciaban, en la zona euro, los datos de pedidos industriales y la encuesta alemana IFO de confianza empresarial, y en Estados Unidos, el Libro Beige que se publicó el miércoles, si bien el viernes hubo varios datos alentadores, como el de pedidos duraderos, el de venta de viviendas nuevas en junio, y el de confianza del consumidor de Michigan.
En lo que se refiere a la zona euro, hay que pensar básicamente en un escenario de contracción, impuesto por la corrección de los desequilibrios generados en la etapa de exuberancia.
En estas condiciones las expectativas de una cierta mejora de las Bolsas no vienen por el lado del crecimiento sino por el de la inflación y de las condiciones monetarias. Nuestra hipótesis básica para los próximos meses sigue siendo la de una relajación de las condiciones monetarias, traducidas en una caída gradual del euribor y tal vez incluso a fin de año del tipo de intervención del BCE fijado en el 4,25% en su última reunión. Hipótesis en la que barajamos cierta estabilización o bajada del precio de las materias primas, incluido el petróleo.
Estamos a punto de cumplir un año desde el inicio de la crisis subprime, que trajo consigo en primera instancia una iliquidez total de los mercados interbancarios y, en segunda instancia, una fortísima contracción del crédito que todavía hoy persiste, aunque poco a poco se va abriendo, y que definitivamente nos aboca a un escenario de bajo crecimiento económico en los próximos años. En ese contexto lo normal es que la inflación vaya a la baja, y que esto permita unas condiciones monetarias más relajadas.
Este escenario alternativo de bajo crecimiento, baja inflación y ajuste de los desequilibrios y excesos podría mejorar el tono de las Bolsas positivas en 2.009.
Por el lado de los resultados empresariales hemos visto algunos buenos resultados como los de Iberdrola o Indra y otros no tan buenos como los de Apple, Vodafone o Popular, pero lo cierto es que la mitad de las empresas del S&P 500 que han reportado hasta la fecha han mejorado las estimaciones de los analistas.
Desde el punto de vista técnico de los índices bursátiles, tras haber tocado el 15 de julio niveles que para algunos ya deberían ser de suelo como el 11.000 del Ibex o del Dow, o el 3.100 del Eurostoxx, han tenido un rebote pero no han podido con resistencias como los 12.000 en el Ibex o el 3.400 en el Eurostoxx. La ruptura del 12.000 en el Ibex llevaría según los técnicos al 12.600 y la del 3.500 en el Eurostoxx levaría al 3.900.
Entramos así en una semana importante para las Bolsas desde las tres perspectivas, la técnica, la de los datos económicos y la de los resultados empresariales.
A nivel técnico, estamos en una cierta indefinición de los índices, que se podría resolver tanto rompiendo hacia arriba como volviendo a visitar los mínimos.
A nivel de datos económicos los platos fuertes serán el PIB americano del segundo trimestre el jueves y el informe de empleo también americano el viernes. Recordemos que este último dato ha destapado ya en dos ocasiones, en enero y en junio, la caja de los truenos. En la zona euro tendremos datos de inflación.
A nivel empresarial, hay resultados importantes a ambos lados del Atlántico. En España conoceremos los beneficios de BBVA , Santander, y Telefónica, en Europa los de Royal Bank of Scotland, France Telecom, Royal Dutch o Total, y en EEUU los de Altria, Motorola, Verizon o Colgate.
El petróleo, que el viernes cerró a 123,4 dólares, es la otra variable relevante, tal vez la más relevante, ya que será la que permita moderar la inflación, con la consiguiente mejora de las condiciones monetarias, mejora que sería el elemento positivo en unas Bolsas que van a convivir largo tiempo con un entorno de bajo crecimiento.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Carlos Ureta
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Jaime Noguera
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Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
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