Las moderadas subidas de las Bolsas la semana anterior se han demostrado finalmente muy poco fiables, y definitivamente la balanza se ha inclinado claramente hacia el lado negativo. Los dos problemas que han llevado a esa situación han sido la persistencia de un precio alto del crudo, todavía en niveles de 135 dólares barril, y la reaparición de malas noticias en el sector bancario.
Por lo que respecta al crudo, el futuro del crudo ligero llegó a un record de 139,9 dólares el lunes 16 y se ha mantenido toda la semana por encima de 130 pese a la subida del fuel por el Gobierno chino. Bien es verdad que ha dado síntomas de cansancio, y que recortó hasta los 132 dólares el jueves, pero lo cierto es que cerró el viernes en niveles cercanos a 135. Es muy posible que la iniciativa del senador americano Lieberman de poner límites a la participación de los operadores financieros en los mercados de materias primas, unida al anuncio de Arabia Saudí de que va a elevar su producción, puedan tener un impacto a la baja en el precio del barril y esta sería una de las pocas buenas noticias que podemos esperar en las próximas semanas.
Por el lado de la banca, han reaparecido los peores fantasmas. Citibank anunciaba que va a tener que provisionar nuevas pérdidas en el segundo semestre, y el viernes había fuertes rumores de que Merril Lynch va a efectuar un anuncio similar. Los dos grandes Bancos de inversión que anunciaron resultados trimestrales, Goldman y Morgan Stanley, sufrieron caídas en sus beneficios respecto al mismo periodo del año anterior, si bien Goldman superó las estimaciones de los analistas, en tanto que Morgan decepcionó con su caída de beneficios cercana al 60%.
En definitiva, pese a la estabilidad del dólar en torno al nivel 1,55 con el euro, las Bolsas han tenido fuertes caídas semanales, cercanas al 4% en el Dow y en el Eurostoxx, del 3% en el S&P y del 2% en el Nasdaq, que sigue siendo el mejor índice. Nuestro Ibex ha perdido un 4,5%.
Las Bolsas esperan así en mínimos anuales o cerca de ellos la etapa de resultados empresariales. Las expectativas de los analistas han caído bruscamente en las dos últimas semanas y el consenso para el S&P 500 espera una caída del 9% en los beneficios trimestrales comparados con los del pasado año. El giro mayor en las expectativas se ha dado en el sector financiero, que ha pasado de una estimación de caída del 31% en abril a una estimación ahora del menos 52%.
Esta rebaja de expectativas, unida a que el sentimiento de los gestores y analistas se encuentra en uno de los niveles más bajos de la última década puede sugerir que las Bolsas se han anticipado ya a las malas noticias .
No cabe duda de que una de las peores "sorpresas" de junio ha sido el repunte de la inflación, repunte muy llamativo en una fase de desaceleración económica tan acusada como la que vivimos. Lo normal es que este repunte sea pasajero, y que la inflación ceda a lo largo de los próximos meses. En este contexto, y si esta fuese la expectativa, lo normal es que tanto la FED que se reúne el martes, como el BCE, midan bien sus palabras y sus actuaciones para no echar más gasolina al fuego de unas Bolsas que están, sobre todo el Eurostoxx, en niveles críticos. Sería muy importante que la FED deje claro que esperará para subir los tipos, y que el BCE no suba tipos el 3 de julio, a la espera de ver que pasa realmente con la inflación.
El mes de junio marcará este 2.008, como ya lo han marcado enero y marzo. Queda medio año por delante, y habrá que esperar a ver si el petróleo cede y los Bancos empiezan a dar mejores noticias, pero no cabe duda de que la primera parte de 2.008 ha sido probablemente una de las más difíciles que se recuerdan en los mercados financieros en los últimos años.
Miércoles, 30 de mayo
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