En la primera semana de junio, todos los problemas que vienen preocupando a las Bolsas desde el verano pasado se han dado cita a la vez.
Así, el lunes 2 conocíamos una oleada de noticias negativas del sector bancario, devolviendo a la escena de las Bolsas un tema que parecía olvidado tras el rescate a mediados de marzo de Bear Stearns por la FED. Así, los problemas del Banco inglés Bradford& Bingley, los persistentes rumores sobre Lehman, que según algunos podría seguir un camino similar a Bear Stearns, y la rebaja de calificación crediticia hecha por Standard&Poors a tres Bancos de inversión americanos, en concreto Merril Lynch, Morgan Stanley y el propio Lehman, reavivaron el viejo temor de las crisis bancarias.
La segunda oleada de problemas vino el jueves, con la inusual rueda de prensa de Trichet, en la que anunciaba una próxima subida de tipos por el BCE. El anuncio determinó que el tipo del bund alemán a diez años subiese al 4,7% y que el Euribor a un año llegase el viernes al 5,4%. Es posible que estas subidas de los tipos de mercado hagan ya innecesaria la subida de tipos por el BCE, pero lo cierto es que en un entorno de desaceleración fuerte como el que vive la economía europea, las palabras de Trichet sentaron realmente mal a las Bolsas.
Finalmente el viernes 6 se dieron cita, para terminar la semana, otros dos problemas recurrentes en los últimos meses. Por un lado, el informe de empleo americano de mayo evidenció una subida del paro hasta el 5,5% en la economía americana, de forma que en Estados Unidos poco tiempo la tasa de paro ha pasado del 5% al 5,5%, un 10% de subida. El mismo viernes el precio del barril de petróleo subía 11 dólares en los mercados de futuros hasta casi 140 dólares, con motivo de un informe de Morgan Stanley pronosticando que el precio podría llegar a los 150 dólares antes del 4 de julio, disparando de nuevo todas las alarmas sobre la inflación.
Se ha dibujado de esta forma en los primeros días de junio un escenario de "tormenta perfecta" en la economía y por ello no es extraño que el Ibex haya bajado un 5% en la semana, el Eurostoxx un 4,8%, el Dow un 3,4% siendo el Nasdaq el mejor índice con una caída del 1,9%. Solo el Nikkei logró subir, un 1%, entre los grandes índices.
En estas condiciones la pregunta es, ¿puede prolongarse un escenario en el que el petróleo siga subiendo, la economía se desacelere fuertemente, y los tipos de interés se disparen al alza, el paro también suba, mientras las Bolsas y el sector inmobiliario se desploman?, ¿es compatible una recesión o una fuerte desaceleración cíclica global con una fuerte subida del petróleo?
La respuesta sería que no, si pensamos que la economía actual no es la de los años setenta del pasado siglo, en la que una combinación de subida del petróleo e ineficiencias del sistema productivo y del propio modelo económico determinó unos años en los que hubo subida de la inflación y el estancamiento económico.
Nada es descartable en economía, pero pensamos que el escenario actual no es el de los setenta, ya que la economía ha ganado evidentemente mucha flexibilidad y eficiencia , y en todo caso la actual subida del crudo se debe más a factores de demanda que a factores de oferta, como los de hace cuatro décadas.
El propio crecimiento global es el que ha impulsado el ciclo alcista de las materias primas y por ello lo normal es pensar que en una etapa de menor crecimiento global no es sostenible la subida tan radical del crudo. Otras materias primas, como el trigo, el maíz o el oro, han reflejado ya esta hipótesis de menor crecimiento global, de forma que han recortado desde sus máximos.
Tal vez tengan razón quienes piensan que hay una incipiente burbuja en el precio del crudo. En cualquier caso, las Bolsas se enfrentan a niveles críticos, cuya ruptura a la baja provocaría seguramente un daño grande a la confianza , con impacto en el medio plazo.
Vamos a ver estos días datos importantes como la publicación del Beige Book en USA, la inflación americana de mayo, y su subyacente, que se conocerán el viernes, o los inventarios de crudo, que es el factor a corto más relevante para la Bolsa.
Hablarán también Bernanke , el martes, y Trichet, el lunes, y lo que cabría pedir al actual Presidente del BCE es que sus palabras no sean tan desestabilizadoras, dado que como el propio Trichet dice, el papel del BCE es crear estabilidad.
El escenario de gradual normalización de las Bolsas, por el que habíamos apostado en estos comentarios, y que venía produciéndose ayudado por los datos macroeconómicos y por la creciente apertura de los mercados de crédito, ha quedado seriamente dañado esta semana, pero cabe esperar que no se reitere un escenario tan negativo en todos los frentes como el vivido los primeros días de junio.
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No estamos en la situación de los 70s porque no hay expectativas de inflación a largo plazo.
Estamos sólo en el pinchazo de una gran burbuja inmobiliaria e hipotecaria.
No pasa nada raro.
Vamos a seguir viviendo.
Los pillados, que se chinchen, como siempre.
Los políticos lo tienen peor porque los pillados de clases medidas y bajas se van a volver contra ellos. De ahí que estén tan melindrosos y afectados, haciendo como que acusan de "imprudencia" a las autoridades monetarias, etc.
¿A quién se le ocurre decir que lo diga estará sesgado por el patriotismo no-pesimístico?.
Con los vendedores de crecepelo en Bolsa pasa igual, ¡ojo!.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jaime Noguera
ClickTrade
Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
Rolando Rodrich
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames