El blog de Juan Carlos Ureta

PESIMISMO EXTREMO

30.06.08 | 08:43. Archivado en Comentario semanal

Si la semana pasada poníamos las expectativas de un cambio de tono bursátil en la mejora del sector bancario y en una moderación de la subida del precio del petróleo, lo cierta es que ni uno ni otro factor han contribuido lo más mínimo a estabilizar los mercados en la última semana de un semestre que se ha convertido para el Ibex en el peor semestre de su historia.

Por el lado de la banca, el informe de Goldman Sachs pronosticando nuevas provisiones tanto en Citi como en Merril ha castigado de nuevo a los Bancos americanos, con caídas semanales como la de Citi, superior al 11% o la de JP Morgan, del 7,5%. En Europa Fortis anunciaba un recorte de dividendo y una ampliación de capital el jueves lo que le llevó a caer un 20% en la sesión y un 12,5% en la semana, arrastrando a toda la banca europea a la baja. En definitiva, los problemas bancarios parecen no tener fin, aunque es verdad, en términos objetivos, que los que van apareciendo son de una dimensión menor y mucho más localizados.

Por el lado del petróleo, tras una semana de enorme volatilidad, en la que en algunos momentos el barril llegó a recortar hasta cerca de los 130 dólares, el viernes los futuros de Chicago volvían a marcar un nuevo máximo histórico, por encima de 142 dólares barril.

Salvo el breve repunte del miércoles, al calor de la reunión de la FED, la semana ha sido muy bajista con caídas entre el 2,5% del Eurostoxx y el 4% del Dow Jones poniendo así fin a un mes en el que el Ibex caerá, salvo sorpresas de última hora, más de un 10%.

Entre los inversores se ha instalado la convicción de que estamos a las puertas de una "estagflación" en la economía global, con estancamiento económico e inflación provocada por la subida del petróleo.

Hemos pasado así, en pocos meses, del círculo virtuoso de los años 2.004 a 2.007, en el que la globalización proporcionaba bienes baratos que permitían una inflación controlada y a la vez suministraba dinero abundante para financiar el crecimiento global, al círculo vicioso en el que la globalización crea tensiones en el petróleo y los alimentos, que provocan inflación a pesar de que el crecimiento claramente vaya a la baja.

En las Bolsas este pesimismo se ha traducido en recortes de más del 20% desde máximos en todas las plazas importantes, lo que lleva a los índices, desde el punto de vista técnico, a una situación delicada. Es verdad que tras varias semanas de caídas hay una sobreventa extrema, pero no es menos cierto que la situación estrictamente técnica de los índices es muy preocupante.

Desde el punto de vista fundamental, entramos en un periodo de muchos datos. Esta semana conoceremos en la economía norteamericana los ISM de manufacturas y de servicios y, sobre todo, el informe de empleo de junio. No hay que olvidar que las dos grandes caídas de este año, la de enero y la de junio, tuvieron su origen inmediato precisamente en los muy negativos informes de empleo americanos publicados al inicio de esos dos meses y referidos a diciembre de 2.007 y a mayo. Asimismo, los meses de subidas han sido precedidos de buenos informes de empleo en Estados Unidos.

En cuanto a resultados de las empresas, habrá que esperar a la semana que viene para empezar a verlos. De momento las previsiones de los analistas siguen empeorando, pero esto no es malo, ya que podría generar sorpresas positivas si luego no las cifras son mejores.

A corto el petróleo sigue siendo el factor clave. Algunas opiniones apuntan a que en las materias primas hay una burbuja de precios que debe desinflarse. Si esto fuese así, y de verdad el petróleo baja, veremos un claro alivio en las Bolsas y en la economía, y habrá un flujo de dinero desde las materias primas a las acciones, pero el cierre del pasado viernes por encima de 140 dólares no es un buen dato en esta dirección.


A MERCED DEL PETROLEO Y DE LOS BANCOS

23.06.08 | 08:44. Archivado en Comentario semanal

Las moderadas subidas de las Bolsas la semana anterior se han demostrado finalmente muy poco fiables, y definitivamente la balanza se ha inclinado claramente hacia el lado negativo. Los dos problemas que han llevado a esa situación han sido la persistencia de un precio alto del crudo, todavía en niveles de 135 dólares barril, y la reaparición de malas noticias en el sector bancario.

Por lo que respecta al crudo, el futuro del crudo ligero llegó a un record de 139,9 dólares el lunes 16 y se ha mantenido toda la semana por encima de 130 pese a la subida del fuel por el Gobierno chino. Bien es verdad que ha dado síntomas de cansancio, y que recortó hasta los 132 dólares el jueves, pero lo cierto es que cerró el viernes en niveles cercanos a 135. Es muy posible que la iniciativa del senador americano Lieberman de poner límites a la participación de los operadores financieros en los mercados de materias primas, unida al anuncio de Arabia Saudí de que va a elevar su producción, puedan tener un impacto a la baja en el precio del barril y esta sería una de las pocas buenas noticias que podemos esperar en las próximas semanas.

Por el lado de la banca, han reaparecido los peores fantasmas. Citibank anunciaba que va a tener que provisionar nuevas pérdidas en el segundo semestre, y el viernes había fuertes rumores de que Merril Lynch va a efectuar un anuncio similar. Los dos grandes Bancos de inversión que anunciaron resultados trimestrales, Goldman y Morgan Stanley, sufrieron caídas en sus beneficios respecto al mismo periodo del año anterior, si bien Goldman superó las estimaciones de los analistas, en tanto que Morgan decepcionó con su caída de beneficios cercana al 60%.

En definitiva, pese a la estabilidad del dólar en torno al nivel 1,55 con el euro, las Bolsas han tenido fuertes caídas semanales, cercanas al 4% en el Dow y en el Eurostoxx, del 3% en el S&P y del 2% en el Nasdaq, que sigue siendo el mejor índice. Nuestro Ibex ha perdido un 4,5%.

Las Bolsas esperan así en mínimos anuales o cerca de ellos la etapa de resultados empresariales. Las expectativas de los analistas han caído bruscamente en las dos últimas semanas y el consenso para el S&P 500 espera una caída del 9% en los beneficios trimestrales comparados con los del pasado año. El giro mayor en las expectativas se ha dado en el sector financiero, que ha pasado de una estimación de caída del 31% en abril a una estimación ahora del menos 52%.

Esta rebaja de expectativas, unida a que el sentimiento de los gestores y analistas se encuentra en uno de los niveles más bajos de la última década puede sugerir que las Bolsas se han anticipado ya a las malas noticias .

No cabe duda de que una de las peores "sorpresas" de junio ha sido el repunte de la inflación, repunte muy llamativo en una fase de desaceleración económica tan acusada como la que vivimos. Lo normal es que este repunte sea pasajero, y que la inflación ceda a lo largo de los próximos meses. En este contexto, y si esta fuese la expectativa, lo normal es que tanto la FED que se reúne el martes, como el BCE, midan bien sus palabras y sus actuaciones para no echar más gasolina al fuego de unas Bolsas que están, sobre todo el Eurostoxx, en niveles críticos. Sería muy importante que la FED deje claro que esperará para subir los tipos, y que el BCE no suba tipos el 3 de julio, a la espera de ver que pasa realmente con la inflación.

El mes de junio marcará este 2.008, como ya lo han marcado enero y marzo. Queda medio año por delante, y habrá que esperar a ver si el petróleo cede y los Bancos empiezan a dar mejores noticias, pero no cabe duda de que la primera parte de 2.008 ha sido probablemente una de las más difíciles que se recuerdan en los mercados financieros en los últimos años.


¿UN POCO DE LUZ?

16.06.08 | 08:49. Archivado en Comentario semanal

Las Bolsas han superado finalmente en positivo una nueva semana llena de temores e incertidumbre, temores que han afectado tanto a la inflación como a la situación de algunos Bancos, y que se han unido a las subidas de tipos de interés y a la incertidumbre sobre el crecimiento económico.

En medio de este escenario, y tras las elevadas pérdidas de la semana anterior, las principales Bolsas han subido ligeramente, aunque por debajo del uno por ciento, con la única excepción del Nikkei , que bajó el 3,5% en la semana, y del Nasdaq que bajó un 0,8% si bien en la sesión de cierre del viernes acabó subiendo con fuerza. No obstante, y pese a estas subidas, cuando ya queda poco para finalizar el primer semestre, todas las Bolsas acumulan caídas desde principio de año, cercanas al 20% en el Eurostoxx, al 15% en el Ibex, y más moderadas, del entorno del 7% en las Bolsas americanas y en el Nikkei.

Puede parecer, en este contexto, un tanto ingenuo tratar de ver un poco de luz en lo que ha sucedido la última semana, pero además de ser un ejercicio sano en un mercado tan lleno de negativismo, lo cierto es que sí ha habido algún apunte positivo

Empezando por el petróleo, aunque se mantiene alto, la subida empieza a mostrar síntomas de fatiga. Pero lo más relevante es que el Senado americano, a propuesta del senador Lieberman, va a investigar la posible manipulación de los mercados de futuros de materias primas por determinadas prácticas de algunos operadores. Prácticas que en los últimos meses, de demostrarse esta tesis, habrían tenido que ver bastante con el alza del precio del crudo y de otras "commodities".

Por el lado de la inflación, la tasa de inflación subyacente de mayo en Estados Unidos se mantuvo en el 2,3%, lo que indica que la fuerte subida del IPC se debe en su mayor parte a la subida del crudo y no se ha trasladado al conjunto del sistema.

En las divisas, el dólar muestra cada vez una mayor estabilización frente al euro, de forma que el fantasma de un desplome del dólar, que de forma recurrente ha inquietado a las Bolsas, parece alejarse, para dar paso a una banda de negociación entre 1,5 y 1,6. Así, la corrección del dólar, que era necesaria a la luz de los desequilibrios de la economía norteamericana, ha sido muy ordenada y da la impresión, en relación con el euro, de estar llegando al final.

Pero lo más positivo de la semana ha sido lo sucedido en sector bancario. Tras fuertes rumores, nunca sabremos si malintencionados, sobre Lehman y sobre HBOS, que eran especialmente intensos a mediados de semana, y que provocaron fortísimas bajadas en la sesión del miércoles, el viernes ambas entidades terminaban subiendo más del 13%, por diferentes razones. En el caso de Lehman por la noticia de la posible entrada de Blackstone en su capital. En el caso de HBOS, por el anuncio de los supervisores de que van a investigar las posiciones bajistas por si hubiese manipulación. El caso de estos dos Bancos es muy importante, ya que ambos están en procesos de ampliación de capital que podrían ser frustrados si entran en espirales bajistas.

Por el lado de los tipos de interés, y tras las manifestaciones de Bernanke y de Trichet en un tono "duro", los tipos de los bonos del tesoro a diez años se sitúan en Estados Unidos en el 4,25%, y en el bund alemán en el 4,64%, estando ya el tipo del bono del Tesoro español a diez años cerca del 5%. Esto, unido al Euribor a un año en el 5,4%, hace que la posible subida por el BCE en julio ya esté recogida de hecho en el mercado.

El petróleo seguirá marcando la tendencia a corto en una semana en la que conoceremos los resultados de dos grandes Bancos de inversión americanos, Goldman y Morgan Stanley, y, aunque es casi una temeridad mostrar un mínimo optimismo en una Bolsa tan unánimemente bajista como la actual, pensamos que, al menos por el momento, la idea de volver a los mínimos anuales se aleja.


SE JUNTAN TODOS LOS PROBLEMAS

09.06.08 | 08:52. Archivado en Comentario semanal

En la primera semana de junio, todos los problemas que vienen preocupando a las Bolsas desde el verano pasado se han dado cita a la vez.

Así, el lunes 2 conocíamos una oleada de noticias negativas del sector bancario, devolviendo a la escena de las Bolsas un tema que parecía olvidado tras el rescate a mediados de marzo de Bear Stearns por la FED. Así, los problemas del Banco inglés Bradford& Bingley, los persistentes rumores sobre Lehman, que según algunos podría seguir un camino similar a Bear Stearns, y la rebaja de calificación crediticia hecha por Standard&Poors a tres Bancos de inversión americanos, en concreto Merril Lynch, Morgan Stanley y el propio Lehman, reavivaron el viejo temor de las crisis bancarias.

La segunda oleada de problemas vino el jueves, con la inusual rueda de prensa de Trichet, en la que anunciaba una próxima subida de tipos por el BCE. El anuncio determinó que el tipo del bund alemán a diez años subiese al 4,7% y que el Euribor a un año llegase el viernes al 5,4%. Es posible que estas subidas de los tipos de mercado hagan ya innecesaria la subida de tipos por el BCE, pero lo cierto es que en un entorno de desaceleración fuerte como el que vive la economía europea, las palabras de Trichet sentaron realmente mal a las Bolsas.

Finalmente el viernes 6 se dieron cita, para terminar la semana, otros dos problemas recurrentes en los últimos meses. Por un lado, el informe de empleo americano de mayo evidenció una subida del paro hasta el 5,5% en la economía americana, de forma que en Estados Unidos poco tiempo la tasa de paro ha pasado del 5% al 5,5%, un 10% de subida. El mismo viernes el precio del barril de petróleo subía 11 dólares en los mercados de futuros hasta casi 140 dólares, con motivo de un informe de Morgan Stanley pronosticando que el precio podría llegar a los 150 dólares antes del 4 de julio, disparando de nuevo todas las alarmas sobre la inflación.

Se ha dibujado de esta forma en los primeros días de junio un escenario de "tormenta perfecta" en la economía y por ello no es extraño que el Ibex haya bajado un 5% en la semana, el Eurostoxx un 4,8%, el Dow un 3,4% siendo el Nasdaq el mejor índice con una caída del 1,9%. Solo el Nikkei logró subir, un 1%, entre los grandes índices.

En estas condiciones la pregunta es, ¿puede prolongarse un escenario en el que el petróleo siga subiendo, la economía se desacelere fuertemente, y los tipos de interés se disparen al alza, el paro también suba, mientras las Bolsas y el sector inmobiliario se desploman?, ¿es compatible una recesión o una fuerte desaceleración cíclica global con una fuerte subida del petróleo?

La respuesta sería que no, si pensamos que la economía actual no es la de los años setenta del pasado siglo, en la que una combinación de subida del petróleo e ineficiencias del sistema productivo y del propio modelo económico determinó unos años en los que hubo subida de la inflación y el estancamiento económico.

Nada es descartable en economía, pero pensamos que el escenario actual no es el de los setenta, ya que la economía ha ganado evidentemente mucha flexibilidad y eficiencia , y en todo caso la actual subida del crudo se debe más a factores de demanda que a factores de oferta, como los de hace cuatro décadas.

El propio crecimiento global es el que ha impulsado el ciclo alcista de las materias primas y por ello lo normal es pensar que en una etapa de menor crecimiento global no es sostenible la subida tan radical del crudo. Otras materias primas, como el trigo, el maíz o el oro, han reflejado ya esta hipótesis de menor crecimiento global, de forma que han recortado desde sus máximos.

Tal vez tengan razón quienes piensan que hay una incipiente burbuja en el precio del crudo. En cualquier caso, las Bolsas se enfrentan a niveles críticos, cuya ruptura a la baja provocaría seguramente un daño grande a la confianza , con impacto en el medio plazo.

Vamos a ver estos días datos importantes como la publicación del Beige Book en USA, la inflación americana de mayo, y su subyacente, que se conocerán el viernes, o los inventarios de crudo, que es el factor a corto más relevante para la Bolsa.

Hablarán también Bernanke , el martes, y Trichet, el lunes, y lo que cabría pedir al actual Presidente del BCE es que sus palabras no sean tan desestabilizadoras, dado que como el propio Trichet dice, el papel del BCE es crear estabilidad.

El escenario de gradual normalización de las Bolsas, por el que habíamos apostado en estos comentarios, y que venía produciéndose ayudado por los datos macroeconómicos y por la creciente apertura de los mercados de crédito, ha quedado seriamente dañado esta semana, pero cabe esperar que no se reitere un escenario tan negativo en todos los frentes como el vivido los primeros días de junio.

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TIPOS E INFLACIÓN, DE NUEVO COMO AMENAZA

02.06.08 | 08:44. Archivado en Comentario semanal

Tanto el mes de mayo como, en particular, la última semana, han servido a las Bolsas para continuar con el proceso iniciado a mediados de marzo de normalización gradual de los mercados.

Así, en mayo hemos visto subidas como la del 2% de la Bolsa alemana, la del 1% del S&P, la del 4,5% de la tecnológica Nasdaq, o la del 3,5% de Tokio, y hemos visto, en otras plazas, ligeras bajadas como la del 1,4% en nuestro Ibex o la del 1,2% del Eurostoxx. Más importante incluso que la evolución mensual es lo sucedido en la última semana, que empezaba con amenaza de fuertes caídas al haber roto el S&P a la baja el 1.400, pero que se ha saldado con subidas en todas las plazas, aunque sean casi simbólicas en el caso del Ibex. Las Bolsas han vuelto a superar así una amenaza de fuerte corrección, demostrando fortaleza en una semana en la que hemos visto pésimos datos de inflación y un claro repunte de los tipos de largo plazo.

Se ha hecho así bueno nuestro pronóstico de hace una semana en el sentido de que habíamos llegado a niveles de soporte, pese a la señal técnica bajista que enviaba la pérdida del nivel 1.400 en el S&P. A nuestro juicio, lo que las Bolsas están reflejando con esta consolidación ligeramente alcista es, básicamente, que los datos negativos que ahora aparecen ya estaban descontados en los precios mínimos de enero y marzo.

Las Bolsas están en compás de espera, observando por donde se decanta la economía, pero sobre la base de haber hecho ajustes muy fuertes en el primer trimestre, que ahora permiten absorber malas noticias sin especial impacto.

En este escenario las nuevas amenazas son la inflación y la subida de tipos, tanto largos como cortos. Si miramos hacia atrás, en enero la preocupación era el crecimiento. Los tipos de los bonos del tesoro americano a diez años llegaron a estar en el 3,3%, cerca de los mínimos de todos los tiempos, y los del bund alemán en el 3,8%. Lo que se pensaba era que el escenario era recesivo, deflacionista.

Pero las cosas han cambiado. Las economías están siendo más resistentes de lo que parecía a la crisis (ahí está el magnífico crecimiento de la economía alemana del primer trimestre y la revisión al alza del PIB hasta el 0,9% de la economía americana en el mismo periodo que conocimos esta semana), y a la vez la subida del petróleo y de los alimentos ha disparado la inflación de la zona euro hasta el 3,6% en mayo, tras varios años de inflación en el entorno del 2%.

De esta forma, sin estar despejada ni mucho menos la inquietud sobre el crecimiento, aparece un nuevo elemento de inquietud, la inflación y los tipos de interés. Nadie piensa que el BCE, que se reúne este jueves, baje tipos este año, y se empieza a pensar que la FED podría subirlos. Los tipos de los bonos del tesoro americano a diez años se han ido al 4,1% y los del bund alemán al 4,4%.

Este entorno es claramente amenazador para las Bolsas, pero no es, sin embargo, tan evidente. Si el petróleo inicia una fase de corrección, que en nuestra opinión sería muy lógica tras los excesos de las últimas semanas, la inflación tenderá a moderarse, más aun en una economía global todavía bajo los efectos de la crisis "subprime".

Por el lado del crecimiento todo apunta a una etapa de bajo crecimiento, pero no a recesión. En Estados Unidos ya hemos mencionado la revisión al alza del crecimiento del primer trimestre, y la zona euro, que ahora celebra el décimo aniversario de la creación de la moneda única, al no haber tenido los excesos de otras economías (Trichet recordaba esta semana que en los últimos diez años la zona euro ha crecido a un escaso 1,7% en estos últimos 10 años, menos que el 1,9% de la anterior década) puede convertirse en un elemento de estabilidad, aun con bajo crecimiento. Todo ello en una economía como la actual, muy diferente a la del siglo XX, en la que ya no hay un solo motor de crecimiento y que está llena de innovación, e inmersa en lo que Shumpeter llamó la continua "destrucción creativa".

Vemos las Bolsas en un periodo lateral con gran rotación de valores, sectores y zonas geográficas, en línea con lo que hemos visto en mayo, mes en el que las Bolsas que en el primer trimestre habían caído mucho, como la alemana, se han recuperado fuertemente, y viceversa, las antes fuertes se han comportado peor, como la española.

Si apostamos por una moderación progresiva de las tensiones de inflación y por una estabilización de los tipos largos en los niveles actuales, podemos apostar también por una continuidad en el proceso de normalización de los mercados iniciado en marzo.

Esta semana tenemos indicadores adelantados de la evolución económica, como los ISM americanos o los PMI en la zona euro, en ambos casos referidos a mayo. Conoceremos también el desglose del PIB de la zona euro del primer trimestre.

Nuestra idea es que seguiremos con una Bolsa en una banda amplia de negociación, en la que faltan argumentos claros tanto en el lado alcista como en el bajista, pero que está demostrando mayor fortaleza de la que aparenta.

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Miércoles, 30 de mayo

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