Nuestra idea de la semana pasada de ser cautelosos y reducir peso en renta variable se ha demostrado acertada en una semana en la que tanto las señales técnicas como los datos fundamentales se han unido para provocar una severa corrección en las Bolsas.
Así, el petróleo a 135 dólares, las reducidas previsiones de crecimiento de la economía americana desveladas por las actas de la FED, algunos malos datos como el de venta de viviendas de segunda mano, y, a nivel técnico, la temida ruptura a la baja del nivel 1.400 del S&P, al que se había dado una gran significación, han determinado caídas cercanas al 4% en el Dow y en el Ibex, y caídas del entorno del 3,5% en el Eurostoxx y en el Nasdaq. Todo ello en un mercado muy sensible dadas las subidas acumuladas desde mediados de marzo por las Bolsas.
La flexión era, de alguna manera, previsible, y por ello éramos más bien prudentes la semana pasada, pero no era tan previsible la brusquedad de la caída. El cambio de sentimiento ha sido muy rápido y así el S&P ha pasado de marcar 1.440 puntos el lunes 19 a los 1.373 del viernes, y nuestro Ibex ha pasado de los 14.250 del lunes 19 a los 13.577 del viernes al cierre.
Son caídas muy intensas, que llevan a los índices de zonas de resistencia a zonas de soporte, de forma que en tan solo cinco sesiones, quienes se guíen por el nivel 1.400 del S&P habrían sido alcistas el lunes, al haberse superado dicho nivel, y sin embargo se habrían vuelto bajistas el viernes al ser roto a la baja.
Independientemente de los indicadores técnicos, lo cierto es que vuelve la idea pesimista, según la cual entre mediados de marzo y mediados de mayo hemos vivido, simplemente, un pequeño "rally" dentro de un mercado bajista.
Una idea a la que se suman voces, como la de George Soros, que durante toda la subida bursátil desde el 2003 al 2007 vienen diciendo que la economía está muy mal y que lo único que justifica las alzas bursátiles es la liquidez que la FED está arrojando al mercado. Soros va más allá e incluso lleva años postulando el fin del capitalismo, un capitalismo aquejado, a su juicio, de enfermedades incurables.
Prescindiendo de esas ideas cuasi filosóficas y en todo caso discutibles, por más que provengan de quien ha sido un especulador a veces exitoso (solo a veces, ya que también sus fracasos han sido sonoros), otro gran inversor, Warren Buffet, nos recordaba esta semana en Madrid lo que a nuestro juicio es la clave del éxito en la Bolsa: seleccionar buenas compañías y comprarlas al mejor precio posible. Y precisamente en su gira europea Buffet ha dejado claro que, a su juicio, en marzo se atravesó el peor momento y que él está pensando en comprar y en hacerlo precisamente en Europa.
A ello ayuda probablemente el hecho de que el Eurostoxx, índice que recoge las 50 mayores empresas de la zona euro, esté en los niveles de hace diez años, es decir, en ningún caso en niveles disparatados, sino más bien todo lo contrario.
Aunque las actas de la FED, publicadas la semana pasada hayan puesto de relieve que la previsión de crecimiento de la economía americana se sitúa entre el 0,3% y el 1,2% en el 2008, y aunque todo indica que la ralentización económica se prolongará hasta bien entrado el 2009, lo cierto es que los precios de numerosas compañías en Bolsa están baratos, incluso en escenarios de crecimientos de beneficios moderados. Solo si entrásemos en caídas de beneficios se justificarían los precios actuales de algunos valores.
A corto plazo la Bolsa va a estar muy influida por el petróleo. En nuestra opinión, la caída que empezó el pasado martes no debería llevar a los índices mucho más abajo, si, como esperamos, el precio del crudo se estabiliza o incluso baja ligeramente.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jaime Noguera
ClickTrade
Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
Rolando Rodrich
Grupo Cenyt
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José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames