DE MENOS A MÁS
05.05.08 @ 08:58:29. Archivado en Comentario semanal
La coincidencia de varias noticias económicas positivas con algunos buenos resultados de empresas cotizadas ha permitido a las Bolsas cerrar un buen mes de abril (Ibex + 4% en el mes) y, a la vez, iniciar muy bien el mes de mayo, en las dos primeras sesiones semifestivas.
Por el lado macroeconómico, no solo tuvimos la ya esperada bajada de tipos de un 0,25% por la FED, según algunos la última por una temporada, sino también el dato de crecimiento del PIB americano de primer trimestre, 0,6% anualizado, es decir, crecimiento moderado pero positivo y no negativo como se temía. El informe de empleo americano en abril fue también mejor de lo esperado, y, finalmente, fue también positivo el acuerdo entre la FED y el BCE para suministrar dólares a los Bancos necesitados.
Por el lado de los beneficios, conocimos, entre otros, los de BBVA y Santander, que han convertido a este último en el Banco con mayores beneficios del mundo en el primer trimestre. Avanzada ya la temporada de anuncios de resultados del primer trimestre el balance general es positivo. El 60% de las publicaciones de resultados del S&P500 está siendo positiva, lo cual por un lado aleja, por lo menos de manera temporal, las perspectivas de recesión en la economía americana y por otro lado parece indicar que las empresas se están adaptando bien al nuevo entorno de desaceleración, gracias sobre todo a las ganancias de productividad. Incluso las pérdidas de Deutsche Bank se recibieron bien, lo que demuestra que se descontaban realmente cifras muy malas.
La traducción de lo anterior a nivel bursátil ha sido la ruptura al alza de varias referencias importantes. El Dow superó, ya el jueves, los 13.000 puntos. El S&P rompió, por fin, la barrera de los 1.400 puntos, que los chartistas habían convertido en un nivel muy relevante para considerara duradero el "rally" iniciado en la segunda mitad de marzo. El Ibex volvió el viernes, con ayuda de Telefónica y del Santander, ambos impulsados por la subida de la calificación crediticia de Brasil, a los 14.000 puntos, nivel no visto desde mediados de enero. El Eurostoxx superó los 3.850 y se acerca ya a los 3.900. y el Nikkei, para no ser menos, también superó los 14.000 puntos.
Se plantea así, de nuevo, la pregunta de si ha pasado o no lo peor. Las Bolsas parecen indicar que sí, pero a nivel de análisis, la discusión sigue, y sigue habiendo dos visiones claramente distintas.
Por un lado, la visión positiva recibía esta semana el espaldarazo del Banco de Inglaterra, que en su Financial Stability Report redujo drásticamente las estimaciones de pérdidas realizadas por el Fondo Monetario, al señalar que la cifra de un trillón (billón español) de dólares de posibles créditos fallidos es muy exagerada, ya que se basa en el precio de mercado de los activos de crédito(mark to market), precio que a la vez se produce en un mercado de altísima incertidumbre y muy poca liquidez, por lo que no es significativo. Por el contrario, el BoE prefiere calcular los números en función de las pérdidas que se producirían en caso de impago y estima que por ese método las pérdidas se reducen a la quinta parte. La idea del BoE es que los mercados se están equivocando y que, con su error, pueden estar arrastrando a la economía a un pequeño gran desatino.
Esta tesis positiva se ve avalada también por la apertura del mercado de emisiones, apertura de la que veíamos un nuevo ejemplo esta semana con la emisión de bonos de Iberdrola.
Por el contrario, quienes sostienen que lo peor puede estar por venir se basan en que los tipos de interés siguen muy altos en los mercados interbancarios, y, sobre todo, en que la inflación está subiendo a la vez que la economía se va desacelerando cada vez más por el efecto inducido en el consumo que genera la caída del sector inmobiliario. Se estima que ese efecto va a ser intenso y tal vez duradero, por o que no está tan claro que la salida de la crisis sea en V, sino que tal vez veamos una U o una W.
La idea es que la caída de las ventas de viviendas nuevas en Estados Unidos va a provocar la caída del PIB americano más larga y profunda en varias décadas, ya que Estados Unidos está atravesando, según esta opinión, la peor recesión inmobiliaria desde la Gran Depresión.
De momento las Bolsas se apuntan claramente a la tesis positiva. Ahora bien, a nuestro juicio, la persistencia del barril de petróleo en niveles muy altos (115 dólares) así como la subida de los tipos de los bonos de largo plazo, que en el bono del Tesoro americano a diez años rondan ya el 4%, pueden poner un cierto techo a este "rally", a la espera de que se conozcan los resultados empresariales del segundo semestre y de que haya más visibilidad sobre el impacto en la economía real de la crisis.
Seguimos pensando que esta crisis va a tener formas de desarrollo y probablemente ritmos de desarrollo diferentes a las crisis clásicas de la segunda parte del siglo XX, entre otras cosas porque la economía actual es muy distinta de la de hace una década. Hay una historia corta, de fuerte o tal vez fortísima desaceleración cíclica, que puede llegara a ser recesión, pero no debe olvidarse que sobre ella se proyecta la historia larga, de una economía global que, por una serie de cambios estructurales (incluido el euro), vive con niveles de inflación y de tipos largos que son la mitad que en la década anterior y a la vez ha disfrutado en los años recientes de la mayor expansión económica global de su historia.
Seguimos viendo, para el resto del semestre, una fase de consolidación lateral amplia, en la que estamos entrando en la zona alta, siendo por tanto las posibilidades de corrección también elevadas. En todo caso, y proyectándonos más allá del corto plazo, seguimos en la idea de que gradualmente las Bolsas irán de menos a más, a medida que se vayan limpiando los excesos de la burbuja inmobiliaria, y que se gane visibilidad sobre los efectos de la crisis en el consumo y en las economías emergentes. De forma gradual, también, se notarán los efectos de las medidas que se están tomando, sobre todo de la recapitalización de los grandes Bancos. Pero todo esto debería ocurrir de forma pausada, sin caer de nuevo en errores ya conocidos.
Llegarán, desde luego, nuevas etapas de recorte, pero lo sucedido desde mediados de marzo tiene, a nuestro juicio, mucha importancia, ya que permite pensar en positivo de cara al desarrollo a medio plazo de las Bolsas.
En la semana veremos algunos datos económicos relevantes, como el ISM de servicios o las ventas de viviendas en abril y también habrá algunos resultados empresariales de interés , como los de Cisco y AIG, en Estados Unidos , o los de Deutsche Telekom, UBS, Total o Allianz , en Europa. Pensamos básicamente en términos de estabilidad o ligeras correcciones tras el rally de la semana pasada.
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Juan Carlos Ureta






