Las Bolsas europeas han recortado la semana pasada parte del desfase que, desde principio de año y de forma más acentuada en las dos últimas semanas, las separaban de las Bolsas americanas, y del que dábamos cuenta en nuestro anterior comentario. Con subidas del Eurostoxx y de varias Bolsas europeas, entre ellas la española, de casi el 4% en la semana, de nuevo los índices se acercan a zonas de resistencia cuya superación tiene interés desde la perspectiva de una progresiva normalización de los mercados.
En particular, nuestro Ibex, tras haber superado durante la semana el listón del 13.500, se enfrenta de nuevo al nivel 13.600, que en los dos intentos anteriores, a fin de enero y en la tercera semana de febrero, se ha mostrado como una barrera demasiado fuerte. Igualmente el Eurostoxx, que sigue siendo el peor índice entre los grandes, con caídas acumuladas en el año del 17,2%, tiene el reto inmediato de asentarse por encima del 3.700, saliendo de la zona de congestión en la que se ha movido durante el mes de marzo.
Los escenarios en los que se va a mover este nuevo intento de superar el 13.600 son de tres tipos.
En primer lugar los datos macro económicos. Tras la confirmación del crecimiento del PIB americano en el cuarto trimestre de 2.007 al 0,6% y tras los buenos datos de confianza empresarial alemana, esta semana conoceremos el ISM manufacturero y de servicios de marzo y, sobre todo, el informe de empleo americano de marzo, que siempre es determinante como indicador del grado de debilidad de la principal economía del mundo. También en Europa hay datos, el más relevante de los cuales es el IPC de marzo. En este apartado hay que recordar que las Bolsas han descontado un escenario muy negativo, por lo que a veces, como ha ocurrido con el ya mencionado PIB americano del cuarto trimestre, si el dato es malo pero no es tan malo como se espera, las Bolsas lo reciben bien.
El segundo escenario es el de los beneficios empresariales. Para empezar a conocer los del primer trimestre habrá que esperar todavía un poco, pero vamos teniendo noticias, sobre todo en el sector bancario, que anticipan de alguna manera los datos. En concreto en el sector bancario el "profit warning" de Deutsche Bank y los nuevos rumores sobre Lehman, unidos a las nuevas posibles provisiones de Merril o de Citi, ponen de manifiesto que todavía tendremos algunas noticias negativas en las próximas semanas. No es de extrañar, por ello, que los tres principales Bancos americanos, Citi, Bank of America y JP Morgan, hayan tenido caídas superiores al 5% en la última semana, si bien, por el contrario, los Bancos y las aseguradoras europeos han tenido una excelente semana, pese al ya mencionado aviso de Deutsche Bank, lo cual indica que los precios habían caído demasiado. Hay que seguir muy atentamente las noticias del sector bancario a ambos lados del Atlántico, pero es importante, de nuevo, saber que los precios del sector bancario descuentan ya, en general, unas expectativas muy negativas.
El tercer escenario en el que se van a mover las Bolsas es el propio "ciclo vital" de la crisis que empezó el pasado agosto. Hemos visto como la crisis se fue extendiendo desde el inicial segmento "subprime" a la generalidad del sistema bancario y a la totalidad de los mercados de crédito. Hemos visto también, aunque no sabemos si ha llegado a su fin, la fase de "liquidaciones" forzosas de carteras, no solo de carteras de los Bnacos (el caso Societé Generale en Europa es el más claro) sino también de carteras de "hedge funds" y de particulares como es el caso en España de Colonial.
Nadie sabe, porque ninguno tenemos toda la información necesaria, y porque, además, no se trata de una foto estática sino de un proceso dinámico cuyos condicionantes van cambiando en el tiempo, si hemos llegado ya al final de la crisis. Pero lo que sí sabemos es que una buena parte, tal vez la mayor parte, del proceso necesario para salir de la crisis ya ha tenido lugar. Hemos visto las intensas caídas de los precios de las acciones cotizadas, sobre todo de los Bancos, aunque es verdad que todavía queda el ajuste de activos inmobiliarios en países como España. Hemos visto las rebajas de tipos en Estados Unidos, aunque quedan las de la zona euro. Hemos visto la desaparición de un gran Banco de inversión, Bear Stearns, aunque a algunos les parece, y pueden tener razón, que solo un gran Banco es un precio demasiado pequeño para una crisis tan importante como la que estamos viviendo.
Afrontamos así el inicio de un segundo trimestre en el que las Bolsas deberían ir encontrando, poco a poco, un terreno de normalización. Desde la situación actual nada es descartable, y podríamos ver lo mismo "rallys" al alza provocados por las salidas de posiciones cortas o nuevas caídas derivadas de noticias del sector bancario sobre todo. Pero nuestra idea para el segundo trimestre en su conjunto, tras unos meses de febrero y marzo en los que las Bolsas han cedido algo de terreno pero han mostrado un tono menos negativo que el de enero, es la de una progresiva y gradual normalización de los mercados, que debería ser mayor en las Bolsas de la zona euro, sobre todo si el Banco Central europeo flexibiliza, como esperamos, su posición.
Si la semana pasada la calificábamos como extraordinaria por la fuerte volatilidad y por haber alcanzado el oro y el petróleo los niveles record de 1.000 dólares y 110 dólares respectivamente, así como por haber llegado el dólar al nivel 1,57 con el euro, la Semana Santa no ha sido menos intensa que la anterior.
En las Bolsas americanas las noticias fueron, ya el mismo lunes, la compra, a precio de saldo, de Bear Stearns por JP Morgan, y el martes, la nueva rebaja de tipos por la FED de 0,75%. Asimismo, la atención se centró en los beneficios trimestrales de los tres Bancos de inversión que publicaban esta semana, Goldman Sachs , Lehman y Morgan Stanley.
Pues bien, lo más curioso de la semana es que las Bolsas americanas terminaron con subidas superiores al 3% en el caso del Dow Jones y del S&P, en tanto que las europeas caían, cerrando el Eurostoxx con una bajada semanal del 1,7%. Esta bajada estuvo muy influida, ya desde el lunes, por los rumores, tanto los que afectaban a Lehman, que el lunes era visto como el siguiente Banco de inversión que iba a entrar en liquidación tras Bear Stearns, en un ambiente típico de efecto dominó (who is next?), como los que apuntaban a una presunta ampliación de capital, luego desmentida, en Telecom Italia.
Es verdad que hubo también, junto a los rumores, algunas malas noticias de empresas europeas, como el anuncio de Deutsche Telekom de peores cifras en su unidad de telefonía fija, o el anuncio por parte de Credit Suisse de pérdidas trimestrales. Pero lo cierto es que los rumores ya citados sobre Lehman y Telecom Italia, unidos a los difundidos el miércoles sobre el Banco inglés Halifax, fueron determinantes en el mal comportamiento semanal del Eurostoxx, índice que esta semana parecía especialista en absorber de forma inmediata todo lo malo, resbalándole sin embargo cualquier noticia positiva. Es difícil entender, en cualquier caso, que salvo en una situación de pánico irracional, el anuncio que hizo Deutsche Telekom sobre su negocio de telefonía fija determinase de forma inmediata caídas de más del 10% en su cotización y de más del 5% en las de todas las operadoras europeas. Hay que remontarse al año 2.006 para ver situaciones similares en las operadoras de telecomunicaciones europeas, que parecían haber superado ya la fase de desconfianza inversora a lo largo de 2.007.
En este entorno es de destacar que en las Bolsas americanas las reacciones fueron muy diferentes. Así, los beneficios trimestrales de los tres Bancos de inversión americanos fueron peores que los del mismo periodo del año anterior, en concreto un 57% menores los de Lehman, un 53% los de Goldman y un 40% los de Morgan Stanley, pero sin embargo las Bolsas recibieron con alzas la publicación de los mismos, al ser mejores que las previsiones de los analistas. Esto indica que, tal y como hemos comentado en otras ocasiones, los inversores están descontando un escenario muy negativo tanto en el crecimiento económico como en los resultados empresariales, y por ello cuando los datos que se publican, aun siendo peores que el pasado año, superan las previsiones, las Bolsa suben.
En definitiva, la mini semana última nos deja sensaciones mixtas.
Por un lado, la rebaja de tipos por parte de la FED, aunque recibida al principio de forma tibia por quienes esperaban un recorte de un punto, es un paso más, a nuestro juicio, en la dirección adecuada, que no es otra que la de poner el dinero en circulación, incentivando la inversión en renta variable, necesaria para recapitalizar el sistema bancario y los balances empresariales en general. Tal vez por ello tanto el Dow Jones como el S&P tuvieron subidas históricas, de más del 4% en la sesión del martes 25 en la que la FED bajó los tipos. Por otro lado, es también muy positivo que se vea una solución a los problemas de los Bancos más afectados, como es el caso de Bear Stearns, ya que esto significa que se va avanzando en el saneamiento del sistema bancario, y que estamos, como decía la pasada semana Standard&Poor´s, más cerca del final de la crisis.
Sin embargo, en el lado negativo y en lo que respecta a las Bolsas europeas, su comportamiento es tan desconcertante y anómalo como el del Banco Central Europeo, empeñado en ignorar la crisis y en desviar la mirada ante cualquier problema que surja. Es muy significativo que, ante la proliferación de rumores sobre Bancos y empresas cotizadas que la mayor parte de las veces son tan infundados como interesados, tanto el Bank of England como la FED hayan anunciado el pasado jueves que van a investigar a fondo el origen de los rumores sobre Lehman y sobre Halifax. Mientras tanto, el BCE no ha dicho nada, como nada dijo de lo que pasó en la semana del 21 al 25 de enero con la liquidación de las posiciones de Societé Generale, dentro de su estilo de no mostrar la más mínima sensibilidad hacia los mensajes de los mercados.
Tras un trimestre en el que el Eurostoxx lleva camino de perder más de un 20%, en tanto que las caídas del Dow Jones y del S&P están claramente por debajo del 10%, y tras haber pronosticado la OCDE un crecimiento menor al 1% para la zona euro en el 2.008, habrá que esperar al discurso de Trichet el miércoles , así como al dato definitivo de PIB americano del cuarto trimestre de 2.007 el jueves para ver si definitivamente las Bolsas, sobre todo las europeas, van entrando, como esperamos, en una fase de mayor normalización, fase que debería completarse con la publicación de los resultados del primer trimestre.
Los caprichos del destino han querido que la misma semana en la que Standard&Poor´s anunciaba el final de la etapa de saneamiento de los balances bancarios, dando a entender que casi toda la limpieza de activos dudosos que había que hacer ya estaba hecha, Bear&Stearns, el banco de inversión que disparó a fines de julio el pistoletazo de salida de la crisis "subprime" tuviese que acudir a pedir ayuda a la Reserva Federal al entrar en problemas de liquidez, agudizados por los rumores persistentes que se habían difundido, con razón o sin ella, por todo Nueva York.
La recta final de la semana ha sido, por ello, al igual que el conjunto de la semana, realmente extraordinaria, con cambios súbitos de sentimiento inversor, al calor de las noticias en uno u otro sentido que iban llegando. Fue muy positivo el nuevo paquete de financiación acordado por los Bancos Centrales y el ya mencionado anuncio de Standard&Poor´s sobre el posible fin de la etapa de "writedowns" bancarios. Fueron también muy positivos el buen dato de inflación americana de febrero y el buen dato de sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan.
Pero, cuando las Bolsas parecían romper al alza, superando el Eurostoxx claramente el 3.600 y el Ibex claramente el 13.000, la noticia del rescate de Bear Stearns volvió a llevar los índices directamente de nuevo a niveles críticos, niveles de 3.500 en el Eurostoxx y por debajo de 13.000 en el futuro del Ibex, si bien a última hora el cierre consiguió superar el nivel 13.000.
Pese a ello, los principales índices han logrado cerrar la semana en tablas, incluso nuestro Ibex ha subido un 2,6% impulsado por Iberdrola y Repsol sobre todo, parando así de momento la bola de nieve con la que amenazaban las caídas de la semana anterior.
No han sido solo las Bolsas las que han brindado movimientos extraordinarios esta semana. En las materias primas hemos visto el oro a 1.000 dólares y el petróleo a 110 dólares. En las divisas veíamos el dólar por debajo de 1,56 con el euro. En los bonos de largo plazo veíamos al bono del Tesoro americano a diez años terminar la sesión del viernes en Wall Street a un tipo de interés del 3,44%, nivel realmente bajo que se aproxima ya a los mínimos de enero.
¿Qué panorama dibuja todo esto? Estamos casi al final de un trimestre muy negativo para las Bolsas y para los mercados de crédito, golpeados por una crisis de confianza y de circulación de liquidez que algunos ya se atreven a calificar como la más seria de las últimas décadas. Una crisis que, en consonancia con la nueva dimensión global de la economía, se ha extendido rápidamente por todas las áreas geográficas pese a que su epicentro se sitúa claramente en el recalentado mercado inmobiliario americano y en su no menos hipertrofiado sistema de banca de inversión.
El impacto de esta crisis en las Bolsas y en los mercados de crédito ha sido enorme. Los mercados de crédito no están funcionando desde el verano y solo logran mantener niveles mínimos de actividad gracias al apoyo constante de los Bancos Centrales que están haciendo de "brokers" del mercado interbancario y están suministrando la liquidez que el propio mercado debería suministrar. Si miramos a las Bolsas, las caídas trimestrales son ya del entorno del 20% en el Eurostoxx y en el Nikkei, y del entorno del 10% en el Dow. Caídas trimestrales de esta dimensión se han producido en muy contadas ocasiones en las últimas dos décadas, casi siempre coincidiendo con acontecimientos singulares, como la invasión de Kuwait o el ataque a las Torres Gemelas, y normalmente han ido seguidas de rebotes importantes en los meses posteriores.
¿Será ahora así? ¿Estamos viendo el final de la caídas? Las próximas semanas van a ser determinantes para responder a esta cuestión, ya que empezaremos a ver los beneficios de las empresas en el primer trimestre. Esta semana empieza la banca de inversión americana, en concreto Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman y Bear Stearns. Estos anuncios son importantes porque la clave de la recuperación de las Bolsas está, más que nunca , en el sector bancario, sector especialmente castigado. Los Bancos cotizan en sus niveles mínimos de muchos años en lo que a múltiplos sobre "book value" y sobre beneficios se refiere. Los inversores descuentan que los Bancos no van a poder mantener sus beneficios ni sus dividendos, y que algunos van a tener graves problemas. Y castigan a todos los Bancos casi por igual.
Al margen de las cuentas trimestrales, está la tarea de los Bancos Centrales. La FED, tras las nuevas facilidades de liquidez puestas en marcha el martes pasado, tiene esta semana la doble misión de bajar de nuevo los tipos, como se espera, y de enviar mensajes de fondo que tranquilicen respecto a la dimensión de la crisis. Sería importante que la FED ratifique lo dicho esta semana por Standard&Poor´s, es decir, que ya se han provisionado gran parte de los activos dudosos y que estamos en la fase final de los ajustes de balance.
Respecto al BCE, nada bueno cabe esperar, sino tan solo que en algún momento la evolución del euro y de la economía europea, abocada también a un crecimiento del paro y a menores niveles de crecimiento, hagan salir al BCE de su autocomplacencia.
Empezamos así la tercera semana de abril casi como empezó la anterior, lo cual no es del todo malo, ya que al menos, como antes decíamos, se ha parado la "bola de nieve" de las caídas. Es cierto que en algunos momentos de la semana se pudo llegar a pensar incluso que las Bolsas iban a iniciar una rápida recuperación hacia los niveles previos al 21 de enero, pero esa expectativa quedó frustrada radicalmente el viernes por el efecto Bear Stearns Si este efecto, como cabe esperar, es pasajero, como lo fue el de Societé Generale, valor que, por cierto, subió un 5,7% la semana pasada, siendo uno de los mejores del Eurostoxx, las Bolsas podrían terminar el primer trimestre intentando salir de esa espiral tan negativa a la que hacíamos referencia la semana pasada.
Apostamos por una mejora progresiva del sector bancario, con repercusión positiva en el conjunto de la Bolsa.
Con caídas semanales que van del 3% que perdió el Dow Jones al 6% que perdió el Nikkei, pasando por el 4% que perdió el Eurostoxx, caídas que llevan ya a las principales Bolsas mundiales a perder entre el 10% y el 20% en los poco más de dos meses que llevamos de año, es ya claro que los mercados tanto de crédito como de acciones están metidos de lleno en una espiral de liquidaciones que se autoalimenta y que produce un efecto de bola de nieve.
A las liquidaciones forzosas de los grandes Bancos para limpiar sus balances (como botón de muestra valga la venta de activos por Societé Generale de 50.000 millones de euros entre el 21 y el 24 de enero en las Bolsas europeas) se añaden ahora las de los "hedge funds". La semana pasada conocíamos la liquidación de posiciones por parte del otrora admirado Peloton Partners y esta semana hemos conocido la de un fondo del no menos prestigioso, hasta ahora, grupo Carlyle. Se estima que muchos fondos "hedge" van a tener que liquidar carteras, ya que esas carteras normalmente estaban muy apalancadas y ahora los Bancos, al caer el precio de los activos, demandan garantías adicionales que los fondos "hedge" no pueden dar, por lo que han de vender activos. A la vez, esto contribuye al deterioro de su valor liquidativo, lo que provoca reembolsos, y consecuentemente más ventas de cartera, más caídas de precio de los activos en venta, más petición de márgenes que no se pueden cumplir, más ventas y así sucesivamente.
Este proceso es en principio diferente al del deterioro del crecimiento económico, proceso del que esta semana teníamos nuevas evidencias con el Beige Book y con el informe de empleo americano de febrero, con cifra record de nuevos parados, pero ambos procesos se ayudan entre sí. La liquidación genera más desconfianza, y ésta más incertidumbre, menos consumo, menos deseos de invertir, y por tanto menos crecimiento.
Es por ello muy sorprendente, por un lado que los precios de las materias primas sigan subiendo día tras día, ajenos a lo que todo indica será una época de bastante menor crecimiento, y por otro lado, que el Banco Central Europeo siga manejando un lenguaje tan poco sensible a lo que ya muchos ven como una caída muy brusca del crecimiento también en la zona euro. Con toda modestia, y sin arrogarnos el conocimiento ni la suficiencia que, lleno de vanidad, se auto atribuye el en nuestra opinión lamentable Presidente del BCE, el Sr. Trichet, nos atrevemos a decir que los efectos "bola de nieve" o se cortan a tiempo o, luego, son mucho más difíciles y mucho más costosos de parar, dejando siempre daños por el camino que podrían haberse evitado. Vamos a ver lo que nos dice la encuesta ZEW que conoceremos esta semana pero cabe esperar lo peor.
Es cierto que algunas demandas salariales en Alemania son elevadísimas y hay que desecharlas, y es también cierto que el petróleo y materias primas siguen subiendo, pero no parece que sea bueno supeditar la política monetaria de la zona euro a esos elementos parciales, cuando el proceso de pérdida de confianza en los mercados de dinero y de crédito es tan intenso, siendo evidente que el traslado de ese deterioro a la economía real es cuestión de poco tiempo, e incluso puede ya estar teniendo lugar.
Hoy en las Bolsa hablar de valoraciones fundamentales tiene, en el corto plazo, poco sentido. Cuando la bola de nieve avanza y cuando muchas opiniones de tipo chartista, como las que se escuchaban esta semana en Bolsalia, hablan del Ibex a 8.000 o a 7.500, hablar de valoraciones puede dar la sensación de que se está fuera de la realidad. Aun así, vamos a hacerlo, con la vista puesta más allá de la crisis actual, dure esta lo que dure.
Los dos elementos clave siguen siendo los tipos de interés y los beneficios empresariales. En cuanto a tipos, los mercados de futuros descuentan ya sin duda una bajada hacia el entorno del 2% en Estados Unidos, a lo largo de 2.008, siendo la primera bajada el próximo 18 de marzo. En la zona euro, los mercados de futuros descuentan entre un medio punto y un punto de recorte de aquí a fin de año.
En cuanto a los beneficios, vamos a tener noticias pronto de los de los grandes Bancos de inversión americanos, que siempre son relevantes, pero ahora más, dado que en ellos está el epicentro de esta crisis de crédito. La Bolsa está descontando un escenario muy negativo de beneficios, de hecho, y según el modelo de descuento financiero que elaboramos en Renta 4, descuenta caídas de beneficio para los próximos años tanto en las empresas del Ibex como en las del Eurostoxx.
Podemos hacer el ejercicio de pensar que las empresas no van a ganar nunca más que lo que han ganado en el 2.007, es decir, congelamos sus beneficios a perpetuidad. Si partimos de esta hipótesis y descontamos los beneficios de 2.007 a una tasa de retorno del 9%, que incorpora una prima de riesgo de cinco puntos sobre el 4%, que es el tipo del bono del Tesoro a diez años, nos daría una valoración conjunta de las empresas que forman el Ibex equivalente al 95% de la capitalización bursátil actual de dichas empresas. Si hacemos el mismo ejercicio para las cincuenta empresas que forman parte del Eurostoxx, el valor resultante sería el ciento nueve por ciento de la capitalización bursátil actual del Eurostoxx.
Este tipo de análisis a corto plazo no sirven demasiado, incluso provocan reacciones de cierto rechazo en los inversores o comentaristas que, sumergidos en un ambiente muy bajista y muy frustrante día a día, consideran palabrería hueca todas estos números. Pero, al final, la historia demuestra que los números se acaban imponiendo, y que, más allá de las crisis, más allá de las fluctuaciones y de las exageraciones alcistas o bajistas de las Bolsas, exageraciones que por otro lado cada vez son más acentuadas, lo que hay que ver es la evolución de los beneficios y de los tipos de interés, y lo que hay que ver es si la Bolsa está valorando a las empresas cotizadas por debajo o por encima del valor que se deduce de sus beneficios.
Desde este punto de vista, comprar acciones ahora no significa necesariamente hacerlo en su precio más bajo del ciclo, pero no perece, desde luego, ninguna locura.
La subida semanal de nuestro Ibex de algo más del 1%, o la muy pequeña pérdida semanal del Eurostoxx , de tan solo el 0,3%, podrían llevar a la conclusión de que la estabilización progresiva de las Bolsas por la que apostábamos la semana pasada ha dado un paso más en los últimos días de febrero. Sin embargo, esa sensación sería bastante engañosa, si tenemos en cuenta el mal tono con el que acabaron todas las Bolsas el viernes, en la que se convirtió en la segunda peor sesión del año para el Dow Jones , poniendo así término a un febrero que es ya el cuarto mes consecutivo de caídas en las Bolsas. Bien es verdad que en febrero las caídas mensuales se han moderado, siendo la de nuestro Ibex de tan solo el 0,4%.
Ni el discurso de Bernanke, que animó mucho a los mercados el miércoles, pero que fue como un jarro de agua fría el jueves al prever posibles nuevos problemas en los Bancos, ni los buenos resultados de algunas empresas, como Telefónica o BME, sirvieron para paliar la sensación de que la economía se enfría cada vez más y de que las empresas pueden afrontar un 2.008 en el que sus beneficios se vengan abajo.
Siendo esto así, lo único bueno es que el Ibex no perdió el 13.000 ni el Eurostoxx perdió el 3.700, lo que permite todavía pensar, aunque ciertamente el ambiente reinante no invita al optimismo, en una banda lateral de negociación, y en un fin de trimestre con caídas de un solo dígito, recuperando así en marzo parte de las pérdidas los mercados europeos, ya que a fin de febrero el Eurostoxx perdía un 15,3%.
En el sector bancario en particular, el negativismo es extremo, y se ponen cada vez más en duda los valores de cobertura de los activos que soportan los créditos. Hay una idea general según la cual quedan aun ajustes serios en los balances de la banca , idea que avalaba el propio Bernanke el jueves y que recogía un informe de UBS el viernes que llegaba a hablar de 600.000 millones de dólares de problema total en los balances bancarios, de los que solo se han provisionado por ahora 160.000. Recordemos que la OCDE cifró recientemente el problema en 266.000 millones de euros, una cifra bastante menor. Se ponen ahora en cuestión no ya los derivados de crédito con hipotecas de baja calidad , sino incluso activos que hasta hace poco se consideraban como no dudosos. Se piensa que si la economía va a entrar en aguda caída, los activos valdrán menos, incluso activos que ahora son aparentemente buenos. Esto es lo que reflejan los índices que como el ITraxx miden el riesgo de impagos en el próximo futuro. Y a esta visión contribuyen los anuncios de nuevas pérdidas como el de AIG el viernes o informes como el ya citado de UBS.
A ello se añade que incluso Fondos que habían sorteado la crisis de las hipotecas basura, como el hasta hace dos meses muy admirado Pelotón Partners, gestionado por dos ex ejecutivos estrella de Goldman Sachs, y que el viernes anunciaba gruesas pérdidas y liquidación de activos por dos mil millones de dólares, están mostrando que hay problemas adicionales a los de las hipotecas basura.
La idea de una liquidación general de activos pesa mucho sobre el mercado y por ello, tal vez, los resultados de las empresas cotizadas, aun siendo en general buenos, no sirven, como esperábamos, para dar un soporte a la caída de las Bolsas en el corto plazo. La mezcla de malas noticias macro (mal dato de PIB USA, malos datos de viviendas nuevas,....) y de temores en la banca y/o hedge funds pesa más que los buenos datos de beneficios. Son llamativas reacciones como la de Telefónica el jueves o BME el viernes. En ambos casos los beneficios de 2.007 y los del cuarto trimestre fueron buenos, y no hubo "profit warning" en Telefónica, pero la reacción de las Bolsas fue bajista, muy bajista en el caso de BME, que perdía casi un 8% tras anunciar un beneficio de 2.007 superior en un 49% al del año anterior, con subida del 32% en el beneficio del cuarto trimestre.
Los inversores no se creen que los beneficios sean sostenibles, y piensan que en 2.008 la economía va a entrar en una fuerte recesión y los beneficios de las empresas cotizadas van a bajar. Eso es lo que está descontando la Bolsa, y eso es lo que piensan quienes hoy crean la opinión dominante en el mercado, que es claramente bajista.
Frente a esta situación a nuestro juicio es cada vez más claro que el BCE , le guste o no, tendrá que bajar los tipos, y más bien pronto y por ello es muy importante el comunicado que haga esta semana en su reunión del jueves. La ligera bajada de la inflación en Alemania e Italia en febrero podría ayudarle en esta dirección, que, en todo caso es a nuestro juicio inevitable, aunque la inflación siga por encima del 3% en la zona euro. Solo una bajada de tipos puede aliviar el peso de la deuda de las familias, ayudar a los Bancos a arreglar sus balances y frenar la espiral de bajada de los precios de los activos, precios que son los que dan soporte a los balances bancarios. No basta, por tanto, con la eficaz labor de suministro de liquidez al interbancario que han hecho los Bancos Centrales y en particular el BCE. Es necesario, además, bajar tipos de forma decidida.
Con el petróleo a 103 dólares, y el euro a 1,52 dólares parece difícil que el BCE siga empeñado en no bajar tipos. En Estados Unidos esta semana tenemos datos muy importantes como los ISM , el Beige Book o el Informe de empleo de febrero, que en principio deberían confirmar la debilidad de la primera economía del mundo, aunque sería un alivio que esa debilidad no se transforme en clara recesión. Todo ello a la espera de que la FED vuelva a bajar tipos el próximo 18 de marzo, para evitar que una caída en cascada de los precios de los activos por debajo de sus valores fundamentales agrave el desorden financiero y la contracción económica.
En el Ibex de nuevo la barrera del 13.600 se ha mostrado muy fuerte, y hay que ver si el 13.000 hace esta vez de soporte. De igual forma que en febrero apostábamos por una estabilización que, pese al mal sabor de boca de las dos últimas sesiones, finalmente se ha producido, en marzo apostamos por una suave recuperación de las Bolsas, impulsadas sobre todo por el catalizador de las bajadas de tipos.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jaime Noguera
ClickTrade
Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
Rolando Rodrich
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames