ESTABILIDAD EN MEDIO DE LAS DUDAS
25.02.08 @ 08:59:56. Archivado en Comentario semanal
En medio de una ambiente dominado por la palabra "recesión" y en el que ya son mayoría clara quienes la pronostican, quedando solo para el debate su intensidad y/o duración, las Bolsas han logrado cerrar una semana en tablas, con ligeras subidas parta el Eurostoxx (+0,5%) y para el Dow y S&P y con ligeros recortes para el Nikkei, el Nasdaq o nuestro Ibex. Esta evolución semanal, que permite al Ibex mantener el 13.000 y al Eurostoxx mantener el 3.700, es aun más positiva si tenemos en cuenta las nuevas "sorpresas" en los Bancos, habiendo sido en esta ocasión Credit Suisse quien ha tenido que confesar nuevas pérdidas derivadas de posiciones o activos dudosos, igual que hizo la semana pasada AIG.
Los datos macro económicos no ayudaron tampoco, en una semana en la que el crudo superaba otra vez los 100 dólares barril, en la que el índice de manufacturas de la FED de Filadelfia, el llamado "philifed", daba el peor nivel desde febrero de 2.001, un nivel asociado con recesión clara, en la que la inflación americana era peor de la esperada y en la que los diferenciales (spreads) de los créditos volvían a niveles record.
En ese contexto, seguimos pensando que lo más deseable en las Bolsas es una estabilización, lo cual ya es mucho en un momento en el que persisten las dudas y en el que los datos que van saliendo, aunque no todos sean negativos, tampoco invitan al optimismo a corto plazo. La Bolsa, tras el desastroso enero, vive una lucha constante entre quienes opinan que los mínimos de enero van a ser superados a la baja y quienes, por el contrario, ven en los precios actuales de las acciones una oportunidad, sobre todo si se pone la vista más allá del periodo de varios meses en el que los datos de crecimiento parece claro que se van a resentir.
Hoy por hoy, y con la poca visibilidad que hay, es difícil optar entre una u otra tesis, y tal vez lo mejor sea repasar los dos elementos básicos que determinan el precio de las acciones: tipos de interés y beneficios empresariales.
Empezando por estos últimos, y a falta todavía de que algunas empresas anuncien los resultados anuales de 2.007, entre ellas el próximo jueves Telefónica, en general los resultados no han sido malos, con la excepción ya conocida del sector financiero y bancario. Las cuentas de empresas americanas como IBM, Microsoft, o Wal Mart o europeas como Siemens , Danone o Nokia, o españolas como Indra o Iberdrola han dejado buen sabor de boca, extendiéndose esa impresión a las proyecciones para 2.008 en algunos casos. Incluso dentro del sector bancario, algunas entidades como ING la semana pasada, o como BNP, o como los españoles BBVA y Santander, han dado buenas cifras, y han acreditado no estar afectadas de forma sustancial por los excesos cometidos por otras entidades.
Sin embargo los analistas no acaban de creerse los números y las dudas se desplazan ahora a las cuentas del primer trimestre de 2.008, ya que quienes opinan que estamos en recesión o cercanos a ella, creen que los beneficios empresariales caerán de forma drástica y que eso se verá ya en las cuentas del primer trimestre que se publicarán en abril y mayo. Por ello, las cuentas del primer trimestre de este año 2.008 van a ser casi tan importantes como las del cuarto trimestre de 2.007, y van a evidenciar si las empresas son capaces de basarse en sus ganancias de productividad para mantener los beneficios en un entorno de menor crecimiento, en el que tal vez ni Estados Unidos ni la zona euro ni Japón lleguen al 2% de crecimiento del PIB. Habrá que ver también, en el caso de España, como se resuelven situaciones hoy por hoy muy poco asentadas, como las de Colonial o Habitat, cuyo reflejo en el resto del sector inmobiliario es evidente. Y en el caso de Estados Unidos hay que ver si finalmente las aseguradoras "monoline" encuentran una plan adecuado, en la línea que apuntaban rumores de última hora al cierre del viernes en Wall Street. Hay, por tanto, que esperar a tener más visibilidad en cuanto a los beneficios empresariales, si bien hay señales de que pueden evolucionar mejor de lo que muchos piensan.
En lo que se refiere a los tipos de interés, los tipos largos siguen estando bajos, pero no tan bajos como hace un mes. El tipo del bono del Tesoro a diez años norteamericano cerró el viernes en Wall Street al 3,8%, lejos del 3,3% al que llegaron e a fines de enero, pero muy por debajo aun del 4% y muy lejos de los niveles superiores al 5% de hace un año. En cuanto a los tipos de corto plazo, y a pesar de la inflación americana que hemos conocido esta semana, todo indica que la FED bajará de nuevo los tipos el 18 de marzo y no se ve como el BCE va a poder mantener su posición de no bajarlos, si la zona euro entra en una fase de crecimiento bajo.
¿Y que dicen las Bolsas? Como señalábamos al principio, las Bolsas han trazado en febrero una banda amplia de negociación, digiriendo el "shock" de enero y tratando de estabilizarse en medio de las dudas. A nuestro juicio, una continuidad en esa banda de negociación, en una banda que en el Ibex va desde el 13.000 al 13.800 y en el Eurostoxx va desde el 3.700 al 4.000 sería el mejor escenario para lo que queda de febrero y para el mes de marzo.
En una semana plagada de datos económicos y de resultados empresariales, apostamos de nuevo por una estabilización progresiva de las Bolsas. Esperamos que el discurso de Bernanke el miércoles ante el Comité de Servicios Financieros, así como los resultados de empresas, entre ellas Telefónica, puedan contribuir a ello.
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Juan Carlos Ureta






