En una semana que pasará a la historia de la Bolsa por muchos motivos podríamos dedicar nuestra atención a debatir si estamos a no a las puertas de una recesión, si realmente la economía global está tan mal como parece deducirse del desplome bursátil o si el suelo de las Bolsas se sitúa un diez por ciento más abajo o no. Sin embargo, la noticia del pasado jueves, según la cual Societé Generale ha sufrido pérdidas cercanas a 5.000 millones de euros, presuntamente por la acción de un operador que según dicen burló los sistemas de control, va a traer a nuestro juicio mucha más cola de la que en un principio cabría suponer y deja tantos interrogantes sobre la mesa que debe ser objeto prioritario de nuestro análisis.
De igual manera que a principios de enero supimos que la espectacular caída de Colonial no era debida a ningún cambio de fondo en la empresa inmobiliaria, sino a la liquidación por parte de uno o varios Bancos de las posiciones que algunos de los accionistas relevantes de Colonial habían tomado de forma apalancada, el pasado jueves supimos, de forma muy confusa, que tal vez el crack del lunes 21 en las Bolsas tuvo alguna relación con la liquidación de las posiciones de Societé Generale tomadas por el operador cuyo presunto fraude se investiga estos días.
Esto serviría, en parte, para explicar por qué la Bolsa ha vivido una de las semanas más insólitas de toda su historia, y ha marcado varios hitos que, cada uno en sí mismo, aisladamente, sería apto para pasar a los anales de la Bolsa.
Hemos visto el primer crack de las Bolsas que tiene lugar en enero, recién comenzado el año, crack que, a diferencia de otros como el del 11 de septiembre de 2.001 o el del verano de 1.998 o el de octubre de 1.997 no ha tenido un motivo inmediato, sino que aparentemente se ha basado en el miedo de los inversores a la recesión americana y por extensión global. A la vez, ha sido el primer crack de la historia que se producía solo en las Bolsas europeas ya que las Bolsas americanas permanecían cerradas el lunes, mientras las plazas europeas perdían más del 7% en una sola sesión.
Estas y otras cosas, como el hecho de haber visto, con solo dos sesiones de diferencia, la mayor bajada y la mayor subida de la historia del Ibex, hacen, como decíamos, de la semana pasada una semana histórica.
Pero las noticias sobre lo sucedido en un gran Banco francés, Societé Generale, dejan pequeñas a todas las demás, sobre todo porque surgen muchas preguntas y porque , a medida que se van conociendo los hechos y su desarrollo en el tiempo, parece claro que hay responsabilidades muy grandes por parte de los máximos dirigentes de Societé , pero también por parte de los supervisores.
Hoy sabemos que el viernes 18, cuando Societé, a última hora de la sesión, se desplomó, los responsables del Banco ya conocían el quebranto y que el lunes 21 empezaron a liquidar las posiciones, que según las primeras manifestaciones, podían ser tan elevadas como 50.000 millones de euros.
Precisamente el 21 se produjo el "crack" de las Bolsas europeas, que era en las que el Banco francés había tomado, al parecer, sus posiciones, y en las que, por tanto, estaba vendiendo, esas gigantescas posiciones.
Si a la luz de lo que ahora sabemos ponemos en perspectiva lo sucedido esta semana, las preguntas son numerosas. Cabe preguntarse si la caída que experimentó Societé Generale el pasado viernes 18 al final de la sesión tuvo o no que ver con el descubrimiento de estas enormes pérdidas latentes. La respuesta, por muy ingenuo que uno quiera ser, debe ser que sí, que la enorme caída de SG el día 18 estaba en realidad motivada porque alguien sabía la situación dramática del Banco. Un conocimiento que el resto del mercado no conocía en ese momento y no conoció hasta la mañana del jueves 24.
Cabe también preguntarse si el Gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, quien a la vez es miembro del Consejo del Banco Central Europeo, conocía o no el lunes 21, cuando dijo que algún banco francés estaba haciendo limpieza de su balance, la magnitud del quebranto de Societé, y si la conocía, como es de presumir, cabe preguntar por qué no dio esa información al mercado. Podría siempre decirse que la cautela imponía una cierta discreción, pero en ese caso la cuestión es si optamos por la transparencia en los mercados de capitales o por la opacidad y la respuesta es clara : parece bastante impresentable no haber dado de forma inmediata una información tan relevante a los inversores.
Cabe preguntarse si el presidente del Banco Central europeo, Sr. Trichet, conocía o no esta situación cuando el miércoles 23 a primera hora, en Davos, se dedicaba, por enésima vez a alertar sobre los peligros de la inflación. Si el Sr. Trichet conocía, como es de suponer, la situación , habría que preguntarle por qué no la hizo pública de forma inmediata, ya que la inflación es muy importante pero la transparencia de los mercados lo es más, sobre todo cuando las Bolsas se están hundiendo los inversores están inquietos y liquidando sus posiciones sin conocer una información tan valiosa.
Sería muy deseable, aunque mucho nos tememos que no ocurrirá, que el lunes 28, antes de la apertura de las Bolsas europeas, se dijese públicamente y con toda precisión, cuales son las posiciones que quedan por liquidar, si es que queda alguna, y sobre qué valores o índices. Si los Bancos Centrales no informan de estos temas, ¿cómo exigir transparencia a los demás? ¿De que vale ser tan diligente a la hora de exigir la publicación de resultados o de hechos relevantes si no se aplica la misma diligencia a la hora de dar informaciones tan importantes?
Iniciamos la ultima semana de enero con la gran incógnita sobre si habrá o no recesión (ya hemos dicho en varias ocasiones que en nuestra opinión la recesión global es un escenario muy poco probable) y con dudas sobre si hemos visto o no el suelo de las Bolsas (nuestra opinión es que se va a formar una banda en torno a los niveles mínimos y máximos que hemos visto en enero) pero sería enormemente destructivo que, además, se extienda la convicción de que, junto ala evidente mala actuación de muchos responsables de Bancos privados, los máximos responsables de los Bancos Centrales tampoco están a la altura.
Este asunto de SOGN es muchísimo más importante de los que parece, precisamente, porque los mixtificadores que quieren ocultar que la crisis que estamos viviendo es una CRISIS DE INSOLVENCIAS EXTRAORDINARIAS POR EL PINCHAZO DE LA BURBUJA INMOBILIARIA, lo que están haciendo es construir la "explicación" alternativa de que se trata sólo de una CRISIS DE ILIQUIDEZ POR DESCONFIANZA PROVOCADA POR EJECUTIVOS FINANCIEROS LOCOS.
(Lo de SOGN, no hay creérselo como lo cuentan)
Volviendo a lo nuestro:
Mezclando lo que dice Delong con lo que venimos diciendo nosotros, habría tres "modos" de enfocar esta crisis:
1) Estamos ante una "crisis de liquidez por desconfianza".
2) Estamos ante una "crisis de insolvencias ordinarias" (los activos de los balances del sistema se asemejan a un queso de Gruyere).
3) Estamos ante una "crisis de insolvencias extraordinarias" por el PINCHAZO DE LA BURBUJA INMOBILIARIA.
Martes, 9 de febrero
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
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