ESPERANDO A LAS MUSAS
14.01.08 @ 08:57:19. Archivado en Comentario semanal
Las Bolsas han escrito en su segunda semana del año un guión bajista similar al de la primera, aunque algo más atenuado. Con caídas semanales del entorno del 1% en el Eurostoxx y en el Ibex y algo más elevadas en las Bolsas americanas (Dow - 1,5%, Nasdaq -2,5%) y en Tokio (- 4%) las principales Bolsas acumulan ya en el año recortes del 4% en el caso de las plazas europeas, del 5% el Dow, y del 8% el Nasdaq y el Nikkei. Recortes que son mucho más abultados en las pequeñas y medianas compañías, especialmente castigadas en estas primeras sesiones del año.
Dentro de ese tono negativo, los ejes de esta segunda semana han sido, tal y como anticipábamos en nuestro comentario de hace siete días, los Bancos Centrales por un lado y los resultados empresariales por otro.
En el caso de los Bancos Centrales, tal y como se esperaba, ni el Bank of England ni el BCE movieron los tipos en su reunión del jueves, pero fue especialmente desafortunada la intervención de Trichet tras la reunión del BCE. En un, a nuestro juicio, muy desafortunado discurso, que indica que el actual Presidente del BCE no ha captado ni siquiera de forma superficial la nueva dinámica de la economía en este inicio del siglo XXI, llegó a amenazar con una subida de tipos en la zona euro. Trichet maneja un discurso propio de la economía del siglo pasado, adaptado a la Alemania heredera de la hiperinflación de entreguerras, y no al actual mundo globalizado, sin entender que hoy la estabilidad económica deriva del binomio crecimiento- productividad, y que ese binomio, del que también son una variable derivada la inflación y el control de los precios , tiene mucho que ver con la capacidad de gestionar las crisis financieras, como la actual crisis del sector inmobiliario y de crédito.
Pese a su poca credibilidad, ya que lo cierto es que si la crisis de crédito persiste el BCE habrá de bajar los tipos, Trichet enfrió mucho a unas Bolsas que en este momento quieren oír a los Bancos Centrales cual es su estrategia frente a la temida recesión, y no cuales serían sus recetas frente a una inflación que en el fondo no preocupa seriamente a nadie. El acertado discurso de Bernanke, la tarde del mismo jueves, tranquilizó un poco los ánimos, al mostrar claramente una filosofía diferente y muy atenta a hacer todo lo necesario para evitar la recesión de la economía norteamericana, lo que se interpretó como una clara señal de bajada de tipos a fin de mes.
Desde el punto de vista de los resultados empresariales, ha predominado lo negativo. Aunque ha habido buenos resultados, como los de Alcoa, que mejoró las expectativas al ganar un 14% más que el pasado año, y en nuestro país los de Banesto, pesaron más las malas noticias , como la mala evolución de Marks&Spencer, que afectó a empresas del sector como Inditex y H&M, ambas con caídas semanales muy serias, y algunos "profit warnings" como el del viernes de American Express, que hizo caer el 10% a esta compañía e impactó en la sesión de cierre semanal a todas las financieras en general.
Para colmo, y dentro también del sector financiero, Countrywide se veía muy castigado por los rumores durante toda la semana, y el viernes Bank of America anunciaba la compra definitiva de esta entidad, por 4.000 millones de dólares, algo que habría sido bien recibido a no ser porque hace recordar que desde la inversión que hizo el pasado agosto el mismo Bank of America en Countrywide, el valor ha perdido un 70% adicional de su valor en Bolsa. Y el viernes se supo que tanto Citi como Merril Lynch, otros dos de los nombres propios que han formado parte del paisaje de la crisis "subprime", y que la semana entrante anuncian resultados de 2.007, van a hacer nuevas provisiones en su balance y necesitan nuevas inyecciones de capital que al parecer ya han concertado con inversores asiáticos y de Oriente medio.
La sombra de la crisis es, así, alargada, y en nuestro país tiene su particular reflejo en la crítica situación por la que atraviesan algunas inmobiliarias cotizadas, que a caídas anteriores han añadido esta semana nuevas caídas muy fuertes, en medio de rumores y dudas sobre su propia viabilidad.
De nada ha servido, en este contexto, en el que da la sensación de que algunas carteras se están liquidando de forma forzosa, que el BBVA anunciase un aumento de su dividendo de un 15% para el 2.008 o que Banesto presentase unos resultados buenos de 2.007 y unas previsiones optimistas para 2.008, ya que los inversores ven pocos incentivos para no esperar pacientemente al lado del mercado, sin entrar a comprar, aunque los precios sigan bajando.
Las Bolsas están así a la espera de catalizadores, esperando a sus particulares musas, para salir de esta racha que en el caso de nuestro Ibex es ya la peor desde enero de 2.003, encadenando ya cinco semanas seguidas de pérdidas, lo que le ha llevado a perder el 14.500. Solo Telefónica y las eléctricas impiden que volvamos a ver los niveles del pasado septiembre.
A nuestro juicio, las rebajas de tipos por los Bancos Centrales, que vendrán incluso en la zona euro a pesar del discurso del BCE, y los resultados empresariales, que, dado el negativo pronóstico sobre los mismos, tal vez sorprendan al alza, siguen siendo los más probables catalizadores a corto plazo, aunque como siempre es la propia caída de las cotizaciones la que propiciará en algún momento la vuelta, ya que hay niveles de precios que empiezan a ser enormemente atractivos. En este sentido, lo sucedido con Bankinter esta semana es un buen ejemplo de que cuando el precio baja a ciertos niveles, el dinero surge.
Además del Libro Beige y de algunos otros datos "macro" como la encuesta ZEW, vamos a ver esta semana anuncios de beneficios de empresas tan relevantes como Citi, Merril, intel o J P Morgan. En esos anuncios va a estar a nuestro juicio la clave a corto plazo para que los principales índices se sostengan o no en los niveles actuales, niveles que son importantes, y para que no prosiga el enorme deterioro que hemos visto en las dos primeras semanas.
Es muy importante que, en particular en la banca americana, la sensación sea que se limpian del todo los balances aprovechando las cuentas de fin de año. En el caso de nuestra Bolsa, sería muy deseable que algunas situaciones que están pesando en el mercado de forma muy seria, como la de Colonial y la de otras compañías del sector inmobiliario, se clarifiquen y resuelvan también de forma definitiva.
A los precios actuales de las acciones, la Bolsa es la inversión más atractiva, más aun con la crisis inmobiliaria que elimina a los inmuebles como alternativa, y con los tipos de los bonos de largo plazo en niveles mínimos (3,78% el bono del Tesoro americano a diez años al cierre del viernes), pero las Bolsas no despegarán de manera firme hasta que quede claro que todos los excesos y todos los errores de la época del crédito fácil han salido a la luz y se han reflejado en los balances o en los patrimonios en los que se tengan que reflejar. Las cuentas americanas de esta semana y los procesos en curso en la Bolsa española son una magnífica ocasión para ello.
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Juan Carlos Ureta






