Si hemos de seguir el consejo de Montaigne ( "no persigas el bien, confórmate con evitar el mal"), la Bolsa en el 2.008 debería conformarse, dado el ambiente negativo con el que termina el 2.007, con evitar la tan anunciada crisis sin pretender nada que no sea finalizar el año, más o menos, en tablas.
En efecto, el 2.007, que empezó con los mejores augurios y en un clima generalizado de alegre confianza provocada por el crédito abundante y barato, ha finalizado, sin embargo, marcado por la incertidumbre y la desconfianza. Y todo indica que recuperar esa confianza va a llevar tiempo, sea cual sea la dimensión de la crisis de crédito.
En la última semana, que ha sido relativamente tranquila, el asesinato de Benazir Bhutto, unido a algunos datos negativos de venta de viviendas en USA, y a un informe de Goldman Sachs difundido el jueves según el cual Citi debería recortar en un 40% su dividendo y podría reconocer 18.700 millones de dólares adicionales por fallidos en créditos, han impedido que el año cerrase con un tono positivo, aunque lo cierto es que la mayor parte de los índices han cerrado la semana casi en tablas, salvo nuestro Ibex que hubo de soportar el descalabro de Colonial, con su caída de más del 40% en dos sesiones, en medio de rumores persistentes sobre las inmobiliarias, algunas de las cuales, como Habitat, han protagonizado episodios de suspense propios de película de Hitchcok.
El año acaba así con una sensación de pequeño fracaso, incluso para los índices que, como nuestro Ibex, superan el 7% de rentabilidad (bien es verdad que en base a tres valores, Telefónica, Santander e Iberdrola), y no digamos ya para los que, como el MIB italiano, han caído el 6% en el año. Pero, ahora, lo relevante, a partir de lo sucedido en el 2.007, es reflexionar sobre lo que nos trae el 2.008.
Empezamos el 2.008 sabiendo que la crisis inmobiliaria es seria (no hablamos de la crisis del inmueble en España sino en varios países, entre ellos Estados Unidos) Sabemos también que la crisis de crédito, que deriva en buena medida de la inmobiliaria, ha dejado su huella en los balances bancarios y que va a costar recuperar la confianza, lo cual es grave en un sector tan importante para la economía real y para las Bolsas como es el bancario.
A partir de ahí, lo normal es pensar que habrá un impacto fuerte en el consumo y que la economía americana podría entrar en recesión arrastrando al conjunto de la economía mundial. Y es así como piensan muchos analistas.
No queremos caer en un optimismo ingenuo discutiendo esa tesis, ya que solo la evolución de los acontecimientos dirá si es o no acertada. Pero sí debemos analizar un aspecto llamativo, que es la resistencia de las Bolsas a bajar, pese a un entorno mediático y un ambiente tan negativo, en el que un día sí y otro también suena la música de la recesión y la crisis.
Aludíamos antes al informe del pasado jueves de Goldman rebajando la recomendación de inversión para el conjunto de la banca y diciendo que Citi debería reducir un 40% su dividendo, pero ese informe no deja de ser uno más, recordemos que en septiembre era precisamente Citi quien emitía un informe rebajando su recomendación a toda la Banca española.
Por eso es sorprendente, con ese trasfondo, la resistencia de las Bolsas, ya que en el tramo final de 2.007 todo las invitaba a derrumbarse, literalmente. Desde el punto de vista técnico, lo más destacable de 2.007 es, como decíamos en algún comentario anterior, que los índices no han roto ningún soporte relevante que indique cambio de la tendencia alcista larga iniciada en 2.003. Las correcciones hasta ahora se mantienen en el rango de correcciones dentro de la línea básica de tendencia alcista. Y eso pese a que los mercados de crédito han vivido su peor crisis desde la de Rusia de 1.998.
Por ello, nuestra idea central para el 2.008 sigue siendo la de una consolidación de las Bolsas, que en lo que se refiere a nuestro Ibex situamos en la banda 15.000/16.000, consolidación que sería una continuación de los últimos meses de 2.007, y que debería durar varios meses más, para luego, si la salida de la crisis crediticia es en positivo, como esperamos, continuar la segunda fase del ciclo alcista.
No vemos 2.008 como un año fácil, pero tampoco vemos descalabros bursátiles. Tal y como decíamos a principios de 2.007, seguimos pensando en una elevada volatilidad, pero, sinceramente, nos cuesta mucho ver, con los datos en la mano, un giro fuerte a la baja en las Bolsas, más allá de recortes, incluso profundos, dentro de la consolidación.
En este sentido, la actuación de los Bancos Centrales va a ser fundamental, y seguimos pensando que veremos nuevas bajadas de tipos, incluidas las del BCE, que no tendrá más remedio que bajar tipos para movilizar el dinero hoy atascado y atenazado por la desconfianza.
Esta es nuestra tesis básica para el 2.008, un año de menos crecimiento económico, de menos alegría en los beneficios empresariales, de más selección en los mercados crediticios y monetarios, pero en el que partimos de una economía ya realmente globalizada, de una economía beneficiaria de la revolución de las tecnologías de la información, y que en los últimos años ha tenido, en términos globales, su mejor etapa de las últimas décadas.
En ese contexto, hay, a nuestro juicio, capacidad para hacer la digestión de la crisis inmobiliaria y de crédito y hay también capacidad para digerir los posibles excesos de la Bolsa china o de otros mercados.
La selección volverá a ser decisiva, como en el 2.007, en el que hemos visto grandes disparidades entre las Bolsas ( Dax + 22%, Ibex +7%, CAC casi plano, MIB bajando un 6%, ....) y entre los valores. En la selección de valores, mercados y momentos se jugará, en nuestra opinión, la liga de la rentabilidad bursátil en el 2.008, más que en la opción radical de ponerse en liquidez ante la hipótesis de un eventual cambio de ciclo.
Martes, 9 de febrero
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
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