Y, SIN EMBARGO, SE MUEVE
10.12.07 @ 08:48:15. Archivado en Comentario semanal
La semana pasada poníamos el acento en dos temas, los datos económicos, por un lado, y los Bancos Centrales, por otro, y, efectivamente, los buenos datos económicos y la actuación de los Bancos Centrales han permitido a las Bolsas avanzar una semana más, a pesar de la opinión negativa dominante.
Si en la Bolsa, como decía Onassis, todo consiste en saber un poco más que los demás un poco antes que los demás, hemos de convenir, de nuevo, que ese poco de mayor anticipación y ese poco de mayor conocimiento, o, como diría un desconfiado, de mayor información, no se encuentra, precisamente, en los analistas o estrategas que conforman lo que podríamos denominar "opinión dominante". Basta revisar la prensa económica de agosto y septiembre para comprobar que esa opinión dominante vaticinaba un fin de año tenebroso, negativo, bordeando la catástrofe. Un fin de año muy diferente al que en la realidad está teniendo lugar.
Ni los malos augurios, ni el pesado y omnipresente pesimismo ambiental, ni las amenazas de nuevas sorpresas en los balances bancarios, ni el gesto preocupado y sombrío de quienes, aparentado tener, como dijera Onassis , un poco más de información que los demás, vaticinan el fin de ciclo, han podido con las Bolsas en este inicio de diciembre que ha empezado con subidas de casi el 2% en el Dow, del 1,76% en el Nikkei, y de más del 1% en las plazas europeas, con la única excepción de nuestro Ibex , que tras la subida del 2,4% de la semana pasada se anotaba solo un 0,38%.
Estas subidas hacen pensar en un fin de año positivo en las principales plazas, lo que tiene especial valor en un año en el que, como decíamos, muchos han dado por finalizado el ciclo alcista de las Bolsas y en el que algunos se han atrevido incluso a pronosticar una próxima recesión en la economía americana con impacto en el conjunto de la economía global.
Si comparamos la realidad, lo que de verdad ocurre, con lo que muchos pensaban que iba a ocurrir, bien podríamos aplicar a la Bolsa aquella famosa expresión de Galileo cuando un tribunal de la Inquisición le obligó a retractarse de su afirmación según la cual la tierra se movía alrededor del sol. Galileo se retractó, pero, cuando se alejaba del tribunal, en voz baja, dijo "y, sin embargo, se mueve" (e pur si muove).
La realidad es que, tras los buenos datos de ventas del "black friday" que mostraban la buena forma de los consumidores a pesar de la crisis bancaria, y tras la espectacular revisión al alza, hasta casi el 5%, del crecimiento del PIB americano del tercer trimestre, esta primera semana de diciembre hemos visto datos de empleo americano en noviembre que no apuntan a la tan cacareada recesión, y hemos visto datos de ISM bastante buenos. Las preocupaciones sobre los efectos de la crisis de crédito (credit crunch) en la economía no se ven , por tanto, por el momento, como lo muestra el hecho de que el tipo del bono del Tesoro a diez años haya subido de nuevo por encima del 4% (concretamente el viernes cerró a 4,1%) tras varias semanas por debajo del 4%.
Todos estos datos indican, a nuestro juicio, que la tendencia de la FED debería ser bajar solo un cuarto de punto los tipos de interés. Esta es la tesis que consideramos más probable y, además, la que entendemos más favorable desde el punto de vista del devenir inmediato de las Bolsas, ya que una bajada mayor generaría dudas sobre la realidad de fondo de una economía que aparentemente no está tan mal, y un mantenimiento de tipos no sería comprensible en un momento en el que persisten los problemas de circulación de la liquidez en el mercado interbancario.
Así, todo apunta a que, salvo sorpresas de última hora, 2.007 será un buen año para las Bolsas, y el futuro del petróleo solo ligeramente por encima de 88 dólares, alejado de los recientes niveles de 100 dólares barril, anima a pensar en un fin de año tranquilo. Lo que pase en enero y lo que pase a lo largo de 2.008 será otro cantar y de ello tendremos tiempo de ir hablando en las próximas semanas. Pero, visto lo visto, habrá que seguir teniendo mucho cuidado con quienes, sin más equipaje que el de su pretendida superioridad (aquello de querer saber más que los demás), plantean escenarios que luego, a la postre, no se ven refrendados por la realidad de las cosas.
Seguimos creyendo que, pese a las palabras de Trichet tras la reunión del pasado jueves, que apuntaban incluso a una eventual subida de tipos en próximas reuniones, el BCE acabará bajando los tipos en los primeros meses de 2.008, como ya lo han hecho esta semana pasada el Banco de Canadá y el Bank of England, dado que la crisis inmobiliaria de algunos países, como Estados Unidos y España, es muy profunda, y requerirá , para que la digestión no sea demasiado pesada , bajadas de tipos adicionales. A la vez, como antes decíamos, parece imprescindible seguir bajando los tipos de intervención para aliviar las tensiones del mercado interbancario, que están lejos de haber desaparecido.
La primera semana de diciembre ha elevado, a nuestro juicio, las posibilidades de un fin de año tranquilo, y, con independencia de las muevas turbulencias que puedan tener lugar en los comienzos de 2.008, afianza también el escenario de una salida en positivo de la crisis inmobiliaria y de la crisis de los mercados de crédito, crisis ambas que se están demostrando más serias de lo que antes de verano se podía pensar.
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Juan Carlos Ureta



