Decíamos la semana pasada que las operaciones corporativas iban a mover la recta final del 2.007 y que, dado que sigue habiendo mucha liquidez en el sistema, los más rápidos y ágiles aprovecharían las oportunidades que ofrecen los bajos precios de las acciones bancarias para tomar posiciones.
Ambas afirmaciones han tenido un reflejo claro en la impresionante última semana de noviembre en la que hemos visto importantes operaciones en el sector bancario. Por un lado, a nivel local, todo indica que se ha desatado la guerra por el control de Bankinter. Por otro lado, en Europa, la toma de posición por parte de la aseguradora china Ping An en Fortis, comprando un 4,2% de su capital, es una pequeña avanzadilla de algo que ya señalábamos hace más de un mes, en nuestro comentario del pasado 22 de octubre, cuando decíamos que la operación de ABN había abierto el proceso de las mega-operaciones en la banca, "más aun-decíamos literalmente- con la irrupción de los nuevos actores asiáticos". Finalmente, la gran operación de la semana ha sido la toma del 5% de Citi por parte de ADIA, la agencia de inversiones de Abu Dabi, uno de esos "fondos soberanos" de los que hablábamos (citando entre ellos expresamente al de Abu Dabi) en nuestro comentario del pasado 29 de octubre, cuando decíamos que esos fondos tenían capacidad para mover incluso "empresas de muy alta capitalización, como Bancos".
La Bolsa se mueve así en otra escala, en una escala global, en la que capitales globales buscan destinos de inversión también a escala global.
Por ello, cuando aludimos a nuestros comentarios de hace un mes no lo hacemos para alardear de una capacidad premonitoria de la que con toda seguridad carecemos, sino más bien para poner el acento en una realidad que está ahí y que a nuestro juicio muchos habían olvidado al pensar que la crisis de los mercados de crédito iba a poner fin a las operaciones corporativas. La realidad es, como decíamos la semana pasada, que sigue habiendo mucho dinero en el sistema, y que ese dinero quiere ahora invertir no ya en bonos, sino en "equity", en acciones. Ese dinero va a buscar oportunidades allí donde se presenten y hoy las alternativas más claras de inversión ya no están en los inmuebles, ni en la renta fija, ni en la financiación de estructuras crediticias complejas que han demostrado no ser tan seguras como se decía. Las mejores alternativas están en las empresas cotizadas, aplicando el análisis y la selección para detectar aquellas que están infravaloradas.
Tal vez por ello las Bolsas mundiales han subido notablemente en la última semana, el Eurostoxx y el Dow un 3%, el Nikkei un 5,3% y nuestro Ibex un 2,4%. Sin embargo, la semana comenzaba con fortísimos recortes el lunes, tras anunciar varios medios de comunicación que Citi podía despedir a 45.000 personas y tras rebajar el banco de inversión UBS su recomendación sobre varias entidades financieras, lo que provocó una caída generalizada, en esa sesión de inicio semanal, del sector bancario y financiero en las Bolsas. Como decíamos hace siete días, en referencia al informe de otro Banco de inversión, no deja de ser sorprendente el impacto que siguen teniendo este tipo de análisis e informes, pese a la elevada tasa de desaciertos que acumulan, y en este caso, una vez más lo que ocurrió el resto de la semana es que esos fuertes descensos del lunes se transformaron en fuertes subidas a lo largo de las sesiones siguientes.
Los comentarios de un miembro del consejo de la FED, luego ratificados por el propio Bernanke, que apuntan a una casi segura bajada de tipos el próximo día 11 de diciembre, así como la noticia de la inversión de ADIA en Citi fueron los catalizadores del cambio de sentimiento, que se confirmó con la bajada de los futuros del petróleo por debajo de los 90 dólares y con la revisión del crecimiento del PIB americano del tercer trimestre hasta niveles cercanos al 5%. En medio de un sentimiento bajista muy generalizado, la reacción alcista ha sido muy fuerte, y se ha producido así esa "sorpresa" para los bajistas a la que aludíamos la semana pasada.
En la primera semana de diciembre vamos a conocer datos relevantes, como los ISM americanos o el informe de empleo también americano de noviembre. Se reúne también el Banco Central Europeo aunque todo indica que no bajará en esta ocasión los tipos.
Más allá de estos datos inmediatos, nuestra opinión sigue siendo que los Bancos Centrales se verán obligados a bajar los tipos, y que el BCE no podrá dejar de hacerlo en sus próximas reuniones, ya que bajar tipos es la vía más lógica para absorber los efectos que sobre el conjunto de la economía va a tener la crisis del sector inmobiliario, que ya se ha transformado en una crisis, hoy por hoy bastante delimitada, del sector bancario, y que podría afectar, en el caso de no tener elementos compensatorios, al resto de la economía por la vía de una caída fuerte de las expectativas de los agentes económicos y de una crisis del consumo derivada de lo anterior.
En nuestra opinión los Bancos Centrales van a poner lo que sea necesario de su parte para que esta generalización de la crisis inmobiliaria/crediticia no se produzca, y, pese a que la inflación en la zona euro ha repuntado al 3%, no parece que a medio plazo las tensiones de inflación vayan a ser un obstáculo a la bajada de los tipos de interés. Los tipos de los bonos del Tesoro a diez años, que están por debajo del 4% en estados Unidos y solo un poco por encima del 4% en el "bund" alemán ,indican a nuestro juicio que no hay una amenaza real de inflación en el medio plazo y que seguiremos viviendo en una etapa de bajos tipos de interés estructurales, escenario éste muy positivo para la renta variable.
Seguimos pensando que la etapa de volatilidad va a seguir todavía algunas semanas o meses, pero que la salida será al alza, entrando en una fase del ciclo más madura, pero con recorrido adicional claro.
Lunes, 13 de febrero
Juan Carlos Ureta
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