Si la semana pasada hablábamos de un sorprendente octubre, no menos sorprendente ha sido, el pasado viernes, que, en una atmósfera de inversión absolutamente pesada y enrarecida, el Ibex superase el nivel 16.000 en los primeros compases de la sesión. Bien es verdad que luego se vino abajo, cerrando con recortes y acusando claramente la incertidumbre de los inversores, pero es importante destacar que, en un periodo de tanto malestar como el actual, en el que día tras día vemos nuevos episodios de la crisis de crédito, el Ibex ha tocado niveles que eran impensables a principios de año, incluso para los que éramos claramente alcistas.
El hecho de que el dinero aparezca con tanta fuerza en algunos valores, como ha sido esta semana el caso de Siemens , Deutsche Telekom o el Santander (en este caso su operación con Antonveneta no es sino un anticipo de las grandes operaciones que en nuestro último comentario pronosticábamos para el 2.008 en el sector bancario) demuestra que hay apetito por la renta variable y que cuando se ve una gestión orientada a crear valor para el accionista los inversores la premian claramente.
Hay que destacar este tema porque, a nuestro juicio, es esencial para entender lo que está pasando en las Bolsas y lo que puede pasar a partir de ahora. Estamos ante una crisis, la de los mercados de crédito, que podría llegar a dañar al conjunto de la economía, pero que, de momento, se circunscribe al sector bancario y, dentro de ese sector, deja incluso fuera de peligro a los Bancos, como el Santander, que demuestran tener una gestión acertada.
¿Qué está pasando en el sector bancario?. La sensación es que no ha habido claridad ni transparencia en el reconocimiento de los problemas y que no ha habido buena gestión en algunos de los grandes Bancos. Se ha jugado demasiado con las expectativas de crecimientos futuros, y es algo que siempre se acaba pagando. No hace falta recordar casos extremos como los de Enron o Worldcom para saber cual es el final de este tipo de estrategias.
Hay, además, otra sensación, y es la de que los mercados de crédito y de renta fija no están funcionando. No hay liquidez en las posiciones, la horquilla de precios, incluso en emisiones de buena calidad, es enorme, y quien quiera vender debe hacerlo a precios disparatadamente bajos. Esta situación de iliquidez, de falta de circulación del dinero, no es sostenible, porque va contra la esencia misma de los mercados y de la actividad crediticia en general.
Lo anterior nos lleva al papel de los Bancos Centrales. El pasado miércoles Bernanke dijo que sigue preocupado con la situación, y Wall Street lo interpretó como una señal de posible bajada de tipos. Al día siguiente Trichet siguió, en un tono muy diferente al de Bernanke, anclado en la amenaza de la inflación, que ciertamente ha repuntado como consecuencia de la subida del crudo y de las materias primas agrícolas. Pero, a pesar de estas palabras de Trichet, todo indica que, si los mercados de crédito siguen tan cerrados y tan faltos de liquidez, la única vía posible es la del recorte de los tipos, sobre todo cuando los tipos de los bonos del Tesoro a diez años están ya en Estados Unidos en el 4,22% (recordemos que empezaron el año en niveles del 5,2%, un punto más arriba) y cuando los tipos del bund están ya en el 4,1%. El BCE tarde o temprano tendrá que rendirse a esta evidencia, entre otras cosas porque la fortaleza del euro empieza a ser insostenible para la economía europea. Con muchos grandes bancos en niveles muy inferiores a los de los mínimos de agosto (Barclays y Royal Bank han caído un 25% en los ocho primeros días de noviembre y Fortis caía casi un 14% en la semana) va a ser difícil no bajar tipos.
Este es el panorama, panorama en el que Asia por el momento se va librando de la crisis. Hace diez años las economías asiáticas eran el epicentro de la crisis, hoy, por el contrario, es la economía americana la que está en cuestión. Los días pasados hemos visto las fulgurantes salidas a Bolsa de Petrochina o de Ali Baba, como un símbolo de la nueva pujanza de esta zona emergente en la que hoy están puestas todas las expectativas de crecimiento.
La próxima semana se reúne el BOJ, con datos de crecimiento del PIB japonés de tercer trimestre, y a la vez tendremos datos relevantes de China, habiendo estimado el People´s Bank of China que el PIB de su economía crecerá este año el 11%, a pesar de las medidas de enfriamiento adoptadas y a pesar de la desaceleración del sector inmobiliario chino, que empieza a acusar síntomas de cansancio tras una enorme subida.
En un ambiente, como antes decíamos, enrarecido, hay que estar atentos a los datos de inflación que conoceremos estos días, y también a las nuevas noticias de los Bancos, pero sobre todo hay que seguir muy de cerca las actuaciones y las palabras de los Bancos Centrales.
Creemos que en el sector bancario empieza a haber muy buenas oportunidades a estos niveles de precios. Frente a la idea de empezar a comprar, siempre está la posición aparentemente conservadora de hacer liquidez y esperar a que las cosas se aclaren. Pero esta estrategia (cash is king) se ha demostrado muy desacertada en casi todas las últimas crisis, sea cual sea su dimensión.
¿Sabe lo contentos que estamos los clientes de r4 después de esta magnífica OPV?pase por algún foro y compruébelo, sólo caben dos opciones:
- Este estreno estaba previsto...con lo cual la falta de ética es clara.
- No estaba previsto y alguien/algunos se la han jugado, con lo cuál la ineficacia de la empresa queda patente por no saber ejercer de cuidador directa o indirectamente.
En cualquier caso, la credibilidad suya y de r4 queda muy tocada aunque suba un 1000%, y recuerde que su NEGOCIO se basa en el MINORISTA
Miércoles, 10 de febrero
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
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Ramón Tamames