Decíamos la semana pasada que la clave estaba en los Bancos y, si esperábamos alguna señal de la Bolsa en relación con la tan cacareada crisis bancaria de este verano, tal vez tuvimos esa respuesta el lunes 1 de octubre, cuando, en el mismo día, veíamos como tres grandes Bancos, UBS, Citi y Credit Suisse, anunciaban fuertes impactos de la crisis subprime en sus cuentas trimestrales (que llevaban en concreto a UBS a sus primeras pérdidas trimestrales en nueve años) y, sin embargo, los tres Bancos terminaban la sesión del lunes con ganancias en el día del 3,6% UBS, del 2,2% Citi y del 1,8% Credit Suisse.
Por si esto fuese poco, ese mismo día, el 1 de octubre, al iniciarse el trimestre inmediatamente posterior a la crisis de crédito que algunos, contar toda evidencia, han querido traducir en "crack" de la Bolsa, el Dow Jones cerraba en máximos históricos de todos los tiempos, en el nivel 14.087,5 puntos, superior a su anterior máximo, que por cierto fue el 19 de julio, justo antes de iniciarse la crisis subprime, cuando el Dow cerró en 14.000,41 puntos, superando por primera vez en su historia el nivel 14.000 en el cierre.
Y por si aun esto fuese poco, el Ibex , el Eurostoxx, el Nasdaq y el S&P subían más del 2% en la semana y, en la sesión de cierre, veíamos de nuevo, recordando lo sucedido el lunes, como la cotización de Merrill Lynch ganaba en el día un 2,5% tras anunciar el Banco americano pérdidas trimestrales por un cargo extraordinario de 5.500 millones de dólares a causa de la crisis subpirme.
A nuestro juicio todo lo anterior pone de manifiesto que la crisis de los mercados de crédito puede estar llegando a su fin como argumento básico de las Bolsas, tenga o no todavía algunos episodios pendientes. Da la sensación de que, tras el empacho de noticias y de alarmas, que en algunos casos, como decíamos en nuestros anteriores comentarios, han llegado al extremo de la exageración o incluso del disparate, se empieza a ver que se trata de una crisis muy localizada en algunos segmentos del mercado de crédito y en algunas entidades, cuyos efectos sobre el sector bancario en su conjunto solo se producirán, en su caso, de forma indirecta y como consecuencia del impacto que la crisis de crédito pueda tener en el conjunto de la economía.
Tal vez en esta misma línea habría que interpretar las palabras de Greenspan cuando decía esta semana en Portugal que "a no ser que surjan efectos secundarios, lo peor (de la crisis) ya pasó", cambiando así sus primeras percepciones de la situación que apuntaban a una posible recesión como consecuencia de la crisis crediticia. Y, abundando en estas mismas ideas, el BCE decía el jueves 4 que la crisis veraniega no ha cambiado la opinión del BCE en el sentido de que la economía sigue sólida en la zona euro y de que hay temores de inflación, si bien, por cautela y por las incertidumbres que la crisis genera, decidía no subir los tipos.
De esta forma, nos encontramos, a principios de octubre, con un panorama mucho más sereno que el de hace algunos días, cuando analistas del más diverso signo se empeñaban en transformar la crisis de crédito y, por derivación, del sector bancario, en una crisis económica y financiera generalizada y grave. Apagadas esas voces, que normalmente bajo la aparente autoridad que da el pesimismo lo único que hacen es crear confusión, conviene hacer un análisis sereno de lo sucedido y sacar conclusiones sobre el cuarto trimestre en las Bolsas.
En primer lugar, y aun situando la crisis de crédito en su justa dimensión, es obvio que los excesos anteriores no van a volver, y esto enfriará un cierto tipo de operaciones corporativas muy apalancadas. En segundo lugar, es lógico que haya un cierto impacto en el crecimiento, que, aun sin llegar a los extremos dramáticos que se anunciaban por los pesimistas, sí suponga una moderación también en el ritmo de crecimiento de beneficios de las empresas en los próximos trimestres. En tercer lugar, con el petróleo en 80 dólares la inflación puede repuntar algo tanto en Estados Unidos como en la zona euro (esta semana tendremos algunos indicadores preliminares de inflación). En cuarto lugar, los tipos de los bonos a diez años están repuntando, si bien ligeramente.
Todo esto nos hace ser a corto plazo algo más cautelosos, tras la subida. Habíamos apostado por una normalización de las Bolsas y se ha producido. Creemos que la normalización de los mercados va a continuar, pero, como recordábamos la semana pasada, nuestra apuesta básica para esta segunda parte de 2.007 en las Bolsas es la de una banda de negociación y estamos en la parte alta de la banda , sobrepasados ya los 14.700 puntos del Ibex y muy cercanos los 4.500 del Eurostoxx. Pensamos que el sector bancario, tras las fuertes subidas de esta semana (+9,9% Fortis, + 8,6% Societé, + 5,5% BBVA, + 4% Popular, +7,4% BNP, ....) debe aun seguir subiendo, sobre todo porque ha habido ventas muy irracionales en algunos Bancos, pero en otros sectores puede haber algo de cansancio. En particular, en el Ibex , la recuperación de los Bancos puede tener un impacto mayor que en otros índices, sobre todo si a la vez sigue subiendo Telefónica
A lo largo de agosto y septiembre hemos sido claramente alcistas, al percibir la crisis como una crisis parcial y al considerar el gran margen de maniobra que tenían los Bancos Centrales para bajar tipos. Hoy es obvio que hemos acertado. Para el cuarto trimestre seguimos siendo alcistas, ya que nuestro escenario básico es el de una crisis manejable y unos Bancos Centrales muy atentos y muy capaces de tomar medidas correctas, pero creemos que la rotación de sectores y valores va a ser clave para obtener una buena rentabilidad en esta última parte del año, ya que la subida adicional de los índices de aquí a fin de año debería ser moderada.
Martes, 14 de febrero
Juan Carlos Ureta
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