LA ESPERADA CORRECCIÓN
11.06.07 @ 09:03:21. Archivado en Comentario semanal
Durante el mes de mayo hemos venido señalando la conveniencia de que las Bolsas asentasen sus niveles en una banda de negociación, a efectos de consolidar las subidas anteriores. Hemos dicho también, en varias ocasiones, que la subida de los tipos largos, que se venía ya gestando desde hace varias semanas y que los últimos días se ha acelerado, desembocaría inevitablemente en una corrección de cierta intensidad.
Las caídas semanales de más del 4% en las Bolsas europeas, y más moderadas, del 1,5%, en las plazas americanas (Japón solo cayó un 1%) han traído consigo esa corrección esperada, cuya intensidad hay que ponerla en relación con el hecho de que, tras la "mini-crisis" de febrero, las Bolsas subieron en vertical, salvo el pequeño bache de la española por el sector inmobiliario, al calor de la fiebre de operaciones corporativas y haciendo caso omiso, como decíamos la semana pasada, de cualquier noticia negativa.
Las caídas empezaron con el desplome de la Bolsa de Shangai de casi un 16% en cuatro sesiones, y continuaron con los comentarios de Bernanke el pasado martes, que se interpretaron como una negativa a cualquier posible bajada de tipos por la FED. El miércoles y jueves los malos datos de costes laborales unitarios, los alarmistas comentarios del famoso aunque últimamente errático gestor de renta fija Bill Gross, y el lenguaje claramente duro del BCE tras subir los tipos al 4%, provocaron fuertes subidas de los tipos de los bonos largos, y las Bolsas recibieron el impacto de forma muy directa, que solo se suavizó en la sesión de cierre semanal al tranquilizarse algo el mercado de bonos.
¿Cuál es el previsible alcance de la corrección? Ante todo hay que decir que tener sensación de "desplome" bursátil con el Dow cerca de 13.500, el S&P por encima de 1.500, el Eurostoxx cerca de 3.400, el Ibex cerca del 15.000, el Nikkei cerca de 18.000 y el Nasdaq 100 por encima de 1.900, es realmente exagerado.
A nuestro juicio se trata simplemente, como decíamos, de que las Bolsas decidieron saltarse en mayo la etapa de consolidación, y ahora llega la consolidación que debería haberse producido en mayo, de la misma forma que llega el ajuste de los tipos de largo plazo que, en cierto modo, debería haber llegado hace tiempo.
Dar a lo anterior la trascendencia de un cambio de fondo en las condiciones del ciclo, como lo ha hecho el ya citado Bill Gross, es a nuestro juicio muy desenfocado. Gross había apostado fuerte por una recesión en la economía americana y por una consiguiente bajada de tipos por la FED, pero la verdad es que la propia FED se ha cansado de decir que no ve riesgos por el lado del crecimiento.
En nuestra opinión, y por los motivos que ya hemos comentado en muchas ocasiones, apostar como lo hace Gross por tipos del 6,5% en el bono a diez años del Tesoro americano es tan desenfocado como lo era apostar hace un mes por la recesión económica.
El escenario es otro, y hoy por hoy determina una continuidad en el crecimiento global con una inflación controlada y unos tipos de largo plazo en niveles históricamente bajos, aunque suban algo más. En ese contexto, lo mejor que le puede pasar a la Bolsa es que haga ahora, en los próximos meses, la consolidación en la banda 14.300-15.300 que debería haber hecho en marzo, abril y mayo.
Con una continuidad en las operaciones corporativas, como demuestra el interés de Societe Generale por BNP, y con los tres valores principales del Ibex, Telefónica, Santander y BBVA en precios muy atractivos, el recorrido a la baja lo vemos limitado, sobre todo si los tipos largos, tras la sobreventa de los bonos, frenan su subida.
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Juan Carlos Ureta





