¿DOW 36.000?
16.10.06 @ 09:07:50. Archivado en Comentario semanal
En una semana en la que el futuro del Dow Jones terminó por encima de los 12.000 puntos, y en la que todas las Bolsas subieron más del 2%, salvo el Eurostoxx, que se quedó en el 1,5%, conviene recordar la tesis publicada en el año 1.999 (poco antes de que se desatase la euforia bursátil a principios del año 2.000) por dos economistas americanos, Glassman y Hasset, en su libro titulado "Dow 36.000"
Lo interesante de la tesis no era tanto el que dichos economistas situasen la valoración correcta del Dow Jones en los 36.000 puntos, sino más bien la argumentación por la que llegaban a esa conclusión. Según Glassman y Hasset los grandes valores, como los treinta que forman parte del índice Dow, no tienen riesgo alguno en el largo plazo, ya que representan a compañías con posiciones de mercado muy sólidas y muy bien gestionadas. Por ello su PER, su multiplicador de beneficios, debe ser más alto, bastante más alto, que el que tienen. No puede limitarse a 15 veces beneficios , sino que, en un mundo en el que los tipos a largo plazo están en torno al 4%, debería ser por lo menos 25 veces beneficios, para igualar la rentabilidad del bono, del activo sin riesgo, ya que la prima de riesgo debe ser cero.
Conviene recordar esta tesis en el momento del regreso de los "big caps", de los valores de gran capitalización, regreso cuya máxima expresión tal vez sea nuestro Ibex, que vive un auténtico hervor de operaciones corporativas y rumores cuya derivada es comprar a cualquier precio, en un intento desesperado por acaparar el papel, tal y como ya anticipábamos en estas mismas líneas hace ya dos semanas. En cierto modo, y en una semana en la que el economista de las "expectativas", Edmund Phelps, ha sido galardonado con el Nobel, parece que lo único que mueve ahora a las Bolsas es la expectativa de que mañana los precios de las acciones serán más altos, pase lo que pase.
En ese juego han estado los inversores, en una semana en la que el Banco de Japón no subió los tipos, aunque anunció que lo hará antes de fin de año, en la que los tipos a largo plazo repuntaron, llegando el del bono americano a diez años al 4,8% y el del bono de la zona euro al 3,85%, en la que también el petróleo y las materias primas repuntaron ligeramente, en la que el Libro Beige de la FED venía a decir que la economía norteamericana sigue fuerte, pese al enfriamiento inmobiliario, y en la que las actas de la FED, que se publicaron el pasado jueves, dejaban abiertas de cara al futuro las posibilidades de que aun no hayan terminado las subidas de tipos.
Las Bolsas han recibido muy bien todos estos datos, porque además los primeros resultados empresariales del tercer trimestre que se han conocido son buenos, y porque hay un punto especulativo que mueve a los inversores a apostar incluso por las operaciones que son desmentidas por los propios afectados, como les pasaba esta semana a los dos grandes Bancos españoles.
Volviendo a la tesis del "Dow 36.000", y recordando el descalabro que luego tuvo lugar en las Bosas, es cierto que en hoy, en el 2.006, la situación económica no es la misma que en el año 2.000, y es verdad que los multiplicadores a los que cotizan las acciones no son disparatados, como lo llegaron a ser en la época de la "burbuja", aunque algunos valores de nuestro Ibex ya cotizan muy por encima de veinte veces beneficios. Pero hay un factor en el que la bolsa de estas dos últimas semanas sí se parece , y mucho, a la Bolsa de los momentos previos al estallido de la burbuja. Ese factor es la aceleración con la que se descuenta el futuro, la inmediatez con la que se lleva al precio todo lo bueno que pueda pasar de aquí en adelante, sin valorar para nada los riesgos, el deseo por tomar posiciones rápido y a cualquier precio, sin hacer números, sin hacer análisis.
Lo hemos dicho ya muchas veces y hay que decirlo una vez más: este ciclo alcista tiene aun mucho recorrido. Pero con la misma claridad tenemos que decir que el ritmo de subida actual es insostenible y que no puede sino ser preludio de una muy severa corrección.
Entramos en una semana con datos de inflación a uno y a otro lado del Atlántico y con muchos resultados empresariales, de empresas muy importantes. Vamos a seguir muy de cerca lo que pase en las Bolsas, y desde luego vamos a seguir disfrutando de la subida de los grandes valores en la medida en la que se produzca, pero también vamos a estar especialmente vigilantes para no dejarnos llevar por la euforia, porque ya sabemos a lo que suele conducir.
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Juan Carlos Ureta



