La primera semana de abril ha servido para que las resistencias previsibles, tras haber alcanzado las Bolsas niveles muy altos en el primer trimestre, aparezcan de forma clara. Japón logró cerrar la semana con una fuerte subida cercana al 3%, pero en Europa las caídas fueron del 0,8% en el EuroStoxx y del 0,3% en el Ibex, y en Estados Unidos la semana se saldó prácticamente en tablas, salvo en el Nasdaq 100 que consiguió un avance semanal del 1,1% muy ayudado por Apple.
Las Bolsas claramente han perdido "momentum", afectadas por un petróleo que de nuevo se acerca a los 70 dólares barril, un oro que al traspasar los 600 dólares evidencia los temores de inflación, y unos tipos del bono del Tesoro a diez años que el viernes en Nueva York cerraban ya en el 4,98%, el nivel más alto en casi cuatro años. En los bonos de la zona euro el 4% también se ve cada vez más cercano, pese a la declaración de Trichet anticipando que el BCE no subirá tipos hasta junio. El buen dato de empleo de la economía americana en marzo, que se conoció el viernes, no hizo sino acentuar los temores de inflación y de nuevas subidas de tipos.
Así las cosas, todo invita al descanso, tras las fuertes subidas, y la duda al empezar abril es si vamos hacia un escenario de consolidación lateral o bien si debemos pensar en correcciones más bruscas. En buena medida la respuesta va a depender de los resultados de las empresas cotizadas, que se empiezan a conocer esta semana, con los anuncios de Alcoa el lunes y de General Electric el jueves. Esta última, General Electric, siempre es un buen indicador para ver como está marchando la economía global. Los resultados van a mandar, por tanto, en las próximas semanas y cualquier decepción en las cifras será muy mal recibida, pero si las cifras son buenas la Bolsa aguantará e incluso subirá desafiando cualquier corrección.
Hay varios factores que nos mueven a apostar, como escenario básico, por una consolidación lateral de niveles. El primero es que hay un cierto número de valores que, en lo que va de año, apenas han subido o que incluso han bajado de forma notable, como es el caso de las "telecos" europeas, por lo que las Bolsas deberían encontrar algo de soporte en esos valores. El segundo, en línea con el anterior, es que los grandes valores, como grupo, han subido muy poco en los últimos años, tal y como refleja esta semana la revista Business Week, que habla en su portada de "la tristeza de los blue chips". La revista americana pone de manifiesto que los 100 principales valores del SP 500 han subido solo un 2% anual, incluidos los dividendos, en los últimos cinco años, frente a subidas muy grandes de las pequeñas compañías y de los mercados emergentes, lo que hace pensar a algunos analistas que los "blue chips" son el activo más infravalorado en la actualidad. Todos los demás activos, ya sean los inmuebles, los bonos, las materias primas, los pequeños y medianos valores o los mercados emergentes, baten por goleada a los "blue chips" en los últimos años.
Ahora bien, dentro de ese escenario de consolidación por el que apostamos, lo normal es que la volatilidad sea mayor, y por ello la banda en la que, a nuestro juicio, se podría mover el Ibex en las próximas semanas es una banda más ancha, entre el 11.400 y el 12.000.
Martes, 14 de febrero
Juan Carlos Ureta
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