Tal y como pronosticábamos la pasada semana, las Bolsas han cerrado una semana positiva, con la única excepción de Japón y de la ligera corrección del Nasdaq, influido por Oracle. Tras tres años de subidas, lo más interesante, a mi juicio, de 2006, va a ser si la renta variable gana o no definitivamente la batalla a la enorme desconfianza que se instaló en el mundo inversor en el año 2001, tras los escándalos de grandes empresas y la ruptura brusca de la burbuja. Ganar esa batalla es necesario para que la Bolsa siga subiendo y la traducción más clara de que por fin la confianza hacia la renta variable vuelve sería que hubiese una mucha mayor participación de los ahorradores en general en la inversión en Bolsa.
Hasta ahora la subida de las Bolsas se ha apoyado en la liquidez, que ha alimentado a los hedge funds más agresivos o más adelantados, y en operaciones corporativas o de capital riesgo. Pero no se ha apoyado, o lo ha hecho insuficientemente, en la inversión final de los ahorradores. No ha habido todavía un flujo consistente de ahorro hacia la renta variable desde los inmuebles o los bonos. Esto está por llegar.
Y ese es el proceso que puede y que debe empezar a formarse en 2006. Es lo que podríamos llamar obtención de "masa crítica" en la renta variable. Volviendo al símil que manejábamos en septiembre de la famosa fórmula de Einstein sobre la energía (masa por velocidad al cuadrado), no basta con la velocidad, hace falta la masa crítica para dar sostenibilidad al ciclo alcista. Es precisamente la falta de masa crítica la que ha producido que sean los valores pequeños los que mejor se han comportado, y que algunos grandes valores, como GE, Microsoft o Citigroup, llevan planos mucho tiempo, pese a su buena evolución de resultados. Lo que está pasando en las "telecos" europeas o lo que ha pasado hasta hace pocos meses en algunos grandes bancos europeos también tiene que ver con esa falta de masa inversora final. No se confía todavía en la renta variable como fórmula de tener parte del patrimonio de ahorro de forma estable, "for the long run" como diría Siegel, solo se la visualiza desde la vieja y renovada idea de la inversión fugaz y especulativa, el "jugar a la Bolsa". El gran cambio que cabe esperar del 2006 es la vuelta de la inversión patrimonial a la Bolsa, lo que sería coherente con la idea de que el siglo XXI vaya a ser, en cierto sentido, un siglo dominado por los mercados financieros, en el que la capitalización global avance de forma sustancial.
Mientras esa visión va tomando forma, hay que pensar en el futuro inmediato, en el año 2006, y una visión que se está extendiendo mucho es la de que en la primera parte de 2006 las Bolsas pueden funcionar bien, ayudada por el "momentum" creado por las operaciones corporativas y las entradas de dinero fresco, pero que más adelante en el año se impondrían los recortes porque los beneficios empresariales no podrán mantener su ritmo de crecimiento. Esta tesis parte de la idea de que el ciclo alcista, tras tres años de subida, toca a su fin. En mi opinión, las cosas no tienen por qué funcionar de esta forma, más bien pienso que este ciclo alcista ha visto solo su primera parte y veo el 2006 como un año de tránsito desde esa primera parte del ciclo, muy guiada por la liquidez, hacia la segunda, más guiada por la confirmación de las dos grandes tendencias, el crecimiento global y las permanentes ganancias de productividad al calor de la revolución tecnológica.
Todo está abierto, pero si hay que apostar por algo, yo apostaría más bien por un año en el que la tendencia será finalmente positiva, con correcciones salpicadas por el camino y no necesariamente concentradas en la primera parte del año. En suma, vemos más una Bolsa guiada por los grandes valores de calidad, hasta ahora los más castigados, que son precisamente los que pueden moverse al alza en los mercados en las pocas sesiones que quedan hasta el cierre del ejercicio.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jaime Noguera
ClickTrade
Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
Rolando Rodrich
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames