Versos finales a Castilla

VERSOS FINALES A CASTILLAvERSO

Poema XXI: Galerna en Santander
Recogemos aquí el 21º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Galerna en Santander

A José Antonio Martínez Pérez, gallego en tierra adentro

Están las olas saladas
rompiendo en el Sardinero,
lanzan agua en ruido fiero
por Neptuno airado hinchadas.

¡Y tanto! ¡Que el dios colérico
esta mañana ha emergido
como quien ha removido
el viento entero atmosférico!

Ya en su furia se ha bebido
la arena del Sardinero,
que toldo, bañista y fuero
ante Neptuno ha perdido.

Malecón ahora embiste
maretazo en cinco metros,
enseña océano cetros
a todo aquel que resiste.

Mas aun, galerna reviste
señal de furor constante,
rompe oleaje gigante
y el Paseo queda triste.

Sardinas y boquerones
el malecón han saltado
y ahora siguen su nado
entre Paseo y mansiones.

Anguilas, congrios, morenas
de Neptuno se han fugado,
temen su humor despertado.
¡Trae en su tridente penas!

Merluzas, brótalas, rapes,
lubinas y salmonetes,
como muy buenos jinetes
llenan calles de derrapes.

Los atunes y caballas,
los espetones y muiles
no a los cientos sino a miles
en saltos dejan las playas.

¡Ay, si brinca y arremete,
malecón del Sardinero,
todo el tropel caballero
de caballa y salmonete!

¡Mejillones, langostinos,
berberechos y bocartes
rebotan por todas partes
ante rugidos divinos!

El pez ballesta y el pez luna,
-éste alumbra, aquél arpones-
a Neptuno dan hachones,
a ver si así el dios se encuna.

Al cabo de tarde, al fin,
parece Neptuno amaina
y su iracundia se envaina,
según avisa el delfín.

Las olas ya se retiran.
El Cantábrico es un lago
y el arenal un halago
en que almejas ya respiran.

Pero el malecón ha sido
red de peces cautivados
que en el Paseo, admirados,
de Santander no han salido.

¡Ved ya a los santanderinos
recoger todo el pescado
que Neptuno, el dios airado,
convirtió en nuevos vecinos!

Copyright © Juan Pablo Mañueco Martínez
Derechos de reproducción reservados

Poema XXII: Limpian las sombras del cielo
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Recogemos aquí el 22º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Limpian las sombras del cielo (Faros de Cantabria)

El faro de San Vicente
su lumbre da en Punta Silla,
diez metros de altura aliente
hasta encender la bombilla.

Viene después el de Suances,
Punta del Torco de Afuera.
Otros diez metros sus trances
de suelo a faro subiera.

En Santander, Mayor Cabo,
luce el faro a treinta metros.
Al mar le vuelve su esclavo
cuando le prende sus cetros.

El Faro de Mouro, en la isla
a mitad de azul bahía.
Mástil de veinte legisla
sobre oleaje, al que guía,

y entre las olas navega.
Luz y roca, islote y foco,
como cisterna que riega
agua salada que invoco.

El de Punta de la Cerda,
Península Magdalena,
su torre blanca recuerda
a doce metros de almena.

Solitario, en Cabo de Ajo,
los once metros del suelo,
el más norteño badajo
de luz limpia sombra al cielo.

El Faro del Pescador
en Santoña está pescando,
de trece metros de hervor
el anzuelo está lanzando.

En Santoña y aun más alto
también Faro del Caballo,
que ejecuta su gran salto
desde roquedo vasallo.

Por fin, dentro Castro Urdiales,
en castillo de Santa Ana,
castro y castillo son tales
que el faro a belleza es diana.

¡Y cómo no voy a estar
enamorado y galante,
viendo mi barco pasar
con tanto farol delante!

¡Es la costa que más brilla
y el corazón más me exalta,
el litoral de Castilla,
de la Castilla más alta!

Por bárdula y castellana,
por cántabra y por cantábrica
mi nave boga cercana
a la lumbre de tu fábrica.

Nave es que trae la Torre,
la del Oro sevillana,
para que nunca se borre
de Marina castellana

el recuerdo y en tu escudo,
Santander, luego lo graba.
¡Los tres faros de tu embudo
y su ascua mirando estaba!

Poema XXIII: Buscan los huesos de Cervantes
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Recogemos aquí el 23º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Buscan los huesos de Cervantes

Miguel, ya puedes decir que has triunfado
de modo claro, desde este momento;
en vida, la sal, pan, gloria y sustento
negaron. Hoy dinero aporta Estado.

Buscan tus huesos, Miguel, en el liado
osario común que hasta hoy fue tu asiento
y aunque, después de tanto, es vano intento
no es malo gaste en ti, viejo soldado,

bárbara España a la que, mutilado,
volviste. Manco, pobre y desdentado
malviviste, enfermo y a menudo hambriento.
Paga y honor, si país civilizado.

Hoy no hay Premio, Instituto o monumento
que no te envíe honoríficos besos.
Ellos cobran sabroso emolumento.
Mas ya te aman, Miguel… Aman tus huesos.

Gobiernos de España bárbara, de ayer y hogaño,
madrastra de tanto genio comedor de viento:
¿Ni siquiera de eso os habíais preocupado?

Y luego, incontinentes,
nos mirarán de soslayo,
se adornarán con un rayo,
no habrá dimisiones,
se calarán el BOE,
requerirán nueva y nueva LOE,
nos crujirán con más leyes
nos tomarán por unos bueyes,
y, conscientemente,
te confundirán los huesos
mentirán en sus impresos,
todos, llenos de lascivias,
adorarán algunas tibias
-que algún Académico o sepulturero no te haya antes hurtado
para en su casa tenerte decorando, en su honor volado-
y no se irán… ni después de brearnos con más impuestos.

Si lo llegas a saber, Miguel amado,
tal vez te hubieras pasado al Turco, allá en Lepanto.
Y yo, como escudero, pienso que te hubiera acompañado
por no quedar aquí, como buen español, de mente manco
al albur de políticos hipócritas y del banco.

Y, aun así, Miguel, ya lo sé, amamos este país de espanto,
que ahora hará negocio con tus huesos.
exponiendo alguno de éstos o de ésos
y dando plata y escaño a los sabuesos.

Poema XXIV: Borrasca sobre el pico del Águila
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Recogemos aquí el 24º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Borrasca sobre el pico del Águila (Guadalajara)

Tanto picó -y tan fuerte- el afilado
Pico de Águila en tarde de borrasca
que izó sobre del cielo la hojarasca
de su aguijón y su pincho empuntado.

El cielo denso en nubes y aguzado
por reja hiriente que nimbo adamasca
rompe a llorar y húmedo se aborrasca
a gris, de azul, por colmillo acerado.

¿El pico? Una pirámide truncada.
La aguda punta en sobre dio el mensaje
de llover a la nube traspasada.

Suso de tromba rota al abordaje,
el águila -quizá-, del sol llegada,
planea luz hendida, en raudo viaje.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XXV: Salinar de madera de mar
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Recogemos aquí el 25º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Salinar de madera de mar (Santander)

A Victoria, mi mujer, a Victoria, mi hija, y a Santander, mi tríada de amores

Te nació el cielo marina,
Santander, y en tu bahía
el azul del mar cabría
recostada y cantarina.
Al clarear la neblina,
Santander de mar bravía,
galerna trazó grafía
en tu escollera salina.
¡Ah, Santander salinera,
quisieras que en ti escribiera!

Pero en piedras de escollera,
Santander a quien se inclina
el agua que en ti culmina,
estalla mar cual palmera.
¡Qué salinar de madera
de mar, cada ola, germina!
Palmeral de agua marina
que baja el cielo a tu vera.
¡Ah, Santander de agua y cielo
y olas quebrándose al vuelo!

En verdad que tengo celo,
Santander, del oleaje
que, bañando tu paisaje,
viene a postrarse a tu suelo.
Preferiría que un velo
te tapase con su encaje,
pues me temo que el mensaje
de tan repetido anhelo…
¡ah, Santander, no es ternura,
frases de amor te murmura!

La enamorada llanura
del océano encrespa olas
para, así, con sus cabriolas,
divisarte la figura.
Ni recata, ni procura
enviar antes caracolas
con anuncio en sus girolas,
sino insiste en su postura.
¡Ah, Santander, bandoleros
los maretazos viajeros!

¡Que teman mi marejada
los oleajes romeros,
haré con ellos esteros
henchidos de mar salada!
Y en esa balsa mojada
el sol y yo los linderos
de sal y el agua en senderos
tracemos. Su sal aislada.
¡Ah, Santander, me fascina
ser yo ahora tu salina!

Celeste en agua y en cielo,
en palmerales la espuma
de salmuera te perfuma,
con gaviotas en revuelo.
Oleaje, encaje, celo,
puerto que su sal rezuma,
playas de ternura suma
y, en la noche, luz en rielo.
¡Ah, Santander, la fortuna
te arrulló como a ninguna!

Poema XXVI: Todo el día son tus ojos (a Camões)
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Recogemos aquí el 26º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Todo el día son tus ojos

“La lumbre de tus ojos tan hermosos”

A Luís de Camões, príncipe de los ingenios portugueses y poeta también en castellano
“Hablad de castellanos y portugueses, pues españoles somos todos”

La lumbre alumbra en tus ojos
e ilumina en luz al día,
que ya, alumbrado, es quien guía:
fanal son dos soles rojos.

Y yo, postrado de hinojos,
lumínico igual lucía,
luminaria recibía,
brasa que abre a alba cerrojos.

Lumbrosos y luminosos,
la jornada amanecía;
si caen, ya atardecía.
Cerrados, de luz son posos.

Copyright © Juan Pablo Mañueco Martínez
Derechos de reproducción reservados

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XXVII: Espada de amor
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Recogemos aquí el 27º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Espada de amor (Noche de San Juan de 1085)

A Antonio Herrera Casado, historiador y Cronista Provincial de Guadalajara

La dama es Guadalajara
y Álvar Fáñez la rodea.
Bajo murallas pasea,
cubierta lleva la cara.

La noche es noche cerrada,
la bella dama él desea
por si ha de librar pelea
porta al rostro la celada.

Es una noche estrellada
que en el cielo parpadea
y media luna que ondea
sobre el cielo y torreada.

A caballo ha hecho entrada,
junto a torre que bordea,
Minaya, que tintinea
en su mano recia espada.

Está la luna admirada
de cómo el casco golpea
del caballo, y alardea
en verde campiña hollada.

Es Álvar Fáñez Minaya
el que su corcel arrea,
el que las murallas vea
armado para batalla.

¿La noche? La de San Juan,
año mil ochenta y cinco.
El caballo ha dado un brinco
volviendo a Álvar más galán.

Un penacho en lambrequines,
que son las cintas de adorno,
le rodean todo en torno;
a la armadura, son crines.

Caballo está y caballero
trazando al pie sus cabriolas
y Guadalajara a solas
ve que luce otro lucero.

Guadalajara, aún mora,
media luna en su sombrero,
ve jinete tan ligero
que los ojos abre ahora.

Es una noche tan clara,
la más corta y viva de año,
que reluce tras su paño
y brilla Guadalajara.

Otra ronda de Minaya
entre torres almenadas
y adarves donde hay miradas
mirando desde muralla.

Tras él, aguza su lanza
prieta gente de batalla,
que se ha venido Minaya
también con gente que avanza.

Escudos portan escudos
que cruzan la cruz cristiana,
a su paso el prado aplana
sus pasos quedos y mudos.

¡Ay, que sí que ha sonreído
en la noche bella dama!,
¡Ay, que sí sabe quién la ama
y a un susurro presta oído!

-¡Ábrenos breve portillo
desde adentro de muralla!
Así le ha dicho Minaya
desde afuera del anillo.

Y un anillo, que es alianza,
desde dentro de la raya
Guadalajara, que calla,
les va a lanzar a su lanza.

-¡Ábrenos breve portillo,
soy Álvar Fáñez Minaya,
y allí siempre donde vaya
he de llevar tu castillo!

Era la noche tan clara
de junio en el veinticuatro
que el sigiloso teatro
guarda en sí Guadalajara.

Está dormida la guarda,
que no aguardaba a esa hora
requiebros a su señora,
aun siendo dama gallarda.

Un mozárabe cristiano
breve portillo le ha abierto,
para que sueñe despierto
Álvar Fáñez, castellano.

Y por postigo han entrado
en alarde silencioso
el ejército amoroso
por Minaya Fáñez guiado.

La enseña mora han arriado
del torreón ciudadano,
rojo el pendón castellano
en su lugar han izado.

¡Ay, de mi Guadalajara
que ya en sus plazas y calles
la han prendido por sus talles
galanes que ella esperara!

De tal manera, el solsticio
que marca al cielo el verano
va a amanecer más temprano
con fulgor de nuevo inicio.

No precisa usarse espada
cuando amor es sentimiento
que en dos partes halla asiento,
reunión es enamorada.

¡Y ella, por mejor saludo
a todos los capitanes
enamora!, ¡a sus galanes
abre puerta de su escudo!

Copyright © Juan Pablo Mañueco Martínez
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Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XXVIII: Laguna de Taravilla
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Recogemos aquí el 28º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Laguna de Taravilla

No guardes nunca un secreto
en lago de Taravilla
que, aunque espeja, luce y brilla,
dentro de él no estará quieto.

Enclavado entre montañas
en Parque del Alto Tajo
nueve kilómetros viajo
para pasear sus brañas.

Es laguna circular
entre roquedos boscosos
de lágrimas guarda posos
que forman pequeño mar.

Pero siendo estanque quieto
protegido por su fragua
no confíes en esa agua
para guardar un secreto.

Ocurrió hacia mil quinientos
en noche de cruel tormenta,
rayos y truenos se sientan
caídos del cielo a cientos.

Un solitario viajero
llega a posada del monte,
habitación donde afronte
noche pide al posadero.

Era un rico caballero
quien fonda pidiendo había,
no verá la luz del día
quien porta tan buen dinero.

El brillo de la codicia
ciega presto al posadero,
que el oro del caballero
cree que ya lo acaricia.

Truenos y rayos de noche
alumbran en Taravilla,
más un cuchillo que brilla,
por un pasillo ya atroche.

Amarillas bolsas de oro
ha abrazado el posadero,
pero ahora el caballero
en rojo pierde un tesoro.

Envuelto el cadáver lanza
al centro de la laguna,
piedras le sirven de cuna
al que ahora en agua danza.

Cuando la noche es pasada
del crimen ya limpias huellas
posadero piensa en mellas
que su acción tiene trazada.

Y recuerda en ese instante
el cuchillo aún clavado
del huésped en un costado,
lo cual le muda el semblante.

En cuchillo aparecían
nombre y los dos apellidos
del posadero, bruñidos,
en hoja en metal irían.

No quiere mover laguna
por no levantar sospechas;
son aguas hondas, derechas
sin base final ninguna.

Pero al cabo de unos meses
fuerte temblor en la tierra.
Grieta se abre. El fondo asierra.
Sin agua, orillas unieses.

En el agujero seco
un cadáver aparece
en su costado se ofrece
cuchillo con un nombre hueco.

Preso quedó el posadero
por mal que había causado,
cuando seco quedó el vado
de la ley fue prisionero.

No guardes nunca un secreto
en lago de Taravilla
que aunque espeja, luce y brilla,
dentro de él no estará quieto.

Porque, desde aquel momento,
siempre que agua porta enigma
se vacía como estigma
y lo muestra a todo viento.

Poema XXIX: La encantada de Usanos
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Recogemos aquí el 29º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

La encantada de Usanos (Peine, pelo, espejo o daga)

A Saturnino Martínez Pérez

Según se va desde Usanos
a Galápagos por senda
planicie alzada es la rienda
que llevan pasos lejanos.

No otra cosa que meseta
se ve según adentramos,
por cielo arriba nos guiamos
con estrellas en silueta.

Villa de Usanos incluso
desaparece tras grieta;
hasta la torre se veta,
pues no se ve nada ayuso.

Larga y alta es la meseta
que a soledades conduce
y que el paisaje reduce
a sí misma, plana y escueta.

Solitaria y misteriosa
a primer claror del alba,
sólo la luna nos salva
con la poca luz que posa.

El cerro de Castillejo
rompe luego la llanura
trescientos metros de dura
curva bajando en cortejo.

Hacia arroyo Albatajar
hay pozas que manan agua,
una de esas pozas fragua
la historia que he de contar.

Dentro de una de esas pozas
que alcor Castillejo sella
mujer joven, rubia y bella
canta canción entre brozas.

Cuentan que sea una lamia
que dentro de cueva vive,
cerca de arroyo y aljibe
y duerme un año la lamia.

Sólo el día de San Juan,
del sol el turno más largo,
sale lamia del letargo.
Veinticuatro horas serán

las que escape del zaguán
para cumplir el encargo
de dar a otro el trago amargo
de dormir en su desván.

La lamia peina su pelo
entre el cabello ondulado
con peine de oro preciado
tras los árboles del suelo.

Espejo de plata mira,
por la cintura el cabello;
no habría aspecto más bello,
pero su hechizo conspira.

A los pies de claro arroyo,
que forma limpio remanso,
sus pies baña y da descanso,
forjando agua bello escollo.

Peina sus cabellos blondos
en la espesura del bosque,
esperando que se embosque
persona en aquellos fondos.

El espejo ya ha mostrado
que por entre los canchales
se están notando señales
de alguien que se ha aproximado.

Daga de hierro cenizo
la lamia en la mano blande;
su mano es blanca y es cande,
la otra mano peina un rizo.

Espejo, puerta del alma
que lleva a otras dimensiones;
quienes miren corazones
atrapa, y a ellos ensalma.

Peine, navío con remos
que por ondas de mechones
boga de cueva a salones
a quien use de esos remos.

Ella misma es el cabello,
que esbelta y blanca silueta,
por trocarse, es una treta
a quien escoja su vello.

¿La peor estratagema?
Lo dulce de su mirada,
que en su lugar la hechizada
deje a quien mire esa gema.

Cuando los pasos ya llegan
de la persona anunciada,
lamia melosa en su grada
dice palabras que ciegan.

-¿Peine, pelo, espejo o daga?
Pídeme lo que tú quieras
de todo lo que aquí vieras
pues tu visita me halaga.

¿Peine, pelo, espejo o daga?
Puedo concederte todo,
pelo, peine, espejo o lodo
con mi hierro, pues soy maga.

Sus ojos le están buscando
con una dulce mirada,
¿La anilla en sus ojos, guiada,
anillará a quien entrando?

Respóndele el visitante
-Ni a ti quiero, ni a tu peine,
ni espejo en que lamia reine,
dame la daga al instante

y apártame la mirada,
que visión de hechicería
aun dulce, más es sombría
en criatura malhadada.

Se ha formado un resplandor,
allí donde lamia estaba,
relámpago en que sonaba
ya con apenas vigor:

-Me has condenado otra vez
a estar un año dormida.
La fecha de Juan venida
será de nuevo mi juez.

Goza de veinticuatro horas
lamia a romper el hechizo,
en todo advenedizo
por montañas tan traidoras.

Si al final de la jornada,
lamia aún no se ha trocado,
las hogueras que han quemado
llevan triste su mirada.

Hogueras son de San Juan
con fuego que el mal esfuman,
de noche llamas perfuman,
rescoldo de amor serán.

Dará calor al verano
la hechicera que ha ardido,
su humo se habrá ya escondido
forado adentro cercano,

con un arroyo, en que vive
y sueña dentro la lamia
en el año en que la infamia
rompa el hechizo y lo esquive.

Esta es la historia, señores,
de lamia que hay en Usanos,
cuidado tengan humanos
de requerirla de amores.

Poema XXX: Castillo de la Mota
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Recogemos aquí el 30º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Castillo de la Mota (Medina del Campo)

Castillo en Medina alza en roja mota
corto alcor, llana loma, en pena otero.
Si aupado monte, insigne, alto, exagero:
raso pico plano en breve y lisa cota.

No así muralla aguda, que se nota
cercó a la villa con brazo de acero.
Foso, antes del muro recio primero,
fuerte lo iza, si a ras semblara gota.

Atrás, segundo adarve sí que dota
para erguir ya a alcor o monte cimero.
Torre en flanco, otra, otra, y de esquina, anota

cresta a los cuatro lados del tablero.
Torre homenaje altiva casi flota
en baja nube, que hasta ese sendero

bate a luna luego antigua tenue mota.

Poema XXXI: A Padilla, Bravo y Maldonado
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Recogemos aquí el 31º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

A Padilla, Bravo y Maldonado

Capitanes en 1521 y capitanes de futuro

“El Reino no es del rey, sino de la Comunidad”
“El Estado no es de los representantes, sino de los representados”

Capitán General Juan de Padilla
la Junta Comunera te ha nombrado
y hoy a gloria eterna serás llamado
a veintitrés de abril, mientras Castilla

verdea en trigos y en la fe que brilla
contra un César absoluto llegado
desde tierras flamencas, que ha dejado
arca exhausta en Reino y en cada villa.

De Torrelobatón, alcázar breve
que asedio imperial no resistiría,
hacia Toro el ejército partía
cuyo muro aguantar su empuje puede.

Pero en medio de campiña y relieve,
donde Villalar se eleva y erguía
les avista imperial caballería
en día empapado en que el cielo llueve.

Cuantiosos los jinetes imperiales,
no porque su causa sea más justa,
sino sólo Su Majestad augusta
dadivoso fue en manejar caudales.

Combaten, de un lado, los ideales
de la libertad, y en contra la fusta
que, además de su tiranía, incrusta
prebendas y ventajas señoriales.

Al reino o nación lo quieren
situar encima del rey,
que sólo así norma y ley
por la libertad vinieren.

Así que las baterías
comuneras se sintieren
que, en su fragor, a quien hieren
es a añosas jerarquías.

Los campos son lodazales,
que impiden mover cañones,
de escopeteros sus sones
tampoco suenan iguales.

Más y más caballería
los imperiales aportan,
los predios pronto se acortan
entre pueblo y monarquía.

De Valladolid o Toro
refuerzos no han de llegar,
será, en campo, Villalar
muerte en rojo, o triunfo en oro.

Hasta Segovia y Toledo
noticias han de alcanzar,
de huestes que hicieron armar
y han batallado sin miedo.

Milicias van a luchar,
Salamanca, Madrid, Cuenca…
triunfo o derrota flamenca
a su oído harán hablar.

Padilla pica la espuela
con vanguardia comunera,
sea su sangre primera
que a vencer o morir vuela.

Grita: “¡El Reino no es del rey,
es de la Comunidad!”.
(La idea de libertad
ha calado ya en la grey).

No importa que luego apresen
al que clamó libertad.
Es futuro y es verdad
su criterio, aunque lo hiriesen.

Mil soldados comuneros
yacen ya por Villalar,
amapolas que al brotar
suenan sones mensajeros:

-“¡No sea el Reino del rey,
sea de Comunidad!”.
(Al futuro preguntad
y éste dictará su ley).

A la mañana siguiente
la aristocracia ha alzado
cadalso tan elevado
que a idea corte la frente.

Juan Bravo y Juan de Padilla,
más Francisco Maldonado,
a lugar tan destacado
de la Historia de Castilla

suben sin hincar rodilla.
Pide Bravo, el segoviano
-donde hoy en bronce su mano
ondea un pendón que brilla-,

morir antes que Padilla;
pero aún el toledano
otra frase en castellano
más alta y clara gavilla:

-“¡Las leyes las haga el Reino
y para ser recta ley
obliguen también al rey
que es por debajo del Reino!”

Hoy reyes o presidentes
se inclinan ante Padilla
que ideas, las de Castilla,
los mudaron en sirvientes.

Al menos, en teoría.
Que ni el Reino hace las leyes
y aún se tienen por reyes
sirvientes que “señoría”

se hacen llamar sin reparo.
¡Supiera Juan de Padilla
y Bravo, que a esa orilla
no llega -sino es descaro-

quien se sienta “señoría”!,
¡que el votado ha de sufrir
un encargo que servir,
lo cual servidor le haría!

Capitán Juan de Padilla,
el modelo castellano
en nombre triunfó, no en grano.
Falta la cuestión sencilla

que Comunidad sabía:
-“Ni el Reino sea del rey,
ni amo propio el que hace ley”.
(¡Democracia eso sería!)

Ni el Reino sea del rey,
ni el cargo del encargado,
cumpla con lo programado
que le ha encargado la grey.

¡Nos falta aún, capitán,
el mandato imperativo
que al votado haga cautivo,
para tu gloria asir, Juan!

A esta dependencia estaba
procurador castellano
sujeto, y en verdad grano
es que libera a la esclava

gente que aún sólo puede
una u otra señoría
escoger, mas no la vía
que imperial modelo ruede.

Haznos, Juan, otro servicio.
Que después de Villalar
nos vuelvas a levantar
hasta la puerta y el quicio

en que Castilla futura
no sólo asuma en el nombre
democracia que le asombre:
¡lo que su fondo asegura!

¡Mil quinientos y veintiuno
no será así una derrota
sino una fecha que anota
futuro más que oportuno!

-“El Estado no es de los representantes
es -o lo ha de ser- de los representados”.
Reinos o repúblicas, si no son guiados
por tu voz… aristocracias semejantes

serán. Finjan los valores declarantes
lo que gusten. A expolio serán llevados
lo público y el erario, por amistados
clanes de rey o república imperantes.

La única diferencia… será de grado,
mas habrá despojo en lo que el dueño/pueblo no haya marcado.

Lograr tu revolución, Juan, aun bastante
fuera. La sustancial y única importante,

no la de este o aquel partido distante
ni la de la nominal forma de Estado.

Repúblicas o Monarquías, serán verticales
sin el programa que obligue a los representantes

y dé, al menos, ese poder real a los representados…
Ambos estarán, sin ti, Juan, sobre la Común alzados.

Soneto de Semana Santa
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Desde estas líneas queremos agradecer a Juan Pablo Mañueco su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Al Cristo del Amor y de la Paz
paso de la Semana Santa de Guadalajara

A la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz y a la parroquia de San Ginés de Guadalajara.

Nada inviable al Dios del Amor, hermoso,
y de la Paz, clavado en un madero
y dormido tres días… pasajero
camina aun, con un paso luminoso.

Abierto abrazo convoca, amoroso,
a la Paz, que de arriba es mensajero,
en serena actitud bajo el letrero,
en quietud celestial ya más glorioso.

Sus manos un sombrío clavo fiero
atan, pero no impide que dos dedos
bendigan desde encima del tablero.

Y sus pies, más clavados y más quedos,
andan por las calles en costalero
gesto de fervor, paz, amor y credos.

Poema XXXII: Seguidillas de las comarcas castellanas
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Recogemos aquí el 32º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Seguidillas de las comarcas castellanas
(El, la, los, las, y no hay más que hablar)

De Castilla a la Mancha
no va distancia.
Que la Mancha es comarca.

De Castilla a la Mancha
tan sin distancia
que Castilla se ensancha
donde la Mancha.

De Castilla a la Jara
nula distancia,
que la Jara es comarca
como la Mancha.

De Castilla a la Sagra
sobra distancia
que viera quien mirara
misma sustancia.

Desde el Valle de Alcudia
no hay lejanía,
a Castilla separa
de Andalucía.

Cervantes lo dijera
en Rinconete,
que en val de Alcudia ubica
su Molinete.

Los Montes de Toledo
altos de piedras
que según yo lo creo
comarca fueran.

Y el valle del Alberche,
tan castellano
que de Ávila se vuelve
talaverano.

Serranía de Cuenca
otra comarca es,
y su relieve muestra
cada pared.

De Castilla a la Alcarria
lo podéis ver
que es el todo y la parte
del mismo ser.

Alcudia, Jara, Mancha,
Alcarria, Montes…
Serranía, la Sagra,
diversos nombres

que están dentro de marcas
de castellana tierra;
son sus comarcas.

Entre ellas y entre el todo
no hay distancias,
diversos nombres sólo.

Por mostrar que lo son
por un artículo
empiezan, y esa unión

muestra su condición:
es el vehículo
de identificación.

Que en lengua castellana
una comarca
va siempre articulada.

Las Jaras, Manchas, Sagras,
las Alcarrias, Mesa
de Ocaña, la Sierra Alta
y Baja, la Campiña…,
damas fijadas
por lengua de Castilla.

Si fuéramos en laes
subiendo, llegáramos
en comarcales viajes
sobresurcando
de la Tierra de Ayllón
hasta la de Osma,
la Tierra de Pinares
y la de Soria.

De las Tierras Altas
a los Cameros
y luego hasta las Riojas
por sus senderos,

la Bureba y la Lora
y la Montaña
y previa a la Costa
está la Liébana.

¡De qué modo sencillo
lengua en Castilla
articula un pasillo
que nos deslinda
geográfico anillo
de la política!

¿Tierra con un artículo?:
Geografía.
Comarca dentro un todo
que la cobija.

¿Reino o región política?:
Su nombre suena
por sí, sin otra crítica.

¡Bastara el castellano
a deslindar
a un ente soberano
del comarcal!

¡Supieran los políticos
su lengua hablar
y ya fueran científicos
para estimar
lo que es ente legítimo
al que historiar
y qué es un ente típico
de otro total!

Poema XXXIII: Seguidillas de los ríos de Cantabria
Escrito por Redacción | Imprimir | Email
Recogemos aquí el 33º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Seguidillas de los ríos de Cantabria

Percibo sal y sol
santanderino,
al pie de este farol,
candil marino:

Cabo Mayor
faro eriza que riza
lumbre y calor.

Pero hoy no quiero yo
luz de la costa;
por Pas, Miera o Asón
trepo a la contra.

Me izaré al río Deva
casi en Asturias
o hasta el fluvial Agüera
bañado en lluvias.

A las bravías cumbres
de cordillera
donde húmedas nubes
zumos plañeran.

Brusca me besa,
savia del cielo, en punta.
Por montañesa.

Quizá mis pasos paren
en Peña Sagra,
en Pico de Tres Mares,
o en Peña Labra.

En el Tres Mares
las vertientes deciden
suertes finales.

Si norte, es río Nansa…
Desde allí arriba
buscando el agua mansa
pronto reciba

al mar Cantábrico,
rompiendo contra rocas
agreste y rápido.

A babor beba el Deva
-de Fuente Dé-
cuantas aguas se atreva
hacer correr.

Saja y Besaya a diestra
van a juntarse,
y su atracción demuestra
que son amantes.

Por este del Tres Mares…
puedo hasta el Ebro
por el Híjar fugarme.
¡Y ambos enhebro!

Que túnel subterráneo
-casi mil metros-
lo devuelve en Fontibre
con nombre de Ebro.

Después, si por el sur…
desde el Tres Mares
nos diluvia el azul,
sus manantiales

entre nieves y nieblas
al Duero absorto
nos llevará el Pisuerga.
¡Y al mar de Oporto!

Oh, montes de Cantabria
si dais de beber agua
a tres mares de España,
¿dónde fundís la fragua?

Pico de los Tres Mares,
no eres montaña,
altar en donde nacen
sorbos de España.

La cual por entre tus peñas
-rocas maternas en lágrimas-
viene al pico, ved, de unas cigüeñas.

Poema XXXIV: Seguidillas de los ríos de Guadalajara
Escrito por Redacción | Imprimir | Email
Recogemos aquí el 34º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Seguidillas de los ríos y sierras de Guadalajara

A los pintores, poetas y pensadores que han dicho que en Castilla “no había curvas” ni “regatos ni arboledas”, o bien que pintan una tierra yerma, seca y parda e intitulan su parcialísima, tópica y desmoralizadora obra… “Castilla”

¡Para mi sed de amarte
bastan tus aguas,
que alzo por tu estandarte,
Guadalajara!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba, boscaje
su agua os derraman!

Hacia el río Ebro alguno
raudo progresa,
por abismos profundos
del Piedra y Mesa.

Sierra de Caldereros
tal cosa tiene,
que divide viajeros
lechos y nieves.

También ríos del norte
aman al Duero,
el Parado da el corte
y el Aguisejo.

En la Sierra de Pela
mana el atajo
que al Duero interpela,
tal como al Tajo.

Pero los cursos grandes,
propios de Alcarria,
a su acuático padre
Tajo lo llaman.

Saetas que hacia ocaso
vuelan hermanas,
Tajuña, Henares, Tajo,
más el Jarama.

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba, boscaje
su agua os derraman!

Sois los racimos de uvas
de mosto verde,
pues florestas en cubas
su hierba os vierten.

I. RÍO TAJO, ESMERALDA ENTRE LAS CUMBRES

Tajo, río esmeralda,
que el bosque entero
envuelve y viste de agua.
Floral sendero.

Vereda honda con hoces
que tajan valles,
rocosos murallones
semejan calles.

Cantiles, farallones,
que habita nadie,
a tus aguas veloces
han hecho Parque.

Puente del Martinete
salva angosturas
de estrecho Peralejos,
el de las Truchas.

Riscales de negrura
-pero horadados-.
Sólo luz no es oscura
por los forados.

¡Dios, qué sol tan grandioso!
¡La escarpadura
alumbra el luminoso
astro en la altura!

Alto Tajo te nombran
por ser temprano,
también puedan nombrarte
por encumbrado.

Fresno, pino, sauce, olmo…
quieren ser cielo,
pero los gana el chopo
versado en vuelo,

que deja atrás
a encina, boj y enebro
y al sabinar.

Desde arriba nos mira
el gavilán,
halcón, buitre que gira,
búho real.

Las águilas otean
el horizonte,
alcor gris que aletea
con eco y voces.

Jabalíes y ciervos,
corzos, ginetas,
los azores y cuervos,
nutrias atletas.

Después del Martinete
hasta el San Pedro,
puentes que son jinete
causan arredro.

¡Porque amedrentan
pasarelas tan breves
entre roquedas!

En mitad de gargantas,
los arcoíris
-cuando el sol se levanta
inverosímil

tras las lluvias caídas
por las quebradas-
nidos anidan
de alcotanes y de águilas.

Sobre arcos en el cielo
del Alto Tajo,
se atisba que las peñas
vuelan más alto.

El martín pescador
también nidal
sobre el arcoíris posa,
para pescar.

La luz juega con río
entre agua y flores.
Soleado. Sombrío…
El día. Anoche…

A veces, el torrente
fue maderada,
que bajó la corriente
suelta o atada.

¿Ágiles troncos? Claven
bravos gancheros
-con que domen y encaucen-
largos bicheros.

Que son las picas
por las que los gancheros
los troncos cuidan.

¿Atados? Almadías
-balsas flotantes-
timoneles tenían
barcas viajantes.

Hasta Aranjuez llegaban
en estos viajes
troncos en maderadas.
¡Su abanico abren!

Incluso hasta Toledo
y Talavera
el bogante enredo
que el Tajo viera.

Ayer era trabajo,
hoy son festejos
cuando surcan el Tajo
duros gancheros.

Al propio José Luis
recto y Sampedro
se le ve conducir
algún madero

entre brumas y nieblas
de Peralejos
hasta de Zaorejas
curvos reflejos.

O entre la Buenafuente,
la del Sistal,
y Huertapelayo, enfrente,
huerta y pinar,

José Luis es ganchero
hábil, frutal,
alegre por senderos
de agua, al cantar.

Por la diestra, Hoceseca
de puerto en puerto
agua que sabe a sierra
trae con el viento.

Luego vierte el Cabrillas,
que por Orea moje
a Checa y a Chequilla,
de día y noche.

Hasta que en Peñalén
se junte con el Tajo,
que le susurra “ven”.

Poco antes de esta boca,
donde Poveda
de la Sierra ara evoca,
guitarra suena

de Segundo Pastor.
¡Otra en la Alcarria
no ha sonado mejor!
Manos de magia.

Maestro concertista
y compositor,
al río está tocando
pieza en bordón.

Su “Homenaje a la Alcarria”
revela amor
de enjambre, zagal, danza,
rasgando son.

Delante, la laguna
de Taravilla
-princesa, oro, misterio…-
su agua gavilla.

Mitos entre montañas,
redondo lago,
sólo a tiro de piedra
queda del Tajo,

como si a una moneda
el sol, allá debajo,
haya incendiado en valle
liso pedazo.

También a diestra viene
el río Gallo.
¿Roquedal que lo frene?
Lo rompe en llantos.

Adarves de Molina,
puente románico,
verde Gallo camina,
corta barrancos.

¡Más las quebradas y hoces
-y los castillos-
que edad cabe en la noche
del Señorío!

El agua del Bullones
rebosa el Gallo
entre Tierzo, Terzaga,
Baños de Tajo.

Y previo a Fuembellida
por Almallá,
Bullones sal da y vida
a un salinar,

al que ya los celtíberos
-con voz de druida-
le extraían su sal

El Ablanquejo
aborigen de Ablanque
a la altura de Ocentejo
rinde su viaje.

Mirador de Ocentejo,
¡quién la mirara,
por siempre, a tu “Oz en Texo”!,
¡y quién te hablara

igual que tú nos hablas,
en castellano viejo!
De ayer. Hoy. Y mañana.

Cerca tajó el Hundido,
el de Armallones
Tajo o sismo que en ruido
cegó estas hoces.

Lo remojaba el río
en otro tiempo
hasta que, hundida entrada,
quedóse seco.

Huella del paraíso
hoy la roqueda,
¡fauna y flora feraz
quien la descienda!

En medio de Ablanquejo,
forado antiguo,
todavía me dejo
y algo salino:

Por el riente Linares,
-olor a pinos-
Cueva de los Casares
abre caminos

a grabados rupestres
y trogloditas,
que en la gruta nos muestren
treinta mil citas

con años anteriores
a la era y siglo.
¡Pinturas y grabados
contra el olvido!

Riba de Saelices
es municipio
que grabó esas raíces.

Y a pocos caminares
en Saelices
de la Sal, salinares
de albos matices.

Cifuentes, en cien balsas
nacido, llega al Tajo
por cataratas blancas,
calles abajo.

En el centro de Trillo
descuelga falda,
¡con donaire y con brío
mueve su saya!

Sobre el verdor del Tajo,
bajo un gran puente,
para darle un abrazo
curva el Cifuentes.

En fortín cifontino,
don Juan Manuel
el “Libro de Patronio”
hoy no lo lee,

que los boscosos Gárgoles
va a recorrer,
de Abajo y Arriba.
Trillo después.

A babor gran Guadiela
-de Serranía
de Cuenca-, anda con velas
por el Buendía.

Con Tajo de Entrepeñas
junta su embalse
para, entre astas y sierras,
ser navegantes.

Más abajo también
el de Bolarque
-sierpe larga entre sierras-
es navegante.

Que los veleros surcan
-por entre peñas
de Sierra de Altomira-
Tajo y Guadiela.

De aquí también al Tajo
largo trasvase
hacia el Mediterráneo
sus aguas guiase,

pese a que si él quisiera
ser Turia o Júcar
en la Universal Sierra
virase curva.

He aquí que, solidaria,
Castilla pura
vasalla es, tributaria
seco Segura.

¿Qué tierra solidaria,
Castilla mía,
igual se te mostrara
siquiera un día?

De Almonacid a embalse
Tajo en Zorita,
León Felipe hoy tarde
anda y visita.

Boticario fue en villa
y su amor guarda,
a esta tierra, una niña
que oyó…: “¡Qué lástima

que no tenga una patria!
Pero la Alcarria
lleva la vida a mi alma
y esa mirada

de una niña tan guapa
-nariz pegaba
al cristal mi ventana-.
Hasta que otra mañana

fue por mi casa
dentro cajita blanca…
e igual pegaba
su naricilla chata

al cristal de la caja.
Por mi pueblo de Alcarria
toda la vida pasa,
¡y muerte también pasa!”.

Abajo, tres kilómetros,
aguas del Tajo
Zorita de los Canes
es calatravo

y colosal castillo,
el más grandioso
del provincial recinto,
bravo y rocoso.

A otros tres kilómetros,
visigoda, alza
Recópolis su cetro
de piedra cana.

Mandó Leovigildo
a Recaredo
elevar estos lirios
más que el roquedo.

En pétrea explanada
hoy conservamos
la cristiana basílica
-sobre altozano-

más antigua de España,
tras que los godos
abandonaran a Arrio.
¡Tajo en recodo!

Faltas tú, lento Arlés,
que por Pastrana
saludo bien cortés
das a doña Ana

de Mendoza. En la Plaza
de la triste Hora
sus recuerdos abraza.
Llanto que llora

la princesa cautiva
mana hacia abajo,
por risco, vega y riba
salando el Tajo.

¡A él quisiera fugar!
Y no ser sombra
que se pueda asomar
solitaria hora.

Santa Teresa funda
doble convento,
donde Amado profunda
paz y alimento

otorga. Y lanza y flecha
del Creador
en el humano enhebra
su largo Amor.

Sutil Juan de la Cruz
-monte y ribera-
por amar a Jesús
persigue su huella.

Las llamas de amor vivas
con que Dios le hiere
río observa en sus ribas,
¡quién las sintiere!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

II. RÍO HENARES, RUEDA GUADALAJARA HACIA SU RÍO

Desde Sierra Ministra,
casi en Sigüenza,
manantial de Castilla
Henares trenza.

Gota aún de rocío
ya se extasía
ante la urbe mitrada
y seguntina.

Don Martín Vázquez de Arce,
“Doncel” lo llaman,
ha cerrado su libro
esta mañana.

Cierto que por Sigüenza
queda su estatua
para asombro del mundo
que la mirara.

¡Se le ve cabalgar
abajo Henares,
para trotar la Alcarria
por montes y valles!

Al pasar reverencia
a un cardenal,
gran González Mendoza,
que en su sitial

ve cómo se termina
la catedral
-este alcarreño ilustre
no obvio en moral-.

El tercer rey de España,
de Dios primado,
en urbe alta de Henares
trama milagros.

Más holgado aun que él,
río Salado
-salina, estanques, norias-
lo ha empapado.

A poco llega el Dulce,
desde su Parque.
Poca luz, más perfumes,
llenos de sauces.

Por quebradas el río
de Cañamares,
tras haberse embalsado
en el de Pálmaces.

Antes, nos llegan ayes
desde Robledo
de Corpes –altos montes
y ruido quedo-,

cerca del Cañamares
de Carrión condes
a doña Elvira y Sol
han dado voces.

Luego con latigazos
la afrenta en Corpes
obscenos consumaron.

Las cinchas corredizas
bajan a nado
por el río, de donde
las azotaron.

¡Tan recios, crueles golpes
que por siempre han quedado
en robledal de Corpes!

De Sierra de Alto Rey,
por los Condemios
funda el río Bornova
su propio reino.

Cerca de Somolinos
el Manadero
laguna de agua fría
moja en el suelo.

Afluye hasta el Bornova
-presa en Alcorlo-
que desciende entre rocas
regio y redondo.

Con el Pelagallinas,
agua de sierra,
gotas tan cristalinas
que hoy son Reserva.

En Parque del Hayedo
Tejera Negra,
dan haya, pino y tejo
carbón y leña.

Lillas, Zarzas, Sonsaz…
y otros absorbe,
para formar caudal,
el río Sorbe,

que en Pozo de los Ramos
su agua represa
y más aun el pantano
que hay en Beleña.

Aguas que embebe el Sorbe
y que las liba,
nieves de dos mil metros
puras y frías.

Aguas que aviva y bebe
Guadalajara,
Madrid… Fina agua leve
de hayedo arriada.

Y a babor se arría él.
Hita celeste.
Milagroso Badiel.
Santo y castrense.

Por clérigo, arcipreste.
Amante y fiel.
Monástico y agreste,
lleno de miel.

Al pasar por Jadraque
el Faenarius,
que llamamos Henares,
cierra los labios.

La corriente que cruza
los campos de heno
ha quedado ahora
toda en silencio…

Que Mío Çid Ruy Díaz
trama celada
y entera noche tiene
tropa emboscada.

¡De madrugada
cuando se abran las puertas
de Castejón

frenará nada
para quedar expuestas
a quienes callan hoy!

El Çid Ruy Díaz
con ciento de su zaga
tomará Castejón
por añagaza,

sin haber de lidiar.
Guarda caución
Henares, por sigilo
y discreción.

Y mientras tanto
Álvar Fáñez Minaya
y otros doscientos
ha salido en algara.

Por el Henares bajan
de “Fita Ayuso
e por Guadalfajara
fasta Alcalá

lleguen en las algaras”,
que son plazas muy fuertes
y bien muradas.

¡Tantos siglos de Historia
y tantas épocas
como Arriaca memorias
guarda remotas!

¡Dios, qué hermosos países
por estos pagos,
tan variados, diversos,
tan castellanos!

Ahora Guadalajara
desde el balcón
ve pasar el Henares,
que el Tajo no.

Para ver lo más próximo
todo el reflejo
escalera iza Antonio
Buero Vallejo.

Que para tejer sueños
del río Henares
soñador para un pueblo
debe mirarle.

Y es solamente
la señal que él espera
que las ondas del agua
vengan ligeras.

¿Cuánto tiempo divisas,
tierra henariega,
donde empieza Campiña
a irrigar vega?

Rueda Guadalajara
hacia su río
como Wad-al-hayara
su canto ha oído.

¡Cuántos siglos, y aun eras!
¡Y, Arriaca, sigues
alta ,sobre tus piedras!

¡Dios, qué hermosura el agua
de esta provincia,
y cuanto más la amo, amo
más a Castilla!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

III. RÍO JARAMA, CANDELIZAS AGUJAS DE HIELO EN ÁRBOL.

Tú, Jarama que en ramas
desvistes grutas,
a más de dos mil metros
manan tus lunas.

De Peña Cebollera
o Tres Provincias,
en Cardoso de Sierra
bebes celliscas.

Luego al Pico del Lobo
-más alta cúspide
de la región-, neviscas
desvistes. Dúctiles.

Igual a Somosierra,
ramaje de agua,
como un árbol fluvial
cata el Jarama.

Acequias de neveros
entre regatos,
cabellos de carámbanos
tan carpetanos.

Cavernas manaderas,
canchal serrano,
candelizas agujas
de hielo en árbol.

Cardoso de la Sierra,
robles y hayedos,
y pinariegas flechas,
y encina, acebo…

Y entre las verdes cumbres
los pueblos negros,
bajo las blancas nubes
y azules cielos.

En la pizarra escribe
por los tejados
el fulgor, que concibe
brillos grabados.

Campillo, Tamajón,
Valverde negro,
Bocígano, Cabida…
sois mundos quietos.

¡Dios, qué sol tan hermoso
su luz irisa
contra montes y sotos
ebrios de brisa!

Porque casi tus puertos
fuesen de mar,
de infinitos regueros
que haces lactar:

Jarama, Jaramilla,
Horcajo, Ermito,
Vallosera en mantillas
y el Berbellido.

Tú solo, Jaramilla…
¡atruena tanto
tu cañón, que ensordece
piedras y cantos!

De casi dos mil metros,
puerto Quesera,
Cardoso, Majaelrayo,
trazas frontera,

tan abrupta que nadie
hasta hace poco
trasponerla pudiera.
¡Tu abismo evoco,

hoy lo ha salvado un puente
y carretera.
Más talud sí se siente!

Y en escasos kilómetros
-Jarama aunado-
a novecientos metros
te embalsa el Vado.

Por curso del Jarama
a un cura de Hita
salteóle serrana
que monte habita.

En cuanto el río pasa
moza le mira,
nevosa la mañana,
bastante fría.

Es robusta serrana
de Malangosto
que fuera puerto y dama
expuesto al solo

que por allí viajara.
Tan pronto el rostro
por el puerto asomara
de Malangosto

le alojó y le mimó
dicha serrana
de manera y de modo
que no olvidara.

Igual Íñigo López,
de Santillana,
cruzando sus estados
halló serrana.

En viaje hasta Buitrago
y hasta el Lozoya,
el marqués montes sube
donde Berzosa.

Al pie de gran montaña
vaquera hermosa
vacas guarda en cabaña,
¡y tan graciosa!

Y a fe que si el marqués
busca venado,
por tal caza después
fue bien pagado.

¡Dios, qué hermosos salís,
veneros de agua,
es la tierra a que venís
afortunada!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

IV. TAJUÑA, VALLES DE ORO QUE DORA EL OTOÑO.

Y faltas tú, Tagonius
romano. Juntas
valle angosto, al que arañas
por ser Tajuña.

Apenas sin afluentes,
salvo regatos
y concisos torrentes.

Sin embargo y con todo,
Tajuña en huertas,
tu alargado acomodo,
pleno de vegas,

entre toda su cuenca
segundo holgado.
Sólo vas por detrás
del propio Tajo.

Profundos valles surcan
tus puras aguas,
que abrigan como blusas
a las Alcarrias.

Clares y Maranchón
manan tus fuentes,
por Luzaga y Luzón
ya ríen peces.

Masegoso, Alaminos
y Cogollor,
donde tantos caminos
traza la flor.

Cívica en el Tajuña,
a pico abierta,
desenrocando en cuña
la breve sierra.

De Cívica dijo alguien
que si una aldea
tibetana parece…
quizá lo sea.

Horadada entre rocas
y entre piedras,
entre sus balaustradas,
sus escaleras,

con cascada que canta
a la pradera,
y colmenas en una
de sus laderas.

De Brihuega, jardines,
muralla, iglesias…
-después que los camines-
su agua refleja.

Del castillo rocoso,
Peña Bermeja,
contempla Alcarria brioso
Camilo Cela,

que a la Alcarria le llama
“bello país”
le dé a gente la gana
-o no- en venir.

En Brihuega, ¿milagros?,
Virgen de Peña,
aun siendo milagrosa
Brihuega entera.

Por Brihuega el Tajuña
pasa despacio
quiere ver cómo corren
toros por campo.

Ya en siglo dieciséis
toros corrían
por la villa briocense
montes y simas.

Que no sólo las calles
son recorridas,
colman con animales
valles, colinas.

Corren tanto los toros
que los caballos,
por el polvo que tragan
van resoplando.

Delante van los mozos,
como muchachos
que del toro se prendan,
le dan abrazos.

Cuando, Brihuega atrás,
se llega al campo,
hay que evitar del toro
sus arañazos.

Y los más valerosos
a todo trapo
ensayan darle al toro
sus capotazos.

Cuando ríos de gente
hay por los montes
de los toros la frente
es horizonte.

¡Falta volver los toros
a los corrales
porque el Tajuña pueda
seguir su cauce!

De Atanzón y Caspueñas
viene el Ungría,
por vertiente derecha
se le uniría.

Y por el borde izquierdo
el San Andrés,
que a Yélamos, Irueste
su adiós les dé.

Loranca, Mondéjar…
le traen su agua,
el Tajuña se la lleva
a Carabaña.

Y después por Morata
y por Chinchón
vuelca desde el Jarama
final adiós.

Pero mucho antes, Tajuña,
de esas Alcarrias…
en las previas, acuñas
selvas tan varias

que en la Tajera aturdes,
embalse verde
por las verdosas luces
de hojas silvestres.

¡Y qué decir, nogales
de valles de oro,
si acacia, aliso y arce
dora el otoño!

V. FINAL

¡Dios, qué hermosuras juntas
Guadalajara!,
¡Cuán verde zumo de uvas
pisan tus aguas!

Cuánta sierra y color
trepan laderas,
coquetea el amor
tu hendida tierra.

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

¡Para mi sed de amarte
bastan tus aguas,
que alzo por tu estandarte,
Guadalajara!

Poema XXXV: Seguidillas del naciente Duero
Escrito por Redacción | Imprimir | Email
Recogemos aquí el 35º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Seguidillas del naciente Duero

Duero, niño bravío,
ponte a querer
que en tus fuentes de río
te alcance a ver.

Sobre el mirador, Soria,
miras al río,
comba de tanta historia
como rocío.

¡Sierpe curva de Soria,
cómo te ansío!
¡Haces que me recorran
escalofríos!

Quien te conozca, Soria,
dama tan bella,
contigo habrá, señora,
nula querella.

Pero hoy, más que a ti misma,
Soria, a la cumbre
iré, donde reside
la fluvial lumbre

que nieve en noche fría
-hebras de luces-
templa y torna a la vida
como aguas dulces.

Duero, niño bravío,
quiere querer
que a tus fuentes de río
yo alcance a ver.

En los Picos de Urbión
-libre albedrío-
estrena el Duero embrión
de poderío.

Dos mil cien metros
y el griterío
de regatos cayendo
por llorar río.

Copos de nieve, cofias
sota del frío
soñando que son norias
rodando al río.

Manantial de Duruelo,
yo me extasío,
de que te nazca el Duero
albo y umbrío.

Madrugó bien el cielo,
sabio entre riscos,
que al pasar por Duruelo
agua se hizo.

Duero, niño bravío,
ponte a querer
que en tus fuentes de río
pueda beber.

Cuando rozas el suelo
el vocerío
de los riachos no saben
que el desafío

de deshacer el hielo
no es desvarío.
¡Pondrán su traje al Duero,
niño bravío!

Con manos formo vaso
sota un nevero
al que le cierro el paso
Queda en silencio.

Por la diestra el Ebrillos.
El Revinuesa
a babor. Haz de brillos:
Laguna Negra,

blanca en pinos con nieve,
verde de yedras,
candes los murallones
de albares piedras.

Duero, niño bravío,
quiere querer
que Laguna en el río
sepa yo ver.

Las canas son tan blancas
-roca a través-
de regatos que bajan
agua a sus pies.

Tan claras aguas mansas
que reverberan
por verdor de los bosques
que la flanquean.

Canta el pinar frondoso
tanto en Vinuesa
que le escucha el hayedo
de Covaleda.

De este circo glacial
varias lagunas
dan cuenta que agua y hielo
hablan a una.

Por ello es natural
y recto Parque,
porque hasta el pastizal
es relevante.

Duero, niño bravío,
ponte a querer
que en tus cumbres de río
pueda yo ver.

Hacia picos superbos
de Urbión atisbo,
donde corzos y ciervos
saltan amigos

por entre los peñascos
en graderío,
y hozan los jabalíes
sobre el vacío.

No sois agua pasada,
lagos de Urbión,
prosigue perpetuada
vuestra visión.

Río niño, ya naces
río guerrero,
mas con tu filo errante
yo no guerreo.

Duero, niño bravío,
ponte a querer
que tu espada de río
sepa envolver.

De tus bosques, un rayo
esclarecido
me llevo. ¡Iluminaba
con amor fluido

el sol, a rachas, sierra
tuya, alta Soria;
y hoy reluce tu tierra
en mi memoria!

¡Duero, río bravío,
quiere querer
que a tus fuentes del río
vuelva a volver!

Poema XXXIV: Seguidillas de los ríos de Guadalajara
Escrito por Redacción | Imprimir | Email
Recogemos aquí el 34º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Seguidillas de los ríos y sierras de Guadalajara

A los pintores, poetas y pensadores que han dicho que en Castilla “no había curvas” ni “regatos ni arboledas”, o bien que pintan una tierra yerma, seca y parda e intitulan su parcialísima, tópica y desmoralizadora obra… “Castilla”

¡Para mi sed de amarte
bastan tus aguas,
que alzo por tu estandarte,
Guadalajara!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba, boscaje
su agua os derraman!

Hacia el río Ebro alguno
raudo progresa,
por abismos profundos
del Piedra y Mesa.

Sierra de Caldereros
tal cosa tiene,
que divide viajeros
lechos y nieves.

También ríos del norte
aman al Duero,
el Parado da el corte
y el Aguisejo.

En la Sierra de Pela
mana el atajo
que al Duero interpela,
tal como al Tajo.

Pero los cursos grandes,
propios de Alcarria,
a su acuático padre
Tajo lo llaman.

Saetas que hacia ocaso
vuelan hermanas,
Tajuña, Henares, Tajo,
más el Jarama.

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba, boscaje
su agua os derraman!

Sois los racimos de uvas
de mosto verde,
pues florestas en cubas
su hierba os vierten.

I. RÍO TAJO, ESMERALDA ENTRE LAS CUMBRES

Tajo, río esmeralda,
que el bosque entero
envuelve y viste de agua.
Floral sendero.

Vereda honda con hoces
que tajan valles,
rocosos murallones
semejan calles.

Cantiles, farallones,
que habita nadie,
a tus aguas veloces
han hecho Parque.

Puente del Martinete
salva angosturas
de estrecho Peralejos,
el de las Truchas.

Riscales de negrura
-pero horadados-.
Sólo luz no es oscura
por los forados.

¡Dios, qué sol tan grandioso!
¡La escarpadura
alumbra el luminoso
astro en la altura!

Alto Tajo te nombran
por ser temprano,
también puedan nombrarte
por encumbrado.

Fresno, pino, sauce, olmo…
quieren ser cielo,
pero los gana el chopo
versado en vuelo,

que deja atrás
a encina, boj y enebro
y al sabinar.

Desde arriba nos mira
el gavilán,
halcón, buitre que gira,
búho real.

Las águilas otean
el horizonte,
alcor gris que aletea
con eco y voces.

Jabalíes y ciervos,
corzos, ginetas,
los azores y cuervos,
nutrias atletas.

Después del Martinete
hasta el San Pedro,
puentes que son jinete
causan arredro.

¡Porque amedrentan
pasarelas tan breves
entre roquedas!

En mitad de gargantas,
los arcoíris
-cuando el sol se levanta
inverosímil

tras las lluvias caídas
por las quebradas-
nidos anidan
de alcotanes y de águilas.

Sobre arcos en el cielo
del Alto Tajo,
se atisba que las peñas
vuelan más alto.

El martín pescador
también nidal
sobre el arcoíris posa,
para pescar.

La luz juega con río
entre agua y flores.
Soleado. Sombrío…
El día. Anoche…

A veces, el torrente
fue maderada,
que bajó la corriente
suelta o atada.

¿Ágiles troncos? Claven
bravos gancheros
-con que domen y encaucen-
largos bicheros.

Que son las picas
por las que los gancheros
los troncos cuidan.

¿Atados? Almadías
-balsas flotantes-
timoneles tenían
barcas viajantes.

Hasta Aranjuez llegaban
en estos viajes
troncos en maderadas.
¡Su abanico abren!

Incluso hasta Toledo
y Talavera
el bogante enredo
que el Tajo viera.

Ayer era trabajo,
hoy son festejos
cuando surcan el Tajo
duros gancheros.

Al propio José Luis
recto y Sampedro
se le ve conducir
algún madero

entre brumas y nieblas
de Peralejos
hasta de Zaorejas
curvos reflejos.

O entre la Buenafuente,
la del Sistal,
y Huertapelayo, enfrente,
huerta y pinar,

José Luis es ganchero
hábil, frutal,
alegre por senderos
de agua, al cantar.

Por la diestra, Hoceseca
de puerto en puerto
agua que sabe a sierra
trae con el viento.

Luego vierte el Cabrillas,
que por Orea moje
a Checa y a Chequilla,
de día y noche.

Hasta que en Peñalén
se junte con el Tajo,
que le susurra “ven”.

Poco antes de esta boca,
donde Poveda
de la Sierra ara evoca,
guitarra suena

de Segundo Pastor.
¡Otra en la Alcarria
no ha sonado mejor!
Manos de magia.

Maestro concertista
y compositor,
al río está tocando
pieza en bordón.

Su “Homenaje a la Alcarria”
revela amor
de enjambre, zagal, danza,
rasgando son.

Delante, la laguna
de Taravilla
-princesa, oro, misterio…-
su agua gavilla.

Mitos entre montañas,
redondo lago,
sólo a tiro de piedra
queda del Tajo,

como si a una moneda
el sol, allá debajo,
haya incendiado en valle
liso pedazo.

También a diestra viene
el río Gallo.
¿Roquedal que lo frene?
Lo rompe en llantos.

Adarves de Molina,
puente románico,
verde Gallo camina,
corta barrancos.

¡Más las quebradas y hoces
-y los castillos-
que edad cabe en la noche
del Señorío!

El agua del Bullones
rebosa el Gallo
entre Tierzo, Terzaga,
Baños de Tajo.

Y previo a Fuembellida
por Almallá,
Bullones sal da y vida
a un salinar,

al que ya los celtíberos
-con voz de druida-
le extraían su sal

El Ablanquejo
aborigen de Ablanque
a la altura de Ocentejo
rinde su viaje.

Mirador de Ocentejo,
¡quién la mirara,
por siempre, a tu “Oz en Texo”!,
¡y quién te hablara

igual que tú nos hablas,
en castellano viejo!
De ayer. Hoy. Y mañana.

Cerca tajó el Hundido,
el de Armallones
Tajo o sismo que en ruido
cegó estas hoces.

Lo remojaba el río
en otro tiempo
hasta que, hundida entrada,
quedóse seco.

Huella del paraíso
hoy la roqueda,
¡fauna y flora feraz
quien la descienda!

En medio de Ablanquejo,
forado antiguo,
todavía me dejo
y algo salino:

Por el riente Linares,
-olor a pinos-
Cueva de los Casares
abre caminos

a grabados rupestres
y trogloditas,
que en la gruta nos muestren
treinta mil citas

con años anteriores
a la era y siglo.
¡Pinturas y grabados
contra el olvido!

Riba de Saelices
es municipio
que grabó esas raíces.

Y a pocos caminares
en Saelices
de la Sal, salinares
de albos matices.

Cifuentes, en cien balsas
nacido, llega al Tajo
por cataratas blancas,
calles abajo.

En el centro de Trillo
descuelga falda,
¡con donaire y con brío
mueve su saya!

Sobre el verdor del Tajo,
bajo un gran puente,
para darle un abrazo
curva el Cifuentes.

En fortín cifontino,
don Juan Manuel
el “Libro de Patronio”
hoy no lo lee,

que los boscosos Gárgoles
va a recorrer,
de Abajo y Arriba.
Trillo después.

A babor gran Guadiela
-de Serranía
de Cuenca-, anda con velas
por el Buendía.

Con Tajo de Entrepeñas
junta su embalse
para, entre astas y sierras,
ser navegantes.

Más abajo también
el de Bolarque
-sierpe larga entre sierras-
es navegante.

Que los veleros surcan
-por entre peñas
de Sierra de Altomira-
Tajo y Guadiela.

De aquí también al Tajo
largo trasvase
hacia el Mediterráneo
sus aguas guiase,

pese a que si él quisiera
ser Turia o Júcar
en la Universal Sierra
virase curva.

He aquí que, solidaria,
Castilla pura
vasalla es, tributaria
seco Segura.

¿Qué tierra solidaria,
Castilla mía,
igual se te mostrara
siquiera un día?

De Almonacid a embalse
Tajo en Zorita,
León Felipe hoy tarde
anda y visita.

Boticario fue en villa
y su amor guarda,
a esta tierra, una niña
que oyó…: “¡Qué lástima

que no tenga una patria!
Pero la Alcarria
lleva la vida a mi alma
y esa mirada

de una niña tan guapa
-nariz pegaba
al cristal mi ventana-.
Hasta que otra mañana

fue por mi casa
dentro cajita blanca…
e igual pegaba
su naricilla chata

al cristal de la caja.
Por mi pueblo de Alcarria
toda la vida pasa,
¡y muerte también pasa!”.

Abajo, tres kilómetros,
aguas del Tajo
Zorita de los Canes
es calatravo

y colosal castillo,
el más grandioso
del provincial recinto,
bravo y rocoso.

A otros tres kilómetros,
visigoda, alza
Recópolis su cetro
de piedra cana.

Mandó Leovigildo
a Recaredo
elevar estos lirios
más que el roquedo.

En pétrea explanada
hoy conservamos
la cristiana basílica
-sobre altozano-

más antigua de España,
tras que los godos
abandonaran a Arrio.
¡Tajo en recodo!

Faltas tú, lento Arlés,
que por Pastrana
saludo bien cortés
das a doña Ana

de Mendoza. En la Plaza
de la triste Hora
sus recuerdos abraza.
Llanto que llora

la princesa cautiva
mana hacia abajo,
por risco, vega y riba
salando el Tajo.

¡A él quisiera fugar!
Y no ser sombra
que se pueda asomar
solitaria hora.

Santa Teresa funda
doble convento,
donde Amado profunda
paz y alimento

otorga. Y lanza y flecha
del Creador
en el humano enhebra
su largo Amor.

Sutil Juan de la Cruz
-monte y ribera-
por amar a Jesús
persigue su huella.

Las llamas de amor vivas
con que Dios le hiere
río observa en sus ribas,
¡quién las sintiere!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

II. RÍO HENARES, RUEDA GUADALAJARA HACIA SU RÍO

Desde Sierra Ministra,
casi en Sigüenza,
manantial de Castilla
Henares trenza.

Gota aún de rocío
ya se extasía
ante la urbe mitrada
y seguntina.

Don Martín Vázquez de Arce,
“Doncel” lo llaman,
ha cerrado su libro
esta mañana.

Cierto que por Sigüenza
queda su estatua
para asombro del mundo
que la mirara.

¡Se le ve cabalgar
abajo Henares,
para trotar la Alcarria
por montes y valles!

Al pasar reverencia
a un cardenal,
gran González Mendoza,
que en su sitial

ve cómo se termina
la catedral
-este alcarreño ilustre
no obvio en moral-.

El tercer rey de España,
de Dios primado,
en urbe alta de Henares
trama milagros.

Más holgado aun que él,
río Salado
-salina, estanques, norias-
lo ha empapado.

A poco llega el Dulce,
desde su Parque.
Poca luz, más perfumes,
llenos de sauces.

Por quebradas el río
de Cañamares,
tras haberse embalsado
en el de Pálmaces.

Antes, nos llegan ayes
desde Robledo
de Corpes –altos montes
y ruido quedo-,

cerca del Cañamares
de Carrión condes
a doña Elvira y Sol
han dado voces.

Luego con latigazos
la afrenta en Corpes
obscenos consumaron.

Las cinchas corredizas
bajan a nado
por el río, de donde
las azotaron.

¡Tan recios, crueles golpes
que por siempre han quedado
en robledal de Corpes!

De Sierra de Alto Rey,
por los Condemios
funda el río Bornova
su propio reino.

Cerca de Somolinos
el Manadero
laguna de agua fría
moja en el suelo.

Afluye hasta el Bornova
-presa en Alcorlo-
que desciende entre rocas
regio y redondo.

Con el Pelagallinas,
agua de sierra,
gotas tan cristalinas
que hoy son Reserva.

En Parque del Hayedo
Tejera Negra,
dan haya, pino y tejo
carbón y leña.

Lillas, Zarzas, Sonsaz…
y otros absorbe,
para formar caudal,
el río Sorbe,

que en Pozo de los Ramos
su agua represa
y más aun el pantano
que hay en Beleña.

Aguas que embebe el Sorbe
y que las liba,
nieves de dos mil metros
puras y frías.

Aguas que aviva y bebe
Guadalajara,
Madrid… Fina agua leve
de hayedo arriada.

Y a babor se arría él.
Hita celeste.
Milagroso Badiel.
Santo y castrense.

Por clérigo, arcipreste.
Amante y fiel.
Monástico y agreste,
lleno de miel.

Al pasar por Jadraque
el Faenarius,
que llamamos Henares,
cierra los labios.

La corriente que cruza
los campos de heno
ha quedado ahora
toda en silencio…

Que Mío Çid Ruy Díaz
trama celada
y entera noche tiene
tropa emboscada.

¡De madrugada
cuando se abran las puertas
de Castejón

frenará nada
para quedar expuestas
a quienes callan hoy!

El Çid Ruy Díaz
con ciento de su zaga
tomará Castejón
por añagaza,

sin haber de lidiar.
Guarda caución
Henares, por sigilo
y discreción.

Y mientras tanto
Álvar Fáñez Minaya
y otros doscientos
ha salido en algara.

Por el Henares bajan
de “Fita Ayuso
e por Guadalfajara
fasta Alcalá

lleguen en las algaras”,
que son plazas muy fuertes
y bien muradas.

¡Tantos siglos de Historia
y tantas épocas
como Arriaca memorias
guarda remotas!

¡Dios, qué hermosos países
por estos pagos,
tan variados, diversos,
tan castellanos!

Ahora Guadalajara
desde el balcón
ve pasar el Henares,
que el Tajo no.

Para ver lo más próximo
todo el reflejo
escalera iza Antonio
Buero Vallejo.

Que para tejer sueños
del río Henares
soñador para un pueblo
debe mirarle.

Y es solamente
la señal que él espera
que las ondas del agua
vengan ligeras.

¿Cuánto tiempo divisas,
tierra henariega,
donde empieza Campiña
a irrigar vega?

Rueda Guadalajara
hacia su río
como Wad-al-hayara
su canto ha oído.

¡Cuántos siglos, y aun eras!
¡Y, Arriaca, sigues
alta ,sobre tus piedras!

¡Dios, qué hermosura el agua
de esta provincia,
y cuanto más la amo, amo
más a Castilla!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

III. RÍO JARAMA, CANDELIZAS AGUJAS DE HIELO EN ÁRBOL.

Tú, Jarama que en ramas
desvistes grutas,
a más de dos mil metros
manan tus lunas.

De Peña Cebollera
o Tres Provincias,
en Cardoso de Sierra
bebes celliscas.

Luego al Pico del Lobo
-más alta cúspide
de la región-, neviscas
desvistes. Dúctiles.

Igual a Somosierra,
ramaje de agua,
como un árbol fluvial
cata el Jarama.

Acequias de neveros
entre regatos,
cabellos de carámbanos
tan carpetanos.

Cavernas manaderas,
canchal serrano,
candelizas agujas
de hielo en árbol.

Cardoso de la Sierra,
robles y hayedos,
y pinariegas flechas,
y encina, acebo…

Y entre las verdes cumbres
los pueblos negros,
bajo las blancas nubes
y azules cielos.

En la pizarra escribe
por los tejados
el fulgor, que concibe
brillos grabados.

Campillo, Tamajón,
Valverde negro,
Bocígano, Cabida…
sois mundos quietos.

¡Dios, qué sol tan hermoso
su luz irisa
contra montes y sotos
ebrios de brisa!

Porque casi tus puertos
fuesen de mar,
de infinitos regueros
que haces lactar:

Jarama, Jaramilla,
Horcajo, Ermito,
Vallosera en mantillas
y el Berbellido.

Tú solo, Jaramilla…
¡atruena tanto
tu cañón, que ensordece
piedras y cantos!

De casi dos mil metros,
puerto Quesera,
Cardoso, Majaelrayo,
trazas frontera,

tan abrupta que nadie
hasta hace poco
trasponerla pudiera.
¡Tu abismo evoco,

hoy lo ha salvado un puente
y carretera.
Más talud sí se siente!

Y en escasos kilómetros
-Jarama aunado-
a novecientos metros
te embalsa el Vado.

Por curso del Jarama
a un cura de Hita
salteóle serrana
que monte habita.

En cuanto el río pasa
moza le mira,
nevosa la mañana,
bastante fría.

Es robusta serrana
de Malangosto
que fuera puerto y dama
expuesto al solo

que por allí viajara.
Tan pronto el rostro
por el puerto asomara
de Malangosto

le alojó y le mimó
dicha serrana
de manera y de modo
que no olvidara.

Igual Íñigo López,
de Santillana,
cruzando sus estados
halló serrana.

En viaje hasta Buitrago
y hasta el Lozoya,
el marqués montes sube
donde Berzosa.

Al pie de gran montaña
vaquera hermosa
vacas guarda en cabaña,
¡y tan graciosa!

Y a fe que si el marqués
busca venado,
por tal caza después
fue bien pagado.

¡Dios, qué hermosos salís,
veneros de agua,
es la tierra a que venís
afortunada!

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

IV. TAJUÑA, VALLES DE ORO QUE DORA EL OTOÑO.

Y faltas tú, Tagonius
romano. Juntas
valle angosto, al que arañas
por ser Tajuña.

Apenas sin afluentes,
salvo regatos
y concisos torrentes.

Sin embargo y con todo,
Tajuña en huertas,
tu alargado acomodo,
pleno de vegas,

entre toda su cuenca
segundo holgado.
Sólo vas por detrás
del propio Tajo.

Profundos valles surcan
tus puras aguas,
que abrigan como blusas
a las Alcarrias.

Clares y Maranchón
manan tus fuentes,
por Luzaga y Luzón
ya ríen peces.

Masegoso, Alaminos
y Cogollor,
donde tantos caminos
traza la flor.

Cívica en el Tajuña,
a pico abierta,
desenrocando en cuña
la breve sierra.

De Cívica dijo alguien
que si una aldea
tibetana parece…
quizá lo sea.

Horadada entre rocas
y entre piedras,
entre sus balaustradas,
sus escaleras,

con cascada que canta
a la pradera,
y colmenas en una
de sus laderas.

De Brihuega, jardines,
muralla, iglesias…
-después que los camines-
su agua refleja.

Del castillo rocoso,
Peña Bermeja,
contempla Alcarria brioso
Camilo Cela,

que a la Alcarria le llama
“bello país”
le dé a gente la gana
-o no- en venir.

En Brihuega, ¿milagros?,
Virgen de Peña,
aun siendo milagrosa
Brihuega entera.

Por Brihuega el Tajuña
pasa despacio
quiere ver cómo corren
toros por campo.

Ya en siglo dieciséis
toros corrían
por la villa briocense
montes y simas.

Que no sólo las calles
son recorridas,
colman con animales
valles, colinas.

Corren tanto los toros
que los caballos,
por el polvo que tragan
van resoplando.

Delante van los mozos,
como muchachos
que del toro se prendan,
le dan abrazos.

Cuando, Brihuega atrás,
se llega al campo,
hay que evitar del toro
sus arañazos.

Y los más valerosos
a todo trapo
ensayan darle al toro
sus capotazos.

Cuando ríos de gente
hay por los montes
de los toros la frente
es horizonte.

¡Falta volver los toros
a los corrales
porque el Tajuña pueda
seguir su cauce!

De Atanzón y Caspueñas
viene el Ungría,
por vertiente derecha
se le uniría.

Y por el borde izquierdo
el San Andrés,
que a Yélamos, Irueste
su adiós les dé.

Loranca, Mondéjar…
le traen su agua,
el Tajuña se la lleva
a Carabaña.

Y después por Morata
y por Chinchón
vuelca desde el Jarama
final adiós.

Pero mucho antes, Tajuña,
de esas Alcarrias…
en las previas, acuñas
selvas tan varias

que en la Tajera aturdes,
embalse verde
por las verdosas luces
de hojas silvestres.

¡Y qué decir, nogales
de valles de oro,
si acacia, aliso y arce
dora el otoño!

V. FINAL

¡Dios, qué hermosuras juntas
Guadalajara!,
¡Cuán verde zumo de uvas
pisan tus aguas!

Cuánta sierra y color
trepan laderas,
coquetea el amor
tu hendida tierra.

¡Tajuña, Tajo, Henares,
Jarama en ramas,
helecho, hierba y boscaje
su agua os derraman!

¡Para mi sed de amarte
bastan tus aguas,
que alzo por tu estandarte,
Guadalajara!

Poema XXXVII: Arriaca y Victoria, amo y amaría
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Recogemos aquí el 37º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Arriaca y Victoria, amo y amaría

Está, esté, estuve, estaré y estaría.
Si partiese de Arriaca, volvería,
porque mi amada eres tú y mi porfía
y mi anhelo y la calma que quería.

Amo, ame, amaba, amaré y amaría
a María, la amada que, entre todas,
vence muy por encima de las modas
sin cuya Victoria mi alma ancla fría.

A ellas, mi luz, mi bien, mi amor, mi vida…
desposo como esposas de mis bodas,
sin las cuales mi ser perecería.

Musas que me inspiraron estas odas.
Seguro al punto las aceptaría
a las dos, por esposas y por brida.

Tales son, para mí, Arriaca y María.

Poema XXXIX: Canción por la unidad de Castilla
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Recogemos aquí el 39º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Canción por la unidad de Castilla

Eres tú la bella dama
que ha dado jaque a mi vida
y me une a la dulce brida
que a tu presencia me llama.

Tú eres, tierra castellana.

No quiero yo mejor fama,
ni nada mejor que pida.
que pasar toda la vida,
unido a tan linda dama.

Tú soy, tierra castellana.

El futuro en ti ya grana
tierra bella de Castilla,
donde la hermosura brilla
montaraz y curva y llana.

Así tú, mi castellana.

Cantad a esta tierra humana
donde una a una cada villa
sueña con la nueva arcilla
que las una y lleve a diana.

Una eres, tierra castellana.

De verde, erguida Montaña
al que el Cantábrico baña,
hasta el sur de Puertollano
juegan todos esta mano
de ser entre los de España
un pueblo de otros hermano,
o destruida, por la saña,
e incendiada leña y braña.

Resurge ya, castellana.

Todo el resto fuera vano
para el pueblo castellano,
¡Una a una cada villa
ha de sentirse Castilla!
Resurge ya, mi Castilla.

Poema XL: Romance nuevo de la esperanza eterna
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Recogemos aquí el 40º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Romance nuevo de la esperanza eterna

Romances del castellano
los del Romancero Viejo,
romances enamorados,
de la historia sois reflejo.

Castigo para tiranos,
pasarelas sobre el tiempo,
amados por los amados,
colección de sentimientos

con tu verbo tan liviano,
recompensas a los buenos
y das la muerte a los malos.
Honra para caballeros

temor de los más malvados,
cronicones de los hechos
hechos por los castellanos,
¿cómo, si andas de tan lejos,

pero es tu andar tan lozano,
no ha de quedar siempre el sueño
de sentimientos humanos?
Por siempre será en ti cierto

el idioma castellano,
por siempre tendrá en ti cuerpo
el cantar del castellano,
¡y la tierra que lo ha hecho,

la patria del castellano!
¡Bastes tú, gran Romancero,
para decirle al verano
que no ha de llegar invierno

para el pueblo castellano!
Y yo así se lo deseo
con este romance nuevo
que sea también eterno

y que esté unido su pueblo
por los tiempos de los tiempos.

Poema XLI: A la Rioja
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Recogemos aquí el 41º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

A la Rioja

La Rioja, parte de algo
articulada.
Yo te digo y pregunto,
¿cuál es tu casa?

La Rioja, parte de algo,
pues llevas signo
de ser una comarca
en el artículo.

La Rioja, parte de algo,
¿de dónde manas?
tú y tus hijosdalgo,
¿qué lengua hablan?

¿De dónde acude y fluye
tu gran dulce agua?
La Rioja, parte de algo,
¡dame palabra!

San Millán, ermitaño,
algo te hablara,
si oído a rezo prestas
y hasta a su espada.

San Millán, monasterio,
escribe que habla
una lengua concreta,
¡ya ríe y canta!

Y hasta Berceo, Gonzalo,
esta mañana,
mientras apura el vino,
opina y parla.

En idioma romance,
y paladino
en el que habla el riojano
a su vecino.

La Rioja, parte de algo,
articulada.
Yo te digo y pregunto,
¿cuál es tu casa?

Los Cameros, las Riojas
altas y bajas,
responded a mi coda,
¿cuál vuestra casa?

Cuando habléis al vecino
por la mañana
y, si después, más tarde
miráis al agua

el propio cauce de Ebro,
que os las bajara,
os lo dirá y también
vuestra palabra.

Del libro en preparación “Castilla, este canto es tu canto. Parte II: La geografía, las ciudades, los paisajes”

Copyright © Juan Pablo Mañueco Martínez
Derechos de reproducción reservados

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XLII: Canción de las comarcas castellanas
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Recogemos aquí el 42º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Canción de las comarcas castellanas

Lo que va de ayer a hoy

I. Ayer
1981 (Del libro “Cancionero y Romancero de la Alcarria”)

Castilla, hermosa tristeza
que no supo amar su casa.
Tu pueblo agoniza ahora,
la estirpe tuya se acaba.

Olmo que erguiste abundoso,
te cercenaron las ramas.
¿Quién detendrá esta amargura
de los seres en su marcha?

Los caminos de emigrantes
tu agotamiento proclaman,
¿cuándo gritarán los vientos
la muerte que te amenaza?

Contemplad esas colinas
de gentes ya desterradas:
rubias fueron de trigales,
hoy el silencio las labra.

Las agujas de la iglesia
resisten mal las nevadas,
muchas cayeron en tromba
sobre la tierra, que calla.

Un pueblo que no defiende
los cimientos de su casa
merece ser desterrado
y errar por siempre sin patria.

Las techumbres se derrumban
como polvo, a dentelladas;
nadie fecunda tu vientre,
madre nutricia sin savia.

¿Cómo salir a la tierra
a proclamar la esperanza,
si ya la tierra es silencio
y soledades que callan?

Cuando la casa era fuerte,
quedó la casa habitada;
vino la noche, Castilla,
y te dejaron sin nada.

Un pueblo que muere es siempre
una raíz profanada.
En los caminos sin huellas
las ruinas se me hacen patria.

Entre cenizas y nieblas,
voy sintiéndome fantasma,
¿último ser de un concepto
y de una extinguida raza?

Castilla, hermosa tristeza
que no supo amar su casa.

II. Hoy

Te dividieron, Castilla,
hicieron leña a tu vara,
no les fue aun suficiente
Posguerra te despoblara,

al llegar la Transición
con igual o peor saña
contigo se comportasen,
¡hasta aventaron tu casa!

Y aunque te amamos no fue
suficientemente llama
el amor que te tuvimos
para salvar tu morada,

Ni siquiera nos dejasen
como inmutables e intactas
las huellas y las memorias
de canciones y tonadas,

que hasta eso, que es tu alma,
te quitaron por dejarte
pesarosa y despoblada,

sin memoria de ti misma
y sin alma…
para aplicárselas a otras

distintas, perversas patrias
que por darle errado fondo
a ti te desustanciaran,

en lugar de ser tu voz
-tan respetable y tan clara-
la que junto a otras voces

dieran lumbre y prez a España.

III. Mañana

Pero es esa agua
que pasa
de una a otra ventana
por los ojos de los siglos a otros nuevos mañanas,
por los acueductos viejos que a otros siglos manan
y que tus viejas canciones cantan
por donde yo veo tus murmullos de muchacha,
reciente, amable, tan grata,
con trenzas recién trenzadas,
orlada
de todas galas.

Y, con los siglos, me llegan eternamente palabras,
con una luz muy fresca y muy clara.

Días que a las noches calan
con los reconocibles y vivos fulgores con que mira tu mirada,
con lo espiritual de tu espíritu desde el que aun poder dar batallas.
¡Esas páginas tuyas no han podido pasarlas!

Es una calle muy ancha
la voz por la que tu cultura pasa,
y por ella transitan eximias, excelsas, imperecederas palabras.

Romances que a ti te cantan,
endechas llenas de magia,
seguidillas que traspasan
la belleza y verdad que tú a ellas les irradias,
monorrimas estrofas sabias,
jotas asonantadas,
redondillas que se abrazan,
cuartetos de belleza trágica,
cuartetas en ellas ricas, llenas de luz y fragancia,
serventesios corteses y aptos para requebrar a las damas,
melodías de las gestas aún con sabor a corazas,
danzas
telúricas que en tu derredor bailan
y que regresan con jazmines desde la primavera humana,
con gotas de siempre hablando de lunas largas,
coplas en cualquier metro ávidas de vida ávida,
espumas de siglos que a tu orilla se remansan:

cuándo sacras,
cuándo lágrimas,
cuándo plácidas,
cuándo ingenuamente pías, inmaculadas,
cuándo rezando plegarias,
cuándo heroicamente altas,
ganadoras de ciudades, castillos, reinos, territorios y distancias,
cuándo mágicas
cuándo clásicas,
relatos que te relatan
novelas sentimentales o pastoriles que de ti tratan,
obras de teatro dramáticas,
églogas de grandes lluvias portadoras de palabras,
autos sacramentales que al pie de templos nos hablan.
músicas de juglares que van sonando en las plazas,
músicas de conventos, de cortes o de iglesias con más curial elegancia,

pinturas que te pintaran,
imágenes que te tallaran,
esculturas que te labran,
arquitecturas góticas y románicas,
clasicistas, neoclásicas,
modernistas, futuristas y románticas…

¡Cómo van a poder enterrarte, aunque lo soñaran,
si por ti tantas bellezas, más eternas que los políticos de ahora, hablan!
¡Volverás, Castilla, a ser dueña de tu casa,
porque en su cantar se hizo a sí misma para siempre inmortal tu alma!

Sí, son esas palabras,
que tú guardas
y te aman
esas voces, acentos, sentidos que forjaran
tus madrugadas
desde que empezó a alborear contigo la luz del alba,
esas músicas gratas,
las que tienden delgados hilos que te llaman:
¡Castilla, Castilla, vuelve a tomar la palabra!

Para mí, Castilla, eres tan eterna y tan de alborada,
como aquella niña cidiana
que, en forma discreta, habla;
y, después de haber dicho tan dulcemente su cláusula,
retorna otra vez, serenamente, a su casa.
“Esto la niña dixo e tornose para su casa”.

No puede morir, ni menos ser enterrada,
una niña de “nuef años” que tan dulce y tierno habla.

Sólo has de conseguir que te reconozca España
un puesto entre las demás, hermana
de tus hermanas,
y si esto así lo hiciera la plural tierra de España,
mucho mejor se te viera, a ti, Castilla, y a España,
que es la madre de sus hijas, que a todas les ha de dar agua,
de ninguna ser madrastra
y menos de la que más por ella trabajara,

Mira que aún está latiendo tu corazón y que no calla,
Castilla, niña de “nuef años”, discreta niña cidiana.

Diles a aquellos que quisieren ir a cortarte tus alas,
que los vientos han traído viajeras fogatas
en llamas,
caminos de siglos que unen como frutos del cerezo a tus comarcas
y que quieren estar con los otros pueblos de España
agavilladas,
de gala,
rientes por bardas y pampas,
en el mismo racimo de estirpes y de uvas, que no sobrara
ninguna. Ni ninguna de las bayas
es despreciable en las vides que buenos frutos resguardan.

¡Cómo vas a serlo tú, Castilla, aunque estés ahora sin habla,
partida en tantos pedazos, silenciosa y olvidada!

Aunque estés ahora, tierra, tan muda cual flagelada,
tu cultura se percibe, tu cultura no se acaba.
Por escrito sí que hablas,
cómo hablan
tus ciudades, tus paisajes y esos tallos y mieses en parvas
que son tus varias
comarcas.

Y hablan
las espesuras de tus bosques donde encuentro lámparas
de heroínas de romances con sus cabelleras agitadas,
hijas del Cid azotadas,
de Bernardo del Carpio lanzas,
praderas por donde han cruzado los siete infantes de Salas,
arteriales personajes que llevan sangre a tu alma,
cántaros de don Juan Manuel que su leche nos derraman
Calila e Dimna contando viejas historias de Arabia,
y hasta a Azorín y a Unamuno hablándole de ti a España.

Algo erróneo ha de haber en esta España,
puesto que a ti te enmascara.
Para que primero a mediados del siglo XX fuerzas del mal te despoblaran
y luego, finando ya ese mal siglo, tu propia casa
aventaran.

Pero tus ríos, Castilla, iluminan igual, como lámparas,
porque de la tierra brotan y traen de allí sus palabras.
Los ríos, las cordilleras, los libros, poemas, novelas, teatro hablan,
para que no sigas muda. ¡Qué tormenta de palabras!

¡Qué forma de hablar tan clara!
¡Qué voz de honda garganta
la del río flotando en su agua!
La de la cordillera en su cellisca helada,
la de los libros entre sus guardas
y la de los poemas en cada sílaba, sí y no acentuada,
porque es el habla de Castilla y es mucha esa palabra.

¡Qué alegrías de cantar de Castilla,
urde, teje, ovilla e hila
en sus cantares Castilla!

¡Qué silencios de cantar de Castilla,
calla, tapa, oculta, olvida,
en estos tiempos Castilla!

¡Qué sorpresa sin cantar de Castilla,
asombra, duele, turba, admira,
que ya no cante Castilla!

¡Qué orfandad sin el cantar de Castilla,
falta, falla, ayuna, priva,
el misterio de Castilla!

¡Qué rasguño sin cantar de Castilla
roza, sangra, hiere, irrita,
por ser ausencia Castilla!

¡Qué congoja sin cantar de Castilla,
hiere, instiga, punza, pica,
por ser sigilo Castilla!

¡Qué menester de cantar de Castilla,
sopla, boga, llena, infla,
las velas de tu bajel,
para que tengas cabida
entre los pueblos de España,
otro más de la partida!

Si no hablaran
por ti los que hoy mandan,
Garcilaso les hablara,
Cervantes les novelara,
Juan Ruiz humanas rimas rimara
y Berceo a lo divino en cuaderna vía te afirmara,
Lope te versificara,
Quevedo soneto satírico lanzara
tan afilado como la punta aguda de su espada,
el dieciocho tratase de ti en su prosa neoclásica,
el XIX te romanceara
¡y el veinte tanto diría en y de tu lengua castellana!

IV. El canto de las comarcas

Y hasta
creo que hoy por ti ya las comarcas
castellanas
cantan
una canción muy simple, muy bella y muy grata.

La cantan
con alegría, con ilusión, despenadas,
plenas de luz castellana,
dejando que salga
a la luz la lumbre que hay en sus gargantas,
como rosas mojadas
por tormentas y borrascas
que han visto a través de los siglos, y ellas tajan
como espadas
para expresar a todo el mundo cordilleras de palabras,
movimientos sin tregua que cantan
en su propia voz castellana:

La Ribera, el Alfoz de Burgos y la Tierra de Arlanza,
el Alto Campoo, el Cerrato y La Montaña,
la comarca de la Costa, la de Trasmiera y el Besaya,
la Tierra de Cameros y la Rioja Alta y Baja,
la Comunidad de Sepúlveda, la Tierra de Cuéllar y la Tierra de Pedraza,
el Campo de Gómara, la comarca de Almazán y la Tierra de Ágreda,
la Tierra de Campos, la Campiña del Pisuerga, el Campo de Peñafiel, la Moraña,
la Campiña del Pisuerga, el Campo de Peñafiel, la Moraña,
la Sierra de San Vicente, Oropesa y la Sagra,
la Alcarria, la Manchuela y la Serranía Alta,
la Campiña del Henares y la Sierra de Guadalajara…
quieren ser lo que han sido desde que así las nombraran
¡agua
de la misma fuente que mana
fluidos nombres de comarcas!,
¡y quieren tener en Castilla su forma de ser España!

V. Coda. Esta Castilla ya, al menos, esta Castilla queremos

¡Bastaría con tan poco, con tan poco ya asentara
el respeto que se debe a tan gran fuente de España!
Con un Gesto, un Reconocimiento, un Órgano ya bastara,
con que la Cultura o el Deporte en algo se unificara.
¡Con que se diera esperanza!
Y que de una u otra forma el ámbito de Castilla hablara…

Así ya se preservara
lo que siempre ha sido. Es hoy. ¡Y también será mañana!

Del libro “Castilla, este canto es tu canto. Parte I: La Historia, la Literatura, el Futuro”

Poema XLIII: Canción de siega del siglo XXI
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Recogemos aquí el 43º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección lírica dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Canción de siega del siglo XXI

(Cosechando trigo en Usanos, 2014)

A Benjamín Marián de Diego

Llegó la cosechadora
para peinar a los trigos,
apenas el alba aurora
busca a los granos, amigos.

En cambio tallos ignora,
los considera enemigos,
se los traga y los devora:
ha abierto ya los postigos.

Campos cálidos de trigo,
rayas doradas de estío.
La peinadora de espigas
cortante muestra sonrisa.

El molinete levanta,
de otro nombre molinillo.
Pero artilugio adelanta
con muy agudo cuchillo.

Pronto hará la trilla el trillo

En pos viene de la planta
que luce color amarillo,
al filo y ritmo que canta
pronto hará la trilla el trillo.

Las hebras que surte tierra,
como los cabellos de oro,
dentro de poco ya fueran
con un tamaño más corto.

Porque peine, peine, peine
porta la cosechadora,
porque reine, reine, reine
su cuchilla cortadora,

Antes, molino despeine,
con su tabla dobladora,
tallo, que acero repeine:
de espiga lo desamora.

El sol es canicular.
¡Más que se aplana el trigal
cuando le mesa cabellos,
recién levantado del sueño!

La máquina segadora
guedeja que toma triza,
a la espiga desamora
según por ella desliza.

Sea para ello vasallo
del filo de su cuchilla
el duro cañón del tallo
del que la espiga es la orilla.

Sólo brotan ya del suelo
unos mechones de caña,
que han quedado en desconsuelo:
rastrojos de corta espada.

Trigales y más trigales que van doblando su cuerpo

Trigales y más trigales,
que van doblando su cuerpo,
uno tras otro sus calles
van domando sus cabellos.

Una vez que ya están dentro
de fagocitante máquina
los tan móviles cuchillos
los cortan y ya separan

paja respecto de granos,
que sinfines acarrean
a depositar lozanos
en tolvas de grano llenas.

Después irán a remolques
que junto a máquina vienen;
de remolques a graneros,
que con el grano se llenen.

A dar de comer al mundo
luego, porque es la semilla
sustento de Humanidad
y alma rubia de Castilla.

Servirá a paliar el hambre
y a la tierra, a poco, en siembra,
que es una mujer muy hembra
brotará nueva pelambre.

Copyright © Juan Pablo Mañueco Martínez
Derechos de reproducción reservados

Castilla

Poemas a Castilla, de Toledo a Santoña

Poema XVI: Soneto en espejo a la catedral de Toledo
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Recogemos aquí el 16º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Soneto en espejo a la catedral de Toledo

A Ángel Vegas y Gustavo García Pérez, amigos, y a los diez campaneros de la “Gorda” de Toledo, que nos obsequiaron con esta despedida tan mágica como emotiva

Con tantos siglos como lleva estando
Toledo regia y cimera en su otero,
hemos sentido ímpetu montañero
de escalar el templo que San Fernando

erigió en el siglo trece, evocando
que en vida y ruta somos pasajeros.
Vinimos a la torre, campaneros,
tras “la Gorda” o San Eugenio. Sonando,

nos ha enseñado el cielo toledano
y al santo, sorprendido y despertado.
Torre cuyas tres coronas en tiara

su escalinata nuestro paso ya bajara.
Sensación de arbotante visitado
y octogonal planta dejó en la mano…

* * *

Mas no toda la seo es su campano,
ni la custodia de Arfe, tan nombrado,
en que columnas y ángeles tallara.

Sólo el retablo mayor se llevara
tiempo muy largo y lento y no sobrado.
Más… el Transparente aun, del sol hermano.

La sala del Cabildo está pintando
Juan borgoñés, por orden de Cisneros,
y uno tras otro obispos compañeros
su cruz y púrpura quedan llevando.

La casulla a Ildefonso otorgando
premia María a su fiel caballero.
Al salir por la puerta es altanero
el adiós campanil que está sonando.

* * *

O la Gorda se voltea de adentro,
o son siete sastres y un zapatero
que afirma la leyenda viven dentro,
junto a la campanera y el campanero.

Aunque en día risueño y milagrero
tal vez San Eugenio sea epicentro
del galante tañido bullanguero.
Que pronto volveremos a su encuentro
a todos la noticia les tranfiero.
Mas ahora, en Toledo, voy al centro,

aunque apenas al marchar me concentro
por escuchar tañer tan campanero
de la Gorda y los diez que viven dentro.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Himno a Castilla
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Recogemos aquí el ‘Himno a Castilla” compuesto por el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Himno a Castilla

¡Sal a la calle, Castilla,
a proclamar la esperanza!
¡Madre nutricia frondosa,
recobrarás tu pujanza!

En cinco partes partida
quieren talarte las alas,
pero el fuego de tu yesca
se inflamará en nuevas llamas.

Han aventado tu cuerpo
como una res troceada,
han aventado tu cuerpo
¡No podrán talar tu alma!

Lo que se sabe de un todo
cuestión de tiempo es que arda,
todas tus partes, Castilla,
retornarán a tu barda.

¡Sal a la calle, Castilla,
a proclamar la esperanza!
¡Madre nutricia frondosa,
recobrarás tu pujanza!

Desde la bárdula Castro
te abrazaste a La Montaña
para levantar castillos
y sentirte castellana.

En Burgos ya te erigiste
en gótica hilera larga.
A Logroño le llevaste
tus neveros de linfa alba

y el dulce son de tu lengua
mitad ibera y romana.
Del Duero fuiste a beber
en su ballesta soriana

y en Ávila y Segovia
libaste de sus fontanas,
Valladolid y Palencia
te dieron su espuma blanca.

Cruzaste por la Transierra
a Madrid, Guadalajara,
Toledo alcor, Cuenca en risco,
Campo en Montiel y La Mancha,

Ciudad Real y Los Montes
Alcaraz y Calatrava.
¡Levántate, iza, y, erguida,
pon con otras tu palabra,

que todas las tierras, todas,
tener voz han en España!
Castilla, muéstrate bella,
satisfecha de tu habla.

¡Que suene fuerte y sonora
tu palabra castellana,
clamando por ser ya libre
y por no sentirse esclava!

¡No le faltará a esta tierra
ni alto cielo ni semilla,
que en raíz de fértil sierra
plantó su casta Castilla!

¡Salid, salid a la calle,
a proclamar la esperanza!
¡Madre nutricia, Castilla,
recobrarás tu pujanza!

¡No le faltará a esta tierra
ni alto cielo ni semilla,
que en raíz de fértil sierra
plantó su casta Castilla!

Castilla, muéstrale a todos
la hermosura de tu casa.
Que ilumine tu belleza
la antorcha que nos abraza.

Somos nosotros, Castilla,
los que iniciamos la marcha,
que nos retorne a tus brazos,
nos reponga a tu morada.

¡Salid, salid a la calle,
a proclamar la esperanza!
¡Madre nutricia, Castilla,
recobrarás tu pujanza!

¡Erguid alta la cabeza!
¡Cruzad la calle en alianza!
¡Ved de nuevo cómo empieza
Castilla a ser la que avanza!

¡Ved que viene sin tardanza
y que aflora primavera
a la tierra comunera
de Castilla al fin entera!

Madre nutricia, en tu savia
vibra otra vez la confianza
si enarbolamos la lanza
en que ondea la esperanza.

Dejarás pronto de ser
como una res troceada.
y serán agua pasada
quienes cercenan tus ramas.

¡Sed Castilla! Que no se hierra
ni a cultura ni a la entraña,
y entre las otras de España
tendrá futuro esta tierra!

¡Salid, salid a la calle,
a proclamar la esperanza!
¡Madre nutricia, Castilla,
recobrarás tu pujanza!

Copyrigth © Juan Pablo Mañueco
Derechos de reproducción reservados

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XVII: Ávila
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Recogemos aquí el 17º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Ávila

A Claudio Sánchez Albornoz, maestro de castellanía y de humanidad

Ávila en vilo vela tras la bruma,
que en foco cruzo y amor a cada piedra,
vuelo trae de almenas que son hiedra
y canto quieto en que mi tiempo esfuma.

Por solada ruta que suena y suma
siglos, ser soy que empiedra
huella suya en que medra
mi senda joven, que hoy la noche ahúma.

Hemos cumplido años, Ávila, y asuma
que quien te visitó con fuerza clara
y esbozo y trama y ofrendas en la mente

hoy vano es quiera seguir tu corriente.
Te sentó mejor tiempo que pasara.
Lucirás tras la niebla. Yo, en tu bruma.

Pero si vivo, risueño y dichoso
fue aquel joven de recorrerte brioso,
también hoy, al intuirte entre focos y tu poso.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XVIII: Cuenca
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Recogemos aquí el 18º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Cuenca

Entre imposibles cosas que en natura
alargan su figura,
la sobre Huécar locura
a la que el río arrullos le murmura,

ésta que en Cuenca a la roca arco le hace,
por ti más la abrace,
pues piedra me procura
recuerdo tuyo y a tu amor cerradura.

Bella Cuenca fue sin duda aventura
tan grata, amable y pura
que aún en su recuerdo crece y nace
formidable ventura

del tiempo que allí ambos fuimos. Y enlace
roca, arco, casa dura
con la floresta verde y con la altura
que si hacia el cielo apunta

y con el azul ya parece junta,
a la hoz a que asoma
no la vista desploma:
siega ojo a hoz. Y a sí se ve, en su estructura.

Poema XIX: Colores castellanos, desde Usanos
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Recogemos aquí el 19º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Colores castellanos, desde Usanos

A Cristina de Diego y Benjamín Marián
A la propia Castilla, cuya imagen se tardará mucho en desvincular de los tópicos del 98

Viajero bajo el mar claro de nubes,
prendido entre montes blancos flotantes,
prendado entre alcor y otero verdeantes,
viendo que a mí también vuelas y subes,

sintiendo aroma de arboladas uves,
notando, en infinito azul, colgantes
níveos ir soñando ser brillantes,
creyendo en albar gasa ver querubes,

mirando cande nieve en sierra alzada,
bermeja tierra en dehesa no labrada
y negras rayas de lluvia alejada,

la alegría y dicha vi, aquí la tuve,
en Campiña de Usanos
al cielo alcé las manos,
y tú, y ella y ésta mi tierra incube,

si me faltan aquellos grises montes lejanos
o tu verdor, sereno azul y el albor cercanos
al lugar de donde le tomo el color a Usanos.

Poema XX: Sirena de Santoña
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Recogemos aquí el 20º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Sirena de Santoña

Relatan que la sirena
si canta entre la tormenta
es porque bonanza buena
en su corazón presienta.

En cambio sirena gime
en medio de la bonanza,
porque siente que aproxime
temporal hasta su danza.

¿Qué pasará si bonanza
no vive nunca en mi vida?
Que perderé la esperanza
de una canción no gemida.

Si mi canción siempre canta
no es porque tenga alegría,
sino que siente tormenta
noche a noche y día a día.

No digáis, aunque gemía
que estoy en paz y en alianza,
porque a la sirena mía
no va a llegar la bonanza.

Así que soy lo contrario
del canto de la sirena,
que en su acento solitario
llora al reír, ríe en pena.

Yo siempre gimo en mi ola
no por la bonanza plena,
sino porque siento sola
y en mi adentro a la sirena.

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Cinco poemas nuevos a Castilla

Poema XI: A Villanueva de los Infantes, donde vence a la muerte Quevedo
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Recogemos aquí el 11º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

A Villanueva de los Infantes, donde vence a la muerte Quevedo

Esta inmensa mole a Andrés Santo alzada
en lado de Mayor Plaza infanteña
sepulcro es a una cumbre madrileña
y eterna de sus huesos la morada.

La villa es bella, esbelta y balconada.
Mantuvo con Montiel guerra enriqueña
hasta ganar la lid y quedar dueña
del Campo y la comarca ya citada.

Mas si bella es plaza e iglesia es sagrada,
tumba también tesora la alta altura
suma en lengua castellana y la hondura
máxima en ingenio humano gustada.

Memoria y llama eterna en ti sembrada,
Francisco de Quevedo, sigue pura
para siempre, portando tu figura,

pues basta poner vista en esta grada
que asciende hasta el cielo tras la lectura
de tu obra, y sentir fuego en la mirada.

Sólo deslumbrante pluma gloriosa
de tu cuerpo aquí murió y hoy reposa.
No tu alma que nunca se vio más viva,

ni verso ni prosa aun más hermosa
más ácida, cruenta, dura y deliciosa.
A todo aquel que tu ingenio perciba

da vida tu voz fuerte y poderosa.
Por encima del tiempo pulcra brilla
tu sinfonía amante del habla de Castilla.

Como tú la defendiste y por patria la tuviste
a ella, por ella y en ella por fin ya te volviste
para con ella y su lengua reinar desde una estrella.
Cualquiera, de ambos, vea, note y afirme su firme huella.

Poema XII: Romance de la fuente mía y nuestra (Ossa de Montiel, Albacete)
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Recogemos aquí el 12º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Romance de la fuente mía y nuestra (Ossa de Montiel, Albacete)

“En Castilla, hay un castillo
que se llama Rocafrida.
Al castillo llaman roca
y a la fonte llaman frida”.

En el término está de Ossa
de Montiel, a Albacete huida
esta tierra y roca fluida
de la fuente fría esposa.

Castillo donde la hermosa
por nombre Rosaflorida,
desde la almena se olvida
de Lombardía brumosa
y de Francia, la garrida,
sus amores ya no cuida,

sino que asoma amorosa
por ver la fontana intuida
que a Montiel le da la vida
en tanta balsa ruidosa.

Eres tú, Rosaflorida,
y tu castillo en Castilla
la bella alfaguara hundida
que nos une a nuestra orilla.

Tú la dama que corriera
a abrazar Ossa y Ruidera.
Como el Guadiana, Castilla,
de hondo venero fluyera.

No habrá forma que muriera
una tierra que se anilla
a tan ancestral semilla
que Rosaflorida trajera.

No han de conseguir que muera,
tierra de casta es Castilla.
Resonará villa por villa
más allá de Ossa y Ruidera.

Mil veces vuelva Castilla
cual romance, que se ovilla
a un castillo de Castilla.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XIII: Usanos alborea de la tierra
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Recogemos aquí el 13º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Usanos alborea de la tierra

Vengas de norte o de oeste, almenada
torre de pronto de la tierra asoma,
inesperado tallo, leño o loma
por mano humana al alto cielo alzada.

Sorpresa indecible que, germinada,
brote una iglesia de la tierra roma.
Tras la torre, una villa entera aploma
del bajo, liso y hondo suelo aflorada.

Nazca el sol sólo, áureo, por oriente;
Usanos alborea… de la tierra
e ilumina el lugar que noche cierra.

Viniendo de este o sur, ya, así, se siente
el sol de la Asunción amanecida
donándoos su luz de aurora ascendida.

Por doquier, por tanto, un rayo de soles os recibe;
la estrella ardiente… en el subsuelo de Usanos vive.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XIV: Ampudia (Palencia), el tallo del trigo

Recogemos aquí el 14º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Ampudia (Palencia), el tallo del trigo

Si digo Palencia la Ampudia digo
que alza alcázar tras de Montealegre.
Tomo torre en Belmonte e igual integre
a castillero triduo en que me abrigo.

Tres breves castros transité contigo.
A Montealegre escalé pasillos
de rastrojales rectos amarillos.
A Belmonte, en sendas de campo amigo.

Pero Ampudia es mejor y más castillo,
sobre villa portalada encumbrado.
A ras de explanada huida… arma su brillo.

Por torres de barbacana en anillo,
salvo; y, por foso, del mundo apartado.
Ante él, montes de la fruta del trillo

bravo bastión observan, desde un prado.
Tú, a rondas balas del tallo del trigo
por verlo, a briosa altura, te has izado.

Resta sólo Manrique, por testigo
de pleno plano, al vuelo retratado,
de tallo, trigo, fruta y tú conmigo,
que este recinto plácido has colmado.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema XV: A la Universidad de Alcalá
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Recogemos aquí el 15º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

A la Universidad de Alcalá

Por encima del cordón franciscano,
un barbado Dios sacraliza el mundo
con redentora diestra y, más rotundo,
en la izquierda lo ase de su mano.

Más abajo del rostro del anciano,
águila se ve bifronte. En profundo
tributo al rey Carlos, de Gante oriundo,
nos muestra el agnus o toisón germano.

Asoman cuatro atlantes en humano
cortejo del escudo cisneriano,
con mármol sostenido y columnado.

Y más, como remate, por la puerta
conviene a ti y a mí se nos advierta,
pues el dintel ya lo hemos traspasado…

Castilla

Otros cinco poemas a Castilla

Poema VI: En San Vicente de la Barquera, muy tardíamente

Recogemos aquí el 6º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

En San Vicente de la Barquera, muy tardíamente

Paseamos los dos por la ribera
del mar Cantábrico que fríamente
nos saludaba muy tardíamente,
pues la noche ya caía, en San Vicente

de la Barquera,

cuando al pronto la villa marinera
comenzó a alumbrar impíamente
su silueta en conjunto corredera
y todos sus recodos de manera

que los llenó la vida fluidamente

en San Vicente
de la Barquera.

Lo alto del castillo y hasta las barcas
del puerto se asombraron de haber ardido
tan gloriosamente, y de haberse encendido

tan repentinamente
las teas
de San Vicente.

Y fue entonces cuando los dos, jerarcas
sobre el puente de la ciudad costera,
dictaminamos que ya hubiese sido

o incluso fuera
San Vicente de la Barquera
la última o la primera
la más antigua o la postrera

de las villas marítimas visitadas;
allí, en nosotros, había amanecido
la más perfecta de entre las halladas,

por la mano divina recreada,
para recorrerla en hora avanzada.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema VII: La felicidad estuvo con nosotros en Huete
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Recogemos aquí el 7º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

La felicidad estuvo con nosotros en Huete

A Sagrario y Jesús, amigos de Huete

Por Sagrario y Jesús, nombres cristianos,
a amplio alfoz de Huete, ciudad murada.
Su muro hemos cortado con la espada,
lid por justos amigos, casi hermanos.

De iglesia sin uso sacro, hortelanos:
prado, huerta de verdor, hierba no hollada,
tras tapia alta, en tallo, en riego, espigada,
que nos salva de la visión de humanos.

Huete, iglesia, muro…, salvos tres veces,
buenos amigos de Cuenca a la entrada…
¡Profese en esta iglesia sin dobleces

desde hoy!: Pastor en altar y en alada
hierba en pasto alto y verde tanto a veces.
¡Pazca en paz humana grey a Edén llegada!

Poema VIII: Soneto doble al bosque de La Huerce y sus danzantes
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Recogemos aquí el 8º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Soneto doble al bosque de La Huerce y sus danzantes

Mi alma peregrina viene hasta La Huerce,
paz busca, quietud quiere, ancla sosiego
en Sierra de Alto Rey, a la que llego.
Calma a natura y unión a bosque ejerce.

Encinar, robledal, pinar y alerce
placidez dan, tinta en madera y espliego.
Tronco amo, copa bebo, raíz riego.
Sólo beldad de bosque me coerce,

de modo que, a poco que yo me esfuerce,
surtidor de este sueño en lanzas firme
quedara erguido en goce convertido.

Deseo a tu calmo sonar asirme,
pues noto más tu urbana aura ceñirme
que de ciudad agreste el turbio ruido.

* * *

Sigilo esmeralda pronto dulzaina
corta al bosque, y seco toque de palos
topan danzantes que izan a intervalos
espada en leño, talada a su vaina.

Cada uno, dos bastones desenvaina
cortos. Con fajín grana, negros halos
visten. El tambor brinda sus regalos
al bregar de tantas tozas. No amaina.

Saltan hacia lo alto tirando tajos
que troncos contrarios al punto paran,
luego en las honduras buscan atajos
si espadas adversarias les dejaran.
Uno a uno, a dos, cuatro… Ocho, altos y bajos,
al final, vencedores, se abrazaran.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema IX: San Juan de los Reyes (Toledo)
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Recogemos aquí el 9º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

San Juan de los Reyes (Toledo)

No el centro toledano exactamente
sino encimando un reborde del Tajo,
San Juan desde los cielos bajó un gajo
que en los bellos del mundo siempre cuente.

Quien crea en la portada más se siente
el sosiego celeste aquí debajo
vea crucerías cuyo trabajo
es sostener estrellas suavemente.

Mas donde gloria cercana e inminente
se palpa ya, es en el isabelino
claustro flamígero que, como puente,

del huerto vegetal al repentino
cielo en puntas escala, siendo fuente
que indica a Dios por único camino.

Poema X: A la Plaza Mayor de Valladolid
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Recogemos aquí el 10º poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

A la Plaza Mayor de Valladolid

En la urbe y más al cabo de su plaza
permanecer gran tiempo es peligroso,
pues -aun siendo el recinto delicioso
y en donde el conde Ansúrez nos abraza-,

la piedra de belleza se disfraza
tanto, y de tan esbelto y armonioso
modo, que Elegancia halló allí el reposo,
cuanto la columnata se entrelaza.

No estar después allí fuese tortura,
pues el placer colmó tanto el sentido
que por volver ya pugna la dulzura

en cuanto se traspone el atrevido
vial que nos aleja afuera. Aunque dura
su fama eterna, sin lugar a olvido.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

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Cinco poemas a Castilla

Poema I: Bardulia que ahora llamamos Castilla

Recogemos aquí el primer poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Poema I: Bardulia que ahora llamamos Castilla

Las seductoras nubes de Fontibre
anuncian que Castilla está cambiando
según la orilla de Ebro va pasando
de Castilla condal a otra más libre.

Si aquí por Villarcayo es del calibre
de bárdula Castilla burgalesa,
es allí la Castilla montañesa…
Bardulia original que la equilibre.

Castilla en ambas márgenes del Ebro:
de lo mismo a lo mismo va arribando,
la amo en idioma igual y la requiebro.

De Castilla voy saliendo y voy entrando
por las verdosas aguas que celebro,
a cuya raíz vieja estoy clamando,

por cuya fuente ibera estoy llegando
y a cuya vieja historia me vertebro
como un manantial más del río Ebro.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema II: Al pie del Alcázar de Segovia

Recogemos aquí el segundo poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Poema II: Al pie del Alcázar de Segovia

Por el balcón de Eresma y de Clamores,
en la urbe segoviana y carmelita,
se ve cuanto el recuerdo necesita
para morir de amor y mal de amores.

La iglesia de Fuencisla son olores
de verdor recostado que medita
junto al descalzo Juan que nos recita
su “Noche Oscura” entre álamos cantores.

Y si ríos, santuario y monasterio
-ni el alcázar detrás-, bastante fuera…
restara por nombrar todo el misterio

de Segovia milenaria; y valiera
de sus calles cada una el magisterio
para declararle amor a ella entera.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema III: Castillo de Gormaz
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Recogemos aquí el tercer poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Poema III: Castillo de Gormaz

Esta fortaleza enorme y montaraz
frenó un siglo -sola- la Reconquista,
pues tanta tierra otrora antagonista
rinde que un siglo entero fue eficaz.

Después contuvo al moro africanista
de modo ya rotundo y contumaz,
para ser hoy arquitectura en paz.
Morada de aves y del viento arista.

Álzase aun más que el águila más alta,
la cual su plumaje entrena bajo ella
y de ahí bate, se impulsa y la asalta.

Inclusive el arcoiris se destella
soto el pétreo muro, que resalta
por sobre el colorido que atropella.

Y hasta diríase que nube y lluvia
son sirvientas vencidas de la roca,
porque así tanto cirros como pluvia
dimanan del Gormaz que las convoca.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema IV: Guardián de Hita
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Recogemos aquí el cuarto poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Poema IV: Guardián de Hita

Guardián he sido yo de la almenada
puerta altomedieval que ampara Hita,
formidable y guerrera, que milita
por las cónicas villas, inclinada.

Mi centinela guarda enamorada
por ti, castrense y cauta, quedó inscrita
en el zaguán frontero que transita…
adentro de la villa vigilada.

En su interior, también por ti, preservo
la Iglesia de San Pedro, sobre todo,
pues de ella guardo, cuido y me conservo

memoria tuya en el fuerte recodo
que sube hasta el castillo ayer superbo,
y hoy alerta también, mas de otro modo.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Poema V: Tu rostro en la portada (Oña en septiembre)
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Recogemos aquí el quinto poema que nos ha facilitado el escritor alcarreño Juan Pablo Mañueco de una colección de sonetos dedicada a Castilla.

Desde estas líneas queremos agradecer su inestimable colaboración para difundir la cultura y la dignidad de Castilla, en este caso en forma lírica.

Poema V: Tu rostro en la portada (Oña en septiembre)

En el septentrión de Burgos sueña Oña
su sueño gótico de apuntados arcos.
Monasterios e iglesias son los marcos
donde el tiempo que fue estío hoy otoña.

Se oyen sonar laúdes y zanfoñas
para nosotros dos, que como barcos
bogamos hasta aquí, solos y parcos,
tras del fervor condal que acá retoña.

Nadie hacía falta más, tú te sobrabas
para que el atrio de San Juan Bautista
se iluminara con tu faz risueña.

Y ni yo mismo sé si tú llevabas
la belleza al pórtico goticista
o la beldad del sitio era tu seña.

Juan Pablo Mañueco
(Madrid, 1954)
Licenciado en Filosofía y Letras, periodista y escritor

Castilla

Bibliografía y biografía de Juan Pablo Mañueco

Madrid, 1954

Mañueco.SanGinésAbril16

Juan Pablo Mañueco-Donde el Mundo se llama Guadalajara

Escritor y periodista español. A los tres meses de edad ya residía en Guadalajara, de donde es su familia materna. Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido la docencia de Lengua y Literatura Españolas, en diversos centros de Enseñanza Media de Guadalajara y de Madrid.

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Un vídeo de Castilla-La Mancha Media TV sobre los veinte libros publicados por Mañueco en 2017, lo que probablemente le convierten en el escritor más prolífico de los últimos años.

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0&feature=youtu.be

Como Periodista:

Como periodista, comenzó ejerciendo como redactor en “Guadalajara. Diario de la mañana” durante los años 1979 y 1980. Por su labor en este periódico, y más concretamente, por su reportaje “Castilla y León: 750 años de unidad”, obtuvo la Mención de Honor en el Premio “Provincia de Guadalajara” de Periodismo, 1981, otorgado por la Diputación Provincial de Guadalajara.

Al mismo tiempo, colaboraba con revistas informativas y culturales que surgieron en Castilla en los últimos años 70, al calor de la apertura aportada por la democracia. Entre ellas “El Pendón, quincenal de Castilla y León”. durante los años 1977 y 1978, y “Nuestra Castilla”, en los años 1978 y 1979. También fue colaborador de periódicos como “El Norte de Castilla”, de Valladolid, “La Gaceta Regional” de Salamanca”, “Diario de Cuenca” y “La Voz del Tajo”, de Talavera de la Reina.

Posteriormente, ha dirigido “La Crónica del Henares”, desde 1987 hasta 1992, “La Guía de Alcalá”, “La Guía de Turismo del Corredor del Henares y Guadalajara” (D.L.: GU-223-2004) y el “Anuario estadístico del Corredor del Henares” (D.L.: GU-204-98), entre 1997 y 2007. Asimismo, durante los años 2003 al 2008 mantuvo una columna semanal de opinión en las cabeceras alcarreñas “Guadalajara 2000” y “Nueva Alcarria”.

En la actualidad, escribe un artículo semanal en “GuadalajaraDiario.es”, bajo el título “Realismo simbólico para el mundo”.

En 2017 ha recibido el Premio de Periodismo Regional “Los Tres Grandes de 2016 (Cervantes, Cela y Buero Vallejo”, otorgado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por un trabajo periodístico que después se ha integrado exactamente para componer los primeros capítulos de la novela “La sombra del sol”.

Como editor:

Entre 1982 y 1985 fundó y dirigió la Editorial Riodelaire, especializada en la publicación de libros de temática castellana, desde el punto de vista histórico, autonómico, cultural, poético y literario. En ella publicaron textos autores como Claudio Sánchez-Albornoz, Gonzalo Martínez Díez, Jesús Torbado, Luis López Álvarez, Antonio Buero Vallejo, Ramón Carnicer, José Luis Martín y Julio Valdeón..

Como autor literario:

NOVELA:

* La sombra del sol. Historia del ingenioso escritor Miguel de Cervantes Saavedra, letrado en esta lengua.

Foto: Mañueco, con sus cuatro últimas novelas

La sombra del sol (360 páginas con Miguel de Cervantes Saavedra como personaje de la novela, que viaja junto a otras personas no menos sorprendentes, el hidalgo Alonso Quijano -absolutamente cuerdo, inteligente y agudo- y el cura seguntino Pedro Pérez, amante de las frases hechas, de los refranes y comunero encubierto y sigiloso en tiempos de Felipe III, hasta el punto de considerarse nieto ideológico del obispo comunero de Zamora, Antonio de Acuña: ejecutado por Carlos V setenta años antes)

“La sombra del sol”, a través de una entrevista con su autor

http://www.herreracasado.com/2017/04/29/charlando-de-literatura-por-la-calle-mayor-de-guadalajara/

Una posible fuente y antecedente del Quijote, desvelada en la novela y estudio literario “La sombra del sol” (2017), de Juan Pablo Mañueco, junto con otras cuestiones cervantinas y literarias.

Crítica literaria y entrevista al autor de “La sombra del sol”, a la que se califica desde el titular de “novelaza”.

http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2017/07/La-sombra-del-sol.html

Crítica de prensa de la novela y estudio histórico “La sombra del sol” (2017), a la que se califica desde el titular como “una novelaza”.

“El sol del amanecer. Los sueños” (2017), Segunda parte de “La sombra del sol”. Miguel de Cervantes, el hidalgo manchego Alonso Quijano y el cura seguntino Pedro Pérez prosiguen su viaje por Castilla y duermen en la Venta de Meco, donde tienen inquietantes y terroríficos sueños, que a menudo se transforman en pesadillas.

A la mañana siguiente, un heraldo trae a la Venta de Meco luctuosas noticias desde Guadalajara sobre la muerte del V duque de Infantado y VI marqués de Santillana, don Íñigo López de Mendoza, lo cual hace demudar el rostro del sacerdote Perdo Pérez, ya que veinte años atrás, cuando él era seminarista en Sigüenza, tuvo sus más y sus menos con la nueva VI duquesa del Infantado, Ana de Mendoza de la Vega y Luna.

-“San Francisco, papa. La acción del Espíritu”. Segunda parte de la trilogía “La conversión del papa Francisco”. Novela sobre los sucesos naturales y espirituales que sucedieron en la Ciudad del Vaticano, durante el cónclave de 2013, que dieron por resultado la elección del cardenal Bergoglio como Sumo Pontífice de la Iglesia católica, con el nombre de “Francisco”.

Viaje a la Alcarria, versión siglo XXI. (No uno, sino dos viajes a la Alcarria en la misma novela, y además completos: esto es, también a la Alcarria de Alcalá de Henares y a la de Cuenca).

“Castilla y el primer Villalar de 1976”, Prólogo de Miguel Delibes.

El viaje de cuatro muchachos a la conmemoración de Villalar de los Comuneros, el domingo 25 de abril de 1976, que estaba prohibida por el Gobierno y el pueblo tomado por la Guardia Civil por todos sus accesos.

¿Cómo se rompió el cerco policial? ¿Quiénes y cuántos consiguieron acceder a Villalar aquel día? ¿Qué ocurrió dentro de Villalar hasta que la Guardia Civil desalojó a los concentrados a punta de metralleta? ¿Dónde fueron los concentrados después, y dónde se celebró finalmente el acto reivindicativo?

Todo esto en una ágil novela “histórica”, vivida de primera mano por el autor, que se lee con suma facilidad y agrado. Sin complicaciones estilísticas. La obra más sencilla de leer de Mañueco, y con un prólogo impresionante de Miguel Delibes, que ha permanecido inédito durante décadas, por las razones que en el preámbulo se explican.

* La misma novela en libro digital Castilla y el primer Villalar de 1976 (2016). Prólogo de Miguel Delibes.

https://www.amazon.es/Castilla-primer-Villalar-1976-Prólogo-ebook/dp/B01GQPMCIK/

Castilla y el primer Villalar de 1976 grande

La Virgen de las Batallas (La Marina de Guerra castellana reconquista el sur de la península, el mar del Estrecho de Gibraltar y la taifa entera de Sevilla, en el siglo XIII, al mando del almirante Ramón Bonifaz, bajo la dirección personal del rey Fernando III el Santo).

MauecoVirgendelasBatallas

La novela de la Reconquista del valle del Guadalquivir por Fernando III el Santo, en el siglo XIII.

La “Virgen de las Batallas” es la pequeña talla en marfil de la Virgen que llevaba el rey Santo en la parte de atrás de su silla de montar, antes de entrar en batalla. Una flecha enemiga que destroza la imagen, pero evita que el rey sea alcanzado, hará que los acontecimientos experimenten un giro inesperado.

Después de la conquista sucesiva del Reino de Córdoba y del Reino de Jaén, Fernando III decide emprender la reconquista de la extensa taifa de Sevilla, cuyo territorio se extendía hasta el mar y estaba en alianza con la escuadra benimerina que, desde el norte de África, protegía las costas de la taifa sevillana.

– Viaje a Brihuega y las primera cincuenta castellanas (Continuación de “Viaje a la Alcarria”, desde el mismo lugar donde habían quedado físicamente los protagonistas, más cincuenta estrofas llamadas ´castellanas´ que en la parte final de este libro se incorporaran a la métrica española, presumiéndose ser su autor el personaje de la novela más insospechado)

* Viaje a la Alcarria, versión .siglo XXI (2016)

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Una versión enteramente distinta, propia del siglo XXI, del “Viaje a la Alcarria” al cumplirse los 70 años del efectuado por Camilo José Cela. En esta ocasión se realizan dos viajes a la Alcarria de Guadalajara, de Cuenca y de Madrid y, además, el libro incluye otras dos novelas independientes: la “Novela de Tórtola de Henares” y la “Novela de Torija”, con sentido propio.

La ruta descrita en esta novela, partiendo de Guadalajara capital, conoce dos finales distintos, uno retornando a Guadalajara capital desde Tendilla y otro entrando en la provincia de Madrid y finalizando el recorrido en la capital de la Alcarria madrileña, esto es, en Alcalá de Henares.

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Junto a los protagonistas humanos de la novela, hay dos protagonistas relevantes más, el automóvil “Alcarriante” dotado de unas cualidades especiales y un misterioso pasajero que les acompaña y que, poco después, se convertirá en el protagonista casi central de la novela.

* Viaje a Brihuega y las primeras cincuenta castellanas
(2016)

Segunda continuación de “Viaje a la Alcarria, versión .XXI” en donde los mismos protagonistas, el mismo día, continúan viaje hasta Brihuega”, además al final de la novela se publican primeras cincuenta estrofas en la inédita estrofa “castellana”

Viaje a Brihuega

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Comentario:

http://librosdeaache.blogspot.com.es/2016/08/y-ahora-un-viaje-brihuega.html

* Viaje por Guadalajara (2014).

ViajeporGuadalajara

Relata un viaje de doce horas de duración en un día de finales de agosto por la ciudad de Guadalajara, desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche.

La ruta por Guadalajara comienza a las puertas del palacio del Infantado y termina, al anochecer, en el Paseo de las Cruces, después de haber recorrido los principales monumentos y lugares de interés del centro de la ciudad, mientras personajes reales e imaginarios de la misma van saliendo al encuentro del visitante.

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La novela tiene partes en prosa, partes en verso y varias obras de teatro en su interior, así como escenas narradas con técnica cinematográfica.

Además cuenta con un larguísimo monólogo interior, en verso, que puede leerse por sí mismo. Consta de unos 4.500 versos en “octavas olas” o “coplas alcarreñas”, una nueva estrofa inédita que se estrena en este lugar

La novela presenta ciertas semejanzas con el “Ulises” de James Joyce. Supone la consolidación del “realismo simbólico”, estilo que en el que escribe Mañueco desde 2014.

Véase en internet más información sobre este estilo literario y las innovaciones, sobre todo en cuanto a nuevas estrofas, que aporta.

Sobre diez estrofas nuevas del realismo simbólico:

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2016/03/07/diez-nuevas-estrofas-del-realismo-simbolico-descripcion-y-ejemplos/

Sobre la estrofa “castellana”:

http://www.aache.com/alcarrians/manueco_estrofas.htm

* La conversión del papa Francisco: I. La ciudad de Dios.
(2015)

Manueco-La ciudad de DiosPortadaSola

El momento en que el cardenal Bergoglio llega a la Ciudad del Vaticano (“la Ciudad de Dios”), sumido en un mar de profundas dudas espirituales, y de esta manera entra en el cónclave, de donde sale convertido en papa Francisco.

Un sacerdote español, que le acompaña como asistente, Pablo Abad Santacruz, asistirá asombrado a las cuestiones que le plantea el cardenal Bergoglio y, finalmente, tendrá mucho que ver en la aceptación por parte del cardenal del nuevo destino para el que se le requiere.

La novela puede leerse en varias formas con distintos sentidos, según el orden de los capítulos que se emprenda y se siga, con perspectivas distintas de los personajes y de sus motivaciones, en cada caso. Incluso puede seguirse a través de capítulos solamente en prosa o solamente a través de capítulos narrativos rimados.

A causa de su técnica narrativa, con diferentes posibilidades de lectura, recuerda en ocasiones a “Rayuela” de Julio Cortázar.

Incluye una Historia de la colina del Vaticano desde antes de Cristo y una Historia del cristianismo desde Constantino I a nuestros días.

* Conversación ante San Ginés (2016)

Versión digital de una de las partes independientes (con sentido propio) que aparecen en la novela en papel “Viaje por Guadalajara”.

Un sacerdote y un transeúnte conversan de todo lo divino y casi todo lo humano ante la Iglesia de San Ginés, de Guadalajara.

https://www.amazon.es/Conversación-ante-Ginés-Pablo-Mañueco-ebook/dp/B01BIDRLGI/

Conversación ante San Ginés

* La novela de Tórtola de Henares (2016) Una especie de “Cuéntame” que narra la evolución de España desde los ojos de un niño durante los años 50, 60 y primeros 70, desde la perspectivas de Guadalajara y Tórtola de Henares.

https://www.amazon.es/novela-Tórtola-Henares-subdesarrollo-económico-ebook/dp/B01IYE8VCM/

Tórtola-Portada Tórtola de Henares

* Soberano don Nadie (2006)

Una novela simbólica sobre las potestades que acompañan a un ciudadano de nuestros días.

TEATRO:

* Con Machado, esperando a Prometeo (2015)

Machado

Recoge simplificadamente la necesidad de un 4º Poder político permanente, no del Estado, sino de la Sociedad: el Poder Social.

Única forma de que la Sociedad tenga algún poder activo a su servicio veraz y única forma de luchar eficazmente contra la corrupción, que seguirá siendo incontenible en la vida pública sin él.

Por otra parte, la acción que sucede sobre el escenario es doble:

A/ Un debate entre Antonio Machado y Gerardo Diego sobre España y Castilla en el siglo XX que ocurre en el cementerio de Collioure. En el debate participan también personajes como Francisco de Quevedo, Miguel de Cervantes, Claudio Sánchez-Albornoz y Julio Senador Gómez.

B/ Dos personajes, llamados Gerardo y el Intruso, que esperan anhelantemente la llegada de un tercer personaje, Prometeo, que tiene anunciada su llegada a ese mismo lugar.

En esta acción narrativa se apreciará la influencia, incluso en el gerundio del título, de “Esperando a Godot”, de Samuel Beckett.

La diferencia principal, en este caso, es que Godot/Prometeo sí acude a la cita.

Finalmente, intercalada en la acción aparecen cuatro entremeses al modo cervantino relacionados con el tema de Castilla y su distinta valoración por diferentes autores.

Nueva versión simplificada de esta obra de teatro: “La comedia de la Nueva y Vieja política o Esperando a Prometeo”

La acción descrita anteriormente, pero simplificando su argumento, y convirtiéndola decididamente en una delirante comedia, a lo cual se presta ciertamente la situación política actual.

Cuatro entremeses al modo de Cervantes. Libro digital

LibroEntremesesCervantes

https://www.amazon.es/Cuatro-entremeses-al-modo-Cervantes-ebook/dp/B01HDOF4DI/

POESÍA:

* Cantil de Cantos. Poemas Ejemplares. Quince tomos, cada uno en una estrofa inédita en la métrica universal, de unos mil versos cada uno que ejemplifican dicha nueva estrofa. Aache Editorial.

* Claridad que surge del agua (Premio Internacional de Poesía “Provincia de Guadalajara, 1977)

* Cancionero y Romancero de la Alcarria (Premio Internacional de Poesía “Provincia de Guadalajara, 1981)

* Guadalajara, te doy mi palabra (2014)

* Castilla, este canto es tu canto. Parte I. La Historia, la Literatura, el Futuro. (2014)

Tres libros míos juntos

La Historia de Castilla, desde el siglo VIII hasta nuestros días, escrita en liras, la estrofa más excelsa de la métrica en español.

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* Castilla, este canto estu canto. Parte II. Las ciudades, los paisajes, los estilos. (2014)

Castilla, este canto es tu canto pequeña

Recorrido poético por las provincias y ciudades castellanas, y por los símbolos más representativos de su cultura, en distintas estrofas y tipos de versos.

* ¿Donde estáis los que solíais? (2014), publicado dentro de la novela “Viaje por Guadalajara” (2014)

* Cuarenta sonetos populares y cinco canciones diversas. (2014)

* España, mareas de tus tres mares (2015).

España, mareas de tus tres maresHispana

Un viaje por las costas españolas y portuguesas desde Hendaya hasta Colliure, donde se producirá un encuentro poético entre Antonio Machado y Gerardo Diego, reconciliándose las dos Españas que se enfrentaron en el siglo XX.

* Donde el Mundo se llama Guadalajara (2015)

DondeelMundosellamaGu

Poemas a cada una de las comarcas, ciudades y a muchas de las villas y pueblos de la provincia de Guadalajara, en estrofas nuevas bastantes de esas composiciones.

* Poema de la Caballada de Atienza, la luna en harina baila (2016)

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La Historia del enfrentamiento de Fernando II de León y de su sobrino, el rey niño, Alfonso VIII, durante la minoría de éste, durante el cual los arrieros atencinos urdieron una treta para romper el cerco de Atienza y sacar de sus murallas al niño, que todavía se recuerda cada año el domingo de Pentecostés.

Un largo poema lírico-épico con resonancias lorquianas.

Libro Poema de la Caballada de Atienza. La luna en harina baila

* La leyenda de la Noche de Ánimas de Guadalajara y otras leyendas de Mañueco (2016)

https://www.amazon.es/leyenda-Ánimas-Guadalajara-leyendas-Mañueco-ebook/dp/B01AH1ZIAI/

Un combate entre los caballeros del Temple, asentados en el castillo de Torija y los caballeros y la infantería de Guadalajara, enfrentados por cuestiones de lindes entre ambas jurisdicciones.

La batalla aún continúa inacabada y se reanuda en cada Noche de Ánimas, en que surgen de sus tumbas los caballeros que perdieron su vida en la batalla medieval.

Mañueco-LaLeyendadelaNochedeÁnimasPortada

* 25 villancicos nuevos y canciones religiosas de Mañueco. (2016). Prólogo de Atilano Rodríguez Martínez, obispo de Sigüenza-Guadalajara.

https://www.amazon.es/Villancicos-nuevos-Canciones-religiosas-Mañueco-ebook/dp/B01B9J6O0K/

Portada25VillancicosNuevos-Amazón

* Saetas a las Semanas Santas de España. (2016). Prólogo de José Ramón López de los Mozos.

Una colección de cuarenta y ocho saetas nuevas, pero de temática tradicional a los desfiles procesionales de las principales Semanas Santas de España: Castilla, Andalucía y una al menos a cada una de las regiones españolas.

Saetas a las Semanas Santas de España

La estrofa en la que van escritas estas saetas es inédita en la métrica española o universal: la castellana de arte menor.

* Canciones populares de España, Europa y América

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Treinta canciones populares de España, Francia, Gran Bretaña, USA, Cuba, México y Chile, versionadas literariamente conservando la música y entonación, pero variando las letras y dotándoles de un mayor contenido literario.

Canciones populares

Hojear el libro:

https://www.amazon.es/Canciones-populares-España-Europa-América-ebook/dp/B01JH3W67U/

ENSAYO

* El nacionalismo: una última oportunidad para Castilla (1980).

Artículos de prensa sobre el lugar de Castilla en la España autonómica.

* La emigración castellana en el siglo XX. (1983)

Datos y gráficos de la emigración castellana durante el siglo XX

* Castilla, manifiesto para su supervivencia, (1984), en colaboración con Gonzalo Martínez Díez, Ramón Carnicer, Demetrio Casado y Ramiro Cercós, que viene a ser el “Manifiesto Generacional de la Generación castellana de los 80”. ISBN 84-86132-07-X,

* Edición crítica y anotada de las “Novelas Ejemplares” de Miguel de Cervantes (1997), en 12 volúmenes, uno para cada novela ejemplar. ISBN 84-922655-7-4.

* La Democracia real (2004).

Sobre el 4º Poder político permanente, no del Estado, sino de la Sociedad: el Poder Social.

Única forma de que la Sociedad tenga algún poder activo a su servicio veraz y de luchar eficazmente contra la corrupción, que seguirá siendo incontenible sin él.
ISBN: 84-245-0981-1.

Antologías y libros colectivos

Además, su obra se recoge en las Antologías:

“Guadalajara en la Poesía” (Diputación de Guadalajara, 1981)
“Cien poetas de Castilla-La Mancha” (Patronato Municipal de Cultura de Guadalajara. Col. Avena Loca, 1986)
“Cien propuestas esenciales para conocer Guadalajara” (2016), junto con otros cincuenta autores y autoras.

Vídeos breves sobre sus libros y poemas:

* Sobre “Castilla, este canto es tu canto”, el Canto General de la Patria castellana:

https://www.youtube.com/watch?v=15lpAhVrJto&index=1&list=PLng9R-wAk7smooZ4eoEdJZYcuj8dyTOpm

https://www.youtube.com/watch?v=15lpAhVrJto

* Sobre “Donde el Mundo se llama Guadalajara”

Un vídeo demasiado corto sobre el que considero mi mejor libro de poesía (aunque tb tiene una representación teatral) Este otro enlace sí lleva a una explicación coherente del libro http://goo.gl/IXPYNs

https://www.facebook.com/aacheediciones/videos/10153664434519645/https://www.facebook.com/aacheediciones/videos/10153664434519645/

http://goo.gl/IXPYNs

* Sobre “Guadalajara, te doy mi palabra”, la variedad del paisaje castellano a través de las Sierras y los Ríos de Guadalajara:

https://youtu.be/U9Cu8w5wWCs

https://www.youtube.com/watch?v=U9Cu8w5wWCs&index=2&list=PLng9R-wAk7smooZ4eoEdJZYcuj8dyTOpm

* Elegía por Miguel Hernández, publicada en “Castilla, este canto es tu canto. Parte II”

https://www.youtube.com/watch?v=TYT5svQ4DfI

* Soneto alcarreño a la iglesia de San Nicolás de Guadalajara, del libro “Donde el Mundo se llama Guadalajara”

https://www.youtube.com/watch?v=qOAIAK_CkKU

* A la Pastrana Teresiana, y a la Santa de Ávila, del libro “Donde el Mundo se llama Guadalajara”

https://www.youtube.com/watch?v=D4eEa1B-swU

* Soneto alcarreño a la iglesia del Carmen de Guadalajara, del libro “Donde el Mundo se llama Guadalajara”

https://www.youtube.com/watch?v=e5r6VoRYLLI

Comentarios sobre sus últimas obras:

En AACHE Ediciones ha publicado varios poemarios, el primero titulado “Guadalajara, te doy mi palabra” en el que integra a lo largo de las 84 páginas del libro una serie de composiciones de metro clásico y asegurada rima, teniendo por protagonistas las cosas de esta provincia castellana: personajes como Alvar Fáñez de Minaya o la Princesa de Éboli; paisajes como los que conforman sus grandes ríos serranos; y patrimonio como el que emerge sobre los pueblos, villas y ciudades (Atienza, Sigüenza, Pastrana y Guadalajara).

Una aportación magnífica es el cántico general a la tierra patria, que puede considerarse el Canto General de la Patria Castellana, el titulado “Castilla, este canto es tu canto”, en dos gruesos tomos, en los que expone con belleza la historia literaria de Castilla y muchas composiciones en torno a la geografía, el arte, la historia, las comarcas, las ciudades, los personajes y un sin fin de composiciones que convierten a este libro, dividido en dos tomos, en uno de los puntales de la lírica castellana contemporánea.

Dos obras en un solo tomo conforman su “Viaje por Guadalajara”, en el que incluye una novela que tiene su lugar y su tiempo en la ciudad capital de la Alcarria, y en 2014, mientras que se complementa con un poemario que circula entre las páginas de la misma y que con el título de “¿Dónde estáis los que soliáis? ofrece un aluvión (son miles de versos) de ideas y reflexiones sobre a vida, la muerte y las personas.

Nos ofreció luego el libro de poemas titulado “Cuarenta Sonetos Populares y cinco canciones diversas” en el que expresa con claridad, honradez y galanura literarias, numerosas ideas y admiraciones: hay en ese libro poemas de amor, de historia y hasta un cántico al Real Madrid con motivo de haber ganado su décima Copa de Europa. Un artista de la palabra, Mañueco.

“Con Machado, esperando a Promteo”, una obra de 2015, es un acrisolado libro en el que drama, prosa y poesía se entremezclan para darnos razón de la literatura castellana del siglo XX, con una trama en torno a Antonio Machado y Gerardo Diego, en la que aparecen, imaginados todos en Coilloure junto a la tumba del poeta sevillano, una larga serie de personajes que expresan sus ideas en torno a la literatura, la política y el mundo actual.

En 2015 ha ofrecido tres nuevas obras, a cual más interesante. Es la primera un poemario amplio, muy trabajado, que titula “España, mareas de tus tres mares” en el que recorre las costas de Iberia y dedica espléndidos poemas a sus puertos, bahías y espactáculos naturales.

Es la segunda una novela histórica sazonada de poemas e imaginadas escenas en las que las tropas castellanas y la marina de Guerra de Castilla participan en la conquista de Sevilla: “La Virgen de las Batallas” es su título.

Y la tercera de las entregas de 2015, un apoteósico volumen de casi 400 páginas en el que Mañueco aborda, con brillantes, inspiración y una caudal inagotable de ideas, emociones y neologismos, la siempre dura y reconfortante tarea de describir y cantar a las tierras de Guadalajara. Lo hace magistralmente en “Donde el Mundo se llama Guadalajara”.

También en 2015 ha publicado la ambiciosa novela “La conversión del papa Francisco: la Ciudad de Dios”

Publicado por AACHE Ediciones

2016 ha supuesto su entrada en el mundo de la edición digital, donde ha alumbrado obras digitales como:

* Poema de la caballada de Atienza, la luna en harina baila.

* La leyenda de la Noche de Ánimas de Guadalajara y otras leyendas de Mañueco

* 25 villancicos nuevos y canciones religiosas de Mañueco. Prólogo de Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara.

* Conversación ante San Ginés (Novela)

ENLACE GENERAL PARA ADQUIRIR MUCHAS DE ESTAS OBRAS (en papel o digitales)

https://www.amazon.es/s/ref=sr_pg_1?rh=n%3A599364031%2Cp_27%3AJuan+Pablo+Ma%C3%B1ueco&ie=UTF8&qid=1457823106

PORTADAS DE ALGUNAS DE ESTAS OBRAS (en papel o digitales)

Conversación ante San Ginés

Libro Poema de la Caballada de Atienza. La luna en harina baila

Portada25VillancicosNuevos-Amazón

Mañueco-LaLeyendadelaNochedeÁnimasPortada

Machado

Man ueco_20 (7)

MañuecoVirgenBatallas

DondeelMundosellamaGu

Video sobre este libro: https://www.facebook.com/aacheediciones/videos/10153664434519645/

Reseña del mismo: http://goo.gl/IXPYNs

Mañueco4librosAnuncioInviernoNA

Viaje por Guadalajara

La ciudad de Dios-VariosLibros

Castilla y el primer Villalar de 1976 grande

Saetas a las Semanas Santas de España

Viaje_Alcarria_Manueco - copia (3)

LibroEntremesesCervantes

Mañueco-Comedia de la Vieja y Nueva Política

Críticas y reseñas literarias

Video de Castilla-La Mancha TV, entrevista a Mañueco

El vídeo de mi intervención en Castilla-La Mancha TV, el 4 de enero de 2017. Probablemente, el escritor más prolífico de los últimos años: Veinte libros en 2017.

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0&feature=youtu.be

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San Francisco, papa

Juan Pablo Mañueco: “San Francisco, papa. La acción del Espíritu“, novela. Tercera entrega de la trilogía “La conversión del papa Francisco” AACHE Ediciones. Guadalajara, 2017. 182 páginas. ISBN 978-84-17022-39-6. P.V.P.: 20 €.

Así comienza el autor a escribir su libro. Con estas palabras que revelan la dirección en que camina el libro. Por él surgen sorpresas, meditaciones y aventuras, con mucho de poesía revelada, y en el fondo un enorme homenaje a la figura del papa Francisco, que, aún hoy, rige la Iglesia:

“Sabrán quienes hayan leído el primer volumen de este relato, “La Ciudad de Dios”, que mi nombre es Pablo Abad Santacruz y que fui asistente personal del cardenal Jorge Mario Bergoglio en el cónclave de marzo de 2013, en donde resultó elegido papa de la Iglesia católica, con el nombre de Francisco.

Ahora que el siervo de los siervos de Dios, S.S. el papa Francisco, ha fallecido, deseo hacer públicas algunas revelaciones que él mismo me confió durante el cónclave de aquel año, para que fueran desveladas después de su fallecimiento. Y no antes.

Lo hago precisamente en este escrito, en el informe particular que me ha pedido la “Congregación para la Causa de los Santos”, dentro del procedimiento que se ha abierto para la beatificación del papa Francisco… Este es el testimonio que remito a los relatores de su causa.

Durante años, he guardado estas confidencias, como lo que fueron, secretos de amistad y de camaradería y algunos secretos de confesión de un cardenal inquieto, nervioso y agobiado, el cual se iba a enfrentar a un destino que no deseaba”.

Pero en esta oferta de misterios que surgirán tras la muerte del actual papa, y que pudieran en su día llegar a elevarle a los altares, subyace el interés del autor por alzar un consumado edificio poético en el que –mezclados autores, intenciones y estilos- se trata de ensalzar lo mejor del ser humano, sus virtudes y esfuerzos, sus anhelos hondos y su segura salvación.

Esta obra de Juan Pablo Mañueco, que bajo el título de “La conversión del papa Francisco” completa una trilogía, se abrió en 2015 con la obra “La ciudad de Dios”, en la que Jorge Bergoglio llegaba a Roma desde Buenos Aires a participar en un cónclave del que saldría Pontífice sumo.

Siguió con el libro “Los versos del Cardenal”, incluido como volumen IX en la gran colección de poesías en estrofas inéditas “Cantil de Cantos”, y acaba ahora con este “San Francisco, papa”. La genialidad (y el alcarreñismo) de la obra consiste en la intervención de un sacerdote de Guadalajara, Pablo Abad, que va recogiendo los poemas que el cardenal escribe, y aportando él otros nuevos. En esa catarata de poesía va entremezclándose el fragor de una intensa visión interior, que transforma a un hombre, honrado y sencillo, en Cardenal primero, en elector después, en Papa a continuación, y en santo finalmente.

http://aache.com/una-profecia-poetica-literaria/

Críticas y reseñas literarias, Novelas

Fotos TV Castilla-La Mancha, Mañueco

Juan Pablo Mañueco, grabado por TV Castilla la Mancha Media 2-1-18-

Mañueco con la novela “La sombra del sol”

Mañueco, con uno de sus veinte libros publicados en el año 2017.

Mañueco con los veinte libros de narrativa, poesía y teatro publicados en 2017.

Mañueco con la novela “La sombra del sol” Premio Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

Críticas y reseñas literarias

La cabalgata de Reyes y Reinas (poema a lo Gloria Fuertes)

LOS DROMEDARIOS
DE LA CABALGATA DE REYES Y REINAS

de la serie de libros “Cantil de Cantos, XIV”. “Abecedario Imaginario” El último de los que aparecen en la serie.

I. Distinguiendo

Camello, camello bello,
con dos jorobas si vas.
El pelo de tu cabello
es color del arenal.

Dromedario, igual de bello,
una joroba nada más.
Eres también un camello
del color del arenal.

II. Dádivas, dádivas

Dádivas trae el dromedario
porque viene en son de paz.
Dádivas trajo el legendario
camello de la estrella fugaz.

Montura en el calendario
del rey Melchor y el rey Gaspar,
que vienen al santuario,
igual que el rey Baltasar.

¡Tres reyes en dromedario
nos vienen a regalar,
algunas regalos mágicos
y sobre todo la paz!

¡Bienvenidos, dromedarios,
enero ya va a llegar,
cargaditos de regalos
a cerrar la Navidad!

La arena no os ciega los ojos
porque los sabéis cerrar,
con unas pestañas largas
que no la dejan pasar.

Pero el pelaje es de arena,
¡nadie lo puede dudar,
que el desierto aún resuena
en vuestro color vivaz!

III. Vienen las reinas magas de enero

Aquí trae el paje Melchor
de las riendas a un camello.
Melchor es el paje mayor
que primero vio el destello.

-(Todos) ¿Ahora es un paje Melchor?
¡Sí, señor! ¡Sí, señor! ¡Sí, señora!
Que ahora se ha descubierto
que la reina era Melchora.

-Aquí trae el paje Gaspar
de las riendas a un camello.
Gaspar es el paje de atrás
que sigue al paje primero.

-(Todos) ¿Ahora es un paje Gaspar?
¡Sí, señor! ¡Sí, señor! ¿Cosa rara?
Que ahora se ha descubierto
que la reina era Gaspara.

-Aquí trae el paje Baltasar
de las riendas un camello,
que en esto del viajar
se va dejando el resuello.

-(Todos) ¿Ahora es un paje Baltasar?
¡Sí, señor! ¡Sí, señor! ¿Qué pasara?
Que ahora se ha descubierto
que la reina es Baltasara

Sin categoría, Versos populares (para quienes no les gustan los versos)