Alta cultura navega por la Baja Edad Media

Alta cultura navega
por la Baja Edad Media

OPTA AL PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “CIUDAD DE MELILLA” 2018 (España)

Autor: Juan Pablo Mañueco

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ÍNDICE

SEGUIDILLAS DE PEDRO DE ESTOPIÑÁN Y VIRUÉS EN LA TOMA DE MELILLA (1497)

I. Los barcos avistan Melilla
II. Melilla, la ciudad blanca
III. Dentro de Melilla
IV. La vuelta de Estopiñán a la Península y retorno a Melilla (1498)
V. El desembarco completo

EL DESEMBARCO EN MELILLA

I. El Mester de Clerecía (siglo XIII). Toma, Berceo sacro, un vaso de buen vino allá en el cielo……..
Gonzalo de Berceo…………..
Poema de Fernán González……………
Rumbo a Sevilla……….
Alfonso X el Sabio………………
Toledo marca la norma del idioma castellano……….
La Universidad de Salamanca……………..
II. Lírica y Didáctica (siglo XIV). Hita, Ayala, don Juan Manuel, el Romancero…………..
Juan Ruiz, arcipreste de Hita………..
Canciller Pero López de Ayala………..
Don Juan Manuel…………..
El Romancero Viejo…………….
La Lírica popular…………….
La Lírica culta……………….
III. El Pre-renacimiento (siglo XV) La madurez de la lengua y la literatura en el cambio de siglos………….
El marqués de Santillana………….
Juan de Mena……………………
Jorge Manrique………………….
La Lírica cancioneril del cuatrocientos………….
Novela sentimental……………….
Novela de caballerías…………….
La Historia en prosa…………..
El Teatro……………….
La Celestina……………..
La Gramática castellana……………
Parten naos cargadas de idioma castellano……..
Plegarias últimas y respuesta de los océanos…
En el horizonte surgen más y mayores cimas….

CODA DE BIENVENIDA A MELILLA A PEDRO DE ESTOPIÑÁN

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Seguidillas de Pedro de Estopiñán y Virués,
en la toma de Melilla (1497)

I. LOS BARCOS AVISTAN MELILLA


El mar de Alborán cruzan
embarcaciones.
Vienen sonando jarcias
y las canciones,
les acompañan olas
y humanos sones.
Marineras algunas
composiciones,
pescadoras las otras
del mar en borde.
Además que también
las aguas corten,
canciones militares
dichas por hombres.

En castillo de proa
-inquieto monte-,
Pedro de Estopiñán
mira horizonte.
Por detrás de él ya llegan
más españoles.
Bogan naos, carracas,
se escuchan voces…
Bogan las carabelas
de exploraciones.,,
Bogan muchas galeras,
naves mayores…

“¡Melilla!”, están diciendo
todas las voces.
“¡Melilla!, están cantando
sus corazones.
“Melilla” están clamando
velas mayores.
“Melilla” están llamando
velas menores.
Las velas cebaderas,
las anteriores.
Las velas de trinquete,
de viento un golpe.
La gran vela mayor,
grande cual torre.
Las velas de la gabia
aires recogen.
Las velas de mesana,
naves al borde.
Todas “Melilla” silban,
de torre a torre.
Todas “Melilla” dicen,
entre los soles.
Todas “Melilla” cantan
en sus colores.
Mientras las seguidillas
son sus pendones.
Mucho más que las mueven
remos en orden.
Aunque también sus bocas
muestran cañones.

II. MELILLA, LA CIUDAD BLANCA

Ahí aparece ya
la plaza blanca,
que señorea el norte,
norte de África,
adonde está trayendo
su parte España.
Su parte de cultura
bajan las aguas.
De la mar de Alborán
que sales mana,
sales de seguidilla
en sus palabras
trae marinería,
prendas del alma.
Cada nao y galera
también las baila,
espumas se les suben
de mar salada,
y las embarcaciones
alzan sus faldas.

III. DENTRO DE MELILLA

Pedro de Estopiñán,
al mediodía,
va dirigiendo naves
e infantería.
La caña del timón
hacia Melilla
llevando los caballos,
caballería,
y en un ingente número
carpintería
y un superior guarismo
de cantería
y de albañiles. ¡Pedro
no es flor de un día,
viene a quedarse España
fuerte en Melilla!
¡Quiere más reforzarla
el de Castilla,
a eso encaminan tantos
de Andalucía!

Cinco mil los infantes
hacia Melilla.
Más doscientos cincuenta,
caballería,
Tres para el dieciséis
aun todavía.
Pedro de Estopiñán
es cuando avista
playas de arena blanca
las de Melilla.
La ciudad ve y observa
casi vacía.
Su ejército –hacedores-
ocupan villa,
comienzan a reforzarla,
doblan rodilla.
Alzan más la murallas
le insuflan vida.
Construyen nuevas casas,
ciudad amiga.
Y así regresa Pedro
a la Península.

IV. VUELTA DE ESTOPIÑÁN A LA PENÍNSULA
Y RETORNO A MELILLA (1498)

Pero un año después
-noventa y ocho
años mil cuatrocientos-
un poderoso
ejército islamista,
cerca su coso.
Otra vez vuelve Pedro,
bélico el rostro.
Para los sitiadores
les causa asombro
estar entre dos fuegos
de truenos roncos…
Estar ellos en medio
ya sin apoyos.
Esta vez se persigue
-y con arrojo-
al sitiador ejército.
Puntos de apoyo
se establecen ya firmes
en fuerte modo.

V. EL DESEMBARCO COMPLETO

De Melilla, las playas
es lo que han visto,
las naves castellanas
bajan con ritmo.
Traen entre sus velas
suaves lirismos,
épicas consagradas
renacentismos,
del arte del teatro
ya el inicio,
con obras consagradas,
más otros libros:
caballería, amor,
y didactismos.
¡Mucha España que llega
con los marinos!
¡Veamos desembarco
de tantos libros!

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EL DESEMBARCO EN MELILLA

I. El Mester de Clerecía (Siglo XIII).
Toma, Berceo sacro, un vaso de buen vino allá en el cielo

Al llegar siglo trece,
las catorce sílabas cuenta y rima.
El castellano ofrece
ámbito y peso encima
por cobijar cuaderna monorrima.

“Mester traigo fermoso, non es de ioglaría
mester es sin pecado, ca es de clerezía,
fablar curso rimado, por la cuaderna vía,
a sílabas contadas, ca es grant maestría”…

…así estrofa segunda
dice en la anónima, amplia y vagabunda
obra que por “Libro de Alexandre” respondía,
dando la entrada a la “cuaderna vía”.

No entre clérigos o curas sólo estrofa cunda.
Culto noble, o judío culto, igual lo difunda:
¡el culto a los cuatro versos! Siglo XIII inunda
de catorce sílabas. Alejandrino funda.

Gonzalo de Berceo


Pero es después Berceo,
Gonzalo, el primer autor castellano
que da a su nombre empleo.
Y a cuaderna todo el grano
de su obra estética, en canto cristiano.

“Gonzalvo fue so nomne qui fizo est´ tractado,
en San Millán de Suso fue de niñez crïado;
natural de Verceo, ond´ Sant Millán fue nado
Dios guarde la su alma del poder del pecado”.

Y, aunque clérigo, llano
escribe el román Berceo, el riojano.

“Quiero fer una prosa en román paladino,
en la cual suele el pueblo fablar a su vecino;
ca non so tan letrado por fer otro latino.
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino”.

Toma, Berceo sacro,
un buen vaso de vino allá en el cielo,
de aquí lo mando y lacro.
Haga María, al vuelo
de cogerlo y entregarlo, otro milacro.

Poema de Fernán González

También la monorrima
en cuatro épicos versos consonantes,
hazañas aproxima
al resto de habitantes
de Fernán González… En elegantes

y patrióticos versos
a Castilla y a España, independientes,
de otros pueblos adversos.
Luchando todas gentes
con arrojo y denuedo, ¡tan valientes!

“Era Castilla la Vieja un puerto bien cerrado.
Non había más entrada de un solo forado.
Tuvieron castellanos el puerto bien guardado.
Porque de toda España eso hobo fincado”

Líneas más abajo,
de entre las diversas tierras de España,
autor no halla trabajo
en citar grande hazaña,
y gloria a quien tiene mejor entraña.

“Sobre todas las tierras, mejor es la Montaña.
De vacas e de ovejas non hay tierra tamaña”.

“Pero de toda España, Castilla es lo mejor,
porque fue de los otros el comienzo mayor;
guardando e teniendo siempre a su señor
quiso acrecentarla ansí el nuestro Criador”.

RUMBO A SEVILLA

Mucho ya ha progresado,
el idioma acopia verbos y anales
desde el primer condado
a los tiempos reales
de Fernandos, Sanchos, Alfonsos tales

como el Santo, tercero
de los Fernandos. León y Castilla
une en un reino entero.
Su Corona a Sevilla
por mar y río irá a besar su orilla.

Porque desde Laredo
Castro, Santander… ha tiempo que brilla
flotante sobre hayedo,
la roja maravilla
del castillo oro, en paño de Castilla.

Castellana marina
que protege el Cantábrico de ajenas
entradas de asesina
gente hasta sus arenas;
naves piratas, de peligros llenas.

Y ahora se encamina
hacia el sur, combatirá en el Estrecho
flota benimerina
que aprovisiona de pertrecho
la taifa de Sevilla.

Sevilla, anclada en su río,
empapada por luz riente,
bañándose en el rocío,
iluminada por duendes.

Sevilla, virgen tartesia.
Sevilla, vestal romana.
Sevilla, la visigoda.
Sevilla, hurí musulmana.

Sevilla, Fernando el Santo,
Sevilla, ya es quien te llama.
Sevilla, quiere que plantes,
Sevilla, piedras con alas.

Sevilla, iglesias y agujas,
Sevilla, vueltas en ramas,
que icen al cielo las preces
de una doncella cristiana.

Rosas de nata en ráfagas
los vientos portan,
buques, tiempo y las velas
que el aire sopla.

La flota cimbreante
virado ha
que está bajando costas
de Portugal.

Llevarán hasta Híspalis,
que hoy es Sevilla,
el romance y las coplas
por seguidillas.

Por tan gran cargamento
bailan las quillas,
las faldas se recogen
en aguas vivas.

Van rompiendo las olas
las blancas sayas,
los mascarones miran
y también bailan.

Y cuando seguidillas
las castellanas,
en Sevilla anclen, ¡canten
por sevillanas!

Bogando, bogando,
el romance que buscaba Sevilla
ya viene bajando.

Sevilla, la media luna
rota se acuesta,
luna de seguidillas
toca en la puerta.

Aun flota porta porte
que más importe,
quizá más importante
que tenga el hombre.

¡Que es carga que por sí habla,
glorioso faro,
y esa carga la nombro:
el castellano!

Bandera de Castilla
y León, el Guadalquivir remonta
hasta ganar Sevilla;
y su defensa afronta.
¡No africana, europea es ya su orilla!

Ramón Bonifaz, “ome
de Burgos” es el azul almirante
que la cadena rompe
de sus barcos delante,
Siempre ya de Sevilla quede amante.

ALFONSO X EL SABIO

En este siglo trece
la Escuela Traductores toledana
el idioma embellece.
La lengua castellana
suple en ciencia, historia y ley… a la romana.

Alfonso X, dual Sabio,
en galaica lírica y castellana
prosa. Confiere al labio
de Castilla la sana
opción de hilar… trama divina o humana.

“Astronómicas Tablas”
alfonsíes de arcanos celestiales
escribirán sus hablas;
de piedras minerales
Lapidario indica usos principales.

Le aportan nueva gloria
“fazer” la Estoria de España o la Grande
e General Estoria.
Ya el castellano blande
léxico a cuestión que se le demande.

La obra Siete Partidas,
o partes en que se halla fraccionada,
junta en leyes unidas
normas que, demasiadas,
en uno y otro texto iban divididas.

El Libro de los juegos
diversos de Axedrez, Tablas e Dados
alumbra con sus fuegos
de India y Persia tomados
a quienes entretienen tiempo y estados.

Y aún citar nos falta
la ficción Calila e Dimna llamada.
Sabiduría salta
de dos lobos, formada
por “exempla” morales, y narrada.

TOLEDO MARCA LA NORMA AL CASTELLANO

La lengua crece y emana.
Ya no es bárdula, condal ni menesa,
el Ebro al Duero imana
y el Tajo es quien sopesa:
¿Si hay duda? Triunfa norma toledana.

Es la obra íntima, expresa,
que establece el rey Sabio castellano:
la norma que sopesa,
sea uso toledano
el que resuelva conflicto profano

que surja en el romance
en que expertos y escritores crean
y tienen a su alcance,
tan pronto como vean
que existen discrepancias o las lean.

LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, EL ROMANCE SE ACERCA A LA UNIVERSIDAD

De tal manera ingresa
a ser ya entera lengua castellana.
Y, al poco, casi llegará a universitaria,
aunque aún no entre en sus aulas.

Si Alfonso, el rey octavo
de Castilla, Estudio General funda
en Palencia, con bravo
brío que en la profunda
del Trivium y el Caudrivium ciencia abunda…

Alfonso, el rey noveno
de León, cursa con el salmantino
Estudio, en sabios lleno…
Y Alfonso X -el sino
único de ambos reinos ya es destino-

considera algo ajeno
que compitan dos Estudios… El regio
apoyo y favor pleno
adjudica al Colegio
salmantino… El Papa obra el sortilegio

de darle la confianza
de otorgarle, por bula, el primer nombre
de Universitas… Fianza
que le adquiere renombre
mundial. En Europa sólo ella sombre.

El latín sigue siendo
verbo universitario… Mas romance
a los atrios está yendo.
A poco más que avance
su sapiencia… dará al latín alcance.

II. Lírica y Didáctica (Siglo XIV). Hita, Ayala, don Juan Manuel, el Romancero…

Por la Baja Edad Media
sube un tropel de nombres, que trabaja
porque la era intermedia
reste más la ventaja
del latín, cuyo yugo resquebraja.

Juan Ruiz, arcipreste de Hita

Cata por dónde llega,
montado a lomos de cuaderna vía,
un poeta que ruega
lo que él no requería
pues su inspiración basta a su porfía.

Juan Ruiz, por nombradía
“Johanne Roderici, archipresbítero
de Fita” y su osadía
sobrada en presbítero
que a Dios, Virgen, moza y clásico unía
en dulce melodía.

Deliciosa e ingenua, pícara y grave
según página y día.
Apena que se acabe
Libro de Buen Amor, escrito en clave.
por gracia y armonía

En clave y son divino:
“Dios Padre, Dios Fijo, Dios Spíritu Santo:
El que naçió de la Virgen esfuerzo nos dé tanto
que siempre lo loemos en prosa et en canto,
sea de nuestras almas cobertura et manto”.

En clave y son virgíneo:
“Santa María,
luz del día,
toda vía
tú me guía”.

En clave y son de pícaro:
“Como dise Aristóteles, cosa es verdadera,
el mundo por dos cosas trabaja: la primera,
por aver mantenençia; la otra era
por aver juntamiento con fembra plasentera”.

Juan Ruiz, de Hita arcipreste,
ingenio, perspicacia y maestría,
que nadie se moleste
si en la cuaderna vía
te reservo el trono de Sumo Preste.

Igual que, por su frescura y su valía,
con Berceo se geste
la otra cumbre de aquel tiempo y aquel día.

Como el juglar/juglares del Cid constituiría
rima que a los otros aseste
cota, cima, cúspide en el oficio de juglaría.

Contenido es tan vario
en este libro que todo compendio
quede por mal vicario,
y por un vilipendio,
cual si al libro lo mermase un incendio.

“Libro de Buen Amor”
nombran al libro,
y ya el propio epígrafe
fuese ladino,

puesto que en su interior
no hay un camino
por saber si el bueno es
el humano o divino.

Por la cuaderna vía
y demás rimas,
alma nos embelesan
las muy ladinas.

Ora su tono es serio,
ora festivo,
sin que su tono sea
definitivo.

Una autobiografía
da el hilo al libro,
pero también tal vida
algo es ficticio.

Amor tiene con varias,
breves mujeres,
de toda condición
son estos seres.

Una mora, una monja,
la panadera,
o la que vio rezando
que era una dueña.

Le ayuda en sus amores
una alcahueta:
es la Trotaconventos,
Urraca vieja.

Hay también colección
lista de enxiemplos
donde se moraliza
en cada cuento.

Disputan el autor
con el Amor
mostrando cual sea
galán mejor.

Y se narra también
de doña Endrina
historia y don Melón,
que mueve a risa.

Lucha entre don Carnal,
doña Cuaresma,
religiosa es parodia
cantar de gesta.

Composiciones líricas
y religiosas,
y también paródicas
de las canónicas.

A través de unos mil
y setecientos
floreados, amenos,
variados versos.

Libro bien complicado
de interpretar,
mejor es disfrutarlo
sin más ni más.

¡Como a Castilla,
que en toda ella
variedad brilla!

Canciller Pero López de Ayala

A caballo montado
el Canciller Pero López de Ayala
asoma su Rimado
de Palacio. Señala
los vicios de época que a toda iguala.

Fraude, engaño, falsía,
ambición, codicia, insidia, conjura,
infamia, hipocresía,
es vital aventura
de Corte de aquel tiempo y la futura.

Ningún hombre sin yerro
ve en Palacio, iglesia, convento o aldea
sino un mundo en destierro
donde el tiempo golpea
y ambición de todos revolotea.

“¿Dó están los muchos años que avemos durado,
en este mundo malo, mesquino e lacerado”.

Pecados mortales del clero también son señalados:

“Si estos son ministros, sonlo de Satanás,
ca nunca buenas obras, tú fazer los verás.
Gran cabaña de fijos siempre les fallarás
derredor de su fuego: que nunca allí cabrás”.

Los reinados historia
de Pedro, Enrique, Juan y de otro Enrique
el vasco de Vitoria…
Cuestión que signifique
que, en romance, memoria ya radique.

Don Juan Manuel

De cuna aún más alta
don Juan Manuel, nieto del rey Fernando,
sobrino que resalta
de Alfonso X. Prosando
el Libro de los estados va dando

su visión ideal
de la sociedad, según la razona
-con juicio medieval-
la útil prosa que abona
pensar de un castellano de Escalona.

Apólogos contando
es el “Libro de los enxiemplos del Conde
Lucanor et Patronio”
unión en matrimonio
de Esopo, Arabia y la India. Aleccionando

a un discreto y juicioso
noble, conversación traba con su ayo,
que relato ingenioso
le plantea al soslayo
para instruirle en gobierno de vasallo.

EL ROMANCERO VIEJO

Pero Edad Media viera
abrirse a beldad el cantar de gesta…
Salta hoja de palmera
que da breve respuesta
al éxito amplio del juglar en fiesta.

Esa hoja se desgaja,
toma vida propia, romanceada,
y a la eternidad viaja
-peculiar cabalgada-
por plaza y palacio en ruta cantada.

El Romancero Viejo
llamamos a romances medievales,
siendo asonante espejo
de las épicas señales
o añejas líricas tradicionales.

Don Rodrigo y el rey Arturo,
el Cid, Bernardo del Carpio,
fronterizos de Granada,
de Mudarra, el buen bastardo,

de la conquista de Alhama,
romance del conde Arnaldos
fronterizos y moriscos,
del Prisionero que en mayo

muestra todo su dolor.
Fontefrida. Un falso, malo
y enemigo ruiseñor…
Del conde Niño a caballo

la mañana de San Juan.
Gerineldo, bello criado
al que una infanta ha querido.
Abenámar, que en los altos

castillos que relucían
a maravilla labrados
habló con rey de Castilla.
Doña Alda, en París soñando.

Tristán e Iseo, leyenda
en que las albares manos
de ella no evitan que celos
provoquen la muerte de ambos…

La Lírica popular


La catorce centuria
y quince susurran suaves canciones
que llegan en penuria:
expresan emociones
que nunca han volteado sus cuestiones.

Pues que “cantan los gallos
mi amor, vete, mira que ya amanece”,
hay que lamentar rayos
del sol en que perece
la noche, la luz indiscreta crece.

“Al coger amapolas
madre me perdí,
caras amapolas
fueron para mí”.

Coplas son que dan en el corazón.
En tan secreto rincón,
buscan, saben anidar su amor.

“estás llamando a mi puerta,
y tú aldaba más me acierta,
dentro de mi corazón”.

Aldaba, la popular
cómo tocas a la puerta
para ponerte a entrar.

Aldaba, la popular,
cómo llamas a la puerta
para podernos cantar.

Por las amapolas,
soles en la tierra, amaneciendo un poco,
huyen ya las sombras.

Desde las amapolas
niña que por los campos tú me las cortas
la lluvia llueve en gotas.

Si me dejas a solas
yo me perdiera, y te buscara
por tenerte en mi boca

¡La amapola, rojo fuego
-en que mayo escala hasta el calendario-
y negro del gineceo!

La Lírica culta

La lírica más culta
la tradición y el prerrenacimiento
une, mezcla y faculta
esperando el momento
en que los clásicos pongan su acento.

Diego Furtado de Mendoça, el Viejo,
padre de Íñigo López –Santillana-,
y Almirante en la flota castellana,
noble, guerrero y poeta en parejo
amor al arma, la vela y el consejo…
recoge y amplía gusto por serrana:

“Un día de esta semana,
partiendo de mi ostal
vi passar gentil serrana
que en mi vida no vi tal”

Alfonso Álvarez de Villasandino
trova entre el trescientos y el cuatrocientos
coplas de alado y fino
contorno, con alientos
suaves, sonoros, cantores, atentos.

“Virgen digna de alabança,
en ti mi esperança.

¡Santa, o clemens, o pía,
o dulcis Virgo María!
Tú me guarda noche e día
de mal e de tribulança”.

Tal lengua blanca
qué gentil danza.
En sierra, avanza.
En Virgen, franca.
En guerra, lanza.
No es lengua estanca;
lengua que se afianza.

III. El Pre-renacimiento (siglo XV)

Siglo quince en Castilla
muestra lengua adulta, en sazón, madura,
que entre latinas brilla.
Arma versos de altura
valiente bruñe su prosa en la dura

y ardorosa armadura
que afronta, escala, asalta nuevas cimas
de poesía pura.
Elegantes esgrimas
de ingenio denso y culto y docto en rimas.

El marqués de Santillana

De Carrión de los Condes
hasta Guadalajara, una figura
te convendrá que ahondes
si quieres donosura
leer en que Renace alta cultura

clásica, antigua, griega
y latina. Es la efigie mendocina
que a tradición agrega
la italiana doctrina
que en libro y humanista hasta él peregrina.

López de Mendoza, alma
previa en Marquesado de Santillana,
su llama en viaje calma
con tan grácil serrana
que al verso de su padre y al de Hita gana.

“Mozuela de Bores,
allá do la Lama,
púsome en amores

Assí concluimos
el nuestro processo
sin fazer exceso
e nos avenimos.
E fueron las flores
de cabe Espinama
los encubridores”.

¿Aun serranilla más grata y valiosa?

“Moza tan fermosa
non vi en la frontera
como una vaquera
de la Finojosa.

Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fraguosa
perdí la carrera,
do vi la vaquera
de la Finojosa”.

Luego inicia en Castilla
Soneto fecho al itálico modo
y su verso arrodilla
ante el nuevo periodo
que a Medievo añoso muda acomodo.

Cuarenta y dos sonetos
amorosos, morales, religiosos…
presentan sus respetos
en oncenos hermosos
aunque al metro aún no hallen plenos posos.

“El agua blanda en la peña dura
façe por curso de tiempo señal,
e la rueda rodante la ventura
trasnuda e troca al género humanal”.

La imagen de la gota
de agua que desgasta la piedra fuerte
ya habita en la remota
Roma, y ello -eterno- advierte
que Ovidio y Lucrecio no tendrán muerte.

Aunque igual a ellos trota
de más lejana fuente.
Lo exacto, el tiempo azota.
Lo bello para siempre quede y cuente.
Sólo la forma rota.

Comedieta de Ponza
rima humanista modo en que Fortuna
gira como peonza.
Y lo que en triste cuna
nace, media y acaba en más alta luna.

Como al infierno Dante
bajó el marqués. Y siniestro recuento
desplegó allí delante
del cruel y atroz tormento
a los amantes de “ayer, después e ante”.

Quien “por Venus se guía
entre a penar lo pasado”, un castillo
a su entrada decía.
El Infierno amarillo
en fuego arde de los Enamorados.

¿El averno peor de los narrados?
“La mayor cuyta que aver
puede ningund amador
es nembrarse del plazer
en el tiempo del dolor”.

En coplas ciento ochenta
Diálogo de Bías contra Fortuna
Santillana presenta
a Bías, que reúna
luz estoica ante suerte inoportuna.

Pensemos al final
que sí es prosa suya que inicia el juego
de adagio un nombre tal:
los Refranes que luego
dicen las viejas tras el fuego.

“A dineros pagados, braços quebrados.
A río vuelto, ganancia de pescadores.
Mucho hablar, mucho errar.
Ayamos paz y moriremos viejos.
Allí van leyes, do quieren los Reyes”.

Juan de Mena

Juan de Mena entra presto
adentro del siglo XV asentado.
Cordobés, mas propuesto
a ser considerado
un poeta castellano y cristiano:

ya que la Andalucía
aún no fuera en todo conformada,
Granada islam asía,
y su pluma ajustada
a Cronista de Castilla fue alzada.

Casi estrofas trescientas
de dodecasílabos versos tocan
en octavas cuentas
el alarde en que enfocan
la Antigüedad clásica, a la que evocan.

Poema culto y sabio
Laberinto de Fortuna a Lucano
y clásicos da el labio,
mas con sentido hispano,
su lengua enriquece en la del romano.

“Al muy prepotente don Juan el segundo,
aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo
que tanta de parte le fizo del mundo
quanta a sí mesmo se fizo del cielo,
al gran rey de España, al Çésar novelo;
al que con Fortuna es bien fortunado,
aquel con quien caben virtud e reinado;
a él, la rodilla fincada por suelo”.

Aún no es el etéreo
verso que escribirá Renacimiento,
mas brío e impulso aéreo
en Mena hay, y aliento
de poeta puro, al propio idioma atento.

Imita en trama a Dante
en las ruedas de ayer, hoy y de mañana,
pero es propio y bastante
hipérbaton que arcana,
cultismo y recurso en lengua lozana.

Jorge Manrique

Pare ahora el poema
que una de altas cúspides castellanas,
de donosura extrema,
trae dolientes ganas
de tañer queja a brevedades vanas.

A este don Jorge Manrique,
belicoso personaje
tan severo,
dejadme que le suplique
la gracia de ser su paje
verdadero.

Poeta fue en el inicio
de la belleza ingeniosa
de Cancionero,
donde demostró su oficio:
mílite estrofa, seca glosa
de caballero.

“La fortaleza nombrada
está en los altos alcores
de una cuesta,
sobre una peña tajada
maçiça toda de amores
muy bien puesta”.

Bella, mas ruda y tajante
tonada de pie quebrado,
tan medieval,
contundente y atacante,
como cincel engastado
al pedernal.

Pero cuando se junta
una perenne estrofa lapidaria
con la idea que ayunta
la noción más sumaria
de lo humano en compendio y emisaria,

un imperecedero
mármol perdurable ahí se ha labrado.
La dureza de acero
adquiere el humanado
ejemplo, que el vivo verso ha acercado.

“Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
como se viene la muerte
tan callando”

Cuarenta manriqueñas
Coplas estado mortal y divino
de lo humano reseñan
primero. Tal molino
hacia muerte muele todo en su sino.

“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir”

Pero habrá otra morada
más clara y mejor dotada
al final,
mejor y más suave y calma
donde el dolor ya se encalma
eternal.

“Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar”

Segundo invoca nombres
concretos, no de héroes ni de mitos,
sino de damas y hombres
recientes en sus ritos,
próximos, flamantes, mas ya marchitos.

“¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón,
¿qué se hizieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué fue de tanta invención
como truxeron?”

El “ubi sunt” añejo
es. No nada nuevo. Mas su asombrosa
claridad es espejo
de habla sencilla y hermosa,
dó todo humano y siglo halla reflejo.

En la parte tercera
el maestre don Rodrigo hace entrada,
después que su hijo abriera
pórtico a su llegada
que efigie cualquiera fuese aclamada.

“Aquel de buenos abrigo
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente

(…)

Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
e parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
e valientes!”

Luego en igual llaneza
la muerte es que a tocar viene en Ocaña
su puerta. Con belleza
habla. No siendo extraña
ni la cita ni hablar con ella hazaña.

En sosiego cristiano
don Rodrigo a Dios sumiso se pliega.
Recuerdo vivo, humano,
nos hace última entrega
de fama, que sus actos le congrega.

“Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados

(…)

dio el alma a quien se la dio
el cual la dio en el cielo
en su gloria,
que aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria”.

Afirmación de vida,
al final, son las “Coplas por la muerte
de su padre”, obra erguida
siempre a un triunfo fuerte
en tiempo, país, lengua a que se vierte.

Y no habrá Antología
poética en Castilla, España, el mundo…
que no incluya esta vía
a fama. Por profundo
y sencillo, Manrique fue fecundo.

La Lírica cancioneril del cuatrocientos

Mencionemos siquiera,
luego la imprenta alcanzará a que estallen
-luminosa palmera-,
poetas que detallen
atento y pulcro “amor cortés” que ensayen.

Sutileza ingeniosa
que Cancioneros siegan y recogen.
Delicadeza hermosa
que para Amor recogen
virtuosismos que aun hoy nos sobrecogen.

CANCIONERO DE BAENA

A mitad de centuria,
Cancionero de Baena ya acopia
la asombrosa lujuria
-seiscientas en él copia-
de casi unos sesenta autores propia.

Reyes, nobles, validos,
magnates poderosos, escritores,
halagan los sentidos;
truhanes y señores,
cura y juglar unen líricas flores.

Paremos un instante y glosemos
a don Álvaro de Luna, privado
y poeta del Cancionero
que estamos comentando.

CANCIONERO DE STÚÑIGA

Cancionero de Stúñiga
signa lírica galante
de Corte napolitana,
refinada y elegante.

Es de mediados del quince
lo que compila este códice
siendo Lope de Stúñiga
el primer autor que recoge.

Son las canciones corteses
gemas que el libro casase
y la particularidad tiene
de dar cabida a romances.

Juan Tapia y Diego Valera,
Juan Dueñas, Carvajales
algunos autores son
de esta lírica brillante.

CANCIONERO GENERAL

Mas aun cuando la imprenta
aumente libros y de cordel pliegos,
la lírica así sienta
sus encendidos fuegos
tocar en ojos a ella antes legos.

Cancionero General
por Hernando del Castillo,
impreso ya en Dieciséis
recopila el Quince siglo
entero, en especial Reyes
Católicos y sus ciclos.

Los ciento treinta poetas
con su nombre conocido,
casi mil composiciones
sostienen el edificio,
con poesías devotas,
morales y villancicos,
amatorias y romances,
burlescas y de bullicio,
las de escarnio y hasta obscenas,
glosas y tema satírico,
pleitos, justas y preguntas,
compuestas plenas de oficio.

Con estas dos evidencias
fío mi enamoramiento
de este Pre-renacimiento
y glorío su existencia:

Novela sentimental

¿Novela sentimental?
La Cárcel de Amor de Diego
de San Pedro tanta fama
y mayor desasosiego
tuvo y causó en altas damas
y recintos palaciegos
como el Amadís de Gaula,
un poco más tarde en juego.

El Siervo libre de amor
de Juan Rodríguez del Padrón
cuenta en primera persona
penas que a su corazón
ocurrieron igualmente.
Su vida y obra en sola acción
se entramaron finalmente,
pronto héroe fue en ficción.

Novela de caballerías

¿Libros de Caballerías?
Ya en la centuria XIV
El Caballero Cifar
gozó de una fama enorme.
Conquista de Ultramar
es una versión conforme
de un texto francés previo.
Mas la fecunda que ahorme
después tantas a su saga
es la adorada y deiforme
prosa de Amadís de Gaula.

La caballeresca historia
de Amadís es castellana
mejor y mayor victoria
del héroe que se afana
por cumplir ideal noble,
con prosa fresca y lozana.

Y aunque a veces laberinto
sean sus enmarañadas
aventuras y personas,
no llega a tantas patrañas
ni cae en tantos enredos
de sus posteriores sagas.

Príncipe de caballeros
castellanos, Amadís,
más valiente de esforzados
de gran y fuerte país.

La historia en prosa

Tiempo es ya de hacer romance
de las prosas de la Historia,
citemos algunos nombres
de quienes saber memoria…

FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

Fernán Pérez de Guzmán
historió con rimas sólidas,
en Loores de los claros
varones de España, la gloria
de añejas generaciones.

Pero es más entre las propias
por él vistas y vividas
donde mejor su ojo posa.
Testigo y claro cronista,
Generaciones memoria
y Semblanzas luego traza,
de forma concisa y sobria.

HERNANDO DE PULGAR

Hernando de Pulgar, culto
émulo de los latinos,
desde Suetonio a Cornelio
a César y Tito Livio,
en Crónica de los Reyes
Católicos. Se muestra hijo
y dueño mayor del idioma
cuando escribe de su siglo.
Así en los Claros varones
de Castilla, obtiene vivos
dibujos de veinticuatro
coetáneos de él mismo.
Menos ágil que Guzmán
por querer ser erudito.

RUY GONZÁLEZ DE CLAVIJO

Antes de abandonar prosa
y el relato narrativo,
la “Embajada a Tamorlán”,
Ruy González de Clavijo,
inicia el libro de viajes
con el que sostuvo él mismo
en forma resuelta y clara,
y con fantasioso estilo,
de Enrique tercero en época,
ameno y bien descriptivo.

El Teatro

Con la “T”, que nos atrapa,
con la “E”, que nos emboza,
con la “A”, que nos abraza,
con la “T”, que nos retoza,
con la “R”, que nos relaja,
con la “O”, que nos solloza,
ahora es teatro el que habla.

Pacientes espectadores
que siglos habéis esperado
para conocer los nombres
de escritores de teatro,
observad que ya concluyen
la tarima del tablado,
que cómicos de la legua
se van subiendo al estrado.

Ante nuestros ojos vivan
otras vidas de escenario.
¿Si en iglesias se declaman?
Son entonces autos sacros.

GÓMEZ MANRIQUE

Gómez Manrique, que es tío
de Jorge, a Rodrigo hermano,
le cabe gloria de abrir
lista de autor castellano.

En su Representación
del Nacimiento de Nuestro
Señor se glosa e interpreta
pasajes del Evangelio,
en pulcros octosílabos
de consonánticos metros,
que concluye con hermoso
villancico, en todo tiempo:

“Calladvos, Señor,
nuestro redentor,
que vuestro dolor
durará poquito.
Ángeles del cielo,
venid dar consuelo,
a este moçuelo
Jesús tan bonito”.

JUAN DEL ENCINA

Es Juan del Encina autor
dramático ya pleno,
cuanto músico y poeta,
humanista al siglo atento
en Salamanca y en Roma.

“Églogas” llamó en su tiempo
lo que nosotros teatro,
por sus pastorales juegos,
ya sean zagales toscos
o nemorosos remedos
de pastores cortesanos
con pastoril parlamento,
refinados, primorosos,
bucólicos de altos vuelos.

Desde “Auto del repelón”,
de pastores necios lleno,
hasta Églogas elevadas
en claro Renacimiento,
de “Plácida y Victoriano”,
sea la que más nombremos
donde vence amor humano
a los amores del cielo,
y deidades mitológicas
milagros hacen en ellos
como devolver la vida
a quien les dedica rezos.

U otras sobre la muerte
de Cristo y su nacimiento,
o de temas más profanos
de ambiente carnavalesco.
“Las grandes lluvias” es égloga
de aire mucho más fresco
que a los pastores refleja
de modo bastante cierto,
con sus desazones propias
sus inquietudes y miedos
y recelos inherentes
que siempre ha tenido el pueblo.

LUCAS FERNÁNDEZ

También, por hombre de drama,
Lucas Fernández los pasos
sigue de Juan del Encina,
con buen concepto dramático
y menor Renacimiento.
Entre otras, de él conservamos
“Farsas y Églogas al modo
pastoril” y castellano.

Y también un incipiente
y más que curioso “Diálogo
para cantar” que constituye
el medieval y más lejano
antecedente de la zarzuela
que hasta hoy se haya encontrado.

GIL VICENTE

Al luso preciso es citar
Gil Vicente, en el teatro
y en lírica, que escribió
en los dos idiomas ambos
portugués y castellano,
a fines del siglo XV
y XVI a caballo.

Exquisítamente, lírico,
popularmente, muy llano,
refinadamente, culto,
naturalmente, muy árbol
con abundosos ramajes
así elegantes cual claros,
de dos lenguajes ibéricos
escritos con ambas manos.

“Autos y Misterios” fueron
los de carácter sagrado,
“Farsas y Tragicomedias”
las de carácter profano.
“Trilogía de las Barcas”
monumento es al teatro,
y a las medievales Danzas
de la Muerte, grave cuadro.
Si las dos primeras Barcas,
“do Inferno” y “do Purgatório”,
en lengua portuguesa hablan,
está “Barca de la Gloria”,
toda hablada en castellano.
¡Idéntico el magisterio,
de la raya en ambos lados!

La Celestina

De nuevo cumple parar,
pues nueva cumbre ha llegado
que hiciera ascender la lengua
cerca del Monte Parnaso.

“La Celestina” es su nombre,
personaje destacado
de esencial Tragicomedia,
redactada en veintiún actos,
de Calisto y Melibea,
de la Edad Media el ocaso.

Impresa en mil cuatrocientos
noventa y nueve, en el año
en que cambia Edad y siglo
y en que el mundo cambia el paso.

Fernando de Rojas

Once acrósticas octavas
dan al bachiller Fernando
de Rojas paternidad
sobre el dramático marco,
donde el mundo truhanesco
de los sirvientes y criados
oponen propios problemas,
conversaciones y diálogos
a los que son pareceres
de sus muy preclaros amos.

CALISTO Y MELIBEA

De tal modo conseguidos,
de tal modo perfilados
estos ambientes distintos
los de barrios los más bajos
que Calisto y Melibea
apenas son recordados
y sí el mundo del subsuelo
en que sirven los lacayos.

LA VIEJA ALCAHUETA

De dentro del lodo emerge
y asciende hasta el primer plano,
la figura conseguida
-fuertes perfiles y trazos-
de Celestina, la vieja
erudita en los humanos.

Alcahueta, pero honrada
según sus propios parámetros.
No busca, si no es buscada.
Satisface, por un pago,
altas y bajas pasiones
de quienes la han contratado,
poniendo en danza experiencia,
amistades y contactos,
sus hechizos y su astucia
y hasta al mismísimo diablo.

Sólo después del Quijote
Celestina está por debajo,
y compone con El Cid
-el que en buena hora fue nado-,
con Buen Amor, Romancero
y el Lazarillo, el Mayor
Sexteto del castellano.

Mas el mito de don Juan
por adjuntarle un acaso.

Añadiéramos a Lope,
a Cervantes, Garcilaso.
a Calderón, a Quevedo,
y a algunos más, no sobrados,
y tuviéramos la cima
del Parnaso castellano.

LA TRAMA: LOS CRIADOS

El inexperto Calisto,
en pos del amor y el goce,
por su indecisión recurre
a la acción de servidores,
lo que explica el alto grado
en que resuenan sus voces.

Sempronio, el ambicioso.
Pármeno, fiel pero joven.
Digna Areusa, zafia Elicia,
en busca de pan y amores,
rivalizan por sus cuitas
con las propias de señores.

MELIBEA

Por último, Melibea
no es dama -como hasta entonces-
pasiva de amor cortés,
sino sus propios valores
individuales procura,
atenta también al goce.

La gramática castellana

Elio Antonio de Nebrija, escritor y docente
es ahora quien reclama nuestra
voz, verbo, adverbio y sintaxis más vehemente.

Hacia finales de siglo
La Gramática presente
castellana, siendo así
la primera que establece
su norma entre las vulgares,
mostrándonos de tal forma
que por ello no se tiene.

Año y día a data insigne,
cumpleaños de la lengua,
cincelemos en columna,
pongámosla toda entera:

Mil y cuatrocientos años
y aún dos más de noventa,
el dieciocho, mes de agosto,
salió el libro de la imprenta.

E incluso al año siguiente
el Diccionario imprimiera
latino-español, lo cual
igualara ambas dos lenguas.

Gloriemos también a Antonio
por criterio que siguiera
al fijar la Ortografía,
La sencillez éste fuera.

El hablar y el escribir
hágase de igual manera.
Ello nos permite hoy
que el castellano bien sea
una de más asequibles
grandes lenguas del planeta.
“Assi tenemos de escrivir
como pronunciamos
i pronunciar como escrivimos”.

Parten naos cargadas de idioma castellano

El año extraordinario
de Mil cuatrocientos noventa y dos
inciso necesario
en versado glosario
pide, por un doble y cálido adiós.

Nazarí reino e imperio
de Granada, a los dos días de enero,
cesó ya en ser iberio.
E Iberia cesó al acero.
¿Cristiano o moro? Otro será el criterio.

Se pone fin al proceso
de concluir la secular, vieja guerra,
en Edad Media impreso,
que ensangrentó la tierra,
y tal periodo oscuro, opaco, cierra.

En abril, diecisiete,
Cristóbal Colón, Fernando e Isabel
capitulan triplete
de honor a timonel:
Almirante, Gobernador, Virrey

de cuanto descubriera
“en ciertas islas y en la firme Tierra”,
de tal modo y manera
que ya la Mar pudiera
Océana cruzar de olas la sierra.

PLEGARIAS ÚLTIMAS Y RESPUESTA
DE LOS OCÉANOS


¿Oyes, naciente fragua,
que lo que nació entre musgo y reguero
ahora es fuente de agua
Océana y un viajero
a otro mundo va a llevar tu venero?

Aquella habla menesa,
trascendiendo su humilde estirpe y cuna,
a carabela ingresa
y buscará fortuna
más allá de la mar ignota y bruna.

Río en breves montañas
que entre las rocas saltas, ríes, naces
por bárdulas cabañas,
hora es que a otros abraces
en mares, lares, montes, prados, faces…

Inicio bullicioso,
suenan ya las jarcias y arboladuras
de aparejo ruidoso
que, ante las olas duras,
cantan quejas en tu romance hermoso.

Doce octubre alguien “¡Tierra!”
dirá. Diptongue en “ie” la latina “terra”,
igual que por tu sierra
la latina “Castella”
diptongó a bello encanto de “Castiella”.

Zumo en río de Mena,
arrullo breve a las peñas sonoras,
tu voz boga serena
sobre aguas cantoras.
Cantan marinos más, albas de auroras.

No quiero otro mensaje
hoy recordar de los setenta días
que duró aquel viaje,
sino aludir melodías
y cantos en castellano del oleaje.

Mas preveo entre grietas
que en el azul del mar singlan y apuntan
gestas largas e inquietas.
Por mares que preguntan
y océanos que, en castellano, adjuntan

sus salinas respuestas.
“Mi nombre es el Océano Pacífico.
Si mis aguas y crestas
por vez primera acuestas
será justo y magnífico
que sólo tú sepas qué significo”.

“Soy el Piélago Índico
y si tú, inicial, me circunnavegas
seré siempre el síndico
de tus glorias viajeras,
pues allanaste mis aguas a vegas”.

Oh, terráqueo globo
muy pronto verás que cruza tu orilla,
y a ella hoy le trovo,
roja, blanca y amarilla,
flamante en mástil, la orla de Castilla.

En el horizonte surgen más y mayores cimas

Y más allá entreveo
viniendo, hablando, gozando en tu idioma,
a seres que alineo
allá de Grecia y Roma,
entre los grandes que el planeta aroma:

Los Boscanes, Garcilasos,
los Gutierre y los Hernando,
los Fray Luises, los Fernando,
los San Juanes, San Ignacio,
las santas y Lazarillos,
heterodoxos y místicos,
franciscanos, dominicos,
jesuitas, agustinos,
los Migueles, los pícaros,
los Góngora, los Quevedo,
los Lope, Argensolas, Tirsos,
los Gracianes, Calderones,
héroes, reyes, buscones,
neoclásicos, románticos,
realistas, novelistas,
el teatro historicista,
crudezas naturalistas,
los Gustavos y Benitos,
los noventayochos todos,
vanguardias y el modernismo,
el catorce y el veintisiete,
la posguerra, el siglo XX,
los autores tan cercanos
hispanoamericanos…

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Coda de bienvenida a Melilla
a Pedro de Estopiñán

¡Oh, idioma bello y mío,
esplendente castellano!
Pues tanto bello sonido
don Pedro de Estopiñán
a Melilla lo ha traído,
sea -el que vino por mar-
por siempre aquí bienvenido.

**************** ************* ************

FINAL DEL LIBRO titulado “ALTA CULTURA NAVEGA POR LA BAJA EDAD MEDIA”.
presentado al PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “CIUDAD DE MELILLA” 2018 (España),
por Juan Pablo Mañueco Martínez.

Otros datos: Los restantes datos del autor figuran en el correo electrónico que actúa como plica.

España

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