Salitre breve

SALITRE BREVE, de Juan Pablo Mañueco

La planta que menos gusta a los párpados que crezca es el salitre.
Cualquier sustancia salina que aflora por dentro.
Pero sabemos que tiene que salir de cuando en tiempo.
Sale de nosotros por innumerables cosas como una sustancia triste.

Los conductos lacrimales conducen esa salinidad primero.
Y acaso se quede así y hasta puede ser por motivos felices.
Pero también pueden diluviar su salinidad como si miles
de pequeños mares interiores emergieran del cuerpo.

Y hay que navegarlos también, alcanzando sus límites.
De cuando en vez es preciso darse un baño de sales de dentro.
Y eso se llama en ocasiones ser sensible y tener sentimientos.
De cuando en vez es necesario que nos asomen gotas de salitre.

No quiero citar los motivos que pudieran originar ese momento.
Podría, pero este quiere ser un poema breve y bastante humilde.
De manera que no voy a citar ninguna de esas salitrosas raíces.
Me conformo si te hace aflorar a tus párpados, una pizca de algo que ya estaba en tu adentro.

Octavas olas o coplas alcarreñas

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