´La sombra del sol´ II

He terminado el tomo II de “La sombra del sol”, que se titulará “El sol del amanecer”.

Pongo aquí cómo termina esta Parte Segunda, para que se vea que deja en el aire las ganas de continuar con la III… Pero tranquilos que no hay que esperar nada. El que quiere disfutar este verano con Castilla y su gente, tiene desde febrero de 2017 en las librerías “La sombra de sol” que es lectura de mucho gusto y agrado.

FINAL, FINAL DE “El sol del amanecer”

ADELANTO DE FUTURO. (Final del Tomo II y adelanto de lo que será el Tomo III”

SUCEDERÁ PRONTO, PUES, QUE rumbo adelante por el Camino Real de Aragón en dirección a Guadalajara, uno de los personajes que este curioso trío de viajeros componen, piense en cierta composición rimada del siglo X, que primero imaginó y reprodujo en su pensamiento y luego comentó a sus dos acompañantes.

En primer lugar, el personaje misterioso recordó lo que en caracteres latinos había leído en cierta ocasión a partir de una composición mozárabe, es decir, de los cristianos que habían quedado en tierras peninsulares ocupadas por los musulmanes, y que reflejaba ya un estadio avanzado oral de la lengua romance.

dš knd mw sdyl bnyd
tn bwnh ‘lbš’rh
km r’yh dšwl ‘šyd
‘n w’ d ‘lḥj ‘rh.

Y luego se lo expuso a sus compañeros de camino:

-¿Qué pensarías de mí, queridos camaradas, si yo os dijera…?:

Des cuand mio Cidiello viénid
¡tan buona albischara!
com rayo de sol éxid
en Wad-al-ḥaŷāra.

-Pues ¿qué habíamos de pensar? Que habláis muy raro y a la antigua.

-No sólo eso, queridos camaradas del camino, también podemos decir que estamos recorriendo las tierras donde esas primeras palabras o versos del romance que casi es ya castellano se escribieron.

-¿Cómo puede ser eso?

-Os he recitado una jarcha del siglo X, escrita en lengua romance aunque con las grafías de las lenguas entonces dominantes en estas tierras, árabes o judías.

-Cosa curiosa en verdad ha sido entonces lo que habéis dicho.

-Por ello sólo se entendieron al ser transcritas al alfabeto latino o primer castellano, y se le pusieron las vocales correspondientes, que como sabéis las lenguas semitas no usan.

-Y exactamente ¿qué nos habéis dicho?

-Fijaos en la belleza de una lengua todavía formándose y emergiendo como puede en un contexto hostil: “Cidiello”, el nombre árabe “cid”, señor, con el diminutivo afectuoso pero ya romance claro de aquellos tiempos, en “iello”.

-Lo cual significa…

-Mi “señorito”, mi “joven amado”… Es lo que dice una muchacha cuando espera a su amado, mientras amanece por Guadalajara. O sea que está escrito por alguien de estas tierras por las que ahora estamos atravesando, para quien el sol amanecía por el este, por Guadalajara, en el siglo X.

-¿En el siglo X?

-Escrito en el siglo X, pero cantado o dicho desde muchos siglos antes. Es el primer vagido natal de lo que acabaríamos llamando el “castellano”.

-Y qué habéis dicho exactamente, si nos lo podéis trasladar a nuestro castellano del siglo XVII.

-Esto he dicho:

Cuando mi enamorado viene
¡qué gran algazara!,
como un rayo de sol sale
por Guad-al-ayara!

Y remató:

-¡Estamos pisando la tierra donde ya se cantaba en castellano en el siglo X, y varios siglos antes!

Juan Pablo Mañueco. Final de “El sol del amanecer”, segunda parte de “La sombra del sol”

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