La Mosquitea (Poema homérico-burlesco en liras alcarreñas -doble lira-)

LA MOSQUITEA

Poema homérico-burlesco, escrito en liras alcarreñas (doble lira), protagonizado por mosquitos, pero cuyos héroes y villanos a menudo semejan bípedos

Preámbulo e invocación

¡Canta, oh musa, las glorias
de la raza mosquita, en Mosquitea,
que se nutre de historias
de la estirpe aquilea
y que todo lector que sepa, que la lea!

Égloga I

Canto I. Presentación del espécimen

Especie es el mosquito
que poca gente ama, estima y desea.
No es animal bonito,
que nadie que posea
lo saca de paseo por la aldea.

Es una especie fea
animal que se maldice, y, maldito,
su pico balancea
poniéndonos en grito,
a causa de su voraz apetito.

El nombre es tan hispano
que es término universal conocido
su voz en castellano.
Éxito conseguido
que no desdeñado ha de ser sido.

Triunfo grande obtenido
de idioma, si no en ciencia es soberano,
sí que lo hay bien habido
de modo cotidiano
en renombre éste alzado por la mano.

Que es la hembra bien sabemos
la que probóscide tiene en la boca
y chupa en los baremos
que su apetito provoca,
según la necesidad sea mucha o poca.

Pero en esta obra loca
también los machos portarán extremos,
que aquello cuanto toca
succionarán supremos
y sorberán la sangre, cual veremos.

La sangre de animales
mamíferos sobre todo es que agrada
a estos profesionales,
de mañosa chupada
que blandea a la bestia muy mermada.

También muy desangrada
deja a especie humana y en grandes males,
pues chupando es libada
por estos animales
que muestran la maldad de racionales.

(Y así hasta el fin del largo poema homérico-humorístico).

“Cantil de Cantos XI. La Mosquitea, poemas de humor y coplas a lo Manrique”. Juan Pablo Mañueco. Julio-2017

Libros, Liras

´La sombra del sol´ calificada de ´novelaza´

“La sombra del sol” comentada en digital y calificada de “novelaza”.

Yo sólo digo que es lo mejor que he escrito en mi vida, que su protagonista principal es el cura seguntino Pedro Pérez, y que éste, acompañado de don Alonso Quijano y de Miguel de Cervantes Saavedra, vienen hacia Guadalajara, en 1601…

http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2017/07/La-sombra-del-sol.html

España, Libros, Novelas

Crítica de la novela “La sombra del sol”, de Mañueco

Crítica de la novela “La sombra del sol” (2017), en el periódico “Nueva Alcarria” (7,8 y 9 de julio de 2017) de este fin de semana, en donde afirmo y también afirma el crítico que es mi mejor obra hasta la fecha.

Así lo creo yo. 350 páginas que ponen en pie el siglo XVII español, de una forma que voy a calificar de “original” y soprendente. Quien lea un poco de la crítica sabrá por qué…

Uno de los protagonistas se llama Pedro Pérez y es cura en un pueblo de la Mancha, ¿a alguien le suena?

Pues en unión de dos compañeros de viaje más recorre los caminos de Castilla a principios del XVII y van comentado lo que ven alrededor.

El resto queda ya para quienes lean la novela al completo.

Aquí va un enlace a un resumen de la novela:

http://aache.com/la-sombra-del-sol/

Libros

Castilla, este canto en tu canto, Mañueco, en cartulina

Cartulina con el comienzo de “Castilla, este canto es tu canto”, la Historia de Castilla, desde el 15 de septiembre del año 800, primera vez que aparece escrito el nombe de “Castella”, en Taranco de Mena (Norte de Burgos), a orillas del río Cadagua, hasta nuestros días….

12 siglos de historia del pueblo más significado de España (aunque hoy no esté reconocido) y con una cultura de valor universal.

2300 versos en liras tan sonoras como ésta, para explicar la que ha sido llamada por la crítica “La epopeya de la patria castellana”.

Yo, más humilde, digo que es eso: la Historia de Castilla en liras agradables de leer, que comienzan así…

Juan Pablo Mañueco. “Castilla, este canto es tu canto” (2014)

http://aache.com/tienda/531-castilla-este-canto-es-tu-canto-parte-i.html

Castilla, España, Libros, Liras

El niño García Pérez, etc, de Jesús Torbado

Jesús Torbado, un leonés nacido en 1943, a quien tuve el placer de conocer con ocasión de la entrevista que le hice para el libro “Diez castellanos y Castilla”, y que el 3 de diciembre de 1980 publicó en el diario “El País” este artículo que resume mejor que nada lo que pasó con el ninguneo de Castilla y su cultura en la época de la Transición española.

El artículo no debería ignorarse si ahora se van a corregir algunas cosas que se hicieron mal en aquellos años de la Transición: la desigualdad entre los territorios de España y el olvido, partición y aventamiento de Castilla, por ejemplo.

El artículo, más bien, debería ser de gustosa lectura en todas las escuelas de Castilla y de obligado conocimiento por todo aquel candidato o candidata que quisiera dedicarse a la política en cualquier provincia de Castilla.

EL NIÑO GARCÍA PÉREZ ETCÉTERA,
de Jesús Torbado

Nota aclaratoria.- Poco antes de la publicación de este artículo la oposición de izquierdas y progresista en Euskadi había cuestionado una campaña del gobierno peneuvista entre los escolares en la cual se aplicaban criterios antropométricos para determinar las características faciales y corporales de los escolares, así como se analizaba la genealogía de los alumnos, valorando el número de apellidos vascos.

EL AIRADO VIENTO DE LOS PÁRAMOS mesetarios le enrojecía las orejas y fijaba bajo su naricilla dos sucios velones que le alumbraban al santo de los fríos y de la desolación. Un agujereado tapabocas granate se anudaba alrededor de su cuello, por encima de la pelliza de plástico ajado que la había mandado un primo suyo establecido en la capital. El niño García Pérez Etcétera vigilaba el confuso rebaño que su padre le había dado en mando: dos docenas de ovejas, siete cabras, una vaca, dos mulos y un asno. Una pareja de lebreles le hacía compañía aquella mañana helada de la estepa. El niño García Pérez Etcétera no tenía nada mejor que hacer.

Del pueblo se habían ido el cura, el médico y el maestro. El maestro había sido el último. Los señores de Madrid habían dicho que no quedaba dinero para costear su salario en la escuela rural y lo habían mandado a poner escuela veinte kilómetros más lejos. Los señores de Madrid habían entregado 2.000 millones de pesetas para las ikastolas del Norte y otros muchos para las escolas del Este, así que no disponían ya de las 800.000 pesetas anuales que el maestro cobraba.

Pero el camino hasta la nueva escuela era arenoso y áspero y se tardaba mucho en llegar. Los señores de Madrid habían unido con autopistas todas las capitales de provincia del Norte y del Este y no tenían ya dinero para echar grava sobre aquel polvoriento-lodoso camino.

Como la camioneta tardaba tanto en llevar a los trece niños del pueblo hasta la nueva escuela, el padre del niño García Pérez prefirió que cuidase el ganado en lugar de tener todo el día al chiquillo por esos malos caminos de Dios. Ahora, la vieja escuela iba tomando forma de todos los pajares semiderruídos del pueblo: llenos de gatos en celo, palomas en los desvanes, lagartijas aletargadas y arañas dormidas dentro de sus capullos.

Del médico sólo los más antiguos se acordaban. Cuando el niño García Pérez Etcétera se ponía malo, le daban leche caliente con vino y mielo, y eso lo curaba todo, salvo los sabañones invernales, que no tenían cura, y las diarreas del verano a las que ya estaba acostumbrado. Médicos quedaban por ahí, desde luego, pero se dedicaban a contar los pelos que los niños del Norte tenían en las falanges de los dedos de los pies, a fiscalizar sus pecas, a medir sus cráneos y narices: estaban demasiado ocupados como para cuidar las pulmonías del niño García Pérez y de sus compañeros.

Y como el muchacho no iba a tener jamás una escuela a donde ir, toda su vida ignoraría algunos esencialísimos detalles de sí mismo, especialmente las claves de su código genético. A él y a su padre y a su abuelo no le importaban demasiado, pero la sociedad en que vivían padecería una terrible e inevitable carencia; la patria en que había nacido se tambalearía ante la flojedad de aquellos cimientos humanos del zagal que pisoteaba los terrones de la meseta.

Porque era una delicada e importante cuestión. Den entre los cientos de García, Pérez, Rodríguez, Sánchez, Martínez y Suárez de su nombre, un estudio científico de aquel niño hubiera podido deducir notabilísimas conclusiones.

Hubiera adivinado, por ejemplo, que uno de sus antepasados fue el emperador Teodosio el Grande, que dejó preñada a una sus esposas cuando salió de Coca (Segovia) para gobernar el Imperio romano; que otro de ellos había luchado con Hernán Cortés en la conquista de México; que otro había sido conde de Castilla; que una de sus abuelas tuvo trato carnal con Abd al-Rahman III; y otra con el filósofo y médico judío Moses ben Maimón; que otro ancestro suyo había sido tío de un tal Miguel de Cervantes, aquel a quien sapientísimos hombres habían borrado de una calle de Lejona para sustituir su opaco nombre por el del eximio poeta Ormaechea Orive; que otro había sido capitán de los tercios de Flandes y otro obispo de Esmirna, y uno más palafranero de Isabel II la Casta.

Por lo demás, si el niño García Pérez Etcétera se hubiera sentado ante un culo de botella y lo hubiese utilizado como espejo, habría descubierto que poseía en su rostro 9618 pecas, lo cual hubiera podido cambiar el mundo si el maestro no se hubiese largado de su vera por orden superior, pues era el mismo que poseyeron Gobineau y Rosenberg; que brotaban 95 pelos sobre cada uno de sus falanges (muchos de ellos chamuscados en la hoguera que tenía prendida), el mismo número que Hitler lucía; que las medidas de su nariz coincidían milimétricamente con las del más conocido jefe del Ku-Kux-Klan, un tal coronel W.J Simmons; que la implantación de su (nonato) vello público formaba el mismo dibujo que en vida tuvieron Jim Crow y el general Forrest, y, en fin, que la posición de las circunvoluciones cerebrales era idéntica a la que los arqueólogos hallaron en el cráneo de Nerón, y, feliz coincidencia, a las que aún hoy en día eran frecuentes en Africa del Sur y otras famosas regiones de la Tierra.

¿Y qué decir del color de sus ojos y de su sensibilidad gustativa? Los ojos eran de color pardo cuando contemplaba el ocaso y grises al mirar las primeras luces de la mañana. Ni el niño García Pérez se hubiera repuesto de esta sorpresa étnico-antropológica, si la hubiese alcanzado. Por otro lado, le gustaban las sopas de ajo, los garbanzos, las patatas viudas, las sardinas fritas, el tocino y las manzanas verdes. Era tan bueno es esto que incluso fabricaba chicle con un puñado de trigo recogido en las eras o en los campos.

Cualquiera de estos detalles hubiera permitido a un concejal medianamente cultivado o a un alcalde con el segundo curso de EGB aprobado escribir una enciclopedia acerca de la superioridad de aquel pastorcillo perdido bajo el invernal frío de la meseta.

Y si un buen genealogista hubiera echado leña al fuego del informe genético, teniendo en cuenta todos aquellos apellidos ilustres en el macuto vital del niño, a nadie le hubiese sorprendido que vinieran a llevárselo para nombrarlo director de la universidad de Harvard, u obispo de Roma, o rey de España mismamente.

Pero como hacía frío, estaba empezando a nevar, loas cabras se desmandaban, uno de los mulos se había perdido y el cura, el médico, el maestro y su madre estaban lejos, el niño García Pérez Etcétera se puso a llorar en medio del campo, a la sombra de una zarza agostada, y lloraba como un perro, como un perro castellano.”

El País, miércoles, 3 de diciembre de 1980

Castilla, España

´Cantil de Cantos VII, VIII y IX´, de Mañueco

Después de la novela publicada en enero, “La sombra del sol”, ganadora del “Premio Regional de Periodismo “Los Tres Grandes de 2016 (Cervantes, Cela y Buero Vallejo)”, otorgado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y después también de los seis primeros “Cantil de Cantos”, libros de poesía que dan a conocer estrofas nuevas en la métrica universal, que aparecieron en febrero, el escritor Juan Pablo Mañueco ha vuelto a publicar en el mes de junio tres nuevos “Cantil de Cantos”, los numerados con los ordinales VII, VIII y IX.

Estos tres volúmenes se unen a otros tres libros del mismo autor que aparecieron en el mes de abril: la segunda edición de la novela “Castilla y el primer Villalar de 1976”, con prólogo de Miguel Delibes, la obra de teatro “La Comedia de la Vieja y Nueva Política o Esperando a Prometeo” y el Cantil de Cantos XIII, titulado “Veinte nerudas de amor y una canción propia”, que por su singularidad adelantó a los que les preceden numéricamente y se encuentra en las librerías desde hace dos meses.

Los tres “Cantiles” publicados ahora tienen los siguientes títulos y temas:

“Cantil de Cantos VII. (Blas de) Otero de poemas y otras estrofas novicias”. Sobre la obra del poeta vasco Blas de Otero y escrito en las estrofas inéditas “española” y “ovillo”.

“Cantil de Cantos VIII. Los poemas místicos y otras estrofas novicias”. Sobre la obra de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús y escrito en las estrofas “lira alcarreña”, “romance doble” y “victoriola”.

“Cantil de Cantos IX. Los versos del cardenal y los septetos dobles”. Composiciones religiosas y otras dedicadas a España, a Castilla y a la provincia de Guadalajara, en las estrofas nuevas “septeto doble” y “septilla”.

Para el mes de julio está anunciada la publicación de los “Cantil de Cantos X, XI y XII”. Y ya en el mes de septiembre aparecerán los volúmenes XIV y XV, de esta colección de quince “Cantiles” con estrofas inéditas, que constituyen una verdadera novedad en el panorama actual de la métrica en cualquier lengua.

Castellanas y otras estrofas nuevas, Libros

´Cantil de Cantos´, tomos X, XI y XII

Las portadas de los tres siguientes “Cantil de Cantos” (cada libro, mil versos en una estrofa inédita nueva) que estarán en las librerías en los primeros días de julio.

Cantil de Cantos X. Bécquer.
Cantil de Cantos XI Manrique, Cervantes, Lope, Espronceda.
Cantil de Cantos XII. Góngora, Quevedo y Mariano José de Larra.

Al final, cuando acaben de publicarse los XV Cantil de Cantos van a componer una colección de estrofas inéditas muy seria y digna de ser tenida en cuenta por los amantes de las novedades.

¿Pero es que puede haber novedades en el ámbito literario, concretamente de la poesía…? Pues ya se está viendo que sí.

Cultura Castellana y Española:

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Castellanas y otras estrofas nuevas, Libros

La Encantada de Usanos

La encantada de Usanos (Peine, pelo, espejo o daga)

Según se va desde Usanos
a Galápagos por senda
planicie alzada es la rienda
que llevan pasos lejanos.

No otra cosa que meseta
se ve según adentramos,
por cielo arriba nos guiamos
con estrellas en silueta.

Villa de Usanos incluso
desaparece tras grieta;
hasta la torre se veta,
pues no se ve nada ayuso.

Larga y alta es la meseta
que a soledades conduce
y que el paisaje reduce
a sí misma, plana y escueta.

Solitaria y misteriosa
a primer claror del alba,
sólo la luna nos salva
con la poca luz que posa.

El cerro de Castillejo
rompe luego la llanura
trescientos metros de dura
curva bajando en cortejo.

Hacia arroyo Albatajar
hay pozas que manan agua,
una de esas pozas fragua
la historia que he de contar.

Dentro de una de esas pozas
que alcor Castillejo sella
mujer joven, rubia y bella
canta canción entre brozas.

Cuentan que sea una lamia
que dentro de cueva vive,
cerca de arroyo y aljibe
y duerme un año la lamia.

Sólo el día de San Juan,
del sol el turno más largo,
sale lamia del letargo.
Veinticuatro horas serán

las que escape del zaguán
para cumplir el encargo
de dar a otro el trago amargo
de dormir en su desván.

La lamia peina su pelo
entre el cabello ondulado
con peine de oro preciado
tras los árboles del suelo.

Espejo de plata mira,
por la cintura el cabello;
no habría aspecto más bello,
pero su hechizo conspira.

A los pies de claro arroyo,
que forma limpio remanso,
sus pies baña y da descanso,
forjando agua bello escollo.

Peina sus cabellos blondos
en la espesura del bosque,
esperando que se embosque
persona en aquellos fondos.

El espejo ya ha mostrado
que por entre los canchales
se están notando señales
de alguien que se ha aproximado.

Daga de hierro cenizo
la lamia en la mano blande;
su mano es blanca y es cande,
la otra mano peina un rizo.

Espejo, puerta del alma
que lleva a otras dimensiones;
quienes miren corazones
atrapa, y a ellos ensalma.

Peine, navío con remos
que por ondas de mechones
boga de cueva a salones
a quien use de esos remos.

Ella misma es el cabello,
que esbelta y blanca silueta,
por trocarse, es una treta
a quien escoja su vello.

¿La peor estratagema?
Lo dulce de su mirada,
que en su lugar la hechizada
deje a quien mire esa gema.

Cuando los pasos ya llegan
de la persona anunciada,
lamia melosa en su grada
dice palabras que ciegan.

-¿Peine, pelo, espejo o daga?
Pídeme lo que tú quieras
de todo lo que aquí vieras
pues tu visita me halaga.

¿Peine, pelo, espejo o daga?
Puedo concederte todo,
pelo, peine, espejo o lodo
con mi hierro, pues soy maga.

Sus ojos le están buscando
con una dulce mirada,
¿La anilla en sus ojos, guiada,
anillará a quien entrando?

Respóndele el visitante
-Ni a ti quiero, ni a tu peine,
ni espejo en que lamia reine,
dame la daga al instante

y apártame la mirada,
que visión de hechicería
aun dulce, más es sombría
en criatura malhadada.

Se ha formado un resplandor,
allí donde lamia estaba,
relámpago en que sonaba
ya con apenas vigor:

-Me has condenado otra vez
a estar un año dormida.
La fecha de Juan venida
será de nuevo mi juez.

Goza de veinticuatro horas
lamia a romper el hechizo,
en todo advenedizo
por montañas tan traidoras.

Si al final de la jornada,
lamia aún no se ha trocado,
las hogueras que han quemado
llevan triste su mirada.

Hogueras son de San Juan
con fuego que el mal esfuman,
de noche llamas perfuman,
rescoldo de amor serán.

Dará calor al verano
la hechicera que ha ardido,
su humo se habrá ya escondido
forado adentro cercano,

con un arroyo, en que vive
y sueña dentro la lamia
en el año en que la infamia
rompa el hechizo y lo esquive.

Esta es la historia, señores,
de lamia que hay en Usanos,
cuidado tengan humanos
de requerirla de amores.

Copyright © Juan Pablo Mañueco Martínez

Castilla, España

Llanto por Iván Fandiño, vetones toros hispanos

LLANTO POR IVÁN FANDIÑO
(17-6-2017)

EL LUGAR

La muerte ha venido a Francia
a llevarse su cabeza
muerta. La muerte es distancia
que a acortársele ya empieza.

La muerte ha venido a Francia,
a cobrar su nueva pieza,
en la región de Aquitania
toreará la tristeza.

TOROS DE TODAS LAS ERAS TE ESTÁN MIRANDO

Los toros de Edad de Bronce
ya que te estaban mirando,
embisten desde la noche
muerte en sus astas portando.

Entre las Landas llamadas
muerte a torear empieza,
en Mont de Marsan que habla
de otras tragedias más viejas.

En Aire sur L´Adour, la plaza.
Y la muerte, por la puerta
del toril sale en jactancia,
por quien busca su cabeza.

Toros de Creta dan voces
sobre el ruedo igual entrando,
mugido eterno de sones
en la plaza ha resonado.

Viene por ti, Iván Fandiño,
a buscársete ya empieza,
de rosa y oro vestido
ya te mira con fijeza.

Por ti viene, Iván Fandiño,
muerte asoma su cabeza:
¡el rosa en rojo hoy mismo
verá cambiar la tristeza!

Los cuatro toros por nombre
el de toros de Guisando,
mugido en toros vetones
por el toril vienen dando

Los toros de Roma sobre
cuernos de uro montados,
todos sobre un sólo hombre,
todos ya le están mirando.

A buscarte, Iván Fandiño,
¡la doble asta de la cuerna
quiere quitarte el sentido
y ya sale por la puerta!

Ya han traído los sudarios
que han de detener los siglos,
ya está rezando rosarios
vientos por Iván Fandiño.

Toros Medievo de golpe
también ya te están mirando,
en embestir son doctores
y ya miran tu costado.

¡Ya recorre el escenario
en busca de Iván Fandiño,
toro de cuernos contrarios
para matarte aquí mismo!

Y una tórtola ha llegado
Una tórtola asimismo,
para traerte el sudario
que te cubra, Iván Fandiño.

Una tórtola trae flores
que ayer te hubieran honrado,
hoy la tórtola a tu nombre
con ellas está formando

LA COGIDA

Una tórtola con paños
de fino algodón y lino,
ante cuernos adversarios
quiere evitarte el peligro.

En el capote enredado,
ante astas ya has caído,
tu traje y tú solitarios
más el toro, Iván Fandiño.

Una tórtola ha llegado,
al verte al ruedo vencido,
pero con blanco sudario,
te cubrirá, Iván Fandiño.

Que ya dentro del costado
derecho sientes el grito
de un espadón tan rápido
que suena como un gemido.

¡El pitón te ha empitonado
para siempre, Iván Fandiño,
cuando el toro lo ha sacado
se puso el cielo rojizo!,

¡y tu traje, colorado,
cuando rosa sólo vino!
Tu rostro desencajado
ya sabía su destino

cuando a la tarde has clamado,
sin lanzar un solo grito.
Las manos en tu costado
por donde la muerte vino.

Tu cuerpo lo ha levantado
ese pitón asesino,
y tu rostro queda pálido,
tu faz noble, Iván Fandiño.

LA AGONÍA RÁPIDA

“Daos prisa”, se ha escuchado,
que me estoy muriendo” has dicho.
La cuadrilla sabe cuánto
hay de verdad en lo oído.

EL DESMAYO Y LA MUERTE SIN AIRE

No quiero ver esa escena
que no moja el escenario,
la caja de sangre llena
es el que se está llenado.

¡No quiero ver esa escena,
de pulmón sin aire, en llanto
de sangre. Cae en arena
aire que se está agotando!

¡No quiero ver esa escena,
de quien es sólo un muchacho,
que sobre el ruedo de arena
sin viento en vida ha quedado!

No quiero ver esa escena.
No quiero entonar mi canto.
Él sin aire ya se queda.
Yo me quedaré sin llanto.

No, no quiero yo esa escena,
en un tan quieto escenario,
que la brisa ya se frena.
Falta a torero tan bravo!

El viento no está en la arena
dentro de este hombre talado,
un cuerno sólo resuena
en un pecho ya sin vasos.

¡No, no quiero ver esta escena,
rota toda interior vena!

LA TÓRTOLA TEJE SU LINO

¡El dolor cubre el espacio!
¡Y la tórtola su lino,
ya lo transforma en sudario
que te cubra, Iván Fandiño!

¡El dolor cubre el espacio!
¡Y la tórtola su lino,
ya lo transforma en sudario
que te cubra, Iván Fandiño!

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2016/03/13/bibliografia-y-biografia-de-juan-pablo-manueco/

España

Autonomías: A/ Iguales B/ Leales a España

MI MOCIÓN DE CENSURA AL SISTEMA AUTONÓMICO, presentada en el día en que en el Congreso no se hablará de mi tierra
VILLANCICO DE VERANO de las únicas autonomías que yo quiero

Las que gestionen lo cultural y no tanta ley particular que está convirtiendo el país en un galimatías y una marimorena.

(O la nueva descentralización de España, que sí sería progresista y buena para el pueblo, y que desde luego ha de hacerse con dos características imprescindibles: IGUALDAD territorial y LEALTAD de todos los territorios al Estado central. Sin alguna de estas dos características no son autonomías justas, sino un fraude)

¡Las leyes vienen volando
por el monte las sardinas,
por el mar vienen nadando
las liebres y las mentiras!

Este país de esperpento
que yo llamo Pejigueria,
lo cantaré a todo viento.
¡Es mi patria, mas no seria!

Ande, ande, ande
la Marimorena,
ande, ande, ande
va a Suiza, a abrirse cuenta.

Hay tantas autonomías,
que no acabo de contar,
todas con un parlamento
que no para de parlar.

Ande, ande, ande
la Marimorena,
ande, ande, ande
que se la han montado buena.

¡Las leyes vienen volando
por el monte las sardinas,
por el mar vienen nadando
las liebres y las mentiras!

Ande, ande, ande
la Marimorena,
ande, ande, ande
está España hecha una pena.

Sanidades diecisiete.
Si caes malo, palmaste,
¡que no tienen tu expediente
donde viajando llegaste!

Ande, ande, ande
la Marimorena,
la sanidad sanitaria
a ver si alguien nos la ordena.

Y lo mismo la enseñanza
que aquí cada cual su historia
convierte en propia alabanza
¿Lo demás? ¡Vaya a la porra!

Ande, ande, ande
la Marimorena,
¡la enseñanza enseñante
a ver si alguien desenvenena!

Autonomías políticas
no acabaron centralismo,
que tantas regiones míticas
¡centran y enchufan más mismo!

Ande, ande, ande
la Marimorena,
¡y sí soy autonomista,
más lo soy de esta manera!

Autonomía yo quiero
no más que la cultural,
que restante yo me temo
sea caro y centro igual.

Ande, ande, ande
la Marimorena,
a ver si ya nos traen
autonomía, la buena.

¡La cultura castellana
Santoña a Ciudad Real,
es una cultura sana,
poderosa y muy cabal!

Ande, ande, ande
la Marimorena,
¡a ver si dejan Castilla,
si Castilla sale a escena!

Es mi tierra esta cultura
de Santander y la Rioja,
¡de Castilla fueron cuna
y es la que a mí más me mola!

Reclamo aquí la Castilla,
la Castilla cultural,
que brilla, y brilla, y brilla,
¡y al final, aun brillará!

Eso ya es posible ya,
con que la clase política,
¡quiera unir lo cultural
de la tierra de Castilla!

Y en el resto, ¡ahí me da!
Pero sepan que Castilla
vale tanto en cultural
que cuando cambie política,

¡Castilla aún brillará!
Ande, ande, ande
la Marimorena,
a ver si ya nos traen
autonomía, ¡la buena!

¡Y si Castilla, toda entera
Santoña a Ciudad Real
hay clase que por fin quiera
dejarla con fuerza brillar!

Juan Pablo Mañueco,

Sin categoría, Versos populares (para quienes no les gustan los versos)