Otros campos de Castilla, y ya sólo en la Alcarria

OTROS CAMPOS DE CASTILLA, Y YA SÓLO EN LA ALCARRIA

(Castilla: Un país de países, y ya sólo desde la provincia
de Guadalajara)

Valle ameno, angosta huerta, estrecha vega,
lisa alcarria, agreste floresta y ladera…
Arroyo… Arriba cuesta, falda abriera
a otra alcarria que a nuevo abismo llega.

Talud dispar al anterior se agrega…
Otra vertiente breve, y otra, y otra, hundiera
rampa a ocaso… Cayendo, otra creciera…
Río, monte, huerto, bosque, que despega…

¡Bellos valles de hermosa Alcarria suave
que a riscos, lomas, colinas y otero
romero dais, jara, tomillo, espliego!

Verde trigo y cantueso malva agrego.
Soto, encinar, vegas, fuentes, sendero
glauco a azul cielo… Ermita, castro, nave…

Rojizos arces dulces otoñales.
Encinas, robles, densos carrascales…

¡Vuestra dispar luz no en “llano” o “seco” o “pardo” cabe!
¡Y eso, quien os ha visto una vez, Campos de Alcarria,
pues tanta urdimbre de paisajes tejió en mirada,
siempre lo lleva consigo, lo recuerda y sabe!

Juan Pablo Mañueco, del libro “Otros campos de Castilla” 2018

Comprar:

http://aache.com/tienda/703-otros-campos-de-castilla-parte-i.html
Autor, vídeo de minuto y medio:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Castilla, España

Soneto en ibero-castellano

SONETO EN IBERO-CASTELLANO

Hamar ke laur son mis catorce versos
los que erder aretake están aquí,
mitad ibero e hispano ekiar yo uní,
laur versos van, hamar quedan inversos.

Baites, testigos, pongo algo dispersos.
Ekiar por obra mía lo uní así.
Iltir Arriaca fue donde escribí.
Sorse versos ya van, sei más diversos.

Por el abar o nueve voy entrando
y aun parece que hamar o diez termino,
si escribo irur, tres más, voy acabando.

Ya sólo irur versos yo encamino.
Iunstir, salve, lector que coronando
hamar ke laur versos, catorce inclino.

Juan Pablo Mañueco.

Autor, vídeo de minuto y medio:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

España, Sonetos

12 de octubre, tres naos castellanas (Hispanidad y Castellanidad)

12 DE OCTUBRE

Día 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional de España, durante mucho tiempo llamado “Día de la Hispanidad” (concepto el último creado y difundido por el vasco Ramiro de Maeztu, y promocionado desde el Estado durante 60 o 65 años).

Felicidades a todos por la fecha.

NO OBSTANTE, conviene recordar que lo que se celebra es la llegada de tres naves de la Corona de Castilla a una nuevas tierras desconocidas para el Viejo Continente y el inicio de la CASTELLANIDAD (concepto que va circulando impreso desde hace años -años 80-, aunque con poca potencia de difusión mediática, pero buena potencia conceptual)

Así describí el momento en mi libro “Castilla, este canto es tu canto. Parte I” (2014)

PARTEN NAOS CARGADAS DE IDIOMA CASTELLANO


El año extraordinario
de Mil cuatrocientos noventa y dos
inciso necesario
en versado glosario
pide, por un doble y cálido adiós.

Nazarí reino e imperio
de Granada, a los dos días de enero,
cesó ya en ser iberio.
E Iberia cesó al acero.
¿Cristiano o moro? Otro será el criterio.

Se pone fin al proceso
de concluir la secular, vieja guerra,
en Edad Media impreso,
que ensangrentó la tierra,
y tal periodo oscuro, opaco, cierra.

En abril, diecisiete,
Cristóbal Colón, Fernando e Isabel
capitulan triplete
de honor a timonel:
Almirante, Gobernador, Virrey

de cuanto descubriera
“en ciertas islas y en la firme Tierra”,
de tal modo y manera
que ya la Mar pudiera
Océana cruzar de olas la sierra.

PLEGARIAS ÚLTIMAS AL RÍO Y RESPUESTA DE LOS OCÉANOS

¿Oyes, río Cadagua,
que lo que nació entre musgo y reguero
ahora es fuente de agua
Océana y un viajero
a otro mundo va a llevar tu venero?

Aquella habla menesa,
trascendiendo su humilde estirpe y cuna,
a carabela ingresa
y buscará fortuna
más allá de la mar ignota y bruna.

Río en breves montañas
que entre las rocas saltas, ríes, naces
por bárdulas cabañas,
hora es que a otros abraces
en mares, lares, montes, prados, faces…

Cadagua bullicioso,
suenan ya las jarcias y arboladuras
de aparejo ruidoso
que, ante las olas duras,
cantan quejas en tu romance hermoso.

Doce octubre alguien “¡Tierra!”
dirá. Diptongue en “ie” la latina “terra”,
igual que por tu sierra
la latina “Castella”
diptongó a bello encanto de “Castiella”.

Zumo en río de Mena,
arrullo breve a las peñas sonoras,
tu voz boga serena
sobre aguas cantoras.
Cantan marinos más, albas de auroras.

No quiero otro mensaje
hoy recordar de los setenta días
que duró aquel viaje,
sino aludir melodías
y cantos en castellano del oleaje.

Mas preveo entre grietas
que en el azul del mar singlan y apuntan
gestas largas e inquietas.
Por mares que preguntan
y océanos que, en castellano, adjuntan

sus salinas respuestas:
-“Mi nombre es el Océano Pacífico.
Si mis aguas y crestas
por vez primera acuestas
será justo y magnífico
que sólo tú sepas qué significo”.

-“Soy el Piélago Índico
y si tú, inicial, me circunnavegas
seré siempre el síndico
de tus glorias viajeras,
pues allanaste mis aguas a vegas”.

¡Oh, terráqueo globo
muy pronto verás que cruza tu orilla,
y a ella hoy le trovo,
roja, blanca y amarilla,
flamante en mástil, la orla de Castilla!

Juan Pablo Mañueco, “Castilla, este canto es tu canto” (2014)

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Autor:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Castilla, España

Alta cultura navega por la Baja Edad Media

Alta cultura navega
por la Baja Edad Media

OPTA AL PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “CIUDAD DE MELILLA” 2018 (España)

Autor: Juan Pablo Mañueco

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ÍNDICE

SEGUIDILLAS DE PEDRO DE ESTOPIÑÁN Y VIRUÉS EN LA TOMA DE MELILLA (1497)

I. Los barcos avistan Melilla
II. Melilla, la ciudad blanca
III. Dentro de Melilla
IV. La vuelta de Estopiñán a la Península y retorno a Melilla (1498)
V. El desembarco completo

EL DESEMBARCO EN MELILLA

I. El Mester de Clerecía (siglo XIII). Toma, Berceo sacro, un vaso de buen vino allá en el cielo……..
Gonzalo de Berceo…………..
Poema de Fernán González……………
Rumbo a Sevilla……….
Alfonso X el Sabio………………
Toledo marca la norma del idioma castellano……….
La Universidad de Salamanca……………..
II. Lírica y Didáctica (siglo XIV). Hita, Ayala, don Juan Manuel, el Romancero…………..
Juan Ruiz, arcipreste de Hita………..
Canciller Pero López de Ayala………..
Don Juan Manuel…………..
El Romancero Viejo…………….
La Lírica popular…………….
La Lírica culta……………….
III. El Pre-renacimiento (siglo XV) La madurez de la lengua y la literatura en el cambio de siglos………….
El marqués de Santillana………….
Juan de Mena……………………
Jorge Manrique………………….
La Lírica cancioneril del cuatrocientos………….
Novela sentimental……………….
Novela de caballerías…………….
La Historia en prosa…………..
El Teatro……………….
La Celestina……………..
La Gramática castellana……………
Parten naos cargadas de idioma castellano……..
Plegarias últimas y respuesta de los océanos…
En el horizonte surgen más y mayores cimas….

CODA DE BIENVENIDA A MELILLA A PEDRO DE ESTOPIÑÁN

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Seguidillas de Pedro de Estopiñán y Virués,
en la toma de Melilla (1497)

I. LOS BARCOS AVISTAN MELILLA


El mar de Alborán cruzan
embarcaciones.
Vienen sonando jarcias
y las canciones,
les acompañan olas
y humanos sones.
Marineras algunas
composiciones,
pescadoras las otras
del mar en borde.
Además que también
las aguas corten,
canciones militares
dichas por hombres.

En castillo de proa
-inquieto monte-,
Pedro de Estopiñán
mira horizonte.
Por detrás de él ya llegan
más españoles.
Bogan naos, carracas,
se escuchan voces…
Bogan las carabelas
de exploraciones.,,
Bogan muchas galeras,
naves mayores…

“¡Melilla!”, están diciendo
todas las voces.
“¡Melilla!, están cantando
sus corazones.
“Melilla” están clamando
velas mayores.
“Melilla” están llamando
velas menores.
Las velas cebaderas,
las anteriores.
Las velas de trinquete,
de viento un golpe.
La gran vela mayor,
grande cual torre.
Las velas de la gabia
aires recogen.
Las velas de mesana,
naves al borde.
Todas “Melilla” silban,
de torre a torre.
Todas “Melilla” dicen,
entre los soles.
Todas “Melilla” cantan
en sus colores.
Mientras las seguidillas
son sus pendones.
Mucho más que las mueven
remos en orden.
Aunque también sus bocas
muestran cañones.

II. MELILLA, LA CIUDAD BLANCA

Ahí aparece ya
la plaza blanca,
que señorea el norte,
norte de África,
adonde está trayendo
su parte España.
Su parte de cultura
bajan las aguas.
De la mar de Alborán
que sales mana,
sales de seguidilla
en sus palabras
trae marinería,
prendas del alma.
Cada nao y galera
también las baila,
espumas se les suben
de mar salada,
y las embarcaciones
alzan sus faldas.

III. DENTRO DE MELILLA

Pedro de Estopiñán,
al mediodía,
va dirigiendo naves
e infantería.
La caña del timón
hacia Melilla
llevando los caballos,
caballería,
y en un ingente número
carpintería
y un superior guarismo
de cantería
y de albañiles. ¡Pedro
no es flor de un día,
viene a quedarse España
fuerte en Melilla!
¡Quiere más reforzarla
el de Castilla,
a eso encaminan tantos
de Andalucía!

Cinco mil los infantes
hacia Melilla.
Más doscientos cincuenta,
caballería,
Tres para el dieciséis
aun todavía.
Pedro de Estopiñán
es cuando avista
playas de arena blanca
las de Melilla.
La ciudad ve y observa
casi vacía.
Su ejército –hacedores-
ocupan villa,
comienzan a reforzarla,
doblan rodilla.
Alzan más la murallas
le insuflan vida.
Construyen nuevas casas,
ciudad amiga.
Y así regresa Pedro
a la Península.

IV. VUELTA DE ESTOPIÑÁN A LA PENÍNSULA
Y RETORNO A MELILLA (1498)

Pero un año después
-noventa y ocho
años mil cuatrocientos-
un poderoso
ejército islamista,
cerca su coso.
Otra vez vuelve Pedro,
bélico el rostro.
Para los sitiadores
les causa asombro
estar entre dos fuegos
de truenos roncos…
Estar ellos en medio
ya sin apoyos.
Esta vez se persigue
-y con arrojo-
al sitiador ejército.
Puntos de apoyo
se establecen ya firmes
en fuerte modo.

V. EL DESEMBARCO COMPLETO

De Melilla, las playas
es lo que han visto,
las naves castellanas
bajan con ritmo.
Traen entre sus velas
suaves lirismos,
épicas consagradas
renacentismos,
del arte del teatro
ya el inicio,
con obras consagradas,
más otros libros:
caballería, amor,
y didactismos.
¡Mucha España que llega
con los marinos!
¡Veamos desembarco
de tantos libros!

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EL DESEMBARCO EN MELILLA

I. El Mester de Clerecía (Siglo XIII).
Toma, Berceo sacro, un vaso de buen vino allá en el cielo

Al llegar siglo trece,
las catorce sílabas cuenta y rima.
El castellano ofrece
ámbito y peso encima
por cobijar cuaderna monorrima.

“Mester traigo fermoso, non es de ioglaría
mester es sin pecado, ca es de clerezía,
fablar curso rimado, por la cuaderna vía,
a sílabas contadas, ca es grant maestría”…

…así estrofa segunda
dice en la anónima, amplia y vagabunda
obra que por “Libro de Alexandre” respondía,
dando la entrada a la “cuaderna vía”.

No entre clérigos o curas sólo estrofa cunda.
Culto noble, o judío culto, igual lo difunda:
¡el culto a los cuatro versos! Siglo XIII inunda
de catorce sílabas. Alejandrino funda.

Gonzalo de Berceo


Pero es después Berceo,
Gonzalo, el primer autor castellano
que da a su nombre empleo.
Y a cuaderna todo el grano
de su obra estética, en canto cristiano.

“Gonzalvo fue so nomne qui fizo est´ tractado,
en San Millán de Suso fue de niñez crïado;
natural de Verceo, ond´ Sant Millán fue nado
Dios guarde la su alma del poder del pecado”.

Y, aunque clérigo, llano
escribe el román Berceo, el riojano.

“Quiero fer una prosa en román paladino,
en la cual suele el pueblo fablar a su vecino;
ca non so tan letrado por fer otro latino.
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino”.

Toma, Berceo sacro,
un buen vaso de vino allá en el cielo,
de aquí lo mando y lacro.
Haga María, al vuelo
de cogerlo y entregarlo, otro milacro.

Poema de Fernán González

También la monorrima
en cuatro épicos versos consonantes,
hazañas aproxima
al resto de habitantes
de Fernán González… En elegantes

y patrióticos versos
a Castilla y a España, independientes,
de otros pueblos adversos.
Luchando todas gentes
con arrojo y denuedo, ¡tan valientes!

“Era Castilla la Vieja un puerto bien cerrado.
Non había más entrada de un solo forado.
Tuvieron castellanos el puerto bien guardado.
Porque de toda España eso hobo fincado”

Líneas más abajo,
de entre las diversas tierras de España,
autor no halla trabajo
en citar grande hazaña,
y gloria a quien tiene mejor entraña.

“Sobre todas las tierras, mejor es la Montaña.
De vacas e de ovejas non hay tierra tamaña”.

“Pero de toda España, Castilla es lo mejor,
porque fue de los otros el comienzo mayor;
guardando e teniendo siempre a su señor
quiso acrecentarla ansí el nuestro Criador”.

RUMBO A SEVILLA

Mucho ya ha progresado,
el idioma acopia verbos y anales
desde el primer condado
a los tiempos reales
de Fernandos, Sanchos, Alfonsos tales

como el Santo, tercero
de los Fernandos. León y Castilla
une en un reino entero.
Su Corona a Sevilla
por mar y río irá a besar su orilla.

Porque desde Laredo
Castro, Santander… ha tiempo que brilla
flotante sobre hayedo,
la roja maravilla
del castillo oro, en paño de Castilla.

Castellana marina
que protege el Cantábrico de ajenas
entradas de asesina
gente hasta sus arenas;
naves piratas, de peligros llenas.

Y ahora se encamina
hacia el sur, combatirá en el Estrecho
flota benimerina
que aprovisiona de pertrecho
la taifa de Sevilla.

Sevilla, anclada en su río,
empapada por luz riente,
bañándose en el rocío,
iluminada por duendes.

Sevilla, virgen tartesia.
Sevilla, vestal romana.
Sevilla, la visigoda.
Sevilla, hurí musulmana.

Sevilla, Fernando el Santo,
Sevilla, ya es quien te llama.
Sevilla, quiere que plantes,
Sevilla, piedras con alas.

Sevilla, iglesias y agujas,
Sevilla, vueltas en ramas,
que icen al cielo las preces
de una doncella cristiana.

Rosas de nata en ráfagas
los vientos portan,
buques, tiempo y las velas
que el aire sopla.

La flota cimbreante
virado ha
que está bajando costas
de Portugal.

Llevarán hasta Híspalis,
que hoy es Sevilla,
el romance y las coplas
por seguidillas.

Por tan gran cargamento
bailan las quillas,
las faldas se recogen
en aguas vivas.

Van rompiendo las olas
las blancas sayas,
los mascarones miran
y también bailan.

Y cuando seguidillas
las castellanas,
en Sevilla anclen, ¡canten
por sevillanas!

Bogando, bogando,
el romance que buscaba Sevilla
ya viene bajando.

Sevilla, la media luna
rota se acuesta,
luna de seguidillas
toca en la puerta.

Aun flota porta porte
que más importe,
quizá más importante
que tenga el hombre.

¡Que es carga que por sí habla,
glorioso faro,
y esa carga la nombro:
el castellano!

Bandera de Castilla
y León, el Guadalquivir remonta
hasta ganar Sevilla;
y su defensa afronta.
¡No africana, europea es ya su orilla!

Ramón Bonifaz, “ome
de Burgos” es el azul almirante
que la cadena rompe
de sus barcos delante,
Siempre ya de Sevilla quede amante.

ALFONSO X EL SABIO

En este siglo trece
la Escuela Traductores toledana
el idioma embellece.
La lengua castellana
suple en ciencia, historia y ley… a la romana.

Alfonso X, dual Sabio,
en galaica lírica y castellana
prosa. Confiere al labio
de Castilla la sana
opción de hilar… trama divina o humana.

“Astronómicas Tablas”
alfonsíes de arcanos celestiales
escribirán sus hablas;
de piedras minerales
Lapidario indica usos principales.

Le aportan nueva gloria
“fazer” la Estoria de España o la Grande
e General Estoria.
Ya el castellano blande
léxico a cuestión que se le demande.

La obra Siete Partidas,
o partes en que se halla fraccionada,
junta en leyes unidas
normas que, demasiadas,
en uno y otro texto iban divididas.

El Libro de los juegos
diversos de Axedrez, Tablas e Dados
alumbra con sus fuegos
de India y Persia tomados
a quienes entretienen tiempo y estados.

Y aún citar nos falta
la ficción Calila e Dimna llamada.
Sabiduría salta
de dos lobos, formada
por “exempla” morales, y narrada.

TOLEDO MARCA LA NORMA AL CASTELLANO

La lengua crece y emana.
Ya no es bárdula, condal ni menesa,
el Ebro al Duero imana
y el Tajo es quien sopesa:
¿Si hay duda? Triunfa norma toledana.

Es la obra íntima, expresa,
que establece el rey Sabio castellano:
la norma que sopesa,
sea uso toledano
el que resuelva conflicto profano

que surja en el romance
en que expertos y escritores crean
y tienen a su alcance,
tan pronto como vean
que existen discrepancias o las lean.

LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, EL ROMANCE SE ACERCA A LA UNIVERSIDAD

De tal manera ingresa
a ser ya entera lengua castellana.
Y, al poco, casi llegará a universitaria,
aunque aún no entre en sus aulas.

Si Alfonso, el rey octavo
de Castilla, Estudio General funda
en Palencia, con bravo
brío que en la profunda
del Trivium y el Caudrivium ciencia abunda…

Alfonso, el rey noveno
de León, cursa con el salmantino
Estudio, en sabios lleno…
Y Alfonso X -el sino
único de ambos reinos ya es destino-

considera algo ajeno
que compitan dos Estudios… El regio
apoyo y favor pleno
adjudica al Colegio
salmantino… El Papa obra el sortilegio

de darle la confianza
de otorgarle, por bula, el primer nombre
de Universitas… Fianza
que le adquiere renombre
mundial. En Europa sólo ella sombre.

El latín sigue siendo
verbo universitario… Mas romance
a los atrios está yendo.
A poco más que avance
su sapiencia… dará al latín alcance.

II. Lírica y Didáctica (Siglo XIV). Hita, Ayala, don Juan Manuel, el Romancero…

Por la Baja Edad Media
sube un tropel de nombres, que trabaja
porque la era intermedia
reste más la ventaja
del latín, cuyo yugo resquebraja.

Juan Ruiz, arcipreste de Hita

Cata por dónde llega,
montado a lomos de cuaderna vía,
un poeta que ruega
lo que él no requería
pues su inspiración basta a su porfía.

Juan Ruiz, por nombradía
“Johanne Roderici, archipresbítero
de Fita” y su osadía
sobrada en presbítero
que a Dios, Virgen, moza y clásico unía
en dulce melodía.

Deliciosa e ingenua, pícara y grave
según página y día.
Apena que se acabe
Libro de Buen Amor, escrito en clave.
por gracia y armonía

En clave y son divino:
“Dios Padre, Dios Fijo, Dios Spíritu Santo:
El que naçió de la Virgen esfuerzo nos dé tanto
que siempre lo loemos en prosa et en canto,
sea de nuestras almas cobertura et manto”.

En clave y son virgíneo:
“Santa María,
luz del día,
toda vía
tú me guía”.

En clave y son de pícaro:
“Como dise Aristóteles, cosa es verdadera,
el mundo por dos cosas trabaja: la primera,
por aver mantenençia; la otra era
por aver juntamiento con fembra plasentera”.

Juan Ruiz, de Hita arcipreste,
ingenio, perspicacia y maestría,
que nadie se moleste
si en la cuaderna vía
te reservo el trono de Sumo Preste.

Igual que, por su frescura y su valía,
con Berceo se geste
la otra cumbre de aquel tiempo y aquel día.

Como el juglar/juglares del Cid constituiría
rima que a los otros aseste
cota, cima, cúspide en el oficio de juglaría.

Contenido es tan vario
en este libro que todo compendio
quede por mal vicario,
y por un vilipendio,
cual si al libro lo mermase un incendio.

“Libro de Buen Amor”
nombran al libro,
y ya el propio epígrafe
fuese ladino,

puesto que en su interior
no hay un camino
por saber si el bueno es
el humano o divino.

Por la cuaderna vía
y demás rimas,
alma nos embelesan
las muy ladinas.

Ora su tono es serio,
ora festivo,
sin que su tono sea
definitivo.

Una autobiografía
da el hilo al libro,
pero también tal vida
algo es ficticio.

Amor tiene con varias,
breves mujeres,
de toda condición
son estos seres.

Una mora, una monja,
la panadera,
o la que vio rezando
que era una dueña.

Le ayuda en sus amores
una alcahueta:
es la Trotaconventos,
Urraca vieja.

Hay también colección
lista de enxiemplos
donde se moraliza
en cada cuento.

Disputan el autor
con el Amor
mostrando cual sea
galán mejor.

Y se narra también
de doña Endrina
historia y don Melón,
que mueve a risa.

Lucha entre don Carnal,
doña Cuaresma,
religiosa es parodia
cantar de gesta.

Composiciones líricas
y religiosas,
y también paródicas
de las canónicas.

A través de unos mil
y setecientos
floreados, amenos,
variados versos.

Libro bien complicado
de interpretar,
mejor es disfrutarlo
sin más ni más.

¡Como a Castilla,
que en toda ella
variedad brilla!

Canciller Pero López de Ayala

A caballo montado
el Canciller Pero López de Ayala
asoma su Rimado
de Palacio. Señala
los vicios de época que a toda iguala.

Fraude, engaño, falsía,
ambición, codicia, insidia, conjura,
infamia, hipocresía,
es vital aventura
de Corte de aquel tiempo y la futura.

Ningún hombre sin yerro
ve en Palacio, iglesia, convento o aldea
sino un mundo en destierro
donde el tiempo golpea
y ambición de todos revolotea.

“¿Dó están los muchos años que avemos durado,
en este mundo malo, mesquino e lacerado”.

Pecados mortales del clero también son señalados:

“Si estos son ministros, sonlo de Satanás,
ca nunca buenas obras, tú fazer los verás.
Gran cabaña de fijos siempre les fallarás
derredor de su fuego: que nunca allí cabrás”.

Los reinados historia
de Pedro, Enrique, Juan y de otro Enrique
el vasco de Vitoria…
Cuestión que signifique
que, en romance, memoria ya radique.

Don Juan Manuel

De cuna aún más alta
don Juan Manuel, nieto del rey Fernando,
sobrino que resalta
de Alfonso X. Prosando
el Libro de los estados va dando

su visión ideal
de la sociedad, según la razona
-con juicio medieval-
la útil prosa que abona
pensar de un castellano de Escalona.

Apólogos contando
es el “Libro de los enxiemplos del Conde
Lucanor et Patronio”
unión en matrimonio
de Esopo, Arabia y la India. Aleccionando

a un discreto y juicioso
noble, conversación traba con su ayo,
que relato ingenioso
le plantea al soslayo
para instruirle en gobierno de vasallo.

EL ROMANCERO VIEJO

Pero Edad Media viera
abrirse a beldad el cantar de gesta…
Salta hoja de palmera
que da breve respuesta
al éxito amplio del juglar en fiesta.

Esa hoja se desgaja,
toma vida propia, romanceada,
y a la eternidad viaja
-peculiar cabalgada-
por plaza y palacio en ruta cantada.

El Romancero Viejo
llamamos a romances medievales,
siendo asonante espejo
de las épicas señales
o añejas líricas tradicionales.

Don Rodrigo y el rey Arturo,
el Cid, Bernardo del Carpio,
fronterizos de Granada,
de Mudarra, el buen bastardo,

de la conquista de Alhama,
romance del conde Arnaldos
fronterizos y moriscos,
del Prisionero que en mayo

muestra todo su dolor.
Fontefrida. Un falso, malo
y enemigo ruiseñor…
Del conde Niño a caballo

la mañana de San Juan.
Gerineldo, bello criado
al que una infanta ha querido.
Abenámar, que en los altos

castillos que relucían
a maravilla labrados
habló con rey de Castilla.
Doña Alda, en París soñando.

Tristán e Iseo, leyenda
en que las albares manos
de ella no evitan que celos
provoquen la muerte de ambos…

La Lírica popular


La catorce centuria
y quince susurran suaves canciones
que llegan en penuria:
expresan emociones
que nunca han volteado sus cuestiones.

Pues que “cantan los gallos
mi amor, vete, mira que ya amanece”,
hay que lamentar rayos
del sol en que perece
la noche, la luz indiscreta crece.

“Al coger amapolas
madre me perdí,
caras amapolas
fueron para mí”.

Coplas son que dan en el corazón.
En tan secreto rincón,
buscan, saben anidar su amor.

“estás llamando a mi puerta,
y tú aldaba más me acierta,
dentro de mi corazón”.

Aldaba, la popular
cómo tocas a la puerta
para ponerte a entrar.

Aldaba, la popular,
cómo llamas a la puerta
para podernos cantar.

Por las amapolas,
soles en la tierra, amaneciendo un poco,
huyen ya las sombras.

Desde las amapolas
niña que por los campos tú me las cortas
la lluvia llueve en gotas.

Si me dejas a solas
yo me perdiera, y te buscara
por tenerte en mi boca

¡La amapola, rojo fuego
-en que mayo escala hasta el calendario-
y negro del gineceo!

La Lírica culta

La lírica más culta
la tradición y el prerrenacimiento
une, mezcla y faculta
esperando el momento
en que los clásicos pongan su acento.

Diego Furtado de Mendoça, el Viejo,
padre de Íñigo López –Santillana-,
y Almirante en la flota castellana,
noble, guerrero y poeta en parejo
amor al arma, la vela y el consejo…
recoge y amplía gusto por serrana:

“Un día de esta semana,
partiendo de mi ostal
vi passar gentil serrana
que en mi vida no vi tal”

Alfonso Álvarez de Villasandino
trova entre el trescientos y el cuatrocientos
coplas de alado y fino
contorno, con alientos
suaves, sonoros, cantores, atentos.

“Virgen digna de alabança,
en ti mi esperança.

¡Santa, o clemens, o pía,
o dulcis Virgo María!
Tú me guarda noche e día
de mal e de tribulança”.

Tal lengua blanca
qué gentil danza.
En sierra, avanza.
En Virgen, franca.
En guerra, lanza.
No es lengua estanca;
lengua que se afianza.

III. El Pre-renacimiento (siglo XV)

Siglo quince en Castilla
muestra lengua adulta, en sazón, madura,
que entre latinas brilla.
Arma versos de altura
valiente bruñe su prosa en la dura

y ardorosa armadura
que afronta, escala, asalta nuevas cimas
de poesía pura.
Elegantes esgrimas
de ingenio denso y culto y docto en rimas.

El marqués de Santillana

De Carrión de los Condes
hasta Guadalajara, una figura
te convendrá que ahondes
si quieres donosura
leer en que Renace alta cultura

clásica, antigua, griega
y latina. Es la efigie mendocina
que a tradición agrega
la italiana doctrina
que en libro y humanista hasta él peregrina.

López de Mendoza, alma
previa en Marquesado de Santillana,
su llama en viaje calma
con tan grácil serrana
que al verso de su padre y al de Hita gana.

“Mozuela de Bores,
allá do la Lama,
púsome en amores

Assí concluimos
el nuestro processo
sin fazer exceso
e nos avenimos.
E fueron las flores
de cabe Espinama
los encubridores”.

¿Aun serranilla más grata y valiosa?

“Moza tan fermosa
non vi en la frontera
como una vaquera
de la Finojosa.

Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fraguosa
perdí la carrera,
do vi la vaquera
de la Finojosa”.

Luego inicia en Castilla
Soneto fecho al itálico modo
y su verso arrodilla
ante el nuevo periodo
que a Medievo añoso muda acomodo.

Cuarenta y dos sonetos
amorosos, morales, religiosos…
presentan sus respetos
en oncenos hermosos
aunque al metro aún no hallen plenos posos.

“El agua blanda en la peña dura
façe por curso de tiempo señal,
e la rueda rodante la ventura
trasnuda e troca al género humanal”.

La imagen de la gota
de agua que desgasta la piedra fuerte
ya habita en la remota
Roma, y ello -eterno- advierte
que Ovidio y Lucrecio no tendrán muerte.

Aunque igual a ellos trota
de más lejana fuente.
Lo exacto, el tiempo azota.
Lo bello para siempre quede y cuente.
Sólo la forma rota.

Comedieta de Ponza
rima humanista modo en que Fortuna
gira como peonza.
Y lo que en triste cuna
nace, media y acaba en más alta luna.

Como al infierno Dante
bajó el marqués. Y siniestro recuento
desplegó allí delante
del cruel y atroz tormento
a los amantes de “ayer, después e ante”.

Quien “por Venus se guía
entre a penar lo pasado”, un castillo
a su entrada decía.
El Infierno amarillo
en fuego arde de los Enamorados.

¿El averno peor de los narrados?
“La mayor cuyta que aver
puede ningund amador
es nembrarse del plazer
en el tiempo del dolor”.

En coplas ciento ochenta
Diálogo de Bías contra Fortuna
Santillana presenta
a Bías, que reúna
luz estoica ante suerte inoportuna.

Pensemos al final
que sí es prosa suya que inicia el juego
de adagio un nombre tal:
los Refranes que luego
dicen las viejas tras el fuego.

“A dineros pagados, braços quebrados.
A río vuelto, ganancia de pescadores.
Mucho hablar, mucho errar.
Ayamos paz y moriremos viejos.
Allí van leyes, do quieren los Reyes”.

Juan de Mena

Juan de Mena entra presto
adentro del siglo XV asentado.
Cordobés, mas propuesto
a ser considerado
un poeta castellano y cristiano:

ya que la Andalucía
aún no fuera en todo conformada,
Granada islam asía,
y su pluma ajustada
a Cronista de Castilla fue alzada.

Casi estrofas trescientas
de dodecasílabos versos tocan
en octavas cuentas
el alarde en que enfocan
la Antigüedad clásica, a la que evocan.

Poema culto y sabio
Laberinto de Fortuna a Lucano
y clásicos da el labio,
mas con sentido hispano,
su lengua enriquece en la del romano.

“Al muy prepotente don Juan el segundo,
aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo
que tanta de parte le fizo del mundo
quanta a sí mesmo se fizo del cielo,
al gran rey de España, al Çésar novelo;
al que con Fortuna es bien fortunado,
aquel con quien caben virtud e reinado;
a él, la rodilla fincada por suelo”.

Aún no es el etéreo
verso que escribirá Renacimiento,
mas brío e impulso aéreo
en Mena hay, y aliento
de poeta puro, al propio idioma atento.

Imita en trama a Dante
en las ruedas de ayer, hoy y de mañana,
pero es propio y bastante
hipérbaton que arcana,
cultismo y recurso en lengua lozana.

Jorge Manrique

Pare ahora el poema
que una de altas cúspides castellanas,
de donosura extrema,
trae dolientes ganas
de tañer queja a brevedades vanas.

A este don Jorge Manrique,
belicoso personaje
tan severo,
dejadme que le suplique
la gracia de ser su paje
verdadero.

Poeta fue en el inicio
de la belleza ingeniosa
de Cancionero,
donde demostró su oficio:
mílite estrofa, seca glosa
de caballero.

“La fortaleza nombrada
está en los altos alcores
de una cuesta,
sobre una peña tajada
maçiça toda de amores
muy bien puesta”.

Bella, mas ruda y tajante
tonada de pie quebrado,
tan medieval,
contundente y atacante,
como cincel engastado
al pedernal.

Pero cuando se junta
una perenne estrofa lapidaria
con la idea que ayunta
la noción más sumaria
de lo humano en compendio y emisaria,

un imperecedero
mármol perdurable ahí se ha labrado.
La dureza de acero
adquiere el humanado
ejemplo, que el vivo verso ha acercado.

“Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
como se viene la muerte
tan callando”

Cuarenta manriqueñas
Coplas estado mortal y divino
de lo humano reseñan
primero. Tal molino
hacia muerte muele todo en su sino.

“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir”

Pero habrá otra morada
más clara y mejor dotada
al final,
mejor y más suave y calma
donde el dolor ya se encalma
eternal.

“Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar”

Segundo invoca nombres
concretos, no de héroes ni de mitos,
sino de damas y hombres
recientes en sus ritos,
próximos, flamantes, mas ya marchitos.

“¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón,
¿qué se hizieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué fue de tanta invención
como truxeron?”

El “ubi sunt” añejo
es. No nada nuevo. Mas su asombrosa
claridad es espejo
de habla sencilla y hermosa,
dó todo humano y siglo halla reflejo.

En la parte tercera
el maestre don Rodrigo hace entrada,
después que su hijo abriera
pórtico a su llegada
que efigie cualquiera fuese aclamada.

“Aquel de buenos abrigo
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente

(…)

Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
e parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
e valientes!”

Luego en igual llaneza
la muerte es que a tocar viene en Ocaña
su puerta. Con belleza
habla. No siendo extraña
ni la cita ni hablar con ella hazaña.

En sosiego cristiano
don Rodrigo a Dios sumiso se pliega.
Recuerdo vivo, humano,
nos hace última entrega
de fama, que sus actos le congrega.

“Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados

(…)

dio el alma a quien se la dio
el cual la dio en el cielo
en su gloria,
que aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria”.

Afirmación de vida,
al final, son las “Coplas por la muerte
de su padre”, obra erguida
siempre a un triunfo fuerte
en tiempo, país, lengua a que se vierte.

Y no habrá Antología
poética en Castilla, España, el mundo…
que no incluya esta vía
a fama. Por profundo
y sencillo, Manrique fue fecundo.

La Lírica cancioneril del cuatrocientos

Mencionemos siquiera,
luego la imprenta alcanzará a que estallen
-luminosa palmera-,
poetas que detallen
atento y pulcro “amor cortés” que ensayen.

Sutileza ingeniosa
que Cancioneros siegan y recogen.
Delicadeza hermosa
que para Amor recogen
virtuosismos que aun hoy nos sobrecogen.

CANCIONERO DE BAENA

A mitad de centuria,
Cancionero de Baena ya acopia
la asombrosa lujuria
-seiscientas en él copia-
de casi unos sesenta autores propia.

Reyes, nobles, validos,
magnates poderosos, escritores,
halagan los sentidos;
truhanes y señores,
cura y juglar unen líricas flores.

Paremos un instante y glosemos
a don Álvaro de Luna, privado
y poeta del Cancionero
que estamos comentando.

CANCIONERO DE STÚÑIGA

Cancionero de Stúñiga
signa lírica galante
de Corte napolitana,
refinada y elegante.

Es de mediados del quince
lo que compila este códice
siendo Lope de Stúñiga
el primer autor que recoge.

Son las canciones corteses
gemas que el libro casase
y la particularidad tiene
de dar cabida a romances.

Juan Tapia y Diego Valera,
Juan Dueñas, Carvajales
algunos autores son
de esta lírica brillante.

CANCIONERO GENERAL

Mas aun cuando la imprenta
aumente libros y de cordel pliegos,
la lírica así sienta
sus encendidos fuegos
tocar en ojos a ella antes legos.

Cancionero General
por Hernando del Castillo,
impreso ya en Dieciséis
recopila el Quince siglo
entero, en especial Reyes
Católicos y sus ciclos.

Los ciento treinta poetas
con su nombre conocido,
casi mil composiciones
sostienen el edificio,
con poesías devotas,
morales y villancicos,
amatorias y romances,
burlescas y de bullicio,
las de escarnio y hasta obscenas,
glosas y tema satírico,
pleitos, justas y preguntas,
compuestas plenas de oficio.

Con estas dos evidencias
fío mi enamoramiento
de este Pre-renacimiento
y glorío su existencia:

Novela sentimental

¿Novela sentimental?
La Cárcel de Amor de Diego
de San Pedro tanta fama
y mayor desasosiego
tuvo y causó en altas damas
y recintos palaciegos
como el Amadís de Gaula,
un poco más tarde en juego.

El Siervo libre de amor
de Juan Rodríguez del Padrón
cuenta en primera persona
penas que a su corazón
ocurrieron igualmente.
Su vida y obra en sola acción
se entramaron finalmente,
pronto héroe fue en ficción.

Novela de caballerías

¿Libros de Caballerías?
Ya en la centuria XIV
El Caballero Cifar
gozó de una fama enorme.
Conquista de Ultramar
es una versión conforme
de un texto francés previo.
Mas la fecunda que ahorme
después tantas a su saga
es la adorada y deiforme
prosa de Amadís de Gaula.

La caballeresca historia
de Amadís es castellana
mejor y mayor victoria
del héroe que se afana
por cumplir ideal noble,
con prosa fresca y lozana.

Y aunque a veces laberinto
sean sus enmarañadas
aventuras y personas,
no llega a tantas patrañas
ni cae en tantos enredos
de sus posteriores sagas.

Príncipe de caballeros
castellanos, Amadís,
más valiente de esforzados
de gran y fuerte país.

La historia en prosa

Tiempo es ya de hacer romance
de las prosas de la Historia,
citemos algunos nombres
de quienes saber memoria…

FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

Fernán Pérez de Guzmán
historió con rimas sólidas,
en Loores de los claros
varones de España, la gloria
de añejas generaciones.

Pero es más entre las propias
por él vistas y vividas
donde mejor su ojo posa.
Testigo y claro cronista,
Generaciones memoria
y Semblanzas luego traza,
de forma concisa y sobria.

HERNANDO DE PULGAR

Hernando de Pulgar, culto
émulo de los latinos,
desde Suetonio a Cornelio
a César y Tito Livio,
en Crónica de los Reyes
Católicos. Se muestra hijo
y dueño mayor del idioma
cuando escribe de su siglo.
Así en los Claros varones
de Castilla, obtiene vivos
dibujos de veinticuatro
coetáneos de él mismo.
Menos ágil que Guzmán
por querer ser erudito.

RUY GONZÁLEZ DE CLAVIJO

Antes de abandonar prosa
y el relato narrativo,
la “Embajada a Tamorlán”,
Ruy González de Clavijo,
inicia el libro de viajes
con el que sostuvo él mismo
en forma resuelta y clara,
y con fantasioso estilo,
de Enrique tercero en época,
ameno y bien descriptivo.

El Teatro

Con la “T”, que nos atrapa,
con la “E”, que nos emboza,
con la “A”, que nos abraza,
con la “T”, que nos retoza,
con la “R”, que nos relaja,
con la “O”, que nos solloza,
ahora es teatro el que habla.

Pacientes espectadores
que siglos habéis esperado
para conocer los nombres
de escritores de teatro,
observad que ya concluyen
la tarima del tablado,
que cómicos de la legua
se van subiendo al estrado.

Ante nuestros ojos vivan
otras vidas de escenario.
¿Si en iglesias se declaman?
Son entonces autos sacros.

GÓMEZ MANRIQUE

Gómez Manrique, que es tío
de Jorge, a Rodrigo hermano,
le cabe gloria de abrir
lista de autor castellano.

En su Representación
del Nacimiento de Nuestro
Señor se glosa e interpreta
pasajes del Evangelio,
en pulcros octosílabos
de consonánticos metros,
que concluye con hermoso
villancico, en todo tiempo:

“Calladvos, Señor,
nuestro redentor,
que vuestro dolor
durará poquito.
Ángeles del cielo,
venid dar consuelo,
a este moçuelo
Jesús tan bonito”.

JUAN DEL ENCINA

Es Juan del Encina autor
dramático ya pleno,
cuanto músico y poeta,
humanista al siglo atento
en Salamanca y en Roma.

“Églogas” llamó en su tiempo
lo que nosotros teatro,
por sus pastorales juegos,
ya sean zagales toscos
o nemorosos remedos
de pastores cortesanos
con pastoril parlamento,
refinados, primorosos,
bucólicos de altos vuelos.

Desde “Auto del repelón”,
de pastores necios lleno,
hasta Églogas elevadas
en claro Renacimiento,
de “Plácida y Victoriano”,
sea la que más nombremos
donde vence amor humano
a los amores del cielo,
y deidades mitológicas
milagros hacen en ellos
como devolver la vida
a quien les dedica rezos.

U otras sobre la muerte
de Cristo y su nacimiento,
o de temas más profanos
de ambiente carnavalesco.
“Las grandes lluvias” es égloga
de aire mucho más fresco
que a los pastores refleja
de modo bastante cierto,
con sus desazones propias
sus inquietudes y miedos
y recelos inherentes
que siempre ha tenido el pueblo.

LUCAS FERNÁNDEZ

También, por hombre de drama,
Lucas Fernández los pasos
sigue de Juan del Encina,
con buen concepto dramático
y menor Renacimiento.
Entre otras, de él conservamos
“Farsas y Églogas al modo
pastoril” y castellano.

Y también un incipiente
y más que curioso “Diálogo
para cantar” que constituye
el medieval y más lejano
antecedente de la zarzuela
que hasta hoy se haya encontrado.

GIL VICENTE

Al luso preciso es citar
Gil Vicente, en el teatro
y en lírica, que escribió
en los dos idiomas ambos
portugués y castellano,
a fines del siglo XV
y XVI a caballo.

Exquisítamente, lírico,
popularmente, muy llano,
refinadamente, culto,
naturalmente, muy árbol
con abundosos ramajes
así elegantes cual claros,
de dos lenguajes ibéricos
escritos con ambas manos.

“Autos y Misterios” fueron
los de carácter sagrado,
“Farsas y Tragicomedias”
las de carácter profano.
“Trilogía de las Barcas”
monumento es al teatro,
y a las medievales Danzas
de la Muerte, grave cuadro.
Si las dos primeras Barcas,
“do Inferno” y “do Purgatório”,
en lengua portuguesa hablan,
está “Barca de la Gloria”,
toda hablada en castellano.
¡Idéntico el magisterio,
de la raya en ambos lados!

La Celestina

De nuevo cumple parar,
pues nueva cumbre ha llegado
que hiciera ascender la lengua
cerca del Monte Parnaso.

“La Celestina” es su nombre,
personaje destacado
de esencial Tragicomedia,
redactada en veintiún actos,
de Calisto y Melibea,
de la Edad Media el ocaso.

Impresa en mil cuatrocientos
noventa y nueve, en el año
en que cambia Edad y siglo
y en que el mundo cambia el paso.

Fernando de Rojas

Once acrósticas octavas
dan al bachiller Fernando
de Rojas paternidad
sobre el dramático marco,
donde el mundo truhanesco
de los sirvientes y criados
oponen propios problemas,
conversaciones y diálogos
a los que son pareceres
de sus muy preclaros amos.

CALISTO Y MELIBEA

De tal modo conseguidos,
de tal modo perfilados
estos ambientes distintos
los de barrios los más bajos
que Calisto y Melibea
apenas son recordados
y sí el mundo del subsuelo
en que sirven los lacayos.

LA VIEJA ALCAHUETA

De dentro del lodo emerge
y asciende hasta el primer plano,
la figura conseguida
-fuertes perfiles y trazos-
de Celestina, la vieja
erudita en los humanos.

Alcahueta, pero honrada
según sus propios parámetros.
No busca, si no es buscada.
Satisface, por un pago,
altas y bajas pasiones
de quienes la han contratado,
poniendo en danza experiencia,
amistades y contactos,
sus hechizos y su astucia
y hasta al mismísimo diablo.

Sólo después del Quijote
Celestina está por debajo,
y compone con El Cid
-el que en buena hora fue nado-,
con Buen Amor, Romancero
y el Lazarillo, el Mayor
Sexteto del castellano.

Mas el mito de don Juan
por adjuntarle un acaso.

Añadiéramos a Lope,
a Cervantes, Garcilaso.
a Calderón, a Quevedo,
y a algunos más, no sobrados,
y tuviéramos la cima
del Parnaso castellano.

LA TRAMA: LOS CRIADOS

El inexperto Calisto,
en pos del amor y el goce,
por su indecisión recurre
a la acción de servidores,
lo que explica el alto grado
en que resuenan sus voces.

Sempronio, el ambicioso.
Pármeno, fiel pero joven.
Digna Areusa, zafia Elicia,
en busca de pan y amores,
rivalizan por sus cuitas
con las propias de señores.

MELIBEA

Por último, Melibea
no es dama -como hasta entonces-
pasiva de amor cortés,
sino sus propios valores
individuales procura,
atenta también al goce.

La gramática castellana

Elio Antonio de Nebrija, escritor y docente
es ahora quien reclama nuestra
voz, verbo, adverbio y sintaxis más vehemente.

Hacia finales de siglo
La Gramática presente
castellana, siendo así
la primera que establece
su norma entre las vulgares,
mostrándonos de tal forma
que por ello no se tiene.

Año y día a data insigne,
cumpleaños de la lengua,
cincelemos en columna,
pongámosla toda entera:

Mil y cuatrocientos años
y aún dos más de noventa,
el dieciocho, mes de agosto,
salió el libro de la imprenta.

E incluso al año siguiente
el Diccionario imprimiera
latino-español, lo cual
igualara ambas dos lenguas.

Gloriemos también a Antonio
por criterio que siguiera
al fijar la Ortografía,
La sencillez éste fuera.

El hablar y el escribir
hágase de igual manera.
Ello nos permite hoy
que el castellano bien sea
una de más asequibles
grandes lenguas del planeta.
“Assi tenemos de escrivir
como pronunciamos
i pronunciar como escrivimos”.

Parten naos cargadas de idioma castellano

El año extraordinario
de Mil cuatrocientos noventa y dos
inciso necesario
en versado glosario
pide, por un doble y cálido adiós.

Nazarí reino e imperio
de Granada, a los dos días de enero,
cesó ya en ser iberio.
E Iberia cesó al acero.
¿Cristiano o moro? Otro será el criterio.

Se pone fin al proceso
de concluir la secular, vieja guerra,
en Edad Media impreso,
que ensangrentó la tierra,
y tal periodo oscuro, opaco, cierra.

En abril, diecisiete,
Cristóbal Colón, Fernando e Isabel
capitulan triplete
de honor a timonel:
Almirante, Gobernador, Virrey

de cuanto descubriera
“en ciertas islas y en la firme Tierra”,
de tal modo y manera
que ya la Mar pudiera
Océana cruzar de olas la sierra.

PLEGARIAS ÚLTIMAS Y RESPUESTA
DE LOS OCÉANOS


¿Oyes, naciente fragua,
que lo que nació entre musgo y reguero
ahora es fuente de agua
Océana y un viajero
a otro mundo va a llevar tu venero?

Aquella habla menesa,
trascendiendo su humilde estirpe y cuna,
a carabela ingresa
y buscará fortuna
más allá de la mar ignota y bruna.

Río en breves montañas
que entre las rocas saltas, ríes, naces
por bárdulas cabañas,
hora es que a otros abraces
en mares, lares, montes, prados, faces…

Inicio bullicioso,
suenan ya las jarcias y arboladuras
de aparejo ruidoso
que, ante las olas duras,
cantan quejas en tu romance hermoso.

Doce octubre alguien “¡Tierra!”
dirá. Diptongue en “ie” la latina “terra”,
igual que por tu sierra
la latina “Castella”
diptongó a bello encanto de “Castiella”.

Zumo en río de Mena,
arrullo breve a las peñas sonoras,
tu voz boga serena
sobre aguas cantoras.
Cantan marinos más, albas de auroras.

No quiero otro mensaje
hoy recordar de los setenta días
que duró aquel viaje,
sino aludir melodías
y cantos en castellano del oleaje.

Mas preveo entre grietas
que en el azul del mar singlan y apuntan
gestas largas e inquietas.
Por mares que preguntan
y océanos que, en castellano, adjuntan

sus salinas respuestas.
“Mi nombre es el Océano Pacífico.
Si mis aguas y crestas
por vez primera acuestas
será justo y magnífico
que sólo tú sepas qué significo”.

“Soy el Piélago Índico
y si tú, inicial, me circunnavegas
seré siempre el síndico
de tus glorias viajeras,
pues allanaste mis aguas a vegas”.

Oh, terráqueo globo
muy pronto verás que cruza tu orilla,
y a ella hoy le trovo,
roja, blanca y amarilla,
flamante en mástil, la orla de Castilla.

En el horizonte surgen más y mayores cimas

Y más allá entreveo
viniendo, hablando, gozando en tu idioma,
a seres que alineo
allá de Grecia y Roma,
entre los grandes que el planeta aroma:

Los Boscanes, Garcilasos,
los Gutierre y los Hernando,
los Fray Luises, los Fernando,
los San Juanes, San Ignacio,
las santas y Lazarillos,
heterodoxos y místicos,
franciscanos, dominicos,
jesuitas, agustinos,
los Migueles, los pícaros,
los Góngora, los Quevedo,
los Lope, Argensolas, Tirsos,
los Gracianes, Calderones,
héroes, reyes, buscones,
neoclásicos, románticos,
realistas, novelistas,
el teatro historicista,
crudezas naturalistas,
los Gustavos y Benitos,
los noventayochos todos,
vanguardias y el modernismo,
el catorce y el veintisiete,
la posguerra, el siglo XX,
los autores tan cercanos
hispanoamericanos…

———– ————– ——————

Coda de bienvenida a Melilla
a Pedro de Estopiñán

¡Oh, idioma bello y mío,
esplendente castellano!
Pues tanto bello sonido
don Pedro de Estopiñán
a Melilla lo ha traído,
sea -el que vino por mar-
por siempre aquí bienvenido.

**************** ************* ************

FINAL DEL LIBRO titulado “ALTA CULTURA NAVEGA POR LA BAJA EDAD MEDIA”.
presentado al PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA “CIUDAD DE MELILLA” 2018 (España),
por Juan Pablo Mañueco Martínez.

Otros datos: Los restantes datos del autor figuran en el correo electrónico que actúa como plica.

España

Tierra mal bautizada: Jesús Torbado y C. J. Cela ante Castilla

Tierra mal bautizada: Torbado y Cela, ante Castilla

A FINALES DEL MES DE AGOSTO pasado se me ha muerto en Madrid un escritor al que admiraré siempre y un amigo de juventud –de primera madurez en él- de largo aliento en la defensa literaria de Castilla, Jesús Torbado.

Nadie se lo ha agradecido. No le han puesto placas en su honor por los pueblos y ciudades de Castilla. No han inaugurado calles con su nombre. Nadie ha dedicado un castillo a su obras (magníficas y ganadoras de múltiples premios, entre ellos el Planeta de 1976; aunque él, secretamente, despreciaba este premio).

“Una defensa de Castilla”, por parte de un escritor leonés, igual que tantos otros de esta provincia

NO. NADIE SE LO ha agradecido.

Incluso en 1982 se atrevió a pronunciar una magistral conferencia en el Ateneo barcelonés, ante todas las fuerzas políticas y económicas del nacionalismo rampante catalán.

Ya saben esas lumbreras del odio racista y supremacista que llaman desde el siglo XIX “bestias de apariencia humana a los inmigrantes” y en general a todos los castellanohablantes (¡ojo, ministra de Migraciones, doña Magdalena Valerio, ilustre alcarreña de adopción, que aquí tiene tema de trabajo, si quiere interesarse por esta función ministerial).

“Sectarismo catalaúnico totalitario”, lo llamo yo, a este subproducto cultural que triunfa en Cataluña desde finales del siglo XIX. “Catalanazismo” lo están llamando otros ya abiertamente, en nuestros días, denominación en la que yo no entro. ¡Los jueces (que también emplean en sus correos internos esta concepción) y los Gobiernos sabrán!

Pero atención a jueces o a Gobiernos: sea lo sea el sectarismo catalaúnico totalitario catalán lo es desde siempre, desde el siglo XIX o desde los años 80, al comienzo ya de nuestro tiempo. Lo mismo.

UNA DEFENSA DE CASTILLA, EN EL ATENEO DE BARCELONA Y SUS CONSECUENCIAS

“Una defensa de Castilla”, se titulaba la conferencia de Torbado en el Ateneo de Barcelona… La consecuencia fue la inclusión de Jesús en la lista negra del totalitarismo catalaúnico, el ser despedido de algún periódico barcelonés en el que escribía y el no ser llamado nunca más ni por la prensa de Barcelona ni por el Ateneo de una presunta ciudad amiga del diálogo.

Sin embargo, “Una defensa de Castilla” es un prodigio literario (no podía ser de otra forma, en un escritor valiosísimo como él), que tuve el honor de editar en folleto separado, el año siguiente, cuando el jovenzuelo que era yo entonces dirigía la Editorial Riodelaire, pionera de los temas castellanistas durante los años de la Transición.

Otro día, quizá, reproduzca algunos párrafos de esa conferencia… Para asombro de quienes no conozcan a Torbado, pasmo de quienes ignoren el clima agobiante que ya se respiraba en la Barcelona de los 80, y embeleso de quienes no barrunten siquiera los muchos valores de Castilla, que son casi todos, incluidos los propios castellanos.

TIERRA MAL BAUTIZADA, y casi nunca defendida

JESÚS TORBADO CARRO HABÍA escrito en 1966 ‘Tierra mal bautizada’, un libro de viajes por las cuatro provincias de la Tierra de Campos (León, Zamora, Valladolid y Palencia), que le había encargado expresamente Camilo José Cela para la Editorial Alfaguara -que entonces dirigía el gallego- al jovencísimo escritor terracampino, de apenas 23 años.

El libro le salió tan bien a mi admirado Torbado que Cela -para entonces cincuentón- se lo rechazó y el jovencito leonés bisoño tuvo que buscarse la vida y esperar tres años a que se lo publicara Seix Barral, en 1969…

Pero el espacio se me acaba por hoy

Otro día revelaré las conversaciones que mantuve con Jesús Torbado en vida y diré por qué Cela le rechazó finalmente a Jesús su magnífico libro de viajes, hecho con amor y dolor por esa tierra, aunque iniciado por encargo, luego desechado.

Adelanto que Cela quería seguidores y adeptos, no jovencitos capaces de escribir libros de viajes que nada tenían que envidiar a los suyos. Y desde luego, no quería enamorados de la tierra castellana por la que viajaban.

Jesús Torbado Carro lo era. Hasta el punto de señalar las culpabilidades del Régimen de los 60 para con Castilla. Demasiado para Cela, obviamente.

A-diós, Jesús. A-Castilla, amigo y maestro. ¡Que algún día tu tierra a la que amaste hasta el punto de ser represaliado antes de la democracia y ya en presunta democracia (no en Cataluña) te dedique el homenaje y la atención que mereces!

Que te honre con alguna placa por aquellos lugares por donde pasaste. Y si no un castillo, sí al menos que te reserve un redondo palomar de teja y barro de los muchos que se van arruinando por nuestra querida Tierra de Campos.

Hasta entonces, “Sit tibi terra levis, Jesús”, que es una forma latina de pensar en la posteridad, porque se dirige directamente al difunto.

Y que la Tierra de Campos y la tierra de Castilla te recuerde.

ENLACES:

Mi homenje poético a la muerte de un castellano excepcional e igual literato

“Elegía a la muerte de Jesús Torbado”

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2018/09/02/elegia-a-la-muerte-de-jesus-torbado/

Editorial Riodelaire, que se honró con un par de títulos debidos a la pluma de Jesús Torbado:

https://es.wikipedia.org/wiki/Editorial_Riodelaire

Castilla, España

Crítica y una precisión a la novela “El sol del camino”, 2017

Enlace a una crítica y una precisión a la crítica de mi novela “El sol del camino”, 2017

No conocía esta elogiosa crítica que hacen a mi novela “El sol del camino”, tercera parte de la premiada “La sombra del sol” (que recibió el Premio “Los Tres Grandes” -Cervantes, Cela, Buero Vallejo-) de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2017.

Agradezco la crítica positiva y laudatoria.

Agradezco también que cite literalmente párrafos exactos de la novela: así, el lector puede hacerse idea precisa de lo que le están hablando.

Y una sola matización. Como bien se dice, la novela narra un documentado viaje entre tres personajes reales (Miguel de Cervantes, el hidalgo manchego Alonso Quijano y el cura seguntino Pedro Pérez) efectuado en el verano de 1601, es decir, cuatro años ANTES de la publicación del Quijote.

La matización a la crítica es ésta, mi Alonso Quijano no hace NINGUNA LOCURA durante el viaje, porque es persona de la máxima sensatez, prudencia y cordura, aunque efectivamente aficionado a leer novelas de caballería.

Los que no andan muy finos de mollera son LOS OTROS DOS acompañantes suyos, a los que Alonso Quijano tiene que ir levantando el ánimo constantemente….

Miguel de Cervantes Saavedra anda deprimido y en horas bajas porque se está acercando peligrosamente a la sesentena Y NO TIENE NINGUNA IDEA para continuar su fracasada carrera literaria, hasta la fecha. Alonso Quijano tendrá que irle dando alguna ideílla para que se anime, porque ha visto que maneras de escritor sí que tiene este alcalaíno que se han encontrado en su viaje hacia Sigüenza.

El cura Pedro Pérez, por su parte, es comunero oculto (en el reinado de Felipe III) y sueña con emular a su admirado obispo de Zamora, Antonio de Acuña, atacando militarmente y levantando al clero castellano contra la Casa de Austria.

Lo dicho, el único plenamente cuerdo de la triada de viajeros es don Alonso Quijano, que ha de esforzarse mucho para mostrar la paciencia que muestra con sus dos acompañantes…

NOTA FINAL: Con este planteamiento -previo al Quijote-, si el estilo de la novela es correcto o bueno (y en la crítica aludida hay muestras concretas del mismo), hay novela interesante, alegre, humorística y curiosa SEGURO.

De manera que, amigo lector, corra a una librería a interesarse por la trilogía: “La sombra del sol”, “El sol del anochecer” y “El sol del camino”

La crítica literaria a “El sol del camino”:

http://librosdeguadalajara.blogspot.com/2018/04/el-sol-del-camino-nuevas-andanzas.html

Una dirección on line que oferta la novela:

http://aache.com/tienda/693-el-sol-del-camino-los-siglos.html

Título: El sol del camino.
Autor: Juan Pablo Mañueco.
Género: Novela
Editorial: Aache
Año de publicación: octubre, 2017.
Páginas: 320

España, Libros, Novelas

Otros campos de Castilla. Índice completo del primer volumen dle libro

OTROS CAMPOS DE CASTILLA,

Parte I. Contra le leyenda negra castellana.

Libro: 240 páginas

Prólogo/Ensayo de 60 páginas y poesía el resto.

Autor: Juan Pablo Mañueco.

Fecha de publicación: Septiembre, 2018

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Índice completo

Volumen I. Contra la leyenda negra castellana

A favor y en contra de Antonio Machado y Rafael Alberti, con Gerardo Diego y García Lorca, siempre

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* Proemio:

La leyenda negra castellana y otra visión distinta de Castilla

* Preludio

Retrato

A la generación castellana de los ochenta: Más allá de los otoños caídos desde el árbol del pasado

Diccionario castellano de urgencia (abreviado)

¡Honda es Castilla! (Castilla y España)

* Obertura

Otros campos de Castilla, en La Alcarria

* * Primer Movimiento: Otros campos de Castilla

A orillas de Antonio Machado

Por tierras de Machado (La leyenda negra de Castilla, llevada a la cumbre por Machado)

Por tierras de Machado II: La Tierra de Caín (La leyenda negra de Castilla, llevada a la cumbre por Machado II)

Por tierras de Machado III: La negatividad completa,
Castilla sólo es el páramo, como escribió Maeztu (La leyenda negra de Castilla, llevada a la cumbre por Machado III)

* Interludio: Adenda a “Por tierras de Machado”

Nunca se busque la gloria

* * Segundo Movimiento: Machado y Gerardo Diego

La tierra de Machadorruiz (La tierra de Alvagonzález)

Orillas de Gerardo Diego (“Orillas del Duero”)

Sobre el cainismo español y las dos Españas de Machado (Reflexión junto a Antonio)

Macbeth de la política (Historias eternas de Caín)

Verde Duero, verde Duero (Enamorados con Gerardo Diego)

Castilla completa en mi alma

Abril en Castilla

Socorred con agua al fuego. Otra Castilla viene entre los siglos

Justas divinas por una dama. Nueva gentileza de Castiella, la gentil

Tamajón, ciudad encantada (con Federico García Lorca)

* * Tercer Movimiento: Castilla y mar

* Pleamar

La expedición Loaísa, descubre el cabo de Hornos y llega a las islas Molucas (¡Alerta, Rafael Alberti, que te traigo toda la mar!)

Castilla navegó todo el mar (Otro diálogo con Rafael Alberti)

Historia General de los castellanos en el mar

Juan de la Cosa pinta castellano el mar, 1500

Alonso de Ojeda por el Caribe, Venezuela, Maracaibo, Colombia

Diego de Almagro, por Tierra Firme, Nueva Castilla y Nuevo Toledo

Pedro Arias de Ávila, por Colombia, Panamá (1519) y Nicaragua

Antonio de Mendoza y de Pacheco, en los reinos castellanos de Indias

Cuéllar, la villa de ambos mares y la villa de los exploradores de Indias

Pánfilo de Narváez, explora La Florida (1528)

Nuño Beltrán de Guzmán funda Guadalajara de Méjico

Pedro de Mendoza, funda Buenos Aires (1536)

Juan de Ayolas, segundo Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay (1537-1539)

Juan de Salazar y Espinosa, de Espinosa de los Monteros, funda la ciudad de Asunción del Paraguay (1537)

Amadís de Gaula y su hijo, el caballero Esplandián, marinos castellanos efectivos (1535)

Francisco Vázquez de Coronado (1540), un salmantino que recorrió Norteamérica tres siglos antes de Norteamérica

El médico y botánico Francisco Hernández (1571)

Historiadores de Indias

“Naufragios y comentarios” de Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1542)

El sueño de Cíbola, el mito de las siete ciudades (1538),

Álvaro de Mendaña y Neira, descubre las Islas Salomón y las Marquesas (1567 y 1595)

Gabriel de Castilla, marino palentino, descubre la Antártida (1603)

Manuel Páez Xaramillo, alcarreño, descubre las fuentes del Nilo Azul

* Bajamar

La nao castellana errante por el Pacífico

De Antonio de Mendoza al virrey 65, Francisco Lemaur (1823)

Canción del corsario castellano Pero Niño, el Victorial o Invicto (1400)

Castilla y Francia contra Inglaterra por mar en la Guerra de los Cien Años (1374-1380)

El capitán Francisco de Cuéllar y la Grande y Felicísima Armada (mal llamada Invencible)

Un marino castellano: Cervantes (¡Marinero en mar!)

Castilla, para los mares fundar

* Interludio II: Cómo se gestó la Anticastilla triunfante

Romance de la leyenda negra anticastellana

Dos soneto finales de este primer volumen:

El soneto de los quince versos

La cultura, que hace y hará eterna a Castilla,
y la Castilla de hoy

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Correo de pedidos del libro “Otros campos de Castilla, Parte I. Contra la leyenda negra castellana”. 240 páginas, 56 de prólogo/ensayo.

jpmanueco@yahoo.es

Se sirve por correo urgente MRW, de un día para otro, al precio de 20 + 6 euros de gastos de envío = 26 euros.

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Leer primera parte del Prólogo/Ensayo de “Otros campos de Castilla”, en esta dirección:

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2018/08/15/contra-la-leyenda-negra-castellana/

Castilla, Libros

Elegía a la muerte de Jesús Torbado

ELEGÍA A LA MUERTE DE JESÚS TORBADO

(En Madrid, donde siempre le he visto,
se me ha muerto entre silencio Jesús Torbado, con quien quiero a Castilla).

INVOCACIÓN

Gimo al no ser Miguel, el oriolano,
para llorar tu muerte cual debiera,
pero el ayer me duele y si volviera
a abrazarte corriese, como hermano.

Más me duele el hoy, bajo e inhumano,
que tu muerte revela que ocurriera.
Emprendió el grande viaje tu viajera
y gran figura humana, sobrehumano.

EXORDIO

Allá mediando el XX los sesenta,
un joven que apenas veinte tenía,
a mostrar de su pluma la valía
entre “Las corrupciones” se presenta.

Extraño un escritor tan joven sienta
corromperse ya cuanto que veía;
más años que los suyos poseía
personaje que tanta infección cuenta.

Después, Jesús, unidos por Castilla
fuimos y por el niño que García
Pérez
llamaste, el cual niño tenía
tanta raíz de arraigo en su mejilla

que nada le valiera… pues se humilla
en estos tristes siglos, hora y día,
a todo aquel López, Pérez, García,
que revele –así- serle hijo a Castilla

TIERRA MAL BAUTIZADA

“Tierra mal bautizada”, Campos tierra,
por no decir maltratada e ignorada,
de larga queja nunca ni escuchada,
que cada gobernante más la cierra.

Pero tumbas de reyes ella encierra
de cuando era una tierra sí apreciada,
por siglos y adversarios no sangrada.
Hoy, tus ojos y rostro es que entrecierra.

No quisiste las glorias ni alharacas,
ni quedar bien con todos, por medallas,
porque suele quien rehúye las batallas
ser quien descorre el velo de las placas.

Escribir y contar, aun las opacas
actas de corrupción que tú detallas,
mejores credenciales de tus rayas
son que cobrar en negro de cloacas.

TÚ, JESÚS, DESDE LA CASTILLA DEL ESCOMBRO Y DE LOS MALES

Con el alma escribiste tus señales
de vida, entre tus textos y ponencias,
y en libros, artículos, conferencias,
tu sangre usaste en tintas más finales.

Castilla del escombro y de los males
que sobre ella descargan las influencias
dañosas, que ocasionan las ausencias,
las soledades, plazas ya inactuales…

Castellano allí donde tú escribías,
semillas de tu tierra así esparciendo,
la verdad con los datos defendiendo
de sus oscuras noches sin ver días.

Tus palabras precisas, poesías
son, que no prosas solas cayendo,
por ellas tu Castilla va naciendo
en líneas exactas, que son guías.

TIERRA YA BAUTIZADA CON TU SANGRE

El azul de Castilla las recibe
en el ara gigante de su cielo,
y benditas por él vuelven al suelo,
por mostrar que tu tierra en ellas vive.

Ese arremolinar de verbos vuelo
es… Enarbola lengua que describe
tu fiable sentimiento que cultive
la letra de esperanza y su consuelo.

Crecerán cuando caigan tus semillas
con los piñones nuevos y sabinas,
con las hayas y chopos, las encinas
que siembra tu esperanza en las Castillas.

A luz dulce en su rostro te reclinas
y das palabras tuyas a mejillas
donde las cañas verdes a amarillas
natas de grano sueñan ser vecinas.

Tu sangre teñirá más a amapolas
que en primavera broten y se eleven,
y florecerá arbustos que relieven
la llama de las rosas; a brisa, olas.

El verano vendrá en pies que renueven
el paso usual de tantas tierras solas
que en tierras interiores españolas
al menos tus palabras hoy las beben.

Por tu sangre, “Tierra mal bautizada”
dejará ya de estarlo, que en reguero
aportará nuevo oxígeno viajero
a la tierra de Castilla silenciada.

Como en un buque, fuiste el gaviero
de Castilla, el vigía de naufragada
tierra, singlando en viaje hacia la nada,
que informa cuanto vio desde el madero.

Con mis manos escribo una tormenta
de lágrimas sin sol, sólo entre llanto,
que acopian materiales a mi canto:
gotas amargas que el dolor frecuenta.

Tu corazón errante, aquí amamanto,
con la leche materna que lamenta
que de Castilla igual tu voz se ausenta
mientras estos versos por ti levanto.

DELIBES Y TORBADO,
LOS AMORES RECIENTES DE CASTILLA

Por sierras de Castilla y sus llanuras
y de sus inclinadas sendas resto,
volverán a brotar palabras puras

que sembraron los verbos de tu cesto.
Las esparciste a tierra desde alturas
que a otro lugar te dieran primer puesto.

Castilla es más compleja y más ingrata…
de holgura literaria que atesora
y porque es con sus hijos no beata.

Pero aquello que te niegue el ahora,
para el siempre de lo escrito en catarata
de corazón, luego haya de hallar hora.

Y digo que en los tiempos que yo he visto,
sólo Miguel y tú sois los señores
de lo castellanista que he entrevisto.

Delibes y Torbado, los amores
por tierra suya y nuestra que revisto
de la prosa reciente, los mayores.

A LA CITA DE AÑOS Y DE ESCRITOS

Por las nuevas simienzas de Castilla
volverán las espigas que desgranas
con los granos de letras de tu orilla.

A citas del Paular de otras mañanas,
en valles madrileños de cuadrilla
te convoco a que vuelvas, con tus ganas.

A Ramón llamaremos y a Gonzalo,
a Demetrio también y así a Ramiro,
y a Ismael y a Octavio, y a Luis señalo,

y otros que venían a aquel retiro,
que a Castilla debemos servir de halo,
entre escritos, palabra, obra y suspiro…

A Castilla futura apelo y sienta,
-cuando vuelva a mirarse a sí misma-,
entonces verá al Grupo años ochenta
entre mejor estuvo, que ensimisma.

Y a “Amigos de Castillas”, que presenta
el elenco mayor y el mayor prisma
que historia última de esta tierra asienta,
hasta que otra -y Castilla-, halle su carisma.

Juan Pablo Mañueco.

A Jesús Torbado Carro, fallecido el 22 de agosto de 2018, y al Grupo o Generación de castellanistas de los años 80 del siglo XX, entre los que se citan en el poema, además de él, a Miguel Delibes, Ramón Carnicer, Gonzalo Martínez Díez, Demetrio Casado, Ramiro Cercós, Ismael Peña, Octavio Uña y Luis López Álvarez, miembros que fuimos de la Asociación Cultural “Amigos de las Castillas y León”, entre 1981 y 1984, junto a otros que quiero citar aquí como Andrés Sorel, Ángel Vegas, Jesús Rodríguez Sánchez, Silvio Martínez, Peridis, Máximo San Juan…, asociación que tuve el honor de presidir, pese a ser el más joven del grupo, y que celebraba sus reuniones en la Casa de Ávila de Madrid y en el monasterio madrieñeño de El Paular, además de editar libros, pronunciar conferencias por media Castilla y por los lugares más numerosos de la emigración castellana y de intentar hacer otras muchas cosas más, que los poderes superiores que nunca han querido escuchar hablar de Castilla, y menos de su unidad, sofocaron e impidieron.

Castilla, Sonetos

Contra la leyenda negra castellana. Exposición de sus tres partes iniciales

CONTRA LA LEYENDA NEGRA CASTELLANA. Tres partes iniciales

Prólogo del libro
“Otros campos de Castilla”, 2018

Cómo desde mediados del siglo XIX, Castilla fue convertida en la “Otredad” (el Otro, o culpable de todo en España), en la “Nadedad” (la nada: no vista ni querida por la derecha ni la izquierda, ni atendida por los gobiernos españoles de los últimos 150 años), y en la “llanura parda, seca y sin árboles” (sin valor paisajístico alguno, lo cual no había sido así para la literatura castellana anterior).

También la leyenda negra castellana, inventada por sus enemigos, explica el actual “provincialismo” que se aprecia en Castilla (no regionalismo común), porque la leyenda negra inventada ha triunfado tan completamente que es lo que hoy piensan la mayoría de los propios castellanos sobre su tierra -de una Castilla de la que prefieren huir mentalmente- y lo que se les enseña en la escuela y se les adoctrina desde los partidos políticos que operan en Castilla.

Otros campos de Castilla

Volumen I. Contra la leyenda negra castellana

A favor y en contra de Antonio Machado y Rafael Alberti, con Gerardo Diego y García Lorca, siempre

Juan Pablo Mañueco

LA LEYENDA NEGRA CASTELLANA:
SU ORIGEN, DESARROLLO
Y TRIUNFO COMPLETO.

Volumen I. Contra la leyenda negra castellana

A favor y en contra de Antonio Machado y Rafael Alberti;
con Gerardo Diego y García Lorca, siempre

ANTONIO MACHADO ES UNA CUMBRE de la poesía del siglo XX. Su visión de Castilla se ha transformado casi en única sobre esta tierra. Y en esta afirmación que acabo de efectuar sobre el autor de “Campos de Castilla” lo relevante es el posesivo “su”: la visión de Machado, convertida en quintaesencia sola y excluyente de cualquier otra de la tierra castellana.

Siendo así que es la de un personal poeta. Que ha habido otras muchas visiones de lo castellano, a lo largo de la historia, coetáneas a la del vate sevillano, y también posteriores a él. Y siendo así, por último, que la Castilla de Antonio Machado apenas se refiere a la ciudad de Soria y sus alrededores. Y que este título hubiese sido credencial más adecuada para el contenido de su libro: “Campos de Soria y alrededores”.

Sólo una excursión a los picos de Urbión y a la Laguna Negra se aleja del perímetro descrito. Más una breve referencia a la Sierra de Guadarrama, vista desde Madrid, y a “la mujer manchega”, que finalmente comprobamos que se trata de una elucubración literaria sobre Dulcinea del Toboso.

No hay más campos de Castilla en “Campos de Castilla”. Ni más ciudades, ni más villas, ni más referencias históricas, ni más ámbitos que los descritos: Soria.

Una Soria, la capital de provincia más pequeña de España en tiempos de Machado, en declive económico absoluto, por las causas de cuya decadencia Machado no se interrogó en ningún momento, desde un esplendoroso pasado económico y demográfico en siglos anteriores.

Una Soria –y una Castilla la Vieja, por extensión- por la que no había sentido ninguna atracción hasta ese momento y a la que llegó no por interés especial, sino porque era la plaza más cercana a Madrid a la que su número de opositor como profesor de francés le permitía acceder.

Madrid, la gran ciudad y corte, con sus ambientes literarios, sí le atraía. En ella había vivido durante los veinte años –“mi juventud, veinte años en tierra de Castilla”– que mediaban entre su marcha de Sevilla (1883, con ocho años de edad) y su necesidad de ponerse a trabajar –sobrepasados ya los treinta años-.

Para ello opositó en 1907 a lo que permitía su menguado currículum académico, profesor de francés en Institutos de Segunda Enseñanza, para lo que no se necesitaba en su época título de Licenciado, que Antonio Machado no poseía.

En Soria conoció a Leonor Izquierdo, ciertamente. Una niña de trece años ante un hombre mucho mayor, que pasaba de los treinta. Y con ello Antonio Machado se abrió al amor.

Pero la prematura muerte de Leonor (1912), convertida ya en su mujer (1909), hizo que Antonio Machado abandonara definitivamente la pequeña ciudad de Soria, de apenas siete mil habitantes en su época. Nada le retenía ya en aquella ciudad o tierra.

Repitámoslo, Antonio Machado es una cumbre de la poesía del siglo XX. Y debemos reiterar su condición de espléndido poeta porque la sacralización de Antonio Machado y su identificación absoluta con Soria (y con la tierra que apenas tocó, Castilla, pese al título de su afamado libro) hará que suene a sacrilegio lo que se está diciendo y lo que va a decirse a partir de ahora, en los oídos de sus devotos, fervorosos e incondicionales admiradores, que son legión, enjambre y muchedumbre.

Sobre todo, si se toca el tema literario de Castilla; entonces el nombre de Antonio Machado surge de inmediato, enseñoreándolo todo.

La visión de Soria (más bien que de Castilla) de Machado no es la única, pero sí la única que se difunde masivamente

LO QUE AQUÍ SE ESTÁ AFIRMANDO es algo tan evidente, pero que por diferentes razones es necesario subrayar y resaltar, como esto: Soria (y mucho menos la no tratada espacial o geográficamente por él Castilla) no se agota en la obra de Antonio Machado.

Pero a menudo lo parece, en el imaginario colectivo de multitud de españoles y castellanos de nuestros días, por las causas que más adelante analizaremos.

Antonio Machado ha triunfado de tal modo que excluye y extirpa del concepto de lo “castellano” todo cuanto no esté en Campos de Soria -perdón en “Campos de Castilla”-, anulando cualquier otra visión distinta a la suya.

Machado convierte su personal visión de Soria -perdón su interpretación de “Castilla”-, en la única concebible por el castellano y el español medio, con exclusión de todas las posibles Castillas restantes.

Un campazo yermo, seco, pardo, llano y desarbolado, o a lo sumo con un árbol aislado, sería inmediatamente titulado como “Castilla” en una exposición pictórica o fotográfica y propuesto en toda editorial para ser portada de cualquier un libro acerca de Castilla y desde luego, para reeditar los “Campos de Castilla” machadianos.

En cambio, una montañosa, agreste, nevada, escarpada y picuda cumbre o conjunto de picos de la serranía de Gredos nunca sería titulada como “Castilla”, sino como “Gredos”.

¿Nos damos cuenta de lo que eso significada? El triunfo de una sola visión de Castilla sobre todas las demás, a las que relega, descarta y expulsa del concepto, en la mente de los organizadores de exposiciones pictóricas o fotográficas, de diseñadores gráficos y editores. En la mente de la casi totalidad de los españoles de nuestros días.

El reduccionismo machadiano, aún más menguado por sus seguidores

LA MENGUA POSTERIOR DE LA ya de por sí restringida Castilla machadiana ha seguido afectando a la imagen literaria de Castilla… Si nos fijamos en la portada original de “Campos de Castilla” de 1912 se aprecian en ella aún algunas cuestas y cuatro o seis árboles.

Pero en una portada actual de “Campos de Castilla” ya no existen cuestas ni árboles… Planicie completa. Árida y otoñal, para que ni el cereal haya sido sembrado ni mucho menos nacido, verdeando como esmeraldas emergentes de la tierra. Deforestada. Un árbol a lo sumo, y en invierno, es decir, deshojado. Dos árboles -incluso sin hojas por invernales-, ya serían multitud para los vigentes intérpretes de la Castilla machadiana, mucho más radicales o simplificadores que la versión original.

La Castilla varia y alegre de Gerardo Diego

GERARDO DIEGO, EL POETA SANTANDERINO, llegó a Soria ocho años después de la partida de Antonio Machado, en 1920, como catedrático de Lengua y Literatura, en el Instituto General y Técnico, hoy llamado Instituto “Antonio Machado”.

Su visión de la ciudad y provincia castellana es más amplia, alegre, risueña, festiva, luminosa y juvenil que la del poeta sevillano… Diferentes perspectivas y mentalidades. Diferentes edades. Gerardo Diego había nacido en 1896, de forma que el Desastre del 98 no estaba en su biografía consciente cuando inició su carrera literaria. En consecuencia, diferentes Sorias.

Y también diferentes Castillas, a cuyas provincias –no solamente a la soriana- sí enaltece Gerardo Diego, sintiéndolas como propias. El poeta santanderino considera que está en su propia tierra –en Castilla la Vieja- al llegar a Soria, y a las otras provincias castellanas que poetizó.

Por el contrario, esas otras provincias castellanas constituyen tema inédito para Machado, como decimos. A pesar del título de su único libro relativo a esta tierra, no hay más Castilla en la Castilla de Machado que la de Soria.

Oigámoslo en las propias palabras del porta castellano montañés, sin duda el bardo que más extensamente cantó a Castilla, que a más provincias castellanas se refirió, que más duraderamente lo hizo, en años y libros, que más variadamente y con tono más alegre, jovial, placentero y risueño la versificó y además desde fuera de la línea de la leyenda negra decimonónica y del pesimismo generacional del 98.

Se apreciará que en esta serie de calificativos sólo falta el de mejor poeta castellano y sobre Castilla del siglo XX. No se incluye este epíteto porque es relativo, va en gustos y puede herir sensibilidades, dada la sacralización a la que el sistema educativo ha elevado a Machado en este punto… Pero también tendrá claro el lector a quién le otorgaría y le otorgo yo dicho título, menos medible y comprobable que el resto de los apelativos que en el párrafo anterior se le han adjudicado, y que son comprobables.

Dejemos que se exprese por sí mismo el lírico montañés castellano:

“Nací en la verde Montaña. ¿ Qué de extraño tiene que la naturaleza inunde mi poesía?. Fue a la orilla del Sardinero: allí, desde mi más tierna infancia, aprendí a percibir la suave brisa del mar rizador del verde tapiz de las alturas.

Mi vida transcurrió por tierras adentro de Castilla: Soria, Santander y Madrid.

Bella conjunción de tres fuentes que beben de la misma esencia: mi castellanía.

Si Santander me dio la cuna y la palabra, Soria me cautivó para siempre. Cantabria y Numancia enlazadas: el mar de Castilla, junto al mar de tierra.

Tus ríos, Castilla, son mi perpetuo romance, Júcar, Nansa, Duero, álamos del Arlanzón, olmos de Arlanza…

Tus cumbres, donde se desvanece toda pesadumbre: Urbión, Peña Cabarga, Sierra Cebollera.

Tus pueblos, tus ciudades: Reinosa, Medinaceli, San Juan de Rabanera, Silos.

Mi vida, pues, no es sino música, historia, geografía.”

“Castilla, libro del milenario de la lengua”. Federico Pérez. Burgos. 1979.

Fin de la PARTE I de “Contra la leyenda negra castellana”, prólogo ensayístico de “Otros campos de Castilla”, Juan Pablo Mañueco, 2018.

Continuará hasta 61 páginas iniciales del libro “Otros campos de Castilla” de Juan Pablo Mañueco.

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SEGUNDA ENTREGA DE “CONTRA LA LEYENDA NEGRA CASTELLANA”

“Otros campos de Castilla. Parte I: Contra la leyenda negra castellana”, libro de 248 páginas de Juan Pablo Mañueco, que será distribuido en septiembre, 18.

Prólogo/Ensayo de 61 páginas “Contra la leyenda negra castellana”. SEGUNDA ENTREGA en la que ya se va entrando más en materia.

Gerardo Diego, más extenso en geografía y tonos, y autor del mejor poema sobre Castilla del siglo XX

MÁS EXTENSO EN GEOGRAFÍA castellana descrita y más rico en tonos a lo largo de toda su producción literaria que Antonio Machado es cosa mensurable, ponderable y analizable en la obra de Gerardo Diego. “Mejor poema”, en cambio, constituye cuestión subjetiva y por tanto discutible. Muchos buenos poemas se escribieron sobre Castilla en el siglo XX e incluso yo podría inclinarme por otro distinto al que voy a proponer para ese título.

Pero en este momento me inclino por “Castilla milenaria” del propio Gerardo Diego, por amplitud de versos, por entusiasmo castellano que destila en cada estrofa y porque ensalza bastantes aspectos de la cultura castellana:

CASTILLA MILENARIA

Mil años ya, Castilla, madre mía,
y tu frente de reina persevera
tan niña y clara como el primer día
cuando a Santa María
rezabas desde el Castro de Valnera,

mientras tus ojos, faros de dulzura,
rodeaban los rumbos de tu rosa:
Mar de Cantabria, el Pas en su angostura,
las brañas, la llanura
más allá de Espinosa, prodigiosa.

¡Oh, tierra de mi sangre y de mi entraña,
tierra de mi apellido y mi semilla!,
¡oh, bendita de Dios, verde Montaña,
profecía de España,
prenda eterna de luz, alta Castilla!

(…)

“Tierra inmortal, Castilla de la muerte.”
Jamás, Castilla de la siempre vida,
Castilla del castillo de la suerte,
ciego, invisible, fuerte
sobre la ruina dócil y ofrecida.

Ruinas en flor, castillos de Castilla,
sus pétalos, crujías y dovelas
huelen a sol y a luna, y a su orilla
muerden hierba amarilla
polvorientas merinas paralelas.

(…)

Así es como te quiero, fresca y verde,
Castilla de mis libros escolares,
cuando la honda mirada se nos pierde
-¿quién que no lo recuerde?-
más allá de los siglos y los mares.

Estampa de color de mis niñeces,
acariciadas luego en la memoria.
Cotas y aljubas, grebas y jaeces.
¡Dichoso yo mil veces
que no aprendí otra patria ni otra historia!

Es Fernán a caballo -arnés tranzado-
y el rey -sayo de seda- en la ventruda
mula, y la arena del revuelo vado
salpicando el violado
rostro de crasitud que se demuda.

Luz de mañana azul. Santa Gadea.
La palabra de Alfonso, oscura y grave,
el ceño de Rodrigo. Lisonjea
el sol y se recrea
aurivolando en diagonal la nave.

Allá Torre del Oro se levanta,
roja de alegre sangre y azulejos,
y un botalón de nao se adelanta,
las cadenas quebranta
y el Betis se bautiza de reflejos.

Consulado de Burgos. Raudas quillas
-curvan costillas las atarazanas-
atropellan Sanlúcares, Sevillas,
y en bordadas de millas
fuerzan las aguas del Estrecho canas.

(…)

Reina Isabel ahora escucha y calla.
Un extraño hombre en pie la frente inclina.
Habla tan mesurado. A veces falla
la voz. Muestra y detalla
con un compás la carta azul marina.

(…)

¡Oh, lengua entre las lenguas ensalzada,
latín filial, honor del universo,
clara plaza de armas, paz ganada,
hogaza codiciada¡,
¡oh, sangre noble de mi noble verso!

Por ti, Castilla es reina invulnerable,
por ti es eterna España ola tras ola,
siglo tras siglo, eterna e inviolable,
donde quiera que hable
hembra o varón fonética española.

(…)

Nadie elige su cuna. Mas la mía
en un raigón de castellana muela
me brezaba y mi padre aún se adormía
a la aérea porfía
del cuévano nevado de la abuela.

(…)

Álamos de Arlanzón, olmos de Arlanza,
aguas tajando hoces de hondas cuevas,
páramo gris, sediento de esperanza;
la vista que no alcanza
los horizontes de fronteras nuevas.

Olores: heno seco y amarillo,
la dama rosa del escaramujo,
áspera aliaga, orégano sencillo
y el leñoso tomillo
que el borceguí del cazador tradujo.

(…)

Castilla impresa en todos mis sentidos,
viniendo a mí, empapándome yo de ella,
Castilla en frutos, palomares, nidos;
los frescos estallidos
del viento en su basquiña de doncella.

Otros campos de Castilla

EN OTRAS PARTES, DESDE LOS AÑOS 80, por escrito, en conferencias o en conversaciones orales he mantenido esta “herejía” de que Gerardo Diego describe mucho más extensamente y mucho más objetiva, enamorada, jovial y placenteramente Castilla que Antonio Machado. Me he ganado casi siempre con ello la inquina y la antipatía de quien me ha escuchado o leído sostener esta teoría, que sin embargo me parece harto veraz y defendible.

Ahora voy más allá y publico un libro que se titula “Otros campos de Castilla”. Con ello quiero decir que doy por buena la visión machadiana de Castilla en el aspecto paisajístico, pero no del todo. La Castilla machadiana existe, aunque no es la única, y además es sumamente incompleta. Aquí se prestará atención a lo otro, a lo mucho otro, que no está descrito en la Castilla de Machado.

En cuanto a la interpretación histórica y al papel en España de Castilla, se verá que sí soy bastante más discrepante en mi interpretación y exégesis de Castilla ante la apreciación y versión de Machado.

A Antonio Machado y a toda la Generación del 98 no les interesaba Castilla por sí misma, sino como un espacio de reflexión para entender España, tras la convulsión de 1898.

A mí me interesa mucho, y desde siempre, Castilla por Castilla, por ella misma, además de ser un componente necesario –hoy no tenido en cuenta ni como este concepto tampoco- de España y de Europa. Y una cultura esencial en el planeta.

Sé la animadversión que ello me va a granjear entre los machadianos acérrimos, pero creo estar cargado de razones que puedo probar y además me anima a ello comprobar que, por lo general, quienes más se han escandalizado de mis opiniones sobre esta cuestión han sido personas cuya cultura literaria se reduce a Machado.

No olvidemos que Antonio Machado es autor de lectura obligatoria en los estudios primarios y secundarios españoles, y a menudo el único autor al que se ha obligado a leer a quienes NO se les va a ocurrir leer nada más de poesía durante todo el resto de su vida.

Pero a Machado sí lo leyeron, como quintaesencia de la poesía y como presunto inmejorable “cantor, captor y captador” del alma de Castilla, e incluso tuvieron que hacer algún trabajo de clase al respecto, glorificándole si querían obtener una buena calificación al respecto.

Por eso es tan complejo, arriesgado y hasta inútil intentar nada que suene a critica a la visión castellana de Machado: no cala, porque con frecuencia es la única formación poética del alumno español que salió de las aulas sin otras lecturas ni referencias que las del poeta sevillano.

Quejas de los sorianos a Machado en 1912, aplausos encendidos y acríticos en 1932

LA CRUEL, AGRIA, ACERBA Y NEGATIVA visión de Soria y de Castilla –en magníficos versos, eso sí- que aporta Machado en muchos momentos –casi todos- de su obra no fue bien recibida en esta provincia en 1912. Hubo quejas por la dura imagen de los castellanos que fomenta el libro, así como por la sequedad del paisaje que describe.

En cambio, veinte años después, en 1932, la mitificación del libro y del poeta ya se había producido… De forma que Machado les volvió a decir lo mismo cuando las autoridades sorianas decidieron homenajearle con el título de Hijo Adoptivo de Soria.

Antonio Machado remarcó y mantuvo su imagen personal sobre Soria: las tierras de Soria son páramos, pero son lo más espiritual de la espiritual Castilla, les dijo. Y añadió:

“Nada hay en Soria que asombre o que brille y truene. Todo es sencillo, modesto, llano. Contra el espíritu redundante y barroco que sólo aspira a exhibición y a efecto, buen antídoto es Soria, maestra de castellanía, que siempre nos invita a ser lo que somos y nada más. ¿No es esto bastante?”

En definitiva, nada llamativo en estas tierras llanas y humildes, pero tienen mucha alma… Esta vez, Machado -al menos- se ahorró aclarar que esta alma es un alma cainita y parricida, como se detalla y reitera detenidamente en el libro del homenajeado.

Los aplausos de las autoridades y asistentes fueron ensordecedores. Antonio Machado era ya un mito, dijese lo que dijese y hubiese escrito lo que continúa escrito en letras de molde, para quien quiera leerlo sin glorificaciones.

Confirmación de que ni al 98 ni a Machado les interesó Castilla por sí misma

Y AÚN VOLVIÓ A AÑADIR por dos veces en su breve discurso de agradecimiento una idea clarificadora, que ya hemos señalado, pero que, como él hizo, conviene recalcar para quien aún no lo haya comprendido:

“Si algo me debiera a mí Soria, sería muy poco en proporción a lo que yo le debo: el haber aprendido en ella a sentir a Castilla que es la manera más directa y mejor de sentir a España”

Y:

“Soria es, acaso, lo más espiritual de esa espiritual Castilla, espíritu a su vez, de España entera”

Nada en sí misma. Tierra de paso al servicio de una tierra mayor: España, que le responde con el olvido, la marginación, la despoblación y la postergación de sus intereses.

Espíritu -cada vez más flaco, despoblado y vacío en lo demográfico- de la tierra española, que engorda materialmente –sobre todo la “triespañola”- con el debilitado cuerpo espiritual de la tierra desatendida y desentendida, incluso por sus presuntos mejores cantores.

Si en “Campos de Castilla” se identifica el espíritu de estas tierras (de España, en realidad; aunque se escoja Soria para ubicar tal canto) con el de Caín, la realidad económica (la realidad real de los tres últimos siglos de España) indica que el espíritu cainita y fratricida anidaba y anida más bien en Triespaña.

En Soria y en la inmensa mayoría del territorio castellano lo que se alojaba entonces y se sigue alojando ahora, digan lo que gusten los impíos, crueles e inexactos versos de Machado, es el espíritu abeliano.

La imagen amarga, pesimista y negativa, que ha cuajado. Palabra sobre el tiempo

LA PECULIAR SORIA DEL PESIMISTA Machado –por carácter personal y por época en que escribió su libro, el abatimiento nacional posterior al Desastre del 98- ha pasado a ser la asimilación fija y establecida como canon duradero de todas las generaciones de educandos españoles, como el supuesto único espíritu de Castilla: el machadiano.

No “palabra en el tiempo”, como había propuesto Machado en una soleá o tercerilla publicada en “Nuevas Canciones” (1924) que había de ser la poesía y la literatura, sino que la Castilla de Machado se ha convertido en “mármol duro y eterno”.

Y precisamente por las otras dos cosas que niega en esta soléa deba tener la poesía, y la suya las tiene: “Ni música ni pintura”… Musicalidad -lenta por lo general- y bella rima siempre sí aloja la poesía de “Campos de Castilla”. Y también aporta y ofrece pintura, pero es una pintura triste, seca y parda, que amohína e incomoda el alma.

Intentaré que la palabra de Machado recupere su valor temporal, de época y de persona, y que Castilla se libere del mármol duro y eterno en donde la ha enfoscado el vate de Sevilla, hasta el punto de que no deja ver otra.

He escrito y analizado este fenómeno, como digo, desde los años 80. Por eso, no referiré nada ahora mismo de lo que ya he escrito al respecto. Remito a libros como “Las raíces de un pueblo”, “Diez castellanos y Castilla” o “Castilla, manifiesto para su supervivencia” para quien se interese por este aspecto de comentario crítico a Machado en su visión de Castilla.

También a una obra de teatro, titulada “Con Machado, esperando a Prometeo” que se sustenta precisamente en un diálogo continuado entre Antonio y Gerardo sobre el siglo XX español y sobre la visión de Castilla que cada uno representa.

Y también a mis propios libros poéticos ya publicados sobre Castilla, como son: “Castilla, este canto es tu canto”. Partes I y II. “Donde el Mundo se llama Guadalajara”, “Guadalajara, te doy mi palabra”, algún libro de la serie “Cantil de cantos”, y otros

Sí reseñaré que estas tesis, las críticas a la Castilla machadiana, supusieron uno de los puntos de acuerdo básico de unos intelectuales ya formados y con magnífica obra escrita y un joven que se aproximó a ellos, a principios de los años 80, con bastantes menos años y sólo algunos artículos de prensa y un libro que los recogía –yo mismo-…

Aquellas personas compusieron –compusimos- la “Generación castellana de los 80”, de la que más adelante se tratará, ya en el corpus poético del libro.

La visión machadiana de Soria (Castilla) ni siquiera es machadiana, sino de la Generación del 98, de la que supone su cumbre poética

PENSÁBAMOS YA ENTONCES QUE el decaimiento generacional de los primeros años que siguieron a 1898 había marcado a todos sus componentes.

Pasado aquel trance, la obra generacional quedó impregnando la tierra castellana con una prosa y poesía bella y excelente, pero al mismo tiempo desoladora en su contenido.

La Castilla literaria no avanzaba: en este punto, la imagen había quedado arraigada, estabilizada y perenne, destilando sempiterno licor de amargura.

Había que desnoveintayochizar Castilla, fue una conclusión a la que llegamos en aquellos días.

Quienes compusimos aquel grupo, acabamos disolviéndonos para seguir cada cual por su camino, como ha ocurrido siempre en toda promoción cultural. Pero la idea del daño que causaba a Castilla el asentamiento en una idea desfasada, solidificada en tiempos de tribulación nacional quedó en todos nosotros.

La leyenda negra castellana

LA CUESTIÓN, ANDANDO EL TIEMPO, me pareció a mí todavía más grave, porque efectivamente la visión machadiana de Castilla no sólo se había convertido en única y excluyente, sino que además de no ser original suya, ni siquiera lo era tampoco de su Generación.

¿Dónde podían estar las raíces de una visión perversa, cainita, pesarosa y triste de Castilla como reflejaba el 98?

No venía de Machado, ni siquiera de su generación. Se arraigaba en otros, en una tradición coetánea y anterior al 98…

Sólo después de aquellos primeros años 80 lo comprendí…

Ciertamente, llegaba desde fuentes que no manaban ningún amor a Castilla, sino que fluían y rezumaban barro, negrura y animadversión a Castilla, a su cultura y a sus gentes.

Había una leyenda negra anticastellana que se venía fraguando desde mediados del XIX. Los componentes de la Generación del 98 y el propio Machado, ninguno de ellos castellano, había tomado materiales de esa leyenda negra y la habían elevado a cotas de calidad literaria inimaginables.

Para después, desde el prestigio alcanzado por aquella Generación, difundirse por todos los ámbitos intelectuales, culturales y escolares de Castilla y España, como cosa ya asumida incluso por quienes decían amar a Castilla.

La tormenta perfecta para que el anticastellanismo prosperase incluso en Castilla, puesto que se revestía magníficamente de afecto por ella.

Fin de la Segunda Parte

Continuará hasta las 61 páginas del prólogo/ensayo de “Otros campos de Castilla”, de Juan Pablo Mañueco.

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TERCERA ENTREGA DE “Contra la leyenda negra castellana”

Otros campos de Castilla. Parte I: Contra la leyenda negra castellana”, libro de 248 páginas de Juan Pablo Mañueco, que será distribuido en septiembre, 2018.

Prólogo/Ensayo de 61 páginas “Contra la leyenda negra castellana”. TERCERA ENTREGA en la que ya se describe los contenidos, gestación y efectos de la leyenda negra castellana, creada por los adversarios de Castilla en el XIX.

En lo paisajístico: el tópico de la Castilla exclusivamente llana

LA LEYENDA NEGRA PREEXISTENTE, al llegar a los componentes del 98, les había influido de diversos modos.

Por ejemplo, el vasco Ramiro de Maeztu se atrevió a definir a Castilla, después de haber escrito que el mal de España estaba en ella. No que España había desatendido secularmente y había tratado a Castilla peor que a ninguna otra tierra de España, sino que el mal de España radicaba en Castilla:

“¿Qué es hoy Castilla? Recórrase en cualquiera dirección. ¿Qué es hoy Castilla? Un páramo horrible poblado por gentes cuya cualidad característica aparente es el odio al agua y al árbol; ¡las dos fuentes de futura riqueza!”

Esta idea la recogería después Machado y la expresaría en forma bellísimamente rimada, pero aterradoramente convertida en lacra y tara para una tierra golpeada por todas partes, desde hacía varios siglos y ahora también por la Generación que la tomaba como objeto de estudio.

El minimalismo de Maeztu decreta que se excluye todo lo que no entre dentro de esa mengua conceptual a la que también se va a someter a Castilla. Así lo expresa el vitoriano:

“¿Y qué se encuentra en la inmensa meseta que se extiende desde Jaén hasta Vitoria, desde León hasta Albacete, desde Salamanca hasta Castellón, desde Badajoz hasta Teruel?”

Pues para Maeztu se encuentra “el páramo horrible”, antes citado. Castilla sólo es, para este ideólogo, la meseta.

Y con él, toda la referida generación mengua y minora Castilla hasta lo inaudito… Porque no había sido esa la imagen que había dado la literatura anterior, hecha por los propios castellanos, acerca de su propia tierra.

Castilla, en lo paisajístico, se había noventayochizado.

Y el 98 al cabo de pocos años se tornó en sacro, en canon divulgado e indiscutible: en doctrina consagrada de la que resultaba anatema disentir.

Sin embargo, la Generación del 98 es profundamente responsable del derrotismo que acompañó a la imagen de España, durante décadas, periodo que además terminó con una inestable República, una Guerra Civil y una Dictadura.

Espléndidos escritores, pero llenos de amargura sobre España. Los regímenes posteriores a ellos han hecho además que su influencia en la desmoralización de lo español haya continuado, más allá de donde hubiera sido lógico que se proyectaran, hasta llegar a la Transición.

En el siglo XXI, urge que España se desnoventayochice, culturalmente. Pero sin duda a quien más conviene hacerlo es a Castilla.

En lo político: Castilla como el enemigo, como “el Otro”

LA PERCEPCIÓN APOCADA Y REDUCIDA de Castilla y, en el fondo, no interesada por ella, sino por España, que realizaron los escritores periféricos del 98 y que la flagela aún más con palabras como las anteriores, no parte de la nada…

En lo político, hunde sus raíces en algo más grave: en el odio a Castilla que generaron los regionalismos/nacionalismos periféricos desde mediados del XIX.

A veces con tintes racistas y supremacistas. Desde Cataluña, desde las Provincias Vascongadas o desde Galicia, se escucharon y leyeron opiniones de superioridad, de hegemonía y de preeminencia sobre Castilla, culpable de todo lo que se le pudiera culpar e incluso de lo que de ninguna forma podría culpársele, sensatamente hablando.

Escrito está desde entonces y sigue escribiéndose y oyéndose en nuestros días. Para que sepamos desde dónde y desde cuándo vienen semejantes criterios, ya multisecularmente difundidos entre ellos y también entre los propios castellanos.

Con una potencia de cañonería de sus medios de comunicación, desde el XIX, que enfrente, desde el lado castellano, se encuentran con una potencia de fuego resistente nula.

Porque los medios informativos de Madrid se refieren a España o a Madrid, no a Castilla. Aunque sus ventas se hagan en Madrid, sí, pero también en las provincias castellanas limítrofes, más que en los otros dos pies del trípode de Triespaña, ya que estos sí cuentan con sus potentes medios informativos propios…

También en este aspecto, en Castilla se recauda, pero no se informa de ella ni mucho menos se tienen en cuenta sus intereses.

Una Castilla, pues, que además de vapuleada y exprimida por todos los gobiernos españoles, de esta forma pasó a convertirse en el Otro, el enemigo exterior al que se le podía culpar de todos los males por parte de los territorios económicamente dominantes. De esta forma, ellos y sus oligarquías locales poder aparecer límpidos, diáfanos e impolutos.

El sueño convertido en realidad. Mover los hilos del poder central en su beneficio y presentarse como víctima de un enemigo perverso al que se adoctrina a los habitantes de esos territorios en que hay que odiar, como responsable de todo lo malo que le ocurre a la población

¿Les suena este esquema que comenzó a gestarse desde mediados del XIX y que tan buenos rendimientos ha procurado a los territorios que inoculan este veneno de odio al exterior a sus conciudadanos? ¿Sigue siendo el modelo de pensamiento vigente?

Triespaña ha mandado en España ininterrumpidamente

PROBABLEMEMNTE, DESDE EL SIGLO XVIII, pero desde luego desde el principio del XIX quien ha gobernado España es la conjunción que he denominado en otros textos Triespaña: la unión de intereses de Madrid, Barcelona y Bilbao que orientaba la política de España en su beneficio.

Esa misma Triespaña dejó desprotegida a lo que quedaba en medio sin otra función que cumplir que la de desangrarse en lo humano (mediante la emigración) y en lo económico (mediante el subdesarrollo, el atraso y el abandono de inversiones y apoyos económicos públicos productivos).

Desde mediados del XIX, como decimos, a una parte de lo que quedaba en medio, a Castilla, se le asignó además otro papel: ser el Otro, al que se le podía echar la culpa de todo.

Lo malo venía de Castilla, una tierra y hasta una raza que para muchos supremacistas era inferior. No devastada por siglos de pésimos gobiernos y por dos dinastías que la habían esquilmado hasta lo indecible… Inferior, por sí misma.

Este es otro fenómeno que, nacido en el XIX, ha llegado hasta el XXI, cada vez más instalado en muchas cabezas de allá y de aquí, cada vez más rampante y vencedor.

Ni derecha ni izquierda ven ni aman a Castilla. A la “otredad” de Castilla se une la “nadedad” que invisibiliza a esta tierra

ESTA IDEOLOGÍA HA PERSUADIDO de la maldad de Castilla no sólo a la población de determinantes periferias. Lo sorprendente es que también ha convencido total o parcialmente, por diferentes vías, a los propios castellanos.

Hoy, la izquierda política que actúa en Castilla, tan acepta la leyenda negra castellana, varias veces centenaria, que ni ama, ni entiende ni aprecia a Castilla. De hecho, esta izquierda ha contribuido a su aventamiento territorial sin combatirlo ni impugnarlo ideológicamente.

La derecha en Castilla tampoco “ve” ni ama a Castilla. Su ámbito de preocupación es España. De modo que no ha dado tampoco la voz de alarma por la postergación económica y la sangría económica a la que ha sido sometida Castilla, desde hace tanto tiempo, incluida la época de Franco, que extremó el proceso de esquilmación de Castilla.

El resultado de ambas confluencias es la “Nadedad” castellana. Castilla es la nada que está por ahí, por en medio de España. Castilla es la tierra que resulta necesario atravesar para ir de una a otra parte de la España que interesa: el resto. Castilla es ese espacio enojoso que resulta imprescindible salvar para llegar a Madrid o a la periferia, respectivamente.

Y no se trata de unas frases, sino de una realidad comprobable: obsérvese que las carreteras, autovías o líneas férreas españolas cruzan, pasan o traspasan a Castilla, pero no la comunican.

Van dejando a ambos lados las ciudades principales castellanas sin prestarles servicio, para que no obstaculicen el objetivo que deliberadamente se plantearon los ingenieros del Estado al diseñar dicho trazado: salir de Castilla cuanto antes.

La consecuencia de un modelo de carreteras o ferrocarriles así es comprensible: el atraso y el subdesarrollo, completado después con toda una batería de medidas políticas que consagren lo único que le ha interesado desde siempre a Triespaña: ella misma.

La Generación del 98 y “Campos de Castilla” se integra en esta corriente

EN ESTA CORRIENTE DECIMONÓNICA se integra el pensamiento de la Generación del 98 y también “Campos de Castilla”, llevándola en este último caso al súmmum de la perfección y de la elegancia rimada.

Pero hay leyenda negra en dicho libro. Y hay reduccionismo, paisajístico e ideológico, como intentará probarse en las páginas siguientes de este libro.

Tarea ardua y harto difícil, porque la cumbre de Machado y la cumbre del 98 ha creado escuela, se ha consolidado plenamente en la cultura española y queda dicho que es hoy algo casi sagrado, en el que han sido educadas todas las generaciones españolas desde hace casi cien años.

Es carne de la carne de los educandos españoles desde su más tierna y acrítica infancia, después de muchas décadas de absoluto triunfo.

Los primeros poemas de este libro, los que comprenden el llamado “Primer Movimiento”, se dedicarán a presentar, también en verso, las críticas que merece la postura machadiana y la personal visión de este poeta sobre Castilla y lo castellano, muy influido además por su personal temperamento poco optimista.

El Segundo Movimiento del libro: los poemas que suscita la visión de Castilla de Gerardo Diego

EL “SEGUNDO MOVIMIENTO” DEL LIBRO alternará ya algunos poemas dedicados a los temas machadianos con otros más propios del alegre y alborozado Gerardo Diego, que sintió lo castellano no por razones coyunturales o de tema generacional, sino por convicción arraigada.

La visión de Soria que presenta Gerardo Diego es enteramente distinta: risueña, luminosa, juvenil, enamorada…

Y así es también la Castilla del poeta santanderino, mucho más amplia en lo espacial (desde luego, ya no es un poeta de Soria y sus alrededores) y en lo paisajístico: la montaña, el mar, el bosque, la cultura histórica castellana entran a formar parte de la Castilla que se nos dibuja en Gerardo Diego, dándonos un respiro en la angustiosa Castilla machadiana.

El Tercer Movimiento del libro: Castilla y mar, en respuesta a Rafael Alberti

YA EN LA DÉCADA DE LOS AÑOS veinte, otro poeta singular iba a dedicar un libro destacado a Castilla. Fue Rafael Alberti en “La amante” (1926).

El libro describe las impresiones que Castilla transmite a Alberti en un viaje desde Madrid hasta el norte, hasta Santander y regreso a Madrid. El resultado es esa “amante” de la que se enamora Alberti, la propia Castilla.

El tono albertiano, felizmente, vuelve a ser enteramente distinto al machadiano: alegre, musical, festivo, jubiloso… Propia de los cancioneros medievales castellanos, en lo que el poeta gaditano se inspiró .

Sin embargo, “La amante” también se encuentra en parte inmersa en la leyenda negra castellana, si no en lo ideológico, sí es en lo histórico y en lo espacial.

El “castellanos de Castilla /// nunca habéis visto el mar” albertiano, que aparece en dicho libro, encontrará cumplida respuesta en el presente, hasta el punto de dar origen a un capítulo entero: “Castilla y mar”… Para que las cosas vayan volviendo a su ser correcto, fuera de toda negrura de leyendas, también en este aspecto.

La leyenda negra castellana, victoriosa, sigue actuando sin oposición

PORQUE LA LEYENDA NEGRA ANTICASTELLANA decimonónica ha seguido y sigue actuando hasta nuestros días, para alterar incluso la Historia propia de Castilla.

Y ha actuado a modo de pinza, para descastellanizar Castilla, también desde el otro lado ideológico, el de la derecha española –pero con idéntico grado de negrura, de negación de los intereses propios de Castilla y de expolio económico y demográfico-, como por ejemplo ocurrió durante el franquismo…

Ambas negaciones de Castilla, desde la derecha y desde la izquierda, han seguido actuando en las décadas finales del XX y en los principios del XXI.

Como consecuencia, convertida Castilla en un cascarón irrelevante, destruida su potencia económica y demográfica lo largo de los últimos tres, cuatro o cinco siglos… vilipendiada por unos, deformada por otros e incomprendida desde todos los ángulos, toda aquella tierra que ha podido ha podido “desentenderse” y zafarse de Castilla -de semejante Castilla caricaturizada, grotesca, satirizada y denigrada hasta el infinito-, lo ha hecho.

Las cinco autonomías y el provincialismo de los castellanos, derivan de esa siembra

DE AHÍ VIENEN LAS cinco autonomías en que los políticos, desde arriba, hendieron el territorio histórico de Castilla, durante los años ochenta de la Transición.

De ahí y de la ayuda de la izquierda que no entiende ni ama a Castilla –por sí mismo o siguiendo las órdenes de las poderosas ramas territoriales de sus partidos en determinadas periferias enriquecidas, a quienes no convenía un poderoso competidor central unido en el centro de España- y de la indiferencia de la derecha, que ni ve ni entiende ni ama a la verdadera Castilla, como también ha quedado dicho más arriba.

Cinco autonomías castellanas prefabricadas e impuestas por las élites políticas a una población desinformada, confundida e inerme política, cultural, económica y en lo referente a los contenidos de los medios de información…

Los cuales medios informativos, en los años ochenta, era más bien la ausencia de los mismos, incluso provincialmente -hablando con propiedad-, y absolutamente, si hablamos en términos de región.

Pero la leyenda negra castellana tiene que ver con otro fenómeno que se percibe en Castilla y al que no se le encuentra explicación habitualmente. El provincialismo predominante entre la población castellana.

La explicación es ésta también: la mala imagen o percepción de lo castellano que nos llega –acrecentándose- desde mediados del XIX. No antes.

El provincialismo característico de las tierras castellanas proviene también de la leyenda negra que acompaña a Castilla, interiorizada por sus pobladores, porque en ella se les ha educado.

En Castilla, se tiene una buena representación o concepto de la provincia de cada cual… Pero una mala imagen –vergonzante, a menudo- de Castilla. Por eso predomina la sensibilidad provincialista frente a la regionalista castellana. Incluso quien no niega ser castellano, no presume de Castilla, sino de su provincia.

Provincialismo sentimental y luego provincialismo político

INCLUSO QUIEN HA PODIDO CONVERTIR su provincia en región, desgajándose de Castilla, no se manifestó contra ello, ni a favor ni en contra, cuando las élites políticas, en la etapa de la Transición, les marcaron desde arriba –y sin consulta popular- dicho camino.

Me refiero a los casos de Santander, Logroño y Madrid, que sin tener la entidad regional histórica propia que exige el artículo 143 de la Constitución española de 1978 a los territorios uniprovinciales (“las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas” ), fueron llevadas sin embargo a un autogobierno inconstitucional a todas luces, desde el entendimiento y desde la razón, y por lo que se lee también desde la Constitución.

Pero para demostrar su inconstitucionalidad legal hacía falta que un número determinado de parlamentarios presentaran recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional, y las élites parlamentarias eran precisamente quienes estaban violentando la Constitución contra Castilla, no quienes pensaren en recurrir dicha conculcación constitucional para revertirla en su favor.

También el provincialismo, propio de Castilla, explica los intentos de convertir en autónomas algunas provincias castellanas que se dieron durante la Transición, y no otra cosa que provincialismo ralo es lo que existe entre la minoría leonesista de la provincia de León. Asunto éste del que ya he hablado en un libro mío anterior “Castilla, este canto es tu canto”.

Aquí resumiré mi postura indicando que más riesgo corre de desintegración la provincia de León en sí misma, si se diera libertad de voto a sus habitantes… Puesto que hay partes muy distintas dentro de esa provincia, algunas de las cuales nunca querrían separarse de Castilla porque forman parte de la misma comarca natural: la Tierra de Campos, la Tierra de Sahagún…

NOTA: Continuará hasta las 61 páginas del prólogo/ensayo de “Otros campos de Castilla”, de Juan Pablo Mañueco.

Lo publicado aquí no cubre aún ni la mitad del contenido de la exposición.

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Castilla, España, Libros

Otros campos de Castilla. Parte I. Contra la leyenda negra castellana. Tercera entrega.

Otros campos de Castilla. Parte I: Contra la leyenda negra castellana”, libro de 248 páginas de Juan Pablo Mañueco, que será distribuido en septiembre, 2018.

Prólogo/Ensayo de 61 páginas “Contra la leyenda negra castellana”. TERCERA ENTREGA en la que ya se describe los contenidos, gestación y efectos de la leyenda negra castellana, creada por los adversarios de Castilla en el XIX.

En lo paisajístico: el tópico de la Castilla exclusivamente llana

LA LEYENDA NEGRA PREEXISTENTE, al llegar a los componentes del 98, les había influido de diversos modos.

Por ejemplo, el vasco Ramiro de Maeztu se atrevió a definir a Castilla, después de haber escrito que el mal de España estaba en ella. No que España había desatendido secularmente y había tratado a Castilla peor que a ninguna otra tierra de España, sino que el mal de España radicaba en Castilla:

“¿Qué es hoy Castilla? Recórrase en cualquiera dirección. ¿Qué es hoy Castilla? Un páramo horrible poblado por gentes cuya cualidad característica aparente es el odio al agua y al árbol; ¡las dos fuentes de futura riqueza!”

Esta idea la recogería después Machado y la expresaría en forma bellísimamente rimada, pero aterradoramente convertida en lacra y tara para una tierra golpeada por todas partes, desde hacía varios siglos y ahora también por la Generación que la tomaba como objeto de estudio.

El minimalismo de Maeztu decreta que se excluye todo lo que no entre dentro de esa mengua conceptual a la que también se va a someter a Castilla. Así lo expresa el vitoriano:

“¿Y qué se encuentra en la inmensa meseta que se extiende desde Jaén hasta Vitoria, desde León hasta Albacete, desde Salamanca hasta Castellón, desde Badajoz hasta Teruel?”

Pues para Maeztu se encuentra “el páramo horrible”, antes citado. Castilla sólo es, para este ideólogo, la meseta.

Y con él, toda la referida generación mengua y minora Castilla hasta lo inaudito… Porque no había sido esa la imagen que había dado la literatura anterior, hecha por los propios castellanos, acerca de su propia tierra.

Castilla, en lo paisajístico, se había noventayochizado.

Y el 98 al cabo de pocos años se tornó en sacro, en canon divulgado e indiscutible: en doctrina consagrada de la que resultaba anatema disentir.

Sin embargo, la Generación del 98 es profundamente responsable del derrotismo que acompañó a la imagen de España, durante décadas, periodo que además terminó con una inestable República, una Guerra Civil y una Dictadura.

Espléndidos escritores, pero llenos de amargura sobre España. Los regímenes posteriores a ellos han hecho además que su influencia en la desmoralización de lo español haya continuado, más allá de donde hubiera sido lógico que se proyectaran, hasta llegar a la Transición.

En el siglo XXI, urge que España se desnoventayochice, culturalmente. Pero sin duda a quien más conviene hacerlo es a Castilla.

En lo político: Castilla como el enemigo, como “el Otro”

LA PERCEPCIÓN APOCADA Y REDUCIDA de Castilla y, en el fondo, no interesada por ella, sino por España, que realizaron los escritores periféricos del 98 y que la flagela aún más con palabras como las anteriores, no parte de la nada…

En lo político, hunde sus raíces en algo más grave: en el odio a Castilla que generaron los regionalismos/nacionalismos periféricos desde mediados del XIX.

A veces con tintes racistas y supremacistas. Desde Cataluña, desde las Provincias Vascongadas o desde Galicia, se escucharon y leyeron opiniones de superioridad, de hegemonía y de preeminencia sobre Castilla, culpable de todo lo que se le pudiera culpar e incluso de lo que de ninguna forma podría culpársele, sensatamente hablando.

Escrito está desde entonces y sigue escribiéndose y oyéndose en nuestros días. Para que sepamos desde dónde y desde cuándo vienen semejantes criterios, ya multisecularmente difundidos entre ellos y también entre los propios castellanos.

Con una potencia de cañonería de sus medios de comunicación, desde el XIX, que enfrente, desde el lado castellano, se encuentran con una potencia de fuego resistente nula.

Porque los medios informativos de Madrid se refieren a España o a Madrid, no a Castilla. Aunque sus ventas se hagan en Madrid, sí, pero también en las provincias castellanas limítrofes, más que en los otros dos pies del trípode de Triespaña, ya que estos sí cuentan con sus potentes medios informativos propios…

También en este aspecto, en Castilla se recauda, pero no se informa de ella ni mucho menos se tienen en cuenta sus intereses.

Una Castilla, pues, que además de vapuleada y exprimida por todos los gobiernos españoles, de esta forma pasó a convertirse en el Otro, el enemigo exterior al que se le podía culpar de todos los males por parte de los territorios económicamente dominantes. De esta forma, ellos y sus oligarquías locales poder aparecer límpidos, diáfanos e impolutos.

El sueño convertido en realidad. Mover los hilos del poder central en su beneficio y presentarse como víctima de un enemigo perverso al que se adoctrina a los habitantes de esos territorios en que hay que odiar, como responsable de todo lo malo que le ocurre a la población

¿Les suena este esquema que comenzó a gestarse desde mediados del XIX y que tan buenos rendimientos ha procurado a los territorios que inoculan este veneno de odio al exterior a sus conciudadanos? ¿Sigue siendo el modelo de pensamiento vigente?

Triespaña ha mandado en España ininterrumpidamente

PROBABLEMEMNTE, DESDE EL SIGLO XVIII, pero desde luego desde el principio del XIX quien ha gobernado España es la conjunción que he denominado en otros textos Triespaña: la unión de intereses de Madrid, Barcelona y Bilbao que orientaba la política de España en su beneficio.

Esa misma Triespaña dejó desprotegida a lo que quedaba en medio sin otra función que cumplir que la de desangrarse en lo humano (mediante la emigración) y en lo económico (mediante el subdesarrollo, el atraso y el abandono de inversiones y apoyos económicos públicos productivos).

Desde mediados del XIX, como decimos, a una parte de lo que quedaba en medio, a Castilla, se le asignó además otro papel: ser el Otro, al que se le podía echar la culpa de todo.

Lo malo venía de Castilla, una tierra y hasta una raza que para muchos supremacistas era inferior. No devastada por siglos de pésimos gobiernos y por dos dinastías que la habían esquilmado hasta lo indecible… Inferior, por sí misma.

Este es otro fenómeno que, nacido en el XIX, ha llegado hasta el XXI, cada vez más instalado en muchas cabezas de allá y de aquí, cada vez más rampante y vencedor.

Ni derecha ni izquierda ven ni aman a Castilla. A la “otredad” de Castilla se une la “nadedad” que invisibiliza a esta tierra

ESTA IDEOLOGÍA HA PERSUADIDO de la maldad de Castilla no sólo a la población de determinantes periferias. Lo sorprendente es que también ha convencido total o parcialmente, por diferentes vías, a los propios castellanos.

Hoy, la izquierda política que actúa en Castilla, tan acepta la leyenda negra castellana, varias veces centenaria, que ni ama, ni entiende ni aprecia a Castilla. De hecho, esta izquierda ha contribuido a su aventamiento territorial sin combatirlo ni impugnarlo ideológicamente.

La derecha en Castilla tampoco “ve” ni ama a Castilla. Su ámbito de preocupación es España. De modo que no ha dado tampoco la voz de alarma por la postergación económica y la sangría económica a la que ha sido sometida Castilla, desde hace tanto tiempo, incluida la época de Franco, que extremó el proceso de esquilmación de Castilla.

El resultado de ambas confluencias es la “Nadedad” castellana. Castilla es la nada que está por ahí, por en medio de España. Castilla es la tierra que resulta necesario atravesar para ir de una a otra parte de la España que interesa: el resto. Castilla es ese espacio enojoso que resulta imprescindible salvar para llegar a Madrid o a la periferia, respectivamente.

Y no se trata de unas frases, sino de una realidad comprobable: obsérvese que las carreteras, autovías o líneas férreas españolas cruzan, pasan o traspasan a Castilla, pero no la comunican.

Van dejando a ambos lados las ciudades principales castellanas sin prestarles servicio, para que no obstaculicen el objetivo que deliberadamente se plantearon los ingenieros del Estado al diseñar dicho trazado: salir de Castilla cuanto antes.

La consecuencia de un modelo de carreteras o ferrocarriles así es comprensible: el atraso y el subdesarrollo, completado después con toda una batería de medidas políticas que consagren lo único que le ha interesado desde siempre a Triespaña: ella misma.

La Generación del 98 y “Campos de Castilla” se integra en esta corriente

EN ESTA CORRIENTE DECIMONÓNICA se integra el pensamiento de la Generación del 98 y también “Campos de Castilla”, llevándola en este último caso al súmmum de la perfección y de la elegancia rimada.

Pero hay leyenda negra en dicho libro. Y hay reduccionismo, paisajístico e ideológico, como intentará probarse en las páginas siguientes de este libro.

Tarea ardua y harto difícil, porque la cumbre de Machado y la cumbre del 98 ha creado escuela, se ha consolidado plenamente en la cultura española y queda dicho que es hoy algo casi sagrado, en el que han sido educadas todas las generaciones españolas desde hace casi cien años.

Es carne de la carne de los educandos españoles desde su más tierna y acrítica infancia, después de muchas décadas de absoluto triunfo.

Los primeros poemas de este libro, los que comprenden el llamado “Primer Movimiento”, se dedicarán a presentar, también en verso, las críticas que merece la postura machadiana y la personal visión de este poeta sobre Castilla y lo castellano, muy influido además por su personal temperamento poco optimista.

El Segundo Movimiento del libro: los poemas que suscita la visión de Castilla de Gerardo Diego

EL “SEGUNDO MOVIMIENTO” DEL LIBRO alternará ya algunos poemas dedicados a los temas machadianos con otros más propios del alegre y alborozado Gerardo Diego, que sintió lo castellano no por razones coyunturales o de tema generacional, sino por convicción arraigada.

La visión de Soria que presenta Gerardo Diego es enteramente distinta: risueña, luminosa, juvenil, enamorada…

Y así es también la Castilla del poeta santanderino, mucho más amplia en lo espacial (desde luego, ya no es un poeta de Soria y sus alrededores) y en lo paisajístico: la montaña, el mar, el bosque, la cultura histórica castellana entran a formar parte de la Castilla que se nos dibuja en Gerardo Diego, dándonos un respiro en la angustiosa Castilla machadiana.

El Tercer Movimiento del libro: Castilla y mar, en respuesta a Rafael Alberti

YA EN LA DÉCADA DE LOS AÑOS veinte, otro poeta singular iba a dedicar un libro destacado a Castilla. Fue Rafael Alberti en “La amante” (1926).

El libro describe las impresiones que Castilla transmite a Alberti en un viaje desde Madrid hasta el norte, hasta Santander y regreso a Madrid. El resultado es esa “amante” de la que se enamora Alberti, la propia Castilla.

El tono albertiano, felizmente, vuelve a ser enteramente distinto al machadiano: alegre, musical, festivo, jubiloso… Propia de los cancioneros medievales castellanos, en lo que el poeta gaditano se inspiró .

Sin embargo, “La amante” también se encuentra en parte inmersa en la leyenda negra castellana, si no en lo ideológico, sí es en lo histórico y en lo espacial.

El “castellanos de Castilla /// nunca habéis visto el mar” albertiano, que aparece en dicho libro, encontrará cumplida respuesta en el presente, hasta el punto de dar origen a un capítulo entero: “Castilla y mar”… Para que las cosas vayan volviendo a su ser correcto, fuera de toda negrura de leyendas, también en este aspecto.

La leyenda negra castellana, victoriosa, sigue actuando sin oposición

PORQUE LA LEYENDA NEGRA ANTICASTELLANA decimonónica ha seguido y sigue actuando hasta nuestros días, para alterar incluso la Historia propia de Castilla.

Y ha actuado a modo de pinza, para descastellanizar Castilla, también desde el otro lado ideológico, el de la derecha española –pero con idéntico grado de negrura, de negación de los intereses propios de Castilla y de expolio económico y demográfico-, como por ejemplo ocurrió durante el franquismo…

Ambas negaciones de Castilla, desde la derecha y desde la izquierda, han seguido actuando en las décadas finales del XX y en los principios del XXI.

Como consecuencia, convertida Castilla en un cascarón irrelevante, destruida su potencia económica y demográfica lo largo de los últimos tres, cuatro o cinco siglos… vilipendiada por unos, deformada por otros e incomprendida desde todos los ángulos, toda aquella tierra que ha podido ha podido “desentenderse” y zafarse de Castilla -de semejante Castilla caricaturizada, grotesca, satirizada y denigrada hasta el infinito-, lo ha hecho.

Las cinco autonomías y el provincialismo de los castellanos, derivan de esa siembra

DE AHÍ VIENEN LAS cinco autonomías en que los políticos, desde arriba, hendieron el territorio histórico de Castilla, durante los años ochenta de la Transición.

De ahí y de la ayuda de la izquierda que no entiende ni ama a Castilla –por sí mismo o siguiendo las órdenes de las poderosas ramas territoriales de sus partidos en determinadas periferias enriquecidas, a quienes no convenía un poderoso competidor central unido en el centro de España- y de la indiferencia de la derecha, que ni ve ni entiende ni ama a la verdadera Castilla, como también ha quedado dicho más arriba.

Cinco autonomías castellanas prefabricadas e impuestas por las élites políticas a una población desinformada, confundida e inerme política, cultural, económica y en lo referente a los contenidos de los medios de información…

Los cuales medios informativos, en los años ochenta, era más bien la ausencia de los mismos, incluso provincialmente -hablando con propiedad-, y absolutamente, si hablamos en términos de región.

Pero la leyenda negra castellana tiene que ver con otro fenómeno que se percibe en Castilla y al que no se le encuentra explicación habitualmente. El provincialismo predominante entre la población castellana.

La explicación es ésta también: la mala imagen o percepción de lo castellano que nos llega –acrecentándose- desde mediados del XIX. No antes.

El provincialismo característico de las tierras castellanas proviene también de la leyenda negra que acompaña a Castilla, interiorizada por sus pobladores, porque en ella se les ha educado.

En Castilla, se tiene una buena representación o concepto de la provincia de cada cual… Pero una mala imagen –vergonzante, a menudo- de Castilla. Por eso predomina la sensibilidad provincialista frente a la regionalista castellana. Incluso quien no niega ser castellano, no presume de Castilla, sino de su provincia.

Provincialismo sentimental y luego provincialismo político

INCLUSO QUIEN HA PODIDO CONVERTIR su provincia en región, desgajándose de Castilla, no se manifestó contra ello, ni a favor ni en contra, cuando las élites políticas, en la etapa de la Transición, les marcaron desde arriba –y sin consulta popular- dicho camino.

Me refiero a los casos de Santander, Logroño y Madrid, que sin tener la entidad regional histórica propia que exige el artículo 143 de la Constitución española de 1978 a los territorios uniprovinciales (“las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas” ), fueron llevadas sin embargo a un autogobierno inconstitucional a todas luces, desde el entendimiento y desde la razón, y por lo que se lee también desde la Constitución.

Pero para demostrar su inconstitucionalidad legal hacía falta que un número determinado de parlamentarios presentaran recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional, y las élites parlamentarias eran precisamente quienes estaban violentando la Constitución contra Castilla, no quienes pensaren en recurrir dicha conculcación constitucional para revertirla en su favor.

También el provincialismo, propio de Castilla, explica los intentos de convertir en autónomas algunas provincias castellanas que se dieron durante la Transición, y no otra cosa que provincialismo ralo es lo que existe entre la minoría leonesista de la provincia de León. Asunto éste del que ya he hablado en un libro mío anterior “Castilla, este canto es tu canto”.

Aquí resumiré mi postura indicando que más riesgo corre de desintegración la provincia de León en sí misma, si se diera libertad de voto a sus habitantes… Puesto que hay partes muy distintas dentro de esa provincia, algunas de las cuales nunca querrían separarse de Castilla porque forman parte de la misma comarca natural: la Tierra de Campos, la Tierra de Sahagún…

Continuará hasta las 61 páginas del prólogo/ensayo de “Otros campos de Castilla”, de Juan Pablo Mañueco.

Primera entrega de esta serie, aquí:

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2018/08/01/otros-campos-de-castilla-parte-i-contra-la-leyenda-negra-castellana/

Segunda entrega de esta serie y anterior a ésta, aquí:

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2018/08/03/otros-campos-de-castilla-parte-i-contra-la-leyenda-negra-castellana-segunda-entrega/

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