Contraportada explicativa de “La sombra del sol”, premio Castilla-La Mancha

UN VIAJE ENTRE MIGUEL DE CERVANTES, ALONSO QUIJANO Y EL CURA PEDRO PÉREZ, en 1601, cuatro años antes de la publicación del Quijote.

“La sombra del sol” relata un viaje ocurrido en el verano de 1601 entre Cervantes, Alonso Quijano y el cura de su lugar, Pedro Pérez, en una época en que Cervantes atraviesa momentos de creatividad baja, por lo que tienen que ser sus dos compañeros de viaje los que relaten las aventuras de un libro que podría escribir el escritor alcalaíno, si se pusiera a ello. Pero Cervantes no ve nada claro lo que le exponen: ¿escribir una novela de caballerías ya en el siglo XVII?

Mientras dialogan los tres amigos, les salen al paso y al camino las más diversas aventuras, por tierras de la Mancha, de Alcalá de Henares y de Guadalajara. Aventuras tan extraordinarias y diálogos tan llenos de consejos y buen tino que al final producen el efecto deseado en el escritor alcalaíno.

No es, pues, una continuación del Quijote, cosa prohibida en el propio libro, aunque se haya hecho en todo tiempo y en diferentes lenguas, sino un antecedente…

Un planteamiento así, puede dar mucho juego, verdaderamente.

Un legajo que contiene varios manuscritos de comienzos del XVII, encontrado en el Archivo Diocesano de Sigüenza, está llamado a revolucionar los estudios cervantinos y quijotescos.

El conjunto de manuscritos, denominado legajo “Munio Juan Montañón y Díez”, por el historiador del siglo XVII que lo recopiló y organizó, refleja un viaje real que se efectuó en 1601, desde la Mancha hasta la ciudad de Sigüenza, por parte de tres personas: el escritor Miguel de Cervantes Saavedra, el hidalgo manchego Alonso Quijano y Quesada, y el cura seguntino Pedro Pérez de Abajo.

La presente narración y descripción del viaje, que en este libro se ofrece, puede modificar e innovar radicalmente el estudio de las fuentes de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, pues parece comprobada la existencia real del hidalgo Alonso Quijano y del cura Pedro Pérez, que realizaron dicho viaje en compañía del escritor Miguel de Cervantes, en horas de creatividad bajas, y que precisamente esos dos personajes reales y la conversación que mantuvieron durante el viaje con el escritor fueron los modelos, el origen y la fuente principal del inmortal libro cervantino.

Aparte de su valor para la investigación literaria, la narración que en el actual volumen se recoge, con el título de “La sombra del sol” tiene calidad literaria suficiente para que pueda recomendarse su lectura, por sí mismo.

Enlaces a la obra:

https://www.casadellibro.com/libro-la-sombra-del-sol/9788417022037/5250637

http://aache.com/la-sombra-del-sol/

España, Libros

La leyenda de la Noche de Ánimas en Guadalajara

LA LEYENDA DE LA NOCHE DE ÁNIMAS EN GUADALAJARA

I. PREÁMBULO

En siglos de Alta Edad Media
cuando ocurrían las cosas.
misteriosas, peligrosas
que imaginación asedia

sucedieron espantosas
las obras de esta tragedia
que el tiempo no las remedia
pues que siguen poderosas

sucediendo un día al año
cuando salen los difuntos
de algunos mágicos puntos
subiendo muerto peldaño

desde sus tumbas trasuntos
y que pueden causar daño
a algún ser humano extraño
que se mezcle en sus asuntos.

II. LOS LUGARES

Allá en el lejano XII
recibieron los templarios
mitad monjes, temerarios
caballeros que conoce

la Historia extraordinarios,
la torre que hoy se conoce
y aun cuya vista se goce
entre riscos solitarios

de Torija. A cuatro leguas
de Guadalajara, villa
que a su monte se arrodilla,
y hasta el río no da treguas

-ya bien entrado en su orilla-
ni a los caballos ni a yeguas
sólo el puente sí da treguas
para pasar la otra orilla.

III. ODIOS ENTRE LOS TEMPLARIOS Y ARRIACENSES

Que los templarios tuvieran
tan próxima fortaleza
no gustó ni a la nobleza
ni a pueblo llano estuvieran

tan próximos a riqueza
de Guadalajara. Unieran
sus esfuerzos y sintieran
que el conflicto es tal que empieza

a enfrentar a los guerreros
del Temple y a los vecinos
de la villa. Así en caminos
y campos y cazaderos

se cruzaban los destinos
de templarios y caballeros
de Arriaca, a los escuderos
y también con campesinos.

IV. LA PUGNA SE ENCONA

Más la pugna empeoró
cuando el Temple de Torija
aquellas tierras que elija
entre vallas encerró…

Muy mal así se cobija
la armonía, que se hirió
y finalmente murió
entre Arriaca y en Torija.

Mal al ganado que pasta,
mal para la res que escapa,
mal la caza que agazapa
cuya libertad desgasta.

Mal aprender nuevo mapa.
Mal acequias en que aplasta
el agua que antes se gasta
libre y ahora se atrapa.

V. EL PASO HONROSO DE GUADALAJARA

A una lid reglamentada
los arriacenses retaron
a los del Temple, Y llamaron
a una cita programada.

En puente árabe esperaron
toda la tropa formada
la embestida peleada
de templarios que llegaron.

Allí fue el partir de lanzas,
allí el crujir de armaduras,
allí las muy fuertes juras,
allí esfuerzos y asechanzas.

Allí las espadas duras,
allí chispas en aire danzas.
allí aceros de venganzas,
allí intenciones oscuras.

Pero era lid preceptuada
un riepto o reto pactado,
así que finalizado
se dio a poco de iniciada.

VI. EL PASO HONROSO DE TORIJA

También se había acordado
una segunda asonada
en la profunda vaguada
que está de Torija al lado.

Es una estrecha angostura,
por boscaje recubierto,
un combate a campo abierto
por entre el cual murmura

el agua, arroyos, el puerto
de torrentera insegura
y a cada lado espesura,
roca y declive cubierto.

Ya se acercan las mesnadas,
ya refulgen las cimeras,
ya los petos y espalderas,
ya las armas preparadas.

Ya se elevan las banderas,
ya las lanzas más delgadas,
ya espadas más afiladas.
Ya las voces más guerreras.

Los caballeros e infantes,
del Temple y Guadalajara,
hacia el paso honroso guiara,
cada cual en semejantes

números si se contara
los caballeros y andantes,
con la rabia en sus semblantes
cada grupo se buscara.

VII. LA BATALLA

Fieramente, se acometen.
Fieramente ya se hieren.
Fieramente, se sintieren.
Fieramente, se arremeten.

Crudamente, se dolieren.
Crudamente, más se reten.
Crudamente, se asaeten.
Crudamente, algunos mueren.

Porque desde ambas pendientes,
Templarios han emboscado
tropas de repuesto, estado
desde el que atacan por frentes

a quien de Arriaca ha llegado.
Guerra abierta e inocentes
mueren ya tan suficientes…
que sangre es ya todo el prado.

Y cuando llega la noche
los lobos se dan festín
y alimañas un sinfín
están causando el derroche,

cadavérico jardín,
al que solo pone broche
el paso ya de la noche
y el toque al sol del clarín.

VIII. EL ENTIERRO DE LAS ÁNIMAS

Rayando el día, ladera
de la angostura arbolada,
de tumba se ve poblada
con una fosa ligera,

pues tanta gente hay matada
que en cada cual torrentera
una tumba más certera
ha sido al pronto cavada.

A un lado son los Templarios
de la vaguada enterrados,
y sobre los otros collados
de Arriaca son escenarios.

Ambos bandos enfrentados
en sus mundos solitarios,
en la muerte aun adversarios
del monte en ambos costados.

Allá donde Valdenoches
se nombra hoy el paraje
las tumbas bajo el paisaje
duermen en sus medianoches,

combatientes en salvaje
selva sombría y pedroches,
cantizales de sus noches.
Allí acabó el vital viaje.

IX. LA NOCHE DE DIFUNTOS

Pero cuando ya atardece
en el Día de difuntos,
por los barrancos conjuntos
un ruido de hierros crece…

Mientras campanarios juntos
de aldeas su tañer crece,
en una oración que rece
por todos los ya difuntos,

envueltos en sus sudarios
sobre sus viejos caballos,
caballeros y vasallos,
reviven seres contrarios.

Entre gemidos del viento,
entre aullidos de alimañas,
ululando en las montañas,
casi cual siendo un lamento

entre las fieras extrañas,
el cráneo amarillento
de quienes en tan sangriento
combate en esas campañas

hace siglos que murieron
retornan ahora a tierra,
para proseguir su guerra
pues que aún no la perdieron.

Y se abren entre la sierra
tantas fosas que partieron
de esqueletos que se fueron
como aquella zona encierra.

X. LA ESPELUZNANTE BATALLA

La espeluznante batalla
de cadáveres, monturas,
que salen por las negruras
entre donde Arriaca se halla,

y de Torija criaturas
de la noche alzan su raya,
visten su cota de malla
y sus rotas armaduras.

Y otra vez entre alaridos
que a los vivos amedrentan,
frente a frente se presentan
llenando noche de ruidos.

Los ejércitos se enfrentan
de tumbas recién salidos,
hasta caer de nuevo heridos
y de nuevo se ensangrentan.

XI. TERRIBLE NOCHE DE ÁNIMAS

Terrible noche de muertos
espectros aún en sombra,
ánimas que nos asombra
que con sudarios cubiertos

y horrores que no se nombra
con los ojos muy abiertos
y hachones de luz inciertos
asustan a cualquier sombra.

Huid, los humanos vivientes
si os encontráis los despojos
de estas momias en los ojos
y con sus armas hirientes.

De Arriaca aún sus enojos
o Torija a las corrientes
personas vivas presentes
arrastren a sus arrojos

si en las fechas de difuntos
os acercáis al desfile
de este sudario que hile
para llevar todos juntos…

con la guadaña que afile
a los vivos ya igual adjuntos
a los muertos y difuntos
que su prisión no vigile.

XII. ADVERTENCIA A TODOS LOS VIVOS

Dicho está en Guadalajara
donde el muerto caminara
y el vivo que no espabile
también con ellos enfile.

En la Noche de Difuntos,
muerto y vivo todos juntos.

Juan Pablo Mañueco,
publicado en el libro en papel “Castilla, este canto es tu canto”

http://aache.com/tienda/531-castilla-este-canto-es-tu-canto-parte-i.html

y en el libro digital “La leyenda de la Noche de Ánimas y otras leyendas”

https://www.amazon.com/dp/B01AH1ZIAI

España, Guadalajara

Soneto en ibero-castellano

Salvo error u omisión, la fotografía de abajo recoge el primer poema (un soneto) impreso en papel en ibero-castellano. Ocurrió en la Nueva Alcarria de Guadalajara del viernes 26 de octubre de 2018.

Y digo “impreso en papel”, porque “escritos” yo mismo tengo otros anteriores. Si hay muestras previas de poemas (sean o no un soneto) en ibero-castellano, que lo diga quien las conozca.

SONETO EN IBERO-CASTELLANO

Hamar ke laur son mis catorce versos
los que erder aretake están aquí,
mitad ibero e hispano ekiar yo uní,
laur versos van, hamar quedan inversos.

Baites, testigos, pongo algo dispersos.
Ekiar por obra mía lo uní así.
Iltir Arriaca fue donde escribí.
Sorse versos ya van, sei más diversos.

Por el abar o nueve voy entrando
y aun parece que hamar o diez termino,
si escribo irur -tres- más, voy acabando.

Ya sólo irur versos yo encamino.
Iunstir, salve, oh lector, que coronando
hamar ke laur versos… catorce inclino.

———————–

Vocabulario ibero-castellano

Hamar ke laur: Diez y cuatro
Laur: Cuatro
Hamar: diez
Ekiar: idea de unidad
Iltir Arriaca: Urbe de Arriaca –Guadalajara-
Sorse: Ocho.
Sei: Seis
Abar: Nueve
Hamar: Diez
Irur: Tres
Iunstir: Saludo, salve.
Hamar ke laur: Diez y cuatro.

Juan Pablo Mañueco.

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

España

Campos de Castilla y Otros campos de Castilla

“Campos de Castilla”, de Antonio Machado (1912) y “Otros campos de Castilla”. de Juan Pablo Mañueco (2018), dos libros complementarios sobre un mismo tema, Castila, sus gentes, su significado en España y sus paisajes, que ocupó buena parte de la reflexión literaria del siglo XX en España, y sigue siendo un tema pendiente de dilucidar en el siglo XXI.

“Otros campos de Castilla”

http://aache.com/tienda/703-otros-campos-de-castilla-parte-i.html

Autor, vídeo minuto y medio

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Castilla, España

Magallanes-Espinosa-Elcano. Olvido sobre el marino burgalés de Espinosa de los Monteros

Expedición Magallanes-Espinosa-Elcano. Olvido sobre el marino burgalés de Espinosa de los Monteros, segundo Capitán General de la Expedición, a cuyo mando estaba Elcano, el cual probablemente desertó con la nao Victoria, abandonando a Gonzalo de Espinosa en las islas Molucas

EN 2019 SE CONMEMORA el V Centenario del inicio la primera vuelta al mundo que comenzara el portugués al servicio de la Corona de Castilla, Fernando Magallanes, en 1519.

¿Se va a reivindicar de una vez en 2019 el gran protagonismo del marino burgalés Gonzalo Gómez de Espinosa –el segundo almirante de la flotilla castellana que rodearía el mundo- sin el cual no se hubiera concluido la expedición Magallanes-Espinosa-Elcano?

Gonzalo Gómez de Espinosa, el gran olvidado de la primera Expedición de Magallanes que cincunnavegó el mundo, fue el marino –natural de Espinosa de los Monteros (Burgos)- que tomó el mando de los barcos que quedaban en dicha Expedición –las naos Trinidad y Victoria- tras la muerte de Fernando de Magallanes.

ESPINOSA, DESCUBRIDOR DE LAS ISLAS MOLUCAS

Espinosa descubrió las islas Molucas –objetivo de la expedición- en 1521 y después ordenó volver a Castilla por el oeste, lo que implicaba dar la vuelta al mundo.

Sin embargo, en la nao capitana, la Trinidad, la de Espinosa, se descubrió una vía de agua que necesitó una reparación.

SORPRENDENTE SEPARACIÓN DE LAS DOS NAOS

Sorprendentemente, estando al otro lado del mundo, entre las actuales Indonesia y Nueva Guinea, las dos naos castellanas se separaron, y la Victoria siguió su viaje dejando varada a la Trinidad.

Al mando de la nao Victoria se hallaba desde hacía poco tiempo Juan Sebastián Elcano, que ya había participado en las costas de Sudamérica en un motín para intentar regresar a España desde allí, sin proseguir el viaje.

Ello supuso que todos los amotinados fuesen apresados por Magallanes, que contó para ello con la decisiva ayuda de Gonzalo de Espinosa.

Los cabecillas del motín fueron castigados por Magallanes y, poco después, ante la necesidad de hombres, los marineros menos significativos, entre ellos Elcano, fueron perdonados y se reintegraron a la navegación.

¿Siguió Elcano las órdenes de Gonzalo Gómez de Espinosa para proseguir sólo el viaje desde las Molucas o desertó la tripulación de la Victoria dejando al capitán de la flota en situación comprometida, rodeado de peligros y reparando su nave, en el archipiélago de las Molucas?

Los historiadores no se ponen de acuerdo al respecto, ni es fácil que nunca se pueda dilucidar la verdad.

La nao Victoria completó sola la vuelta al mundo, entrando en Sevilla el 8 de septiembre de 1522, con otros diecisiete supervivientes.

REGRESO A CASTILLA DE GONZALO DE ESPINOSA

Pero más sorprendentemente aun Gonzalo Gómez de Espinosa sí regreso a Castilla en 1527, acompañado de otros pocos supervivientes de la primera circunnavegación del mundo.

Espinosa y Elcano nunca pudieron confrontar versiones acerca de lo que había ocurrido en las Molucas y la razón de la separación de sus barcos, porque Juan Sebastián Elcano había partido dos años antes –en 1525- en la segunda expedición a las Molucas, comandada por el ciudadrealeño García Jofre de Loaísa, en la que ambos, Loaísa y Elcano, morirían.

Lo cierto es que Carlos I no fue especialmente efusivo en su recompensa a Elcano, quizá porque alguien de la tripulación dejó entrever que su comportamiento no había sido todo muy correcto a lo largo de la expedición.

En la segunda expedición de 1525, Elcano tampoco fue el capitán general de esa nueva flota, pese a conocer ya las rutas del viaje. Y de hecho al intentar atravesar nuevamente el Estrecho de Magallanes, Elcano hizo que la expedición perdiera el rumbo. Probablememte, porque la primera vez que había pasado por allí estaba encerrado en la bodega de alguno de los barcos, con el resto de los amotinados.

RAZONES DE LA IMPORTANCIA DECISIVA DE GONZALO DE ESPINOSA, ALMA MATER EN LA PRIMERA CIRCUNNAVEGACIÓN DEL MUNDO

Resumen significativo que, en cualquier caso y dejando al margen lo que hiciera o dejara de hacer Elcano durante la primera travesía, convierte en imprescindible que se recuerde a Espinosa en la conmemoración de la primera vuelta al mundo, ya que sin él no se hubiera producido:

1/ Cuando Espinosa ordenó volver a Castilla desde las Molucas (objetivo único de la Expedición) por el oeste (por territorio enemigo papalmente portugués y vigilado por navíos enemigos de esta otra nación)… no sólo decidió ENTONCES Y ÉL que se diera la vuelta al mundo, sino que además salvó con ello la vida de todos los expedicionarios, incluida la vida de Juan Sebastián Elcano.

2/ Volver por el este, otra vez por el Pacífico, les hubiera sido imposible. Los vientos impiden VOLVER a vela por donde ellos había IDO. Habrían naufragado todos inevitablemente. Se tardarían mucho años -y muchos naufragios- para descubrir que había que subir muy al norte del Pacífico para hacer el CONTRAVIAJE.

3/ Sin Espinosa, Juan Sebastián Elcano habría acabado como: A/ Un amotinado en Sudamérica que habría huido de Magallanes B/ Un ejecutado por Magallanes (parece que fue Espinosa quien convenció a Magallanes para que no fuera excesivamente duro: se necesitaban marineros) C/ Un náufrago si se hubiera intentado volver a Castilla desde las Molucas por el este.

Juan Pablo Mañueco.

Vídeo autor, de minuto y medio.

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

España

Salamanca, cuadrado irregular, barroca plaza

Quizá el soneto más extraño que he escrito en mi vida -todo en aes-. Y sin embargo no es un trabalenguas, se entiende.

Salamanca

CUADRADO IRREGULAR, BARROCA PLAZA

Salamanca, la blanca plaza alhaja,
trabaja cada cara rara clara;
fachada a fachada, arcada casara
casa a casa, planta alta a planta baja.

Salamanca, la alba plaza agasaja,
galana amalgama blanca alaba, habla,
graba armas, campanas canta, tabla
a tabla, baldas, faz, caras baraja.

Salamanca, la clara plaza abraza,
talla trazas, canas labra. Ancha rambla,
tacaña cañada anda hasta la plaza.

Ala a fachada da daga alta. Arrambla
gala: acata gallarda, falsa aplaza.
Salamanca, ama plaza alba; alma caza.

Tal de Churriguera barroca cuadra,
que ánimo, sentido y ojo nos encuadra.
y que, como el soneto, es blanca plaza.

Juan Pablo Mañueco,
del libro “Castilla, este canto es tu canto”
(2015).

Vídeo autor, de minuto y medio.

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Sin categoría

La visión de Castilla del 98 y de Machado: matices, precisiones y réplicas

I. Primer movimiento:
OTROS CAMPOS DE CASTILLA

A orillas de Antonio Machado

A ORILLAS DEL DUERO es el Poema 2 de “Campos de Castilla”, libro que en realidad sólo trata de los campos de Soria y sus alrededores, y que, en principio, iba a llamarse “Tierras de España”, lo cual hubiera estado más en consonancia con el espíritu del libro y de la Generación del 98 a la que corresponde.

Supone la culminación poética –porque Machado es una cumbre de la poesía- de la leyenda negra castellana, ya existente antes de que la Generación del 98 iniciase sus publicaciones, aunque pase por ser la exaltación máxima de Castilla en el siglo XX.

En todos los españoles que hayan pasado por la escuela en los últimos cien años resuenan estos versos ofensivos para Castilla y los castellanos, que sin embargo se toman por definitorios de ella, incluso por los desmoralizados castellanos…

“Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora”.

Antonio Machado. “A orillas del Duero” 1912

——————————————- ————————

I. Poeta grandioso

Poeta, Antonio, eres grandioso, sencillo y claro,
en nombre y adjetivo tuyo, y -rimando- un faro.
Pero, si me permites que esparza esta semilla,
siembro aquí: no son los tuyos “Campos de Castilla”.
Si acaso, puedan ser llamados “Campos sorianos”
los que agavillaste con tal nombre.
¡Y machadianos!

Son “Campos machadianos” que a Soria dedicaste,
a ti te expresan.
Y a España en Soria reflejaste.
Pero a Castilla sólo en muy poco conociste
y por Leonor un poco a esta tierra la quisiste.
¿Los campos sin arados, regatos ni arboledas?
¡No te interrogas
por el ocaso de estas gredas!

¿Atónitos palurdos sin danzas ni canciones?
¿Y a Castilla amabas
con tales sensaciones?
Un solitario y melancólico andaluz triste
que en un desgarrador tiempo de España viviste.

II. Castilla espléndida, nada miserable. Muy generosa contigo

¿Castilla miserable?, ¿ayer dominadora?
¿envuelta en sus andrajos?, ¿desprecia cuanto ignora?
A cualquier tierra que le llamases “miserable”
no es fácil
te nombrara poeta venerable,
Antonio. Admitirás que en ello es generosa
tierra que te venera en forma casi amorosa.

Y si hubiera que entender, por ello, “empobrecida”
debíaste igual preguntar por qué su caída.
Agentes, causas, heridas…
cuando ricas tierras
en lanas, carnes, tejidos, mantas, sedas, sierras
gentes, hasta hoy
que las ves con tan poco preciada
voz, en tu Castilla despreciable y despreciada.

III. Dominada Castilla, casi destruida

(Siglos VIII y IX)

¿Ayer dominadora Castilla te parece,
Antonio…? ¿Y cuándo eso, buen Machado, acontece…?
¿Cuando un pequeño rincón Castilla entre el mar bárdulo
y montañas que debía proteger con párvulos
recursos de ataques dominadores…? ¡Califas
de islam despreciaron tales rocas insumisas!

Ignoraban que aquello breve que despreciaban
-Tan breve que ´castro leve´, ´castillo´, llamaban-,
sabría erguirse como la luz de la mañana
para conformar -con otros pueblos- el de España.
No, Castiella,
la tierra de los breves castillos,
se amparaba en rocas sólo, elevaba portillos.

IV. Pequeño condado marítimo y montañoso

(Siglo VIII)

¿Consideras que Castilla era dominadora
Antonio, cuando solo una tierra que el mundo ignora?
Era sólo el breve territorio de un condado
marítimo, entre Bardulia-Cantabria a este lado
y tramos iniciales de Ebro (Burgos arriba:
Reinosa, Villarcayo, Mena… Nada más iba
ni entrado el IX, la marina y la montañosa
-tan verde, agreste, salada, feraz, deliciosa
dependiente hogar-, y dulce tierra de Castilla).

¿Esa minúscula, condal, boscosa y sencilla
tierra, sierra, costeña, fluvial y encantadora
Castilla es la que piensas que domina e ignora?

Santander, Castro, Santoña, Laredo era apenas.
Más castillos que Montaña en guarniciones llenas
va dejando al prevenir incursiones sureñas,
¿estas son las tierras que en tus cantares desdeñas?

Reinosa, Burceña, Taranco, Valpuesta, valles
que se cuidan de las invasiones sarracenas
y que llegar a Burgos ni mucho menos sueñan,
¿son do tanto pardo, yermo, llano, seco… halles?

Son tus “Campos” tan sólo alrededores sorianos
y óptica sombría fin de siglo: ¡machadianos!

“Campos machadianos” son los tuyos, pero ahora
-de Castilla toda- imagen es dominadora.

Tus lectores siguiendo tu senda poética logran la peripecia
de aceptar, como única, la idea que a casi toda Castilla desprecia.

¿Machado miserable, de rima dominadora,
envuelto en una ciudad empobrecida, desprecia cuanto ignora?

¡No, Antonio! Aunque juzgue que tu juicio ha hecho daño
a la imagen completa de Castilla, no te acompañaré de tamaño
exabrupto… ¡No te llamaré “miserable”, ni en el sentido de “cicatero”!

Aunque sí es verdad que podrías haber hecho más por conocer las tierras primero
del Ebro, Cadagua, Adaja, Tormes, Eresma, Clamores, Pisuerga, Carrión, Duero
Tajo, Henares, Tajuña, Alberche, Tiétar, antes de ser tan pardo, parco y parvo
en tus versos.

¡En tus versos, Antonio, no en los paisajes castellanos tan distintos y diversos,
por donde se puede andar y caminar con mucha más donosura y garbo!

V. Castilla aún no llega ni a Burgos ni al Duero,
pero ya va sobrada de agua, verdor y rocas

(Siglo IX)

¿Tal vez tu Castilla parda, seca, sin arroyos
y sin arboledas, surge –única- en los cogollos
del siglo IX, cuando ya se avanza hacia Amaya
Miranda de Ebro, Oña, Frías, Pancorbo…?
¡Bien que haya
tanta haya, prado, pasto, alta braña, verde bosque
en que granjas, villas, pastores, gente se embosque
entre pino y robles…!
Brañosera fuero diera
de libertad, a quien a esta Castilla viniera,
¡por protegerse de Córdoba, dominadora
y musulmana! ¡Ansia libre castellana ignora…!
¡Pero Córdoba, Antonio! ¡No la verde Castiella,
que entre el mar y montaña castellana marca huella!

VI. Castilla de Fernán, el conde, a Fernando III, el rey santo:
navegan las sevillanas.

(Siglos X al XIII)

¡Oh, poeta triste y noble!, ¡Miremos centurias
posteriores…!
Del X del conde que aún penurias
tantas pase ante Córdoba soberbia, invasora,
al XIII en que Fernando el Santo Córdoba incorpora
a la invadida tierra de aquella estirpe goda
que Al-Ándalus –dominadora- cercena y poda.

“Era Castilla la Vieja un puerto bien cerrado,
Non había más entrada de un solo forado;
tovieron castellanos el puerto bien guardado,
porque de toda España eso hobo fincado”.

“Un puerto de montaña bien cerrado”, Antonio.
El Poema de Fernán González poetizado
eso dejó. Castilla era La Montaña. Pasos
abruptos a los que castillos cerraran pórticos.

“Sobre todas las tierras mejor es la Montaña,
de vacas e de ovejas non hay tierra tamaña”
“Buena tierra de caza e buena de venados,
de río e de mar muchos buenos pescados”

Mucho ha cambiado la visión que los castellanos
poetas tenían de su tierra, a la que, Machado
amigo, diste tú y no sé de dónde sacado.
Veamos ahora puertos de mar castellanos…

¡Mira que de los puertos norteños de Castilla
una flota de barcos parte a tomar Sevilla!
¡Son barcos castellanos, Antonio,
que te entregan
la Sevilla en que nazcas! ¡Incluso a ti, navegan…! (1)

¿Lo ignoras o lo desprecias…? ¿El viaje que naves
castellanas emprendan, pues tú hoy lo menoscabes?

¡Y en tanto navegan van cantando castellanas
seguidillas…! Sevilla las muda a… “sevillanas”.

VII. Reino, Corona, Mundo, pero pronto tierra esquilmada

(1492 –Colón, Corona de Castilla- a 1522 – Magallanes, Espinosa, Elcano, Corona de Castilla-)

XIII al XV, Castilla algo de Hispania incorpora,
pero de nada ajeno es ella dominadora.

¿De Colón a Magallanes, Espinosa, Elcano…? (2)
Es cierto: océanos, mundos se incorporan -plano
a redondo- al orbe castellano. ¿Treinta años?

¿Son esos –noventa y dos, veintidós- los peldaños
desde Colón hasta el regreso de nao Elcano
los solos treinta años de dominio castellano?

Puede ser… Aquello que una carabela abriese,
la “Victoria” castellana vuelta al mundo diese.
¡Pues tampoco es mal dominio dominar los mares!:
¡Explíquense en la escuela de quién los navegares!

¡Y recuerda tú, Antonio, salvo que en la leyenda
más negra te integres, que océanos por la senda

de Castilla son surcados. Barcos castellanos
que no pueden ignorar poetas sevillanos.

VIII Marinos castellanos

Marino, “ome de Burgos”, fue Ramón Bonifaz,
que almirante de Castilla fue y en forma audaz

remontó el Guadalquivir llevando hasta Sevilla
arietes primeros de los barcos de Castilla.

E igual de Burgos, de Espinosa de los Monteros,
es Espinosa, que tomó el mando de veleros

de Magallanes, y enarboló armas de Castilla
para que siguiera flota rumbo hacia Sevilla.

Cervantes, Lope y tantos castellanos de tierra
adentro navegaron en los barcos de guerra

que nada autoriza a la incierta leyenda negra,
a ignorar que Castilla con azul sal se alegra.

IX. La forzada y forzosa decadencia, siglo tras siglo,
provocada por el poder central

(Desde 1522 en adelante)

Pero a partir de mil y quinientos veintidós,
Castilla va a quedarse poco a poco ya en pos
de la Casa de Austria.
A su interés sólo sujeta.
Aún el Dieciséis da a Castilla y Soria inquieta
iglesias, catedrales, palacios, solariegas
casonas, manufacturas, bellezas. No niegas
tú mismo, buen Machado, pues ellas mismas vieras
o sus restos, ruinas o vestigios presintieras.

Cuatro siglos en tu tiempo, cinco en este ahora,
mucho la hace dominada (no dominadora).

La mayor presión fiscal o el olvido inversor
conducen al presente y arrumbado dolor
de las ruinas a las que han reducido a Castilla.
¡Hasta su historia esquilmada…!
¡En verso se la humilla!

X. ¿Sólo Castiella desprecia cuanto ignora?

(Pregunta nada retórica)

Todos ignoramos mucho, Antonio, hasta los sabios,
pero no todos ignoramos lo mismo. Labios
humanos no pueden abarcarlo todo.
Errando
es como aprendemos y después rectificando.
¿Por qué llamas ignorante sólo a mi Castiella?,
¿y eres tú el poeta
que cantara su epopeya?

¿El resto nada desprecia, incluso en algún verso…?
Hay mucha altivez a lo ajeno en el universo.
No es buen rasgo tuyo, Antonio, orillarte ante el Duero
por rimar en principio este poema primero.
¡Duro inicio,
que recuerda más el escolar,
y quien no es muy dado a leer ni a poetizar!

XI. De “Castilla, la gentil”, a la Castilla machadiana

(Que el tópico falso se convierta en verdadero, por exclusión de cuanto no entre en él. Siglos XX y XXI)

Sus tierras se cuartean, se parten y trocean.
Y de sus bosques se hacen astillas que golpean
quienes la seca, parda, llana, sin arboleda
la llaman… Año a año imagen literaria ceda
cuanta Castilla sobre, para ajustarla a eso:
tierra en permanente de lo bello retroceso.

¡Que el tópico falso se convierta en verdadero
el continuo logro es de criterio tan artero!
¡Pero si “Castiella la gentil” es en “Poema
del Cid” llamada…!,
¿cómo ahora esta hosca diadema?
¡Y si entre rocas, prados y litoral y playa
la Bardulia original a Castilla pronto halla…!,
¿cómo sólo es
la pelada, parda, seca y llana
Castilla hoy la dominadora, la machadiana?
Anuladora… en realidad de las otras todas
que ya ni intentan cantarlas mudos sus rapsodas.

XII. Machado, buen amigo

Machado, buen amigo, está ya la primavera.
vistiendo las ramas de los álamos que viera
reír el Duero, al pasar camino a San Saturio.
¡La ermita que a río, cielo, roca y Soria augurio
es…! Por estas lágrimas de piedra que el sol traza
en agua cristalina del Duero,
Soria enlaza
cuanto corazón por entre esta alameda pasa.
¡Románicas iglesias nuestro sentir abrasa!

Castilla, sin ser tu tierra, y siendo más diversa
y varia que una sola provincia, en ti está inmersa
entera…
¡Gentes del alto llano numantino,
y gentes de todas las Castillas en tu sino
y verso están inscritas!
Mas toda su belleza
dispar, extensa y amplia fuese absurda proeza
que nunca hubiese cabido en un tan breve libro que por tu “Retrato” empieza.

XIII. Todos, noventayochistas, fuisteis periféricos, no castellanos

Y desde luego, interés concreto por ella no lo tuvisteis
ninguno de vuestra Generación. Aunque sí la visteis
tan postrada, marginada, derrotada, despoblada…
Mas sus problemas os inquietaron… sólo de “pasada”.
¡Pasar por Castilla no yendo a ella…, sino a España!

¡Pasar –cantándola, aunque aparentemente-, de ella!
Sin ver que así de nuevo a Castilla se atropella.
Lanzar, sobre sus ruinas, culpas, quejas y barro…
que algo ahonden más en su corazón el desgarro.

Arrojando al cubo de basura de esta tierra
el pesimismo que a vuestra hora negra acompaña.
¡Era de todos derrota y desastre de España!
¡Después de un siglo –consigo misma- estar en guerra!

Eso hicisteis, agoreros y vencidos por Guerra del 98
No el no ser de Castilla, sino no amarla por sí misma. ¡Eso os reprocho!

Sois el resumen de un siglo de conflictos españoles
que, en una Guerra USA-España, dejó al aire los seculares -de todos- descontroles.

Pero a la más débil lanzasteis igualmente los dardos
que otros le exhalaban, mediante sus histéricos bardos.

XIV. En verso, la visión de Castilla que se generaliza es la tuya, uniprovincial Machado

¿Sabes de qué hablo, vasco Maeztu,
creador del concepto de la Hispanidad,
para despojar de su obra propia
a Castilla y su Corona?
¡Desaparece la Castellanidad
de la Historia!

También creaste tú el tópico de la Castilla mesetaria
sin árboles, seca, plana uniforme, como única parte cierta de esta región de España.

¿Y tú, vasco Unamuno, que inicialmente eras contrario a la tierra castellana
aunque luego fuiste -y mucho- cantor y poeta de su cuerpo y de su alma?:

“En el fondo del catalanismo,
de lo que en mi tierra se llama bizcaitarrismo
y del galleguismo,
no hay sino anticastellanismo,
una profunda aversión a lo castellano y a sus manifestaciones”.

Pues puede ser, Miguel ¡si hasta el cainismo
pirómano alguno de los miembros de tu Generación le achaca!

¿“Azorín”, alicantino, sabes de lo que hablo? También como reflejo de España
Castilla te interesaba, no por el valor propio y auxilio que Castilla necesitaba.

¿Ángel Ganivet, granadino que reflexiona
hasta el suicidio por los males que acumulaba toda –¡toda!- España!

¿Y tú guipuzcoano, pesimista y existencial Baroja, más preocupado
por alejarte del nacionalismo reaccionario vasco,
aunque te dejó huella, que por nada castellano?

Pero el poeta de aquella Generación, Machado,
eres tú. A ti te corresponde el honor de golpear a España con verso avezado
pero usando como tema y como carrillo, el rostro castellano.
Con los versos más sonoros y bien rimados de un espléndido artesano.

¡A España vas, a España analizas, a Castilla hieres cruelmente,
por fenómenos que en otras partes de España hallaras igualmente!

Tu verso uniprovincial se enseña en las escuelas desde hace una centuria,
contribuyendo al disolverse de todo lo que no sea la Castilla de Machado.

Lo lúgubre de aquel momento y amargo, en vuestro propio ánimo anidado
ha pasado a ser la esencia en que se educa a la propia Castilla. ¡Tal su penuria!

Tal el desánimo de todo lo castellano
que nace de aquel tiempo de escaso ánimo,
y otro tanto igual en tu exiguo aliento, Machado amigo,
a quien casualmente quiso el destino
llevarte brevemente a Soria y a su campo.

Allí vertiste sobre Soria y Castilla el pesimismo
que hubieras echado sobre Aragón, si te hubiera correspondido
plaza de profesor de francés, por ejemplo, en la ciudad de Barbastro.

XV. A modo de estribillo: ¿Sólo Castiella desprecia cuanto ignora?

Todos ignoramos mucho, Antonio, hasta los sabios,
pero no todos ignoramos lo mismo. Labios
humanos no pueden abarcarlo todo.
Errando
es como aprendemos y después rectificando.

¿Por qué llamas ignorante sólo a mi Castiella?,
¿y eres tú el poeta
que cantara su epopeya?
¿El resto nada desprecia, incluso en algún verso…?
Hay mucha altivez a lo ajeno en el universo.
No es buen rasgo tuyo, Antonio, orillarte ante el Duero
por rimar en principio este poema primero.

¡Duro inicio…! ¡Lo memora el más tierno escolar!,
¡y quien no es muy dado a leer ni a poetizar!

XVI. Antonio, magno faro de leyenda negra sobre Castilla

Antonio…
¡Gentes del alto llano numantino,
y gentes de todas las Castillas en tu sino
y verso están inscritas! Mas toda su belleza
dispar, extensa y amplia fuese absurda proeza
que nunca hubiese cabido en un tan breve libro que por tu “Retrato” empieza.

En cambio, tu verso grandioso, sencillo y claro,
en nombre y adjetivo tuyo, y -rimando- un faro…
ofrece anchurosa cumbre a la leyenda negra
en cuyo surco –y la avienta- “Campos…” sí se integra.

————— —– ———

(1) La Marina de Guerra de Castilla fue armada por encargo de Fernando III el Santo para colaborar en la reconquista por mar y río de la taifa marítima de Sevilla, recibiendo el marino burgalés Ramón Bonifaz el título de primer Almirante de Castilla.

La Marina de Castilla entró en combate en 1247 en las aguas de las actuales provincias de Huelva y Cádiz contra la escuadra benimerina del norte de África, coaligada con las naves de la taifa sevillana, y tras vencerla remontó el Guadalquivir hasta Sevilla a cuya capitulación contribuyó decisivamente en 1248, apoyando a las tropas de tierra de Fernando III que finalmente rindieron las fuertes murallas sevillanas.

Desde ese siglo XIII entonces y hasta el siglo XVIII, siglo en que Felipe V, con los decretos de Nueva Planta eliminó la Corona de Castilla, se sucedieron ininterrumpidamente los “almirantes de Castilla”, al mando supremo de todas las flotas castellanas, cada una de las cuales, naturalmente también tenían sus propios almirantes o capitanes generales.

(2) Gonzalo Gómez de Espinosa, el gran olvidado de la primera Expedición de Magallanes que cincunnavegó el mundo, fue el marino –natural de Espinosa de los Monteros (Burgos)- que tomó el mando de los barcos que quedaban en dicha Expedición –las naos Trinidad y la nao Victoria- tras la muerte de Fernando de Magallanes.

Espinosa descubrió las islas Molucas –objetivo de la expedición- en 1521 y después ordenó volver a Castilla por el oeste, lo que implicaba dar la vuelta al mundo.

Sin embargo, en la nao capitana, la Trinidad, se descubrió una vía de agua que necesitó una reparación.

Sorprendentemente, estando al otro lado del mundo, entre las actuales Indonesia y Nueva Guinea, las dos naos castellanas se separaron, y la Victoria siguió su viaje dejando varada a la Trinidad.

Al mando de la nao Victoria se hallaba desde hacía poco tiempo Juan Sebastián Elcano, que ya había participado en las costas de Sudamérica en un motín para intentar regresar a España desde allí, sin proseguir el viaje. Ello supuso que todos los amotinados fuesen apresados por Magallanes, que contó para ello con la decisiva ayuda de Gonzalo de Espinosa. Las cabecillas del motín fueron castigados por Magallanes y, poco después, ante la necesidad de hombres, los marineros menos significativos, entre ellos Elcano, fueron perdonados y se reintegraron a la navegación.

¿Siguió Elcano las órdenes de Gonzalo Gómez de Espinosa para proseguir viaje desde las Molucas o desertó la tripulación de la Victoria dejando al capitán de la flota en situación comprometida, rodeado de peligros y reparando su nave, en el archipiélago de las Molucas?

Los historiadores no se ponen de acuerdo al respecto, ni es fácil que nunca se pueda dilucidar la verdad.

La nao Victoria completó sola la vuelta al mundo, entrando en Sevilla el 8 de septiembre de 1522, con otros diecisiete supervivientes. Pero sorprendentemente Gonzalo Gómez de Espinosa sí regreso a Castilla en 1527, acompañado de otros pocos supervivientes de la primera circunnavegación del mundo.

Espinosa y Elcano nunca pudieron confrontar versiones acerca de lo que había ocurrido en las Molucas y la razón de la separación de sus barcos, porque Juan Sebastián Elcano había partido dos años antes –en 1525- en la segunda expedición a las Molucas, comandada por el ciudadrealeño García Jofre de Loaísa, en la que ambos, Loaísa y Elcano, morirían.

Lo cierto es que Carlos I no fue especialmente efusivo en su recompensa a Elcano, quizá porque alguien de la tripulación dejó entrever que su comportamiento no había sido todo muy correcto a lo largo de la expedición.

En la segunda expedición de 1525, Elcano tampoco fue el capitán general de esa nueva flota, pese a conocer ya las rutas del viaje.

Juan Pablo Mañueco, del libro “Otros campos de Castilla” 2018

Comprar:

http://aache.com/…/703-otros-campos-de-castilla-parte-i.html

Autor, vídeo de minuto y medio:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Enlace con las tres partes iniciales del Prólogo a este libro -la mitad aproximadamente del Prólogo-, ya publicadas en internet:

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2018/08/15/contra-la-leyenda-negra-castellana/

Castilla, España, Libros

Otros campos de Castilla, y ya sólo en la Alcarria

OTROS CAMPOS DE CASTILLA, Y YA SÓLO EN LA ALCARRIA

(Castilla: Un país de países, y ya sólo desde la provincia
de Guadalajara)

Valle ameno, angosta huerta, estrecha vega,
lisa alcarria, agreste floresta y ladera…
Arroyo… Arriba cuesta, falda abriera
a otra alcarria que a nuevo abismo llega.

Talud dispar al anterior se agrega…
Otra vertiente breve, y otra, y otra, hundiera
rampa a ocaso… Cayendo, otra creciera…
Río, monte, huerto, bosque, que despega…

¡Bellos valles de hermosa Alcarria suave
que a riscos, lomas, colinas y otero
romero dais, jara, tomillo, espliego!

Verde trigo y cantueso malva agrego.
Soto, encinar, vegas, fuentes, sendero
glauco a azul cielo… Ermita, castro, nave…

Rojizos arces dulces otoñales.
Encinas, robles, densos carrascales…

¡Vuestra dispar luz no en “llano” o “seco” o “pardo” cabe!
¡Y eso, quien os ha visto una vez, Campos de Alcarria,
pues tanta urdimbre de paisajes tejió en mirada,
siempre lo lleva consigo, lo recuerda y sabe!

Juan Pablo Mañueco, del libro “Otros campos de Castilla” 2018

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Autor, vídeo de minuto y medio:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Castilla, España

Soneto en ibero-castellano

SONETO EN IBERO-CASTELLANO

Hamar ke laur son mis catorce versos
los que erder aretake están aquí,
mitad ibero e hispano ekiar yo uní,
laur versos van, hamar quedan inversos.

Baites, testigos, pongo algo dispersos.
Ekiar por obra mía lo uní así.
Iltir Arriaca fue donde escribí.
Sorse versos ya van, sei más diversos.

Por el abar o nueve voy entrando
y aun parece que hamar o diez termino,
si escribo irur, tres más, voy acabando.

Ya sólo irur versos yo encamino.
Iunstir, salve, lector que coronando
hamar ke laur versos, catorce inclino.

Juan Pablo Mañueco.

Autor, vídeo de minuto y medio:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

España, Sonetos

12 de octubre, tres naos castellanas (Hispanidad y Castellanidad)

12 DE OCTUBRE

Día 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional de España, durante mucho tiempo llamado “Día de la Hispanidad” (concepto el último creado y difundido por el vasco Ramiro de Maeztu, y promocionado desde el Estado durante 60 o 65 años).

Felicidades a todos por la fecha.

NO OBSTANTE, conviene recordar que lo que se celebra es la llegada de tres naves de la Corona de Castilla a una nuevas tierras desconocidas para el Viejo Continente y el inicio de la CASTELLANIDAD (concepto que va circulando impreso desde hace años -años 80-, aunque con poca potencia de difusión mediática, pero buena potencia conceptual)

Así describí el momento en mi libro “Castilla, este canto es tu canto. Parte I” (2014)

PARTEN NAOS CARGADAS DE IDIOMA CASTELLANO


El año extraordinario
de Mil cuatrocientos noventa y dos
inciso necesario
en versado glosario
pide, por un doble y cálido adiós.

Nazarí reino e imperio
de Granada, a los dos días de enero,
cesó ya en ser iberio.
E Iberia cesó al acero.
¿Cristiano o moro? Otro será el criterio.

Se pone fin al proceso
de concluir la secular, vieja guerra,
en Edad Media impreso,
que ensangrentó la tierra,
y tal periodo oscuro, opaco, cierra.

En abril, diecisiete,
Cristóbal Colón, Fernando e Isabel
capitulan triplete
de honor a timonel:
Almirante, Gobernador, Virrey

de cuanto descubriera
“en ciertas islas y en la firme Tierra”,
de tal modo y manera
que ya la Mar pudiera
Océana cruzar de olas la sierra.

PLEGARIAS ÚLTIMAS AL RÍO Y RESPUESTA DE LOS OCÉANOS

¿Oyes, río Cadagua,
que lo que nació entre musgo y reguero
ahora es fuente de agua
Océana y un viajero
a otro mundo va a llevar tu venero?

Aquella habla menesa,
trascendiendo su humilde estirpe y cuna,
a carabela ingresa
y buscará fortuna
más allá de la mar ignota y bruna.

Río en breves montañas
que entre las rocas saltas, ríes, naces
por bárdulas cabañas,
hora es que a otros abraces
en mares, lares, montes, prados, faces…

Cadagua bullicioso,
suenan ya las jarcias y arboladuras
de aparejo ruidoso
que, ante las olas duras,
cantan quejas en tu romance hermoso.

Doce octubre alguien “¡Tierra!”
dirá. Diptongue en “ie” la latina “terra”,
igual que por tu sierra
la latina “Castella”
diptongó a bello encanto de “Castiella”.

Zumo en río de Mena,
arrullo breve a las peñas sonoras,
tu voz boga serena
sobre aguas cantoras.
Cantan marinos más, albas de auroras.

No quiero otro mensaje
hoy recordar de los setenta días
que duró aquel viaje,
sino aludir melodías
y cantos en castellano del oleaje.

Mas preveo entre grietas
que en el azul del mar singlan y apuntan
gestas largas e inquietas.
Por mares que preguntan
y océanos que, en castellano, adjuntan

sus salinas respuestas:
-“Mi nombre es el Océano Pacífico.
Si mis aguas y crestas
por vez primera acuestas
será justo y magnífico
que sólo tú sepas qué significo”.

-“Soy el Piélago Índico
y si tú, inicial, me circunnavegas
seré siempre el síndico
de tus glorias viajeras,
pues allanaste mis aguas a vegas”.

¡Oh, terráqueo globo
muy pronto verás que cruza tu orilla,
y a ella hoy le trovo,
roja, blanca y amarilla,
flamante en mástil, la orla de Castilla!

Juan Pablo Mañueco, “Castilla, este canto es tu canto” (2014)

Más información y adquirirlo:

http://aache.com/tienda/531-castilla-este-canto-es-tu-canto-parte-i.html

Autor:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Castilla, España