´Cantil de Cantos V. Saetas a las Semanas Santas de España´

Del libro “Cantil de Cantos V. Saetas a las Semanas Santas de España” (2017), que ya está en las librerías.

Con saetas a las procesiones de todas las regiones de España, al menos una por región.

Especialmente están destacadas las procesiones de Castilla Vieja y Nueva, y de Andalucía.

Y como estudio especial de una Semana Santa española, con saetas a todas las procesiones de Semana Santa de Guadalajara, a lo largo de cada día de los ocho de la Semana, de domingo de Ramos a domingo de Resurrección.

SAETA DE LA PROCESIÓN GENERAL DEL VIERNES SANTO DE GUADALAJARA

Preámbulo:

Sólo por verte danzar,
Cristo ya unido al madero,
tu procesión es sendero
que nos convoca aquí a estar.

Y a este Jesús yo le quiero
este canto dedicar,
que Arriaca sabe amar
a Jesús, el gran Viajero.

I Viernes de Dolor

Es ya Viernes de Dolor
que llega a Guadalajara.
¡Quien pudiera y ya pasara
a otra jornada mejor!

En que el dolor se aliviara
de todos alrededor,
y no muriese hoy el sol
que a todos alimentara.

La procesión del Silencio
y también del Santo Entierro,

sale en la Concatedral.
Es la Pasión general.

II Cofradía de la Pasión del Señor

Cofrades de la Pasión del Señor
abren la comitiva en desconsuelo,
¡qué triste se pone, y en congoja, el cielo
sintiendo, en sí mismo, abrirse un temblor!

Los pasos que lleva son:
Cristo de la Expiración.

La Virgen de la Piedad
y Jesús de la Pasión.

III. Cofradía de los Dolores

Después Cofradía de los Dolores
sigue detrás a la de la Pasión.
Van en pos de Jesús, el Redentor
de nuestros humanos yerros y errores.

Lleva pasos del Calvario
y Virgen de los Dolores
que va rezando el rosario,
por llenarle aún de amores

IV Cofradía del Cristo Yacente

La cofradía del Yacente Cristo
del Santo Sepulcro hilera es siguiente,
con todo su nazareno penitente
y el luto en los hábitos entrevisto.

Desfila el Cristo Yacente,
la Cruz Desnuda va enfrente.

V Cofradía de la Virgen de la Soledad

Y al final sale a la nocturna escena
la más postrera y última Hermandad:
la de la Virgen de la Soledad.
Porta en lágrimas su Virgen Morena.

Con Virgen de Soledad
Cristo un Consuelo hallará.

VI La esperanza final

¡Oh, Procesión General de Arriaca
en que el Dios Jesús, el Crucificado,
ya en clavos de dolor ha agonizado,
ante la gente de Guadalajara!

¡Oh, Procesión General de Arriaca
en que el Dios Jesús, el Crucificado,
ya en clavos de dolor ha agonizado,
ante la gente de Guadalajara!

Y ha sido ya en un sepulcro enterrado.
¡Pero aún cierra el desfile alcarreño,
la gran esperanza de un mayor sueño:
la Pascua en que sea resucitado!

Juan Pablo Mañueco. A 25-3-16. Viernes Santo,
del libro “Saetas a las Semanas Santas de España” (2017)

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2016/03/13/bibliografia-y-biografia-de-juan-pablo-manueco/

Castellanas y otras estrofas nuevas, Castilla, España, Guadalajara, Libros

Carta de don Pito a don Pato (Homenaje a Gloria Fuertes, en su centenario)

A Gloria Fuertes, cuyos versos protagonizaron
el cierre del Día Mundial de la Poesía,
en la calle Mayor de Guadalajara, el 21-3-17

I. Ausencia de Gloria

Cuando tú escribías, yo estaba con Pablo
Neruda, leyéndolo con un asombro aturdido
y asombrado. Fuera de mí, exacerbado
de palabras, de tropos, de símiles y símbolos…

¡No te leí, Gloria!

Lo confieso. ¡Estaba leyendo a aquel hacedor de relámpagos!
Pero quedó en mi memoria el título de un libro,
como queda en las calles portuarias un aroma a pescado.
Y esto decía tu título, Gloria: “Aconsejo beber hilo”.

¡Pero no te leí, Gloria!

O leía al vivo Neruda como se lee ya a un clásico,
o me iniciaba en las volutas llenas de sordos rizos
de aquellos cultos muchachos nuevos… venecianos
que una Antología (incluso de inéditos) consagró como Novísimos.

¡No tuve tiempo para ti, Gloria!

II. Llegaste por el canal único, Gloria

Luego saliste, de repente, en los aniñados
programas de televisión, que yo nunca había visto.
Creo que ya nací adulto, Gloria, con una cordillera de años,
¡y más que tuve después de haber leído a Neruda y los Novísimos!

De modo que no te seguí en tus cometas ni en tus globos televisados.
donde salía una señora bajita, con el pelo blanco y los ojos pillos…
Prefería leer a Góngora, a Dámaso, a Guillén, a Lorca que no aquellos trabalenguas raros.
Y más cuando supe que el hilo que aconsejabas era puro “postismo”.

Comprende, Gloria, ¡un vanguardismo tan igual al antiguo
que pretendía ser el último, cuando era sólo peor surrealismo!

III. Los portones mágicos del XX

No te leí. Preferí seguir cruzando los portones mágicos
de las primeras décadas geniales del siglo…
Y adentrarme más íntimamente aún en el velamen extraño
de los asombros que rompieron el aire a todos los silencios, el pasado siglo.

Menos en los treinta años centrales –ni en los últimos-, que nunca me gustaron.
Esos fueron, Gloria, tus años más productivos,
los que ya habían bautizado como la generación de la berza y el rábano
los propios poetas -irreverentes con vosotros- novísimos.

No tuve tiempo para dártelo, Gloria.

IV. Sin embargo, es tu centenario este 17

Pero han pasado las eras, las escuelas, los estilos y los años
y ya casi nadie se acuerda de los aburridísimos novísimos,
que nacieron tan rompedores y tan largos,
salvo por la memoria que queda hacia su mentor y guía mismo.

De ti se sigue hablando, Gloria.

Que si es espléndido tu rimar sencillo para pasar el rato,
al igual que tu feminismo, lesbianismo, infantilismo,
y que junto a Gabriela Mistral eres la otra poetisa que el veinte nos ha dado,
y magnífico tu anterior prosaísmo y tu final cacofonía de ruidos.

No lo sé, Gloria.

No he bebido tus raíces, así que no puedo juzgar la envergadura de tu árbol
de palabras, ni opinar si son sones o son gritos o chirridos.
Entraré algún día, quizá, en tu don Pito y tu don Pato,
a ver si se dan y me doy un paseíto.

V. Haciéndome niño

Don Pato y don Pito, don Pito y don Pato.
¡Sí! ¡Juntar rimas puede ser bonito!
Tengo un clavo clavadito dentro de un zapato.
“¡Ay!”. ¿Quién ha dicho eso? ¿Don Pato o don Pito?

¡Quiero saberlo de inmediato!
¿De quién ha sido ese grito?
¿Quien tenía el clavo en el zapato?
¿Don Pato o don Pito?
¿Don Pito o don Pato?
Pito, pato. Pato, pito.

Se lo preguntaré al gran gato.
O se lo preguntaré al buen perrito.
¿Quién tenía el zapato tato?
¿Don Pato o don Pito?

No lo sé, Gloria.

VI. ¿Es barato o es un hito?

Tal vez esto no sea muy sensato.
Y probablemente no sea ningún hito.
¡Se lo preguntaré a don Pato, en cuanto acabe el relato!
¡Se lo preguntaré a don Pito, si fue él quien dio el grito!

No lo sé, Gloria.

Acaso tengas tú razón, y esto, que me parece barato,
sea exquisito.
¿Qué piensa usted, don Pato?
¿Qué piensa usted, don Pito?

No lo sé, Gloria.

Acaso, tengas tú razón, y el dato
que me falta es que yo no he sido nunca niño.
Y me di desde muy temprano a escribir ensayo
y a analizar manuscritos.

Quizá te haga caso, Gloria.

Pues acaso
tengas razón, y haya que hacerse niño,
¿Es así don Pato?
¿Es así don Pito?

¿O la fama de Gloria viene de haber sido un fenómeno grato y televisivo, para cabezas de chorlito?
No lo sé, don Pato.
No lo sé, don Pito.

Voy a hacerme niño un rato, don Pato.
Voy a no leer lo que he escrito, don Pito.
Voy a tocar el silbato, don Pato.
Voy a hacer sonar el infinito, don Pito.

¡Ya os contaré qué fue de ello, amiguitos,
cuanto tenga escrito otro semejante garabato
a este que aquí os dejo escrito!

¡Es para los dos, don Pato!
¡Es para los dos, don Pito!
¡No os peleéis ni un rato!
(Este final, me ha quedado bien bonito).

Juan Pablo Mañueco (21-3-2017)
http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2016/03/13/bibliografia-y-biografia-de-juan-pablo-manueco/

Libros, Versos populares (para quienes no les gustan los versos)

Cuando Cervantes conoció a Alonso Quijano y a Pedro Pérez

Cuando Cervantes conoció a Alonso Quijano y a Pedro Pérez

EL HECHO REVOLUCIONARIO para la Historia de la Literatura de que en el Archivo Diocesano de Sigüenza se haya podido encontrar un manuscrito de 1601, donde se expone detalladamente el momento en que el escritor Miguel de Cervantes Saavedra conoció personalmente, en efecto, al hidalgo manchego don Alonso Quijano y Quesada y al cura seguntino Pedro Pérez de Abajo necesariamente ha de traer consecuencias imprevisibles para el análisis de las fuentes de la inmortal obra cervantina.

El original en cuestión se denomina por los expertos “Legajo Munio Juan Montañón y Díez”, a causa del historiador del siglo XVII que recopiló numerosos manuscritos de la época, entre ellos la historia exacta del encuentro de Cervantes con el hidalgo manchego y el cura seguntino.

Se hallaba Miguel de Cervantes en unos momentos de creatividad baja y acercándose a una edad –la sesentena- donde además las capacidades creativas suelen mermar en el común de los mortales.

Pero de dicho encuentro del alcalaíno con ambos muy peculiares y singulares seres humanos iban a surgir un torrente de ideas y de posibilidades, como puede suponerse.

El caudal de ideas se incrementó con las conversaciones de los tres durante el viaje hasta Sigüenza, pasando por Guadalajara, que Quijano y Pérez habían emprendido, al que se unió Miguel de Cervantes, a causa de los enriquecedores diálogos que estaba sosteniendo con ellos.

Transcribimos aquí el momento en que Cervantes conoce a la pareja de viajeros, según se recoge en la narración y crónica “La sombra del sol”, de reciente aparición en librerías, que sigue fielmente el legajo Montañón y Díez.

He aquí el momento aludido, sin añadir coma ni poner punto, pues ambas cosas sobraren:

* * * * * * * * *

Capítulo XXII. Donde se dará cuenta del encuentro más inesperado de esta Historia –en la que habrá otros muchos-, el cual revolucionará los acontecimientos y traerá las consecuencias que todo el mundo puede empezar a degustar ya con su imaginación.

DESDE LA CALLE DE LOS LIBREROS, que así se llamaba por estar ocupada mayoritariamente por integrantes de este gremio e imprentas para componer los libros que se requerían en la Universidad fundada por Cisneros, hacía tiempo que venía al paso hacia la plaza de la Universidad un caballero sobre un caballo ibérico de color oscuro, de alzada media, cuello ancho y ligeramente arqueado, las crines tupidas, y las formas redondeadas como es común a todas las razas de caballos ibéricas.

Era el caballero de la edad de unos cincuenta y cinco años, que a más no llegaría, ni estaría muy por debajo de ellos tampoco;

aquilino de rostro por no decir aguileño, que es adjetivo ya usado mucho en algún que otro retrato, lo cual viene a querer decir que era su rostro largo y delgado y no que perteneciese a águila ninguna como podría desviarse el sentido equivocadamente, sino a persona de esta característica facial;

el cabello castaño y las barbas de plata, con alguna hebra todavía de oro que mostraban que habíanlo sido así todas unas años atrás;

la frente serena de hombre entrado en saberes, lisa y desembarazada;

los ojos alegres aunque con algún aspecto de no haberlo pasado bien siempre en esta vida que a veces se azacana, se apura y se complica;

los bigotes bien poblados casi llegando a mostachos por lo grandes, vastos y holgados;

la boca sin embargo corta y chiquilla por lo que apenas se le veía bajo tanta pelambre;

algo escaso de dientes si uno se fijaba en ese detalle;

y el cuerpo negador de extremos y de límites de ambos tipos, pues ni a lo excesivo y sumo se iba ni a lo corto y menguado se reducía;

la color alegre e intensa, más blanca que oscura;

siendo cierto que venía ya algo más cargado de espaldas de lo que quisiera, y menos ligero en el modo en el que conducía las riendas de lo que quizá en su juventud lo hiciera.

El caballero venía con una cierta expresión de abatimiento en su gesto y una indudable señal y semblante de melancólica amargura en su rostro, que expresaba algún quebranto y desconsuelo por el que atravesaba.

Llegó sin ser notado por el hidalgo y el cura y se situó un poco detrás de ellos, contemplando también la fachada de la Universidad Complutense, como si la reconociese y le trajera antiguos recuerdos.

Permaneció en silencio unos instantes hasta que, de repente, sin poder sostener más su emoción, declamó en voz no muy alta, pero sí lo sobrado para que fuese oído por el cura y el hidalgo, que se volvieron de inmediato que escucharon semejantes palabras, lo siguiente:

España, Libros, Novelas

Coplillas de Revilla, el robador de Castilla

COPLILLAS DE REVILLA, EL ROBADOR DE CASTILLA

Tras haber visto el 15-3-17 por Tele 5 a Revilla, el robador de Castilla,
presumir de que él y cuatro gatos decapitaron a Castilla.
(¿Sin ninguna ayudilla?)

al tiempo que se le formula una pregunta de escuela de párvulos.

Revilla,
de escasa barbilla,
le quitó Santander a Castilla,
su raíz y semilla,
por eso Castilla no brilla,
pero sí el robador Revilla
de escasa barbilla,
de escasa culturilla,
juntó una cuadrilla,
juntó una pandilla
para decapitar Castilla.

Y hasta reconoce que obligó a su cuadrilla
de amigotes a inventarse el nombre de la tierrilla.

¿Y este Revilla sin culturilla decapitó a Castilla?
¿No sabe que Roma le dio la puntilla
a Cantabria y no dejó ni muestrilla
en aquella orilla,
-¡Todos muertos por cruz o cuchilla!-
o sacados a la esclavitud, los demás, por la trencilla?

¿Cómo decapitó Castilla
este Revilla sin culturilla?

¿Sin ayudilla?

¡Alguna pelilla recibiría esta cuadrilla, esta pandilla la de Revilla!

¿Alguna rosquilla, alguna papilla, peneuvilla?

Si no, ¿de qué este Revilla sin ayuda vasquilla,
tan corto y de escasa barbilla
robara Castilla,
sin la ayudilla
a esta cuadrilla,
de la pandilla peneuvilla que decapitó a Castilla?

¡Villa por villa (marinera)
La Montaña es Castilla!

JPMañueco (2017)
http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2016/03/13/bibliografia-y-biografia-de-juan-pablo-manueco/

Castilla, España, Versos populares (para quienes no les gustan los versos)

Torija, nueva parada y fonda de ´Viaje a la Alcarria, siglo XXI´

TORIJA (Guadalajara) 4 de marzo, 2017

Vengo de Torija, y de posar así de sonriente al lado de las dos placas que hay sobre el antiguo Parador de Torija, con varios párrafos del “Viaje a la Alcarria” de don Camilo José Cela.

¿Qué estoy haciendo en la foto, que parece que estoy declamando algo? Pues eso, declamar unos parrafitos de “Viaje a la Alcarria, versión siglo XXI”, novela de viajes que saqué el año pasado (2016).

Parte de esto es lo que declamo (situémonos en la gran cerámica que hay en la pared de la Iglesia de Torija, que exhibe un soneto del poeta José María Alonso Gamo. Y allí ocurre esto):

“El escribidor, después que lee el soneto y echa una foto a la cerámica sobre el muro de la iglesia, la cual se queda ahí, hablando muda entre cipreses, y a la propia plazuela de la Iglesia, recoleta, soportalada y pétrea, resuelve retornar a la plaza de la Villa, precisamente por la calle del poeta José María Alonso Gamo, como una cerámica, en este caso de color tostado amarillento, expone claramente al comienzo de la calle.

La calle que Torija ha dedicado a Alonso Gamo es estrecha pero muy bella, se abre entre casonas de recias piedras, y a su final aparece cruzada por un pasadizo, de edificio a edificio, bajo el que hay que pasar obligatoriamente si se quiere llegar hasta la plaza Mayor. Al fondo de la plaza, desde la calle en que estamos, se ve ya con nitidez la silueta del castillo, perfectamente rehabilitado en estos tiempos.

A la que ya está dentro de la calle, el escribidor oye que por una calleja lateral vienen a desembocar a la plazuela de la Iglesia un grupo de cuatro personas, de los que al menos dos figuran ser forasteros, puesto que no la conocen.

Se trata de dos parejas o matrimonios que ya no son jóvenes. El que sí da la impresión de saber por dónde se andan es uno de los dos hombres, el cual dice con tono bastante alegre, displicente y hasta jocoso:

-Ésta es la plazuela de la Iglesia y ésa la calle Alonso Gamo, un poeta local.

Al escribidor le duele el tono confianzudo, altanero y como algo despreciativo con que el cicerone ha pronunciado esto último. “Un poeta local”.

Sí, indudablemente que es así. Sí, es eso. No puede negarse que sea así. Pero también no es solamente eso.

Al escribidor, lo que acaba de oír y el modo de decirlo, le pone triste.

Antes de ser eso, solamente eso, más una placa sobre una calle y una cerámica sobre una de las paredes de la iglesia de su villa natal, José María Alonso Gamo fue otras muchas cosas… Y atesoró muchas virtudes, que no caben en ese intempestivo, peyorativo y desconsiderado resumen.

Al escribidor le duele lo que acaba de escuchar, y más entre personas de edad adulta que, si son además del pueblo o de la zona, como alguno lo parece, deberían cuidar más lo que exponen y cómo lo exponen. Pero lógicamente el escribidor se calla y no dice nada.

-A ver, poneos ahí mismo, en el centro de la plaza, que os hago una foto –recomienda el cicerone que ha informado a sus acompañantes del lugar en que se encuentran, y luego echa mano del teléfono móvil, y dispara su fotografía, a la que se oye que una de las mujeres dice-:

-¡Sácame guapa, aunque milagros tampoco te voy a pedir, que yo ya he cumplido los 61!

-Venga, Juan, saca bien guapa a mi mujer.

-¡Eso está hecho!- oye el escribidor que dice el arrogante fotógrafo, mientras que él prosigue su camino hacia la plaza-.

“Después de todo”, va pensando el escribidor, “acabar como poeta local, en tu villa natal, tampoco está mal”

“No importa que no sepan quién fuiste”

“Cuando se han pasado tantas horas de provecho entre Catulo, y con otros clásicos españoles y grecolatinos, y haciendo tantas otras cosas como hay que hacer en esta trabajada vida que tenemos tampoco está mal que luego al menos se acabe como poeta local”

“Algo es, qué duda cabe”.

Y el escribidor se recita estos versos, en voz tan baja que sólo resulta audible para sí mismo:

-Los placeres e dulzores de esta vida trabajada… que tenemos… no son sino corredores, e la muerte la celada… en que caemos…”

Y luego sigue, ahora casi tarareando, pero con la melancolía con que hay que hacerlo:

-No mirando nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

Para de repente detenerse y exclamar, en voz contenida.

-¡Qué idioma tan pasmoso es el castellano, con permiso de Catulo y de todos los antiguos clásicos! Grande Jorge Manrique y el idioma que lo disfruta, sin duda.

Luego torna a sus cavilaciones y concluye:

“Menos queda de la mayoría de la gente que una placa en su pueblo, sin duda”.

“Lo cual después de tanto afanarse continuamente por tantas cosas como hay que afanarse en esta vida trabajosa que tenemos es verdaderamente injusto, porque la mayoría de las personas, simplemente, en un buen día como tantos descansan bajo la tierra, tan solo”.

El escribidor, entre lo de su amigo y maestro José María, entre la celada de la muerte en que caemos sin remedio y lo de las buenas gentes que viven, pasan y sueñan, pero que después un día como tantos descansan bajo a tierra, se ha puesto un poco melancólico y triste, pesaroso y taciturno.

No sabe si llorar. O no hacerlo.

Finamente, no lo hace.

Pero bastante melancólico y ceñudo, bastante apesadumbrado y lúgubre, realmente, para decir toda la verdad, sí que va.

Después se consuela, porque lo que acaba de pasar, tampoco es tan grave ni para ponerse tan mustio.

Incluso está bien que haya ocurrido, porque para un viaje narrativo que quiere ser reflejo de la realidad, en buena parte, de todo ha de haber: alegrías y satisfacciones, humor y pasajes apenados, facecias y tribulaciones.

Y esta parte del viaje, sin duda, ha sido de lo murrio”.

Juan Pablo Mañueco. “Viaje a la Alcarria, versión siglo XXI” (2016)

http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2016/03/13/bibliografia-y-biografia-de-juan-pablo-manueco/

Castilla, España, Guadalajara, Novelas

Cuatro novelas anteriores, creí eran mi techo; ésta lo es

Cuatro novelas anteriores, consideré eran mi techo; esta novela lo es

DE CUATRO NOVELAS ANTERIORES, puedo decir y digo que, al poner su punto final, creí que eran mi techo, tejar y bóveda máxima de lo que yo podía escribir en prosa…

La sensación comenzó a producirse cuando finalicé “Viaje por Guadalajara” subtitulada “¿Dónde estáis los que solíais?”, el relato de una jornada de verano, a finales de agosto de 2014, donde se cuenta el viaje de una persona solitaria a la ciudad de Guadalajara –y sólo a la capital- y su transitar por las calles, plazas, cafeterías, restaurantes, establecimientos comerciales reales de la ciudad, mientras se encuentra con personales también reales que transitan por sus calles y da cuenta de ellas.

“Este es mi techo” dije al concluir el largo relato. Y más cuando comprobé que era una especie de “Ulises” de James Joyce: el deambular de un hombre solitario por Dublín durante 24 horas, sólo que esta vez trasladado a las doce horas en que callejea por Guadalajara ese misterioso visitante.

Semejanza de la que me di cuenta, al terminar el relato; no antes, dicho sea de paso… Pura coincidencia no buscada.

Lo mismo me ha ocurrido, por tres veces, entre 2015 y 2016, cada vez que he puesto punto final, primero, a “La Virgen de las Batallas”, ambientada en la Guadalajara y Castilla del siglo XIII, a la que llega la noticia de la recuperación para la cristiandad de la Taifa de Sevilla, a cargo de Fernando III el Santo.

Y luego, ya en 2016, con “Viaje a la Alcarria, versión siglo XXI”, cuyo título indica su contenido.

Siempre que se sepa, quede esto claro, que no es ningún remedo, ni quiere serlo, de ninguna novela previa, sino que se trata de un viaje por esta comarca de Guadalajara, efectuado en nuestros tecnológicos días, sin fijarse para nada en las mulas, moscas, carros, burros que salieran al paso del nuevo viajero… Entre otras cosas porque de todo eso ya va quedando bastante poco por la actualidad posmoderna.

También dije eso mismo al rematar “Viaje a Brihuega y las cincuenta primera castellanas”, asimismo de 2016, una novela más breve, continuación de la anterior, donde dos viajeros y dos máquinas sorprendentes continúan el recorrido, desde el mismo lugar donde había quedado detenido el de la novela precedente.

Pero aunque yo creyera que eran mi techo, tejar alto y cumbre de lo que podía escribir, ahora sé que lo es la novela con la que he inaugurado 2017, “La sombra del sol”, que lleva el largo subtítulo de “Historia del ingenioso escritor Miguel de Cervantes Saavedra, letrado en esta lengua”, lo es.

Mi techo es éste… Podré mantener la techumbre de esta novela, y de hecho ya tengo previstas varias continuaciones. No superarla.

Una investigación histórica que da como resultado averiguar que Miguel de Cervantes, el hidalgo cuerdo y sensatísimo manchego Alonso Quijano y Quesada y el cura seguntino Pedro Pérez de Abajo, que ejerce su apostolado en el lugar de la Mancha de donde es el hidalgo, se conocieron realmente, en Alcalá de Henares, en el año 1601 (es decir, cuatro años antes de la publicación del Quijote) y que emprendieron un viaje hacia Sigüenza, patria de este último, pasando por y pernoctando en Guadalajara, necesariamente debía conducir a un batacazo notable o bien a un argumento que permitiera largamente el lucimiento de quien lo iniciara.

Es mi techo. Se ha producido la conjunción perfecta: el argumento idóneo y las aventuras adecuadas que lo desarrollan.

Procuraré mantener el nivel de la techumbre alcanzada; no intentaré superarla.

Juan Pablo Mañueco
http://blogs.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/2016/03/13/bibliografia-y-biografia-de-juan-pablo-manueco/

Castilla, España, Novelas

´La sombra del sol´. Historia del ingenioso escritor Miguel de Cervantes Saavedra

´La sombra del sol´. Historia del ingenioso escritor Miguel de Cervantes Saavedra, letrado en esta lengua.

Narración y estudio histórico

UN VUELCO REVOLUCIONARIO EN LOS ESTUDIOS CERVANTINOS Y QUIJOTESCOS

ESTAMOS EN CONDICIONES DE AFIRMAR que cuatro años antes de la publicación de la primera parte del Quijote (hecho que ocurrió en 1605), esto es, en 1601, tanto Miguel de Cervantes Saavedra, como el hidalgo Alonso Quijano y Quesada y el cura Pedro Pérez de Abajo se conocieron en Alcalá de Henares…

Y además en un momento en que el escritor complutense se acercaba peligrosamente a la sesentena de su edad, sin que hubiera dado a la estampa ninguna obra literaria destacable.

Se encontraba además Miguel de Cervantes en un periodo de creatividad baja, mientras que veía que autores veinte o treinta años más jóvenes que él -llamados por ejemplo Lope de Vega, Luis de Góngora y Argote y Francisco de Quevedo y Villegas– se alzaban estrepitosamente con el triunfo literario, inaugurando un estilo literario que comenzaba a llamarse “Barroco” y que al renacentista y veterano escritor alcalaíno le resultaba incomprensible, intolerable, abigarrado y confuso…

Del encuentro de aquellas tres singulares personas, que aconteció precisamente en la plaza de la Universidad cisneriana, y de la conversación que seguidamente mantuvieron se produjo un vuelco total en la creatividad de Miguel de Cervantes, que iba a transformar para siempre la Historia de la Literatura.

MIGUEL DE CERVANTES, ALONSO QUIJANO Y PEDRO PÉREZ, DIALOGANDO E INTERACTUANDO

La relación y el diálogo entre tres personas como Miguel de Cervantes, Alonso Quijano y Pedro Pérez, necesariamente ha de dar origen a acontecimientos felices y conversaciones memorables, que son las que se recogen en este libro.

Alonso Quijano y Pedro Pérez estaban precisamente en viaje hacia Sigüenza, ciudad natal del segundo que había invitado a conocer al primero, cuando se produjo el feliz encuentro con el escritor Miguel de Cervantes, el cual se siente tan interesado por la conversación que mantiene con ellos que decide acompañarles también en su viaje y destino.

Un escritor en horas de creatividad baja, Miguel del Cervantes, un hidalgo manchego absolutamente cuerdo y de cabal de mente, si bien es cierto que aficionado en exceso a la lectura de libros de caballerías, y un cura de pueblo que, en el fondo de su corazón, se siente nieto ideológico del obispo comunero de Zamora, Antonio de Acuña, por lo que de forma sigilosa y reservada, rinde culto a Padilla, Bravo y Maldonado, y está radicalmente en contra de los Austrias, tanto de Carlos V como de Felipe II y de Felipe III, bajo cuyo reinado suceden los hechos que se narran…

Como argumento de un relato de ficción, ya estaría bastante bien este planteamiento para seguirlo… ¡y a ver qué sale con tales ingredientes!

HISTORIA REAL DE UN VIAJE DOCUMENTADO

Pero resulta que la historia que se recoge en “La sombra del sol”, que es -por declararlo paladinamente- de lo que estamos hablando, no es un relato de ficción, sino una historia y un viaje real, perfectamente documentado, que puede dar un cambio completo a los estudios cervantinos y quijotescos.

En efecto, un legajo que contiene varios manuscritos de comienzos del XVII, encontrado en el Archivo Diocesano de Sigüenza, está llamado a transformar las investigaciones sobre la obra más universal de la Literatura de todos los tiempos.

El conjunto de manuscritos, denominado legajo “Munio Juan Montañón y Díez”, por el historiador del siglo XVII que lo recopiló y organizó, refleja ese viaje real que se efectuó en 1601, desde la Mancha hasta la ciudad de Sigüenza, por parte de tres personas, como decimos: el escritor Miguel de Cervantes Saavedra, el hidalgo manchego Alonso Quijano y Quesada, y el cura seguntino Pedro Pérez de Abajo.

El libro “La sombra del sol” que es el título elegido para alojar dicho manuscrito, puede modificar e innovar radicalmente el estudio de las fuentes de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, ya que precisamente esos dos personajes reales y la conversación que mantuvieron durante el viaje con el escritor fueron los modelos, el origen y la fuente principal del inmortal libro cervantino.

Aparte de su valor para la investigación literaria, la narración histórica que en el volumen titulado “La sombra del sol” se recoge tiene calidad literaria suficiente para que pueda recomendarse su lectura, por sí misma.

Avisados quedan los lectores a quienes llegue esta noticia.

Más información y petición de ejemplares:

https://aache.com/la-sombra-del-sol/

http://aache.com/tienda/638-la-sombra-del-sol.html

Mañueco, con sus últimas cuatro novelas: “La sombra del sol”, “Viaje a la Alcarria, versión siglo XXI”, “Viaje a Brihuega y las primeras cuarenta castellanas” y “La Virgen de las Batallas”

Castilla, España, Novelas

´Una defensa de Castilla´, de Jesús Torbado y Juan Pablo Mañueco

“UNA DEFENSA DE CASTILLA”, conferencia pronunciada en el Ateneo barcelonés por el escritor leonés Jesús Torbado el 12 de mayo de 1982, y publicada en el libro de entrevistas “Diez castellanos y Castilla” editado en septiembre de 1982.

“Cierto: Pujol y Arzallus han dicho una parte mínima de la verdad. Franco se mantuvo gracias a la Iglesia, al Ejército y a la oligarquía financiera. Pero el nacionalcatolicismo fue una invención de los monseñores Gomá y Plá y Deniel, apellidos que no son frecuentes en mi tierra.

Y en cuanto a las oligarquías financieras malamente podrían surgir de un páramo calcinado y semivacío.

Por otro lado, y para no hacerme pesado en este punto, el dictador compensó su robo de ciertas libertades con dádivas muy notables a parte de la periferia española y a la ciudad de Madrid, convertida por su culpa en un monstruo industrial innecesario.

Los Altos Hornos no se instalaron en Castilla, ni ninguna gran industria.

Las materias primas eran manufacturadas -eran y son- en la periferia para luego ser vendidas en el centro: ¿no es eso una cualidad de colonia?.

¿Me equivoco al decir que la meseta central es una colonia de las zonas industriales?.

De los 230.000 puestos de trabajo creados por el INI ( es decir, por el dinero de todos) sólo cinco mil han correspondido a las once provincias castellano-leonesas, y casi todos ellos de naturaleza extractiva y energética.

Y buena parte de esa inversión se dedicó a inundar los mejores valles de la región para dotar de energía eléctrica a Madrid, al País Vasco y a otras ciudades industriales periféricas.” ( Parte del texto de la conferencia).

NOTA DE JUAN PABLO MAÑUECO. Editor del libro en el que se recoge esta conferencia.

1. Un prodigio de conferencia (en realidad un texto analítico de Castilla, muy denso, pero muy agradable de leer), escrita por un escritor de primera magnitud, que por no haber seguido los dictados del poder político ni del poder editorial no tiene hoy todo el reconocimiento que merece su magnífica obra novelesca y literaria. ¡Ya quisieran otros que obedecen dócilmente al poder tener la calidad de Jesús Torbado, leonés castellanista!

2. Obsérvese la idea: “El dictador compensó su robo de ciertas libertades con dádivas muy notables a parte de la periferia española y a la ciudad de Madrid”. El robo de ciertas libertades también se le hizo a Castilla -dicho sea de paso, a la que además se le robó durante 40 años su juventud y su gente, que es el robo más dañino-

3. Obsérvese esta otra idea: “¿Me equivoco al decir que la meseta central es una colonia de las zonas industriales?”.

Consecuencias de esta conferencia prodigiosa. Jesús Torbado salió vivo del Ateneo barcelonés, PERO la industria periodística y editorial catalana le hizo el vacío a partir de ese momento: ya no era “grato” como escritor al nacionalismo catalán.

También en los periódicos y editoriales de Madrid cayó en desgracia, porque los largos tentáculos del poder económico catalán y vasco son alargados.

NO OBSTANTE, quedan sus obras castellanistas (llenas de verdad) y queda una conferencia como ésta (que debería estudiarse en las escuelas castellanas, para que las jóvenes generaciones supieran qué pasó con Castilla desde 1940 a 1982).

¡Lo mismo que hasta hoy (2017), subordinación de Castilla a la España rica y marginación semicolonial de las dos Castillas a Triespaña (Madrid, Cataluña, Vascongadas)!

Gracias, Jesús, no se puede escribir mejor lo que tú escribiste. Y aunque te costara ser represaliado y marginado por los poderes fácticos literarios, tu prosa es mucho mejor que la de bastante analfaberzo con fama, de los que sí se ocupan los medios de comunicación, al servicio de los poderes que a ti te represaliaron por decir la verdad.

Castilla, España, Libros

Crítica a la novela “Viaje a Brihuega y las primeras cincuenta castellanas”

Crítica de hoy (10-2-17) a mi novela de 2016, “Viaje a Brihuega y las primeras cincuenta castellanas” que se publica en el bisemanario Nueva Alcarria de este fin de semana.

http://librosdeaache.blogspot.com.es/2016/08/y-ahora-un-viaje-brihuega.html

Castellanas y otras estrofas nuevas, Críticas y reseñas literarias, Novelas

´La sombra del sol´ y las interpretaciones del título que se están dando

La sombra del sol y las interpretaciones del título que están dando

HA SIDO DAR EL TÍTULO DE “La sombra del sol” como el correspondiente a mi próxima novela e investigación histórica -que ya ha entrado en imprenta, por lo que estamos a pocos días de que vea la luz pública-, y se han disparado las interpretaciones sobre lo que se puede ocultar bajo un título tan misterioso.

“El sol no tiene sombra” me han dicho los prosaicos.

“¿Te refieres a las manchas solares?” han inquirido los ecologistas y los astrofísicos.

“La sombra la produce algo que se interponga entre el sol y nosotros, como un eclipse o un objeto, pero luz y sombra son antagónicas”… Y en este plan de disquisiciones.

A todos les ha parecido un título sugerente, pero incomprensible.

Por ello he tenido que añadirles el subtítulo de la novela e investigación “Historia del ingenioso escritor Miguel de Cervantes Saavedra, letrado en esta lengua”… y entonces las caras de duda han dado paso a las de asombro…. Todavía no sabían de qué les estaba hablando, pero ya iban atando cabos sueltos, que nada ataban.

Hasta que les aclaraba lo que ahora nuevamente aquí aclaro: es algo que nunca se ha hecho.

Un antecedente o precuela del Quijote que se va a dar a la estampa. No una secuela o continuación, que esa vulgaridad sí se ha hecho muchas veces, en inglés, en francés, en castellano…, a pesar de estar prohibidísima por el propio Cervantes en su novela.

No, no es una continuación… Es un precedente…

El precedente o la fuente original de la inmortal obra cervantina que tanto se había buscado y que por fin se ha hallado y va a ser dada a conocer públicamente…

Un viaje real del escritor Miguel de Cervantes Saavedra, y de dos personajes también reales el hidalgo manchego Alonso Quijano y Quesada y del cura seguntino Pedro Pérez de Abajo, por las tierras centrales de España (Toledo, Madrid, Alcalá, Venta de Meco, Guadalajara, Hita, Jadraque, Sigüenza…) ocurrido en 1601, es decir cuatro años antes de la publicación de la primera Parte del Quijote, en 1605.

El viaje previo y con personajes reales que daría lugar, a través de sus conversaciones, a la fuente originaria al mejor libro quijotesco y cervantino, al libro de los libros de la Literatura Universal.

Eso es “La sombra del sol”. Eso está a punto de salir, porque ya está en imprenta. Ni más ni menos. Ya faltan pocos días para que todas las innovaciones sobre los estudios cervantinos pasen a ser revolucionarias…

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