El blog de Juan Molina

El P. Pío y los ángeles custodios

02.10.18 | 00:20. Archivado en religión, liturgia

UNA CARTA ESCRITA POR EL PADRE PÍO CON CONSEJOS A ANA RODOTE SOBRE EL ÁNGEL DE LA GUARDA .

A Ana Rodote (1890-1972) le escribía el 15 de julio de 1915, y le da, y nos da, una serie de invalorables consejos sobre cómo actuar con respecto al ángel de la guarda, a las locuciones y a la oración.

Querida hija de Jesús,
Que tu corazón siempre sea el templo de la Santísima Trinidad, que Jesús aumente en tu alma el ardor de su amor y que él siempre te sonría como a todas las almas que él ama.

Que María Santísima te sonría durante todos los acontecimientos de tu vida, y abundantemente sustituya a la madre terrenal que te falta.

Que tu buen ángel de la guarda vele siempre sobre ti, que pueda ser tu guía en el camino escabroso de la vida.

Que siempre te mantenga en la gracia de Jesús y te sostenga con sus manos para que no puedas tropezar en una piedra.

Que te proteja bajo sus alas de todas las trampas del mundo, del demonio y la carne.
Ten gran devoción, Annita, a este ángel bueno.

¡Qué consolador es saber que cerca de nosotros hay un espíritu que, desde la cuna hasta la tumba, no nos deja ni por un instante, ni siquiera cuando nos atrevemos a pecar.
Y este espíritu celestial nos guía y protege como un amigo, un hermano.

Pero es muy consolador saber que éste ángel ora sin cesar por nosotros.

Ofrece a Dios todas nuestras buenas acciones, nuestros pensamientos, nuestros deseos, si son puros.

Por el amor de Dios, no te olvides de este compañero invisible, siempre presente, siempre dispuesto a escucharnos y listo para consolarnos.

¡Oh deliciosa intimidad!, ¡Oh deliciosa compañía! ¡Si tan sólo pudiéramos comprenderlo!

Mantenlo siempre presente en el ojo de tu mente. A menudo recuerda la presencia de este ángel, dale las gracias, órale a él, siempre mantén la buena compañía.

Ábrete tu misma a él y confíale tu sufrimiento a él. Ten un miedo constante de ofender la pureza de su mirada. Sabe esto y mantenlo bien impreso en tu mente.

El es muy delicado, muy sensible.
Dirígete a él en momentos de suprema angustia y experimentarás su ayuda benéfica.

Nunca digas que estás sola en la batalla contra tus enemigos.

Nunca digas que no tienes a nadie a quien puedas abrirte y confiar. Harías para este mensajero celestial una grave equivocación.

Por lo que respecta a las locuciones interiores, no te preocupes, pero ten calma. Lo que se debe evitar es que tu corazón se una a estas locuciones.

No les des demasiada importancia a ellas, demuestra que eres indiferente. Ni desprecies tu amor, ni el tiempo para esas cosas. Siempre da respuesta a estas voces:

“Jesús, si eres tú el que está hablándome, déjame ver los hechos y las consecuencias de tus palabras, es decir, la virtud santa en mí”.

Humíllate delante del Señor y confía en él, gasta tus energías por la gracia divina, en la práctica de las virtudes, y luego deja que la gracia obre en ti como Dios quiera.

Es la virtud la que santifica el alma y no los fenómenos sobrenaturales.

Y no te confundas a ti misma tratando de entender qué locuciones vienen de Dios.

Si Dios es su autor, uno de los signos principales es que en cuanto escuchas esas voces, llenan tu alma con miedo y confusión, pero después, te dejan una paz divina.

Por el contrario, cuando el autor de las locuciones interiores es el diablo, comienzan con una falsa seguridad, seguido de agitación y un malestar indescriptible.

No dudo en absoluto de que Dios es el autor de las locuciones, pero hay que ser muy cauteloso porque muchas veces, el enemigo mezcla una gran cantidad de su propio trabajo a través de ellas.

Pero esto no te debe asustar, éste es el juicio al que fueron sometidos, incluso los más grandes santos y las almas más ilustradas, y que fueron aceptables al Señor.

Debes sencillamente tener cuidado de no creer en estas locuciones con demasiada facilidad, sobre todo cuando ellas se relacionen en cómo debes comportarte y lo que debes hacer.

Debes recibirlas y enviarlas a juicio de quien te dirige. A continuación, debes resignarte a su decisión.

Por lo tanto lo mejor es recibir las locuciones con mucha cautela e indiferencia constante.

Compórtate de esta manera y todo va a aumentar tu mérito ante el Señor.

No te preocupes de tu vida espiritual; Jesús te ama mucho, y trata de corresponder a su amor, siempre avanzando en santidad delante de Dios y de los hombres.

Ora vocalmente también, que aún no ha llegado el momento de dejar estas oraciones, y con paciencia y humildad soporta las dificultades que experimentas en hacer esto.

Que estés pronta también a someterte a las distracciones y la aridez, y no debes, de ninguna manera, abandonar la oración y la meditación. Es el Señor que quiere tratarte de esta manera para tu provecho espiritual.

Perdóname si termino aquí. Sólo Dios sabe lo mucho que me cuesta escribir esta carta. Estoy muy enfermo, reza mucho para que el Señor pueda desear librarme de este cuerpo pronto.
Te bendigo junto con la excelente Francesca. Que puedas vivir y morir en los brazos de Jesús.


"¿Por qué el presbítero de parte la Hostia en el momento de la consagración?"

19.09.18 | 00:20. Archivado en religión, liturgia

Un hermano me preguntó esto:

"¿Por qué el presbítero de parte el pan en el momento de la consagración?"

Partamos de lo que ya nos avisa el nº 55 de la Instrucción Remdemptionis Sacramentum sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía:

"En algunos lugares se ha difundido el abuso de que el sacerdote parte la hostia en el momento de la consagración, durante la celebración de la santa Misa. Este abuso se realiza contra la tradición de la Iglesia. Sea reprobado y corregido con urgencia."

Por lo tanto una afirmación ya podemos hacer:

NUNCA SE DEBE PARTIR LA HOSTIA DURANTE LA CONSAGRACIÓN.

Ante la pregunta que se realizaba está el por qué no se debe hacer esto.

¿Qué nos dice el Ordenamiento General del Misal Romano en la rúbrica 83?

"El sacerdote parte el pan eucarístico, con la ayuda, si es del caso, del diácono o de un concelebrante. El gesto de la fracción del Pan realizado por Cristo en la Última Cena, que en el tiempo apostólico designó a toda la acción eucarística, significa que los fieles siendo muchos, en la Comunión de un solo Pan de vida, que es Cristo muerto y resucitado para la salvación del mundo, forman un solo cuerpo (1Co 10, 17). La fracción comienza después de haberse dado la paz y se lleva a cabo con la debida reverencia, pero no se debe prolongar innecesariamente, ni se le considere de excesiva importancia. Este rito está reservado al sacerdote y al diácono.

El sacerdote parte el pan e introduce una parte de la Hostia en el cáliz para significar la unidad del Cuerpo y de la Sangre del Señor en la obra de la redención, a saber, del Cuerpo de Cristo Jesús viviente y glorioso. La súplica Cordero de Dios se canta según la costumbre, bien sea por los cantores, o por el cantor seguido de la respuesta del pueblo el pueblo, o por lo menos se dice en voz alta. La invocación acompaña la fracción del pan, por lo que puede repetirse cuantas veces sea necesario hasta cuando haya terminado el rito. La última vez se concluye con las palabras danos la paz."

Nos dice claramente el momento en el que hay que hacer tal partición.

¿Por qué?

El doctor Ralph Keifer nos dice al respecto: «Partir la hostia durante el relato de la Institución es un abuso porque el relato es principalmente una proclamación de por qué celebramos la Eucaristía (…); no es una demostración de lo que hacemos nosotros en la Eucaristía. Si el relato fuera una demostración de lo que nosotros hacemos, lo propio sería no sólo partir el pan sino también compartirlo en ese momento y, una vez dichas las palabras sobre el cáliz, darlo también en ese momento. El relato de la Institución no está concebido como un relato litúrgico dramatizado. Está concebido para proclamar que celebramos la Eucaristía porque es el memorial del Señor»

Podríamos además añadir que teológicamente hay una comunión entre el significado del gesto y el memorial de la Última Cena de nuestro Señor. En el relato de la Institución aparecen cuatro verbos (expresan acción recordemos...) «tomó», «bendijo», «partió», y «dio», y estos cuatro verbos expresan también el tempo celebrativo... cada verbo vendría a identificarse con cada una de estas partes de la santa Misa: con el ofertorio, la consagración, la fracción y la comunión.


comparto una vivencia de la misa de hoy!

15.09.18 | 01:24. Archivado en religión, liturgia

Al final me he decidido a poneros por escrito una vivencia que he tenido esta mañana cuando celebraba la misa de 8 de la mañana como hago a diario... mientras os escribo escucho este enlace bellísimo con todos los cantos gregorianos dedicados a nuestra Madre María...os lo recomiendo ;)

Como ya hemos dicho a lo largo del día el 14 de septiembre la liturgia nos invita a celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz...

Desde que dio comienzo la celebración hasta el final tuve el corazón en un puño.... sentía una emoción interior que me hacía percibir de manera muy intensa que estaba en terreno sagrado, la presencia del Misterio me inundaba... ya en los ritos iniciales cuando invitaba a la asamblea litúrgica a reconocernos pecadores sentí como si algo se me clavara en el corazón... a la vez se apoderó de mi una sensación profunda de saberme pecador, atrapado por pasiones y hábitos desde mi juventud que parecen enquistados en mi y me recuerdan que es su gracia la que me sostiene.... junto a una sensación de Amor incondicional tan hermoso que me saltaron las lágrimas.... era como si una voz en mi interior me repitiera... "no te das cuenta, Juan, no eres tú...soy Yo... te amo con amor eterno, os amo con amor eterno, sois mis hijos e hijas amadísimos.... no temáis nada... estoy Yo aquí" y uf.... se me erizaba la piel al sentir un amor que me llenaba tantísimo.... al recitar la oración de perdón "Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna..." de nuevo la voz interior... como si dijera "díselo a mi pueblo... háblales de lo mucho que los amo... diles que no teman que no se alejen, que me amen..." y al ser fiesta recitábamos el gloria.... cerré los ojos y quería tomar conciencia de cada una de las palabras que recitábamos... al decir: `porque solo Tú eres Santo, solo Tú Señor, solo Tú altísimo Jesucristo..." de nuevo mis ojos llenándose de lágrimas ....

seguimos con la liturgia de la Palabra y al llegar al ofertorio... cuando me lavaba las manos mientras recitaba en voz baja... "lávame Domine pecatta mea, purifica iniquitatem meam" (Lávame Señor de mis pecados, purifícame de mis iniquidades)... mi corazón en un puño... los pecados que más me duelen en mi vida estaban ahí en ese agua... incondicionalmente Dios siempre me muestra su ternura... y nos adentramos en la plegaria eucarística ... consciente de la presencia del Misterio con esa sensación que inundaba el ambiente elijo la plegaria tercera y de nuevo las lágrimas al rezar "das vida y santificas todo...". Llegamos a la consagración... cambio el ritmo al orar... me inclino con el pan en las manos.... apenas me atrevo a tocarlo... y tras pronunciar las palabras de la institución... elevo al Señor ante su pueblo en un silencio que llena el ambiente de trascendencia... toda la asamblea arrodillada en actitud de adoración y respeto... toda! qué regalo Señor... la fuerza que me transmite tu pueblo, el pueblo al que sirvo... se me entrecortan las palabras me siento emocionado.... pero no quiero molestar o dar espectáculo a la asamblea trato de controlar la situación....pero me apetecería permanecer arrodillado mientras repito "perdón Señor, ten piedad de nosotros Señor..."

Toda la celebración estuve con una sensación como si me agarraran el corazón con una mano.... e invadía un dolor grande por tantos pecados y situaciones de ofensa al Señor... y a la vez una profunda sensación de saberme amadísimo.... la ternura sanadora del Dios de la Vida....

Fe sin duda una celebración hermosa....una manifestación de Dios en el momento más hermoso del día...la celebración de la eucaristía. .... ;)

¡FELIZ! GRACIAS SEÑOR!


preciosa enseñanza de este domingo: huir dela vaciedad del relativismo

05.08.18 | 01:42. Archivado en religión, liturgia, Actualidad

PRECIOSA la segunda lectura de este domingo 5 agosto 2018

Del Apóstol San Pablo a los Efesios 4, 17. 20-24

"Hermanos:

Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no andéis ya, como es el caso de los gentiles, que andan en la vaciedad de sus criterios. Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que es él a quien habéis oído y en él fuisteis adoctrinados, tal como es la verdad en Cristo Jesús. Cristo os ha enseñado a abandonar el anterior modo de vivir, el hombre viejo corrompido por deseos de placer, a renovaros en la mente y en el espíritu. Dejad que el Espíritu renueve vuestra mentalidad, y vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas."

Fijémonos en estas expresiones:

1/ "no andéis como los gentiles... que andan en la vaciedad de sus criterios"

2/ "no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que es él a quien habéis oído y en él fuisteis adoctrinados, tal como es la verdad en Cristo Jesús"

3/ "Cristo os ha enseñado a abandonar el anterior modo de vivir, el hombre viejo corrompido por deseos de placer, a renovaros en la mente y en el espíritu"

4/ "Dejad que el Espíritu renueve vuestra mentalidad, y vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios"

DE RABIOSA ACTUALIDAD son estas palabras, familia! ;)

1/ la vaciedad del RELATIVISMO (de sus criterios...) que estamos viviendo exactamente igual en nuestros días!

2/ ¿Dónde fundamento mis criterios? ¿Es la Verdad de Cristo? ¿Aprendo su doctrina?

3/ En una sociedad como la nuestra entregada al hedonismo (placer) y al narcisimo (egocentrismo).... ¿Cómo vivo yo? ¿Sigo en el antiguo modo de vivir o me dejo ir renovando dócilmente por el Espíritu?

4/ Dios no tira la puerta abajo... Dios respeta nuestra libertad y si le dejamos entrar en nuestra vida Él actúa... nuestra misión es ir transformándonos a imagen de Dios y no transformar a Dios según nuestra imagen!

Así que manos a la obra..... hay trabajo personal que hacer ;)


¿La misa es aburrida?

21.07.18 | 10:57. Archivado en liturgia

Muchas veces he escuchado esta frase: “la Iglesia tiene que amoldarse a los tiempos porque sino dejarán de venir a la Iglesia porque la misa es muy aburrida”.

Ante una afirmación semejante me nace una pregunta: ¿Realmente un cristiano puede aburrirse en misa? La respuesta obviamente puede ser que sí. Pero necesariamente hay que añadir “si no se entiende lo que es la misa”. Recordemos qué nos enseña la Iglesia en una instrucción fantástica que lleva por título “Redemptionis Sacramentum” (Sacramento de la redención) elaborada en 2004 por la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos. Ya en el proemio nos dice:

“En la Eucaristía se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, que es Cristo, nuestra Pascua, fuente y cumbre de toda la vida cristiana, y cuya fuerza alienta a la Iglesia desde los inicios.”

¡Caramba! Si la santa misa es la fuente y la cumbre de la vida cristiana parece una incongruencia que se pueda uno aburrir, ¿no? A menudo nos aburrimos cuando no comprendemos bien o “desconectamos” de lo que está ocurriendo.

El papa S Juan Pablo II en otro documento, esta vez una encíclica del año 2003 que lleva por título “Ecclesia de Eucharistia” comienza su enseñanza con una tajante afirmación: “La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia.”

Algo tan central en la vida de la Iglesia como es la misa que contiene el núcleo del misterio de la Iglesia y que es fuente y cima de la vida cristiana no puede ser aburrida.

¿Cuáles pueden ser los motivos que le lleven a uno a aburrirse en la Eucaristía? Tratemos de fijarnos al menos en dos y busquemos su posible solución.

1) Falta de fe. Este es el más duro de los motivos, sin duda. Puede ser que no acabe de creerme lo que allí está ocurriendo. Al no creérmelo vivo el acontecimiento con cierta frialdad y lejanía. Quizás voy a misa por costumbre desde pequeño, por acompañar a la familia o por superstición (no sea que si dejo de ir me vayan mal las cosas). ¿Posible solución? Lo que nos enseña San Agustín: “‘entienda yo y creeré’. Le respondo: ‘cree y entenderás’…”. Es decir, formación, comprender lo que celebramos y pedirle al Señor más fe… “Creo pero aumenta mi fe” (Mc 9, 24)

2) Falta de formación. Este podría ser el motivo más generalizado. Nos aburrimos porque no entendemos lo que estamos celebrando y no entendemos porque no sabemos qué estamos haciendo. Cuando no entendemos bien qué es la santa misa tendemos a ir como espectadores. Asistimos a algo que nos van a ofrecer como quien va al teatro. Si la obra me entretiene o me divierte me gusta sino me aburre. En misa si el cura es simpático o aburrido, si el coro canta bien o mal, si la iglesia es acogedora o no… pero sigo sin fijarme en lo esencial. ¿Posible solución? Lo que nos enseña San Agustín: “‘entienda yo y creeré’. Le respondo: ‘cree y entenderás’…”. Es decir, formación, comprender lo que celebramos y pedirle al Señor más fe… “Creo pero aumenta mi fe” (Mc 9, 24)

“La Iglesia vive del Cristo eucarístico, de Él se alimenta y por Él es iluminada. La Eucaristía es misterio de fe y, al mismo tiempo, « misterio de luz ». Cada vez que la Iglesia la celebra, los fieles pueden revivir de algún modo la experiencia de los dos discípulos de Emaús: «Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron» (Lc 24, 31).” Nos enseña “Ecclesia de Eucharistia”, 6.

En sucesivos escritos trataremos de ir comprendiendo mejor qué celebra la Iglesia en el sacramento de la Eucaristía y el significado de lo que hacemos o decimos.


Miércoles de ceniza: un poco de historia y espiritualidad

05.02.18 | 00:52. Archivado en liturgia

Nosotros estamos ya acostumbrados a la idea de que la Cuaresma se inicia con el miércoles de ceniza pero, ¿nos hemos preguntado alguna vez por qué un miércoles si el día litúrgico por excelencia de la comunidad cristiana es el domingo? El Adviento se inicia con el primer domingo de Adviento, la Pascua con el domingo de Resurrección y, sin embargo, la Cuaresma da inicio un miércoles. ¿Por qué? Vamos a intentar dar respuesta en estas líneas.

Conviene situarnos históricamente. Recordemos que las primeras comunidades cristianas antes del siglo IV viven, a menudo, en contextos de persecución y estamos todavía en una Iglesia que está creciendo y aprendiendo a organizarse. A partir del año 313 con el emperador Constantino los cristianos empiezan a poder respirar en la vida pública con tranquilidad y se empieza a crear una estructura más formal. Sirva de ejemplo la fiesta de la Pascua. Los primeros cristianos celebraban la pascua cada domingo, no una vez al año. Fue a finales del siglo II cuando se empieza a celebrar anualmente la Pascua y, en concreto, en el concilio de Nicea del año 325 cuando se determinó que el domingo de Pascua se celebrara el primer domingo después de la luna llena del equinoccio de primavera. Y hasta nuestros días sigue siendo así el modo de determinar el domingo de Pascua. Este año 2018, por ejemplo, habrá luna llena el 31 de marzo, sábado. Por eso el domingo siguiente, 1 de abril es Domingo de Pascua.

Otro aspecto a tener en cuenta es la importancia del ayuno en la Iglesia primitiva. El ayuno era una práctica muy común como signo de penitencia. Hasta el siglo VI existía en la Iglesia el orden de los penitentes que venía a ser como un grupo de penitentes que reconocían públicamente que habían cometido pecados graves y que durante 40 días previos a la Pascua se sometían a una serie de penitencias y renuncias, entre ellas vestir con sayal, cenizas en la cabeza y el ayuno prolongado. Sabemos que el 40 tiene un arraigado simbolismo penitencial ya en la Biblia (40 años de éxodo hacia la tierra prometida, 40 días de Jesús en el desierto, etc…). Este tiempo de penitencia solía acabar con una celebración de reconciliación presidida por el obispo el Jueves Santo.

Una vez que el cristianismo se convierte en religión oficial del Imperio y empieza a crecer en número desaparece la orden de penitentes y el rito penitencial de la imposición de las cenizas pasa a ser un rito común a toda la comunidad cristiana que se sabe necesitada de continua conversión. Y hay un pequeño problema práctico: el domingo, día de gozo en la resurrección no puede ser un día de penitencia y de ayuno. Este es el motivo del origen del miércoles de ceniza. Si descontamos los 6 domingos de esos 40 días previos al domingo de Pascua y contamos 40 llegaremos al miércoles anterior al primer domingo de cuaresma. Pongamos fechas a este año 2018. Domingo de Pascua es el 1 de abril. Los 6 domingos de cuaresma van del 18 de febrero al 25 de marzo. Si contamos, con un calendario en la mano, 40 días hacia atrás desde el 1 de abril saltándonos los domingos llegaremos al miércoles 14 de febrero, miércoles de ceniza.

La espiritualidad propia de este miércoles con la imposición de la ceniza y el ayuno nos recuerdan que somos polvo ante la tentación vanidosa de creernos autosuficientes. El signo de la ceniza es tomar conciencia de la caducidad de nuestra vida y nos invitan a emprender el camino de conversión: algo ha de cambiar, de quemarse, de destruirse en nosotros para vivir en el gozo de la Pascua.


Homilía de este miércoles 15 de noviembre vía IVOOX

15.11.17 | 00:47. Archivado en liturgia

Hola amig@!

Te invito a seguir diariamente la homilía que cuelgo en audio por medio de IVOOX... aquí te pongo el enlace por si te interesa ;)

http://www.ivoox.com/homilia-miercoles-15-noviembre-2017-audios-mp3_rf_22066954_1.html



gratuidad, generosidad y misericordia

06.11.17 | 01:15. Archivado en liturgia, Actualidad

El evangelio de hoy nos invita a vivir desde la gratuidad y la generosidad de quien no tiene más interés que amar. Acaba diciendo “dichoso tú porque no pueden pagarte”. Interesante observar a quien van dirigidas estas palabras de Jesús: “dijo Jesús a uno de los principales fariseos”. Resaltemos este detalle, es importante. La religiosidad del fariseo bien podría resumirse en la religiosidad del cumplimiento. Cumplo una serie de normas, leyes, reglas con el fin de ganarme un beneficio. Se reafirma por tanto una vivencia de la fe desde el cumplo y miento (cumplimiento).
La propuesta de Jesús plantea una dinámica radicalmente diferente a la religiosidad farisaica. No vale el cumplimiento. No sirve la mentalidad de cumplo para conseguir ciertos beneficios, incluso la salvación. Jesús plantea una revolución en el modo de vivir la relación con Dios y con los demás: desde la gratuidad y la generosidad de quien da sin esperar nada a cambio. Así es como Dios nos crea, nos ama y nos salva: gratuitamente, sin condiciones previas, simplemente por amor. ¿Recordamos aquellas palabras de la I carta de Juan 4? “En esto está el amor: no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.” Dios nos ama primero. Su amor no está condicionado a nuestros méritos. Dios nos ama primero e infinitamente antes de que nosotros podamos aspirar a amarlo a Él.
Y esta convicción es la que intenta transmitir Pablo a la comunidad cristiana de Roma según hemos escuchado en la primera lectura: “¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios!”
Aprendamos a amar inspirados en la pedagogía del amor divino: gratuidad, generosidad y misericordia.

¿Quieres recibir mis homilías en audio? Te invito a hacerte subscriptor de mi cuenta de Ivoox:

http://www.ivoox.com/homilia-lunes-6-noviembre-2017-audios-mp3_rf_21891300_1.html


Tiempo de pensar en nuestra situación...

28.09.17 | 12:36. Archivado en religión, liturgia

Escuchamos al profeta Ageo que invita a la reflexión: “Pensad bien en vuestra situación. Sembrasteis mucho, y recogisteis poco, coméis y no os llenáis; bebéis y seguís con sed; os vestís y no entráis en calor; el trabajador guarda su salario en saco roto.” Esta invitación que lanza el profeta de parte de Dios es respuesta a una actitud del pueblo. Una actitud de desidia, de abandono, de desplazar a Dios del momento presente: “No es momento de ponerse a construir la casa del Señor”.
Según oraba estas palabras irremediablemente venía a mis pensamientos la convicción que son palabras profundamente actuales. Hoy muchos hombres y mujeres viven esa convicción: “no es tiempo para Dios y para religiones”. No exageramos si afirmamos que una buena parte de nuestras sociedades no consideran ni precisan de Dios. Es como si el ser humano se hubiese abandonado en manos del materialismo, del hedonismo y del narcisismo. Se persigue el bienestar material, la acumulación de cosas; se anhela una vida desde lo placentero y agradable, el placer por el placer, huyendo de todo lo que suene a sacrificio y sufrimiento. Y, sin duda, las dos realidades anteriores se alimentan por medio del pronunciado narcisismo que ensalza al individuo, al yo haciéndole creer que sólo uno es dueño y señor de su vida, que solo yo soy el centro, el origen y la meta de todo lo que vivo y experimento.
Podríamos decir que el tetraca Herodes, de algún modo, participaba de todo esto también: poder, placer y egocentrismo… pero nos narra el evangelio de hoy que incluso un hombre así, un hombre como Herodes… tenía ganas de conocer a Jesús.
Mirémonos a nosotros mismos… en qué lugar estoy, cuáles son los bienes que persigo… qué mueve mi vida. ¡Qué importante que despertemos de nuevo la sed de Dios, el deseo de conocer a Jesús! Escuchemos y recordemos las palabras del profeta Ageo: “Pensad bien en vuestra situación. Sembrasteis mucho, y recogisteis poco, coméis y no os llenáis; bebéis y seguís con sed; os vestís y no entráis en calor”… pensemos en nuestra situación…


Comentario a la lectura de la misa de hoy 27 de septiembre

27.09.17 | 10:58. Archivado en liturgia

Hoy escuchamos en la primera lectura una bella oración de Esdras donde manifiesta por un lado su abatimiento y su dolor ante el pecado de su pueblo que se ha alejado numerosas veces del proyecto de Dios pero, al mismo tiempo eleva una oración de agradecimiento porque la misericordia de Dios supera con creces las debilidades e infidelidades humanas. Quedémonos con una expresión que aparece en ese momento de acción de gracias cuando dice: “El Señor nuestro Dios nos ha otorgado la gracia de dejarnos un resto y de concedernos un lugar en el templo santo. El Señor ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud”.

En el evangelio vemos cómo Jesús envía a sus discípulos a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos. La misión del discípulo de Jesús es la de anunciar una buena noticia (Evangelion) y la de sanar las heridas de la enfermedad.

Ser discípulos significa formar parte de ese “resto de Israel” del que hablaba Esdras, es decir, haber hecho el camino de conversión de una vida sin Dios a una vida plena en Dios a pesar de nuestras debilidades e incoherencias. Ser discípulo es ponerse en camino de conversión. Queremos ser parte de ese resto que tiene puestos sus ojos en el Señor y su plan de salvación para la humanidad. Pero ese resto tiene una misión: anunciar, ser testigos de la buena noticia del evangelio y pasar por la vida sanando y curando las dolencias de quienes vamos encontrando por el camino.
Jesús no dijo nunca: “cuando seas perfecto, ven y sígueme” sino más bien “sígueme y os haré pescadores de hombres”. Sigamos tras las huellas de nuestro Señor, fuente de todo bien.


Reconstruyamos el templo que es la Iglesia, que somos nosotros!

26.09.17 | 10:39. Archivado en religión, liturgia

En la primera lectura de hoy escuchamos como el rey Dario ordena la reconstrucción del templo… quedémonos con esta palabra: reconstruir.
En el evangelio se ha proclamado ese breve pasaje donde Jesús abre el concepto de familia y va más allá de los familiares y conocidos: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”.
Estamos en un tiempo de cierta crisis social, política, económica y humanitaria… crisis de valores y una profunda crisis de fe. Parece como si las grandes religiones, en concreto para nosotros, la Iglesia, el cristianismo… ya no son referentes ni necesarios. Podemos hacer mil conjeturas y seguro que hay una parte de verdad en todas ellas pero no podemos cerrar los ojos a lo que se refiere a nosotros mismos, nuestra responsabilidad. ¿Podría el Señor reconocernos como parte de su familia tal y como estamos viviendo nuestra fe actualmente? ¿podemos decir que escuchamos la Palabra de Dios y que la cumplimos, la vivimos, la ponemos en práctica?
Quizás parte de la solución está en un buen análisis del problema… la Iglesia ya no es referente para muchos porque quizás los que la formamos estamos dormidos en los laureles, no somos coherentes, no encarnamos la Palabra de Dios en lo cotidiano….

Es tiempo de reconstruir la Iglesia para los tiempos de hoy, con los cimientos sólidos de la profunda experiencia de Dios y vivencia del proyecto que el Señor nos ha revelado: el evangelio.

Reconstruyamos el templo como en tiempos del rey Dario… el templo que es la Iglesia y el templo que somos cada uno de nosotros, como dice San Pablo: mirad que vosotros sois templos del Espíritu Santo.


¿Quieres ser feliz? Reconoce y Observa

11.08.17 | 09:42. Archivado en Acerca del autor, religión, liturgia

Hoy celebramos la memoria de Santa Clara de Asís, la dulzura y la ternura de una joven que deja que el Señor acaricie su corazón y consagra su vida entera a cantar sus maravillas a alabar su grandeza.

Los santos son siempre modelos que la Iglesia pone ante nuestra mirada como estímulos en nuestro caminar personal hacia la santidad. Si ellos/as fueron capaces de amar así al Señor… ¿por qué nosotros no? ¡Claro que podemos! Empecemos desde hoy mismo a tomarnos en serio el camino hacia la santidad.

La santidad es dejarse llenar de Dios, el único santo, la fuente de toda santidad. En la primera lectura de hoy, extraída del libro del Deuteronomio el autor escribe precisamente:

"RECONOCE hoy, y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.
OBSERVA los mandatos y preceptos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y se prolonguen tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre"

Dos verbos: Reconocer y observar. Reconocer la belleza de Dios, su grandeza. Dejarse admirar por la compasión y la ternura de quien nos creó por amor y por amor desea nuestra salvación. Para reconocer la belleza de Dios es necesario un corazón libre de apegos egoístas, de intereses mundanos que solo piensan en tratar de satisfacer los anhelos que todos llevamos en lo más íntimo… pero fracasan, son intentos estériles. Nada puede calmar la sed de plenitud que solo en Dios encuentra sentido.

Para poder observar las enseñanzas de Dios es fundamental haber dado antes el primer paso: vaciarnos de nosotros mismos, nuestras pasiones y tomar conciencia como rezábamos en el salmo “¿Qué dios es grande como nuestro Dios?”, ¿Qué puede llenar mi corazón con la paz y la plenitud con que lo hace el Señor? Nada. Todo lo demás tiene fecha de caducidad, es cuestión de tiempo de que pierda interés o fuerza. Pero si abandonas tu corazón a la belleza del Señor, “encontrarás tu vida, el sentido de tu existencia”. Porque “¿De qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?”

Hoy puede ser el primer día de tu Vida. Reconoce el poder del Señor sobre ti, que Él puede cambiar tu vida y calmar tus anhelos más profundos. Y observa sus palabras, trata de guiar tu vida desde la belleza de las enseñanzas del Evangelio: “Serás feliz, te irá bien”.


Miércoles, 21 de noviembre

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