El blog de Juan Molina

Fíjate si a Dios le interesa la liturgia que instituyó la Eucaristía. Ante la desafortunada afirmación de José Mª Castillo

11.02.17 | 01:19. Archivado en Acerca del autor

Yo no soy nadie, ni un sabio erudito ni un teólogo de renombre ni mucho menos una autoridad en la Iglesia, solo soy un simple cristiano y para el pueblo de Dios, su servidor, un presbítero que trata de acompañar una comunidad parroquial en una barriada de Valladolid.

Dicho mi curriculum vitae dejo libertad a mi corazón para hablar desde el respeto y la fraternidad pero también desde la tristeza y la preocupación.

Observo cómo en el seno mismo de la Iglesia se alzan voces que tratan de oponer dos enormes riquezas y realidades que vive la Iglesia: el culto y la ayuda a los más necesitados. Ambas realidades van de la mano y se complementan y así nos lo enseña la Iglesia desde sus orígenes. El riesgo que siempre está ahí es el de desequilibrar la balanza por un lado o por otro.

Existen aquellos que se esconden en lo pomposo y ritualista mostrando una enorme falta de delicadeza y sensibilidad hacia el Cristo sufriente en los hermanos que permanecen tirados en los bordes de los caminos. Efectivamente un ritualismo sin tener en cuenta la realidad de las personas se convierte en ritos vacíos reservados a una élite acomodada.

Pero existen también aquellos que se empeñan en presentar al pueblo de Dios como una ONG o una institución meramente asistencial o caritativa. Incluso los hay que cargan de ideología política la fe deformando su autenticidad y utilizándolo como arma arrojadiza de protesta social. La Iglesia se juzga únicamente por su compromiso con los problemas sociales.

Ambas posturas me hacen sentir frío en el corazón y sin duda la necesidad de gritar que esas dos iglesias son falsas.

Nuestro Señor resumió la ley y los profetas en un simple mandamiento:
“Amarás al señor tu Dios con toda tu alma y todo tu ser y el segundo es similar a este: amarás al prójimo como a ti mismo” Tres direcciones que se complementan: Dios, el prójimo y uno mismo. La armonía cristiana trabaja en esos tres amores.

Es absurdo y deshonesto querer desechar la vivencia celebrativa y cultual de la Iglesia. Somos el Pueblo del Dios que peregrina por esta vida dando gloria a Dios y sanando las heridas físicas, morales y afectivas de aquellos hermanos y hermanas que vamos encontrando por el camino y que son víctimas de la pobreza, la violencia, la enfermedad, la marginación, el abandono…. No somos una ONG ni una organización meramente social. Somos el pueblo de creyentes, el cuerpo de Cristo, la Esposa que sale al encuentro de su Esposo
La liturgia es central en la vida de la Iglesia y con palabras contundentes lo ha expresado la Iglesia en concilio en Sacrosanctum Concilium, 10:

“La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza”

No lo dicen cristianos “que se ponen nerviosos ni cristianos que se sirven de ritos para defenderse del caos” como alguno ha dicho. Esto lo afirma y lo cree la Iglesia que ora y celebra su fe. La misma fe que empuja al compromiso con la construcción de un mundo más justo y más fraterno.

La pregunta: "¿Qué es lo más importante, los ritos o las personas?" es engañosa y trata de polarizar la respuesta. A mi humilde parecer, ambas son importantes en la vida de la Iglesia. Los ritos en cuanto expresión de una fe viva que se celebra y orienta la vida del creyente. Las personas en cuanto destinatarios y actores principales de tales ritos.

La fe que se celebra es la fe que se cree y la fe que se vive. No hay enfrentamiento entre una y otra. No se es más cristiano cargándose la liturgia y el rito donde el pueblo de Dios da culto al Padre en el Hijo por el Espíritu Santo. No se mide la autenticidad de la vida cristiana únicamente por el compromiso en la construcción de un mundo mejor.

El cristiano está llamado a buscar el Reino de Dios y su justicia. Imposible hacerlo enfrentando culto y compromiso, ambas inseparables.

Por cierto, qué peligroso resulta hacer decir al Evangelio lo que no dice o seccionarlo. El Evangelio muestra inequívocamente cómo Jesús participaba de la vida litúrgica y cultual de su pueblo a la vez que sanaba enfermos y daba de comer a los pobres. En Jesús no hay enfrentamiento entre oración y acción.

Nuestro Señor inició su vida pública sometiéndose a la liturgia propia del bautismo de Juan (“Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. Mateo 3,15).

En las tentaciones del desierto Jesús responde a las sacudidas del diablo:

"El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"
“Retírate, Satanás, porque está escrito: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”

Jesús no contrapone el culto con la sanación de los enfermos ni marginados:

“Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.” Mateo 4, 23

Jesús viene a dar cumplimiento a la ley y al culto, sus confrontaciones con los maestros de la ley y fariseos de la época n es por el culto o la ley en si sino por su falta de amor y humanidad.

“El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.” Mateo 5,19

Me resultó muy desafortunada e injusta la afirmación que hace José Mª Castillo “O el Evangelio es mentira o la liturgia le preocupa a Dios bastante menos que al clero y sus más fieles adeptos”.

Me deja sorprendido y con un amargo sabor de boca escuchar de labios de un cristiano tal desprecio hacia la liturgia que es fuente y culmen de la vida cristiana. Quizás convenga recordar de nuevo que Jesús mismo instituyó la Eucaristía y Él mismo nos pidió “Haced esto en memoria mía”.

Quizás convenga recordar tras afirmaciones tan desafortunadas que el mismo Señor quiso celebrar el rito de la Pascua y pidió a sus discípulos:

“El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?». El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: «¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?». El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario». Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.” Marcos 14, 12-16

Benedicto XVI afirmó: "El trato que le demos a la Liturgia, decidirá el destino de la fe y de la Iglesia".


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Comentarios
  • Comentario por luis alberto 15.02.17 | 05:10

    Para Eduardo:
    En cuanto al término “transustanciación”. La “canonización” de este término fue objeto de repetidas discusiones durante el Concilio de Trento, ya que algunos subrayaban que este término relativamente reciente no alcanzaba el consentimiento unánime de las escuelas escolásticas. Finalmente se retuvo como el término que mejor resumía, la doctrina de la presencia real, que podía servir de “signo de adhesión” y de “guardián de la fe” en aquellos tiempos.
    En palabras de E. Schillebeeckx, “la expresión “transustanciación” es para el tridentino un estandarte de “lucha” por la ortodoxia.
    Por otro lado, el concilio no quiso imponerlo de la misma manera como Nicea quiso imponer el CONSUSTANCIAL. Para los ortodoxos, el término sigue siendo controvertido. En lo personal, el término expresa solamente la fe en el cambio, excluyendo toda teoría escolástica.

  • Comentario por luis alberto 13.02.17 | 00:39

    Según los Actos, las primeras comunidades tenían un culto. Desde Pentecostés vemos aparecer dos ritos principales que estructuran la comunidad: el bautismo, y la “fracción del pan”. Posteriormente vemos cómo surgen progresivamente otros ritos en la vida de las comunidades del N.T., por ejemplo las unciones y la imposición de manos. Al obrar así, la Iglesia primitiva no tenía la intención de inventar nada: sólo intentaban obedecer las órdenes de su maestro y su ejemplo.
    El N.T. no se plantea la cuestión de un término genérico. Ignora algunos términos técnicos.

  • Comentario por luis alberto 13.02.17 | 00:31

    La paz hermano Eduardo, me parece exagerado tu comentario cuando dices: “es más difícil cambiar una creencia”. La fe católica no se basa en “creencias”, sino en una Persona. Tengo 62 años y que yo sepa la Iglesia no “me ha metido a sangre y fuego” la fe católica.
    Yo creo que más bien lo difícil seria el dejar de “juzgar al otro”. En cuanto a la frase “transustanciación”, esto me hace recodar el evangelio donde San Juan cuando trata sobre el pan de vida. La reacción de algunos discípulos fueron estas: “Es duro este lenguaje”. ¡Pero no FALSAS!

  • Comentario por luis alberto 12.02.17 | 23:27

    Completo la idea:

    Es innegable que se trata de una realidad unida a la fe y a la expresión personal y social de los miembros de la Iglesia. Esta no es un conjunto de conocimientos abstractos desconectados del acontecer de la comunidad cristiana.

  • Comentario por luis alberto 12.02.17 | 23:14

    Padre Juan, coincidimos en cuanto al escrito del padre Castillo. Apenas leí lo que dice el teólogo, hice mi comentario al cual le adjunto.
    Saludos.


    La foto puede llevar a confusión a algunos católicos con poca formación en la fe cristiana.
    Una cosa es un “rito” y otra cosa es la “liturgia de la Iglesia”. Los ritos son costumbres que se repite de forma invariable de acuerdo al conjunto de normas establecidas.
    Por ejemplo: en el Neocatecumenado no se dice: “Vamos a celebrar el rito de la “palabra” o el rito de la “eucaristía”. A ambas la llamamos la “liturgia” de la palabra y “liturgia” de la Eucaristía.
    La “liturgia” es un servicio hecho “carne” en el cristiano, como por ejemplo, servir a los necesitados, visitar a los enfermos, levantar al caído etc. En otras palabras, la “liturgia” contribuye al desarrollo interior de la vida cristiana.
    Es innegable que se trata de una realidad unida a la fe y a la expresión personal y social de los mi...

  • Comentario por Eduardo Gadea Pérez 11.02.17 | 20:44

    Juan, querido hermanp¿o en Cristo: He leído cuidadosamente tuarticulo, comom he leído trabajos y libros de José Ma. Castillo. Hermano Juan, si bien es difícil cambiar el color de la piel, los cabellos, los ojos... es más difícil cambiar una creencia, sobre todo, las que nos han metido a "sangre y fuego", convirtiéndolo todo en ritual, hasta la eucaristía, que no fue tal, no fue cena pascual en la fiesta de los panes ácimos... Y nos hablan de transubstanciación, buscando un "cómo" y hablando de sacrificio, de redención, de inmolación... No me importa si tienes o no brillante currículo, porque ni éstos, ni los reconocimientos (que acepto), tienen realmente valor para hablar de una persona. Me interesa tu corazón, que ya me dí cuenta de que es maravilloso, pero encerrado en creencias ancestrales aun por superar. A Dios no le interesan los ritos, su designio es que nos amemos y que comprendamos que el amor es la única esclavitud que libera. Él se humana en Jesús . Eduardo, desde Venezuela

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