El blog de Juan Molina

Novena a la Inmaculada. Mi reflexión 8º día

07.12.16 | 17:56. Archivado en religión

OCTAVO DÍA de la novena

7 de diciembre. María, Maestra de vida ordinaria

En la primera lectura del profeta Isaías se recoge una experiencia muy humana y muy común. Dice: “¿Por qué andas diciendo, Jacob, y por qué murmuras, Israel: «Al Señor no le importa mi destino, mi Dios pasa por alto mis derechos»?”

A menudo se escucha este lamento entre los creyentes cuando parece que el Señor calla ante nuestra oración y no responde. El tremendo misterio del silencio de Dios. Hasta el mismo Dios experimenta él mismo el silencio del Padre cuando sufre en la pasión del verbo encarnado… en el monte de los olivos Jesús pide al Padre que si puede ser pase este cáliz…. Pero el Padre no responde. En realidad ese pasaje es precisamente respuesta a nuestra duda… lo que Dios nos pide ante sus silencios es CONFIANZA, FE. Jesús así lo expresa tras sudar gotas de sangre de angustia humana ante la muerte… “pero hágase tu voluntad , no la mía”.

Hoy, Isaías, pone ante nosotros esa experiencia vital dura y a veces dolorosa.

¿Acaso no pensamos nosotros también en alguna ocasión que parece que a Dios no le importa mi sufrimiento, mi destino? Es una queja muy humana, un reclamo muy de las vísceras… reclamamos atención, queremos que Dios responda siempre a nuestra llamada y que responda como nosotros queremos que lo haga. Entramos en el peligro de una religiosidad mágica y supersticiosa. Voy a hacer tal cosa, tal promesa, tales oraciones a tal santo o, a nuestra amada María santísima porque así como que me aseguro intercesores que se hagan eco de mis intenciones… ahí hemos de discernir bien y mirar con sinceridad qué hay detrás de esas oraciones y promesas… hay sinceridad de corazón o hay interés, hay confianza o hay chantaje “si no me complace Dios abandono la fe…”

La respuesta ante nuestra duda y nuestra inquietud nos la da el mismo Isaías unos versículos más adelante… Dios “fortalece a quien está cansado, acrecienta el vigor del exhausto”. Dios no vive al margen de nuestras preocupaciones ni tampoco es un dios como los dioses mitológicos paganos a los que hay que agasajar y engatusar para conseguir su favor… Dios te sostiene en la lucha, te da fortaleza en la batalla, es tu escudo ante las insidias del enemigo… pero quizás no te soluciona la papeleta como lo pretendes o esperas…

En el mismo Evangelio Jesús manifiesta lo que Isaías intuía o profetizaba… Jesús afirma “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”. Es una llamada a confiar, a abandonarnos, a dirigir bien nuestras oraciones… no tanto Señor quítame este problema cuanto Señor ayúdame a saber vivir este problema, dame la palabra y el gesto necesario para afrontarlo, sé tu mi inspiración y mi consuelo…

María así nos lo enseña… en las bodas de Caná le dice a los sirvientes “Haced lo que El os diga”, confiad en su palabra, confiad el problema en sus manos… El no se desentiende. Que María Inmaculada, Virgen de la Concepción interceda por nosotros y nos enseñe a hacer crecer y madurar nuestra fe y confianza en el poder de Dios…. Si tuviéramos un granito de mostaza…


Novena a la Inmaculada. Mi reflexión 7º día

06.12.16 | 17:07. Archivado en religión

SÉPTIMO DÍA de la novena

6 de diciembre. María, refugio y fortaleza nuestra

“Consolad, consolad a mi pueblo”, así empezaba la primera lectura del profeta Isaías que acabamos de escuchar. Son palabras que muestran la profunda misericordia y ternura del corazón de Dios que no queda indiferente ante el dolor y sufrimiento de su pueblo… “Habladle al corazón, gritadle que está pagado su crimen..” Nuestro Dios es un Dios compasivo que siempre está dispuesto a perdonar y a sanar nuestras heridas. El pasado domingo escuchábamos en el evangelio de Mateo la llamada a ir al desierto a escuchar la voz que clama invitando a preparar el camino del Señor… una llamada que nos llevaba a lo más profundo de nuestro corazón para disponerlo al encuentro con la ternura de Dios. Dios desea hablarle al corazón del ser humano, Dios nos se cruza de brazos ajeno a la realidad de la humanidad, lo humano no le deja indiferente. Dios sale al encuentro del hombre con brazos abiertos y deseos de colmarnos de paz y sentido.

“Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían”.

La imagen del pastor bueno aparece a lo largo de toda la Escritura identificada a Dios mismo. En el evangelio el mismo Jesús se identifica con esta imagen cuando afirma: “Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas…” refiriéndose a su muerte redentora y salvífica.

Pero hay dos formas de pastorear, dos formas de ser pastores: el asalariado y el buen pastor. El primero se sirve de sus ovejas, el segundo LAS SIRVE. El primero no se implica con las ovejas, no son suyas, no hay necesariamente una relación de amor y reconocimiento solo es un medio para subsistir. El segundo conoce a cada una de sus ovejas POR SU NOMBRE. El primero sale huyendo si el rebaño es atacado por una manada de lobos, el segundo es capaz de defenderlas y no duda incluso en DAR LA VIDA por ellas. El primero no le preocupa si alguna se pierde o se enferma, el buen pastor sufre con quien sufre y es capaz de prescindir de sus comodidades y salir al encuentro de la perdida.

María participa de los mismos sentimientos que su hijo, se preocupa de quienes sufren necesidad. En las bodas de Caná es ella la que se percata de una necesidad de los novios y movida a compasión intercede por ellos hablándole a su hijo. María participa del cuidado del rebaño de su hijo, se preocupa por nosotros, intercede por nuestras necesidades, acaricia nuestras dolores y trata de curar nuestras heridas… María tampoco se mantiene al margen de lo que le ocurra a su pueblo, María se complica la vida e intercede incansablemente por nosotros. María se preocupa y se ocupa de sus hijos, María es madre de la Iglesia, salud de los enfermos, fuente de sabiduría, refugio de los pecadores… María participa del pastoreo de su Hijo. María conoce los sentimientos del corazón de su Hijo y, por ello, se mueve a compasión. A ella, auxilio de los cristianos y madre amantísima, nos encomendamos a nosotros y a los nuestros, especialmente a los que más sufren.


Novena a la Inmaculada. Mi reflexión 6º día

05.12.16 | 17:16. Archivado en religión

SEXTO DÍA de la novena:

5 de diciembre. Santa María, Esperanza nuestra

En la primera lectura hemos escuchado cómo el profeta Isaías hace un cántico de esperanza en la espera del Mesías… “Sed fuertes, no temáis. ¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite, la retribución de Dios. Viene en persona y os salvará”.

La venida del Mesías va acompañada por un tiempo de gracia y por signos de salvación… “se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán; entonces saltará el cojo como un ciervo y cantará la lengua del mudo, porque han brotado aguas en el desierto, y corrientes en la estepa.”

La espera del Señor se caracteriza por el gozo y la alegría, “atrás quedan la aflicción y la pena”.

Y, como hemos dicho en alguna ocasión, la respuesta del salmo responsorial es la respuesta que hace la comunidad cristiana a raíz de la primera lectura….

Isaías nos habla de la esperanza en los tiempos mesiánicos… y los cristianos en este tiempo de adviento afirmamos: “He aquí nuestro Dios; viene en persona y nos salvará.” La comunidad cristiana YA HA CONOCIDO al Mesías esperado por el profeta Isaías y el pueblo judío. En Jesús se cumplen esas promesas y se hace realidad esa esperanza de tiempos nuevos donde todo regresará a una hermosa armonía con el Creador. Así lo vemos en el evangelio cuando Jesús sana un hombre paralítico postrado en una camilla, le restaura desde dentro “tus pecados son perdonados” y le devuelve su dignidad y capacidad de seguir caminando por si mismo.

Cuando el Arcángel Miguel va al encuentro de María, aquella joven de Nazaret… su primer saludo es un “Alégrate”. Ya se hace realidad en ella la esperanza de la que hablaba Isaías… “Llegarán a Sión con cantos de júbilo: alegría sin límite en sus rostros. Los dominan el gozo y la alegría”. Alégrate María porque has hallado gracia a los ojos de Dios… y desde ese encuentro personal con el gozo que viene de lo alto es que María se ve capaz de decir SÍ, aunque no entendía bien, aunque le superaba el proyecto, aunque se sentía chiquita… esa alegría profunda sembrada en su corazón la capacita para fiarse y gestar a Dios mismo en su seno. Porque cuando confiamos en los planes de Dios, cuando nos dejamos llenar de la alegría del Evangelio (Evangeli Gaudium, del papa Francisco)… es cuando Dios puede hacer grandes cosas en nuestras vidas, es cuando los demás podrán contemplar maravillas como les ocurrió a los presentes ante el milagro de Jesús con el paralítico, "El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto maravillas»”.

En la actitud de María también nosotros participamos de esa esperanza en las maravillas que Dios puede hacer en las vidas de quienes, como ella, se abandonan y confían en sus planes.


Novena a la Inmaculada. Mi reflexión 5º día.

04.12.16 | 17:33. Archivado en religión

4 de diciembre. María, Maestra en preparar el camino al Señor

En este segundo domingo de adviento la liturgia os presenta al precursor del Mesías, al profeta que dedica su vida a la misión de preparar el camino, de allanar las colinas… de animar los corazones de un pueblo que anhela la venida de su Señor: Juan el Bautista.

Existe un detalle que puede pasar desapercibido oralmente pero que si observamos el escrito nos podremos fijar con más claridad. Mateo hace referencia a un pasaje del profeta Isaías, en concreto, a Isaías 40, 3:

“Una voz grita: en el desierto preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. Aparentemente la cita es textual pero el cambio de ubicación de los dos puntos marca una diferencia interesante a tener en cuenta. Mateo escribe: “Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”.

Fijémonos que la ubicación de los dos puntos expresa dos matices diferentes. Isaías escribe a un pueblo que regresa del exilio y se encuentra con su tierra devastada, ya no hay templo, no hay esplendor en Jerusalén. El profeta recibe el encargo de consolar a su pueblo, de animarlo a preparar de nuevo el camino para que llegue el Señor en el desierto que se han encontrado. Es una palabra de ánimo, consuelo y coraje. De ahí que escribe: “Una voz grita: en el desierto preparad el camino”.

Sin embargo, Mateo escribe en un contexto diferente y de ahí el matiz distinto. Mateo identifica a Juan el bautista con aquel profeta que anunciaba a su pueblo el ánimo para preparar el camino al Señor. Los dos puntos los ubica después de la palabra “desierto”. “Voz que grita en el desierto: preparad el camino al Señor…” Esa diferencia ubica la voz que grita en un lugar concreto, Isaías no. La voz a la que hace referencia Mateo se encuentra en el desierto. Y solo se puede escuchar si uno va al desierto. Pero, ¿Qué significa el desierto en la escritura? Es símbolo de reencuentro con Dios, lugar donde se vuelve a la intimidad con el Señor. En el éxodo se nos narra cómo Dios saca a su pueblo de la esclavitud de Egipto y lo conduce al desierto durante 40 años antes de llegar a la tierra prometida. En el desierto, el pueblo aprende la voluntad de Dios, crece en su confianza y fe hacia Él, se reenamora de un Dios que se hace cercano y compañero de camino del hombre, un Dios que irrumpe en la historia y salva, libera a su pueblo. Jesús mismo, tras bautizarse, es conducido por el Espíritu al desierto donde pasará 40 días creciendo en intimidad con el Padre para después entregarse a la misión de anunciar el evangelio. El profeta Oseas, casado con una prostituta como denuncia profética a un pueblo que adultera con los ídolos, también hace mención al desierto cuando dice: “Por eso, yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón.” El desierto, es el lugar del enamoramiento, del reencuentro, de escuchar la voz del Señor, la voz del amado.

Por eso, en este II domingo de adviento, la Iglesia nos invita a dirigirnos al desierto, a recuperar la experiencia del encuentro personal con el amado. Es la única forma de preparar bien el camino que conduzca nuestro corazón al corazón de Dios.

María, en su “Hágase en mi según tu palabra”, expresa en su vida una continua experiencia de desierto, de escuchar al Señor (“conservaba y meditaba todas estas cosas en su corazón”). María es maestra, para nosotros, en preparar el camino al señor para que Dios pueda llevar a cabo su misión en nosotros.


Novena a la Inmaculada. Mi reflexión 4 Día

03.12.16 | 21:57. Archivado en religión

CUARTO DÍA de la novena:

3 de diciembre. María, Madre de la Iglesia

Dado que esta tarde de sábado y mañana domingo escucharemos las mismas lecturas permitidme que recoja dos aspectos diferentes de ellas para nuestra reflexión en esta novena. Hoy nos centramos en una frase que aparece en la segunda lectura, de la carta de Pablo a los Romanos: “Qué el Dios de la paciencia y del consuelo, os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos según Cristo Jesús; de este modo, unánimes, a una voz glorificaréis al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo.”

Aparecen, en una sola frase, conceptos fundamentales: paciencia, consuelo, unánimes, glorificar a Dios…

Como ya dijimos en días anteriores de esta novena, vivimos inmersos en un mundo profundamente aquejado de relativismo y esto afecta todos los ámbitos de la realidad, también la moral. Esta realidad en la que también los cristianos vivimos cotidianamente nos influye y nos hace perder de vista que somos un pueblo, que somos miembros de un cuerpo que es la Iglesia y que no vivimos nuestro cristianismo por libre.

Si nos preguntamos: para qué y por qué venimos a la eucaristía, ¿Qué responderíamos? ¿porque así me lo enseñaron mis padres?¿porque es un precepto que hay que cumplir?... ¿por qué vienes a la misa?

La respuesta que nos la da de forma muy hermosa el documento conciliar Sacrosanctum Concilium en el número 10 cuando afirma:

“De la Liturgia, sobre todo de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios, a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin.”

Es decir… venimos a la misa porque el Señor nos convoca, porque el Señor reúne a su cuerpo (la Iglesia) para unirse a Su sacrificio y DAR GLORIA A DIOS. La doble finalidad de la eucaristía es DAR GLORIA A DIOS y SANTIFICARNOS nosotros, es decir, llenarnos de Dios.

Así lo deja entrever la frase que hemos destacado de Pablo: “unánimes, a una voz glorificaréis al Dios y Padre”.

Pero no solo glorificamos a Dios en la misa. Aquí es el lugar por excelencia, en la santa misa aprendemos cómo hemos de vivir el resto de nuestra jornada, es escuela de humanidad y de discipulado. Pero, glorificamos a Dios con nuestra vida. Por eso Pablo también nos invita a los cristianos de hoy a no caer en el relativismo que todo lo divide y lo destruye y a que nos esforcemos en mantener “los mismos sentimientos según Cristo Jesús”.

¿Cuál es el criterio cotidiano para un cristiano, entonces? CRISTO.

Preguntarnos continuamente qué haría Cristo, qué diría Cristo, qué pensaría Cristo, cómo miraría Cristo…

En el bautismo se nos regaló la fe de la Iglesia y se pidió a padres y padrinos que ayudaran a esa criatura a acrecentar esa fe recibida, a custodiarla, a transmitirla… no es una FE INDIVIDUALIZADA y SUBJETIVA, esa famosa frase que se oye a menudo “yo creo en Dios a mi manera”. Eso propicia que nos construyamos un dios a nuestra imagen y semejanza y no al revés… un dios según nuestras ideas, criterios y conveniencias… pero esa NO ES LA FE DE LA IGLESIA, la FE RECIBIDA en el bautismo. Esforcémonos por mantener los mismos sentimientos de Cristo, unánimes, en profunda comunión con la fe de la Iglesia de la que somos miembros y piedras vivas.

María así lo hizo. María permanece junto a la comunidad de discípulos incluso después de la muerte de su hijo, se mantiene en comunión con la Iglesia naciente cuyo centro es CRISTO.


Novena ala Inmaculada. Mi reflexión 3 día

02.12.16 | 17:21. Archivado en religión

Te invito a hacer la novena a la Inmaculada Concepción (nueve días desde el 30 de noviembre hasta el 8 de diciembre)... lee esta meditación, haz un breve silencio, preséntale a María la gracia que deseas alcanzar por su intercesión y acaba con un Ave María

TERCER DÍA: 2 de diciembre. María, ojos que ven al Señor

En la lectura del profeta Isaías se nos dice: “sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos”… en el salmo la comunidad cristiana responde a la primera lectura diciendo: “El Señor es mi luz y mi salvación.” Y en la antífona del Aleluya la liturgia nos dice: “Ya viene el Señor, nuestro Dios, con todo su poder para iluminar los ojos de sus hijos.” El evangelio nos narra el encuentro entre dos ciegos y Jesús… fruto de ese encuentro aquellos dos ciegos acaban recuperando la vista. Yendo más allá de la ceguera física encontramos en toda esta palabra orada y proclamada hoy una profunda experiencia de Dios en el corazón humano. Fruto del encuentro con el que es la fuente de toda Luz…. El ser humano desarrolla una mirada nueva, una mirada que supera lo mundano y aprende a mirar con los ojos de Dios. Una mirada compasiva, misericordiosa, llena de ternura y solidaridad… una mirada llena de luz. María desde la pureza de su corazón libre de todo apego, desde la humildad de su espíritu confiado y abandonado en la voluntad del Padre es modelo para nosotros de una mirada de la realidad siempre desde Dios. Nos dice Lucas que “María por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón”. La mirada serena de María que sabe discernir, reflexionar, observar y conservar lo importante es un estímulo para nosotros, una invitación a mirar más allá de nuestras limitaciones y pecados que nos paralizan y adormilan nuestra fe… María saber mirar al mundo que la rodea con ojos de fe porque su corazón continuamente contempla la belleza de Dios. También nosotros somos invitados a sanar nuestras cegueras y miopías aprendiendo a mirar desde el corazón deDios.


Novena a la Inmaculada.. Mi reflexión 2º día

02.12.16 | 17:09. Archivado en religión

Te invito a hacer la novena a la Inmaculada Concepción (nueve días desde el 30 de noviembre hasta el 8 de diciembre)... lee esta meditación, haz un breve silencio, preséntale a María la gracia que deseas alcanzar por su intercesión y acaba con un Ave María

SEGUNDO DÍA: 1 de diciembre. María, fiel escucha de la voluntad del Padre.

Hemos escuchado en la lectura del profeta Isaías: “Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua”. Y en el evangelio el Señor nos ha dicho: “El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.”

La Palabra de Dios, su voluntad, se presenta para el ser humano como roca firme. Estas palabras resuenan en cierto modo como algo extrañas en una sociedad líquida donde nada es roca y todo parece ser más bien arena, donde no hay verdades absolutas y todo está bañado de un relativismo feroz. Nada es para siempre se oye por doquier.

Sin embargo la Palabra del Señor afirma que es como roca firme para aquél que la escucha y la pone en práctica.

María es el modelo por excelencia de todo esto. Ella supo escuchar la Palabra de Dios y confiar en ella, poner su corazón y su esperanza en ella. Por eso María fue roca firme junto a su hijo incluso en los momentos más difíciles para una madre como contemplar su pasión y su muerte.

María nos enseña a cimentar bien nuestra vida en la Palabra que sale del corazón de Dios. ¿Cómo estamos viviendo nuestro seguimiento de Jesús? ¿Crecemos en fidelidad a la Palabra del Evangelio? ¿Nos esforzamos por poner en práctica los valores del evangelio o nos adaptamos a las cosas y modos de ver de este mundo?

Si queremos dar fruto, como lo dio María… necesariamente hemos de aprender a confiar en la palabra de Dios y a poner todas nuestras capacidades en vivir coherentemente con el plan de Dios. Que María, modelo de fiel escucha de la voluntad del padre, nos guíe y acompañe siempre!


Novena a la Inmaculada, mi reflexión 1 día

02.12.16 | 17:04. Archivado en religión

Te invito a hacer la novena a la Inmaculada Concepción (nueve días desde hoy 30 de noviembre hasta el 8 de diciembre)... lee esta meditación, haz un breve silencio, preséntale a María la gracia que deseas alcanzar por su intercesión y acaba con un Ave María.

PRIMER DÍA (30 de noviembre): María, modelo de abandono.

En la fiesta de S. Andrés, la Iglesia nos invita a recordar a uno de los 12 apóstoles de Jesús. Hermano de Simón Pedro, en Mateo Jesús le llama a dejar las redes y convertirse en pescador de hombres. En el evangelio de Juan, se nos presenta a Andrés como discípulo de Juan el Bautista… siguiendo la invitación de su maestro hasta ese momento, Andrés sigue los pasos de Jesús, de cerca.. “Maestro, ¿Dónde vives?” a lo que Jesús responde “Venid y lo veréis”. Andrés, como su hermano Pedro y como todos los apóstoles a la llamada de Jesús lo dejan todo, confían y se abandonan en manos de aquel humilde hombre de Galilea. Se abandonan. De igual modo, María, reina de los apóstoles, es modelo de abandono a la voluntad de Dios. Sin comprender bien, sin ser alguien especialmente instruido, sin embargo para Dios tiene la mejor instrucción y requisito para ser su discípulo: humildad, sencillez. María se abandona en manos de Dios, se abandona al proyecto, al plan de Dios.. incluso sin comprender bien donde se metía, probablemente. Pero es capaz de abandonarse porque su corazón es sencillo, es humilde, es confiado. María es modelo de abandono de todo discípulo de Jesús, modelo para todo el que quiera seguir de cerca a Jesús, como S. Andrés…”Maestro, ¿Dónde vives?” Venid y lo veréis, respondió Jesús. En esta tarde, primer día de nuestra novena le pedimos a nuestra madre inmaculada que también nosotros seamos capaces de vivir esa sencillez de corazón que le hizo capaz de abandonarse con plena confianza en los planes de Dios.


Domingo, 18 de noviembre

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