El blog de Juan Molina

Homilía de este miércoles 15 de noviembre vía IVOOX

15.11.17 | 00:47. Archivado en liturgia

Hola amig@!

Te invito a seguir diariamente la homilía que cuelgo en audio por medio de IVOOX... aquí te pongo el enlace por si te interesa ;)

http://www.ivoox.com/homilia-miercoles-15-noviembre-2017-audios-mp3_rf_22066954_1.html



gratuidad, generosidad y misericordia

06.11.17 | 01:15. Archivado en liturgia, Actualidad

El evangelio de hoy nos invita a vivir desde la gratuidad y la generosidad de quien no tiene más interés que amar. Acaba diciendo “dichoso tú porque no pueden pagarte”. Interesante observar a quien van dirigidas estas palabras de Jesús: “dijo Jesús a uno de los principales fariseos”. Resaltemos este detalle, es importante. La religiosidad del fariseo bien podría resumirse en la religiosidad del cumplimiento. Cumplo una serie de normas, leyes, reglas con el fin de ganarme un beneficio. Se reafirma por tanto una vivencia de la fe desde el cumplo y miento (cumplimiento).
La propuesta de Jesús plantea una dinámica radicalmente diferente a la religiosidad farisaica. No vale el cumplimiento. No sirve la mentalidad de cumplo para conseguir ciertos beneficios, incluso la salvación. Jesús plantea una revolución en el modo de vivir la relación con Dios y con los demás: desde la gratuidad y la generosidad de quien da sin esperar nada a cambio. Así es como Dios nos crea, nos ama y nos salva: gratuitamente, sin condiciones previas, simplemente por amor. ¿Recordamos aquellas palabras de la I carta de Juan 4? “En esto está el amor: no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.” Dios nos ama primero. Su amor no está condicionado a nuestros méritos. Dios nos ama primero e infinitamente antes de que nosotros podamos aspirar a amarlo a Él.
Y esta convicción es la que intenta transmitir Pablo a la comunidad cristiana de Roma según hemos escuchado en la primera lectura: “¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios!”
Aprendamos a amar inspirados en la pedagogía del amor divino: gratuidad, generosidad y misericordia.

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¿Qué enseña la Iglesia sobre la fecundación In Vitro?

29.10.17 | 01:33. Archivado en religión, Actualidad

El pasado jueves en una clase de bachillerato me preguntaron esto mismo:

¿Qué piensas de la fecundación in vitro?

La Iglesia no la reconoce como un camino moralmente transitable por un clarísimo motivo:

Se fecundan varios óvulos para asegurarse de que alguno prospere en un embarazo. Y qué se hace con los demás óvulos fecundados que no se han utilizado? SE CONGELAN y bien se donan a experimentos científicos o bien se desechan.

Alguien podría preguntarse: Pero ¿qué problema hay con eso? Solo son óvulos fecundados congelados...

La Iglesia enseña que:

"La vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremos cuidados desde el momento de la concepción. El aborto y el infanticidio son crímenes abominables" Gaudium et Spes, 51

"Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. A esta evidencia de siempre... la genética moderna otorga una preciosa confirmación. Muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: un hombre, este hombre individual con sus características ya bien determinadas. Con la fecundación inicia la aventura de una vida humana, cuyas principales capacidades requieren un tiempo para desarrollarse y poder actuar" Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre el aborto procurado, 12 - 13

Y más en concreto, la Instrucción DONUM VITAE (el don de la vida) se afirma en el nº 5 lo siguiente:

¿Qué juicio moral merece el uso para la investigación de embriones obtenidos mediante la fecundación "in vitro"?

Los embriones humanos obtenidos in vitro son seres humanos y sujetos de derechos: su dignidad y su derecho a la vida deben ser respetados desde el primer momento de su existencia. Es inmoral producir embriones humanos destinados a ser explotados como "material biológico" disponible.

En la práctica habitual de la fecundación in vitro no se transfieren todos los embriones al cuerpo de la mujer; algunos son destruidos. La Iglesia, del mismo modo en que condena el aborto provocado, prohibe también atentar contra la vida de estos seres humanos. Resulta obligado denunciar la particular gravedad de la destrucción voluntaria de los embriones humanos obtenidos "in vitro" con el solo objeto de investigar, ya se obtengan mediante la fecundación artificial o mediante la "fisión gemelar". Comportándose de tal modo, el investigador usurpa el lugar de Dios y, aunque no sea consciente de ello, se hace señor del destino ajeno, ya que determina arbitrariamente a quién permitirá vivir y a quién mandará a la muerte, eliminando seres humanos indefensos.

Los métodos de observación o de experimentación, que causan daños o imponen riesgos graves y desproporcionados a los embriones obtenidos in vitro, son moralmente ilícitos por la misma razón. Todo ser humano ha de ser respetado por sí mismo, y no puede quedar reducido a un puro y simple valor instrumental en beneficio de otros. Por ello no es conforme a la moral exponer deliberadamente a la muerte embriones humanos obtenidos in vitro. Por haber sido producidos in vitro, estos embriones, no transferidos al cuerpo de la madre y denominados "embriones sobrantes", quedan expuestos a una suerte absurda, sin que sea posible ofrecerles vías de supervivencia seguras y lícitamente perseguibles."


Carta abierta al Sr Rajoy al Sr Puigdemont

04.10.17 | 10:08. Archivado en Actualidad

Carta abierta al Sr Rajoy al Sr Puigdemont.

Señores presidentes, Rajoy y Puigdemont, no enfrenten más a este pueblo. Dejen de jugar a ver quien es más fuerte y quien puede más y hagan su trabajo, aquel por el que el pueblo les ha elegido: DIALOGUEN. Siéntense a hablar y busquen soluciones a los problemas que tiene la gente a la que sirven

Felipe VI nos dijo ayer:

“Desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España”

Sean los primeros en escuchar y reflexionar qué parte de responsabilidad tienen en nuestro enfrentamiento. Busquen vías constitucionales adecuadas para buscar soluciones. No se encierren cada uno en su propio convencimiento sin la empatía necesaria para un diálogo que produzca fruto y sea constructivo.

Su responsabilidad es la de hacer todo lo posible y necesario para que la lucha no llegue al enfrentamiento y la ruptura entre ciudadanos en la vida social y cotidiana. Ambos tienen una profunda responsabilidad en lo que está pasando aunque sabemos que también son herederos de un conflicto que desde hace décadas nunca se ha tratado de solucionar con serenidad y dedicación.

Ustedes son los RESPONSABLES de que el problema llegue a la calle. No pueden lavarse las manos dejando que se la ensucie el pueblo y los cuerpos de seguridad del Estado. No es el pueblo con su policía los que tienen que buscar soluciones y dialogar. ¡Son ustedes!

Si no saben solucionar esto sean honestos y dimitan, échense a un lado y dejen paso a otros que sepan dialogar y sentarse a buscar el camino de la concordia y del entendimiento.

Señores presidentes, sean hombres cabales y responsables. No aviven el fuego de la pasión de unos ideales que nos enfrenten en el corazón de este pueblo. Más bien ayúdennos a saber encauzarlos por el camino del respeto, la tolerancia y la convivencia.

Este pulso a ver quién es más fuerte o cabezón solo puede acabar con uno derrotado y otro vencido. Pero quienes luchan son su pueblo. Y su pueblo el 1 de octubre eran tanto quienes querían votar como quienes no querían votar, su pueblo también es su policía que cumplen las órdenes que ustedes les dan. Sean responsables.

Dejemos de construir una España de ganadores y perdedores y aprendamos de los errores del pasado. Construyamos una España que mire hacia adelante y con claridad y esperanza, dejemos de mirar hacia atrás trayendo memorias y situaciones que dejaron tantos hermanos y hermanas en el camino, que hicieron tantas heridas aún no sanadas.
¡Es RESPONSABILIDAD SUYA conseguir esto!


Tiempo de pensar en nuestra situación...

28.09.17 | 12:36. Archivado en religión, liturgia

Escuchamos al profeta Ageo que invita a la reflexión: “Pensad bien en vuestra situación. Sembrasteis mucho, y recogisteis poco, coméis y no os llenáis; bebéis y seguís con sed; os vestís y no entráis en calor; el trabajador guarda su salario en saco roto.” Esta invitación que lanza el profeta de parte de Dios es respuesta a una actitud del pueblo. Una actitud de desidia, de abandono, de desplazar a Dios del momento presente: “No es momento de ponerse a construir la casa del Señor”.
Según oraba estas palabras irremediablemente venía a mis pensamientos la convicción que son palabras profundamente actuales. Hoy muchos hombres y mujeres viven esa convicción: “no es tiempo para Dios y para religiones”. No exageramos si afirmamos que una buena parte de nuestras sociedades no consideran ni precisan de Dios. Es como si el ser humano se hubiese abandonado en manos del materialismo, del hedonismo y del narcisismo. Se persigue el bienestar material, la acumulación de cosas; se anhela una vida desde lo placentero y agradable, el placer por el placer, huyendo de todo lo que suene a sacrificio y sufrimiento. Y, sin duda, las dos realidades anteriores se alimentan por medio del pronunciado narcisismo que ensalza al individuo, al yo haciéndole creer que sólo uno es dueño y señor de su vida, que solo yo soy el centro, el origen y la meta de todo lo que vivo y experimento.
Podríamos decir que el tetraca Herodes, de algún modo, participaba de todo esto también: poder, placer y egocentrismo… pero nos narra el evangelio de hoy que incluso un hombre así, un hombre como Herodes… tenía ganas de conocer a Jesús.
Mirémonos a nosotros mismos… en qué lugar estoy, cuáles son los bienes que persigo… qué mueve mi vida. ¡Qué importante que despertemos de nuevo la sed de Dios, el deseo de conocer a Jesús! Escuchemos y recordemos las palabras del profeta Ageo: “Pensad bien en vuestra situación. Sembrasteis mucho, y recogisteis poco, coméis y no os llenáis; bebéis y seguís con sed; os vestís y no entráis en calor”… pensemos en nuestra situación…


Comentario a la lectura de la misa de hoy 27 de septiembre

27.09.17 | 10:58. Archivado en liturgia

Hoy escuchamos en la primera lectura una bella oración de Esdras donde manifiesta por un lado su abatimiento y su dolor ante el pecado de su pueblo que se ha alejado numerosas veces del proyecto de Dios pero, al mismo tiempo eleva una oración de agradecimiento porque la misericordia de Dios supera con creces las debilidades e infidelidades humanas. Quedémonos con una expresión que aparece en ese momento de acción de gracias cuando dice: “El Señor nuestro Dios nos ha otorgado la gracia de dejarnos un resto y de concedernos un lugar en el templo santo. El Señor ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud”.

En el evangelio vemos cómo Jesús envía a sus discípulos a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos. La misión del discípulo de Jesús es la de anunciar una buena noticia (Evangelion) y la de sanar las heridas de la enfermedad.

Ser discípulos significa formar parte de ese “resto de Israel” del que hablaba Esdras, es decir, haber hecho el camino de conversión de una vida sin Dios a una vida plena en Dios a pesar de nuestras debilidades e incoherencias. Ser discípulo es ponerse en camino de conversión. Queremos ser parte de ese resto que tiene puestos sus ojos en el Señor y su plan de salvación para la humanidad. Pero ese resto tiene una misión: anunciar, ser testigos de la buena noticia del evangelio y pasar por la vida sanando y curando las dolencias de quienes vamos encontrando por el camino.
Jesús no dijo nunca: “cuando seas perfecto, ven y sígueme” sino más bien “sígueme y os haré pescadores de hombres”. Sigamos tras las huellas de nuestro Señor, fuente de todo bien.


Reconstruyamos el templo que es la Iglesia, que somos nosotros!

26.09.17 | 10:39. Archivado en religión, liturgia

En la primera lectura de hoy escuchamos como el rey Dario ordena la reconstrucción del templo… quedémonos con esta palabra: reconstruir.
En el evangelio se ha proclamado ese breve pasaje donde Jesús abre el concepto de familia y va más allá de los familiares y conocidos: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”.
Estamos en un tiempo de cierta crisis social, política, económica y humanitaria… crisis de valores y una profunda crisis de fe. Parece como si las grandes religiones, en concreto para nosotros, la Iglesia, el cristianismo… ya no son referentes ni necesarios. Podemos hacer mil conjeturas y seguro que hay una parte de verdad en todas ellas pero no podemos cerrar los ojos a lo que se refiere a nosotros mismos, nuestra responsabilidad. ¿Podría el Señor reconocernos como parte de su familia tal y como estamos viviendo nuestra fe actualmente? ¿podemos decir que escuchamos la Palabra de Dios y que la cumplimos, la vivimos, la ponemos en práctica?
Quizás parte de la solución está en un buen análisis del problema… la Iglesia ya no es referente para muchos porque quizás los que la formamos estamos dormidos en los laureles, no somos coherentes, no encarnamos la Palabra de Dios en lo cotidiano….

Es tiempo de reconstruir la Iglesia para los tiempos de hoy, con los cimientos sólidos de la profunda experiencia de Dios y vivencia del proyecto que el Señor nos ha revelado: el evangelio.

Reconstruyamos el templo como en tiempos del rey Dario… el templo que es la Iglesia y el templo que somos cada uno de nosotros, como dice San Pablo: mirad que vosotros sois templos del Espíritu Santo.


¿Quieres ser feliz? Reconoce y Observa

11.08.17 | 09:42. Archivado en Acerca del autor, religión, liturgia

Hoy celebramos la memoria de Santa Clara de Asís, la dulzura y la ternura de una joven que deja que el Señor acaricie su corazón y consagra su vida entera a cantar sus maravillas a alabar su grandeza.

Los santos son siempre modelos que la Iglesia pone ante nuestra mirada como estímulos en nuestro caminar personal hacia la santidad. Si ellos/as fueron capaces de amar así al Señor… ¿por qué nosotros no? ¡Claro que podemos! Empecemos desde hoy mismo a tomarnos en serio el camino hacia la santidad.

La santidad es dejarse llenar de Dios, el único santo, la fuente de toda santidad. En la primera lectura de hoy, extraída del libro del Deuteronomio el autor escribe precisamente:

"RECONOCE hoy, y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.
OBSERVA los mandatos y preceptos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y se prolonguen tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre"

Dos verbos: Reconocer y observar. Reconocer la belleza de Dios, su grandeza. Dejarse admirar por la compasión y la ternura de quien nos creó por amor y por amor desea nuestra salvación. Para reconocer la belleza de Dios es necesario un corazón libre de apegos egoístas, de intereses mundanos que solo piensan en tratar de satisfacer los anhelos que todos llevamos en lo más íntimo… pero fracasan, son intentos estériles. Nada puede calmar la sed de plenitud que solo en Dios encuentra sentido.

Para poder observar las enseñanzas de Dios es fundamental haber dado antes el primer paso: vaciarnos de nosotros mismos, nuestras pasiones y tomar conciencia como rezábamos en el salmo “¿Qué dios es grande como nuestro Dios?”, ¿Qué puede llenar mi corazón con la paz y la plenitud con que lo hace el Señor? Nada. Todo lo demás tiene fecha de caducidad, es cuestión de tiempo de que pierda interés o fuerza. Pero si abandonas tu corazón a la belleza del Señor, “encontrarás tu vida, el sentido de tu existencia”. Porque “¿De qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?”

Hoy puede ser el primer día de tu Vida. Reconoce el poder del Señor sobre ti, que Él puede cambiar tu vida y calmar tus anhelos más profundos. Y observa sus palabras, trata de guiar tu vida desde la belleza de las enseñanzas del Evangelio: “Serás feliz, te irá bien”.


Las riquezas de la Iglesia según S. Lorenzo...

10.08.17 | 18:02. Archivado en religión, liturgia

Hoy la Iglesia celebra la memoria de un diácono que la tradición lo hace nacer en la Villa Tarraconensis (Hispania romana) mártir de la Iglesia primitiva que ofreció su vida en la persecución del emperador Valeriano en el siglo III.

Diácono con un cuidado de los más pobres y desfavorecidos ejemplar. A él se atribuye aquel hermoso episodio en el que el emperador, sediento de riquezas, quería apropiarse también de los bienes de la comunidad cristiana. El emperador dio tres días a San Lorenzo para que le trajera las riquezas de la Iglesia. San Lorenzo regresó con el emperador, acompañado por una multitud de pobres, leprosos, lisiados y enfermos, y le dijo: “He aquí, emperador, los verdaderos tesoros de la Iglesia.”

En la liturgia tiene el grado de fiesta litúrgica por lo que tras el acto penitencial hemos recitado el “Gloria”.
Con lecturas propias que todas nos hablan de la opción por los más pequeños y desfavorecidos. Escuchábamos de mano de San Pablo a la comunidad de Corinto: “El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará.”

¿Qué sembramos nosotros en los pequeños detalles diarios? ¿Somos sembradores de alegría, de solidaridad, de esperanza, de respeto, de justicia? Según lo que sembremos así cosecharemos…

Damos gracias al Señor por el testimonio y estímulo de la vida de San Lorenzo y pedimos su intercesión!


Ser compasivo no es callar ante el error y el mal

04.08.17 | 11:34. Archivado en religión, liturgia

Ser Misionero del Sagrado Corazón se traduce en una opción vital por el camino de la compasión.

La compasión es la capacidad de ponerte en el lugar del otro no para imponer sino para acompañar al otro en su proceso personal.

Ser compasivo no significa aceptar y dar por bueno todo lo que el otro dice, piensa o hace. Más bien la compasión pasa por la búsqueda fiel y sincera de la Verdad

No soy compasivo cuando permito que te autodestruyas.

No soy compasivo cuando acepto que te estés hundiendo o equivocando.

El camino de la compasión es un camino de cercanía, de ternura, de empatía, de respeto y solidaridad... pero es un camino también de exigencia y valentía para atravesar juntos por el error o la debilidad manteniéndonos fieles a la búsqueda de lo que es Bueno, Verdadero y Bello.

Decir que estás en planteamientos equivocados o que estás tomando caminos que te autodestruyen no es falta de compasión....es falta de valentía o miedo a perder una amistad o a que otro te pueda rechazar.

Ser compasivo es ponerse del lado de lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero y ser capaces de acompañar hacia allí desde la ternura y la delicadeza.


URGENTE: recuperar los espacios de SACRALIDAD

01.08.17 | 18:53. Archivado en religión, liturgia

Seguimos con la experiencia de lo trascendente que vive el pueblo de Israel y que nos narra la primera lectura de estos días en la misa.

Hoy nos ha hablado de la “tienda del encuentro”. Encuentro entre Dios y nosotros. Nos decía el libro del Éxodo que “El que deseaba visitar al Señor, salía fuera del campamento y se dirigía a la Tienda del Encuentro.” ¿De que nos está hablando esto? De un Dios que se hace accesible, cercano al ser humano, que se presta al encuentro y al diálogo. Nos habla de la importancia de los espacios, lugares y tiempos para Dios. Ya sabemos que Dios está presente en cualquier lugar, acontecimiento y momento pero el ser humano precisa de ese espacio diferenciado, lo que llamamos, el “espacio sagrado” donde podamos sentir más cercana la presencia de la divinidad.

Corremos el riesgo de secularizar o mundanizar todo. El riesgo de tener una mirada demasiado horizontalista y desacralizada. Creyendo que Dios está en todas partes al final acabamos por no percibirle en ningún lugar. ¿Qué está ocurriendo con tantas personas que entran en la Iglesia como quien va a un salón de reuniones o una reunión de vecinos o de amigos, se respeta poco el silencio en las iglesias y, a menudo, se habla de banalidades? Sin embargo son tantos los momentos, los tiempos y los lugares donde Dios se manifiesta de manera admirable.

Momentos, lugares y espacios donde podemos hablar con Dios cara a cara desde los ojos de la fe. Valoremos esas realidades, esas oportunidades de propiciar el encuentro vital con el Señor. Y de igual modo que se nos pide ser tierra buena para que se siembre y fructifique el fruto… de igual modo, cuidemos “la tierra buena” y propiciemos lo que esté de nuestra mano para que no permitamos llenar de cizaña lo sembrado en el corazón. No estamos solos, no es una lucha desproporcionada de nosotros contra el mal, es una lucha que emprendemos día tras día con el convencimiento de que “El Señor es compasivo y misericordioso.”, como hemos rezado en el salmo.


El decálogo: Más que leyes...PRINCIPIOS!

28.07.17 | 10:03. Archivado en religión, liturgia

En la Palabra de Dios de este viernes nos encontramos con uno de los decálogos que están en la base de lo que la tradición cristiana llamamos los 10 mandamientos. Se trata del texto de Éxodo 20. Existe otra formulación semejante pero con diferencias en Deuteronomio 5. La palabra decálogo significa “10 palabras” y no hace tanto referencia a una enumeración ni a unas leyes jurídicas cuanto a unos principios.

La base desde la que parte todo lo demás lo encontramos en la primera palabra que fundamenta el monoteísmo judío y cristiano: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí.” A partir de aquí vienen concreciones y consecuencias de este reconocimiento de Dios como el Señor. Interesante apreciar que el principio de no fabricar imágenes se ha de comprender en el contexto que le da sentido: “No te fabricarás ídolos”. El énfasis de esta primera palabra no debemos ponerlo en la hechura de imágenes en sí sino en la adoración de ídolos bien sea de hechura humana o de deseos. Uno puede tener como ídolo el poder, el prestigio, el dinero, el placer…

Lo que el Decálogo nos muestra es un camino a realizar, una base sobre la que empezar a edificar nuestra fe. Partiendo del punto más importante: Reconocer a Dios como el único Señor de mi vida y que todo se oriente y nazca de Él, de su Palabra.

Por eso la comunidad cristiana hemos respondido a esta primera lectura con el salmo 18 orando: “Señor, tú tienes palabras de vida eterna.”

Y ¿qué se nos pide como discípulos? Nos lo ha dicho el evangelio: que seamos tierra buena que escuchemos la Palabra, la entendamos y nos esforcemos por ponerla en práctica, hacerla vida.


Domingo, 19 de noviembre

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