Jóvenes cristianos en acción

Preguntas sobre Madrid 2011 (y II)

19.06.09 | 08:35. Archivado en PASTORAL JUVENIL, JMJ, Madrid 2011
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¿Son necesarias las JMJ? La experiencia pastoral y apostólica durante estos años ha sido abrumadoramente positiva. Por otra parte, la sacramentalidad de la Iglesia implica su visibilidad. La misión de la Iglesia es siempre “ad gentes” (“Id a todo el mundo y predicad el Evangelio, dijo el Señor”) y esto implica hacerse presente en la sociedad. Estas Jornadas son una manifestación más de la presencia de la Iglesia y un signo de comunión entre sus miembros.

En estos encuentros –que son fundamentalmente encuentros de oración, de caridad, de solidaridad y respeto- se pone de relieve el más íntimo ser de la Iglesia: como Iglesia orante, como Iglesia peregrina. Y al mismo tiempo se pone de relieve su catolicidad.

¿Las JMJ se dirigen exclusivamente para los jóvenes católicos?Las JMJ tienen una clara identidad católica, pero se dirigen a todos los jóvenes del mundo.

Se dirigen en primer lugar a los jóvenes católicos y están abiertas a todos los jóvenes de buena voluntad que deseen hacer una experiencia en su vida personal del amor de Dios por medio de su Hijo Jesucristo, de la caridad fraterna y la solicitud por los más necesitados.

La experiencia de estas décadas ha mostrado que son una oportunidad para miles de jóvenes de todo el mundo puedan conocerse, establecer amistades y aprender unos de los otros.

¿Quién inició las JMJ?Durante el Jubileo de 1983-1984, llamado Año Santo de la Redención en recuerdo de la muerte de Jesucristo 1.950 años atrás, entre las distintas celebraciones dedicadas a la juventud, la más importante tuvo lugar en la vigilia del Domingo de Ramos en Roma.

Más de 300.000 jóvenes procedentes de todas las partes del mundo participaron en el Jubileo internacional de la juventud. El Papa les obsequió con una cruz de madera.

El año 1985 fue proclamado por la ONU el Año Internacional de la Juventud. La Iglesia Católica organizó un nuevo encuentro internacional el Domingo de Ramos, el 31 de marzo, con otros 350.000 jóvenes que se reunieron en la Plaza de San Pedro. Tras este evento el Papa instituyó la Jornada Mundial de la Juventud, con cadencia anual. Por lo tanto, se puede afirmar que la JMJ fue un deseo y una iniciativa de Juan Pablo II, al ver la masiva participación de jóvenes que acudieron a Roma con motivo de los encuentros internacionales de 1984 y 1985.

¿Quién las convoca y organiza?El Papa. El Pontífice elige el tema, y lo explica en un mensaje; y es quien convoca a los jóvenes.

La JMJ las organiza el Consejo Pontificio para los Laicos, que es un departamento del Vaticano al cual ha encomendado el Santo Padre la organización de la Jornada Mundial de la Juventud.

Además existe un Comité organizador local, que trabaja en estrecha unión con el Consejo Pontificio para los Laicos.

¿Dónde se ha celebrado anteriormente?En Buenos Aires, con la asistencia de un millón de jóvenes; en Santiago de Compostela, con 400.000; en Czestochowa, con 1.600.000; en Denver, con 500.000; en Manila, con aproximadamente cinco millones; en París, con 1200.000; en Roma, con 2.000.000; en Toronto, con 800.000; en Colonia, con 1.000.000; en Sydney, con 400.000.

¿Cómo se mide el éxito de una JMJ?El éxito o el fracaso de las JMJ no depende del volumen de participantes, del número de actos que desarrollen o de lo bien o mal que hablen los medios de comunicación.

Las JMJ persiguen un objetivo distinto, de mejoramiento espiritual, de encuentro con Dios, de compromiso con la verdad y la justicia, de avance en la caridad… que sólo puede valorar el Espíritu Santo que es el que mueve los corazones: el objetivo no es llenar un estadio o un aeropuerto, sino la conversión personal el encuentro con Cristo en su corazón de cada uno de los participantes”.

La JMJ de Madrid será un éxito si muchos jóvenes se acercan a Jesucristo.

¿Quiénes pueden participar en las JMJ?A la Jornada Mundial de la Juventud están invitados todos los jóvenes del mundo de buena voluntad: chicas y chicos de todas las religiones que deseen compartir unos días de oración, alegría y solidaridad.

Además se buscan numerosos voluntarios y voluntarias que estén dispuestos a colaborar para el buen desarrollo de la Jornada Mundial de la Juventud.

¿Qué edad he de tener para poder participar?En el verano de 2011 debes tener, como mínimo, en torno a los 14 años.

Naturalmente las familias jóvenes con hijos menores de 14 años también están invitadas, sabiendo que la Oficina de la Jornada Mundial de la Juventud no puede asumir las tareas de cuidado de los menores de edad.

Suelen participar jóvenes de 14, 15, 16 años hasta los 30. La media es de jóvenes que están entre los 16 y los 25 años.

¿No están las JMJ demasiado centradas en el Papa?El protagonista de las JMJ no es el Papa: no es el Vicario de Cristo, sino el propio Cristo.

En Australia, no por casualidad, el largo vía crucis a través de la ciudad se convirtió en el acontecimiento culminante de esas jornadas. Ese vía crucis resumía una vez más todo lo que había acontecido en los años anteriores e indicaba a Aquel que nos reúne a todos: el Dios que nos ama hasta la cruz. Asimismo, el Papa no es la estrella en torno a la cual gira todo. Es totalmente y sólo vicario. Remite a Otro que está en medio de nosotros (Benedicto XVI, Discurso a la Curia, 22 diciembre 2008).

Las manifestaciones de afecto con el Santo Padre no se refieren sustancialmente a una persona particular. Estas Jornadas no son un homenaje al Papa, llámese Karol Wojtyla o Joseph Ratzinger. El centro es siempre Cristo. Y las manifestaciones de cariño que se dirigen a Cristo en último lugar, con motivo de la venida a la ciudad de su Vicario.

Habrá muchas personas en esta ciudad que reciban con cordialidad a Joseph Ratzinger, por su estatura intelectual como teólogo; habrá otras que la reciban con el respeto que merece un Jefe del Estado de un país extranjero; habrá otras que no sentirán simpatía por su figura y actuarán con respeto, siguiendo las normas del juego del estado democrático en el que vivimos: afortunadamente en nuestra sociedad tenemos cabida todos, y una manifestación de pluralismo es el respeto a las libres opciones políticas, religiosas y culturales de los demás. En La Castellana tienen lugar manifestaciones y recepciones a Jefes de Estado de los perfiles más diversos.

Pero los católicos y las personas de buena voluntad que participen en estas Jornadas no recibirán sólo al intelectual o al Jefe de Estado; ni siquiera a un líder espiritual, sino a un representante de Cristo, en el que creen. Esta perspectiva ayuda a comprender rectamente la esencia del fenómeno, que se escapa a los que no conocen la significación última de la figura del Papa.

Por eso, para entender el sentido pleno de la JMJ hay que tener presente esta realidad: los participantes no están recibiendo sólo a un Jefe de Estado, ni a un líder espiritual; ni al representante de una determinada concepción de la existencia: reciben al Vicario de Aquel que da sentido a sus vidas. Estamos, por tanto, ante un acto genuinamente religioso que se realiza en el marco de una sociedad libre y democrática, y en los mismos escenarios en los que se celebran manifestaciones de signo muy contrario a la fe.

Es un acto genuinamente, profundamente religioso, aunque se formule unas veces con la alegría ruidosa de una recepción pública, otras veces con cantos, y otras veces con el silencio de la oración. Es una manifestación de fe en Cristo; una acogida llena de respeto y veneración hacia su Vicario, el Sucesor de Pedro, la Cabeza visible de la Iglesia de Cristo. Ese sentido cristológico está en la médula de este encuentro.

Las JMJ son mucho más, por tanto, que un encuentro intercultural o una ocasión de diálogo entre jóvenes de diversos países y culturas: es una manifestación de fe, en la que se hace visible la perenne juventud de la Iglesia.

¿Cómo prepararse para participar en las JMJ?El Papa ha reiterado en numerosas ocasiones que la JMJ es el culmen de un largo camino.

Eso exige plantear el programa de catequesis y de formación cristiana anterior a la JMJ, ya que, como señaló Benedicto XVI:

Una Jornada mundial de la juventud no es simplemente un acontecimiento de este momento: se prepara a lo largo de un largo camino con la cruz y con el icono de la Virgen.

Se prepara, asimismo, desde el punto de vista de la organización; y también hay una preparación espiritual.

Por tanto, estos días son sólo el momento culminante de un largo camino precedente.

Todo es fruto de un camino, de ponernos juntos en camino hacia Cristo. La Jornada mundial de la juventud, además, crea una historia, es decir, se crean amistades, se crean nuevas inspiraciones: así la Jornada mundial de la juventud continúa (Benedicto XVI, entrevista a los periodistas durante el vuelo a Australia. 12 julio 2008).

Ante todo, es importante tener en cuenta el hecho de que las Jornadas mundiales de la juventud no consisten sólo en la única semana en que se hacen visibles públicamente al mundo. Hay un largo camino exterior e interior que lleva a ellas.

La cruz, acompañada por la imagen de la Madre del Señor, realiza una peregrinación a través de los países. La fe, a su modo, necesita ver y tocar. El encuentro con la cruz, que es tocada y llevada, se transforma en un encuentro interior con Aquel que en la cruz murió por nosotros. El encuentro con la cruz suscita en lo más íntimo de los jóvenes el recuerdo del Dios que quiso hacerse hombre y sufrir con nosotros. Y vemos a la mujer que él nos dio como Madre. Las Jornadas solemnes son sólo la culminación de un largo camino, en el que se encuentran unos con otros, y juntos se encuentran con Cristo (Benedicto XVI, Discurso a la Curia, 22 diciembre 2008).


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