Jóvenes cristianos en acción

Una conversación sorprendente

18.06.09 | 08:12. Archivado en EDUCACIÓN
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Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar. (C. S. Lewis)

Un personaje norteamericano visitaba en cierta ocasión una ciudad al norte de su país y le llamó la atención un joven a quien veía todos los días tumbado en el césped. Entabló con él una conversación que fue más o menos así:
— ¿Tú no estudias?, ¿no tienes ocupación?
— ¿Como cuál? –dijo el chico, entreabriendo un ojo.
— Podrías estudiar.
— ¿Para qué?

— Para ingresar más adelante en la universidad.

— ¿Para qué?

— Para obtener un título y poder trabajar.

— ¿Para qué?

— Para poder ganar mucho dinero.

— ¿Para qué?

— Pues..., para que puedas adquirir una buena casa, y muchas cosas más –contestó aquel hombre, ya un poco perplejo.

— ¿Para qué?

— Para que en tu vejez disfrutes de lo que tienes y descanses.

— Pues eso es justo lo que estoy haciendo ahora: descansar.

A la gente joven no se le pueden hacer planteamientos como los que este personaje ofrecía a aquel chico. Con ideales de ese tipo es difícil dar sentido a la vida de nadie.

Y el caso es que a veces, con nuestros cortos ideales, podemos darles bastante motivo para pensar así. Y se une a que la etapa adolescente facilita un cierto aire desmitificador, como de persona que cree que ya lo ha visto y probado casi todo –y casi siempre con cierta decepción–, y no encuentran sentido a casi nada. Algo parecido a lo que queda caricaturizado en esta anécdota.

Pueden pasar por una fase en la que parece como si para ellos lo importante fuera sólo lo inmediato, y no se atreven a creer en nada más, porque tienen miedo a decepcionarse luego. Prefieren creer en poco y esperar en nada, porque así se sienten más seguros.

Cuando veamos que les sucede algo de esto, hay que procurar darles ánimos y respaldar su confianza en sí mismos. Decirles que es mejor soñar un poco aunque luego a veces uno se equivoque. Tener esperanza, aunque a veces se vea defraudada.

Apostar por algo en la vida, sin resignarse a que todo siga en la mediocridad.

Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Dante 18.06.09 | 12:38

    Su mente se derrumbaría sobre si misma antes de aceptar la abrumadora verdad sobre el funcionamiento del universo.

    Conservan mitos de infancia como:
    - Mito invulnerabilidad. Conocen la muerte, los porcentajes del riesgo y el miedo, pero jamas (ni durante un solo instante) creerán realmente que ellos puedan llegar a morir.

    - Mito incertidumbre. Leen los periódicos, ven las noticias, pero jamas (ni durante un solo instante) creerán realmente que las desgracias que suceden en el mundo pueda llegar a tocarles a ellos o a sus amigos, siempre seran otros los elegidos.


    Lo que a Alfonso Aguiló TANTO le preocupa o escandaliza, no deja de ser el proceso NATURAL de aprendizaje y maduración de niño a hombre.

    Común en todo el mundo occidental e inalterable a lo largo de los décadas.
    Las circunstancias, el lenguaje y el entorno hayan cambiado, pero los jóvenes siguen siendo los mismo que hace unos años.

    Como se nota...

  • Comentario por Dante 18.06.09 | 12:30

    La mente del adolescente es diferente. Sigue siendo frágil y manipulable, pero ya no es dócil.

    Uno a uno, los mitos y falsas creencias de su niñez se rompen a sus pies. Su concepto ambiguo del mundo y su lugar en el ha sido reducido añicos. Deben volver a empezar de cero y esta vez su fe ya no sera ciega.
    Mitos caídos:
    - Mi padre como super-heore, impide aceptar su autoridad como niños.
    - La infalibilidad de mi madre, desconfianza en las perdiciones de nuestros mayores.
    - Personajes y fetiches de infancia, volver a caer en la fe ciega.
    - ... etc, etc, etc

    Aun así los jóvenes conservan varios mitos de infancia. Eso ocurre debido a que los jóvenes siguen siendo una persona en construcción y no son capaces aun de aceptar el mundo tal y como es.

  • Comentario por Dante 18.06.09 | 12:18

    Realmente, hay días en que los cristianos parecéis ser verdaderamente imbéciles.

    Incapaces de conectar con los jóvenes, les habláis como si fueran niños de nueve años.
    ¿Que respuesta esperabas so-capullo?

    Punto uno. La mente de un niño no es la misma que la de un adolescente. No puedes hablarle como si tuviera 9 años.

    La mente de un niño es dócil y moldeable.

    Aceptara el orden natural de las cosas y las fuerzas del mundo sin plantearse si son justas o injustas, verdaderas o falsas, buenas o malas.
    Ellos solo entienden quieren jugar, así que aceptaran las normas del juego que se les impongan. Aunque les haga desgraciados. No se plantean preguntas complejas y profundas.

Viernes, 17 de febrero

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