Apóstol por gracia de Dios, lema para la Campaña del Seminario 2009. La
Cuaresma nos invita a ir a lo esencial y lo esencial es la primacía de Dios. Dios sigue llamando a cada persona, y naturalmente a cada bautizado,
más en estos tiempos de inclemencia para la fe. La llamada hay que acogerla y, antes de nada, hacerse consciente de ella. El proceso de identificar la llamada de Dios necesita normalmente de una persona que nos ayude: nuestros padres, un catequista, un monitor, una amiga, incluso un grupo de amigos. Es el papel del acompañante, del director espiritual, que tiene que respetar, a la vez, la iniciativa de Dios y la libertad del que recibe la llamada.
Cuando las cosas se hacen bien, la gracia de Dios tiene el camino expedito
para anidar en el alma, en la conciencia del llamado y conducirle a decir que sí a Dios de modo confiado, alegre y entusiasta, sobre todo si es joven. Es necesario acompañar de cerca estas primeras experiencias de Dios, estos encuentros iniciales con Jesús, Buena Noticia de Dios. Las formas de encuentro son muy plurales y complementarias: la fe que va creciendo sin sobresaltos en familia, Dios intuido en la naturaleza y Cristo presente en el grupo del campamento, el contacto impactante con un cristiano o sacerdote en el día a día de la parroquia o en la intensidad de un campo de trabajo, una peregrinación vivida sin reticencias, el encuentro con el Papa viejo y con la juventud universal de la Iglesia en la próxima Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011; o simplemente, un rato de silencio, quizá temporalmente breve y anímicamente eterno, en la ermita de mi pueblo. Esfuerzo cuaresmal para todo el año: discernir esas
experiencias, sobre todo en los más jóvenes, y acompañarlas con presencia
y oración.
Editorial Comunidad
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas