Termino mi post de ayer contando lo diferente que fue la travesía norte-sur de Israel, atravesando territorios palestinos y con las montañas de Jordania de fondo.
Antes de llegar a Belén vimos ya el muro que Israel está construyendo para separar y aislar a todos los palestinos. Es un muro alto y gris, que donde no está aún construido del todo hay alambre de espino, mientras se viven dos realidades, una a cada lado. Impresiona ver un muro así en pleno siglo XXI.
Con el abarrotado tráfico de Jerusalén, llegamos a Belén, pero antes pasamos el control al ser también territorio palestino. Lugar al que los judíos no pueden pasar y que tiene un fuerte control militar. Al entrar vemos otra ciudad, árabes con unas calles mucho más pobres que las que veíamos a la entrada de la ciudad santa. Comimos en un restaurante de cristianos palestinos, donde nos pusieron hasta música de Enrique Iglesias. En cuanto salías del restaurante varios palestinos hacían lo que fuera por venderte las pulseras, pañuelos o turbantes que llevaban entre las manos para los turistas, bajando cada vez más el precio y finalmente ofreciendo trescientos camellos si se casaban con una mujer española.
Y por fin llegamos a la basílica de Belén, donde pudimos hacer un buen rato de oración en silecio junto a la estrella en que el niño Jesús nació. Allí la mayoría de la basílica es ortodoxa y un trozo sigue siendo católica donde se venera el lugar donde estuvo el pesebre. Decenas de personas entraban para rezar en esa pequeña gruta en el que se hacía muy fácil hacer presente la escena que se me ha propuesto desde los Ejercicios espirituales ignacianos, aquí todo está siendo mucho más sencillo. Recomiendo en este punto y para mucho de lo que he contado en estos días pasados el libro sobre los orígenes del cristianismo de José Miguel García de ediciones Encuentro.
Al salir de la basílica fuimos a comprar algunos regalos a unan tienda de cristianos palestinos que trabajan sobre todo la madera de olivo haciendo piezas realmente bellas. Allí nos encontramos con Cristina, que coordina la asociación Cronstruyendo Puentes, con quien hacemos la peregrinación.
Para salir de Belén, que es territorio palestino y cruzar el muro que divide esta zona con Israel nos pasó algo que hay que vivirlo para darse cuenta lo que es. Nos hicieron bajaron del autobús para pasar el control militarizado que tienen que pasar cada día los habitantes de Belén, nos pareció estar en un campo de guerra o de concentración con militares con sus armas controlándonos. Caminando por distintos pasajes y pasando varias puertas de control, enseñamos el pasaporte y comprobaron que podíamos pasar, pero los que ya intentaban entrar a descansar en sus casas llevaban una cola grande e innecesaria pues no había nadie más pasando. Sin necesidad allí vi realizado una discriminación hacia los palestinos, con un militar maltratando verbalmente a éstos. Pasan horas en los controles al arbitrio de los israelíes importándoles muy poco a qué hora tengan que llegar al trabajo o de regreso a casa por la noche. Con el consecuente momento de humillación diario. De verdad que algo increíble, en donde pude hacer algunas fotos que en cuanto pueda enseñaré. Parece que esta situación la encontramos muy poco en los medios de comunicación pero hemos comprobado que sucede.
Llegamos ya al hotel en Jerusalén para colocar nuestras maletas y cenar. Algunos pudieron dar su primer paseo nocturno por la ciudad santa, pero no mucho tiempo porque al día siguiente nos esperaba la Eucaristía en el Gólgota a las 6.30 de la mañana y había que descansar.
Durante esta jornada me he acordado en mis momentos de oración de Andrés y César, Roberto, mis chicos y chicas de catequesis de la parroquia de San Jorge, así como de Boyano.
Las experiencias ya de Jesús en Jerusalén y la de este grupo viviéndolo mañana de nuevo en este blog.
Fidel Mateos
Jerusalén
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas