600 personas, adolescentes y jóvenes en su mayoría, acompañados por sus sacerdotes, catequistas y algunas de sus familias, se reunieron en la tarde de ayer en el Seminario de Astorga. Habían sido convocados para pasar una tarde de fiesta en torno a la imagen de la Virgen de la Encina y supieron responder con generosidad.
Tras la acogida con la entrega de inscripciones y un pañuelo conmemorativo, comenzaba el concierto del grupo Tabor a las 16:30. Con el Teatro Diocesano a rebosar pudimos disfrutar de las canciones y bailes en un ambiente muy alegre y festivo.
Por grupos de colores se fueron acercando a lo largo de la tarde al claustro del Seminario a recorrer el itinerario Jubilar. Distintas salas y paneles ayudaban a los jóvenes a conocer la tradición de la Virgen de la Encina, entender qué es el año jubilar, escribir su propia petición a la Virgen y recibir el sacramento de la confesión.
Con un poco de retraso, a las 19:30 daba comienzo la Vigilia de oración. Si a veces nos quejamos de que en nuestras iglesias no hay jóvenes, ayer, los adultos fueron los que no pudieron entrar en una capilla que habían llenado completamente los jóvenes, incluido el suelo y los pasillos. A través de la música, los videos, las oraciones, con un lenguaje muy visual recorrieron la vida de Jesús y de María a través de los misterios del rosario. El Obispo que nos presidía pidió a los jóvenes atención a lo que Dios quiere para la vida de cada uno y generosidad en la respuesta, como María.
Así se llegaba al momento central: las peticiones que los jóvenes habían escrito a lo largo de la tarde fueron colocadas a los pies de la imagen y después, el obispo, puestos todos de rodillas, pronunció la oración de consagración de todos los jóvenes de la Diócesis de Astorga a María.
Los jóvenes regalaron a la Virgen un corazón dorado en el que colocaron unas cintas con los nombres de todos los participantes. Al final, el obispo D. Camilo, entregó a cada uno de los participantes un rosario, como recuerdo de su consagración. Así se sacó a la Virgen en procesión hasta la plaza del seminario donde se la despidió entre aplausos, cantos y fuegos artificiales.
Una fiesta de la fe, una fiesta joven. Ahora dejemos que la Virgen de crecimiento a lo vivido y con la gracia de su hijo pueda hacerse vida en cada uno la consagración realizada. Felicidades a los jóvenes de la Diócesis de Astorga.
La Delegación de Pastoral de Juventud.
Enrique Martínez, delegado.
Viernes, 17 de febrero
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