"Nos hemos encontrado con Cristo y punto"
03.01.08 @ 12:21:42. Archivado en COMUNICACIÓN
Miles de páginas en libros, documentos o Internet encontramos siempre que queramos en relación a recetas pastorales, actividades o consejos… y todas ellas parten de una sola cosa: el encuentro real con un Cristo vivo. Podemos dar muchas vueltas pero si no llegamos a Él todo lo demás se quedará en eso, simples páginas y páginas.
- A ver chicos, me tenéis descolocado, ¿qué hacéis en este encuentro?
- Mira Fidel, es muy sencillo. Nos hemos encontrado con Cristo y punto.
Llevo dando vueltas a esa conversación ya varios días. Participé en una actividad con ochocientos universitarios cristianos de España, Francia, Suiza y sobre todo de Italia. Y en el grupo de los españoles había unos pocos que me tenían descolocado. Era todo lo contrario al joven ñoño y parado. Deportistas, alegres, con una relación desde la fe con sus novias… y me decidí un día a cenar con ellos y fui al grano. Mi sorpresa estuvo en que ellos fueron más al grano aún con su respuesta. Se habían encontrado con Cristo y desde ahí vivían intensamente cada momento y toda su vida tenía que ver con Dios. En esos días descubrí cómo todos estos jóvenes estaban en el mismo camino, todos diferentes pero habían descubierto que no podrían ser plenamente personas en todas sus dimensiones sin la respuesta a su gran deseo de infinito y por lo tanto de Dios.
Cuanto más se lo escuchaba a Juan Pablo II más me convencía de que en los jóvenes de mi alrededor tenía que intentar facilitar este encuentro tan decisivo para cada uno. El Papa nos lo decía así en su mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud de 2004: “Dejad que en vosotros nazca este deseo y experimentaréis la maravilla del encuentro con Jesús. El cristianismo no es simplemente una doctrina; es un encuentro en la fe con Dios hecho presente en nuestra historia con la encarnación de Jesús. Poned todos los medios a vuestro alcance para hacer posible este encuentro, mirando a Jesús que os busca apasionadamente. (…) Ser realmente libres significa tener la fuerza para elegir a Aquel por el que hemos sido creados y aceptar su señoría sobre nuestra vida. Lo percibís en el fondo de vuestro corazón: todos los bienes de la tierra, todos los éxitos profesionales, el mismo amor humano que soñáis, nunca podrán satisfacer plenamente vuestros deseos más íntimos y profundos. Sólo el encuentro con Jesús podrá dar pleno sentido a vuestra vida. No os distraigáis en esta búsqueda. Perseverad en ella, porque lo que está en juego es vuestra plena realización y vuestro gozo.”
Miro personalmente con dolor cómo muchas veces los cristianos, hallamos sido llamados a una vocación u a otra, olvidamos nuestro encuentro con Cristo y lo descuidamos, sólo hay que seguir el atractivo de Cristo, en muchas ocasiones proyectado en esa persona que nos atrajo de tal manera, pero porque mantenía con familiaridad esa intensa relación con Jesús.
Recuerdo mi primer encuentro personal con Cristo, hubo un acercamiento que me desconcertó bastante a los catorce años, en unos Ejercicios Espirituales ignacianos en un pueblo de Valladolid, pero dos años después fue definitivo en ese mismo lugar. Fue durante una adoración al Santísimo, que hasta ese momento me aburrían un montón. Pero esta vez estuve de rodillas la hora que duró, y se me pasó el tiempo volando. El corazón se me ensanchó de tal manera y una sensación nueva me recorría por dentro. Era una mezcla de alegría, amor, asombro y paz. Subí a la habitación con una experiencia que ninguna otra cosa me había dado. A partir de aquí he buscado la cotidianidad con Cristo, con su palabra y con su corazón. ¿Qué haría Cristo en esta situación? Me lo he preguntado muchas veces partiendo de mi encuentro con Él.
Doy gracias a las personas que me han llevado con su vida a descubrir a Dios, a conocerle más. Recordemos que es imposible conocerle y no amarle, es imposible amarle y no seguirle…, que dice la canción. Me parece que el punto fundamental que he visto en hombres ejemplares y que deberíamos tener claro es que el cristianismo no es una doctrina, sino un acontecimiento, el encuentro con una persona, y de este acontecimiento del encuentro nace un amor, nace una amistad, nace una cultura, una reacción y una acción en distintos contextos.
Facilitemos con nuestra vida el que otros puedan encontrar a Cristo, lo demás es accesorio. Y que cada uno de nosotros no olvidemos ¡cada día! cultivar este encuentro entre Él y tú, entre Él y yo.
Fidel Mateos
Agua Viva Noviembre 07
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