Sólo quiero un rollo

Permalink 30.04.07 @ 12:35:23. Archivado en EDUCACIÓN

Me quedé pasmado cuando me lo contaba. Lina es una muchacha alta, guapa y ya muy mujer a sus catorce años. No hace tanto, todavía jugaba con muñecas. En pocas semanas, Lina aprendió todo lo que había que aprender para estar a la altura de la panda. Al principio son juegos amatorios de cuchicheos entre amigas, con ese lenguaje pobre y peculiar de los adolescentes: “Lina está por Marco” o “Lina, sé por Vanessa que Marco quiere pedirte salir, pero no se atreve”. Enseguida llegan los primeros desengaños, los plantones, los marujeos a la puerta de la discoteca y las lágrimas en cualquier portal, con el torpe consuelo de las compañeras. Ya el amor está sobrevolado, visto y desestimado. Más adelante, alguien le explicará detalladamente la técnica del beso. Y habrá prisa por probar. Pero, desgraciadamente, ya no tendrá ese aire tierno y romántico de la vieja canción de Claudio Baglioni: “Il primo baccio, per sapere come si fà” (el primer beso, para saber cómo se hace), sino que será la pura y dura búsqueda de la experiencia sensual. A la postre, el alma desencantada de una casi-niña casi-mujer catorceañera, será capaz de soltarle a un muchacho al que acaba de conocer y que la invita a bailar: “Yo sólo quiero rollo”.

El Enrolle.

En la jerga juvenil, enrollarse significa la tolerancia de una relación (rollo) basada simplemente en el besuqueo lascivo y desaforado, sin mayores pretensiones. Puede que mañana ni siquiera salude al muchacho. Tal vez en la misma puerta de la discoteca se burle de él con sus amigas. Ander, un chico de 17 años, me contaba entre bromas y veras, mientras paseábamos por la calle, que lo mejor es que la chavala esté un poco achispada durante el rollo. “Así, es probable que al día siguiente no se acuerde de tu cara, y te ahorras tener que invitarla a un café”. Adiós caballerosidad, bienvenido cinismo.

No se busca la comunión de las almas, el compromiso estable basado en los aspectos más espirituales de la personalidad. “Eso sólo causa tortura”, te dicen. El rollo es más llevadero. Te diviertes y al cabo de un rato, si te he visto no me acuerdo. El beso no deja secuelas. Tiene toda la electricidad de los actos eróticos, la dosis de aventura necesaria para que valga la pena atreverse y no compromete a nada. Todo el mundo acepta que enrollarse es un escalón anterior a “salir”. Salir, en el criptolenguaje quinceañero significa que me comprometo a no enrollarme con otra persona mientras dure lo nuestro. Salir tiene, como los yogures, fecha de caducidad incorporada. Por eso, se pueden tener varios rollos a lo largo del año, sin que nadie se sienta atado por la anticuada y terrible palabra noviazgo, que se reserva para la mayoría de edad.

Las niñas ya no quieren ser princesas.

Tal vez algún lector piense que exagero. ¿Hay estadísticas? ¿Es para todos los jóvenes el panorama igual de sombrío? ¿Es tan malo que se besen? Gracias a Dios, no todos se comportan así. Pero cualquiera que conozca el mundillo de los institutos y de los colegios de enseñanza media sabe que este fenómeno tiene dimensiones de epidemia. En este pequeño análisis no vamos a preguntarnos por la actividad sexual de los adolescentes (nos llevaría muy lejos), ni sobre la bondad o malicia de los besos. Más concretamente querríamos saber dónde ha ido a parar la educación afectiva de los muchachos y muchachas sin experiencia y sin resortes morales de ningún tipo. Es tremendo comprobar la general abdicación de los padres en este terreno. La escuela no suele dar otra visión que la biológica, cuando no la información perversa de todos los recursos de la fontanería genital. El resultado, aunque sea doloroso reconocerlo, es un desolador desamparo afectivo y moral de miles de adolescentes. Alguien les ha robado el deseo de soñar. Lo advertía aquella canción de Joaquín Sabina, popularizada por el malogrado Antonio Flores: “Las niñas ya no quieren ser princesas / y a los niños les da por perseguir / el mar dentro de un vaso de ginebra...”

Soñadores frustrados.

Lo curioso es que muchos reconocen el engaño. La frustración psicológica y sentimental a la que conducen estos comportamientos deja siempre un poso de amargura. Los más sensatos advierten el tobogán hacia el cinismo de su proceder. Pero, a la vez, se sienten incapaces de salir de la trampa. No es infrecuente encontrar chicas que sueñan con un príncipe azul. Las que no están atrapadas por la estética de grupos musicales como los Backstreet Boys, son incluso capaces de pensar en un muchacho honesto y trabajador que pueda llegar a ser el compañero de su vida. Pero aun en este caso, entretienen la espera enrollándose con el primero que se pone a tiro. Pero –les preguntas- ¿no es eso una contradicción? “Bueno –es la respuesta más frecuente- ese chico con el que sueño no existe. Hay que agarrarse a lo que hay”.

La adolescencia no es para ninguno de sus protagonistas una estación de tránsito, un transbordo para llegar a algún lado. Es, eso parece al menos, una provisionalidad definitiva. La publicidad y la moda han encontrado un buen filón en esta juventud estacionaria. “Just do it” (Simplemente hazlo). Por eso, cuando pasan los años y cabría suponer una cierta maduración intelectual y afectiva, uno se encuentra con el más asombroso vacío: casi ningún deseo de compartir la vida, un vago sentimentalismo sin profundidad, un montón de “experiencias” que han desarbolado la sensibilidad. Llegar con este equipaje a la edad del noviazgo, del matrimonio, de la familia, es como entrar en el circuito del Jarama con las ruedas pinchadas. Aquí sí que cantan las estadísticas: el 40% de los matrimonios de los últimos 15 años han fracasado.

El remedio son los padres.

Desde que los hijos son pequeños debe comenzar su educación afectiva. Buena parte del secreto consiste en adelantarse delicadamente a la natural curiosidad y a las propias experiencias. Pero hay que añadir un ingrediente más. La educación afectiva, sexual y moral de los hijos debe darse sin alarmismos, pero con la clara conciencia de que habrá de desenvolverse en un medio hostil. Una vida familiar sana e intensa requiere mucho sacrificio por parte de los padres, pero no se conoce otro remedio si no quiere uno que se los lleve la riada cuando cumplan determinada edad. El Beato Josemaría Escrivá, que tantas iniciativas promovió para la gente joven, daba a los padres un certero consejo allá por los años 70, cuando de este problema no había asomado ni la punta del iceberg. Reunido con un buen número de matrimonios en Castelldaura (Barcelona) y ante la pregunta de una madre, les respondió: “Sin hacer las cachupinadas del siglo pasado, lo mismo que habéis puesto esos lugares de reunión para chiquitos jóvenes, de doce a catorce años (se refiere a los clubes juveniles), deberíais pensar en otras soluciones, para cuando los chicos comienzan ya a tontear. Es lógico. La mayor parte han de formar un hogar, porque Dios lo quiere así. Tenéis familias amigas, de buenas costumbres, que piensan como vosotros: ¿por qué no os reunís de cuando en cuando, dejando un poco tranquilos a los hijos, para que se conozcan y se vayan tratando? O poneos de acuerdo y sostened entre todos un lugar de recreo y de diversión para vuestros hijos, siempre que haya una madre que esté por allí con un ojo abierto, además del Ángel de la Guarda. Así nacerán noviazgos cristianos, como los quiere la Iglesia. Así casaréis a vuestras hijas con chicos estupendos. Así, las madres que tienen hijos por casar, los casarán con unas nueras maravillosas, que las llamarán madre y no suegra. Si no, os podréis encontrar con esas sorpresas tremendas, que a veces vienen, que os hacen padecer y de las que no tenéis ninguna culpa, porque ésta es la situación actual del mundo (...) Discurrid, pedid al Señor que os ilumine, y haced unas cuantas cosas. No definitivamente, sino como prueba, porque puede no salir bien a la primera, y tampoco a la segunda. Hay que insistir”.

Valía la pena esta cita aunque sea larga. Hay que insistir, sí señor. La perseverancia de los padres y el cuidado del entorno familiar son un seguro baluarte contra el nihilismo afectivo en el que ya estamos inmersos. Esta nadería sentimental que mantiene abotargado el corazón de tantos jóvenes puede provocar desaliento en muchos educadores. El asunto es más grave que la simple desorientación afectiva. El descuido de la educación de la inteligencia, el desarrollo de la publicidad de masas y de los medios de comunicación, las modas light y los hábitos de consumo del occidente opulento son el correlato de la ausencia de algo en el corazón. Pero no hay que desesperar.

Contrarrestar el vacío afectivo.

No podemos consentir que sea Hollywood quien eduque el corazón de los jóvenes. Ni la moda de Ragazza, ni las canciones de las Spice Girls, ni los anuncios de Calvin Klein. La presión de la publicidad existe y tiene una fuerza brutal. Nos hablan de sentimientos, de sensaciones, de sentimentalismo y de otros sensores de la personalidad, que no son otra cosa que eso: sentidos, esto es, puertas hacia el exterior. Lo que queda por construir es la autopista que lleva de los sentidos hasta el corazón. “En estos últimos años, muchos padres y casi todos los colegios parecen haber renunciado a educar la afectividad de los niños. Quizá suponen que lo sano es dejarla a la intemperie, para que se exprese indiscriminada y hemorrágicamente. O quizá han delegado en la tele tan ardua tarea. El caso es que el Planeta se está llenando de adolescentes crónicos, super precoces en lo sexual e inmaduros en el amor” (E. Monasterio, Mundo Cristiano, octubre 1998).

Pero la cosa no es nueva. Hace poco publicaba Aceprensa un artículo comentando un libro sobre la adolescencia , en el que se puede encontrar la siguiente cita: “La juventud de hoy está corrompida hasta el corazón; es mala, atea y perezosa. Jamás será lo que la juventud ha de ser, ni será capaz de preservar nuestra cultura”. El diagnóstico no puede ser más deprimente y podría parecer que lo hubiera escrito hoy un nostálgico de mejores tiempos pasados. Pero no. La cita procede de una inscripción grabada en una tablilla babilónica hace más de tres mil años. Los pesimistas vienen de antiguo. No se trata, por tanto, de asustarse ni de esperar que el panorama se arregle solo. Hay que poner manos a la obra y gastar toneladas de tiempo en buscar soluciones prácticas. Porque no está en juego simplemente la felicidad de nuestros adolescentes: nos jugamos el modelo social en el que van a crecer y madurar.

Una tirita para el “corazón partío”.

Hasta hace poco estaba muy de moda una tonadilla de Alejandro Sanz que hablaba de su “Corazón partío”. Recientemente he podido comprobar cómo incluso chiquillos de Educación Infantil (3-4 años) conocían la letra de la canción de este super famoso madrileño y tarareaban con su lengua de trapo “¿Quién me va a entregar sus emociones?, ¿quién me va a pedir que nunca la abandone?, ¿quién me tapará esta noche si hace frío?, ¿quién me va a curar el corazón partío?” Bien está que aprendamos por la radio el valor de la ternura, pero todos sabemos que hay más, ¿no? Bueno, pues eso ¿quién nos lo va a enseñar? ¿quién se lo va a enseñar a los que pasan más horas oyendo la radio o viendo la tele que escuchando o contemplando a sus padres? ¿Qué letras, qué canciones que conozcan desde su más tierna infancia y les acompañen durante su juventud? Hace poco he recordado una vieja copla castellana que daba en el clavo: “Corazones partidos, yo no los quiero. Y si le doy el mío, lo doy entero”. En la palabra darse está buena parte de la clave. Aquí entra la familia, aquí debería entrar también la escuela. No se trata de canturrearles antiguallas, pero sí de completar en serio lo que ya saben.

Tampoco estaría mal que de cuando en cuando los padres se preocupen de saber (no es necesario fisgar, preguntando se va a Roma) qué leen, qué oyen y qué ven sus hijos. Los chicos reciben más ejemplo malo que bueno. Pero cuando los padres se empeñan en ir contracorriente y asumen la fatiga de ese largo viaje, la mayor parte de los chicos se lo agradecerá. Porque nadie les habrá arrebatado su capacidad de soñar a cambio de un plato de lentejas.

Javier Laínez

Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/91075

Comparte esta información
  • delicious
  • meneame
  • digg
  • yahoo
  • talk bubble

Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Dios le bendiga..Muy buen analisis de la realidad de los ultimos tiempos...
Enlace permanente Comentario por yessenia 10.06.08 @ 18:39
Muy buenas aportaciones personales. No hay nada como conocer lo que realmente piensan los adolescentes y no sólo tantear a ver si acertamos.
Enlace permanente Comentario por Jóvenes Cristianos en Acción [Blogger] 10.06.07 @ 15:56
yo reconzco haberme liado con niños que a lo mejor ni siquiera me gustaban pero tengo la esperanza de encontrar el amor de verdad..a mi me encantaria que la sociedad siguiese como en la epoca de mis padres, el romanticismo se ha perdido.yo quiero un amor como el de los cuentos..pero me doy cuenta de que la sociedad de hoy en dia al tener relaciones antes del matrimonio no duran nada, yo aun soy virgen pero tengo novio al que quiero muchisimo y pienso que si tengo relaciones con él alomejor cuando nos casemos nos divorciaremos o algo..tengo 16 años y me gustaria que me explicasen si mis suposiciones son acertadas o no
Enlace permanente Comentario por carla 30.05.07 @ 21:15
hola, me parecio muy bueno el articulo, gracias. soy una joven enamorada de Cristo, el problema que me hace pensar mucho es este,tengo 17 años , antes pensaba tener novios, no enamorarme y dejar para lo ultimo el matrimonio, aunque nunca pense en fornicacion, pero ahora me pregunto, si mi sueño es casarme en 10 años aprox, no debo tener novio,porque el fin ultimo del noviazgo es este, o si lo tengo no voy a drar 10 años con el, ayy no se help me!!!
Enlace permanente Comentario por patricia 14.05.07 @ 19:27
por cierto, no me averguenzo a decir que desde los 14 años me he enrrollado con chicos, solo he tenido 3 novios, y el que mas me ha durado dos meses. mi lista no es la mas larga que he visto ni muchisimo menos, pero igual que todos los adultos la tuvieron, yo tambien tengo la esperanza de encontrarme con el chico de mis sueños
Enlace permanente Comentario por yo misma 06.05.07 @ 19:07
soy adolescente, es verdad que si que nos podemos enrrollar con varios sin querer comprometernos pero crreanme, todas las niñas quieren en el fondo seguir siendo princesas, los cuchicheos de si unos se lia o sale con otro se entremezclan con los sueños que los buenos amigos comparten. la experiencia que muchos deseamos tener no quita la falta de afecto que sentimos por muchas personas.
Enlace permanente Comentario por la misma 06.05.07 @ 18:57
es verdad que los adolescentes de ahora ha cambiado... pero porque dejar que este mundo los cambie cuando tenemos aun Dios que puede cambiar a esta juventud.PADRES DEJEN DE DORMIR Y CUIDEN A SUS HIJOS QUE ELLOS SERÁN LO QUE FORMASTES Y EDUCASTES HOY...
Enlace permanente Comentario por Ruth 04.05.07 @ 19:14
Dicen que las niñas ya no quieren ser princesas, ahora quieren ser las reinas de la fiesta
Enlace permanente Comentario por [Visite mi blog] - La Bandera de Adiós Ayer - [Blogger] 02.05.07 @ 01:00
Buf, interesante tema.

Tengo hijas pequeñas, todavía son niñas, pero ciertamente tiemblo al pensar en la adolescencia que se va acercando...

Espero saber estar en el "sitio" debido en cada momento.
Enlace permanente Comentario por Gonzalo 30.04.07 @ 16:45

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Hacer comentario:
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.
Tu email no se mostrará en la página.
etiquetas XHTML permitidas: <p, ul, ol, li, dl, dt, dd, address, blockquote, ins, del, span, bdo, br, em, strong, dfn, code, samp, kdb, var, cite, abbr, acronym, q, sub, sup, tt, i, b>
URLs, email, AIM y ICQs serán convertidos automáticamente.
Opciones:
 
(Saltos de línea se convierten en <br />)

Blogs
Por calles y carreteras

Por calles y carreteras

La UE da luz verde a la Directiva de Seguridad Vial

Luis M. Xumini

El pinche mexicano

El pinche mexicano

Autolibertad

Filemón Alonso - Miranda

Cajón de sastre

Cajón de sastre

¿Para qué las entrevistas ZP - Rajoy?

Rufino Soriano Tena

La Marea de Pérez Henares

La Marea de Pérez Henares

Rajoy saca ventaja

Antonio Pérez Henares

Enigmas Express

Enigmas Express

Blog involucra a famoso psiquiatra en asesinato de estudiante

Enigmas Express

La cigüeña de la torre

La cigüeña de la torre

Bonito espectáculo: los religiosos contra los obispos.

Francisco José Fernández de la Cigoña

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

Simona, no te haré caso

Ángel Sáez García

El blog de Miguel Barrachina

El blog de Miguel Barrachina

Con Chávez, sin Obama

Miguel Barrachina

Desde México: el blog de Ricardo Próspero

Desde México: el blog de Ricardo Próspero

¡Basta de quejas contra los jóvenes!

Ricardo Próspero Morales

El barón rampante

El barón rampante

Un verano en Taizé

Jesús Bastante

Punto de vista

Punto de vista

El País y Gómez de Liaño

Vicente Torres

Familia Salvatoriana

Familia Salvatoriana

Ahora vienen a por mi...ojo que ya se esta dando.

José María Rodanés Martínez

24/7

24/7

Hermann Tertsch responde a las amenazas del PSOE contra Telemadrid

Desde la Concha

Desde la Concha

Libertad de expresión (30-07-2008)

Juan Luis Gámez Ortúzar

Tráfico

Tráfico

Las salidas de la capital comienzan a registrar atascos por el puente de Santiago

Dircom Digital

Dircom Digital

Las nuevas tendencias del patrocinio

El Espacio del Dircom

La Bandera de Adiós Ayer

La Bandera de Adiós Ayer

Un obispo haciéndole una foto a Benedicto XVI

ADIÓS AYER

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Socialnacionalismo del PSC

Manuel Molares do Val

Crónica Negra

Crónica Negra

El ex inspector de Policía dice que la tesis del rapto de Maddie es un montaje de Kate McCann

Crónica Negra

Desde la vuelta del tiempo

Desde la vuelta del tiempo

Los errores de Zapatero

Jorge Martín – Fernández

Haz de PD tu página de inicio | Sugerir enlace | Informa a un amigo | ¿Quiénes somos? | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Denuncias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias