Casarse en el Señor

Enlace Permanente 23.11.06 @ 00:17:42. Archivado en Gays, IGLESIA

El pasado fin de semana tuve la inmensa dicha de bendecir la unión matrimonial de Ricardo y Ricard Maria (nombres supuestos), dos chicos gays que un día decidieron casarse civilmente (en España se puede, de ahí el rearme homofóbico de grupos sectarios de la reacción española, como dirigentes de algunas Iglesias, sectores más ultras dentro del PP y, de manera corporativa, la RAE); y que, como son cristianos –Ricard es, a mayor abundamiento, pastor de una comunidad cristiana-, querían celebrar en Iglesia su matrimonio.

Así se hizo, y así, solemnemente, bendije en nombre del Dios Uno y Trino esta nueva familia, Iglesia doméstica y signo de Su amor. Tal vez el soberano del pequeño estado de Ciudad del Vaticano, el además obispo de Roma, Benedicto XVI, estuviera ayer pensando en Ricard y Ricardo, durante la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la exhortación apostólica Familiaris Consortio, publicada durante el pontificado de Juan Pablo II.

El Papa reinante invitó a todos los matrimonios, por tanto también al constituido por Ricardo y Ricard, a vivir su “camino matrimonial siempre unidos a Cristo”. Ellos, me consta, lo tienen muy en cuenta ya desde hace años, pues repito que son cristianos comprometidos y constructores de Iglesia.

Al hilo de los comentarios sobre este matrimonio, son numerosas las peticiones recibidas en mi buzón de correo (la mayoría de ellas, realizadas por presbíteros católico-romanos) para que explique el esquema de la celebración. Ningún problema. De hecho, lo facilito a todos ustedes desde esta bitácora hoy mismo. Únicamente les aclaro algo sobre el origen de esta liturgia de bendición nupcial de parejas del mismo sexo: proviene de la Iglesia Episcopal del Canadá, concretamente de la diócesis de New Westminster. Y es una joya celebrativa. Ustedes la disfruten con salud y amor.

Bendición nupcial de parejas del mismo sexo

CANTO O MÚSICA INSTRUMENTAL DE ENTRADA

I.- ACOGIDA

Quien preside da la bienvenida:

La gracia de Nuestro Señor Jesucristo,
El amor del Padre
Y la comunión del Espíritu Santo
Estén con vosotros.

La congregación responde:

Y también contigo.

PLEGARIA DIALOGADA

Tras el saludo, quien preside continúa como sigue:

Dios santo, Unidad Eterna, en el silencio de la noche tú has llamado a cada uno por su propio nombre.

La congregación responde:

De corazón nos has dicho que nos amas.

Tú nos sorprendes con tu gracia.

La congregación responde:

Nosotros somos el fruto de tu infinito amor.

En nuestro éxodo tú nos alimentas y nos liberas.

La congregación responde:

Y nos regalas compañeros de viaje.

Tú nos llamas a vivir nuestro amor en medio de tu pueblo.

La congregación responde:

Donde seremos palabra y signo de tu bendición.

Continúa con la oración colecta, que puede ser una de las que siguen:

Oremos

Bendito seas, Santo y Único Señor, pues has querido vivir entre nosotros y llenar nuestras vidas con tu presencia. Llena de tu amor a N. y N., que piden tu bendición sobre su pareja. Que su vida en común sea para nosotros signo de tu reino, promesa de justicia y de paz. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor, que contigo y con el Espíritu Santo vive y reina, y es Dios ahora y por siempre. Amén.

O

Oh, Dios, que nos buscas y nos salvas, solamente tu infinito amor puede llenar nuestras vidas. Con tu gran misericordia bendices con la gracia de un compañero (compañera) a quienes el pecado de los hombres señala como vergüenza por su diferente manera de amar. Concédenos descubrirnos como regalo de tu amor. Por tu Espíritu Santo despiertas en nosotros el sentido de nuestra dignidad como seres humanos y la responsabilidad de nuestro amor, encarnado y perfeccionado por Jesucristo, que nos amó y se entregó por nosotros, mostrándonos así el camino de la intimidad contigo y con el otro. Te alabamos y te damos gracias a ti, Creador nuestro, redentor y dador de vida, cuyo amor no pasa nunca. Amén.

O

Te alabamos, cariñoso Dios, porque despiertas nuestro deseo de salir al encuentro del otro y fortaleces nuestra esperanza de comulgar contigo y con los hermanos. En tu misericordia nos has llamado de una soledad oscura hacia el alba luminosa del amor a ti y a los otros. Tú redimes nuestro amor para que sea total, con todo nuestro ser. Renuévanos por dentro para amar como tú nos amas. Te rogamos que este acuerdo de fidelidad que hoy celebramos refleje tu gran amor y tu fidelidad sin fin. Concede a N. y N. amarse tanto el uno al otro (la una a la otra), que sean bendición para toda persona que se encuentre con ellos (ellas). Te lo pedimos a ti, que vives y reinas ahora y por siempre. Amén.

II.- PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS

Dos o tres lecturas, incluyéndose una del Evangelio

Rut 1, 16-18
Cant 2, 1-13; 3, 1-4; 8, 6-7
Ecl 4, 9-12

Sal 100, 1-5; 107, 1-9; 108, 1-5; 111; 112; 126, 1-3; 133; 139, 1-24; 145; 146

Rm 12, 9-21; 1Cor 13, 1-13; 2Cor 5, 16-20; Gal 5, 13-1422-26; Ef 4, 25-2729-32; Flp 2, 1-4; Col 3 13-17; 1Jn3, 18-24; 1Jn 4, 7-21

Mt 5, 1-16; Lc 6, 32-38; Jn 15, 9-17; Jn 17, 1-18, 26

Al terminar la lectura del Antiguo o del Nuevo Testamento, el lector dice:

Esto es lo que dice el Espíritu a las iglesias.

La congregación responde:

Demos gracias a Dios.

Antes de comenzar a leer el Evangelio, el lector dice:

El Señor esté con vosotros.

La congregación responde:

Y también contigo.

Continúa el lector:

Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, según San…

La congregación responde:

Gloria a ti, Señor Jesucristo.

Al acabar de leer el Evangelio, el lector dice:

Evangelio de Cristo.

La congregación responde:

Gloria a ti, Señor Jesucristo.

SERMÓN

III.- BENDICIÓN MATRIMONIAL

ALIANZA

Quien preside hace una breve invitación a considerar lo que se va a celebrar inmediatamente, con estas o parecidas palabras:

Una alianza es una antigua forma de promesa, una declaración pública de disposición y compromiso a una vida en común, vivida en el mutuo respeto.
La Biblia cuenta la historia de la alianza de Dios con la familia humana.
El pacto de Dios con Israel era la base para la liberación de la esclavitud y el exilio. La nueva alianza de Dios con los seguidores de Jesús nos trae un nuevo sentido de comunidad, en la que no hay varón ni hembra, judío ni griego, esclavo ni libre; solamente una persona unificada en Cristo.
Todas nuestras alianzas con la familia y los amigos son muestra de la fidelidad y del amor de Dios. Expresiones vivas de las promesas del Señor y fuente de esperanza para otros.
Nos reunimos hoy para atestiguar y bendecir la alianza pública de N. y N.

ESCRUTINIO

Quien preside se dirige ahora a la pareja, como sigue:

• N. y N., ¿Creéis que Dios os llama a vivir una alianza de amor y fidelidad?
• Sí, lo creemos.

• ¿Queréis vivir juntos en el amor?

• Sí, queremos, con la ayuda de Dios.

• ¿Os comprometéis a ser fieles el uno al otro (la una a la otra)?
• Sí, nos comprometemos, con la ayuda de Dios.

• ¿Os apoyaréis mutuamente en el amor, de modo que crezca y madure vuestra fe en Jesucristo?

• Sí, nos apoyaremos, con la ayuda de Dios.

• ¿Haréis de vuestra vida testimonio del amor de Dios al mundo?
• Sí, lo haremos, con la ayuda de Dios.

Quien preside invita a la pareja a colocarse de frente, mirando a la congregación. Cada uno de los miembros de la pareja dice:

N., me entrego a ti.
Te quiero, confío en ti, y me gustas.
Compartiré tus sufrimientos y alegrías.
Iré contigo donde quiera que Dios nos llame.
Esta es mi promesa solemne.

BENDICIÓN

Luego, quien preside se dirige a la congregación de este modo:

• Vosotros, amigos y familiares de N. y N., sois testigos de esta alianza. ¿Apoyaréis a N. y N. en la promesa que acaban de hacer?
• Sí, lo haremos..

• ¿Celebraréis la intervención bondadosa de la gracia de Dios en sus vidas?
• Sí, lo haremos..

• ¿Estaréis con ellos (con ellas) para animarles, orientarles y orar por ellos (por ellas) en tiempos de problemas y necesidad?

• Sí, lo haremos.

• ¿Les dais vuestra bendición?

• Sí, se la damos.

Luego, quien preside dice una de las siguientes bendiciones:

Oremos.

Te damos gracias y te alabamos, oh Dios de generosidad, por tu infinito amor y tus obras maravillosas: por el esplendor de la creación, la belleza de este mundo, el misterio de nuestras vidas y la sorpresa que es el amor humano. Te alabamos y te damos gracias por N. y N., pues tú has hecho vivo en ellos el deseo de la compañía íntima, llamándoles desde el aislamiento y el destierro, fortaleciéndoles contra el prejuicio y el miedo, y abrazándoles en familia de amor.

Bendito seas, generoso Señor, fuente de todo amor, ahora y por siempre. Amén.

Oremos.

Derrama tu bendición abundante sobre N. y N.. Concédeles crecer en el amor mutuo y el amor y respeto a toda la creación. Acompáñales en el cumplimiento de tus promesas, para que éstas sean su gozo y su delicia. Que durante toda su vida te sean fieles y con la fuerza del Espíritu Santo puedan crecer juntos en el amor, la alegría y la paz de nuestro Salvador, Jesucristo.

Bendito seas, generoso Señor, fuente de todo amor, ahora y por siempre. Amén.

IV.- SIGNO DE LA PAZ

Quien preside se dirige a la congregación:

La paz del Señor sea siempre con vosotros.

La congregación responde:

Y también contigo.

La pareja se da la paz, y luego se la dan también a sus familiares y amigos presentes.

Si no hay celebración con la Santa Comunión, sigue la oración del Padrenuestro y las preces de la comunidad.

V.- RITO DEL ENVÍO

Un amigo o familiar de la pareja lee esta letanía de bendición, a cada una de cuyas invocaciones responde la congregación:

• Dios generoso, que amas tu creación, derrama tu bendición abundante sobre nosotros y sobrela alianza que acabamos de celebrar.
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestras soledades y nuestra compañía,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestros actos de ternura e intimidad,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestro deseo de conocer y ser conocidos,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestra entrega y sacrificio el uno por el otro,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestro apoyo mutuo,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestra pasión por la justicia,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestra generosidad y en nuestra constancia,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

• En nuestras obras y trabajos,
• Bendícenos y santifícanos siempre, Señor.

VI.- RITO DE DESPEDIDA

Canto

Despedida

Gloria a Dios,
Que por su poder obra en nosotros infinitamente más de lo que podemos pedir o imaginar.
Gloria a Dios de generación en generación, en la Iglesia y en Cristo Jesús por los siglos de los siglos. Amén.

Id en paz para amar y servir al Señor.

La congregación responde:

Demos gracias a Dios.

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