Ganancia y pérdida
12.11.06 @ 00:18:55. Archivado en Homilía los domingos
“Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó” (1R 17, 16). Palabra de Dios.
¿Qué aportas tú, como cristiano gay, a la causa de la normalización o de liberación homosexual?
¿Qué carne estás dispuesto a poner en el asador, tú, sacerdote o pastor gay, para edificar en el Espíritu una Iglesia que no excluya a ninguna persona?
La viuda de Sarepta tenía miedo: ella y su hijo iban a morirse de hambre, contaban sólo con un poquito de harina y un pequeño resto de aceite en la alcuza; lo comerían, y morirían. Y ahora venía Elías, el hombre de Dios, pidiendo, exigiendo comer de la nada que tenía ella. Pero lo poco, con Dios, es mucho. Misterio de fe, milagro. La verdadera dimensión de ganancia y pérdida.
“Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó”.
Joaquín, un sacerdote católico gay catalán (aquí es preciso aclarar: gay ejerciente, o sea, de sauna en sauna y de garito en garito), hace cinco largos años me aseguró que se iba a pensar muy seriamente salir del armario. Habíamos hablado mucho acerca de ello, de la necesidad de que los presbíteros homosexuales dieran un paso al frente y alzasen la voz por sus hermanos de orientación, reducidos al silencio y al rincón del armario eclesial.
Joaquín me aseguró que en breve, cosa de una o dos semanas (repito: hace cinco años) a lo sumo, iba a hacer un retiro en un monasterio para plantearse en firme dar este paso profético y sacerdotal que para un cura gay supone, en Iglesia, salir del armario. Me aseguró del mismo modo que, si no había dado aún la cara, era por sus padres, mayores, por no darles un disgusto… y tal.
Joaquín mentía entonces y miente ahora. El y sus compañeros (sacerdotes como él) de juerga nocturna por los saraos, playas y garitos gays de Barcelona. El sabe que miente, ellos saben que mienten.
No hace mucho, su antiguo obispo les llamó al orden uno a uno. No les dijo que no fuesen gays, ni siquiera que no ejercieran… No. Les suplicó, les exigió discreción. Esto es: que continuaran siendo unos hipócritas redomados, unos sinvergüenzas, unos sacerdotes indignos, unos cristianos impresentables, con tal que no se supiera. Pido por Joaquín y por sus tres compañeros de ¿fatiga? cada día.
Los miedos del mosén.
¿Qué hubiera pasado si la viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón, hubiera cedido a su miedo (nada más y nada menos que a la muerte)? Hubieran muerto finalmente de hambre, ella y su hijo. Sin embargo, ella creyó la palabra del profeta, venció su miedo y… ¡vivieron!
Yo ya no confío en Joaquín. No me fío de él, no le creo. Pero desde este ciberpúlpito les invito, a él –sacerdote- y a quienes van con él, a rebelarse. A decir, en alto, una palabra inclusiva de Iglesia, a favor de sus hermanas y hermanos gays, espiritual y psicológicamente masacrados por quien se sienta en la pobre silla de Pedro.
No me fío de mosén Joaquín. Pero un resquicio de esperanza pastoral me anima a invitarle desde aquí a ser más de veras pastor, auténticamente cristiano, a sentirse más de veras sacerdote y salir de ese infame armario.
Porque nuestros hermanos lo necesitan. Porque eres/sois sacerdotes, y tenéis esta vocación (o decís tenerla).
No os preocupéis por las consecuencias. Ya sabéis que la Iglesia Católica no os lo va a perdonar, que si habláis alto y claro os arrebatarán todo. De acuerdo. Pero no os podrán arrebatar la sagrada llama de la Fe. ¿La tenéis?
Recordemos la reflexión del Maestro cuando vio la limosna de la viuda en el cepillo del templo: “Os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el cepillo; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Mc 12, 43-44).
Adelante, y Dios os bendiga, hermanos.
“Y la harina de la tinaja no escaseó,
ni el aceite de la vasija menguó”.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu.
NOTA.- Joaquín no es exactamente su nombre, pero no es un seudónimo.
CRISTIANOS-GAYS, COMUNIDAD VIRTUAL
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José Mantero



