Razas de noche
31.10.06 @ 01:03:00. Archivado en sexo de sacristía
Hace ya de esto casi cinco años, que se dice pronto. Tomé café con Paco, un presbítero de Valencia, y con un amigo suyo, muy buena persona, cura de Badajoz. Estábamos de muy buen rollo. A cierta hora, nos fuimos de copas a un bar de ambiente de la Alameda de Hércules, un sitio recogido que me gusta: “El hombre y el oso”. Paco y yo, a una cierta altura de la conversación, nos dimos cuenta de que su colega, el curita pacense, se había escorado un poco en la barra; miramos y nos dimos cuenta de que se estaba besando, hasta batirse las salivas a punto de nieve, con un chico también joven, gordito e impecablemente vestido. Recuerdo que llevaba una chaqueta de lana verde. Cuando acabaron –un par de cuartos de hora o tres después, más o menos-, mantuvimos una interesante charla a cuatro bandas. Resulta que el chico fornido era, por más señas, jesuita
José Mantero



